Las campanas sonaron por Nibali

Vincenzo Nibali, favorito de antemano de la Vuelta a Lombardía, la clásica casi de cierre de la actividad rutera del 2015, que ha celebrado su 109ª edición, un testimonio que revaloriza la importancia de esta prueba de alto prestigio internacional, conocida comúnmente como “La carrera de las hojas muertas”, al identificarse tradicionalmente con la estación otoñal.

Y satisfacción la nuestra ante la actuación del madrileño Dani Moreno, que ha logrado alcanzar el segundo lugar de alto honor en la citada prueba, y, por otra parte, destacar la gloria lograda por el español Alejandro Valverde, al hacerse con el Trofeo UCI World Ranking, que viene a premiar a la sobresaliente regularidad desplegada en el trascurso de todo este año por el ciclista murciano. Además, a nadie puede para por alto el cuarto puesto que acaba de conseguir en la Vuelta a Lombardía, que ha servido para reforzar su posición en esta clasificación mundial a la que hemos hecho alusión.

¿Por quién tocan las campanas?

Al escribir estas líneas en torno a la brillante actuación de los tres protagonistas de los que hacemos referencia, no podemos por menos que elogiar con preferencia el valor de esta victoria conseguida por este corredor transalpino llamado Vincenzo Nibali, que ha sabido superar su mal momento vivido en la pasada Vuelta Ciclista a España, cuando fue descalificado por los jueces de la carrera al cometer el grave desliz de agarrarse al bidón que le ofrecía uno de los dirigentes de su equipo desde su automóvil, aprovechándose durante un largo trecho, y, desde luego, punible.

La victoria del siciliano no supone una corona adquirida como tantas otras que adornan su historial. Con este triunfo y esta gesta, en cierta manera, viene a enmendar aquella mancha que había oscurecido su categoría como ciclista profesional de oficio, al cumplirse ahora algunas semanas de aquel hecho que fue tan desagradable para todos nosotros, los que nos identificamos con el deporte de las dos ruedas.

De dureza sí la hubo

Aunque la competición tuvo escaramuzas de toda índole, salpicada por seis ascensiones de cierta identidad, cabe destacar en un principio, por ejemplo, la Madonna del Ghisallo, en cuya cima se erige una pequeña capilla, punto de peregrinación de los ciclistas de todas las latitudes, con un museo realmente válido plagado de objetos varios, camisetas de campeones famosos del pedal y fotografías diversas relacionadas con el ciclismo de todas las épocas. Personalmente doy testimonio de lo que afirmo con evidente nostalgia y a la vez con un inolvidable recuerdo a raíz de una visita bien aprovechada que realicé ya hace algún tiempo.

Finalmente había que salvar el tortuoso Muro de Sormano y la subida del Cirviglio, lugar trascendente y elegido por Vincenzo Nibali para decantar a su favor el resultado definitivo de la Vuelta a Lombardía. Aparte de varios intentos fallidos en las postrimerías, obra del italiano, siempre subiendo, la decisión favorable la llevó a cabo descendiendo este pequeño puerto de Cirviglio, situado a 17 kilómetros de la meta, que estaba emplazada en la ciudad de Como, que linda con el famoso lago apelado bajo el mismo nombre.

Los últimos kilómetros adquirieron una gran emoción e incertidumbre ante el ataque certero que protagonizó a última hora el español Dani Moreno, que llegaría a la línea de meta con un retraso de tan sólo 21 segundos con respecto al vencedor. El corredor madrileño, así se vio, fue recuperando terreno paulatinamente. Pero le faltó algo más de tiempo para poder neutralizar del todo y en definitiva a su meritorio adversario. No nos olvidemos que Moreno es un lugarteniente del equipo Team Katusha y a las órdenes de su capitán, Joaquim Rodríguez, que, dicho sea de paso, se vio obligado a renunciar a participar en esta carrera a raíz de un encontronazo que sufrió, entrenándose, un par de días antes. Nadie dudaba de que el corredor catalán hubiera sido una buena baza a jugar por los españoles en la citada ronda italiana, un sueño truncado a fin de cuentas.

