Vuelta: Matteo Trentin y el gusto por lo bueno

Matteo Trentin ha ganado la etapa de Vuelta a España

Hay corredores en el pelotón que tienen un don, áurea especial para brillar poco, lo suficiente y ser apreciados por todos, sus compañeros de profesión y los aficionados que gustan de la calidad. Matteo Trentin está ahí.

En Tarragona, en una llegada revirada, Matteo Trentin ha accedido al exclusivo club de los ganadores en tres grandes vueltas. Dos en el Tour, una el Giro -qué etapa colaborando con Brambilla- y ésta en la Vuelta. Que Trentin gane una etapa en la Vuelta le da prestigio a la carrera. Que Trentin gane un sprint en la Vuelta, habla de la nómina de velocistas que han tomado la salida en Nimes.

Trentin tiene este pequeño gran palmarés, añadidle un éxito en la París-Tours, gracias a un olfato único, instinto se dijo en meta. Lo tiene, no falla y da en la diana, pero ojo, no escatima por los compañeros.

En la ruta hacia Tarragona admitió el italiano, trentino curiosamente, que Jungels, Terpstra e incluso Alaphilippe le ayudaron bien, pero es que él ha sido clave muchas veces para compañeros. Fue, por ejemplo, MVP de Flandes, el día de la exhibición de Gilbert y estuvo muy presente en Roubaix.

Son dos ejemplos, como el que diga que en esta Vuelta el objetivo es que David De la Cruz crezca en la general en la euforia del triunfo. Esa categoría no todos la tienen. Muchos la cacarean en voz alta, pero plasmarla, eso es otra cosa.

La jornada catalana de la Vuelta pone negro sobre blanco la actualidad del Team Movistar. Tras una carrera muy desfavorable en Andorra, su mejor hombre, Dani Moreno se dejó tiempo por una caída. Situación inédita para los azules, como en el Tour, acostumbrados a ser protagonistas.

En el otro lado, las fotos de Valverde montando de nuevo en bici y en la carretera, como síntoma de que quizá vuelvan los buenos tiempos y es que al final para el equipo que dirige Chente, lo mejor será capear lo que viene como buenamente se pueda.

Imagen tomada de FB de Quick Step

La Vuelta en @JoanSeguidor es gentileza de Endura

El Movistar Team debe abrir las ventanas

Ruben Fernandez como lider de la Vuelta en Movistar

Quizá hablar de que un clavo quita otro resulte crudo e incluso hasta grotesco, cuando hablamos de personas con nombre y apellido, que conocemos y admiramos, pero lo cierto es que en el Movistar Team las cosas no rulan como esperaban, no al menos lo bien que podían prever hace una semana, cuando afilaban las armas en Düsseldorf.

Con Alejandro Valverde de baja y Nairo Quintana en stand by en la lucha por la general lo cierto es que el presente y futuro inmediato del equipo azul son complicados. Pero más allá del Tour, cabe la pregunta de la Vuelta a España y quién liderará el equipo sin sus dos puntales en liza. Salvo que Nairo abandone precipitadamente el Tour, ahora mismo la capitanía bicéfala “au chez Unzue” no tiene visos de estar en la grande hispana, donde, no olvidemos, defienden el título del colombiano.

Gorka Izagirre habló en Eurosport en los momentos más bajos de la jornada con final en Troyes. El mayor de la saga, parco en palabras, quedó medio noqueado ante la pregunta de quién podría liderar Movistar en la Vuelta. Sin saber qué decir, ni apuntando a nadie en concreto, Gorka salió en diagonal. No le quedaba otra.

Sea como fuere esa pregunta llegará el día que cabrá responder, y Movistar, un equipo de férreas convicciones en temas de jerarquía, necesitará quién le lidere en la defensa del dorsal uno que muy seguramente Nairo no se ajuste al maillot. Ya veis, un equipo que era un embudo en temas de liderazgo, ahora tiene una plaza, un espacio abierto de candidatos a capitanear en uno de los grandes momentos de la campaña.

