El ciclista en el arte de la desescalada

La desescalada ciclista es más difícil que el confinamiento

Ya estamos en el momento soñado por el ciclista medio: la desescalada.

El descenso de un puerto es mucho más difícil que su ascenso.

Y esto lo sabemos muy bien los que amamos la montaña, la alta montaña: alpinistas, escaladores, ciclistas, esquiadores…

Para lanzarse hacia la otra vertiente, descender, bajar o como se ha puesto de moda ahora la palabra desescalar, el deportista debe llegar a la cima muy lúcido, sin acusar una fatiga que le haría perder en gran parte sus opciones de éxito en la declinación del pico.

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El descenso vertiginoso y con temeridad es peligroso.

Se necesitan reflejos rápidos y se ha de calcular muy bien y con precisión cuándo frenar, escrutando la bajada y sus peligros: una curva con poca visibilidad, un reguero de agua, una calzada deslizante, gravilla, etc.

El buen descendedor muestra calma y habilidad.

Porque una desescalada es también agotadora y nos pone a prueba ya que es continua y exigente.

La tensión ha de ser permanente para no perder el control.

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Después de una dura ascensión, de muchos esfuerzos realizados en la subida, la recomendación es no dejarse caer y relajarse de tal manera que nos haga pensar que todo ya está hecho.

Por tanto, como con nuestras bicicletas, desescalemos también moviendo las piernas, como en la escalada a ese puerto, que nos permita estar atentos a todos esos peligros ocultos que parece que hayan desaparecido después de coronar el alto.

Y no es así porque siguen ahí.

Que tengáis tod@s una buena desescalada, amig@s.

Foto: Pau Catllà

Ciclistas: no es el momento de quejarse (II)

Oír y leer a ciclistas protestando me hace pensar que viven en otro mundo

Leer reacciones al post que rescatamos del muro de nuestro amigo Jaume Rué en Facebook nos dibuja un panorama en el que o muchos que practican ciclismo no están afectados por la crisis económica que se está derivando de todo esto o no son conscientes de la realidad que nos rodea.

Pensar en salir en bicicleta es lícito, claro que queremos salir, y a correr, nos ha jodido, somos deportistas, nos gusta que nos dé el aire, sudar, cansarnos y luego ser generosos en la mesa. 

Todo eso está muy bien, pero la situación es disruptiva.

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Si a la maraña de voces que suenan desde todos los lados, ya incluso hasta el fútbol está en el lote, añadimos la de unos deportistas amateurs que, estando en todo su derecho de quejarse, no se dan cuenta que las reivindicaciones que lanzan son nimiedades respecto a lo está en juego… ¿qué podemos esperar cuando surge gente diciendo que tenemos que ser solidarios?

Hace menos de dos semanas, más de de uno estaba maldiciendo su rodillo o el patio donde dar vueltas corriendo o caminando, hoy podemos salir, con todas las limitaciones del mundo, de distancia, municipio, sin grupeta,… pero joder, podemos salir.

Y lo hacemos valorando como oro en paño esos kilometrillos que toda esta mierda nos ha robado.

Cabe disfrutar y esperar que escampe.

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Ya sabemos que un ciclista solo por la montaña no va a contagiar a nadie, no cabe ser epidemólogo para tenerlo claro, lo sabemos de sobra, pero en este caso creo que hay un tema moral detrás de una decisión, si sale uno a la montaña, sale un tropel, si sale uno a la montaña, ya tenemos grupetas por la sierra, quedadas y otras sobradas que hace dos meses que están vetadas por salud pública.

Igual que cuando un ciclista habla mal de los otros cuando se salta un semáforo, también lo hace cuando camina en medio de un redil, sin distancia, ocupando espacio, a la vista de todos.

Y no queremos defender una medida, no somos sospechosos ni ser de unos o de otros, nos merecen todos la misma opinión, somos pragmáticos ante una sociedad a la que le das la muñeca y te toma el brazo.

Es lícito pensar que el sistema económico montado en este país en base de servicios, turismo y bares debe revisarse, pero es el que es amigos, ahora y en este momento y es por el que hay que luchar para reflotar.

Luego esos políticos que abrazáis, cortoplacistas y que sólo hablan para sus parroquias, que tengan los cojones de cambiar el sistema de raíz cuando toque, pero no ahora, cuando estamos salvando los muebles.

