Adiós a un julio sin aroma a Tour

Julio es verano. Es sol. Siempre será calor y Tour

Temperaturas que no bajan, en muchos lugares del país, de los 35 grados.

En el sur quizás más. Puede que ronden, o sobrepasen, los 40.

Seguramente en el norte, qué suerte, estén más fresquitos.

De todas maneras es tiempo de playa. Y de  montaña.

Mes de vacaciones para algunos. 

Muchos más que hace tiempo, cuando la gente se volvía loca por hacerlas en agosto.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Ahora la cosa está más repartida.

Julio es también salidas en bicicleta bajo el sonido inconfundible del canto de la chicharra.

Campos segados de trigo. 

Tiempo de ciclismo pero como dice mi amigo Ibán sin aroma a Tour de Francia.

Mes donde la bici es más reina que nunca, al menos hasta hace unos pocos años.

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Sin embargo, de un tiempo a esta parte, ya sea porque muchos, creo que equivocadamente, dan por finalizada su “temporada” redondeando una “buena actuación” en una gran marcha o bien porque con estas temperaturas es difícil encontrar un agujero durante el día para dar una vueltecita con la bici, la verdad es que se ven pocos ciclistas por la carretera. 

Y es que es para poner en duda el título de la famosa película del director Jaime ChávarriLas bicicletas son para el verano. 

Y es que con estas temperaturas, volver a casa, después de un “paseo” en bici, te puede suponer llegar en un estado lamentable, teniendo que soportar, además, las broncas de la familia o de los amigos. 

 -¡Estás loco, salir con estos calores! 

 ¿Y qué le explicas a gente que no entiende nada de este deporte? En fin.

Y del agua en los bidones… ¿qué me decís? A los cinco minutos de la salida ya la tienes bien caliente, acabada de salir directamente del microondas.

Habrá que salir con los dos bidones completamente congelados, aunque no duren mucho. 

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 A mí particularmente me gusta el calor, no soporto el frío, pero creo que estas temperaturas son demasiado. 

 -¿Estarás contento con este calor, eh? 

-Sí, sí, pero lo encuentro un poquito pasado para mi gusto –les contesto de coña, claro. 

 Esperemos que el mes de julio no se convierta en una larga travesía por el desierto y la actividad ciclista se haga notar, aunque ahora, mientras escribo estas líneas, estoy escuchando la previsión del tiempo y se aproxima la primera ola de calor estival: 

 Las altas temperaturas se registrarán a partir del fin de semana y también a lo largo de la próxima semana en gran parte de la Península. En muchos puntos de España las temperaturas superarán ya los 40 grados. 

  En fin… bicis y verano. 

Este ciclismo, antes que deporte, es negocio

Ciclismo negocio

Perder de vista que el ciclismo es como cualquier otro negocio es perder la perspectiva

 

¿Por qué hay una temporada de ciclismo de mínimos? por puro y duro negocio.

Cuando en la Vuelta a Burgos saltó, antes de empezar la segunda etapa, el aislamiento de tres colombianos del UAE Team, hubo reacciones drásticas en muchos casos, tanto que muchos pedían que se suspendiera la carrera, y a otra cosa.

Nosotros pensamos que no se puede desistir a las primeras de cambio…

Sustos como los colombianos que han sido apartados de la #VueltaBurgos2020 vamos a tener muchos, la clave es…

Posted by El Cuaderno de Joan Seguidor on Wednesday, July 29, 2020

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Y entonces surgió el eterno debate ¿economía o salud? y lo que siempre sucede en estos casos: ¿Esto es deporte, es negocio o es salud?

A estas alturas de la película creer que el ciclismo está aventurando sus estrellas, equipos y estructuras por medio mundo sin el objetivo del negocio es no entender nada.

Desde que se paró la temporada en marzo, la obsesión de las grandes organizaciones, RCS o Giro de Italia y ASO o Tour de Francia, ha sido emplazar sus carreras en el nuevo calendario, como fuera, salvando la mayor cantidad de carreras.