A priori son varios los nombres que se pueden manejar, incluso el de Marc Soler, al que muchos empujan para que sea el nuevo no sé qué, sin darse cuenta que todo corredor necesita la maduración necesaria que le lleve a donde su físico le permita llegar.

Yo creo que Soler tiene un futuro inmenso por delante, pero ponerle al frente de un equipo así, sin casi tenerlo previsto de inicio, no me cabe en la cabeza en los planes de Unzué, que podrá ser mil cosas, pero que en cuestiones de tiempos creo que se ha ganado crédito y prestigio, incluso a veces con decisiones que no entendimos en su día, como el privar a Nairo del Tour de 2014 para dejarle más tranquilo en el Giro.

Si Soler pudiera ser de la partida, puedo entender que será para foguearse y prestar buenos servicios. A mí el mejor posicionado del equipo me parece, por eso, Rubén Fernández, quien posiblemente no sea un top, como sus líderes u otros grandes nombres, pero que demostró hace un año adaptarse a las mil maravillas a la carrera, dominarla y entenderla, cosa importante, porque manejarse en los recorridos que se priman en la Vuelta no es sencillo.

Si Rubén no fuera el dorsal uno, entra una segunda línea que más que pensar en la general, quizá haría bien en amasar lo que se pudiera antes de las cosas se pongan serias. Dani Moreno me parecería una buena opción si a ese talento le hubiera añadido alguna vez regularidad, Jesús Herrada es un ciclista que me encanta, pero el Tour es el Tour y si lo acaba trabajando a full, es complicado tener resuello, y Dayer Quintana, un poco a caballo entre Soler y Rubén, por edad, pero prometiendo mucho y ojo, defendiendo el triunfo del apellido un año antes. Algunos podrían pensar en Carlos Betancur, pero este corredor al final lo daremos por imposible e incomprensible.

No es una papeleta fácil para Unzue, que ve como se le acerca una grande con muchas dudas, y un corredor que le habría venido a las mil maravillas, Ion Izagirre, en un equipo rival y además lesionado. Acostumbrados a ser protagonistas, quizá le corresponda volver a ser aquel Banesto de Chava, Triqui, Piepoli y compañía que veía como otros ganaban la general, mientras ellos sacaban petróleo del día a día.

Imagen tomada de FB de Movistar Team

INFO

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Lombardía vuelve a ser de los valientes

Mirad la victoria de Peter Sagan en el Mundial. Ataca a fondo en un repecho, corto e insuficiente, según muchos, para hacer daño. Pero Sagan esbozó una pequeña ventaja un hueco casi insignificante por el que nadie daría un duro. Van Avermaet, Breschel, Stybar se creían con el eslovaco, pero no. Sagan inició el descenso, se sentó sobre la barra larga, le dio cera a la máquina y adiós.

Vincenzo Nibali tuvo a su equipo tirando y tirando todo el día. Los preciosos paisajes lombardos, las laderas que acunan el Lago de Como a ritmo infernal, sin opción de disfrutar del paisaje. Los mejores coronaron Civiglio juntos, no eran más que siete u ocho, Nibali los llevaba soldados a su rueda, no había forma de dejarlos, pero en la coronilla del penúltimo alto echó el resto y se puso tirar en bloque cuando la carrera miró hacia abajo.

Nibali y Sagan fueron compañeros muchos años, uno aprendió del otro y si algo se regalaron fue una técnica sobre la bicicleta como sólo ellos tienen. Magníficos, si no puedes en la subida, prueba en el descenso, pon a prueba a tus rivales, oblígales a entrar al límite, si eres bueno trazando, de forma natura, casi espontánea, abrirás hueco por defecto.

Así, simple, sin aspavientos lo hizo Nibali que sí ya tiene su monumento tras muchos y muchos intentos, algunos tan dolorosos como esa Lieja que perdió con Iglinsky, hoy diablo condenado por dopaje, tan cerca de meta. Dani Moreno, entregado a su causa, y por algunos instante a la de Valverde por mucho que se diga lo contrario, pudo ser Iglisnki pero le faltaron kilómetros.

