Las lecciones del Dauphiné

Andrew Talansky no vio a Perico ganar el Tour de Francia. Andrew Talansky se iniciaba con las papillas de frutas cuando Lemond le birló a Fingnon el triunfo bajo el Arco del Triunfo parisino. Andrew Talansky tiene 25 años y es sin duda el hombre del momento, la pieza que nos faltaba para el puzle del Tour.

La Dauphiné Libéré de 2014 pasa por derecho propio a los anales de las mejores carreras por etapas vividas en los últimos diez años. Se equipara a la París- Niza de 2009, aquella que perdió un enloquecido Alberto Contador con Luisle Sánchez, y la Tirreno del año pasado, la que Vincenzo Nibali volteó contra todo pronóstico. La diferencia de esta Dauphiné respecto a las mentadas es que ésta llega en periodo caliente con las vedettes en plena forma y muchas cosas en juego.

Salieron los dos grandes nombres del próximo Tour a marcar territorio y al final los marcados fueron ellos. Desde el primer día sólo tuvimos ojos para el dúo Contador-Froome. No íbamos errados a priori al señalarles como la pareja de referencia. Incluso vimos que Nibali estaba dos peldaños de ellos el día que Froome dio fuerte en una subida de medio pelo. Con los días vimos que aquello fue fogueo, humo, juego cruzado sin esencia, porque el ciclismo, por suerte para todos se escribe con algo más y lo que venimos días reclamando, imaginación, ingenio, inventiva y cojones en la última etapa de la Dauphiné entró por la puerta grande.

Andrew Talansky ha vuelto a culminar un gran día de su equipo, el Garmin, que a pesar de tener un gestor tan repelente como Jonathan Vaghters y un “vende motos” como David Millar, saca partido como nadie a los limitados recursos que posee. Igual, exactamente igual que cuando Van Sumeren ganó en Roubaix o Dan Martin la Lieja y la Volta, los azules supieron sacar partido a todo su potencia en otra jornada para enmarcar.

Ante la clara fortaleza de Froome y Contador en las subidas finales, la pizarra del equipo norteamericano de procedencia y gerundense de residencia echó humo. Actuaron, no se quedaron quietos y armaron la fuga de lejos, de muy lejos ante el previsible derrumbamiento de un penoso Tinkoff y el desconcierto de los Sky por el estado real de Froome tras la caída del viernes. Con esos mimbres, y un ciclista que ha ganado un Giro pero que trabaja como el que más, hablo de Hesjedal, armaron una trifulca que además de un brillante espectáculo sitúan a Jurgen Van den Brocek, el otro hombre del día, en la discutida comandancia del Lotto ante el Tour.

Tensó tanto la cuerda el Garmin que la paciencia de Contador se rompió. Absolutamente desbordado y con un equipo indigno de su condición de líder, el madrileño dijo basta cuando vio que hasta un Nibali a medio gas, y rodeado de gregarios, también le chuleaba. El ataque de Contador fue aquello que decía el anuncio de la mejor defensa es un buen ataque y aunque no logró su objetivo, cubrió con dignidad una jornada en la que él anduvo y su equipo no, exactamente lo contrario que ocurría el año pasado.

Sea como fuere la Dauphiné ha abierto el objetivo y en él entran más nombres. Es obvio que el Tour es otra historia, pero dejemos abierta la puerta a otras opciones, porque el ciclismo nos demuestra que son posibles. En lo que a los dos grandes nombres se refiere, Contador y Froome poco a se han podido medir directamente más allá de las brutales embestidas del Col de Béal. Froome, magullado, no ha podido estar con el madrileño en el rus final, no obstante mucho nos tememos que lo suyo se habría decidido por gestos porque la igualdad que les suponemos, en lo  individual, es extraordinaria, otra cosa serán sus respectivos equipos cuando vemos que los Sky (desde Nieve a Thomas) van como tiros.

 Foto tomada de Facebook de Dauphiné

INFO

100 Tours en un libro

El autor Feargal McKay y Aurum han sacado un hermoso libro sobre las 100 primeras ediciones que no podemos menos que recomendar. Una compilación de datos e historias, excelentemente narradas, con rebotica e muchos casos interesantes de saber desde una óptica anglosajona, lo que por estos lares no nos deja indiferentes.

