#RadioVuelta – Semana 18

#Trend El Giro que rueda

Naturalmente el arranque del Giro por Genova y San Remo concita muchas miradas. Con un buen rosario de figuras, entre las que todos miran a Alberto Contador, la corsa rosa rueda dirección sur mientras premia sus primeros ganadores. La crono por equipos volvió a ser para el Orica, que rara vez falla en la modalidad que lleva en el ADN, cosa que no ocurre con Team Sky, quien a pesar de no brillar en el test colectivo, vio como una de sus apuestas, Elia Viviani, no falló en la primera volata. En el norte, los Cuatro Días de Dunkerque dieron un buen espectáculo con victoria de Ignatas Konovalovas, frente al rival de Viviani en la madison, Bryan Coquard. La francesa fue una carrera con la televisión que no pudimos disfrutar en la Vuelta a Madrid donde Caja Rural también mojó, con Sergio Barbero, y ganó el ruso Evgenby Shalunov.

#Click Un Giro que luce lozano    

Obviamente medir el Giro de Italia desde la dimensión del Tour de Francia resulta osado por muchas cuestiones, pero la estética de la carrera italiana, las imágenes que ofrece, los montajes que se deducen, la gente que acude a verla y la belleza del entorno completan una carrera única que parece pasar por sus mejores momentos. De los números de su explotación sabrán sus gestores, pero el aspecto desde fuera es envidiable.

#Profile Viviani sí hace diana

Elia Viviani es el típico ciclista que nos apetece ver por la polivalencia que implica ser pistard y rutero de cierto éxito. Sin embargo es esa versatilidad la que a su vez juega muchas veces en su contra. A pesar de ser un velocista con grandes dotes, la victoria no ha sido una constante en su carrera, donde abundan las plazas de honor en grandes carreras frente a bastantes victorias en pruebas de serie B. En Génova, el italiano pudo medir mucho mejor que sus rivales en una llegada realmente complicada como bien demostró el propio André Greipel, netamente superior al veronés.

#Clipping

La caravana donde duerme Porte. No sabemos si es una nueva vuelta de tuerca a las ganancias marginales del Team Sky, pero la elección de poner a Richie Porte a dormir en una roulotte mientras el Giro avanza suena raro, pero que muy raro. La opción de innovar eternamente a veces topa con la impostura y a la vez se hace complicado entender quién y por qué se toman ciertas decisiones. Que una de las estrellas del Giro omita los hoteles pone a la patronal italiana en el mismo estadio que a los cárnicos irundarras cuando Contador les echó toda la culpa de su clembuterol.

Sagan vuelve a sonar. La temporada de Peter Sagan está siendo tan complicada que sabiendo quien dirige su equipo nos podemos imaginar la presión que ha de soportar. Pasada la primavera, donde no rozó triunfo alguno y dio la sensación de tener un incompleto estado de forma, el eslovaco volvió en un territorio fetiche para él, California, donde Cavendish se dio una dosis de autoestima en la primera etapa.

Cáceres, capital del ciclismo español. Finalmente sabemos que Cáceres, uno de los mejores cascos históricos de Europa, será telón de los Campeonatos de España de ciclismo, previstos para finales de junio. Se tardó pero al final hay ciudad para una cita que, como tantas cosas relacionadas con el ciclismo y España, no es apreciada en su justa medida. Posiblemente sólo quede por saber qué Movistar llevará la enseña rojigualda los próximos meses. 

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#Giro #FlecheduSud #RhoneAlpes #AmgenTOC10Th #BayernRundfahrt #TourdePicardie #ToJhp

 Imagen tomada de FB del Giro de Italia

Filias y fobias históricas del ciclismo español (I)

Finalizadas las clásicas, a puertas de la primera grande del año, el Giro de Italia, y con Romandía rodando, quería recuperar en dos entregas este artículo de los logros del ciclismo español y aquellos foros que se le resisten, como es el caso de las dos grandes clásicas adoquinadas. En este primer capítulo repasamos vueltas por etapas y campeonatos del mundo.

