Hay que ser realistas con el nuevo calendario ciclista

Tour aburrido JOanSeguidor

Nadie puede asegurar que habrá calendario ciclista en 2020

Ayer se dibujaron las líneas maestras del calendario ciclista resultante de esta terrible crisis.

Un calendario que será el que sea, pero que plantea más dudas que certidumbres, podemos bien decirlo: situado el Tour, suplantando casi en su totalidad a la Vuelta, y poniendo ésta en noviembre, toma ya.

Como si en Utrech el verano aguantara hasta noviembre

Pero al margen de eso, lo que rescatamos de esta situación es que el nuevo calendario ciclista y sus encajes es una respuesta más de puertas hacia dentro, que otra cosa.

El mundillo necesitaba algo de luz, lo decían por ejemplo los managers de equipo agobiados por la nula visibilidad sin carreras, lo decían los ciclistas, atenazados en casa, lo decían los aficionados.

«Estoy contento por tener este calendario y ver que el Tour, los Mundiales y los monumentos siguen adelante. Es una luz al final del túnel y bueno para la moral, por que te da un impulso para trabajar más duro»

Eso ha dicho Julian Alaphilippe.

Como el otro día nos contó Fernando Barceló desde su confinamiento, el ciclista ahora mismo es una persona sin objetivos, siendo además un profesional que se mueve por ellos.

Entiendo que el Tour de Francia, primero, y luego el resto de carreras -ojo que no hablamos de la escabechina de pequeñas carreras– encajándose en el horizonte les ayuda.

Preparar por preparar, sin saber qué va a ser de esa forma, debe ser desesperante

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Pero igual que hace cinco semanas pedíamos sentido de la realidad cuando las carreras empezaban a caer en cascada, y nos teníamos lo peor, por ejemplo, para la Volta, que insistía y decía que se acabaría haciendo, creo que ahora se impone el mismo criterio.

¿Acaso esperamos que esta pesadilla se solvente de aquí a finales de agosto?

Las preguntas que surgen no son pocas y abarcan todos los eslabones de la cadena, desde la salud de los propios ciclistas, a la meteorología del final de verano y posterior otoño, pasando por el público.

O es que ¿se sigue planteando ciclismo a puerta cerrada?.

¿Queremos tener la misma sensación que en la París-Niza? Ciclistas compitiendo en un entorno donde todo se estaba cancelando o posponiendo.

Con los recorridos confeccionados, entiendo que con los consistorios de acuerdo en el cambio y todo en marcha, son tantos los imponderables que apostar a que se vaya a correr es eso, imposible.

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Pero la realidad manda, Lefevere necesita decirle a su mecenas que a finales de agosto habrá Tour, Alaphilippe saber que entrena, al menos, por algo y el aficionado creer que veremos ciclismo profesional en 2020.

Todos contentos, pues, pero nunca engañados o ciegos ante una realidad que impide construir escenarios.

Y sí, ojalá haya Tour con la bendición de todos, será la mejor señal de esa normalidad que tanto extrañamos.

Pablo Diéguez, de culminar una Titan Desert a luchar contra el coronavirus

Coronavirus Garmin Titan Desert JoanSeguidor

Nos llegan ecos de la lucha que Pablo Diéguez libra lejos de su bicicleta contra el coronavirus

En estos días de tristeza infinita e incertidumbre en el horizonte, nos gusta saber de historias como la que nos llega de Pablo Diéguez Cerdeira, ciclista que hoy está en la primera línea de la batalla contra el coronavirus.

Pablo Diéguez Cerdeira, finisher de un reto de la talla de la Garmin Titan Desert, está librando, quizá, la batalla más importante de su vida.

Como otros miles de valientes, como nuestro amigo Quico, lucha en primera línea de combate contra el Covid-19.

Lo hace como celador en el Hospital Comarcal O Barco de Valdeorras (Ourense).

Durante el año desempeña funciones en quirófano, pero las circunstancias actuales le hacen recorrer los distintos servicios del hospital. Es el primero en recibir a los pacientes, trasladarlos y ayudar a atenderlos en las distintas unidades.

Y también asume la triste y peligrosa tarea de preparar a los fallecidos por Covid-19 junto a los auxiliares de enfermería, además de trasladarlos. “Pero en esta guerra no hay labores propias y toca hacer de todo para ayudar a los compañeros, algo que también pasa en la Titan”.