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Aquí tenéis más información.

Todo está en el aire entre Froome y Contador

La primera jornada en línea de la Dauphiné, la primera etapa en línea, ya nos ha dejado los dientes largos sobre lo que ha de venir. Rara vez en ciclismo concluyen dos ciclistas del poder mostrado por Chris Froome y Alberto Contador, en tiempo, lugar y forma adecuados. Parece que este 2014, tras varios intentos fallidos, nos dará el duelo que estábamos esperando.

Si echamos la vista atrás veremos que en la Vuelta de 2012 Froome no estuvo, luego en todo el 2013, Contador tampoco, y que la única vez que coincidieron en 2014, en la Volta, Froome estaba aquejado de una de las numerosas enfermedades que han asolado el Team Sky este año. Así, con la hoja en blanco, llegaron estos dos pájaros a Lyon, así, en plena forma y oxigenados del Teide. Cada uno muy en su papel, Froome sin esconder que está aquí para ganar y Contador, muy cuco, diciendo que ganar no es una obsesión, lo de siempre, luego hará para que parezca todo lo contrario.

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El duelo ya ha tenido sus dos primeros capítulos, si en el prólogo corroboramos que Contador, cinco años después, algo que la ciencia un día quizá nos explique, vuelve a hacer cronos significativas, aunque no suficientes para contener a Froome, en la primera llegada en alto hemos llegado a sentir vértigo por las imágenes servidas por Eurosport UK, encontradas al tuntún en este ciclismo de proscritos que vemos en España pues sus entes competentes siguen omitiendo este deporte en sus parrillas.

Si un día quieren saber, a través de imágenes y no experimentarlo, lo que es dolor de piernas intenso y agudo vean uno, dos, tres los ataques de Froome en la subida a Béal, un anónimo col alpino, que pasa a la historia como aquel ataque de Cancellara sentado en la Capilla o el duelo a tres que nos ofrecieron Martin, Wiggins y Cancellara en el último mundial contra el crono. Froome puso a Contador al límite, le hizo recordar lo que es una subida tras moto, de esas que exprimen el ser pero te hacen mejorar la hostia. Atacó primero sentado, a cinco kilómetros, se aireó y volvió, con una arremetida que le tuvo unos 300 metros sobre la bicicleta –el ataque más salvaje jamás visto, sobretodo porque detrás tuvo a uno que no le perdió la estela-.

El último suspiro no tuvo historia, otro ataque demoledor y  Contador ni siquiera le tomó la aspiración. Lo llevó tan apretado que ni siquiera supo –eso dijo, Alberto y sus argumentos sin desperdicio- que estaban disputando la etapa. No te confundas Froome, si Contador hubiera sabido que los escapados había sido todos neutralizados, esas 205 pulsaciones que admitió haber rozado se habrían redoblado en pos de la victoria.

Sea como fuere creo que la situación es limpia y clara. Aquí no hay nada decidido, todo en el aire, todo por definir. Froome ha realizado un par de exhibiciones, y exhibido un inhalador que quita el sueño, pero a diferencia del año pasado Contador, que raro en él, ni intuyó atacar, está ahí soldado a su rueda, expectante, y atención porque podría ser la única manera de meterle mano al keniata blanco: estar cerca de él y expectante porque Froome no es un prodigio de táctica, ni tampoco el Sky y si en esa presión se juegan bien las cartas hasta podría perder la mano.

Imagen tomada de @dauphine

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Porra del Tour de Suisse y Porra de la Copa Mundial

Con Nairo Quintana usando el jersey rosa, el primer gran evento de ciclismo del 2014 ha llegado a su fin. Los fanáticos del ciclismo no tendrán que esperar mucho para el próximo gran espectáculo: el sábado 29 de julio el Tour de France comenzará en Leeds. Las preparaciones para La Grande Boucle comenzará la semana próxima con el Critérium du Dauphiné y una semana más tarde el Tour de Suisse.

