Volta a Catalunya: Cualquiera antes que Nairo

La Vuelta - Nairo Quintana JoanSeguidor

La etapa reina de la Volta nos recuerda que el Nairo de siempre sigue vigente

Anoche nos preguntábamos por la suerte de la etapa reina de la Volta a Catalunya, porque Vallter 2000 era sin duda la dificultad más notable de esta edición.

Y la suerte de la etapa reina no ha sido el ganador, ni el líder que mantiene la túnica sagrada, que le gusta decir a algunos, la suerte ha sido que ha ganado quién lo merecía y la general premia a quienes lo han trabajado.

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Nos explicamos.

En una merecida o no etiqueta que se ha atribuido a este mal anillado cuaderno de «anti Nairo», lo cierto es que el colombiano de Movistar con su forma de correr es desesperante.

Nairo Quintana ha consumido la subida a Vallter 2000 centrado en exclusiva en el rival que la París-Niza le ha postulado en la temporada y en el mercado doméstico colombiano.

Tras una jornada en la que Movistar llevó el tempo, hasta una caída en las calles de Camprodom, la carrera entró en fase roja cuando en los contrafuertes de Vallter 2000, el Team Sky se propuso recoger los frutos que los celestes tantas veces les han dejado a su merced.

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Y los hombres de negro hicieron su trabajo, que si Sosa, que si Sivakov, que si Narváez, todo lo necesario para que Egan Bernal reventara el panorama a cinco de meta.

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Un ataque seco, precedido de una aceleración sostenida por cerca de un kilómetro, Egan Bernal ha vuelto a dar, a sus 22 añitos, una lección de personalidad y saber estar hasta que sencillamente se le hincharon.

¿Qué paso?

Que Nairo Quintana, con esa forma de correr, siempre pendiente de otro, le quitara las ganas de vivir.

Una reacción en cadena que ha conseguido transformar una posible exhibición y copo colombiano en una merienda con invitados de los hijos de la reina.

 

Porque el obsesivo marcaje, la ancestral racanería de Nairo abrió el abanico a otros, a Adam Yates, de quien conviene señalar que les mantuvo a distancia y les fue recortando de forma muy meritoria, a Miguel Angel López y a Dan Martin.

La imagen de los cinco, distanciando a corredores como Bardet, Pinot y Mas mientras se marcaban, fue la viva estampa de la vergüenza.

Vergüenza que se debe sentir cuando correr mirando al otro, evadiendo el relevo, escondiendo la vista.

Así corre Nairo Quintana, nada que ver con ese ciclista que hace seis años, en este mismo lugar, copado de la nieve que este invierno nos ha negado, maravillaba como ahora lo hace Egan Bernal.

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Porque hay muchas maneras de correr, pero cuando el paisaje y las actitudes se mantienen, pensar en que es casualidad no es posible.

¿Por qué no colaboraba Nairo con Egan?

Acaso esperaban que Alejandro Valverde cazara cuando fue de los primeros capos en descolgarse.

Cambrils Square Agosto

 

Así son las cosas, así ocurren, la etiqueta de Nairo se la ha granjeado él solito.

Cuando lo ha hecho bien, no se han escatimado halagos pero…

Así va la nueva Berria eléctrica… 

¿Lo mejor del día?

Además de un bonito espectáculo, que Thomas De Gendt alarga su liderato en base a pundonor y que tres tipos superan a Nairo en la general.

A saber: Martin, un corredor admirable siempre, Egan y Yates.

Ahora que Nairo lo remonte mirando al rival, cuando no sacando el codo.

El escalofrío rosa llamado Giro de Italia

Giro de Italia

Una vez al año, una y no más, hay un escalofrío, una especie de tintineo que mueve la bota itálica.

Nada tienen que ver las charangas sicilianas ni los volcanes especialmente activos por estas tierras, es una sacudida sostenida en tres semanas, una especie de transmisión sísmica que atraviesa la península de arriba abajo y al revés y suele romper en el norte, habitualmente en Milán, el año pasado en Brescia, esta vez en Trieste.

