El misterio del ciclismo vasco

Sin ninguna duda ese es el objetivo. Sería la culminación de la primera parte que queremos hacer. El proyecto tiene que ir encaminado a correr las mejores carreras del mundo, con tranquilidad, pero aspirando a que eso sea una realidad, y es por lo que estamos trabajando. No va a ser fácil, pero tenemos intención de llegar al Tour de Francia con un equipo como el que fue Euskaltel, y a partir de ahí asentar una base para que el equipo continúe. Una vez llegado ese momento lo más difícil ya estará hecho

Vavel Odriozola

Este largo entrecomillado es la guinda de la entrevista que le hacen en Vavel a Jon Odriozola, garante del proyecto Murias, que en este blog siempre nos ha encandilado. Ni corto ni perezoso clama su anhelo, ser el nuevo Euskaltel -aunque las formas aconsejen llamarlo Fundación Euskadi-, lo hace a los cuatro vientos. Quiere que la marea que un día fue naranja, sea ahora verde.

Odriozola es un tipo encantador, se dice soñador y hace bien en serlo, porque en este mundillo o te mueve algo metafísico o es difícil tragar los sapos que te cuelan. Odriozola no quiere más presión que la que él imponga, sabe que ganar no lo es todo en un deporte que sí, tiene muchas competiciones, pero que marquen la diferencia, pocas, y encima a ellas acuden los mejores con lo mejor, que no es poco.

Los ciclistas Vascos

Este ultimo año he tenido ocasión de hablar con calma, no mucho rato, pero sí sin distracciones con tres personas clave en la salud del ciclismo vasco, Miguel Madariaga, Igor González de Galdeano y el citado Odriozola y una conclusión subyace: hay una mano negra, algo etéreo que todos nombran, pero nadie señala, que impide el éxito de un proyecto. Madariaga la denuncia e Igor dice que a Odriozola le será difícil sortearla. Llamadlo cómo queráis «los hijoputa», «palos en la rueda»,… nada concreto, todo en general.

La próxima Vuelta al País Vasco

Cuando veáis la próxima Vuelta al País Vasco con las cunetas rebosantes, cuando escuchéis “replays” de Carlos de Andrés diciendo que “en Euskadi siempre tendréis un equipo en el máximo nivel”, cuando os hablen de la pasión vasca por este deporte, pensar que, por no sé qué oscura razón, no hay empresas que inviertan en algo que está tan adentro de esa maravillosa tierra y su gente, es increíble pero es así.

De poco sirve llenar cunetas, de enloquecer al personal si no se capitaliza.

Por eso, al final, nos quedamos con el discurso de Jon Odriozola, porque o eres un soñador que plasmas tus ideas poco a poco y con exigencia o la propia jungla que es todo esto te devora como le pasó a Igor (de 100 llamadas diarias a ninguna).

Si me pedís opinión pues que esto es política de «tierra quemada» si yo no puedo, el de al lado tampoco y convendría mirar un poco más allá, por el bien común con un proyecto que integre. No sé si es mucho pedir.

Bienvenidos al deporte profesional, donde nada es lo que parece pero que a todos nos deslumbra. 

Imagen tomada de Team Sky

INFO

Desde el Hotel Rh Bayren & Spa, le ofrecemos la posibilidad de disfrutar de todo tipo de rutas ciclables , tanto de carretera como de montaña. Proponemos rutas abiertas a su gusto, y rutas «a medida»

En el ciclismo vasco, cada uno con su guerra

Ciclismo vasco JoanSeguidor

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El ciclismo vasco está entre el verde del Murias y el naranja de la Fundación

A pocas fechas de que Jon Odriozola pidiera ayuda económica para consolidar su proyecto de equipo Euskadi-Murias y llegar a la división de honor del ciclismo, hemos conocido la noticia de que la entidad bancaria Laboral-Kutxa está interesada en patrocinar al equipo continental de la Fundación Euskadi.

Después de las profundas transformaciones que está sufriendo el ciclismo profesional, en un país pequeño, con una cantera cada día más escasa, hay gente empeñada en recorrer un camino imposible.

Mientras observamos con resignación que los mejores ciclistas del País Vasco defienden otros colores ante la impotencia de poder retenerles en un equipo de la casa.

Bkool Black Friday JoanSeguidor

Lo mejor del ciclismo vasco corre fuera de Euskadi

Da la impresión de que estamos asistiendo al eterno conflicto latente.

Un conflicto, deportivo decimos, que cada día asemeja más a la rivalidad en el fútbol, Athletic versus Real Sociedad, para llegar a la conclusión de estar sumidos en la mediocridad.

Dios me libre de hacer comparaciones, pero no me quiero imaginar dentro de un par de años en las faldas del Tourmalet a dos aficiones jaleando: la una a la Euskadi verde y la otra a la Euskadi naranja.

Menudo lío.

Laboral-Kutxa anuncia su interés por apoyar al proyecto de la Fundación Euskadi.Así veo yo el ciclismo vasco. Más o menos como otras muchas cosas en Euskadi.