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Es un tema de negocio, sí. pero también de supervivencia.

Si el otro día hablábamos de decenas de organizaciones para deportistas amateurs, lo mismo ocurre aquí

Lo que ha pasado no es una tontería, es el completo colapso de miles de contratos, compromisos, avales, permisos y otros muchos aspectos que hacen del deporte profesional lo que es, un tremendo y contundente negocio que s deja de respirar, se muere.

Por eso se está corriendo la Vuelta a Burgos, por eso tendremos estreno de agosto con la Strade Bianche y seguiremos por todo lo que está programado.

Las grandes organizaciones tienen la sartén por el mango, porque el sistema se lo ha dado, pero al mismo tiempo son las garantes de que el libro de la historia del ciclismo siga llenando páginas en blanco, páginas cuya lectura extrañamos estas semanas de atrás, con una primavera sin clásicas, un mayo sin Giro y un julio huérfano de Tour.

La salud del deportista interesa, claro que interesa, hasta la línea exacta donde concurren los intereses de los patronos y organizaciones

Los ciclistas son conscientes que ahora mismo están en el alambre, pero ellos son los primeros en querer trabajar, como los camareros, recepcionistas y gobernantas de medio mundo.

Se juegan el presente, ya les ha recortado un buen pellizco de sueldo y tienen que negociar renovaciones, prolongaciones y cambios de equipo.

Todo eso está en juego, y no es pequeño el negocio, incluso estando el ciclismo a años luz de otros como NBA, fútbol o tenis.

Foto: UAE Team

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¿Momento de oro para la bicicleta? Ciclistas, no la caguéis ahora

ciclistas bicicleta JoanSeguidor

Si los ciclistas actúan con responsabilidad, la bicicleta puede ganar muchos enteros en nuestras vidas

Salir esta mañana a la calle fue vivir la auténtica primavera de ciclistas, bicicletas por doquier, a su ritmo, con su pausa, con su mirada, respirando el aire libre ansiado durante semanas, buscando el paisaje que hace que una hora en la carretera sea como cinco minutos de rodillo, tostándose al sol, con los modelos que se compraron durante el confinamiento, guapetes y conjuntados.

Así han sido las cosas esta mañana, una mañana atípica de sábado de mayo sin grandes marchas en el horizonte, sin ciclismo en la televisión, pero también sin exclusividad para el rodillo, las ligas virtuales y las subidas de Bkool.

Poco a poco, ya hemos puesto el pie en la calle, ahora cabe soñar.

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Y sí, es cierto, suena escaso, decir que puedas circular por tu municipio, algunos son pequeños, urbanos, sin atractivo, pero amigos la nueva normalidad es esto.

Me escriben que algunos han entrado en municipios ajenos, allá ellos, en este juego hay mucho de serio y más de trascendente.

La nueva normalidad es esto, una libertad condicionada con rayas difusas que apela a la moralidad de cada uno.

Haber llegado a este punto, siete semanas después de haber salido por última vez, entonces con la normalidad en toda su expresión, creo que merece responsabilidad y también perspectiva.

Hoy muchas ciudades españolas van a cerrar al tráfico grandes avenidas de centros urbanos.

Esto en fútbol se dice corta y al pie, es una oportunidad de oro para demostrar lo que nuestro amigo Jordi nos explicaba el otro día en un artículo que nos encanta admitir ha tenido muchísimas lecturas…

que la bicicleta está en el filo de todos los cambios que pueden venir, que tiene recorrido, margen de mejora, que puede tomar calles y plazas, vías interurbanas y el paisaje.

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Pero la bicicleta no va sola, necesita ciclistas, que se amolden a una realidad que dista de ser la que queremos, pero que es la que es impuesta por un bicho que nos ha dado la vuelta como un calcetín.

La bicicleta necesita ciclistas, no trileros que busquen la trampa y el resquicio para irse a donde no se les está permitido o salgan cuando no deben hacerlo. 