En 2014 el latigazo viene de muy lejos, desde el norte de Irlanda del Norte.

el Giro empezó en Belfast

Hasta Belfast -a los pies del mito del Titanic, hace falta ser cenizo- nada menos se han llevado todo el tinglado rosa para vestir de gala, y en viernes, este Giro que anuncia la época de las grandes vueltas. Si quieren que les diga la verdad, estamos ante la grande más bella porque en efecto Italia fue un país que el creador cinceló para ser surcado por ciclistas, por empedradas calles sin aceras, por hermosísimos rocódromos en el cogollo dolomítico, que en esta tardo primavera se puebla de verde y hermosura, por ciudades bellas a rabiar, por parajes únicos.

Italia es ciclismo, el Giro es Italia, bello, desorbitado, rosa, vivo.

La edición que tenemos sobre el tapete es la primera con Paolo Bellino, como el mito Coppi “un uomo solo al comando”.

Bellino lleva la salida lejos de la madre patria, posiblemente lo más lejos que haya ido nunca una gran carrera, superando incluso esa que el Tour realizó desde Dublín en el infame 1998, pues Francia, por cuestiones tectónicas del pleistoceno cayó más cerca de las islas británicas.

Bellino no contento con el radio abarcado sondea y escucha, próxima parada, quién sabe si Dubái, ahí donde pusieron el huevo no hace tantos meses.

El Giro será una fiesta, pese a quien pese, falte quien falte.

Ser favorito para esta edición se ha convertido en una suerte de estigma para algunos. Richie Porte, eternamente enfermo este año, y Chris Horner, brutalmente atropellado en los lagos septentrionales, no están en la salida irlandesa. Finalmente llegó Purito, que con su semana de pasión entre Amstel y Lieja incluso vio peligrar su concurso. El moreno catalán es la baza hispana, pero así como otras veces me transmitía poder, esta vez no.

También hablan castellano otros grandes pues Nairo Quintana y Rigoberto Uran tienen importantes opciones.

Si este Giro viaja a Colombia

no se extrañen, sería un paso natural en un país que ciclísticamente es una potencia. Completa el vértice de la pirámide el admirable Cadel Evans, que corre en una cuenta atrás, ahora acompañado de su apreciado Samuel Sánchez.

La clase media del Giro incluye a los italianos, algunos también con pocas opciones de hacer algo grande si aquí no lo logran: Ivan Basso, Michele Scarponi –quien fue fichado para ayudar a Nibali en el Tour- y  Domenico Pozzovico.

Luego está Daniel Martin, bueno, abnegado pero difícilmente regular en una cita tan exigente, y también su compañero Nicolas Roche, que bien podría estar en la parte noble de este pronóstico. Muchos años después de Stephen Roche, el Giro sale desde Irlanda y tiene un par de bazas desde las islas.

Mikel Landa y el Giro

Interés tenemos por ver a Mikel Landa, no esperamos mucho de Pierre Rolland, tan dado a su Tour, y cuidado con Robert Kiserlovski. Salvo los cuatro o cinco grandes nombres, el Giro se compone de muchos equipos liderados por segundos espadas que pueden salir de Italia como gallos. Una participación muy mejorable.

¿Y del recorrido qué? Pues como siempre está concebido como una bola de nieve que se hace grande según pierde altura. La carrera atravesará rauda de sur a norte y en este estrecho pasillo continental se frecuentarán cimas con sabor a ciclismo de mayúsculas: Oropa, donde Ugrumov cercó a Indurain, Montecampione, donde Pantani acometió mil veces,  y Zoncolan, una subida por entre pistas de esquí.

Se retoma la anulada etapa de Val Martello –con Stelvio y Gavia, veremos qué pasa con la nieve- y se incluyen dos cronos, la de Baroli, 42 kilómetros de culebreo y toboganes, y la del Grappa, en una subida que otea el horizonte donde crece tan afamada y fortísima bebida. Todo acuñado por numerosas llegadas para velocistas. La alta montaña cayó en saco roto.

Por cierto se cumplen diez años del Giro de Damiano Cunego, el ciclista veronés que nunca más dio el tono de entonces dando pábulo a un reguero de preguntas que este ciclismo loco de un tiempo a esta parte nos impide descifrar.

