El impacto que tuvo la tecnología en el deporte

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La tecnología ha mejorado el disfrute global del deporte

Los cambios que en la vida de las personas debido a la tecnología son innegables, en el deporte lo vemos.

Distintos campos fueron impactados por los avances tecnológicos, como por ejemplo el entretenimiento y el deporte parte de ellos.

Los cambios en el mundo del deporte se dieron en distintas maneras. La tecnología modificó la forma de juego en algunos, más precisamente en lo que se refiere al arbitraje. También aparecieron nuevas formas de transmitir los partidos, y la televisión dejó de ser la única manera de mirar los deportes.

Incluso surgieron nuevas actividades,  basadas en el deporte, como  las apuestas deportivas online. Una larga cantidad de disciplinas están disponibles para los usuarios, que realizan distintas jugadas y pueden ganar dinero. Eventos importantes están disponibles, como las apuestas Eurocopa 2020, torneos tenis, carreras de ciclismo, y mucho mas.

Las nuevas formas de  transmisión: el streaming

Los avances tecnológicos permitieron el desarrollo de nuevas formas de transmitir los distintos eventos deportivos. Una de las funciones principales se llama streaming, que proporciona la opción de mirar los partidos y competencias mediante la computadora o el celular. Los streaming transmiten en vivo y en directo, y se pueden encontrar en Internet.

A su vez, los propios clubes y organismos de los distintos deportes tomaron conciencia del mercado que hay tanto en Internet como en las redes sociales. Actualmente, casi todos tienen un canal de YouTube y cuentas en redes sociales, desde donde producen material exclusivo, e incluso en algunos casos, pueden transmitir partidos y eventos en vivo por esos canales. 

La tecnología al alcance de la mano del deporte

La tecnología comenzó a usarse en el deporte para ayudar a la tarea del árbitro. De esta manera, se reducen los errores y las injusticias en los eventos. El ojo humano puede fallar y las cámaras, intercomunicadores y repeticiones son algunas de las herramientas útiles.

El tenis utiliza un sistema llamado “ojo de halcón” para confirmar el pique de la pelota. Este sistema permite corroborar con exactitud si la pelota ingreso  o no en la cancha.

El rugby tiene su sistema de “Video Check”. Un cuerpo de árbitros están en una cabina verificando todas las jugadas con las cámaras. En caso de que haga falta, se comunican con el árbitro principal para tomar las decisiones pertinentes.

El futbol fue uno de deportes que más tardo en aceptar la tecnología. Hoy en día se utiliza el VAR o Video Assistance Referee, que sirve para revisar las decisiones del árbitro principal. Además, se usa un microchip dentro de la pelota, para determinar de manera milimétrica si la pelota cruzo de forma total la línea de gol.

Muchas otras disciplinas usan tecnologías, como las carreras para determinar el ganador en situaciones muy cerradas. Hoy en día es una herramienta infaltable para disminuir al máximo los errores humanos.

El sinsentido de las redes sociales

«Cuando les veo retransmitiendo vídeos en directo por Instagram dentro del vestuario antes de un partido me gustaría coger un bate de béisbol y darles en los dientes, pero tienen entre 18 y 20 años. Ya tendrán tiempo para quejarse de los jóvenes de hoy en día

El otro día, Guillem Cassú me pasó este enlace del Diario As que habla de cómo irritan las redes sociales a un histórico jugador de la Roma por el uso que hacen los jóvenes de las mismas. Guillem, en este mal anillado cuaderno, escribió no hace mucho un post explicando cómo, siendo uno de los más prometedores sub 23 de España, decidió colgar la bicicleta, porque sencillamente, no le compensaba.

Guillem, como muchos de su generación, entran en el este circo con las redes sociales por la mano. Las manejan tan bien que en ocasiones pasa como ee futbolista de 20 años que llega a su equipo con más seguidores que Messi, por ser gráficos y decir algo.

La situación es complicada, yo creo que en ocasiones mucho, porque al final no somos capaces de distinguir entre la realidad de la ficción, de lo meritorio a lo insustancial. Las redes nos han traído muchas cosas buenas, pero también se han cargado otras muchas, por ejemplo ¿dónde queda el esfuerzo? y no hablo de esfuerzo casual, también llamado postureo, hablo de mejorar a base de machacar, Ser constante, peleón,… todo eso es segundo plano si te vendes bien por las redes.

Esto entre los que praticamos deporte de forma amateur y por querencia al arte y una vida sana, no nos debe ni sorprender ni asustar, pero entre los que se juegan su futuro en base al esfuerzo, el sacrificio y la constancia es un auténtico caballo de Troya, una forma de demostrarles que, teniendo un instagram de puta madre, no conviene dejarse los higadillos en el empeño, porque otros no lo hacen y viven cien veces mejor.