Eso es lo que necesita la bicicleta para que más de uno vea que es la solución y no el problema para lo que está por venir.

Por cierto ¿qué será de las ligas de ciclismo virtual?

Imagen: Dani Luque

¿Cuál es la capital del ciclismo?

Capital de ciclismo JoanSeguidor

Si existiera una capital del ciclismo estaría entre tres nombres

Hay lugares en el bello globo bendecidos por la naturaleza, la belleza o el azar, en el ciclismo hay tres enclaves que podrían competir por ser la capital de este deporte. 

Son tres sitos que beben de su ubicación y extraordinaria tradición.

Supongo que podréis añadir alguno más, pero si me preguntáis por la capital del ciclismo, se me ocurren estos tres: Lieja, Briançon y Valkenburg.

La primera la conocéis de sobra, es noticia una vez al año, fijo, cuando no más.

Es la cuna de la decana, la Lieja-Bastogne-Lieja porque era el trayecto que encajaba para que los periodistas fueran y vinieran en tren el día de carrera, siguiendo al pelotón.

Por Lieja además pasa el Tour de forma recurrente, si no es directamente, en tránsito.

Por Lieja discurrió incluso una edición de la Vuelta a España y en Lieja se han jugado varios campeonatos del mundo. Incluso Lieja ha albergado el mundial, recuerdo uno en tiempos de Mariano Cañardo cuando los italianos monopolizaban la contienda.

Luego está Briançon, ahí en el valle, acuñada entre el Izoard y Galibier, en medio de un océano de cimas con nieves perpetuas, en una encrucijada, cerca de Italia, de Sestriere, la puerta al valle de Aosta.

Briançon y su ciudadela han visto el mismo año el Giro y a las pocas semanas el Tour de Francia.

Si no es final de etapa, es ciudad de paso.

En el olimpo de lugares ciclistas, está tocada.

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Ciudades bendecidas por el ciclismo: Lieja, Briançon y… Valkenburg

Aunque si queréis que os seamos sinceros, lo de Valkenburg es rizar el rizo.

Encajada en el Limburgo, la ceja de las Árdenas donde los Países Bajos dejan de ser bajos.

En el corazón de la vieja europa la ciudad neerlandesa es al ciclismo lo que Old Trafford al fútbol, la catedral del circo de las dos ruedas, un idilio del lugar, de la gente y el paisaje con la bicicleta.

Valkenburg tiene por descontado el ciclismo anualmente siendo ciudad de paso, mil veces, y meta de la Amstel Gold Race, la fiesta nacional neerlandesa de la bicicleta y el ciclismo.

Valkenburg ha puesto en el mapa un enclave como el Cauberg, la violenta subida en la que Philippe Gilbert cimenta su leyenda, habiendo ganando varias veces la Amstel Gold Race y siendo, incluso, campeón del mundo.

La ciudad del Valkenburg, modesta en dimensiones y población ha sido sede de los Campeonatos del Mundo de ciclismo en carretera cinco veces. Nada más y nada menos.

Cinco mundiales de ciclismo han acontecido en Valkenburg

Viajamos a 1938 y conocemos a marcel Kint, alemán, que se convierte en campeón mundial. Diez años después, y tres ediciones más allá, por el paréntesis de la Segunda Guerra Mundial, Valkenburg corona a Alberico Schotte, el belga que sacó petróleo de la increíble rivalidad de Bartali y Coppi, anulados en un marcaje imposible.

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Año 1979. 

Jan Raas, el especialista en la Amstel, saca oro de Valnkenburg que bate al sprint a Thurau y Bernaudeau.

Ya en el 98, Oskar Camenzind, suizo de Mapei, se corona campeón el día que todos miraban a Michele Bartoli bajo el diluvio de septiembre limbugués.

El Tour también ha aterrizado por Valkenburg, dos veces además. Ganaron Giles Delion, prometedor francés, en 1992, y Matthias Kessler, alemán de final infeliz, en 2006.