Pantani Figura del Giro

También es el primer Giro diez años después de la pérdida de Marco Pantani, el símbolo de cómo la inmundicia pudo consumir un mito y una persona al mismo tiempo. Paradójicamente le quieren homenajear en la carrera que fue su punto de inflexión… hacia abajo. En ciertas cosas Italia se parece mucho a España.

 

INFO

Llega la Marcha Desafío Puertos del Guadarrama

El 8 de Junio a las 8:00h en el Polideportivo Martín Colmenarejo (Avenida de los Remedios) en Colmenar Viejo (Madrid) dará comienzo la cuarta edición de la Marcha Desafío Puertos del Guadarrama. Como bien dice el lema de esta edición de 2014 «Los Puertos de Madrid y tú frente a frente«, será una prueba dura con 161,9 km de distancia y eso ya son palabras mayores. Sin duda un gran reto para todos los participantes que se animen a formar parte de esta marcha que seguro que gusta a todos, como ha ocurrido en ediciones pasadas. Contará con el sello organizativo de la Federación Madrileña de Ciclismo que pondrá todos los medios disponibles para que sea todo un éxito tanto de participación como de organización y seguridad.

Es imposible no querer a Daniel Martin

Daniel Martin Tour JoanSeguidor

Daniel Martin es discreto en apariencia pero efectivo en esencia, con un palmarés que muchos quisieran para sí

La victoria de Daniel Martin en el Muro de Bretaña, vista con un poco de distancia, encierra muchas lecturas, sobre el magnífico ciclista irlandés, pero también sobre lo que le rodea.

Daniel Martin llevaba mucho tiempo tirando al poste.

Un tipo que lo ha intentado de todas las maneras posibles y que, a a la vista está, ha tenido fantasmas cuya sombra también revoloteaba el muro bretón.

Fantasmas como Alejandro Valverde o Julian Alaphilippe, que se han repartido el botín de las carreras que mejor le van al irlandés.

 

 

Daniel Martin y el ataque perfecto

Y con esa tesitura, con los nombres que emergían a su espalda, Daniel Martin ensayó el ataque perfecto en un día que tiene las mil peculiaridades que otro similar no tiene.

Es la primera semana del Tour.

La igualdad entre los favoritos es patente en la general y en las fuerzas.

Hay reparto de desgracias entre los notables del pelotón. De hecho sólo Geraint es el único que va con la hoja limpia hasta la fecha.

Dos buenos aspirantes como Bardet y Dumoulin van descolgados.

Daniel Martin con esa escena, ataca primero y le vale.

Alejandro Valverde está mucho más arriba de lo esperado, es tercero, cuando corre con el freno de mano y el convencimiento de que su gran rival, Alaphilippe, tiene el punch que a él empieza a faltarle.

 

Pero en el Tour perfecto de Quick Step, su baza para los muros no tiene el día.

Ojo porque para Alapphilippe era la etapa en rojo.

Por su forma de correr, por su rendimiento dudo que en los Alpes pueda estar tan adelante, por no hablar de los adoquines.

 

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De esta manera Daniel Martin pone su segunda etapa de Tour en el casillero, la primera fue aquella famosa en los Pirineos que Movistar perdonó la vida a Chris Froome.

Y la suma a Lieja, Lombardía y etapa en la Vuelta, en un palmarés pequeño pero selecto, de esos que cualquiera quisiera para sí.

 

Daniel Martin en el Emirates

De lo que no cabe duda es que en el pelotón hay equipos que necesitan mojar, y con mucha urgencia.

En una campaña que está presenciado la caída de todos los registros de la mano de Quick Step, la cosa está muy «achuchada» para muchos equipos.

Equipos que dedican fortunones para resultados tan pobres.

Y el Emirates es uno de ellos. Daniel Martin al menos apacigua un poco los ánimos.

En ese listado de «necesidad» Katusha es otro caso que canta, y mucho.

Desde que se fueran los españoles, y con Zakarin corriendo siempre a contrapié, las cosas no son sencillas en el equipo ruso, que no quiero saber qué sueldo le está pagando a Marcel Kittel, para tales resultados.

Lo mismo decir del Dimension Data, un equipo que más allá de la aureola intermitente de Mark Cavendish, no se le ve.

