Pues sí, se nos va Freire

El megaproyecto ruso Katusha no ha cerrado su mejor año y en la calidad de sus fichajes parecen empeñados en enmendar los errores, tomando nota de aquello que no funcionó –como llevar un equipo totalmente ruso al Tour- e intentando plasmar al extremo medidas que, como demostró Sky en la temporada que se nos escapa, si se toman a tiempo pueden ser efectivas. El fichaje de Menchov ha sido el paso lógico en la carrera de un corredor con mayúsculas de quien se rumoreó su retirada –aquí la dimos también por probable- y ahora apunta en pleno a un Tour que sí, le va cual anillo al dedo.
El arte de un ciclista único

La cuota española se nos incrementa con la llegada de Oscar Freire. Dice que es su último año. Que lo deje bien claro, pues la ambigüedad en la fecha de su adiós precipitó su salida de Rabobank, equipo donde el cántabro ha logrado aumentar de forma cuantitativa y cualitativa su caché.

Sin embargo, esta vez no parece que las cosas vayan de farol. Freire afronta su última temporada confesa con un recorrido cronológico a su gusto. Se lo merece, de haber alguien que pueda escoger quien mejor que un tricampeón mundial. El de Torrelavega sabe que de haber un sitio donde pueda marcar la diferencia ese es Londres. Lo sencillo del recorrido olímpico pudiera jugar a su favor, dada además la incerteza que mueve siempre esta carrera, muy diferente al mundial, donde el grupo británico, en su última edición, bloqueó la carrera en favor de Cavendish. Si hay incertidumbre, si el desenlace es imprevisible, Freire es la baza.
Otro cantar es el tetracampeonato mundial. Freire, encabezando el Rabobank, no ha sido capaz de dominar el Cauberg frente a los killers en las llegadas violentas. Empresa tal no parece a su abasto a priori, pero no desesperen, a Oscar se le recuerdan algunos triunfos cuando quizá en peor se forma se le presumía. Lisboa 2000 fue ese ejemplo. El desatino italiano y su excelente rush, mediada la selección en la ciudad de las siete colinas, le dieron el segundo título. Eso sí, si viéramos en Valkenburg el Freire de Verona 2004 no nos extrañemos de aspirar a cualquier cosa.
Queda mucho tiempo para el Mundial, incluso para los juegos. Antes estará, como adelanta en una entrevista a entregas en biciciclismo, en la Milán-San Remo, la carrera que un día ganó por una monumental cagada de Erik Zabel por primera vez y que repetiría otras dos veces. No se privará de carreras de su gusto, pruebas que brillan en su palmarés, Ruta del Sol, Tirreno y Suiza, entre otras.
Lo cierto es que cual especie camaleónica, el ciclismo español muda de piel. El listón está altísimo. Colgaron Sastre, Txente y Cuesta. Otros de nuestros mayores cuentan sus últimos kilómetros de competición, pero Freire es especial, un ciclista de aspecto distraído, un buscavidas de éxito, un corredor que por olfato no ha sido, y a quien si la suerte, salud y equipos hubieran acompañado cuán grande habría sido su ya de por sí logrado palmarés. Es cierto, y mucho, desde Poblet no habíamos tenido nada igual. Él vino para cambiar el ciclismo español, para hacerlo moderno. Un antes y un después.
Se nos va Freire, y ahora nos daremos, por desgracia de cuán grande fue su presencia. Nos queda un año para que el arrepentimiento luego no sea tan grande.
Recordar que a la izquierda arriba tenemos habilitada nuestra encuesta sobre el ciclista + espectacular de los últimos 20 años. Ir votando en orden 😉
Si te ha gustado, algo espero que sí, no dudes en darle a una de esas pestañitas… 

Buscando al corredor más espectacular de los últimos veinte años

Pocas veces, y eso es bueno, pues le restaría intensidad al asunto, nos emocionamos ante el momento cumbre de una de las grandes carreras. Las actuaciones estelares no son patrimonio de unos pocos, todos los grandes en mayor o menor medida han cosechado momentos grabados a fuego en el corazón del buen aficionado. Sin embargo una cosa es tener un día, o varios buenos, y otra es que tus actuaciones generen una ristra de momentos memorables, acertadamente entroncados con ese término tan acuñado en el deporte moderno llamado espectáculo.