De ahí que una terraza con diez tipos bebiendo cerveza, respetando la norma sea de recibo…

Y no menospreciéis tanto el turismo, alrededor de él hay puestos de trabajo que ni imagináis, creando una inteligencia de país de la que sentirse orgulloso, atrayendo ingenieros y matemáticos y exportando «savoir faire» a nivel internacional.

Por cierto que al ciclismo, a los ciclistas y a la bicicleta les va bien cuando al turismo le va bien.

Que España siempre tendrá en el sol su mejor aliado y con él todo lo que viene. 

¿Momento de oro para la bicicleta? Ciclistas, no la caguéis ahora

ciclistas bicicleta JoanSeguidor

Si los ciclistas actúan con responsabilidad, la bicicleta puede ganar muchos enteros en nuestras vidas

Salir esta mañana a la calle fue vivir la auténtica primavera de ciclistas, bicicletas por doquier, a su ritmo, con su pausa, con su mirada, respirando el aire libre ansiado durante semanas, buscando el paisaje que hace que una hora en la carretera sea como cinco minutos de rodillo, tostándose al sol, con los modelos que se compraron durante el confinamiento, guapetes y conjuntados.

Así han sido las cosas esta mañana, una mañana atípica de sábado de mayo sin grandes marchas en el horizonte, sin ciclismo en la televisión, pero también sin exclusividad para el rodillo, las ligas virtuales y las subidas de Bkool.

Poco a poco, ya hemos puesto el pie en la calle, ahora cabe soñar.

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Y sí, es cierto, suena escaso, decir que puedas circular por tu municipio, algunos son pequeños, urbanos, sin atractivo, pero amigos la nueva normalidad es esto.

Me escriben que algunos han entrado en municipios ajenos, allá ellos, en este juego hay mucho de serio y más de trascendente.

La nueva normalidad es esto, una libertad condicionada con rayas difusas que apela a la moralidad de cada uno.

Haber llegado a este punto, siete semanas después de haber salido por última vez, entonces con la normalidad en toda su expresión, creo que merece responsabilidad y también perspectiva.

Hoy muchas ciudades españolas van a cerrar al tráfico grandes avenidas de centros urbanos.

Esto en fútbol se dice corta y al pie, es una oportunidad de oro para demostrar lo que nuestro amigo Jordi nos explicaba el otro día en un artículo que nos encanta admitir ha tenido muchísimas lecturas…

que la bicicleta está en el filo de todos los cambios que pueden venir, que tiene recorrido, margen de mejora, que puede tomar calles y plazas, vías interurbanas y el paisaje.

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Pero la bicicleta no va sola, necesita ciclistas, que se amolden a una realidad que dista de ser la que queremos, pero que es la que es impuesta por un bicho que nos ha dado la vuelta como un calcetín.

La bicicleta necesita ciclistas, no trileros que busquen la trampa y el resquicio para irse a donde no se les está permitido o salgan cuando no deben hacerlo. 

Eso es lo que necesita la bicicleta para que más de uno vea que es la solución y no el problema para lo que está por venir.

Por cierto ¿qué será de las ligas de ciclismo virtual?

Imagen: Dani Luque

Tras el coronavirus: Cinco motivos por los que la bicicleta saldrá victoriosa

El caldo de cultivo para que la bicicleta crezca tras el coronavirus ya se está dando

Siempre que veo a un adulto encima de una bicicleta recupero la esperanza en el futuro de la raza humana”

Seguro que más de una vez, cualquier amante de la bici que se precie de serlo, habrá escuchado o leído esta célebre frase pronunciada hace casi 100 años por el británico Herbert George Wells.

Y sin embargo, la cita, sigue tan vigente como el primer día, sobre todo teniendo en cuenta que pertenece a uno de los padres de la ciencia ficción, quien además de escritor y novelista prolífico era un reconocido crítico social con gran visión de futuro, casi profética.

Porque, en efecto, cuando todo esto pase y podamos salir de casa, no sólo para ir a trabajar, también para desplazarnos, movernos ahí afuera con libertad y seguridad, la bicicleta triunfará, por encima de todo.

Nuestra reina se convertirá en una aliada fundamental para el transporte cuando debamos afrontar la nueva realidad que viviremos, huyendo de medios masivos e invasivos, siempre con la recomendación (por no decir obligación) de mantener ese distanciamiento social, de manera que nada volverá a ser igual.