 

El pastel es el que es, y mientras hayan glotones en la familia, hay quien se queda sin oler el dulce.

Quedan dos etapas para Roubaix, y a algunos no les llega la corbata al cuello.

Dan Martin al menos ha aflojado el nudo de la suya.

Imagen PhotoFizza- FB de UAE Team Emirates

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Valverde consume nuestra capacidad de asombro

Cuando Valverde escriba sus memorias recordará esta semana en letras gruesas, en negrita. Una ensalada, un aluvión de sentimientos en escasos días. De miércoles a domingo. Ganador otra vez de las dos clásicas valonas, otra vez el doblete, mandando, dando el golpe en la mesa, demostrando que camina en otro nivel. Pero la semana perfecta de Valverde se rompió un día antes de la gloria en Lieja, un golpe, un puñetazo en lo más íntimo cuando supo de la muerte de Scarponi, su amigo, su compañero, su colega, a cuya a familia va todo el dinero del premio.

Y ahí estuvo Valverde cumpliendo con todo lo que esperamos de él, siendo un grande en la carretera, sacando punto a un trabajo certero de su equipo y emocionándose cuando lo primero que soltó al micro fue el nombre de Michele y la amistad que le unía a su recién fallecido amigo. Valverde cerró el círculo, otra vez, tres veces ya, ganando Flecha y Lieja, situándose en registros de leyenda: cuatro y cinco, cuatro Liejas y cinco Flechas.

Pero no os engañéis con el resultado, el desenlace fue el otras tres veces en la recta que sigue al muro de Ans, pero el desarrollo final diferente, muy diferente. Esta vez en el grupo sobrevivían ciclistas peligrosos, mucho, corredores que en igualdad de condiciones son más rápidos que el murciano, Matthews y Van Avermaet, principalmente, pero también Albasini y el indescifrable Kwiatko.

Por eso convenía atacar subiendo, aunque fuera cerca de la curva a izquierdas, dejó hacer a Daniel Martin, quien pone velas para que llegue el día que se retire Alejandro, y le dio caza antes de la citada curva, como el irlandés a Purito años atrás. Y en ese momento, con el hueco hecho, con el agujero a favor de Valverde, supimos que eso no se le escapaba. Era el favorito cinco estrellas y cumplió con todos y cada uno de los pronósticos que le tenían marcado. Valverde es sangre azul, clase noble, viaja en business: Volta, País Vasco, Andalucía, Murcia, Flecha, Lieja,… si nos dicen que va camino de los treinta, nos lo creemos, pero no, le cuelgan unos cuantos más, aunque en su pedaleo no se adivine y su moral se mantenga a tope.

Fue otra vez la Lieja de estos años, una olla a presión, una carrera que quema escenarios, otrora míticos, pero ahora estadios hacia el muro de Ans: La Redoute, Roche, el estadio del Standard, los horrendos polígonos de Lieja, San Nicolás,… una carrera más que centenaria marcada por el signo de la modernidad: control, control y más control, con calculadoras echando humo, amargando una fuga que esta vez tuvo visos de inquietud para los grandes, una fuga de héroes cuyos resquicios llegaron hasta el pie de San Nicolás.

Y es que esa cuesta que se empina, que se envenena por esa calle que parecería tomada del corazón fabril del Reino Unido, sigue siendo el punto de inflexión, el momento donde la carrera se te va muchas veces, sin que se pueda poner remedio, porque o no tienes compañeros o piernas para salir a todos los cortes. Parecían fuertes muchos, incluso el que siempre mide mal Wellens, pero hubo uno, como no italiano, que abrió fuego y puso emoción, Davide Formolo, el corredor que llegó a donde Daniel Martin tuvo a bien dejarle.

Esta Lieja no ha sido tan terrible como la del año pasado, se notaba fresco, pero no el frío polar de antaño, sin embargo, esta Lieja lloró, por dentro, en todos y cada uno de los corazones de quienes amamos este deporte, que no podemos entender como nos regala momentos tan opuestos en tan pocas horas. Va por Alejandro, va por Michele.