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Década de los 50. Años en los que la España de la época dura de la dictadura generaba su debate favorito entorno a dos de los grandes ciclistas de nuestra historia. Unos apostaban por Bahamontes, los otros querían a Loroño. Entre el toledano y vizcaíno, ese país recuperándose de las heridas de una tremenda guerra encontraba distracción ante males mayores e imponderables. En esa España, como en la de ahora, aunque no en la misma medida, interesaban principalmente las grandes vueltas. En el ocaso del citado decenio, el águila toledana ganó el primer Tour de Francia. Hablamos de la edición de 1959. Ese año el ciclismo español se graduaba entre las grandes potencias. Y lo hacía en el único foro donde las podía igualar, en el terreno de las tres semanas y 21 etapas.

Antes de la victoria de Bahamontes en Francia, ya se contaban algunos podios en la más grande de las carreras, e incluso se había probado el sabor de los laureles en la Vuelta a España, como buenos anfitriones. Sin embargo, en esos tiempos, un aislado halo de modernidad recorrió nuestro pelotón cuando en un par de ocasiones, Miquel Poblet hacía historia ganando la Milán- San Remo de los años 57 y 59. La causa del catalán respondía a cánones excepcionales para el ciclista español de la época. Enrolado en un equipo italiano, el sprinter de Montcada surcó de cierta originalidad la evolución del ciclismo español. A sus éxitos en San Remo, unía otros hitos, como ganar numerosas etapas en el Giro o pisar el podio de Roubaix. Antes de él nadie lo había hecho y pasarían muchos años para ver algo igual.

Pequeñas y grandes vueltas, territorio amigo

El ciclismo nacional no tardó en probar los laureles en la grande de casa. En la Vuelta, con tres de sus ediciones consumidas, llegó el primer éxito de los anfitriones por medio de Julián Berrendero en 1941. Luego vendrían los éxitos de los hermanos Rodríguez, Delio y Emilio, Langarica, Ruiz,…. En el Tour de Francia, Bahamontes ganó al medio siglo de historia. No ha ocurrido lo mismo en el Giro de Italia. A pesar de los memorables momentos ofrecidos por personajes casados con el espectáculo, como el caso de José Manuel Fuente, se tardó la friolera de 83 años en ganarlo. En la olímpica edición de 1992 Miguel Indurain puso cerco a tal maleficio. Un año después repetiría.

Realizando un repaso a las principales carreras por etapas, salvado el capítulo de grandes vueltas, una vez más Miguel Indurain marca puntos de inflexión. En la París- Niza de 1989, mismo año en el que ganó el Criterium Internacional, el navarro sería el primer español en hacerse con el triunfo toda vez se habían quemado unas 60 ediciones. No ocurrió lo mismo en la Tirreno que hasta 1991 no se la llevó para España Hermino Díaz Zabala, aunque con sólo 25 ediciones desde su inicio. En la tradicional previa del Giro, el Tour de Romandía, a pesar de un podio de Bahamontes, allá por el 63, la primera victoria española la lograría Francisco Galdós en 1975. Un par de años antes, José Manuel Fuente zanjó la sequía en la Vuelta a Suiza, mientras que en su gemela alpina, la Dauphiné, Valetín Uriona halló fortuna en 1964, a los 17 años de su creación.

Esta revista repaso incluye carreras modernas por mucho que ofrezcan no ofrecen la perspectiva histórica de otras. A las tres ediciones el Eneco Tour ya estuvo en manos de un cántabro, Iván Gutiérrez. El Tour Dowm Under vio el éxito de Mikel Astarloza en 2003 con cinco ediciones a sus espaldas. En la Vuelta a Alemania, una de las carreras más antiguas del calendario internacional, a pesar de ser pocos quienes lo saben, tuvo a David Plaza como ganador en 2000, es decir casi 90 años después de su inicio. No se contemplan ni éxitos ni podios españoles en la Vuelta a Polonia, ni en carreras de la representatividad de los Cuatro Días de Dunkerque y Tres Días de La Panne, pruebas que vistas sus afinidades con las clásicas adoquinadas, han sido tradicionalmente ajenas a los calendarios de los nuestros.

 

Extracto de un artículo publicado en Ciclismo en Ruta