Una incómoda portada

                                                                                                                             

Diez días para que arranque el Tour y un servidor ya tiene su tradicional herramienta de papel para seguir los pormenores de la que dicen mejor carrera ciclista del planeta aunque ese estatus en el aspecto meramente estético sea discutible.

Un año después de aquella entrañable conversación sobre ciclismo con un quiosquero, una charla que gustó mucho a los que siguen este mal anillado cuaderno, ya tengo en mis manos la guía del Tour de una de las biblias del ciclismo anglosajón, el Cycle Sport. Llamadme raro pero al menos te abren visión y sirve para testear por ejemplo el poco aprecio que le tienen a la “marca España”, obviamente compartimos algunas de sus disquisiciones, otras no. La guía se acompaña de un especial fotográfico de ciclistas ingleses  en los años 50 y 60 como síntoma de lo testimonial que fueron estos corredores durante tantísimos años. Y es que hasta que Tom Simpson no se dejó la vida en el Ventoux muchos ni siquiera sabía que la nación de su majestad tenía correligionarios compitiendo por Francia.

La revista sin embargo esconde una trampa evidente y consecuencia de la enorme previsión que este tipo de medios le mete a su trabajo. En portada Wiggins en amarillo con Froome y Cavendish a los lados y en pequeño. En el interior el vigente ganador del Tour admite que el Giro es su prioridad y esas cosas. Trabajar a mes y medio vista del acontecimiento es lo que tiene. La portada es incómoda, más cuando se cuestiona el rol de Wiggins en Team Sky y cómo éste piensa seguir apoyando a un estandarte venido a menos.

De cualquiera de las maneras, esto ya huele a Tour, playita y verano. Y eso no nos lo quitan esas pequeñas cosas que poco a poco minan el papel respeto a lo digital, incluso ante los que, como un servidor, aman el papel, su tacto y olor por encima de los efluvios de la inmediatez de lo digital.

… y mientras Pat Mc Quaid en Burkina Faso

La siembra anglosajona para hacerse con el cetro de la UCI es un rodillo silencioso, tranquilo, discreto e imparable. El dominio que han alcanzado en la carretera ha derivado hacia una regencia moral. Ellos ganan, ellos dicen qué está y qué no está bien. La punta de lanza de esta ofensiva en todos los frentes alcanza a Greg Lemond, otrora magnífico ciclista y hoy adalid de esa ola que habla inglés y que puestos a no perdonar se llevaron a Lance Armstrong por el camino.

En esa campaña nada sutil, las biblias de la corrección anglosajona, sus revistas de portada plastificada y lomo americano, han iniciado una campaña de acoso y derribo que no admite matices.

Por ejemplo, la que un servidor habitualmente adquiere: Cycle Sport. En su número de enero 2013, habla de la locura que envuelve la gestión del último hombre en caer para cerrar el círculo: Pat Mc Quaid. Aunque oriundo en las islas, no es lo suficientemente anglosajón. El argumento por eso no tiene discusión. Mientras el caso Lance Armstrong escupía lava, Mc Quaid acudió a una cita a Burkina Faso para alabar las labores del país africano en la difusión del ciclismo en sus fronteras.

La alocución del mandatario fue más o menos ésta: “Tu constante apoyo al ciclismo ha beneficiado nuestro deporte no sólo en Burkina, también en toda África”. El destinatario de esta intervención fue Blaise Campaoré, un personaje de tal currículo. Obviamente la interpretación que cabe de este peloteo es la inmensa confianza que Mc Quaid confiere en los continentes tenidos por “menores” en su presidencia.

El flechazo al corazón de la UCI concluye con una parodia del Hot line abierto por el ente internacional. Una vez llamen elijan la mejor opción:

Marque 1 si quiere denunciar un caso de dopaje generalizado

Marque 2 si ha sido forzado a doparse por un director que tuvo como amigo

Marque 3 si en un sueño de juventud se dopaba Usted con una autotransfusión

Marque 4 si ha ingerido hormona de crecimiento

Manténgase a la espera para hablar con un operador