Imagen tomada del FB de Liège-Bsatogne-Liège

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Lleva tu bici donde quieras y no cargues con ella

Cinco nombres para Lieja

Dos sentimientos opuestos invaden cuando el pelotón va de Lieja a Bastogne y vuelve. Por un lado llega la decana, la más longeva entre los monumentos, aunque superada en vejez por la Milán-Turín, y eso es motivo de celebración, aunque miremos con nostalgia los años de Bartoli, Jalabert y VDB. Por el otro, acaba la primavera, el ciclo más intenso, verde y bello del año. Lieja, como buena carrera para vueltómanos, marca el cambio de paso.

Sobre el papel traemos cinco nombres, intentando prolongar la racha de quinielas ganadoras que nos ha conducido por esta primavera. La Lieja es como la Amstel, lo tiene todo para darnos un gran espectáculo, pero ya sabéis del control y esas moderneces que matan el espectáculo viendo quemar y quemar cotas como quien consume un cigarrillo, impasible. Echaremos de menos a Gilbert, un de los que no esperaba, y que iba tan a full que esta carrera podría cambiar radicalmente con su presencia, pero es lo que hay en este ciclismo minado por tanta lesión.

Alejandro Valverde, el favorito top, a un paso de situarse al nivel de Moreno Argentin y sin duda la rueda marcada. Siempre que gana aquí es jugándoselo todo al final, sabedor de su sprint, pero la ciencia de la velocidad tras 260 kilómetros no es la que se marca a lo largo de la temporada. Es clave, muy importante, su equipo y lo entero que esté para controlar lo que hay entre La Redoute y meta, donde el descontrol puede llevar el triunfo a quien menos se pronostique.

Michal Kwiatkowski, el tío que no sabe estarse quieto. Lo dicho de las kilometradas de estas carreras, puede ganar a Sagan en San Remo y perder con Gilbert en la Amstel, sin ciencia cierta, aunque si es la que maneja el polaco, dudo mucho que espere. Ataca bien para arriba y rueda como los ángeles, una baza cinco estrellas, quizá la única que se equipare a Valverde.

Simon Yates, y como él su hermanito. Es pura sapiencia al mando de la bicicleta, aunque en su equipo figuren Gerrans y Albasini, uno ganador y el otro podio, me parece una rueda a vigilar en cualquier momento a partir de Roche aux Faucons, porque cada vez que ataca no es para figurar, busca la victoria y acostumbra a conseguirla. El desconcierto de los tramos finales hacia Ans puede ser su gran aliado y encima su equipo guardaría dos balas para el final.

Daniel Martin, el verdugo de Purito hace cuatro años cuando aquel panda les siguió en al final de Ans. Tiene fino olfato y en sus mejores triunfos siempre ha estado rodeado de buenos equipos. Igual que Yates si se mueve convendrá no dejarle, sobretodo en el muro final. Ojo porque en su equipo hay otra baza que está fuerte, Bob Jungels e incluso David de la Cruz. Los azules andan inspirados este año.

Tom Dumolin, uno del que nadie habla y que me parece el ciclista perfecto para estas carreras por su carácter diésel en una prueba de gran fondo, salpicada de pequeñas cotas que no te sacan de punto como grandes puertos. Tiene una buena oportunidad de pescar en río revuelto y no me extrañaría fuera uno de los que al final saque punta a uno de los “rodares” más elegantes del pelotón.

Imágenes tomadas del FB de la Liege-Bastogne-Liege

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Con Valverde, la Flecha es un spoiler

Cada año que vemos la Flecha Valona acabamos con la misma sensación. Una carrera preciosa por el paisaje, por el paisanaje, por el ruido, por su configuración. Una carrera tremenda, una joya en el porfolio de ASO que cuando compite Alejandro Valverde Belmonte tiene la espada de Damocles sobre su cabeza

Confianza, fuerza y un gran equipo
Miedo no, respeto sí. Tengo una gran condición física y hay que aprovecharla
Esto es naturaleza
Es una carrera que le tengo bien cogida la medida
Me quedo con hoy. Ya se verá en Lieja
El año próximo, si Dios quiere y no pasa nada, volveremos

Este tipo está tocado por la una varita, algo mágico que le hace irrepetible. Tiene el estado físico que a muchos se les niega a su edad y encima lo hace fácil. Valverde ha convertido Huy y su capilla en un paso de la semana santa murciana, cuando Escámez, su incondicional auxiliar hace eso de “al cielo con ella” mientras le da el primer abrazo tras ganar una Flecha, otra más, cinco ya.