En este sentido, la bici ejemplificará (de hecho ya lo está haciendo) una adaptación inmejorable a las exigencias sanitarias del nuevo estatus social.

Esta capacidad, añadida a otros factores indiscutibles, y que no vamos a descubrir ahora, como son el hecho de ser un transporte ideal, energéticamente eficiente, no contaminante y barato, hacen de la bicicleta el más grande ingenio moderno, la máquina más eficiente del planeta, el invento más noble creado por la raza humana.

Como también dijo el polifacético austríaco Iván Illich (escritor, filósofo, historiador, antropólogo, entre otras muchas facetas) “hace 100 años, apareció la bicicleta y elevó el poder propio de la movilidad del hombre a un nuevo orden, más allá del cual no puede encontrarse un progreso superior. En terreno llano el hombre puede viajar tres o cuatro veces más deprisa que a pie, y equipado con su bicicleta supera no sólo a cualquier máquina sinó también a cualquier animal”.

Así es, porque es el motor humano quien hace que sea eficiente y además elegante.

Compleja en diseño, pero simple por naturaleza, la bici no es nada más que círculos andando en círculos, tras 200 años de prueba y error hasta llegar a lo que es hoy en día.

Doscientos años de innovación e invención, de no rendirse nunca ante nada ni nadie.

Ni siquiera ante una pandemia, nada detendrá a la bicicleta y en los próximos años alcanzará la perfección, siendo el medio de transporte que más se utilizará en el mundo en la próxima década, sin lugar a dudas.

Si antes de la pandemia los viajes diarios se habían multiplicado de manera exponencial, la previsión es que cuando todo esto finalice el número aumente hasta más del doble.

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Cinco motivos por los que la bicicleta saldrá victoriosa cuando derrotemos al coronavirus 

Son muchos los motivos por los cuales la bici demuestra sus grandes ventajas colectivas e individuales, pero nosotros hemos querido destacar de entre todos ellos cinco oportunidades únicas que nos dará su uso, sobre todo a nivel urbano.

-La bicicleta será un vehículo esencial para reducir el riesgo de contagio en la población que normalmente se concentra en el transporte público, eso sí, teniendo en cuenta que para circular con ella habrán de establecerse algunos límites de seguridad, entendiendo que no será una actividad colectiva.

En este sentido, algunos expertos hablan lógicamente de salidas individuales, manteniendo la distancia de unos 4 metros entre ciclistas.

Conservaremos la calidad del aire que hemos ganado con el confinamiento, libre de contaminación.

Porque… ¿quién quiere volver a la situación anterior de tráfico, retenciones, humos, de colapso circulatorio en las calles de nuestras ciudades?

Queremos continuar viendo cielos azules, montañas lejanas que antes no alcanzábamos a visualizar, observar cómo la flora y fauna urbanas han avanzado en este periodo de cuarentena, seguir respirando aire puro y escuchar el canto de nuestros pájaros.

-La bicicleta, además, puede ser un gran recurso para el abastecimiento de mercancías de primera necesidad, alimentos y medicamentos, algo que ya se está valorando y llevando a cabo a través de la eficiencia de personas que trabajan en bici y hacen entrega de estos productos con cero emisiones y sin contaminación auditiva.

-Porque como dijo el sociólogo y urbanista ecologista vasco Mario Gaviria “la sensualidad de la bici está en el pedaleo, y el erotismo, en el tiempo de libertad que obtienes al no tener que trabajar para comprarte un coche o pagar los transportes colectivos”.

-Viajar con nuestras bicis por espacios naturales bien conservados, disfrutando de esos lugares, nos hará conocer los problemas ecológicos que les afectan solidarizándonos con su conservación, incrementando nuestra responsabilidad, despertando nuestro interés por la naturaleza y sensibilizando nuestra conciencia ante los atentados a que está sometida.

Con nuestras bicis, nos olvidaremos de todo excepto del “aquí y ahora”, balanceándolas bien, sin dejar de pedalear, y no habrá lugar que no podamos alcanzar, porque cuando el hombre se sube a la bici está creando y no destruyendo.

Eso es Vida.

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No importa lo lejos que hayan llegado las bicicletas, porque el empuje nunca se detendrá y no hallaremos nuestro límite, siempre y cuando las ciudades se adapten a nuevas ciclovías y espacios seguros para circular y también poder aparcarlas.