Si hace pocos días Gianni Bugno fue elegido como el ciclista más elegante, ahora queremos saber de quién guardamos el mejor concepto cuando de espectáculo hablamos, ahí van unos nombres, que son los mismos que se hallan habilitados en la encuesta que encontraréis habilitada en la a parte superior izquierda:
  • Philipe Gilbert: ha llegado al número uno del mundo haciendo del ciclismo de ataque su diario de a bordo. Su explosión de triunfos ha sido relativamente reciente, pero ya en sus años de la FDJ se definió como un atacante nato
  • Alberto Contador: irresistible hacia arriba si su estado es el ideal, no entiende de entrenamientos cuando se cuelga un dorsal
  • Claudio Chiapucci: llegó al calor de Bugno pero fue realmente quien puso en apuros a Indurain con apuestas imposibles de asumir
  • Michele Bartoli: un ciclista irrepetible por el carácter mostrado en las grandes clásicas de las Ardenas. Su mano a mano con el dúo de la ONCE  en la Lieja 97 aún se recuerda
  • Johan Museeuw: terrible en el adoquinado, el ciclista cuya agresividad nos permitía ver cómo cuando la carretera entraba en los tramos el grupo se desgranaba uno a uno
  • Marco Pantani: el mejor escalador del ciclismo contemporáneo. Un “juguete roto” desgraciadamente que en sus mejores actuaciones desnudó las carencias de todos.

Sobre Marco Pantani, en el especial del Giro, desglosamos a un corredor que fué referencia en la gran carrera italiana, mira lo que escribímos aquí. https://www.joanseguidor.com/giro-de-italia/

 

Podéis votar en el cuadro de encuesta en la parte superior izquierda de este blog y añadir algún nombre si consideráis tanto en los comentarios como el FB y twitter.

Buscando al ciclista más elegante de los últimos veinte años

De ciertas cosas en el mundo, se duda si vienen en el ADN o se adquieren en el propio devenir vital. Yo creo que la clase sobre la bicicleta viene impresa en un gen llamado X. Los últimos veinte años nos han dejado prolíficos ejemplos de corredores, no siempre con el mejor palmarés, que únicamente con verles sobre un máquina ejercitar su pasión, y profesión,  han estampado el calibre de la figura perfecta que un día soñó Leonardo cuando describió la bicicleta como el elemento más grande de la inventiva humana.
Algunos ciclistas se han ubicado a nuestro entender en tan lustrosa lista de “Ciclismo Elegante” estos últimos 20 años. Os enumeramos algunos nuestro listado a modo subjetivo, con quién os quedáis:
  • Gianni Bugno: hasta última hora en la Vuelta, luciendo esa estampa integrada. Era chic hasta para quedarse, como en Sestriere 92, casi sin pestañear
  • Miguel Indurain: la figura del croner moderno, la circulación cuasi paralela a la raya discontinua. Un todo fijo donde solo sus poderosas piernas ejercían movimiento.
  • Pascal Richard: agarrado a la maneta inigualable. Fondista de postín, de pequeño pero cuidado palmarés. El primer campeón olímpico pro
  • Pavel Tonkov: demoledor movimiento de piernas en pesados desarrollos sin casi permutar el gesto
  • Bradley Wiggins: pistard de cuna, en Salamanca le vimos vestir de glamour los trigales charros. Juega bonito y le sale bien.
  • Laurent Jalabert: sacudida rítmica de la bicicleta al tiempo que su privilegiada cabeza todo lo maquina. Su gesto nunca evidencia esfuerzo, incluso en momentos
  • Frank Vandenbroucke: la carnicería de Navalmoral, el mismo año que ganó Lieja. Un ciclista que sentado dejaba al rival.

 

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Ana Rosa Quintana, la nueva musa de Matxin & cia

Anda liado Matxin estos días vía twitter dando las gracias a los apoyos recibidos para tirar adelante el tinglado que en su día Geox dejó huérfano. Hasta un servidor fue destinatario de esas misivas cuya extensión nunca exceden los 140 caracteres. Se agradece el agradecimiento, sin entrar en el fondo de las cosas, que a él le salgan bien las cosas repercute en todos, para el bien del maltrecho colectivo que también restaña cifras de paro. Este vizcaíno no lo está teniendo fácil. Sus inicios en el faraónico Mapei nada hacían presagiar verse en los papeles que le toca desarrollar en los últimos tiempos.
Entre esos mensajes de gratitud destacó uno dirigido a Ana Rosa Quintana, sí la reina de las mañanas, la mujer cuyos tentáculos en el circo televisivo se suponen largos y por doquier. Al parecer todo arrancó nos adelanta Fran Reyes y corroboramos en diferentes webs hace cuatro días, sábado 26, cuando Juanjo Cobo fue convocado a la entrega de unos premios de la fundación Lions Club España
Cobo que  asistió en condición de ganador de la Vuelta a recoger el premio “Corazón de León”, pero no era un “bistonte”, acompañado por Maxtin. Tanto Cobo Ana Rosa (AR en los quioscos, es omnipresente esta mujer) recibieron su premio. Luego en la mesa coincidieron los tres y como las ocasiones las pintan calvas, Matxin se lio la manta a la cabeza y no dudó en vender a la presentadora las bondades de su proyecto cuyo plazo de respiración asistida caduca a la voz de ya, eso es el viernes 2 de diciembre, sí mañana. Sin saber si Chávez ha dado el OK  -al menos públicamente- el dossier que Gianetti & Matxin le dejaron en Venezuela hace unos días, cualquier cable es bienvenido. Lo sería incluso un clavo ardiendo. Cuarenta y ocho horas después AR se hacía eco de las peticiones y pedía en su programa una empresa interesada en patrocinar el equipo, asómbrense, dando incluso un número de teléfono. Que Matxin no dude en fijar la cara de la rejuvenecida presentadora en el hipotético maillot de su no menos hipotético equipo.
Pocas veces el ciclismo emerge más allá de su propio círculo como aquí hemos podido presenciar. Es muy complicado, los flacuchos ciclistas, muchos de ellos sin novias buenorras ni mierda que merodear en sus entornos, no resultan atractivos en la “beautiful press”. Sobre Alberto Contador giraron varios espacios hace un tiempo con memorable actuación de ex de Cantabria Revilla quien mirando a los ojos al deportista desdice todos los laboratorios. Si no es por dopaje, este deporte no es portada, por esos es bueno que si se sale se haga al menos para lanzar un SOS. Qué cojones, quien no llora, no mama. Qué lejos esos tiempos en que la Milá salía pedaleando con Indurain comentando lo humano y lo divino de ganar un Tour. Aquellos tiempos ciclismo & glamour circulaban en paralelo.
En la foto del twitter de Matxin el director pone guapo a Cobo antes de la entrega del galardón.
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De cómo la UCI pisotea la esencia del ciclismo