Para prepararse para la porra del Tour de France, Zweeler organiza la porra del Critérium du Dauphiné y la porra del Tour du Suisse. En el Dauphiné vemos a Chris Froome, Alberto Contador y Vincenzo Nibali en la lista inicial, y en el Tour de Suisse encontramos a Peter Sagan, Fabian Cancellara, Mark Cavendish, Roman Kreuziger, Rui Costa y Bauke Mollema en la línea de salida. Como siempre, una excelente formación en ambas carreras y una buena oportunidad para que los corredores pongan a prueba sus habilidades.

El costo para ambos juegos es de 5 euros por equipo y para crear un equipo necesitas elegir 15 corredores y 5 substitutos. Estos substitutos se unirán al juego cuando uno de tus 15 corredores ya no comience la carrera. Estos substitutos son muy importantes, así que debes elegirlos con cuidado. Estos corredores pueden ganar puntos terminando en cada etapa dentro de los 15 mejores puestos. También tendrás que predecir el ganador de la clasificación general y el ganador de los puntos jersey.

Para ambos juegos comenzamos con 1.500 euros de premio con un primer premio de 150 euros. En cada etapa tenemos 105 euros de premio y si juegas con amigos o familiares en una subliga también pueden ganar un premio conjunto.

Porra de la Copa Mundial de Fútbol (Budget): al menos 5.000 euros en premios

Los que aman jugar partidos de fútbol de Fantasía tendrán mucho que hacer con Zweeler en las próximas semanas. Hay algo para todos, con tres tipos diferentes de juegos. El Juego de la Porra de la Copa Mundial de Fútbol es el juego principal. Como participante, recibirás un crédito de 80 millones de euros para comprar 10 países. Estos países suman puntos en la etapa del grupo con un partido gaado o empatado y cada ronda a la que avanzan en el torneo. Podés ganar punto extra si predecís qué equipo será el Ganador del Mundial 2014.

Participar cuesta 7 euros por equipo y la porra de premio es de al menos 5.000 euros. Actualmente, el top 3 pueden contar con 2.500, 1.000 y 500 euros. Finalmente, podés ganar con tus amigos, colegas y familia 45 euros en la clasificación subliga (25, 15, 5 euros). Todos los premios se incrementarán cuando el juego es un éxito (como siempre).

#RadioVuelta – Semana 16

#Trend Esto huele a Tour

La  entrada en acción de la Dauphiné y con ella los tres mejores ciclistas de cara la victoria final del próximo Tour entramos en la recta final a la mejor carrera del mundo. Esta vez la Dauphiné potencia la montaña y omite la crono la larga que tan bien iba en ediciones anteriores para testar puntos de forma y material de cara a la gran cita. Sea como fuere el que gane la carrera alpina por excelencia se gana automáticamente el título de candidato de primera línea para la grande francesa. Por de pronto hay dos, Froome y Contador, que no parecen por dejar hacer.

#Click El aguardor del Sky

Preciosa imagen de Bettini Photo de Dany Pate, el tontaina que comió un chuletón en Irún y lo tuiteó, subiendo agua al pelotón. Una instantánea que habla de lo que este deporte, abnegado e incondicional con un punto de sofoco a la vista de la sal que concentra el fino maillot negro del Sky.

#Profile El perfil del nuevo colombiano

En la semana de digestión del Giro de Nairo y sus consecuencias, todos se han girado a Colombia y a la pléyade de ciclistas que han surgido al unísono para dominar las mejores carreras del calendario. A falta de lo que ocurra en el Tour, donde el irregular Carlos Betancur parecía su mejor baza, hay consenso en señalar que esta generación supera a la original, aquella que irrumpió hace unos treinta años más o menos con Fabio Parra y Lucho Herrera al frente y un Vuelta a España más podio en el Tour como grandes logros.

 

#Clipping

Alex Marque y la vulnerabilidad del ciclista. No sabemos sinceramente qué pensar de todo lo sucedido con este ciclista. Flamante ganador de la Vuelta a Portugal, entró en la plantilla del Movistar del cual salió despedido por la investigación en una infiltración de rodilla. A día de hoy nada pesa en su contra como comentan en el Faro de Vigo y vuelve a competir como amateur mientras, pasado medio año su caso sigue sin solución. Caso que ejemplifica la indefensión que el colectivo ciclista se ha ganado, siendo el último eslabón entre UCI, equipos, carreras y mecenas, cuando debería ser el primero de todos. 