En defintiiva una edición preciosa de Lombardia, una carrera mayúscula que fue afeada por muchos tras varias ediciones decepcionantes. Esta vez volviendo al corazón de Como, vimos el mejor monumento del año. He leído que Lombardia es el patito feo de las grandes clásicas, pero lo siento, por el recorrido, el entorno, el momento no puede serlo.

Kiatkowski y Wellens pusieron la pólvora, Nibali y cía la mecha. A Como llegaron tras 250 kilómetros los corredores de uno en uno, a cuentagotas, como corresponde a un deporte de gran fondo que ahora, poco a poco, pasa a invernar…

#RadioVuelta – Semana 20

#Trend La excelente aproximación a la Vuelta a España

El primer tramo competitivo de agosto fue realmente bonito. En Polonia Rafal Majka siguió su idilio con el triunfo tras el Tour y le dio a una de las carreras prestigadas por el Pro Tour su primer ganador de casa. Otra de las competiciones relativamente joven en el circuito es el Eneco Tour, una carrera ampliamente criticada en sus inicios pero que se ha consolidado como cita indispensable del periodo vacacional para muchos. La carrera transfronteriza entre Bélgica y Países Bajos fue sencillamente magistral con grandes ciclistas disputando a pecho descubierto y la irrupción de un fenomenal joven llamado Tim Wellens.

#Click Burgos encuentra el mejor escenario

Nairo Quintana oficializó en Burgos su candidatura al premio gordo en la Vuelta a España. La carrera que sigue vistiendo a su líder de morado fue un pulso emocionantísimo entre el colombiano y Dani Moreno, un pulso resoluto en Aranda del Duero, en el último momento y escenificado en el podio final, con la fachada plateresca de Santa María La Real, un fenómeno gótico isabelino, con motivo de las Edades del Hombre.

#Profile Tim Wellens, talento en esencia

Posiblemente pase desapercibida en el balance de final de año, pero la penúltima etapa del Eneco Tour fue una de las jornadas grandes de este ejercicio. Con final en la Redoute, Wellens logró una victoria redonda, etapa más liderato que habría de ser definitivo, tras uno de los ataques mejor planteados en los últimos tiempos. Anoten, se llama Tim Wellens, se podría decir que está a caballo de ser flamenco y valón y tiene 23 años. Su palmarés es pequeño todavía, pero ganar por delante de Boom, Dumolin, Gilbert y Van Avermaet no es baladí.

#Clipping

Las posturas de Valverde y Movistar. La continuidad de Alejandro Valverde en el Movistar está siendo objeto de arduas negociaciones, como se desprende de esta noticia. Es curiosa la situación dada la circunstancia de que el ciclista es ahora mismo número uno en el WT y el apoyo que ha recibido de esta estructura en tiempos peores.

La peleílla de Terpstra. La imágenes de Nicki Terpstra en el Eneco Tour codeando con Maarten Wynats al frente del pelotón nos remitieron a tiempos no muy lejanos en los que gente con apellidos itálicos dominaban el cotarro en grandes ciudades estadounidenses. Hace tiempo que los chicos de Lefevere actúan a modo rodillo, sobre todo por sus lares, pero esta vez se les pilló con las manos en la masa.

El sino de Eduard Prades. La semana que la fundación Euskadi echó el cierre a su equipo, Eduard Prades confirmó que se va a Japón. La suerte de este ciclista es inversamente proporcional a su clase y categoría. Rodó con los mejores en aquellas carreras en las coincidió con ellos y ha sido protagonista del calendario luso. Ante la Vuelta a Portugal no pudo estar con el ganador Veloso y es que al final esto no es sencillo en ningún lugar.

#Hashtags by @LiveCiclismo

#TourduLimousin, #avc2014,  #cyclassics, #tourdelavenir, #poitoucharentes, #LaVuelta

Imagen tomada  de @VueltaABurgos

Ciclismo español: El Giro como síntoma

El mal momento del ciclismo español no es cuestión única de estas fronteras. Hojeando L´ Equipe uno halla esta pieza exclusivamente analizando la participación española en el Giro de Italia recién finalizado. La estadística es significativa, desde el Tour de 1998, ese que abandonó la armada española indignada por el trato de la carrera, policía o no sé quién, nunca el ciclismo español había estado ausente en el top 20 de una gran vuelta. A ello se le añade también que ninguna etapa ha caído en el redil patrio.