Las autoridades deberán impulsar un nuevo espacio para la bici fomentando su uso cotidiano entre la gente, y de esta manera conseguir que en las grandes urbes sigamos protegidos después de la pandemia, con la esperanza de un futuro mejor para nuestra salud, economía y movilidad.

Esperemos que así sea, porque no será fácil.

Philippe Gilbert: ¿Qué hacía saltándose el confinamiento?

Philippe Gilbert JoanSeguidor

Pillan y multan a Philippe Gilbert por salir en bicicleta

Leemos que a Philippe Gilbert le han multado en Mónaco por burlar el confinamiento.

El valón que optaba a aunar los cinco monumentos en San Remo ha sido pillado en su circuito de cabecera por el principado y le han caído cien euros de multa, calderilla podríamos decir.

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Pero no lo es tanto, desde el momento que estamos viviendo unos momentos extremos, con todos en casa, profesionales incluidos por un enemigo que dicen invisible, pero que se hace bien patente.

El propio Philippe Gilbert ha tenido que cerrar su tienda de bicicletas, han hecho algunas reparaciones para algunos clientes que necesitan la flaca para ir al trabajo, a causa del coronavirus.

El golpe es tal, que no hace mucho leímos que incluso podría ver amenazada su viabilidad, desgraciadamente con la de otros tantos negocioS.

Gilbert, de quien no sabemos si ha tenido infectados en su familia, que padece por dos lados las consecuencias de esta mierda, reducción de sueldo en el equipo y cierre de su tienda, sin embargo ha salido en bicicleta.

Se lo ha tomado con deportividad, pero sinceramente no es de recibo, por mucha admiración que le procesemos.

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Lo que está en juego aquí no es salir a estirar las piernas un rato o que te dé el aire, que estés harto de Zwift y esas cosas, lo que estamos viviendo es una enmienda a la totalidad de nuestra vida y forma de entenderla.

Por eso nos cabrea que Philippe Gilbert salga en bicicleta, si la norma dice lo contrario.

Sobretodo cuando dice que «todos somos iguales ante la ley, el que haya ganado la última París-Roubaix no me da más derechos que a otros».

Nos alegramos que le pillaran, que le multaran y que tenga que admitirlo en público.

En su día defendimos que los pros saliesen por que es su oficio, pero cinco semanas después si la norma se lo impide, mala suerte, peor lo tiene otros, que cierran a cal y canto sus negocios y no podrán reabrirlos en mucho tiempo.

No sé si Gilbert pensaba que sería pillado, tampoco soy de los que crea que los pros deban dar ejemplo de nada… pero lo que ha hecho me hace pensar que a veces esta gente se cree al margen de la realidad.

La visión ciclista sobre el coronavirus: «Esto es como una gran vuelta»

coronavirus ciclistas JoanSeguidor

Como en una grande ciclista, el coronavirus se combate día a día

Conocimos a Quico, Francisco Muñoz, por twitter, que a veces te regala gente maravillosa y aportaciones muy valiosas: Viendo su perfil, pensamos en que nos diera la visión ciclista sobre esta desgracia que es el cornavirus y sus consecuencias.

«Esto es una vuelta por etapas, muy dura y con muchos rivales»

A buen entendedor poco más cabe contarle.

Francisco trabaja en Burela, costa de Lugo, es médico anestesista en el Hospital A Mariña.

«Es pequeño, pero bien dotado»

Quico, nos dice que le llamemos Quico, ¿cómo es tu día a día desde hace unas semanas?

«Complicado, para qué vamos a engañarnos. Parece que todo se ha estabilizado algo, tras el primer cataclismo. Ya te has acostumbrado a convivir con el Covid19 y lo llevas mejor. Dicen que el cerebro es plástico, que se adapta a la realidad, por complicada que sea, y así está ocurriendo. Estamos más adaptados esta realidad, también a los trajes para trabajar»

Y sin bicicleta ¿cómo lleva un ciclista esta lucha contra el coronavirus?

«Desde luego que peor, sin bicicleta todo lo llevo pero, ya no la tengo a ella para escaparme de la realidad y estrés, aunque fuera por dos horas»

Dices que esto es como una vuelta por etapas…

«Nunca nos vimos en una así. Desde hace dos semanas todo está patas arriba, trabajo en guardias de 24 horas y cuando llego a casa tengo que aislarme de mi familia por miedo a estar contagiado»

¿Cómo es la situación en tu zona?