Los  pistards molestan en España según Eloy Teruel. El dos veces podio en un mundial de fondo, Eloy Teruel, se mostró disgustado por el trato que los equipos españoles le da a los especialistas en pista. A pesar de las evidencias que hablan de lo idóneo de carretera y velódromo, se ha tenido que buscar la vida en Estados Unidos, lejos muy lejos del Movistar que tan sólo un año le tuvo en sus huestes.

Qué poquito se oye de Ponferrada y sus Mundiales. Aunque parezca mentira este año la mejor carrera de la temporada, el Campeonato del Mundo, es en España, en Ponferrada concretamente. Mientras conocemos detalles y particularidades de la edición de 2015 en Estados Unidos, la edición actual pasa con sigilo por la prensa. Obras de acondicionamiento, comida de patrocinadores y poco más para  “calentar” una cita muy poco prodigada.

#hashtags by @LiveCiclismo

#Tourdebeauce, #Tourdesuisse, #GpGippingen, #RVLimburg

La Dauphiné pone a prueba el “método Teide”

Dice la web de Paradores Nacionales que el Parador de Las Cañadas del Teide “es una casona de montaña camuflada entre el paisaje, con impresionantes panorámicas sobre el cono del volcán, la caldera de Cahorra y la Montaña Blanca. El aire aquí es limpio y reponedor, el mar de nubes hace de éste un lugar idílico…”. Dicen los ingleses que el Team Sky descubrió este lugar, que lo abrió para el ciclismo, que incluso dirían que ha perdido exclusividad porque los demás, nenes malos, les copian y se van hasta la cima más alta de España para entrenar y preparar sus citas.

Sea como fuere el lugar podría añadir a sus cuñas que durante varios días ha tenido a tres huéspedes de calado, nada menos que los tres grandes aspirantes a ganar el Tour de Francia, los nombres que surgen en cualquier quiniela y que salvo inesperado desarrollo posiblemente se disputen la prenda más gloriosa del ciclismo. Sí, en la misma casa, en los mismos parajes, no sabemos si los tres con habitaciones con vistas al cono volcánico, han estado Chris Froome, Alberto Contador y Vincenzo Nibali. Poca broma, entre los tres suman siete grandes vueltas repartidas así: tres Tours, dos Giros y otras tantas Vueltas. ¿Se habrán visto? ¿habrán hablado?

Y ahora, como cogidos de la mano, coinciden los tres en la Dauphiné, la carrera que como en los buenos tiempos siempre sirve de test, a tres semanas vista del Tour de Francia. Dado que Alejandro Valverde ha causado baja, el trébol de favoritos se da cita en la segunda ciudad francesa, Lyon, para completar ocho días de competición que han eliminado el rastro de una crono larga, esa por la que tuvo que pasar Contador doblado por Porte hace un año, y han potenciado algo la montaña finalizando en la estación de Courchevel, ese sitio donde Richard Virenque ganó a Jan Ullrich hace 17 años cuando el ciclismo iba hipervitaminado, no como ahora donde todo es transparente y claro.

Pero vayamos a la situación de los tres grandes nombres de la carrera del Delfinato. Por un lado Froome, que parte con el dorsal uno y la responsabilidad de afinar un punto de forma que ha sido muy irregular este año, saboteado por las enfermedades varias y variadas que este año han mermado al Team Sky. No sé si hubo exceso de cohabitación entre sus miembros, pero las dolencias se han transmitido a modo virus entre varios de sus mejores ciclistas, al punto que casi los mejores resultados del equipo los ha firmado el apartado Bradley Wiggins.

Alberto Contador por su parte llega a este mini Tour con las mejores sensaciones desde 2010, en una edición que fue víspera del Tour del chuletón. El doble ganador del Tour se mostrará mucho menos ansioso que hace un año, con un buen palmarés en el zurrón pero con una duda que el tiempo no le ha resuelto: ¿Será capaz de batir a Froome en plenitud? Veremos.

Y luego Vicenzo Nibali a quien le debió coger morriña ver a su pequeño Fabio Aru hacerlo tan bien en el Giro cuya corona renunció a defender. Sin ser el más favorito de los tres Nibali llega a la Dauphiné presionado, incluso verbal y públicamente por el manager de su equipo Alexander Vinokourov, que como buen kazajo no entiende de relajación. Nibali ha completado una temporada anónima, raro en él, sin victorias ni puestos destacados con el único intangible de ser el único gran ciclista que lo intento de lejos en San Remo a pesar de no estar en su mejor momento.