El gráfico muestra años gloriosos como la Vuelta de 2004, cuyos protagonistas da grima mencionar, donde 18 ciclistas españoles estuvieron en el top 20. En el Tour destacaron nueve españoles en el top 20 el año 2007, mientras que en el Giro se llegó a cinco ciclistas en 2006. De hecho en Italia sucede que ningún español había quedado fuera de tan selecto grupo desde el ejercicio 1979, es decir los años de plomo y travesía en el desierto comprendidos entre Luis Ocaña y la eclosión del Reynolds en el Tour de 1983.

Como comentan en ABC, al final la victoria de Nairo es una buena noticia para el ciclismo español pues directamente vemos que el único equipo del mejor país en el WT ha estrenado su casillero en las tres grandes. Movistar ha tenido un equipo completamente volcado en el que finalmente ha ganado la carrera. Ha estado especialmente fino Gorka Izaguirre que ha completado sesión de clásicas con Alejandro Valverde y Giro, descenso al Stelvio incluido, con Nairo Destacó también la labor de doméstico, pues en otras veo difícil que pueda ejercer, Igor Anton, a quien la televisión italiana no paraba de buscar como último ganador del Zoncolan el día de marras.

La otra delegación español de grosor estaba en Katusha donde sucedió algo muy curioso: sin su líder el equipo entero se vino abajo. Lo intentó Alberto Losada y Dani Moreno ofreció esa imagen lagunar, esta vez exacerbada pues nunca se le vio en carrera. Esperemos que Purito recupere sensaciones pronto, parece que el Tour emerge finalmente –menuda margarita han manejado su agente, directores y él mismo- y como no deseamos la mejor suerte para Angel Vicioso. Renglón aparte merece Samuel Sánchez, dice que metido a labores de doméstico, pero lejos muy lejos de ser el gregario que presume ser y del liderato que anhela tanto.

Con todo el artículo de L´ Equipe pone en duda que esta situacion se vaya a producir en el vecino Tour, donde acudirán Contador y Valverde como punta de lanza. No obstante la señal ya están lanzada y lo que se presumía para el futuro ya está aquí, si los australianos están preocupados por el hueco que deje Cadel Evans, ¿cuán más deberíamos estarlo aquí a la vista de los resultados del Giro?

La de Rui Costa no es una victoria de un chuparruedas

Me resultaron curiosos algunos comentarios a raíz de Rui Costa. Desconozco cuál es la imagen y concepto que en el pelotón tienen del nuevo campeón del mundo. No es algo nuevo. Muchos recuerdan su afaire con Carlos Barredo hace unos años cuando acabaron a mamporros para poner inicio a esta antipatía hacia el portugués. No sé, la verdad, pero los silencios hablaron en muchos twitters cuando llegó el momento de reconocer el éxito del luso.

Sin embargo en lo que hace referencia a su forma de correr en Florencia, me quedó cien veces con las maneras de Rui Costa, un corredor dotado de un excelente físico que colmó una jornada para enmarcar. Rui Costa estaba en cualquier listado de posibles ganadores hecho con sentido común. El luso llegaba a Toscana con una temporada de excepción reforzada por la poco común hazaña de ganar dos etapas en el Tour.

Parece ser que correr de forma inteligente, midiendo los tiempos y saliendo una vez, pero cuando realmente hay que salir es ser chuparruedas y lo siento pero no puedo estar de acuerdo. Rui Costa no situó a un cegado Vincenzo Nibali a entregarse en la tarea de neutralizar a Purito. Ni le dijo a su compañero de fuga y equipo, Alejandro Valverde, que debía vigilar la rueda del italiano, cuando la suya, la de Rui, era la más peligrosa para que Purito no ganara el Mundial.

En la carrera florentina hubo dos ciclistas de Movistar que tuvieron protagonismo y que responden a un perfil muy diferente al de Alejandro Valverde. Primero Giovanni Visconti, ganador de tres etapas en el Giro, que estuvo fugado durante un buen trecho y sirvió para que los italianos cogieran aire y volvieran de cara al final. Luego Rui Costa, con el desenlace que todos sabemos.