Sólo un segundo marca la clasificación entre Alejandro y el resto, Dan Martin y Dylan Teuns a su estela. Ni siquiera el yorugín francés Gaudu pudo pasar de susto efímero, probando la amarga medicina que te da el murciano de azul cuando te pasa cual rodillo en la recta que lleva a la coronilla de Huy. Alaphilippe ya tiene sucesor en la amargura de saberse derrotado.

La antesala al muro fue eso, un entremés, un previo al desenlace que no es un desenlace, es un callejón sin salida, un spoiler si Valverde está en liza. Su equipo controló bien y aunque al final pareció algo solo, sólo fue eso, un efecto óptico, Valverde se bastó, cogió la manija casi desde abajo, y vio rotar los nombres por la punta, personajillos que asomaban la cabeza por vanguardia, personajillos medio ahogados por el veinte por ciento de la rampa para volver a la panza de grupo: Kwiatko, Wellens, Uran, Dan Martin, Rosa,… si Ulissi acercó el morro y sólo consiguió ir en paralelo.

Es terrible. Cuando en el penúltimo paso por Huy veíamos todos juntos y en comunión, pensábamos si es que los rivales directamente abdicaban. Hubo un rayo, un atisbo de romper el guión, el superclase Bob Jungels que hizo efectiva la superioridad del Quick Step en cualquier terreno, pero el luxemburgués probó que en Huy hay que llegar con un mundo para tener algún tipo de opción.

Dice Valverde que Lieja ya se verá, sería la cuarta, no obstante él es de vivir momentos y cinco Flechas es un monumento en sí mismo. Tal día como hoy, hace once años, ganaba la primera, a saber qué contaremos a nuestros nietos cuando dentro de un tiempo nos pregunten si vimos correr a Valverde.

Imagen tomada de @flechewallonne

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La virgen de Huy

Le llaman el kilómetro más largo del año, es una carretera que serpentea por una de las mil colinas de las Ardenas, donde se habla francés en Bélgica, en el corazón de Valonia, a donde no irá el ídolo local, el que conquistó Flandes y las ondulaciones del Limburgo neerlandés. No estará Philippe Gilbert.

Aunque aquí la corona reside sobre la testa de Alejandro, el murciano, que apila cuatro trofeos de la Flecha Valona en las estanterías de su casa. Es el dorsal uno, el hombre a batir, el mejor ciclista de la historia de la carrera, una carrera que otra presentaba alicientes lejos de meta, que llegaba rota al pie de Huy, una carrera que vive tan pendiente del kilómetro más largo del año que se bloquea, se congela, mientras corretea por las serpientes de asfalto que se escurren entre pasturas, pequeñas colinas y grupos de ganador que corretea por esas alfombras verdes.

No recuerdo la última vez que alguien vio la virgen de Huy, porque aquí también hay una capilla –los límites de la pasión ciclista en Bélgica conocen contornos religiosos-. Se abrirá el melón hoy??? Lo dudo, a Valverde, con su equipo presentando habitualmente su mejor versión del año, se le añaden otros corredores que les interesa jugarlo cuando más al final mejor: Albasini, Dan Martin, Kwiatko…

Cunde por eso cierto ambiente raro. Las bajas son casi tan importantes como quienes tomarán la salida. Dicen que Gilbert meó sangre en el control de la Amstel, y que el golpe en los riñones que se dio por su caída pasó a ser preocupante. Baja para las dos carreras de las Ardenas y el Giro. Ha habido profusión de lesión de rodillas: Wouter Poels y Julian Alaphilippe. Una pena, el primero defendía posición en Lieja, el segundo llevaba una prometedora primavera hasta que se le nubló todo en País Vasco.

Veremos si hay un Bartoli, si hay un Astarloa, si hay… lo veremos, porque la Flecha merece algo más que el kilómetro más largo del año. Hacedlo por piedad a la virgen de Huy.