Pues bien, con este bagaje, con una infinidad de carreras, pruebas y eventos relacionados con las dos ruedas, el Campeonato del Mundo de ciclocross aterrizó aquí hace unos años con la hinchada entregada a la causa de Mathieu Van der Poel, quien no vivió su mejor tarde frente a Wout Van Aert.

Volviendo al principio, son tres nombres para capital del ciclismo, enclaves de frontera que hablan un idioma que va sobre una bicicleta…

¿Se os ocurre alguno más?

Imagen: Zimbio 

 

 

 

Hay que ser realistas con el nuevo calendario ciclista

Tour aburrido JOanSeguidor

Nadie puede asegurar que habrá calendario ciclista en 2020

Ayer se dibujaron las líneas maestras del calendario ciclista resultante de esta terrible crisis.

Un calendario que será el que sea, pero que plantea más dudas que certidumbres, podemos bien decirlo: situado el Tour, suplantando casi en su totalidad a la Vuelta, y poniendo ésta en noviembre, toma ya.

Como si en Utrech el verano aguantara hasta noviembre

Pero al margen de eso, lo que rescatamos de esta situación es que el nuevo calendario ciclista y sus encajes es una respuesta más de puertas hacia dentro, que otra cosa.

El mundillo necesitaba algo de luz, lo decían por ejemplo los managers de equipo agobiados por la nula visibilidad sin carreras, lo decían los ciclistas, atenazados en casa, lo decían los aficionados.

«Estoy contento por tener este calendario y ver que el Tour, los Mundiales y los monumentos siguen adelante. Es una luz al final del túnel y bueno para la moral, por que te da un impulso para trabajar más duro»

Eso ha dicho Julian Alaphilippe.

Como el otro día nos contó Fernando Barceló desde su confinamiento, el ciclista ahora mismo es una persona sin objetivos, siendo además un profesional que se mueve por ellos.

Entiendo que el Tour de Francia, primero, y luego el resto de carreras -ojo que no hablamos de la escabechina de pequeñas carreras– encajándose en el horizonte les ayuda.

Preparar por preparar, sin saber qué va a ser de esa forma, debe ser desesperante

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Pero igual que hace cinco semanas pedíamos sentido de la realidad cuando las carreras empezaban a caer en cascada, y nos teníamos lo peor, por ejemplo, para la Volta, que insistía y decía que se acabaría haciendo, creo que ahora se impone el mismo criterio.

¿Acaso esperamos que esta pesadilla se solvente de aquí a finales de agosto?

Las preguntas que surgen no son pocas y abarcan todos los eslabones de la cadena, desde la salud de los propios ciclistas, a la meteorología del final de verano y posterior otoño, pasando por el público.

O es que ¿se sigue planteando ciclismo a puerta cerrada?.

¿Queremos tener la misma sensación que en la París-Niza? Ciclistas compitiendo en un entorno donde todo se estaba cancelando o posponiendo.

Con los recorridos confeccionados, entiendo que con los consistorios de acuerdo en el cambio y todo en marcha, son tantos los imponderables que apostar a que se vaya a correr es eso, imposible.

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Pero la realidad manda, Lefevere necesita decirle a su mecenas que a finales de agosto habrá Tour, Alaphilippe saber que entrena, al menos, por algo y el aficionado creer que veremos ciclismo profesional en 2020.

Todos contentos, pues, pero nunca engañados o ciegos ante una realidad que impide construir escenarios.

Y sí, ojalá haya Tour con la bendición de todos, será la mejor señal de esa normalidad que tanto extrañamos.

Pablo Diéguez, de culminar una Titan Desert a luchar contra el coronavirus

Coronavirus Garmin Titan Desert JoanSeguidor

Nos llegan ecos de la lucha que Pablo Diéguez libra lejos de su bicicleta contra el coronavirus

En estos días de tristeza infinita e incertidumbre en el horizonte, nos gusta saber de historias como la que nos llega de Pablo Diéguez Cerdeira, ciclista que hoy está en la primera línea de la batalla contra el coronavirus.