La Vuelta a Lombardía tiene su historia

Como punto final digamos que el italiano Fausto Coppi sigue ostentando y pensamos que para tiempo, el mayor número de victorias en esta clásica. Ha sido cinco veces vencedor de la misma (1946, 1947, 1948, 1949 y 1954). Su compatriota Alfredo Binda le sigue con cuatro (1925,1926, 1927 y 1931). Con tres, figuran los italianos Costante Girardengo, Gino Bartali, Gaetano Belloni y Damiano Cunego, y el irlandés Sean Kelly. Por nacionalidades, Italia ha cosechado hasta la fecha 68 victorias; quedando a la zaga, con 12, Bélgica, y, con 11, Francia. España ostenta dos triunfos a cargo de Joaquim Rodríguez (2012 y 2013), un doblete que marca fama e historia.

Los números que arrojan las estadísticas constituyen una danza que conviene retener siquiera por curiosidad. Nos sirven también para su divulgación periodística. Nunca está de más saber ciertas cosas concernientes a nuestro ciclismo y a sus vicisitudes, con sus números.

Por Gerardo Fuster

Foto tomada del FB del Giro de Lombardía

Dani Moreno siempre se guarda algo para él

Hay tres ciclistas fuera clase en el pelotón. Tres corredores que rezuman calidad y ciertamente verles trabajar para un tercero resulta complicado. Viajan aquí y allí y no siempre como cabeza de cartel. En las grandes citas tienen alguien por encima en la jerarquía de equipo, sin embargo, como galgos ganadores que son, al final, un piquito, un gramo de su clase, se lo guardan para ellos y de esta manera granjean un palmarés de grande pero sin el cartel de primer espada, pues éste recae en otro.

Considero que Daniel Moreno está en ese renglón, pero como él otros dos ciclistas que rara vez he visto trabajar incondicionalmente para otro. Hablo de Luis León Sánchez y Rui Costa, quien para el año que viene ha encontrado acomodo en un equipo donde su capitanía no admite discusión. Los tres componen esa especie de líder en la sombra que pocas veces se va sin mojar. Camino de Fisterra, por ejemplo, Luisle lo buscó, estuvo fugado por momentos, pero una vez cazado se sumergió en el grupo y hasta mañana. Son modos, maneras. Hay quienes nacieron para trabajar para otros y lo hacen por automatismo. Estos tres no lo ven así. La suerte de Mollema y Ten Dam no era cosa de Luisle en esos momentos.

Desconozco cuál es la verdadera situación en las relaciones entre Daniel Moreno y Purito Rodríguez. En un primer vistazo podemos decir que inmejorables. Hasta se han ido a vivir y a entrenar a Andorra. Sin embargo sabiendo del carácter del catalán, no sé hasta qué punto le sorprenden ciertas acciones de su compañero madrileño.

En la jornada que llamaron del fin del mundo, Moreno contó, dice, con el OK del capo para moverse. Cierto es que el ciclista de Katusha es muy competitivo en este tipo de llegadas. Fabian Cancellara en persona puede dar fe y que una acción como la realizada no comprometía la suerte de su líder. Sin embargo la victoria de Moreno llega poco después de una no muy buena crono por equipos que a las veinticuatro horas parecía despachada pues en la primera etapa Moreno ya estuvo en la puja por la etapa.

Con esta perspectiva no cabe otra que remontarse a Fuente De y al desbarajuste que rigió Katusha en plena ofensiva de Alberto Contador. No sabemos lo que piensa Dani Moreno en su fuero interno de su actuación ese día, de hecho Purito asumió en primera persona sus errores, que no fueron pocos y que le costaron la general de toda una Vuelta a España, el triunfo de una vida al que aspiran muy pocos.

Sea como fuere, que Moreno se lleve un éxito temprano es una buena noticia para su líder, pues en cierto modo le descarga de ese plus de ansiedad que a un killer le asalta cuando no caza. Quizá ahora, más desahogado, Moreno le sea más útil a Purito.