Tanto uno como otro no se distinguen por ser generosos en el esfuerzo por el compañero, saben trabajarse su hueco y sacan partido a sus innegables cualidades. Hacer eso tiene mérito y sin duda es elogiable, luego que tengan directores en carrera que les permitan guardarse un poquito para ellos, es otra cosa. Vamos lo mismo que dijimos de Dani Moreno durante la Vuelta.

Cabe por eso preguntarse cómo será el futuro de Rui Costa en el Lampre, una reliquia del antiguo esplendor italiano en el máximo nivel. Al portugués la cupo la suerte de correr en un poco disimulado anonimato, pero anonimato al fin y al cabo. Sus movimientos siempre han tenido cierta bula, a pesar de saber el peligro que encierran sus opciones. Cabrá ver cómo maniobrará Rui Costa siendo señalado por el arco iris, y no hablamos tanto de maldición, que seguro este fenomenal corredor sabrá burlar, como de sentirse mirado.

Por de pronto ha ganado un Mundial con una resolución bellísima, atesorando inteligencia. Cuando se iniciaba la última subida a Fiesole y él se mantenía ahí, con los mejores, tuvo que esquivar una carrera de eliminación que por ejemplo había enviado la poderosa selección británica a casa, en bloque. Estar en esos niveles no es casualidad, no puede serlo. Rui Costa es un superviviente, incluso de momentos complicados cuando se le vinculó al dopaje, de esa criba por ejemplo no salió ileso Carlos Barredo, y Rui sí. Son las cosas de la vida.

Foto tomada de @Toscana2013

La Vuelta busca dueño y apareció Chris Horner

Veamos, veamos. Diez días de Vuelta a España, comunidades gallega, castellano leonesa, extremeña y andaluza visitadas. Numerosos cambios de líder, con dos incluso recuperando la prenda que perdieron, Nicolas Roche y Chris Horner. Varias llegadas en  alto de medio pelo, espectaculares a priori, hasta que uno surge y machaca, generalmente Dani Moreno, que de haber rodado más avispado podría llevar cuatro etapas ganadas perfectamente y no dos.

Luego dos llegadas en llano con sprint masivos reventados por auténticos superclase. Sí, curioso, las dos etapas sobre el papel más intrascendentes nos acabaron transmitiendo las emociones que artificialmente alimentan los narradores de TVE cuando el perfil marca una llegada en alto. Y luego el descubrimiento, éste sí, de la carrera, un alto en los contrafuertes de Sierra Nevada llamado de Hazallanas. Una subida que te hace un siete en las piernas que inauguró un ciclista entrañable, simpático e incluso exótico como Chris Horner. Ya veremos si nos hace tanta gracia verle de rojo en la Castellana.

Y es que Horner ha sido sobre la carretera lo mejor de la Vuelta en este primer ciclo con sendas exhibiciones en las que combinó el ataque lejano en una llegada explosiva como Lobeira, con el acelerón sostenido bendecido por la inacción de sus rivales en Hazallanas. Por  lo visto en la ascensión granadina, la actitud de los favoritos responde a un recorrido desproporcionado. Nadie quiere tomar el mando tan pronto, nadie quiere descubrir las cartas, ninguno por delante del resto… queda tanto, y tan duro, que asumir estas responsabilidades es contraproducente. Un suicidio.

Y mientras esperamos la respuesta de los grandes nos perdemos en la fiesta de los secundarios, que es legítima, que es interesante, pero que puede acabar en susto pues al final tanto cerco y mirada entre Basso, Purito, Valverde, Pinot y Nibali le ha  dado alas a un tipo como Chris Horner, quien crece sigilosamente como lo hizo, por ejemplo, Juanjo Cobo hace dos años. No digo más.

