Colombia podría ser la meca del ciclomontañismo

Ciclomontañismo Leyenda del Dorado JoanSeguidor

Mov_Gore

En tiempos de ciclocross, Colombia mira el ciclomontañismo

Ahora que empieza la temporada de ciclocross en Europa con sus cunetas y bosques otoñales que son chorros de fango…

Ahora que entre abedules el público enloquece cuando esos muchachos se mandan la bicicleta al hombro para correr y casi gatear en esas rampas atroces…

Ahora es justamente cuando caemos en la cuenta que el ciclocross es una rareza en Colombia.

Y es que acá no hay ni otoño, ni invierno, ni nevadas que conviertan los circuitos en infiernos bajo cero, pero tenemos, eso sí, nuestra versión nacional del ciclismo silvestre: el ciclomontañismo.

El ciclismo silvestre es el ciclomontañismo

Desde hace un par de décadas la práctica de esta versión rural del ciclismo se ha vuelto tan popular en el país que incluso desplazó la práctica del ciclismo de ruta, que en las caóticas carreteras colombianas suele ser más inseguro y más propenso a accidentes.

Algunos de los actuales campeones como Egan Bernal provienen justamente de dicha disciplina.

Colombia es un país privilegiado en climas, territorios y paisajes, tiene todos los pisos térmicos posibles, desde sus costas en ambos océanos hasta la cumbres nevadas a más de cinco mil metros en los Andes y en la Sierra Nevada de Santa Marta.

DT-Swiss Junio-Agosto

Colombia tiene selvas, praderas, desiertos, valles, llanuras inagotables, lagos, ríos, manglares y toda la montaña que pueda imaginarse, una auténtica desmesura que las agencias de turismo se han encargado de promocionar.

Son los ciclomontañistas aficionados quienes se han dedicado en los últimos años a descubrir algunas de las rutas más impresionantes del país, aprovechando la relativa calma –relativa, siempre relativa– que se impuso con las negociaciones de paz del gobierno Santos.

El ciclomontañismo suele practicarse por las vías rurales, llamadas “trochas”, que no son sino carreteras de tierra tapizadas con rocas, estas vías suelen pasar del polvo agobiante en los meses secos al pantano omnipresente cuando hay lluvia y casi siempre conducen a vistas y parajes remotos, ocultos y hermosos.

Se organizan travesías famosas y ciclopaseos por todos los rincones del país que acogen a multitud de aficionados, hay blogs y recorridos y altimetrías disponibles en internet, y hasta programas en televisiones de provincia dedicados a explorar algunas de estas rutas.

También han aparecido competencias de uno o varios días, por rutas de mediano fondo, por circuitos que han albergado panamericanos, e incluso carreras por etapas.

Entre las más interesantes está La leyenda del Dorado, una carrera de cuatrocientos o quinientos kilómetros que se corre por parejas en siete etapas, y que ha convocado a campeones mundiales y a corredores aficionados de todo el mundo.

Esta carrera que algunos llaman “el Everest del ciclomontañismo” ha tenido muy buena acogida del público y ha congregado a más de 250 corredores de 21 países.

Estas pruebas, más salvajes que las de ruta y donde el corredor debe resolver por sí mismo buena parte de los problemas como los pinchazos y las caídas, recuerdan el sentido primitivo del ciclismo.

Caro Ferrer, la pequeña gran colombiana

Los empresarios como Pablo Mazuera –si, el mentor y mecenas de Egan Bernal– han descubierto que quizá éste sea el camino para renovar y revivir un deporte anquilosado que ya no congrega a las multitudes de otro tiempo, pero los directivos y las burocracias deportivas no se dan por enteradas.

Como siempre, suelen ir cortados, o a la cola del pelotón.

Imagen tomada la-leyenda.com