Incluso diría más, y ya en clave de amateurs y otros aficionados del montón, el empuje de las redes, en algunos casos, es tan bestia, condiciona tanto, que algunos acaban haciendo auténticas animaladas por el mero hecho de contarlo y sacarse el móvil para una foto por medio de la montaña, haciendo una ultra, una marton MTB o una suerte de brevet de larga distancia que les dará prestigio, eso sí si salen vivos de ellas, pues el listón se ha puesto a tal nivel que algun día lamentaremos un desgracia. Que la gente se pique está bien, pero hay vida más allá…

Que Valverde, Contador o compañía cuelguen sus andanzas es lo normal, que cualquier hijo de vecino difunda una animalada para la que no está preparado es una imprudencia, una pólvora que prende y puede acabar en desgracia.

Imagen tomada de www.colombia.com

INFO

Podrás seguir la situación de tu bicicleta en cada momento

Hace mucho que el deporte dejó de ser deporte

En los últimos años muchas personas me han preguntado por el dopaje, las trampas y triquiñuelas que rodean el ciclismo. Siempre respondo lo mismo, con tal rutina, que escrito en un papel pegado mi frente haría las veces de portavoz. Lo que vemos por la tele, en un estadio de fútbol, en una cuneta de una carrera o dondequiera que os sentéis es un “espectáculo deportivo” y nada tiene que ver con deporte. Se trata de un negocio que exprime, retuerce y sofoca cuerpos y mentes.

A pocos días del Campeonato del Mundo de atletismo surgen dos positivos que hacen temblar por su magnitud. Que hayan pillado a Tyson Gay y Ashafa Powell me recuerda tanto a esa salida del Tour en la que el 90% de los favoritos se tuvieron que marchar por la explosión de la Operación Puerto que me parecen historias escritas por el mismo guionista. Querría saber qué ha de decir Usain Bolt sobre lo acontecido.

Navegando por las páginas de algunos diarios generalistas, y también deportivos, se toma conciencia de cómo el gran público, ese que al final debe comprar el producto que anuncia tu maillot para que el patrocinio sea rentable, se da cuenta de que el deporte profesional es un espejismo y que quizá sea hora de cambiar los guarismos y percepciones si no queremos ver que cada competición se convierte en un intríngulis de conjeturas sobre si lo que consigue el atleta responde a rendimientos convencionales o si se salen de norma. Sin embargo ese gran público que asimila la realidad sigue viendo deporte.

Ayer por ejemplo Chris Froome se fue dando un portazo en la sala de prensa del Ventoux atosigado por sus registros. Los periodistas le inquirían sobre el tiempo que empleó en ascender un puerto que, entiéndanme, si nosotros comemos lo que los ciclistas no lo haríamos igual de rápido. La comparativa con el tiempo que le llevo a Armstrong se puso en la mesa, e incluso mecenas de este deporte, como Oleg Tinkov dijo que él no aseguraba que Froome se dopara pero que sus tiempos se parecen mucho a los del Armstrong que termino confesando en Oprah.

El otro día hablamos de los radares de “Le Monde” y de las escalas que establecen para ver si los rendimientos son asumibles o no. No se trata tanto de ver si esas actuaciones son humanas o no, pues no lo son. En el fondo está claro que hablamos de universos paralelos y que a pesar de lo obvio del asunto seguimos incurriendo en numerosos errores. El planteamiento merece una pregunta de base: ¿Nos gusta el deporte o el espectáculo deportivo? Una vez tengamos clara nuestra respuesta empecemos a valorar las cosas como merecen.

A un servidor le gustan ambas cosas. Me gusta el deporte por que te oxigena, que ya es mucho en estos tiempo, y te da un punto de autoestima. Me gusta el espectáculo deportivo por que me entretiene y me permite elucubrar en este espacio. A partir de ahí llamemos las cosas por su nombre. Deporte es lo que hacemos millones de aficionados en nuestros tiempo libre, conciliando nuestra vida normal con la deportiva sin más pretensión que mejorarse a sí mismo. Espectáculo deportivo es ver a Tony Martin escocido en la entrepierna y la espalda abrasada por las heridas tras una contrarreloj, es comprobar las animaladas que hacen los pilotos de motociclismo que toman la salida con la clavícula rota por que no se pueden permitir perder puntos, son futbolistas infiltrados para que no les duela el cuádriceps en un partido,… eso es espectáculo deportivo, y en ese monstruoso negocio las cosas son muy diferentes a como las concebimos.

Foto tomada de www.dna.fr