Consumido más de un tercio de carrera queda mucho para saber si Horner tiene una gran vuelta en las piernas. Sí tiene más de cuarenta años, es el más longevo de cuantos ruedan en la Vuelta y no sé si del pelotón internacional y no sé hasta qué punto eso le supone una desventaja respecto a los que tienen diez años menos, pues a este corredor el historial de caídas le ha cortado parte sustancial de su palmarés cuando apostaba a ganador. No obstante, y a pesar de desternillarnos con sus entrevistas, no es el ganador que soñamos. Ni siquiera el que más crédito le ofrece al ciclismo, si bien esto es más una sensación personal que otra cosa.

Una vez quedó claro que Daniel Moreno sigue teniendo su “día malo” y ante la certidumbre de que lo visto en Hazallanas puede repetirse, las bazas españolas en esta Vuelta son Alejandro Valverde y Joaquim Rodríguez. Si en nuestro apunte sobre Roman Kreuziger valoramos la pesadez del Tour, la verdad es que en el segundo y tercero de la anterior edición de la Vuelta, la travesía francesa ha dejado mella en las piernas. No aseguramos que el Tour les aparte del triunfo, pero  es obvio que les falta algo, el chispazo que en ocasiones les hace matar y enfrente tienen rivales frescos como Nibali y muy crecidos como Basso, en su mejor versión desde que ganara el Giro hace tres años. Veremos.

Foto tomada de www.lavuelta.com

Camaleónico Dani Moreno

Qué poquito, pero qué bueno es lo que luce en el bagaje de Daniel Moreno. Para mí este temperamental ciclista que cruza la meta de un lugar de Bélgica, despechado a cara perro, siempre será el último ganador de la Escalada Montjuïc. Cuánto llovió desde entonces. Vestía el emblema del Realx, todo rojo. Estaba en el umbral de algo mejor, pero en ese momento no lo veía. No acertaba a comprender su mala suerte, poco antes Samuel Sánchez le privó de un magnífico éxito en la cima de Abantos. No tenía contrato para el año 2008. Estuvo unos días sin equipo. El Caisse d´ Epargne anduvo listo y se lo llevó.

En el equipo de Eusebio Unzué trabó buena relación con Purito Rodríguez al punto que, tras un lapso anual en el Omega Pharma, pasó a formar parte del grupo de españoles que tan buen resultado le da día tras día al Katusha.  Valgan dos datos. En la temporada corriente, tres de los siete triunfos de los rusos vienen por vía española, el año pasado de las 29 consumadas 19 fueron hispanas, repartidas por este orden Purito, Moreno y Oscar Freire.

Paulatinamente el rol del madrileño crece al ritmo de su golpe de pedal. Antes de abordar la llegada a Huy calibrábamos que quien ganara no podía ser un cualquiera por la sencilla y clarividente razón de que los mejores parecían llegar en su momento óptimo y rodeados de sus hombres. Philippe Gilbert incluso atizó el látigo, pero el único que fue capaz de romper, cuando Betancur tocaba la victoria, fue Daniel Moreno.

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En Katusha se da esa circunstancia de que a veces los segundos andan como los primeros, sino un poquito más. Las cábalas de los rusos se dispararon cuando Joaquim Rodríguez se llevó un fuerte golpe en uno de sus muslos durante la Amstel. Jugaron al póker con las cartas escondidas, las suyas, y las otras marcadas, la de los rivales. Cuando atacaron la vanguardia del pelotón, una vez BMC quemó casi todos sus cartuchos, todos miraron hacia Purito, pero la baza fue Dani.

Fue bonita la jugada, pero muy diferente a aquella que Alberto Contador les propuso sobre la mesa en Fuente De. De ese día, de cómo Katusha hizo aguas, poco sabemos, más allá de que Purito perdió una Vuelta que tuvo ganada. Muchos miraron a Dani y su implicación en la conjura de los daños. Se habló incluso de que quiso defender su plaza en la general. Un premio menor, minúsculo ante lo que estaba en juego. Sólo ellos saben lo que pasó.

Pero que no se confíen. Ganar la Flecha no es síntoma de hacerlo en la Lieja. Hay un sustancial incremento de kilómetros. Más allá de los doscientos kilómetros, el abismo, y hasta Lieja quedan 60 más. Veremos.

 

Foto tomada de www.lavozdegalicia.es