Pablo Diéguez Cerdeira, finisher de un reto de la talla de la Garmin Titan Desert, está librando, quizá, la batalla más importante de su vida.

Como otros miles de valientes, como nuestro amigo Quico, lucha en primera línea de combate contra el Covid-19.

Lo hace como celador en el Hospital Comarcal O Barco de Valdeorras (Ourense).

Durante el año desempeña funciones en quirófano, pero las circunstancias actuales le hacen recorrer los distintos servicios del hospital. Es el primero en recibir a los pacientes, trasladarlos y ayudar a atenderlos en las distintas unidades.

Y también asume la triste y peligrosa tarea de preparar a los fallecidos por Covid-19 junto a los auxiliares de enfermería, además de trasladarlos. “Pero en esta guerra no hay labores propias y toca hacer de todo para ayudar a los compañeros, algo que también pasa en la Titan”.

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“La mascarilla me asfixia y las gafas no me dejan ver bien la realidad”

En plena trinchera contra esta maldita pandemia nos relata desde el corazón que “mucha gente me pregunta si paso miedo y mi respuesta es la siguiente. La mascarilla me asfixia. Las gafas no me dejan ver bien la realidad. La pantalla, bata, guantes, gorro y calzas son agobiantes pero es la mejor defensa. La energía cada día es menor. La incertidumbre de cuándo acabará esto es una incógnita. La ansiedad es una triste aliada porque tengo un hijo de 10 años en casa y el riesgo es doble porque mi mujer es enfermera y está en la misma situación que yo. Miedo…Sí, por supuesto, mucho miedo, frustración y dolor físico y mental ante esta situación”.

Doblando turnos y trabajando muchas horas y días seguidos.

Lo más duro de todo esto no es que me contagie, ya que la vida me dio lecciones que me hicieron muy fuerte psicológicamente. Y en eso parte de culpa se lo debo a mi participación en la Titan”.

El ciclista gallego admite tener “más miedo a llevarlo conmigo de forma invisible, por lo que tomo todas las medidas que están a mi alcance y que cada vez son más escasas”.

La Garmin Titan Desert le ayudó a superar una depresión

La Titan Desert cambió mi vida. Pero desde el primer momento en que me propuse el reto. Fue en la peor época de mi vida, donde todas las cosas salieron mal afrontando el entrenamiento y el reto inmerso en una gran depresión”.

Así lo reconoce Diéguez, que salió muy fortalecido tras disputar la decimotercera edición de la prueba norteafricana.

Hay diferencias de cómo se afronta la Titan Desert y la batalla del Covid-19. En la Titan te entrenas y llegas preparado física y psicológicamente para esa ansiada fecha. Pero ante el Coronavirus te notarás como un novato que solo puede entrenar, mejorar, esperar y no desesperarte porque no tiene fecha para su final”, dice Diéguez confrontando las dos experiencias que le marcarán para siempre.

El titán gallego admite que volvió de la Garmin Titan Desert mucho más maduro.

Y fue después cuando sufrió un mazazo con la pérdida de su prima Rosa, en accidente de coche, cuando solo contaba con 30 años.

Era un gran apoyo y además compartían la pasión por la bici.

Fue tan duro el golpe que dejé de lado la bici completamente hasta que unos amigos de mi hijo me preguntaron: ¿Por qué no nos das clases?”.

Ese mismo día se fue para casa y, mirando la foto de su prima que tiene en la mesilla, “noté como si susurrara dentro de mí que sería algo de lo que estaría orgullosa y que lo que menos le gustaría sería que dejara algo por lo que me había apoyado tanto para salir del hoyo”.

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Y así fue.

Después de una gira para inculcar los valores del deporte que tanto le ayudaron, y como colofón final al vídeo personal de su participación en la Garmin Titan Desert que proyectó por todos los colegios y ayuntamientos de la comarca de Valdeorras (Ourense), surgió la semilla para que unos pocos meses después naciera la escuela de ciclismo Tres Lunas Valdeorras, que es la primera de la comarca con 50 alumnos en la actualidad.