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“La mascarilla me asfixia y las gafas no me dejan ver bien la realidad”

En plena trinchera contra esta maldita pandemia nos relata desde el corazón que “mucha gente me pregunta si paso miedo y mi respuesta es la siguiente. La mascarilla me asfixia. Las gafas no me dejan ver bien la realidad. La pantalla, bata, guantes, gorro y calzas son agobiantes pero es la mejor defensa. La energía cada día es menor. La incertidumbre de cuándo acabará esto es una incógnita. La ansiedad es una triste aliada porque tengo un hijo de 10 años en casa y el riesgo es doble porque mi mujer es enfermera y está en la misma situación que yo. Miedo…Sí, por supuesto, mucho miedo, frustración y dolor físico y mental ante esta situación”.

Doblando turnos y trabajando muchas horas y días seguidos.

Lo más duro de todo esto no es que me contagie, ya que la vida me dio lecciones que me hicieron muy fuerte psicológicamente. Y en eso parte de culpa se lo debo a mi participación en la Titan”.

El ciclista gallego admite tener “más miedo a llevarlo conmigo de forma invisible, por lo que tomo todas las medidas que están a mi alcance y que cada vez son más escasas”.

La Garmin Titan Desert le ayudó a superar una depresión

La Titan Desert cambió mi vida. Pero desde el primer momento en que me propuse el reto. Fue en la peor época de mi vida, donde todas las cosas salieron mal afrontando el entrenamiento y el reto inmerso en una gran depresión”.

Así lo reconoce Diéguez, que salió muy fortalecido tras disputar la decimotercera edición de la prueba norteafricana.

Hay diferencias de cómo se afronta la Titan Desert y la batalla del Covid-19. En la Titan te entrenas y llegas preparado física y psicológicamente para esa ansiada fecha. Pero ante el Coronavirus te notarás como un novato que solo puede entrenar, mejorar, esperar y no desesperarte porque no tiene fecha para su final”, dice Diéguez confrontando las dos experiencias que le marcarán para siempre.

El titán gallego admite que volvió de la Garmin Titan Desert mucho más maduro.

Y fue después cuando sufrió un mazazo con la pérdida de su prima Rosa, en accidente de coche, cuando solo contaba con 30 años.

Era un gran apoyo y además compartían la pasión por la bici.

Fue tan duro el golpe que dejé de lado la bici completamente hasta que unos amigos de mi hijo me preguntaron: ¿Por qué no nos das clases?”.

Ese mismo día se fue para casa y, mirando la foto de su prima que tiene en la mesilla, “noté como si susurrara dentro de mí que sería algo de lo que estaría orgullosa y que lo que menos le gustaría sería que dejara algo por lo que me había apoyado tanto para salir del hoyo”.

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Y así fue.

Después de una gira para inculcar los valores del deporte que tanto le ayudaron, y como colofón final al vídeo personal de su participación en la Garmin Titan Desert que proyectó por todos los colegios y ayuntamientos de la comarca de Valdeorras (Ourense), surgió la semilla para que unos pocos meses después naciera la escuela de ciclismo Tres Lunas Valdeorras, que es la primera de la comarca con 50 alumnos en la actualidad.

Los echo mucho de menos. Y con el parón del Covid-19 a ver cuándo podemos volver a disfrutar de lo que más nos gusta”.

Un titán y héroe a la vez que enseña valores a futuros titanes.

 

 

 

Teledeporte & Ciclismo: ¿Sólo triunfos españoles?

Greg Lemond JoanSeguidor

En el carrusel de «revivals» de Teledeporte puede haber joyas ajenas al ciclismo español

Sigue el serial de ciclismo, recortes y recuerdos que Teledeporte nos trae cada tarde, este domingo ha repescado aquella etapa entre Bayona y Pau que ganara Perico, escapado con Bernard Hinault.

La hora de retransmisión que nos han regalado de aquel Tour 1986 ha sido una delicia. 

Una delicia que habla de lo que fue aquella edición, memorable edición, del Tour.

Perico ganó, pero la clave de la jornada estaba sobre los corredores de La Vie Clare: bajo el pretexto de cargarse a Laurent Fignon, el mejor equipo del momento inició la guerra contra todo y contra todos, incluso contra ellos mismos.

Yo no sé si Perico se lo olió, pero estuvo ahí, pendiente de Hinault, cuando fue con todo y le acabó metiendo cuatro minutos largos a su «compañero» Lemond, a quien le había prometido un triunfo que no le iba a dejar fácil.

Aquel Tour fue propicio para el ciclismo español, a esas alturas ya habían ganado Sarrapio, el día que casi le matan en meta por ganar a Bagot, y Peio Ruiz Cabestany.