Foto tomada de www.lavuelta.com

“A Purito muerto, Dani Moreno puesto”

Soy de la teoría de que, en una inmensa mayoría de casos, lo que una persona con cierto estatus dice frente a los micrófonos no es fruto de la casualidad o de un calentón. Tomemos lo que dijo esta misma Viatcheslav Ekimov, mánager del Katusha, esta misma semana:

 

«Creo que la victoria en Flecha Valona es muy importante para él. Es un corredor de mucho nivel pero no lo entiende. Intentamos explicarle que a veces tiene que separarse de Joaquim Rodríguez. Por supuesto, Rodríguez es el líder pero su carrera puede terminar en un año o dos, y la suya solo empezar. Por lo tanto, tiene que sentir ahora mismo que es capaz. Para su confianza, el conseguir esta victoria es muy importante»

 

Obviamente Ekimov se refiere a Daniel Moreno y obviamente le postula a ser el sucesor de Purito al frente del equipo ruso. Nacido en 1981, es tremendo pensar que el madrileño aspire ahora a suceder a nadie. Moreno ha demostrado grandes virtudes en la carretera. Ha sido leal a Joaquim Rodríguez, siempre que ha podido, y entre ambos han dado un buen puñado de éxitos al equipo que les paga. Fuera de la carretera, su afinidad con Purito no se esconde, han convivido ya en dos equipos y estamos seguros de que si está en el Katusha, venido del Omega. Es en parte gracias a la mediación del ciclista catalán.

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Dicho esto, y a sabiendas de que el mejor ciclista de la UCI en 2010 y 2012 sólo es dos años mayor que Dani, las palabras de Ekimov creo que esconden un objetivo que va más allá de lo inmediato. A puertas de negociar la continuidad de Purito, Ekimov cuenta entrelíneas lo que el titular esconde. Sabe que el caché de Purito es el que es y el manejo de las palabras, dos días después de no ganar la Lieja, tiene un claro objetivo: el económico.

Purito rueda estos días por el Reino Unido. Prueba nuevas fórmulas de mejorar contra el crono en el túnel del viento, pero me da que el viento en contra se llega desde otras esferas, quizá más inesperadas. Igual que Saxo fue muy explícito diciéndole a Contador que debía estar en las Ardenas, Ekimov recuerda a Purito que las rentas en ciclismo sirven para el momento. Aunque parezca lo contrario, no hay matices. Obviamente el catalán no es hombre de confiarse, ni amigo de complacencias, pero está claro que si esa ambición se apuntala con una cuña calzada con el tiento de Ekimov, mejor que mejor.

Y es que volvemos a lo de siempre. El deporte de altísima competición es esto. Puedes ser el mejor del mundo un año, incluso dos, pero vivirás siempre con la sensación de que tras de ti tienes un buen grupo esperando un desliz para apuntillarte. No hay contemplaciones. Purito lo sabe, él ambicionó el número uno que serigrafía en su cuadro y supo cuánto tuvo que trabajar para lograrlo. Ahora tiene una legión tras él esperando ese desliz.

 

Camaleónico Dani Moreno

Qué poquito, pero qué bueno es lo que luce en el bagaje de Daniel Moreno. Para mí este temperamental ciclista que cruza la meta de un lugar de Bélgica, despechado a cara perro, siempre será el último ganador de la Escalada Montjuïc. Cuánto llovió desde entonces. Vestía el emblema del Realx, todo rojo. Estaba en el umbral de algo mejor, pero en ese momento no lo veía. No acertaba a comprender su mala suerte, poco antes Samuel Sánchez le privó de un magnífico éxito en la cima de Abantos. No tenía contrato para el año 2008. Estuvo unos días sin equipo. El Caisse d´ Epargne anduvo listo y se lo llevó.

