El universo del tandem (vol I)

A los 8 ó 9 años de edad ya recorría en bicicleta las calles de mi Hospitalet natal. Ahora tengo 51 y por el camino he pasado por diferentes facetas del ciclismo. Me crie en el Velo Club y con ellos me puse mi primer dorsal. Luego fue con los colores del Sant Boi (juvenil) y Hospitalet (amateur).

Soy fotógrafo de profesión y el oficio me llevó a trabajar un buen tiempo en las carreras ciclistas, siguiendo todo tipo de especialidades, así como las grandes carreras del calendario español: Volta a Catalunya y Vuelta a España entre ellas, pero también Mundiales de pista, de ciclocross o de carretera.

Incluso edité un libro de los Campeonatos de España de 2003, con fotos mías. He sido organizador de carreras, tanto de ciclocross como de pista. He dirigido el Catalunya Team UCI de pista y, en la actualidad, trabajo en facetas técnicas: por un lado llevando la preparación de un selecto grupo ciclistas (básicamente chicas) y por otro como coordinador de ciclismo de la ONCE en Catalunya.

El grupo de tándem en Catalunya lo formamos entre 30 y 35 personas. La mitad son afiliados a la ONCE, personas con diferentes deficiencias visuales, y la otra mitad son pilotos voluntarios. Con ellos salimos habitualmente cada sábado una media de 6 ó 7 tandems, llegando a un máximo de doce en alguna ocasión muy puntual.

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Básicamente se trata de una actividad de ocio, cicloturismo de carretera en su más pura esencia: salida con su buena batalla y almuerzo incluido, o alguna marcha que nos pueda cuadrar por su recorrido u otros motivos. Pero la actividad tambien sirve para formar corredores y corredoras competitivos, ya que por el grupo han pasado (o son habituales) ciclistas y triatletas del nivel de Ignasi Ávila, Pepi Benitez, Dani Llambrich o Gema Sevillano, y sus respectivos pilotos: Joan Font, Bea Gómez o Gemma Badia.

Una de las claves de esta actividad es juntar parejas equilibradas para que cada salida resulte lo más cómoda, divertida y segura posible. Para ello hay que conocer y tener muy en cuenta diferentes aspectos, como la experiencia de cada uno, el estado de forma, la altura, el peso y/o alguna incompatibilidad. Por ejemplo, dos personas con deficiencias auditivas (piloto y copiloto) es mejor no ponerlas juntas en la misma bici. También es importante que no coincidan dos personas que anden mucho o, por el contrario, que anden poquito. Los primeros se aburrirían y a los segundos habría que ir esperándolos continuamente. O hilando más fino, yo, que soy de frecuencia alta y pedaleo redondo, me destroza un copiloto que le va más ir con fuerza o pedaleo “a pistón”. Y viceversa.

Preferimos no mantener parejas fijas. Es mucho más dinámico y gratificante ir rotando parejas en cada salida. Así nos vamos conociendo todos un poquito mejor, tanto en lo deportivo como en lo humano. Los pilotos habituales tienen su tandem asignado, con sus medidas, su sillin, sus pedales… con eso y lo comentado anteriormente, formo cada semana las parejas. El caso de la competición es diferente, pues ellos si que necesitan la máxima compenetración posible, conocer cada movimiento del compañero, cada tic, sus pulsos, sus zonas de rendimiento… y eso sólo se consigue con la acumulación de horas y kilómetros juntos.

El trabajo está dividido en diferentes partes: la primera, los miércoles por la tarde hacemos formación con nuevos afiliados y pilotos que quieren probar. Con los candidatos y candidatas a piloto (siempre gente con suficiente experiencia previa en el ciclismo) se les dan las nociones de conducción del tandem, básicamente se trata de aprender las diferencias con la bici individual. Con los afiliados el trabajo es más complejo, sobre todo en el caso de ciegos totales, y el primer paso es enseñarles la mecánica de los pedales automáticos. Luego, en el rodillo, aprenden a calar y descalar, a pedalear, a mantener una posición.

El siguiente paso es aprender a coordinar esos movimientos junto a un piloto. Finalmente, comienzan a realizar pequeñas salidas en tandem, de una hora u hora y media, por los alrededores del velódromo de Barcelona, donde tenemos el almacén y la base de operaciones. Por último, una vez familiarizados con la dinámica del tandem, tanto afiliados con pilotos nuevos, se integran poco a poco en las salidas cicloturistas de los sábados y, si se da el caso, de ahí a la competición.

Los sábados, ya con gente más experimentada, solemos hacer entre 70 y 90 kilómetros por las carreteras del Vallés o el Maresme. Dependiendo del grupo y la climatología, el recorrido se hace más o menos exigente, más corto o más largo, más suave o más duro, y siempre nos acompaña un vehículo de asistencia, ya que la mecánica del tándem es más delicada que una bici normal. Es más habitual romper un radio, pinchar o algún problema con las cadenas.

Por Carmelo Esteban

Imagen tomada de www.inmesol.pt

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