Los echo mucho de menos. Y con el parón del Covid-19 a ver cuándo podemos volver a disfrutar de lo que más nos gusta”.

Un titán y héroe a la vez que enseña valores a futuros titanes.

 

 

 

Teledeporte & Ciclismo: ¿Sólo triunfos españoles?

Greg Lemond JoanSeguidor

En el carrusel de «revivals» de Teledeporte puede haber joyas ajenas al ciclismo español

Sigue el serial de ciclismo, recortes y recuerdos que Teledeporte nos trae cada tarde, este domingo ha repescado aquella etapa entre Bayona y Pau que ganara Perico, escapado con Bernard Hinault.

La hora de retransmisión que nos han regalado de aquel Tour 1986 ha sido una delicia. 

Una delicia que habla de lo que fue aquella edición, memorable edición, del Tour.

Perico ganó, pero la clave de la jornada estaba sobre los corredores de La Vie Clare: bajo el pretexto de cargarse a Laurent Fignon, el mejor equipo del momento inició la guerra contra todo y contra todos, incluso contra ellos mismos.

Yo no sé si Perico se lo olió, pero estuvo ahí, pendiente de Hinault, cuando fue con todo y le acabó metiendo cuatro minutos largos a su «compañero» Lemond, a quien le había prometido un triunfo que no le iba a dejar fácil.

Aquel Tour fue propicio para el ciclismo español, a esas alturas ya habían ganado Sarrapio, el día que casi le matan en meta por ganar a Bagot, y Peio Ruiz Cabestany.

Quedaría la Eduardo Chozas en los Alpes, el día que Lemond le tomó el liderato a Hinault, ya estaba bien de tantas tonterías del francés.

Gracias a Teledeporte, por desempolvarnos estas joyas.

Pero si quieren hurgar realmente en la historia de este deporte, si quieren llegarnos al corazón que Teledeporte resucite otras perlas del ciclismo.

No sólo queremos ver las mejores jornadas de Miguel Indurain, cuyo recuerdo nos eriza el bello, ni las de Perico, con quien empezamos a querer este deporte, ni siquiera las de Contador, que tenemos por más recientes.

De aquel Tour, además de las machadas de Peio, Chozas y Sarrapio –escuchar a Mir cómo le sacó de aquella marea de hostilidad que le esperaba en meta es un regalo-, estuvo la etapa de Superbagneres y la inmolación de Hinault o la icónica jornada de Alpe d´Huez que acabó con una imagen que ilustra portadas de libros en medio mundo.

Y si escarban, si Teledeporte quiere darnos buen ciclismo que rasquen en el Tour del 89, el duelo eterno de Lemond y Fignon, que busquen en la Vuelta del 93, la etapa del Naranco, que nos lleven a las cabalgadas de Pantani en el Giro y Tour del 98, que sí, que iría como iría, pero fueron memorables.

Y si quieren entrar en lo reciente que no se olviden de la etapa del Agnello, Giro de 2016, cuando Nibali le dio la vuelta a una carrera que tuvo perdida.

La etapa que coronó a Aru en la Sierra Madrileña, la jornada de Forminagl, incluso la anterior de Aubisque en la Vuelta 2016 que se decidió entre Nairo y Froome…

Son ejemplos, son tesoros de ciclismo que seguro Teledeporte tiene en sus archivos, por que, muchos más no nos constan, pues el ciclismo ha sido algo que ha menguado, por desgracia, en los archivos del ente público.

Como muchas veces hemos dicho, el buen amante del ciclismo no sabe de banderas.

Moritz y su regreso al ciclismo

Coronavirus ciclismo

La Volta a Catalunya recupera a Moritz, una de esas marcas tan establecidas en el imaginario del ciclismo

 

En el corazón del barrio de Sant Antoni barcelonés, Moritz ha creado un templo que atrae miles de personas cada semana para recordar que la cerveza en BCN tiene su nombre.

Hoy sabemos que Moritz es el patrocinador principal de la Volta a Catalunya.