Fleche Wallone, powered by Bkool

Para hemos preparado la etapa de la Flecha Valona, a través de las rutas que encontramos en www.wikiloc.com de esta forma y con apoyo de otra página de información como www.veloviewer,com podemos realzar nuestra etapa 3D en Bkool, ya sea de forma completa o por partes.

Veloviewer nos permite exportar la etapa hacía un formato que Bkool pueda entender.

mur de huy flecha valona

Cuando lo tengamos exportado, veremos el resultado en la plataforma Bkool, de forma que podemos disfrutarlo en nuestro rodillo de entreno. En este caso podemos disfrutar de los últimos kilómetros de esta etapa.

flecha valona

Os dejamos un enlace a los videos de esta bella carrera. pincha aquí

Los peones del Quick Step

Cuando una marca se ha mantenido tanto tiempo fiel a un deporte, incluso en momentos muy duros, sólo cabe hacerle la ola el día de su retirada. La empresa de suelos Quick Step, como sabéis, está en la prórroga de su relación con el ciclismo y Patrick Lefevere anda buscando un nuevo mecenas.

Es curioso, QS ha estado en el ciclismo lo que más o menos ha durado Tom Boonen, siendo ésta además la casa del astro belga, quien también cuenta las horas para colgar su bicicleta. De hecho, previo al Tour de Flandes, los empleados de la firma le dedicaron un original acto de despedida a Boonen que habla de lo íntimas que han sido la trayectoria del ciclista con la singladura reciente de la empresa.

Sea como fuere en QS este año se han puesto las pilas, pero bien. Son un rodillo, funcionan como un reloj en todos los terrenos y ahí vemos el caudal de victorias que les ha sonreído. Este miércoles por ejemplo alzaban los brazos dos ciclistas azules casi al mismo tiempo, en la ribera del Escalda ganaba Marcel Kittel y en San Sebastián, David de la Cruz. Creo que el alemán se adelantó unos minutos, pero por poco tiempo no coincidieron al 100% en sus celebraciones.

El año pasado aplaudimos el QS de las grandes vueltas como un equipo resultón que funcionaba a la perfección, sacando partido a cualquier situación y engrosando el zurrón de triunfos cada vez que pudieron. Fue paradigmático su Giro de Italia con Jungels, Brambilla y Trentin, entre otros. Contrastaba con el vacío de las clásicas, clave en el balance de cualquier equipo que dirija Lefevere, donde una y otra vez tropezaban con los mismos errores.

Este año no, este año, los azules están bien, finos, en forma. No han dejado un gran podio por pisar y han conseguido recuperar Flandes con un excelso Philippe Gilbert, uno de los pocos corredores que puede corregir por sí solo la trayectoria de un trasatlántico como el de los belgas. Pero sería injusto quedarse sólo con la luminosa actuación del campeón belga. El equipo azul fue un reloj engrasado y en hora: todo funcionó, desde el corte que Boonen provoca en el Muur, la labor gris de un ciclista sobresaliente como Matteo Trentin y la baza en la recámara, con podio incluido de Niki Terpstra. Un 10.

Decían el otro día que QS no tiene un Sagan o un Van Avermaet, pero sí tiene el mejor equipo y eso le da potestad para decidir quién gana, para desgracia del campeón del mundo. Ahora andan metidos en la fiesta de jubilación de Boonen en Roubaix, a donde no irá Gilbert, para no entrar en conflicto, en lo que será la última performance de “todos a Boonen” que Lefevere haga en su vida.

Paralelamente tienen su bloque de vueltómanos y especialistas en Ardenas al 100%. David de la Cruz demostró fino olfato en Donosti, mientras que Julien Alaphilippe no deja de crecer como corredor y estatus. Tercero en San Remo, etapa y líder en Niza, veo al francés “on fire” para las Ardenas, donde tendrá a Gilbert y Daniel Martin con él. Vaya tridente. Casi tan poderoso como lo que pueden sacar en el adoquín.

Con este percal, puede estar satisfecho Lefevere, sacará o no mecenas, pero el rodillo va a pleno rendimiento y aún no ha llegado el Giro y un corredor que nos enamoró el año pasado, Bob Jungels….

Imagen tomada del FB del Quick Step

INFO

Mirad estas máquinas: un cuadro que ronda el kilo con 200 gramos…