¿Cómo se transforma un ciclista en un maratoniano?

ciclista maratoniano JoanSeguidor

La historia reciente se llena de ciclistas que han sido maratonianos

Esta historia va de un ciclista que se hizo maratoniano…

Una vez retirado del ciclismo de élite, sobre los 30 años empiezo a practicar running con el objetivo de seguir teniendo una rutina deportiva, que posteriormente acabó siendo una segunda fuente de ingresos, por lo que considero que fui un atleta semi profesional.

Mi rutina era realizar unos 60-70 kms de media semanales para poder compaginar el trabajo y la familia, y encontrar el equilibrio para no lesionarme.

Considero que tengo una facilidad grande para correr, que me permitió dar una gran rentabilidad a unos entrenos nada específicos, adaptados del ciclismo, y que consistían en rodajes y muchas competiciones.

Y así nació un maratoniano que antes fue ciclista.

Los cambios fisiológicos que me pudieron permitir pasar de realizar medias maratones en 1h13’ a realizarlas en 1h06’-1h07’, o maratones en 2h21’-24’,fueron las que el entreno me fue marcando:

  • Pérdida de la masa muscular que había adquirido con la bicicleta a nivel de piernas y esqueleto superior, moviéndome en un peso parecido, pero con muy poca corpulencia.
  • Adaptación cardiovascular a un esfuerzo más violento y de menor duración.
  • El impacto del suelo con las piernas requirió un par de años para poder alcanzar una zancada ágil. No hablo de marcas, sino de la agilidad y dominio de la carrera.
  • La necesidad de usar un combustible más rápido y con menos depósitos en atletismo que en ciclismo, hizo que me costara mucho dosificar el esfuerzo, con bajadas notables de rendimiento en la parte final de las maratones.
Ciclobrava – 400×100 Landing
400×100 Sea otter Landing
Gravel Ride 400×100

Mi opinión sobre las diferencias de los esfuerzos entre una maratón y una carrera por etapas de ciclismo, serían:

  • El atletismo para mí era un esfuerzo individual en el que no te podías salir de una horquilla media de ritmos. Una persona de 2h30’ no puede seguir a otro de 2h10’ desde el inicio y debe anclarse en su propio esfuerzo personal. En ciclismo, cambia la versión radicalmente. Siempre debes acoplarte a un ritmo de pelotón, que muchas veces es superior al tuyo propio, haciéndote llegar a cotas de agotamiento físicas y mentales que no he llegado a alcanzar en las maratones. Los 42 kms te llevan a estrujarte y poder alcanzar pájaras monumentales, pero siempre eres tú el que decides hasta donde llegar. En ciclismo profesional, siempre tenías que dar ese plus de sufrimiento extra para poder seguir a la manada, que te iba minando día tras día.
  • El esfuerzo tan brusco en atletismo, se me hacia muy duro y sabía que no habría esa bajada de pulsaciones para recuperar hasta el final. Era más agónico. Por contra, esa “recuperación” de algunos kilómetros en una etapa ciclista, era un arma de doble filo, pues te daba el aliento justo para el siguiente esfuerzo, con la sensación de acabar las etapas, habiendo traspasado tus propios límites.
  • Sobre otras diferencias que he visto en los dos deportes, es que en ciclismo somos más profesionales pues nos debemos a un equipo, aunque hemos aprendido a sacrificarnos por los demás, sin necesidad que nadie nos diga nada. En atletismo, no existe esta mentalidad, tanto por no tener una base profesional de equipo, como porque la mentalidad es más ególatra. Rara vez he visto un trabajo altruista en pos de un compañero, en una selección de maratón, excepto en los africanos.

Por Víctor Gonzalo, 2h21’55 en Berlin 2007 y exciclista profesional en los años noventa

Ciclo 21 – 400×100
Cruz 400×100 Banner Landing
Mov_Gore