«Son otros números, qué duda cabe, pero duros para nosotros. Ahora mismo tenemos cuatro personas en UCI y otras 25 en planta por coronavirus»

¿Tenéis miedo?

«Desde luego que sí, y el que te diga lo contrario miente. Tenemos miedo, como personas que somos, y nos hemos dado cuenta que toda medida de precaución parece poca, ante el nivel de contagio que se produce. Recuerdo mi primera intubación, fue muy dura. Lo pienso a veces y creo que esto no debe ser muy diferente a estar en una guerra, por la cantidad de riesgo que asumes»

¿Y cómo te puedes adaptar?

«Al final, como dije, lo normalizas. Mira, mi hija parece una enfermedad rara que se llama piel de mariposa, nos lo dijeron al nacer y piensas: ¿por qué a mí? pero pasan los días y te acostumbras, te haces a la adversidad. Es una enfermedad rara, la conoces y te habitúas, con el coronavirus no sabes qué te enfrentas. Ves miedo en la gente, miedo a infectarse. No es la gripe al uso que nos dijeron»

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¿Cómo está la gente de tu equipo en el hospital?

«Por el momento nadie se ha infectado, cruzamos los dedos. Somos diez personas y tres están de baja, aunque no por coronavirus. Que alguien se infectara sería un problema gordo, somos pocos y no tenemos sustitutos. En medicina interna hubo un pequeño brote y es fastidiado»

¿Qué tal esa moral?

«Bien, de verdad que bien. En nuestro caso, el trabajo en equipo nos fortalece, nos hace mejores, y vamos todos a una. Es un poco como el Movistar el año pasado en el Giro, el ambiente era bueno y todo iba saliendo. Nosotros, por el momento, vamos en esa línea. Remamos en la misma dirección»

¿Qué nos espera?

«Hay mucha incertidumbre, la verdad. No se sabe bien qué sucederá los próximos días, aunque siempre hay que ser optimista»

¿Notas el cariño que la gente os está dedicando?

«Desde luego que sí, vas por la calle… y no paras de recibir muestras de cariño por todos los lados, palabras de ánimo y sonrisas»

La bicicleta para cuándo…

«Salí por última vez con mi BTT un par de horas el 14 de marzo, el sábado que se decretó el estado de alarma. Fue como una despedida, sabiendo que pasaría una temporadilla sin ella. Con este estrés la echas de menos»

¿Tenías en mente algo?

«Sí, quería hacer la Transpyr de BTT para recaudar fondos por la enfermedad de piel de mariposa. Teníamos –iba a hacerla con un compañero– un proyecto muy bonito que tendrá que esperar»

Coronavirus ciclista JoanSeguidor

¿Dónde querrías ir con tu bici nada más acabe esta pesadilla?

«Alpes o Pirineos, me da igual, donde sea?

Búscame un símil ciclista para explicar esta desgracia llamada coronavirus…

«Esto es una vuelta por etapas, hay que ir día a día, las dificultades son muchas y los rivales te salen por todos los lados»

¿Rivales?

«Sí, al margen del virus, problemas de gestión, por ejemplo»

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Entiendo…

«Necesitamos mejor gestión, más equipos, menos improvisación e información fiable. Sin embargo pensamos que no es el momento para quejarse, estamos a lo que estamos, cuando esto pase, ya hablaremos»

¿Seremos diferentes tras todo esto?

«Ya lo creo que sí, se impone un cambio de mentalidad. Esto va a dejar cicatrices, estamos viendo el sufrimiento humano muy de cerca y eso marca»

Podemos decir que al menos en estas dos semanas hemos aprendido muchas cosas…

«Desde luego, estamos aprendiendo a mil por hora, por ejemplo en tratamientos mejores y cada vez más efectivos. Vamos avanzando»

¿Qué te pones en el rodillo para sudar y olvidarte de todo?

«Las etapas de Miguel Indurain, nada una hora y listo, no tengo la mente para sufrir más»

Quico, decir que vosotros sois los héroes no haría honor a lo que estáis haciendo… pero sería lo más aproximado a lo que nos hacéis sentir.

