El eterno deje antifrancés de las narraciones ciclistas

ciclista español JoanSeguidor

El palo a lo francés era y es la constante en las narraciones ciclistas

Estos días de refresco ciclista en Teledeporte, escuchamos con perplejidad algunas narraciones ciclistas que pusieron voz a este circo, allá por los ochenta.

Obviamente nada que ver con la actualidad, una cosa similar a leer un libro de texto de hoy y entonces, aunque hay dejes que sobreviven al tiempo.

El palo al francés, a lo francés, a los franceses sigue vigente, una constante que se repite de mano en mano, de boca en boca, de Angel María de Pablos a Ramón Pizarro, pasando por Rafael Recio.

En la revival de la etapa de Alpe d´ Huez que pone a Perico de amarillo en el Tour que acaba ganando -qué gustazo ver esa etapa desde el Glandon- Rafael Recio es una máquina de hincarle el diente a nuestros vecinos del norte.

Una obsesión tal, que a veces pensamos que es el hilo conductor de las retransmisiones, el motor de cualquier comentario o apreciación, el síntoma de un complejo de inferioridad que no sé si está superado.

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Esta tarde de domingo vimos a Joan Llaneras colgarse el oro de puntuación en el mundial de Burdeos.

Pizarro, el narrador del evento, rabió hasta la extenuación contra la organización gala por la confusión entre la ceremonia del mallorquín y la celebración de los velocistas franceses, condecorados justo antes.

Es un ejemplo, uno de tantos.

Hoy las cosas, no podemos decir que sean muy diferentes.

Sigue prevaleciendo ese «forofismo» por lo español, por lo que de aquí.

Y no creáis que es así en todos los sitios.

Que cada uno mire por lo suyo, es normal, pero hay límites.

Obviamente, sucede en todos los lados, que creen que lo mejor es lo suyo, es natural, pero hasta cierto punto.

Pero hay otros comentaristas, otros horizontes.

Sin ir más lejos en ese mundial que gana Llaneras el bronce es Silvio Martinello, uno de los ciclistas más completos que ha parido Italia en los últimos treinta años.

Ver unos Juegos Olímpicos, en mi caso Río 2016, bien sea la crono o la pista, con Silvio Martinello en los comentarios es un lujo que Italia se permite.

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Conocimiento de las disciplinas, imparcialidad, técnica, la palabra justa… celebrando las gestas, vengan de donde vengas, firme quien las firme.

Sus comentarios cuando Elia Viviani se colgó el oro en omnium caminaban a caballo entre la emoción, el análisis y el reconocimiento de la gesta del veronés.

Pero volviendo sobre el inicio, aquellas narraciones, con musiquita de fondo, sin conocimiento del terreno y con literatura en medio de la tensión de la carrera, las de hoy también tienen lo suyo, cualquier comparación con Martinello provoca llorar, son las de un tiempo que el ciclismo gozaba de una popularidad y prestigio que actualmente ni sueña.

En lo que no han cambiado las cosas en en lo hostil que sigue siendo el relato ante nuestro vecino del norte, no en las dosis de hace treinta y pico años, pero también se llevan lo suyo.

Eso del «yo soy español» también mola por aquí, no sólo va con el fútbol.