Siéntense, pongan la tableta o PC, porque Teledeporte hace dejación de su compromiso con el ciclismo, y vean esta Dauphiné, un aperitivo grueso y destacado de lo que puede ser el Tour, rara vez decepciona y lo que cuenta es bueno para tenerlo en cuenta en la grande de julio.

Imagen tomada de elcontragolpe.net

INFO

Quiero invitaros a ver el documental “Testimonis”, el documental de Miquel Poblet narrado por sus contemporáneos e impagables imágenes de la época. Todo bajo la batuta de mi amigo Jordi Escursell con quien una vez más tuve la suerte de trabajar para dar lugar a esta pieza que si bien está en catalán se entiende perfectamente. UN dibujo cariñoso de la época y vida de un ciclista irrepetible.

Alberto Contador no está acabado

Alberto Contador acostumbraba a visitar la Vuelta a España vestido de largo y elegante mientras los ciclistas daban vueltas por el circuito madrileño. En ese epílogo de la carrera cuyo líder viste de rojo, el ciclista de Pinto repasaba sus hazañas recientes, daba cuenta de sus próximos objetivos y mostraba un aire alejado de la competición. Este año Alberto Contador no pisó la caravana de la Vuelta y la siguió desde la distancia, desde el Canadá, nada menos, compitiendo en las carreras que el World Tour ha llevado hasta ese precioso país. Incluso esos días manifestó en su twitter que era su deseo estar en la prueba que luce dos veces en su palmarés. Vaga promesa, aunque útil para muchos, pues no han de pasar cosas hasta entonces.

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De esta guisa arranca el reportaje central del último número del Vélo Magazine, la revista francesa de cabecera y la prolongación del Tour de Francia y L´ Équipe en el quiosco mensual. Contador es portada con el nada desdeñable titular: “Contador no está acabado”. Siempre dicen que un corredor cuando gana cae bien, pero que cuando aburre de ganar empieza a fastidiar. Pues bien, Contador ha sido empezar a perder y tener medios tradicionalmente críticos dispuestos a suavizar su saña.

La pieza firmada por Jean-François Quénet es una continua justificación de porqué Alberto Contador debe ser tenido en cuenta. La suavidad que maneja el medio para hablar del corredor se plasma en diferentes momentos. Uno es especialmente relevante cuando le   consideran el mejor especialista de vueltas de tres semanas de la actualidad, pues en su palmarés lucen “siete títulos menos dos”.

Sin embargo más allá de la retórica superficial se apuntan interesantes motivos para considerar que el ciclista sigue contando. A pesar de sus 30 años “no está acabado por mucho que lo digan sus detractores que aprovechan Twitter para ejecutar una continua lapidación en plaza pública. El español no ha sido el mismo desde su vuelta de la suspensión. Aunque parezca fácil de explicarlo así, es todo mucho más complejo” afirma la publicación que se ampara principalmente en los golpes de genio que han movido habitualmente al corredor. Contador ha sido un ciclista construido en la adversidad, y señalan varios pasajes: una familia humilde con los problemas de salud de su hermano Raúl, el cavernoma de la Vuelta a Asturias de 2004, el arresto de Manolo Saiz, su director de siempre, y posterior explosión de la Operación Puerto, la pérdida de conocimiento en el descenso de las Lagunas de Neila durante una Vuelta a Burgos, la salida de Liberty Seguros del ciclismo y la irrupción de Astana, que a su vez no es aceptado en el Tour de Francia de 2008 por escándalos de dopaje un año antes, la imposible convivencia con Lance Armstrong en 2009, el ataque a Andy Schleck cuando le saltó la cadena en Bales, el posterior positivo en ese mismo Tour, el de 2010,…

Las no pocas dificultades que el ciclista ha sorteado –algunas sobrevenidas, otras por estar casi siempre en el sitio y tiempos menos adecuados- parecieron disiparse una vez ganó la Vuelta de 2012. Desde ese momento, nada extraño a la competición perturbaba a Contador. “Casado, treintañero,…. de repente no había combate en su vida. Toda la lucha psicológica había cesado” resume el medio. En la segunda concentración del equipo “le encontré vacío” afirma un técnico de Saxo. Ya en la Dauphiné, desprovisto de tensión, vio que el Tour era tarea imposible.