Quedaría la Eduardo Chozas en los Alpes, el día que Lemond le tomó el liderato a Hinault, ya estaba bien de tantas tonterías del francés.

Gracias a Teledeporte, por desempolvarnos estas joyas.

Pero si quieren hurgar realmente en la historia de este deporte, si quieren llegarnos al corazón que Teledeporte resucite otras perlas del ciclismo.

No sólo queremos ver las mejores jornadas de Miguel Indurain, cuyo recuerdo nos eriza el bello, ni las de Perico, con quien empezamos a querer este deporte, ni siquiera las de Contador, que tenemos por más recientes.

De aquel Tour, además de las machadas de Peio, Chozas y Sarrapio –escuchar a Mir cómo le sacó de aquella marea de hostilidad que le esperaba en meta es un regalo-, estuvo la etapa de Superbagneres y la inmolación de Hinault o la icónica jornada de Alpe d´Huez que acabó con una imagen que ilustra portadas de libros en medio mundo.

Y si escarban, si Teledeporte quiere darnos buen ciclismo que rasquen en el Tour del 89, el duelo eterno de Lemond y Fignon, que busquen en la Vuelta del 93, la etapa del Naranco, que nos lleven a las cabalgadas de Pantani en el Giro y Tour del 98, que sí, que iría como iría, pero fueron memorables.

Y si quieren entrar en lo reciente que no se olviden de la etapa del Agnello, Giro de 2016, cuando Nibali le dio la vuelta a una carrera que tuvo perdida.

La etapa que coronó a Aru en la Sierra Madrileña, la jornada de Forminagl, incluso la anterior de Aubisque en la Vuelta 2016 que se decidió entre Nairo y Froome…

Son ejemplos, son tesoros de ciclismo que seguro Teledeporte tiene en sus archivos, por que, muchos más no nos constan, pues el ciclismo ha sido algo que ha menguado, por desgracia, en los archivos del ente público.

Como muchas veces hemos dicho, el buen amante del ciclismo no sabe de banderas.

Moritz y su regreso al ciclismo

Coronavirus ciclismo

La Volta a Catalunya recupera a Moritz, una de esas marcas tan establecidas en el imaginario del ciclismo

 

En el corazón del barrio de Sant Antoni barcelonés, Moritz ha creado un templo que atrae miles de personas cada semana para recordar que la cerveza en BCN tiene su nombre.

Hoy sabemos que Moritz es el patrocinador principal de la Volta a Catalunya.

No es más que una historia de arraigo a la ciudad que vio nacer la marca y también de viaje al pasado, porque esa marca no es ciclista, es muy ciclista.

Siempre recordaremos el día que El Cuaderno de JoanSeguidor tuvo ocasión de explicar sus primeras andanzas en aquellas tardes por Moritz, tardes de verano y Cyclo, como también admiraremos el maillot que nuestro querido Jaume Mir luce en el libro que perpetúa su historia.

Una foto que sacamos de su propio álbum personal…

Moritz Volta Catalunya ciclismo featured

 

Que Moritz vuelta al ciclismo nos trae esta foto a la mente, pero también aquellas del Esport Ciclista Barcelona, la entidad que organizaba carreras más que días tenía el año, y que puso ese amarillo que no hace mucho se recuperó en una edición retro.

El premio de ver a Moritz de nuevo en el ciclismo significa copar esos ejercicios de agudeza visual que mueven a los buenos aficionados al deporte más bello del mundo.

Por que si de una cosa vive el ciclismo, siempre pero en la actualidad más, es de la nostalgia, y esos colores, esos colores nos recuerdan buenos años.

SQR – GORE

 

Así las cosas como reza la nota de la Volta… Moritz y la Volta Ciclista a Catalunya rodarán juntos coincidiendo con la edición 100 de la prueba, que se celebrará del 23 al 29 de marzo de 2020.

La reconocida marca de cerveza se añade a la carrera como patrocinador principal una vez sellado el acuerdo en el emblemático edificio de la Fábrica Moritz de la Ronda de Sant Antoni de Barcelona.

Rubèn Peris, presidente de la Volta Ciclista a Catalunya, y Sergi Martinez, director de Marketing de Moritz, han sido los encargados de firmar un acuerdo que aportará novedades a la edición 100 de la ronda catalana. Una de las más destacadas se podrá observar durante la ceremonia de podio de cada final de etapa, cuando los vencedores brinden con Moritz.