GRACIAS

Ahora queremos hablaros un minuto del proyecto «Pedaleando por la Piel de Mariposa» narrado por la hija de Quico…

«Surge en 2012 después de nacer yo. Mi papi es muy aficionado al ciclismo desde niño. Ha sido campeón de Asturias de mountain bike, campeón de España de ciclismo para médicos, y ha llegado incluso pedaleando hasta el Campo Base del Everest. A través del ciclismo, trata de fomentar la unión entre el deporte, y la solidaridad. El objetivo último es realizar una labor de sensibilización y que esta enfermedad que padezco sea un poquito más visible y conocida. Contando con un equipo inscrito en la Real Federación de Ciclismo de España, un nutrido grupo de ciclistas asturianos y gallegos, lucimos los colores de la asociación Debra-Piel de Mariposa en múltiples competiciones ciclistas y pruebas cicloturistas. Los Alpes, el desierto de Marruecos, Laponia, Pirineos…han sido lugares donde nuestras alas han volado. Hemos tenido el gusto de contar con colaboraciones de entidades como los Supermercados Mas y Más, Adarsa…hemos mostrado nuestra pancarta en salidas de la Vuelta a España y corredores como Chris Froome o “Purito” Rodriguez nos han mostrado su apoyo«

Los verdaderos héroes ahora no son los ciclistas

Taylor Phinney JoanSeguidor

Los ciclistas dejan paso a otros protagonistas, en cuyas manos ahora está todo: nuestra vida y nuestros sueños

Los ciclistas son nuestros héroes los doce meses del año. 

Sus gestas, sus triunfos, sus desfallecimientos, cada vez menos en cantidad,… nos llenan la vida, los momentos.

El ciclismo es una tarea no apta para blandos, son muchas las curvas, los momentos de tristeza, dolor y peligro, las subidas, los descenso peligrosos.

Todo suma en el camino.

Pero hoy los héroes no son los ciclistas, son otros, de bata blanca y carreras por pasillos verdes…

Hoy los ciclistas son gente normal… 

Hace ya unos días llegué de Europa, y me aislé en mi casa como dicen las autoridades, después de unos días contacté a @…

Publicada por Egan Bernal Fans en Domingo, 22 de marzo de 2020

Por eso es tan grande este mensaje de Egan Bernal, ahora mismo un profesional sin objetivos, que ve tambalear la reválida del Tour y que piensa en lo que le rodea.

Por que el ciclista antes que ciclista es persona, persona que a veces vive en un globo, una atmósfera especial, aislada, ajena al mundanal ruido.

Pero tiene familia, amigos, conocidos y también se preocupa.

La crisis del coronavirus nos iguala, ganar el Tour de Francia no te hace intocable, al contrario, te empuja a ser responsable, pedir calma, conciencia.

Si vemos a pros, confinados, esperando a que la tormenta escampe, qué no podemos pedir al aficionado medio: nada más que responsabilidad y conciencia de lo que le rodea.

Cabeza fría y corazón caliente, esperando a que un día podamos volver a sitio de mi recreo, a la curva, a ese punto que nos llegó al corazón.

Lo que pide Egan Bernal no es tan complicado.

Mientras tanto, volemos hacia el sitio de nuestro recreo

Cuando el rodillo no dé más de sí, pensad que estáis en el sitio de tu recreo

¿Cuál es el sitio de tu recreo? Todos tenemos uno.

¿Aburrido de darle a los rodillos? ¿Cansado de interminables sesiones delante del televisor, dejando perdido de sudor el suelo de tu salón?

Para un momento y desconecta.

Descansa y relájate.

Quiero prepararte para, con la imaginación, llevarte a disfrutar de esos lugares que visitamos encima de nuestras bicis, un viaje hacia nuestro yo interno, que alimente nuestra alma.

Soñar con esos deseos de aventura, de dejarlo todo atrás, de escapar, de renunciar no sólo del reloj, sino también, claro está, del teléfono móvil, del ordenador y nuestras redes sociales, tan enganchados como estamos hoy en día a la tecnología y al estar en permanente conexión.

Es cuando gritamos… ¡basta!

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Y nos prometemos a nosotros mismos ese deseado estado de felicidad en el que ni abriremos correos electrónicos ni leeremos whatsapps, aislándonos del mundo, y sólo querremos acercarnos a nuestro lado más íntimo.

Para y lee un momento.