Al hecho psicológico añádanle enfermedades por la gélida y húmeda primavera, una planificación poco adecuada –las Ardenas no debieron formar parte de su calendario y numerosos y exóticos viajes a Moscú, Copenhague y Dubai para confeccionar el cóctel perfecto en su contra. No obstante ven en la animosidad del ciclista y las lecciones aprendidas sus mejores armas para el nuevo año. Como bien dice su técnico Philippe Mauduit: “no quiere retirarse sin ganar otra vez el Tour”. Ardua tarea.

La Dauphiné es un cuento inconcluso

El estado de ánimo de la parroquia estos días es manifiestamente comparable al surgido de aquella semana en la que coincidieron París-Niza y Tirreno-Adriático. En esta ocasión, inmersos en junio y a la espera del buen tiempo que se supone debe llegar, las sensaciones provienen del “mini Tour” llamado Criterium de Dauphiné y de la actuación del Team Sky en general y su líder, ahora y ya, Chris Froome, en particular.

Vayamos por partes. El desánimo no se justifica en su extensión por un simple motivo que muchas veces hemos oídos estos días: “El Tour no es la Dauphiné” o viceversa. La carrera que acaba de concluir, qué duda cabe, es importante para lo que suceda en Francia durante las tres primeras semanas de julio. Obviamente quien quiere optar a algo al Tour debe mostrarse al menos en forma en la prueba alpina.

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Cierto es que la historia nos desvincula la suerte de ambas carreras casi tantas veces como la junta. Decir que el poderío de Team Sky se prolongará es casi tan impreciso como asegurar que llegarán pasados de forma, aunque conociendo como trabajan los ingleses, afirmar esto último es temerario, más cuando existe un precedente muy cercano en el tiempo: el año pasado. Los Sky maltrataron a los rivales en la Dauphiné y no dejaron gran cosa para los demás en el Tour: primero y segundo de la general, siete etapas,…

Estos días se comentó mucho aquella edición, la de 2004, en la que Iban Mayo reventó a Lance Armtrong en aquella cronoescalada del Ventoux para sucumbir a las pocas semanas, y muy al principio de la carrera, ante el americano. El mismo Alberto Contador sabe que la Dauphiné no es vinculante. En 2010 Janez Brajkovic se mostró inabordable en montaña a la par de contundente en la crono y luego en el Tour hizo aguas a las primeras de cambio.

Pero existe incluso una tercera vía, poco divulgada, pero muy explotada en la historia y no tan lejana. En 2011 Wiggins ganó en la Dauphiné su primera gran carrera por etapas, estaba fuerte, fino, como nunca, en definitiva, y mira, un mal paso en la primera semana del Tour, una caída y fuera de la carrera. Es tan sencillo como eso.

Por eso especular es tan saludable como arriesgado. El Team Sky va al Tour siendo el rival a batir, también fue al Giro en la misma situación y el trompazo, por mucho que lo adorne Xabier Zandio, fue sonado. Hacer segundos con Rigoberto Uran no vende en el mercado doméstico británico, que es a quien se debe el superequipo inglés, es triste pero así. La clave que se manejó en el Giro puede ser explotada en el Tour. Con tanto poderío, Sky se convierte, de forma involuntaria en diana común y claro contener tantos y tan diversos rivales es complicado.

Lo importante es conseguir que el Tour se parezca lo más posible a una carrera italiana, que sea una suerte de Tirreno, donde la imprevisión sea el pan nuestro de cada día importante, y no importante. Dinamiteros en el panel de rivales hay. Contador, el primero, pero otros muchos, incluso esa renovada versión de Alejandro Valverde que arriesga como nunca se le vio antes. Luego hay otros muchos.

Recuerdo que en medio del tedio y desánimo general de marzo en este cuaderno dijimos que era pronto para pensar en una melodía monocorde, negra e inglesa. Dejemos pasar los días, nos aireamos y veremos. Ya veremos.

