Alejandro Valverde, el “jode etapas”

Me entusiasma la forma en que está corriendo Alejandro Valverde esta Vuelta. De verdad. Aquí muchas veces hemos explicado cuestiones que no nos convencen del fenomenal ciclista murciano. Entre otras, esa obsesión por el Tour. Miren que Vuelta está haciendo. Dos triunfos de etapa, a título individual, más otro en la crono por equipos en siete días de competición.

Llegó hecho un manojo de dudas, sigue de hecho en las mismas. No quiso anotarse el papel de líder de su equipo de inicio y ahora le cae con todo su peso. Sin embargo participó con la cabalgada victoriosa de su equipo en Pamplona y a los dos días ya llevó por delante un triunfo en Arrate logrado de forma inverosímil a Purito. Se acogió a las reglas contrarias a la lógica y sin ser primero en la última curva sí lo fue al cruce de la meta del santuario Eibarrés. En la Collada de la Gallina el damnificado fue Alberto Contador.

Cuando los narradores del ente público celebraban el triunfo de Contador como si España ganara el mundial, “vamos a ganar…” se le escapó a Carlos de Andrés, llegó Purito y con éste Valverde para “zas”. Minutos después el locutor no se lo explicaba. No entendió que esto no es matemático, que hay rivales, desniveles, curvas, contracurvas,… los corredores, por mucho que los admiremos, no corren solos. Están rodeados de lobos.

Pero más allá del éxito, adulador y sencillo de describir, Alejandro Valverde me pareció un grande el día de Valdescaray. Al margen de las injustificadas quejas de su director, Eusebio Unzue, quien sabe que donde las dan las toman, Valverde explotó en meta, por el denodado esfuerzo, y dejó correr el tema. Él se vació en un empeño donde seguro muchos habrían claudicado. Por ejemplo persiguiendo como un león para reducir el daño y dando la cara como sólo a un maillot rojo se le supone.

Con una semana cumplida, la carrera es un Chris Froome vs los tres mejores españoles de su generación. El inglés se bate en un terreno desconocido para él, pues es la primera vez que lidera un equipo, que corre dos grandes en un año y con sólo una crono en el horizonte. Sea como fuere gran acierto esta Collada de la Gallina, en un paraje Andorra, que detesto ciclísticamente hablando. Otra cosa fue al retransmisión y la carencia de medios mostrada. En fin, como siempre lo mejor, los corredores.