No es más que una historia de arraigo a la ciudad que vio nacer la marca y también de viaje al pasado, porque esa marca no es ciclista, es muy ciclista.

Siempre recordaremos el día que El Cuaderno de JoanSeguidor tuvo ocasión de explicar sus primeras andanzas en aquellas tardes por Moritz, tardes de verano y Cyclo, como también admiraremos el maillot que nuestro querido Jaume Mir luce en el libro que perpetúa su historia.

Una foto que sacamos de su propio álbum personal…

Moritz Volta Catalunya ciclismo featured

 

Que Moritz vuelta al ciclismo nos trae esta foto a la mente, pero también aquellas del Esport Ciclista Barcelona, la entidad que organizaba carreras más que días tenía el año, y que puso ese amarillo que no hace mucho se recuperó en una edición retro.

El premio de ver a Moritz de nuevo en el ciclismo significa copar esos ejercicios de agudeza visual que mueven a los buenos aficionados al deporte más bello del mundo.

Por que si de una cosa vive el ciclismo, siempre pero en la actualidad más, es de la nostalgia, y esos colores, esos colores nos recuerdan buenos años.

SQR – GORE

 

Así las cosas como reza la nota de la Volta… Moritz y la Volta Ciclista a Catalunya rodarán juntos coincidiendo con la edición 100 de la prueba, que se celebrará del 23 al 29 de marzo de 2020.

La reconocida marca de cerveza se añade a la carrera como patrocinador principal una vez sellado el acuerdo en el emblemático edificio de la Fábrica Moritz de la Ronda de Sant Antoni de Barcelona.

Rubèn Peris, presidente de la Volta Ciclista a Catalunya, y Sergi Martinez, director de Marketing de Moritz, han sido los encargados de firmar un acuerdo que aportará novedades a la edición 100 de la ronda catalana. Una de las más destacadas se podrá observar durante la ceremonia de podio de cada final de etapa, cuando los vencedores brinden con Moritz.

Otro de los puntos fuertes del acuerdo es que el maillot que se otorga al mejor corredor catalán clasificado en la general de la Volta llevará imagen de la marca cervecera.

«Las características de Moritz encajan perfectamente con las de la Volta. Se trata de una marca catalana y que supera los cien años de historia. Como la Volta, acumula una gran tradición y pasión por el ciclismo», destaca Rubèn Peris.

En este sentido, la vinculación de Moritz con el ciclismo tiene una larga trayectoria. En la década de los setenta colaboró con eventos ciclistas y contó con un equipo propio.

“Nos hace especial ilusión recuperar esta vinculación histórica que no puede tener mayor sentido. La primera cerveza de Barcelona y la primera prueba ciclista de Cataluña, dos marcas centenarias que con este acuerdo ruedan juntas”, explica Sergi Martinez.

Ahora, como nuevo patrocinador principal de la Volta, Moritz reafirma su compromiso con el ciclismo. Para celebrarlo con los aficionados, la marca prepara un acto festivo coincidiendo con la séptima y última etapa de la edición 100 de la Volta, en Barcelona.

La Volta Ciclista a Catalunya es la tercera prueba por etapas más antigua del mundo, tras el Tour de Francia y el Giro de Italia. Año tras año los mejores ciclistas del mundo se citan para disputar la carrera por tierras catalanas, y entre los ciclistas que participaron en la pasada edición se encuentran el vigente vencedor del Tour, Egan Bernal, el vigente vencedor del Giro, Richard Carapaz, el cuatro veces vencedor del Tour Chris Froome o el ex campeón del mundo Alejandro Valverde, entre muchos otros.

Con inicio en Calella y final en Barcelona, la 100a edición de la Volta recorrerá toda Catalunya con un recorrido variado y exigente, que tendrá alta montaña (finales en Vallter 2000 y Port Ainé), una contrarreloj individual en el Pla de l’Estany y otras etapas para esprínters y escapadas.

Imagen: «Volta» ciclista a Catalunya