Cuatro palabras mal escritas sobre Samu, Contador, Purito y Valverde

Estos días han convivido en el Criterium Dauphiné los que posiblemente sean los cuatro emblemas del ciclismo español. Aunque en diferente grado cada uno de ellos ha asumido su cuota durante esta carrera que todos aciertan a tachar de secundaria ante lo que ha de venir en unas semanas salvo en el caso de Samuel Sánchez que quema aquí los últimos rescoldos de su primera forma del año.

Sea como fuere el ciclismo español sigue de enhorabuena. Una vez se han retirado dos grandes como Carlos Sastre y Oscar Freire, el pabellón patrio aún conserva halo de atención en las mejores citas. Miremos como digo los cuatro emblemas que surcan por la Dauphiné, es decir, Purito Rodríguez, Alberto Contador, Alejandro Valverde y el mentado Samuel, para saber que España en ciclismo, a pesar de los pesares –patéticas luchas antidopaje y falta de estructuras al margen- aún cuenta y mucho.

Sin embargo, los perfiles que nos ofrecen nuestros cuatro mejores ciclistas, aunque se complementen, son realmente diferentes y antagónicos. Quienes siguen a un servidor en twitter y leen con asiduidad este cuaderno no les sorprenderá, pero ahí va, en cuatro líneas, en el fragor de la temporada, lo que un servidor ve en cada uno de ellos tanto en lo deportivo como en lo ajeo a la competición.

Y empezamos por el ganador de la sexta etapa del Dauphiné, Samuel Sánchez, quien últimamente amanera de una forma sus actuaciones que ya no distinguimos lo real de lo fingido. El trago emocional en la cima de Superdévoluy fue grande por el recuerdo a Victor Cabedo, pero hasta llegar a meta las caras de este ciclista, que apreciamos como a pocos, resultaron del género gore. Samuel amasa además una serie de actuaciones discutibles en lo táctico que intenta disimular con humo y cortinas tales como “es que no me dejan moverme”, argumentos que nos parecen pobres para su calidad. En el último Giro fue un quiero y no puedo, y movimientos certeros como los de la Dauphiné se han vuelvo excepciones.

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Cuando Samuel tomó metros de distancia, Alberto Contador tiraba del grupo de hombres importantes trabajando por Michael Rogers. Una plaza en el podio, la tercera en concreto, que fue importante un día y no lo fue tanto en jornadas antes. Contador es un desconcierto, un grandísimo corredor, pero un desconcierto. Lo que dijo al llegar a meta por ejemplo tuvo el sabor de justificación absoluta no sé si al aficionado o a él mismo. “Estoy en el momento de forma en el que quiero estar, como al 75%”. Ya sabemos que no anda a tope, como sabemos que desde el Giro 2011 no le hemos visto rodar igual, como sabemos que desde la crono del Tour de 2009 no da una a derechas en el ejercicio individual.

Quizá convendría una dosis de transparencia para saber que sí, que Contador es humano, que pasa por ciclos, malos momentos y que éste precisamente no es el mejor. El próximo Tour, que en principio debía correr en total tranquilidad se le complica por la lupa que se ha hecho fijar sobre su persona.

Y cuando hablamos de transparencia y espontaneidad nos referimos a Purito Rodríguez, un ciclista que es un libro abierto, que en competición obviamente guarda sus bazas, pero que fuera de ella no tiene problema en admitir sus errores. Que el año pasado perdió dos grandes vueltas por estrecho margen, de ellas la Vuelta por un error terrible del cual habla sin rodeos. ¿Tan complicado es?

Y al final está Alejandro Valverde, un ciclista imprescindible. Se le investigó en el dossier de Operación Puerto, se le castigó y está de vuelta, no creo que resulte tan difícil de entender. Si la vuelve a cagar entonces que purgue como merece, pero hasta la fecha hace uso de la segunda opción que aún existe en el ciclismo. Compite como nadie pero muchas veces llega tarde. Explica con la misma sonrisa un éxito insultante como una derrota dolorosa y eso quizá le añade cierto atractivo. De esa manera cultiva un palmarés único por mucho que siempre nos queda la duda de que podría ser un poco más amplio.

En tres semanas empieza lo bueno…