Otro de los puntos fuertes del acuerdo es que el maillot que se otorga al mejor corredor catalán clasificado en la general de la Volta llevará imagen de la marca cervecera.

«Las características de Moritz encajan perfectamente con las de la Volta. Se trata de una marca catalana y que supera los cien años de historia. Como la Volta, acumula una gran tradición y pasión por el ciclismo», destaca Rubèn Peris.

En este sentido, la vinculación de Moritz con el ciclismo tiene una larga trayectoria. En la década de los setenta colaboró con eventos ciclistas y contó con un equipo propio.

“Nos hace especial ilusión recuperar esta vinculación histórica que no puede tener mayor sentido. La primera cerveza de Barcelona y la primera prueba ciclista de Cataluña, dos marcas centenarias que con este acuerdo ruedan juntas”, explica Sergi Martinez.

Ahora, como nuevo patrocinador principal de la Volta, Moritz reafirma su compromiso con el ciclismo. Para celebrarlo con los aficionados, la marca prepara un acto festivo coincidiendo con la séptima y última etapa de la edición 100 de la Volta, en Barcelona.

La Volta Ciclista a Catalunya es la tercera prueba por etapas más antigua del mundo, tras el Tour de Francia y el Giro de Italia. Año tras año los mejores ciclistas del mundo se citan para disputar la carrera por tierras catalanas, y entre los ciclistas que participaron en la pasada edición se encuentran el vigente vencedor del Tour, Egan Bernal, el vigente vencedor del Giro, Richard Carapaz, el cuatro veces vencedor del Tour Chris Froome o el ex campeón del mundo Alejandro Valverde, entre muchos otros.

Con inicio en Calella y final en Barcelona, la 100a edición de la Volta recorrerá toda Catalunya con un recorrido variado y exigente, que tendrá alta montaña (finales en Vallter 2000 y Port Ainé), una contrarreloj individual en el Pla de l’Estany y otras etapas para esprínters y escapadas.

Imagen: «Volta» ciclista a Catalunya

El cicloturismo es cultura

La cultura que te da el cicloturismo no se aprende en la escuela

El cicloturismo es cultura porque de las muchas cosas que nos ha dado su apasionante práctica podríamos destacar, sin duda alguna, los conocimientos que hemos adquirido con el tiempo fuera de escuelas, colegios y universidades.

Lo hemos hecho pedaleando primero por nuestras tierras, conociéndolas a fondo y aprendiendo a amarlas: su geografía, su historia, su arte, sus creencias y costumbres, sus gentes…

Posteriormente elevamos nuestras miradas para abrir nuevos horizontes buscando otras regiones, otros países, otros pueblos, donde ampliar nuestra cultura interesándonos por esos deseados destinos, leyendo casi todo lo escrito sobre ellos.

El cicloturismo es cultura porque hablando con nuestros compañeros ciclistas, o con los que nos encontremos por el camino, nos informamos, nos orientamos y nos dejamos aconsejar por esos sitios que son dignos de visitar.

También parando a conversar con los lugareños: un campesino en sus tierras, un grupo de jubilados jugando a la petanca en un parque, trabajadores en su hora de descanso tomando una cerveza donde sea, en un bar o en un restaurante, empapándonos de sus experiencias vividas.

La verdad es que siempre nos han gustado estos encuentros porque todos estamos de acuerdo que el presentarnos con nuestras bicis en cualquier sitio produce una respetable cordialidad.

Desde la óptica de los habitantes de un pueblo, más o menos remoto, ver a un cicloturista genera confianza casi instantánea, prácticamente no se necesitan presentaciones y el contacto con sus vecinos y su cultura es de inmediato.

De este modo la bicicleta se presenta como un práctico e idóneo pasaporte social universal, un medio para descubrir otros sitios, siempre viviendo el momento, el aquí y ahora.

Este interés por la cultura de los pueblos se nos ha ido acentuando con el tiempo, claro está, y con la edad ha ido creciendo en nosotros la curiosidad por conocer otros lugares, más o menos cercanos, más o menos lejanos, otras gentes, con sus prácticas y rutinas.

El cicloturismo es cultura porque desde que empezamos a dar las primeras pedaladas sentimos esta atracción por ir siempre un poco más allá, a la búsqueda de información por las comarcas o provincias por las que íbamos a pasar con nuestras bicicletas.

Se empieza primero interesándonos por los paisajes, las montañas, los bosques… para continuar haciéndolo después por sus monumentos, por su historia o por sus tradiciones.