En el equipo de Eusebio Unzué trabó buena relación con Purito Rodríguez al punto que, tras un lapso anual en el Omega Pharma, pasó a formar parte del grupo de españoles que tan buen resultado le da día tras día al Katusha.  Valgan dos datos. En la temporada corriente, tres de los siete triunfos de los rusos vienen por vía española, el año pasado de las 29 consumadas 19 fueron hispanas, repartidas por este orden Purito, Moreno y Oscar Freire.

Paulatinamente el rol del madrileño crece al ritmo de su golpe de pedal. Antes de abordar la llegada a Huy calibrábamos que quien ganara no podía ser un cualquiera por la sencilla y clarividente razón de que los mejores parecían llegar en su momento óptimo y rodeados de sus hombres. Philippe Gilbert incluso atizó el látigo, pero el único que fue capaz de romper, cuando Betancur tocaba la victoria, fue Daniel Moreno.

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En Katusha se da esa circunstancia de que a veces los segundos andan como los primeros, sino un poquito más. Las cábalas de los rusos se dispararon cuando Joaquim Rodríguez se llevó un fuerte golpe en uno de sus muslos durante la Amstel. Jugaron al póker con las cartas escondidas, las suyas, y las otras marcadas, la de los rivales. Cuando atacaron la vanguardia del pelotón, una vez BMC quemó casi todos sus cartuchos, todos miraron hacia Purito, pero la baza fue Dani.

Fue bonita la jugada, pero muy diferente a aquella que Alberto Contador les propuso sobre la mesa en Fuente De. De ese día, de cómo Katusha hizo aguas, poco sabemos, más allá de que Purito perdió una Vuelta que tuvo ganada. Muchos miraron a Dani y su implicación en la conjura de los daños. Se habló incluso de que quiso defender su plaza en la general. Un premio menor, minúsculo ante lo que estaba en juego. Sólo ellos saben lo que pasó.

Pero que no se confíen. Ganar la Flecha no es síntoma de hacerlo en la Lieja. Hay un sustancial incremento de kilómetros. Más allá de los doscientos kilómetros, el abismo, y hasta Lieja quedan 60 más. Veremos.

 

Foto tomada de www.lavozdegalicia.es

Un retrato azaroso pero fiel del año que acaba

Dejadme que escoja cinco momentos, sólo cinco.

Sábado, por la tarde. Tiempo hermético, lluvia plomiza. La crono final de la Vuelta al País Vasco se hace en la virada carretera que envuelve la universitaria y noble villa de Oñati. Quedó como el gran día de Samuel, como aquel que cerró el círculo en la Itzulia que estuvo a punto de no celebrarse.

El Stelvio es una grandísima pared dolomítica y blanca donde se empieza rápido pero se llega agonizando. Te estrellas. Te estrella. Dani Moreno frunce, resopla, “¿qué coño hago yo aquí?”. Surca un denso manto nevado, De Gendt también, Kreuziguer,… todos.

Esquina Mercaderes- Estafeta. Vienen de Santo Domingo, acaban de pasar por el Ayuntamiento. No es San Fermín. Los chicos del Movistar pasan desperdigados, más homogéneos los del Quick Step y Andalucía, incluso los mozos del Caja Rural, curiosamente ganan los azules. El arranque de la Vuelta fue de encierro.

Un serpentín de bikers por el árido terreno de la catedral. Es la Copa del Mundo MTB en Houffalize, un lugar donde no sólo se vive la carretera. Los mejores de las ruedas gordas ensayaron con vistas en Londres. El multilaureado Jaroslav Kulhavi estuvo allí. Nuestro querido Hermida, también.

Zdenek Stybar aún vestía de arco iris. Naufragaba en el horizonte de Igorre. Hoy, ni siquiera un año después la campa vizcaína es una sicofonía de gritos, crashes, quebrantos. La última edición de la Copa del Mundo que paso por Igorre fue la de un príncipe llamado Kevin Pauwels.

 

Estos pasajes quedan retratados en el nuevo anuario de un buen amigo de este blog, Zikliamatore, y su mentor, Iñaki Azanza, que una vez más nos ha dado lo mejor del año desde el otro lado de su cámara. Os invito a conocer su obra.