Lee este artículo y, si me lo permites, te recomiendo que te pongas como música de fondo la dulce y suave sintonía de la hermosa canción del recordado Antonio Vega: “El sitio de mi recreo”.

Yo lo estoy haciendo en este momento, mientras escribo estas líneas, escuchando los primeros acordes de su guitarra y su desnuda voz, siempre buscando la inspiración para intentar trasladarnos, todos juntos, a esos lugares secretos que todos escondemos y que solemos visitar muy a menudo.

Como el propio Antonio nos evoca al cantar al sitio de su recreo.

La idea de sumergirme en esta melodía ha sido para escrutar entre nuestros sueños ciclistas, para dejar volar la imaginación a través de esta poética composición porque es un reflejo fiel de lo que muchos deseamos cuando enfilamos los manillares de nuestras bicis a la búsqueda de esos lugares donde nos encontramos a gusto en cuerpo y mente.

Esos sitios a los que siempre nos gusta volver, que nos tienen atrapados, que suelen ser especiales, casi mágicos, porque en ellos podemos disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor.

Parajes que son capaces de provocar en nosotros sensaciones y sentimientos, que sólo podemos encontrar en estos lugares como la tranquilidad, la alegría, la esperanza, o bien porque nos dejamos simplemente invadir por la melancolía que nos trae recuerdos imborrables a nuestra memoria.

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Son, en definitiva, esos rincones que nos dan la paz interior, lugares con alma que guardamos y retenemos en nuestra mente, y que casi con los ojos cerrados somos capaces de verlos, mientras podemos notar la ligera brisa que sentimos cuando pedaleamos hacia ellos atraídos como un imán.

Como los infinitos campos que divisa Antonio cuando visita el sitio de su recreo.

Para los que no son tan bucólicos y prefieren ser más prácticos, porque su deseo es entrenar, ponerse en forma, competir… también ellos tienen sus lugares para recrearse y experimentar sensaciones.

Yo los tuve en su momento, porque ahora soy más de ese nutrido grupo que cuando sale en bicicleta sólo intenta buscarse a sí mismo.

A mi edad, aunque aún puedo sentirme como un crío pedaleando, las piernas y el corazón ya no son los mismos, y esto hace que me lo tome con más calma en estos sitios de mi recreo, que me invitan a parar y contemplar montañas y sierras, llanos y campos, ríos y rieras, atravesando carreteras con encanto.

Para el segundo grupo, el más combativo, son esos lugares a los que también vuelven una y otra vez, porque son terrenos que han diseñado a su medida, más o menos duros e intensos, para mejorar la escalada, por ejemplo, y exprimirse a tope.

Sitios para el recreo en los que lo dan todo, marcados por sensaciones, por pasos de tiempo, por estados de forma, que no se cansan de repetir y en los que pueden hayan estado centenares de veces.

Estos lugares nunca son escogidos al azar, ya que cuando viajamos con nuestras bicis la visión de algunos parajes deja grabada en nuestras retinas imágenes que nos han dejado huella por un motivo u otro.

El sitio de nuestro recreo no hace falta que sea lejos, al contrario, los solemos tener muy cerca de casa, son acogedores y no permiten que pasemos de largo por ellos.

Precisamente lo que buscamos es tomarnos el tiempo que nos haga falta, detenerlo y disfrutar para que nuestra alma forme parte indisoluble de ese lugar tan íntimo para nosotros.

Recuerdo que, siempre después de ascender un gran puerto con mi bici, les decía a mis amigos que me dejaran cinco minutos allí arriba, solo.

Sentado al borde del abismo, en actitud contemplativa, elevando mi mirada en la inmensidad de aquellas cumbres, sin nadie que me molestase, sólo las montañas y yo, viéndolo todo, pero sin reparar en nada en concreto: era mi pequeño recreo, donde podía coger fuerzas para seguir adelante.

Era mi minuto de gloria, por haber llegado hasta allí, tan arriba, mi tiempo de meditación y recogimiento ante tanta belleza.

Esta paisajística canción homenajea esos sitios que tanto nos gustan y que en boca de su propio autor, Antonio Vega:

“estos rincones responden a un momento de inspiración en el que encuentras una secuencia que te lleva por un camino y más que un lugar es un estado de consenso contigo mismo, un lugar no conflictivo”.

Y vosotros, ¿cuál es el sitio de vuestro recreo?