Sentir curiosidad por las cosas cotidianas es indispensable para conocer más a fondo otras poblaciones, escuchando las historias próximas y sencillas que de ellas nos cuenten.

Pueden ser desde cuentos, mitos, leyendas, creencias o crónicas reales que forman parte de esas historias evocadoras, que nos harán vivir pequeños momentos mágicos y que nos invitarán a pedalear y a dejarnos llevar para perdernos por los rincones de esas tierras.

Dejemos que nos cuenten.

Estos viajes en bici para conocer otras culturas los podemos hacer en solitario o acompañados, dependiendo de las ganas, el tiempo o la motivación de cada uno, pero el convivir con otros ciclistas en ruta hace que nuestra cultura se alimente de otra fuente, y ésta no es otra que el poder charlar con nuestros compañeros de fatigas, intercambiando ideas, opiniones, conocimientos… en una palabra: cultura.

Realmente, si nos paramos a pensar, es el único deporte en movimiento que nos permite hacer esto.

Es la grandeza de la bici y del cicloturismo: el conocimiento constante mientras nos desplazamos de pueblo en pueblo al ritmo que más nos convenga, sin preocupaciones, sin medias horarias, sin sufrir por nuestros latidos, por la cadencia de nuestro pedaleo o por los vatios que generen nuestras potentes piernas.

Puede que éste sea el secreto del verdadero cicloturismo: completar la distancia que nos hemos propuesto ese día, tomándonos nuestro tiempo, visitando los lugares por los que pasamos.

Quizás hoy en día se haya perdido el encanto de la palabra «descubrir» con tanta información de la que disponemos y que está a nuestro alcance en internet, y ayudados además por el GPS, la planificación de una excursión se convierte en algo sencillo, sin dejar nada al azar o a la sorpresa.

Pero hubo un tiempo, ya lejano, casi romántico, que el echar mano de un plano era imprescindible, sobre todo cuando nos aventurábamos a pedalear por terrenos desconocidos para nosotros.

El cicloturismo es cultura porque aún recordamos cómo siguiendo el Tour por televisión teníamos a mano un mapa de carreteras de Francia, que nos servía para situarnos en las carreteras por dónde pasaban los corredores ya fueran atravesando montañas, ríos, lugares históricos, pintorescos o de gran belleza natural.

Tampoco debemos olvidarnos que el cicloturismo es cultura gastronómica ¿verdad?

La hora del almuerzo, o de la comida o la merienda, es uno de los mejores y mayores disfrutes de toda ruta ciclista que se precie y somos muchos los que siempre hemos reivindicado que si existe el cicloturismo la ciclogastronomía también, sin duda.

Puede que un aliciente sea visitar aquel pueblecito, que además de tener un alto valor cultural por sus vestigios históricos posee un afamado restaurante, donde degustaremos los platos típicos de la región.

Esto también es cultura.

El cicloturismo es cultura, pero hacerlo de forma itinerante no es la única manera de viajar en bici para “culturizarnos”.

Conocer lugares y gentes diferentes también se puede hacer eligiendo un sitio como centro de operaciones, desplazándonos cada jornada en diferente dirección para llegar a la tarde al mismo lugar, con todo lo que esto supone de comodidad y confort por no tener que ir cambiando constantemente de alojamiento.

Es por ello que la bici se adapta particularmente bien a estos viajes en bucle o forma de estrella.

El cicloturismo es cultura porque mientras preparamos nuestro viaje o excursión podemos diseñar a nuestro gusto nuestro itinerario particular.

Puede ser siguiendo las huellas de un personaje histórico como la Ruta del Cid, de una novela épica como la Ruta del Quijote, o tras los pasos de peregrinos como el Camino de Santiago o la Ruta de la Plata, o buscando tierras de leyendas, misterio y brujas como la Ruta de los Akelarres.

La verdad es que seguimos siendo unos sentimentales, ya que a la hora de buscar información siempre hemos preferido consultar libros o mapas detallados de las zonas por las que queremos pasar.

SQR – GORE

Esto hace que las vivencias de nuestras salidas programadas empiecen mucho antes de dar nuestra primera pedalada: definiendo el recorrido, la distancia, los puertos que ascenderemos y sobre todo intentando empaparnos de la cultura, la geografía y la historia de los lugares por donde vamos a pasar, al ritmo que marque nuestro tranquilo y relajado pedaleo.

Así, mientras permanezcamos trabajando encerrados en la oficina, soñaremos con esas próximas aventuras y con emoción sabremos que en esos viajes enriqueceremos nuestra experiencia.