En Europa el ciclismo es un deporte que va camino de ser bicentenario. Las competiciones como tales arrancaron ya en el siglo XIX mediante ensayos amateurs, tanto en ruta como en pista,  que luego darían luz a leyendas que hoy en día siguen en pie. La últimamente vilipendiada París-Tours es uno de los testimonios de ese ciclismo de prehistoria. De aquellos lodos llegaron estos barros en forma de calendario histórico, esa categorización de la UCI, que se componen en exclusiva desde el parqué europeo.

Los primeros ensayos de mundialización del ciclismo fueron muy saludables. Como hizo Juan XXIII en el Vaticano, abrió las ventas, aireó el ambiente y cejó el monopolio de las grandes potencias en esto, es decir Italia, Francia y Bélgica. Nos llegaron sabores latinoamericanos, de mano de los colombianos trepadores, auténticos asesinos de las rampas, que dieron al traste con esa contradicción que hablaba que parte de los mejores escaladores surgían desde los Países Bajos, hay que joderse. Luego llegó una estructura que con el tiempo se revelaría histórica, el Seven Eleven. De su mano crecieron Greg Lemond y Andrew Hampsten, no pioneros, pero sí garantes de un salto cualitativo. Al tiempo desde Oceanía los primeros australianos pisaban territorio viejo. Phil Anderson responde al perfil de canguro de fortuna en lides ciclistas. Era tan caro pagarse el pasaje que sólo los muy buenos venían para quedarse.

Esos tiempos románticos del exótico austral o pintoresco colombiano han pasado a mejor vida afortunadamente. Sin embargo, la segunda mundialización del ciclismo, la que vemos estos días no parece tan saludable como la de entonces. Aquello aireó, esto huele a podredumbre. En su elección el presidente de la UCI vigente, Pat Mc Quaid desbancó en la lucha al llorado Gregorio Moreno y lo hizo por el voto de las federaciones pequeñas, las ajenas a las grandes potencias europeas, lejos de la órbita de los mejores organizadores. Voilà, aquí los ineptos que el otro día referenciábamos hablando del alegato de Pereiro. Aquella asimétrica elección arrancó un calvario que ahora emerge violenta.
Estas semanas hemos presenciado como al tiempo que escuadras del primer nivel como Geox o HTC han dicho adiós, corredores asiáticos (desconocemos los baremos de sus pasaportes biológicos) mercadeaban sus puntos UCI, los venidos quizá por el clientelismo de la federación internacional con las de esos países, para dar a uno u otro equipo una plaza en el máximo nivel. La clave de estar en el máximo nivel reside en el Asia Tour. Fran Reyes ya nos contó en su día cómo funciona esto. Con ello la UCI desprestigia y apuñala valores sagrados atribuidos ciclismo, tales como a lealtad y el sacrificio. Con este sistema un gregario no vale una mierda, y su presencia o no en puntos, y por tanto caché para equipo no es prioridad. Ciclismo deslegitimado, ciclismo deshumanizado, eso es lo que nos otorga el ente que estos días anda liado en emplumar a Contador. Tenga o no razón el pinteño, le sea o no favorable el fallo, no lo duden, aquí la UCI sí entregará lo mejor de sí misma, o lo peor según se mire.
Todo esto, afecta de una forma o de otra a las grandes rondas ciclsitas, como el Tour de Francia, el Giro de Italia o la Vuelta España, donde los ciclistas son los únicos perjudicados.

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