Publicada por Agustín Ruiz Larringan en Miércoles, 21 de noviembre de 2018

Menos mal que los aficionados somos al ciclismo lo que los ciudadanos a la política y caminamos siempre por delante, mostrando mucha mayor sensatez.

Tanto es así, que veremos y animaremos a los corredores independientemente del color de su maillot y del idioma que hablen.

Es triste que se utilice nuestro deporte como un espectáculo donde se valora más la propaganda (política, comercial, etc.) que la competición ciclista en sí misma.

Evidentemente tanto la constructora Murias como la entidad Laboral-Kutxa como empresas privadas son muy libres de decidir el destino de sus inversiones en publicidad, sin embargo, a nadie se le escapa que detrás existen connotaciones políticas y rencillas provincianas.

Hace ya más de veinte años un amigo me hizo un acertado comentario: “En Euskadi siempre hemos preferido las cosas así. En lugar de ponernos de acuerdo en tener un aeropuerto bueno preferimos tener tres, aunque sean los tres malos”.

Todo esto llevado al ámbito político se traduce en una sonrisa socarrona cuando alguien me insinúa la viabilidad de un País Vasco independiente.

Me lo tomo a guasa.

Por Agustín Ruiz Larringan

 

 

 

De Landa a Izagirre, los juveniles vascos de oro

Mikel Landa durante el Tour de Francia

Cuando Mikel Landa se queda a un solo segundo del podio en París, después de hacer el Giro de Italia, resulta que todo el mundo lo conoce, todo el mundo sabe y de él y, por supuesto, señores, esto es España, todo el mundo opina y sienta cátedra sobre él.

Al igual que Landa, muchos, muchísimos niños jugaban a ser ciclistas e incluso algunos soñaban con serlo. Personalmente conozco a bastantes corredores vascos que, allá por 2006 y 2007, eran juniors, unos juniors con una ilusión tremenda, con los que tuve la suerte de trabajar.

Algunos de ellos, muchos teniendo en cuenta los tiempos que corren, son ahora profesionales. Me dejaré alguno, seguro, pero recuerdo al citado Landa a Ion Izagirre, Peio Bilbao, Garikoitz Bravo, Igor Merino y Jon Aberasturi en ruta más Jonathan Lastra y Omar Fraile, como corredores de BTT.

Ya entonces tenían algo, se les veía calidad, pero, para sorpresa de muchos, no eran dominadores de la categoría ni mucho menos. Como ejemplo, Landa e Izagirre fueron los dos últimos corredores de la selección de Euskadi en el campeonato junior que se celebró en Onda y que ganó el navarro Enrique Sanz. Esto es sólo un detalle, pero da pistas sobre cómo son estos corredores actualmente, buenos compañeros, sacrificados y conocedores del oficio.

Recuerdo a Mikel Landa como lo veo ahora, un tío con una clase descomunal, no como el corredor más autodisciplinado, no era un chico al que le encantara entrenar, pero tenía un don. Un don, una chispa que a día de hoy ha pulido con trabajo.

Mikel Landa es lo que era, un tío al que no le importaba sacrificarse por sus compañeros pero, ojo, tirado para adelante como pocos y que le gustaba ser líder cuando se sentía bien. Un tío con carácter, un líder en el grupo con sus chistes, sus gracias, un crío que no se callaba ni debajo del agua, que a veces se pasaba de la raya, que resultaba irrespetuoso, pero que generalmente lo hacía con un sentido, con un fin. Un tío, que podrá equivocarse o no, pero que no da puntada sin hilo.

Ion Izagirre en la salida del Tour de Francia

Izagirre era otro talento natural, el del pedaleo fácil, al que le daba lo mismo una carrera de carretera que una de ciclocross, un chaval al que le veías pedalear y decías: “¡Qué clase tiene!”.

Al igual que Landa y que todos los corredores vascos, un junior de maduración lenta que todavía jugaba a ser ciclista era Peio Bilbao, un año más joven, el diamante, el niño flaco, desmadejado, con perfil de escalador y callado pero que lo mismo se te metía en una escapada por el llano y te la liaba.

Jon Aberasturi, un velocista que nació en el lugar equivocado, triunfando en Asia, ahora. Este ya era de los míos, como fui yo, un currante, un chaval con algo menos de talento natural pero con una capacidad de trabajo y sacrificio fuera de toda duda.

En este grupo metería a Jonathan Lastra, también a Omar Fraile, el niño que se hizo atleta remando en la ría de Bilbao, a Igor Merino…. Otros muchos, tan talentosos y trabajadores como estos, y hablo sólo de los nacidos en Euskadi, se quedaron por el camino, entre ellos Aitor Ocampos, medalla en aquel campeonato de España de Onda.

Por tanto, está claro que a la cumbre del ciclismo profesional se llega por varios caminos, pero, los dioses del Olimpo, los cracks, sólo son aquellos que tiene un brillo especial, un duende, un don….para hacer magia en bicicleta.

Por Unai Yus

Imagen tomada del FB del Team Sky y Team Baharain

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