Con la edad hemos aprendido que el verdadero placer de todos estos años montando en bicicleta no ha sido sumar el número de kilómetros recorridos o puertos ascendidos, sino la intensidad de los momentos vividos, que permanecen en nuestra memoria.

El fruto de todas estas experiencias lo podremos recoger compartiendo con nuestro entorno más cercano todas las vivencias y conocimientos adquiridos, yendo por ejemplo a las escuelas para incentivar a los niños y niñas a practicar este hermoso deporte, o bien a algún centro cultural de interés o, por qué no, escribiendo un libro.

¿Y vosotros? ¿También pensáis que el cicloturismo es cultura?

Foto: Pau Catllà

Cinco formas de no perturbar el sueño del ciclista

Ciclista sueño JoanSeguidor

El sueño es vital para el mejor rendimiento de un ciclista

Año nuevo y temporada nueva para los deportistas y retos que a veces le quitan el sueño al ciclista.

Momento de planificar calendario y  fijar objetivos, y esto lo hacemos todos, desde los profesionales que se ganan la vida con esto, hasta los simples aficionados que disfrutamos de las grupetas y el bocadillo.

Fijar objetivos es sinónimo de ilusión, muchas o casi todas las veces de constancia y sacrificio, de rutinas y de horas de entreno, pero también de presión y responsabilidad.

 

Los pros en los momentos clave, se juegan renovar contratos, firmar mejoras salariales, o  cambios de equipo, para seguir creciendo y mejorando con calendarios más atractivos, o para acabar en equipos con peores carreras y de menor visibilidad.

Los aficionados, sin jugarse el puesto de trabajo o el salario, depositan ilusiones, y se juegan el honor ante la grupeta, los seguidores de las redes sociales, los coleguis o los compañeros de oficina, y eso a veces también pesa.

Todo ello pesa en el sueño del ciclista. 

Quien más o quien menos llegará al día D con cierta presión, pero ¿sabemos gestionarla?

Me he preparado bien, los test han salido como teníamos planificados y todo está listo.

 

Durante las horas previas hay reparto de dorsales, ojeadas al libro de ruta, charlas con los compañeros, preparación del material, puesta de dorsales… y así llega la noche.

Una vuelta, otra vuelta y no hay forma de coger el sueño.

El sueño en un ciclista presionado es su talón de Aquiles

Ojos como platos.

Me levanto a por agua, y vuelta a la cama.

Ojeada al reloj, las 2 y aún despierto.

Mañana es el día y yo sin pegar ojo.

Necesito descansar, y la situación cada vez me pone más nervioso.

La ansiedad precompetitiva.

Es algo recurrente, y por la trayectoria que llevo y lo que  habían explicado en una charla, tengo todos los números.

Esta situación se da veinticuatro horas antes de la competición y  se produce por una anticipación del cerebro por la incertidumbre, sobre todo lo relacionado con la carrera, y que más puede preocupar (estado físico, conseguir un buen resultado, rendir bien, que no se de una situación que me deje fuera de carrera)

De todas las formas en que se puede presentar la ansiedad precompetitiva (trastornos en el apetito, o disminución en la calidad o cantidad de horas de sueño) me ha tocado la peor, o así lo creo yo.

No soporto no dormir, y el día antes de una competición, aún menos, el sueño es el aliado del ciclista.

Con todo lo que he trabajado para llegar hasta aquí, y ahora esto.

Perfecto para enviarme al palco en el primer repecho.

SQR – GORE

 

Después de la charla, que he comentado antes, decidí informarme un poco.

Me comentaron que tengo la “suerte”,  que el insomnio me pasa en momentos puntuales, y que va unido a preocupaciones claras y muy identificadas.

No es algo habitual en mi día a día, por suerte, y al parecer, esto hace más fácil las herramientas para combatir la situación.

No me quedará otra que ponerme manos a la obra, y empezar a trabajar en ello.

Cinco formas de paliar la falta de sueño en el ciclista…

-Evitar la anticipación: Ante este tipo de situaciones es habitual que, durante el día o los momentos previos a ir a dormir, aparezca el pensamiento, y miedo a no poder dormir. Este pensamiento, solo consigue que el cerebro visualice, una y otra vez, el escenario de la noche en vela, y es más fácil que lo dirija hacia allí.

Si surgen estos pensamientos, no los neguemos, pero tampoco nos recreemos.

Busquemos pensamientos alternativos u otras distracciones.

Evita la culpa: La autoexigencia para poder dormir no es operativa, porque solo traslada presión cognitiva a nuestro cerebro, que se traduce en tensión muscular y estado de vigilia a causa de una sobreactivación del cerebro.

Lógico es buscar soluciones para dormir bien, pero la exigencia o la culpabilidad hacia uno mismo tiene un efecto contraproducente.

Hábitos de higiene mental: Estar fuera de casa, y en situación precompetitiva o de competición complica mantener una rutina. Sin embargo, hay formas de “protegerse”, como dejar la obligación deportiva aparcada, evitar hablar con compañeros de equipo sobre nada relacionado con la competición, ni leer ni visionar nada acerca del tema, por lo menos 1h antes de acostarnos. Evitar dispositivos tecnológicos en la cama y proteger el entorno (luz temperatura, silencio, confort…).

Prepara alarmas eficientes o maneras de asegurar despertarse, porque si dormir es una preocupación, no despertarse por una mala noche puede generar una preocupación secundaria que suba la actividad cerebral y la ansiedad fisiológica.

Técnicas de relajación: Sin duda son una herramienta potente.

Para controlar la activación fisiológica y emocional.

Si nunca se han utilizado, se puede optar por una respiración diafragmática en posición cómoda, inspirando por la nariz, llenando aire en el vientre y poniendo la mano encima para comprobarlo.

Aguantar unos segundos y expirar por la nariz suavemente. Hay variantes de la respiración, pero esta es efectiva, y requiere menor práctica que otras.

No niegues la situación: Evita pensar que esta noche no pasará, o que cosas tan básicas no te pueden pasar a ti, persona adulta y madura que controla su vida.

A veces se asocian estos síntomas a debilidad mental o como deportista, o problemas psicológicos. Nadie está libre de encontrarse antes este tipo de situaciones.

Reconocer y aceptar que la noche puede ser complicada, es el primer paso para reducir la actividad cerebral y aproximarnos moderadamente hacia un espacio de descanso que nos lleve al sueño.

Por Bernat Ramos, psicólogo deportivo, desde Fisioterapia Monasterio

Imagen: Tuvalum

Osteopatía en ciclismo, el amigo con el que poder contar

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La osteopatía es uno de los aliados menos divulgados del ciclismo

No somos conscientes del trabajo que la osteopatía puede proporcionar al ciclismo.

Cuando Alberto Losada se fue al suelo en la jornada de Riva del Garda, Giro de 2017, se habló que el osteópata del Katusha le redujo la lesión.

Incluso habiendo sufrido una luxación de codo, se valoraba que saliera al día siguiente, lo haría finalmente y acabaría esa carrera.

Osteopatía aplicada al ciclismo.

Otra: Dos años antes, en el Tour 2015, jornada inaugural, aquel caos en los diques holandeses,

Purito se cae y se golpea el codo, cadera y rodilla, perdió casi minuto y medio.

El osteópata se puso manos a la obra y le «arregló» a los dos días ganaría la etapa de Huy ante Chris Froome.

 

No descubrimos nada nuevo, si afirmamos que el ciclismo es una de las actividades deportivas más saludables y seguras, físicamente hablando, que se pueden practicar, debido al tipo de esfuerzo, y al nulo impacto que provoca dicha actividad sobre el organismo.
Pese a sus ventajas, la posibilidad de sufrir lesiones siempre existe, y hay que tenerla presente.
Hay que evitar que el cuerpo sufra frente a la repetitividad de los gestos asociados a la pedalada.
Las lesiones más frecuentes las localizamos en el tren inferior y en la espalda: sobrecargas/lesiones musculares, tendinopatías, condropatías rotulianas, etc.
SQR – GORE
Si nos centramos en la prevención, hay que tener en cuenta algunos aspectos básicos, como una correcta biomecánica, ya escribimos sobre ello en este cuaderno, el trabajo cruzado, tan extendido entre los corredores, como puede ser el yoga o el pilates, para un trabajo de flexibilidad, y trabajos de fuerza en gimnasio, no sólo de tren inferior, sino también de la musculatura de tronco y abdominales para garantizar una buena postura.
A esto hay que sumarle el trabajo en camilla de fisioterapia y osteopatia en ciclismo.
Vamos a intentar entender la importancia de este último punto. El trabajo del osteopata o fisio. Sino lo hacéis ya, podría ser interesante acudir para realizar estudios biomecánicos del cuerpo que nos permita identificar los factores de corrección o compensación.
Es habitual encontrarse con dismetrías (verdaderas o compensatorias) en las extremidades inferiores, rotaciones de la pelvis, escoliosis,… y cualquier corrección o compensación puede limitar nuestro rendimiento a nivel deportivo, pero también condicionar nuestra actividad diaria.
En esta época en la que la tecnología todo lo mide, y que los watios son oro, hay que cerrar y perfeccionar cualquier frente.
Es cierto, que las consultas más habituales son por disfunciones músculo-esqueléticas que producen dolor, y es básicamente, por este tipo de cosas que es más conocida la osteopatía.
Pero hay que ir más allá, y pensar en usarlo como una herramienta para la prevención.
Conocer nuestras limitaciones y qué partes del cuerpo están realizando compensaciones nos darán la opción de iniciar trabajos, tanto en camilla, como en gimnasio para buscar un buen equilibrio.
Estos datos, pueden abrir nuevas vías de trabajo por parte de los preparadores físicos en pretemporada, a la hora de realizar tablas de trabajo, e incluso aportar datos interesantes de cara al ajuste de la bici para la nueva temporada.
Aprovechemos la pretemporada para trabajar fuerte estos aspectos, y así sólo tener que ir haciendo pequeños controles y ajustes durante la temporada.

 

Obbi, la última contribución napolitana al ciclismo

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Conocemos Obbi, la marca que nos invita a vestir el futuro

Obbi es la marca ciclista más napolitana del mercado.

Y no es cualquier cosa, Nápoles es ruido, alboroto y creatividad.

Nápoles fue la salida del Giro de 2013, aquel que tuvo a Brad Wiggins como gran favorito hasta que la realidad le demostró que correr en Italia resultaba más incómodo que hacerlo en Francia.

Ganador del Tour del año anterior, Nápoles, su plaza del Plebiscito, se concitó para acoger a la estrella del momento.

Brad probó el sabor napolitano del ciclismo, donde la entraña de un proyecto llamado Obbi ha tomado forma.

Saverio Letizia es su CEO y nos habla de todo ello…

«Nuestros orígenes vienen de hace décadas. Incluso antes de nacer, mi padre ya estaba en esto. Tradicionalmente hemos sido proveedores para pequeños equipos y grandes compañías»

¿De dónde viene Saverio?

«Tras la universidad, aprendí el negocio de mi padre, al tiempo que me convencí que teníamos que cambiar el status quo, presenté la idea de hacerlo todo aquí, en Nápoles, pero para nosotros, mostrando la calidad que manejamos pero yendo más allá, poniendo acento en la mejora de todo lo que hacemos»

¿Sois muchos?

«No, somos un pequeño equipo pero con las ideas muy claras»

Entonces Obbi significa…

«Aquí estamos»

¿De dónde viene?

«Es un palabra napolitana, algo así como «ves». No fue el nombre del inicio, una empresa francesa tenía el mismo y tuvimos que dar marcha atrás y empezar de nuevo, sin embargo eso nos sirvió para salir con más fuerza, probamos con Obbi y vamos con ella a todos los sitios. En seis meses lo habíamos rehecho todo»

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Y ¿qué hay detrás?

«Queremos mezclar el trabajo de artesanía con las tecnologías más avanzadas del mercado. Cada pieza es única, hecha a mano, aquí en Nápoles. Por ejemplo tenemos culottes que llevan grafeno para la mejora térmica de la ropa. El frío no es un problema. En maillots usamos tejidos super ligeros de Kinetec como segunda piel. Cada uno se siente como parte suya»

OBBY-cafe-finca-barcelona-calcetines Joanseguidor

Leemos que cada pieza narra una historia, una llegada del Giro a Nápoles

«Estamos muy orgullosos de nuestros orígenes, por eso cualquier pieza se vincula a este área. Por ejemplo el «Francesco 1979» es un culotte que viene por la contrarreloj que Franesco Moser ganó en el Giro del 79, vistiendo la maglia rosa. Es nuestra dedicatoria a Francesco Moser, uno de los corredores italianos más grandes de la historia. Cada cosa que hacemos tiene conexión con nuestros orígenes»

OBBY-cafe-finca-barcelona-cafe-finca JoanSeguidor

Leemos que vuestro eslogan es «wear the future»

«Nuestros pilares son «made in Napoli» y «wear the future». Nuestras raíces en el textil y la constante innovación en lo que hacemos nos permite decir que vestir Obbi es vestir el futuro de la ropa ciclista»

Conoce más de Obbi