10 x 13. La demolición no controlada del Euskaltel

A raíz del anuncio de Fernando Alonso sobre las negociaciones con la estructura del Euskaltel, la ETB realizó un reportaje sobre el equipo de bandera vasco en el que Igor González de Galdeano hace un breve repaso de lo mucho e intenso que la ha dado para vivir la vida en este último año. El fallecimiento de miembros del equipo, el cambio de las bases sociales del mismo, la enorme discusión que el mismo originó, las complicaciones en la gestión diario, el progresivo desarraigo de las instituciones, la no aparición de un segundo patrocinador, la ausencia total de resultados,…

No fue, desde luego, sencillo el último año para el vitoriano que en las páginas de El Diario Vasco repasa con medida dosis de sinceridad los muchos avatares que la vida le ha deparado estos doce meses. Muchos e interesantes datos de una realidad que en este cuaderno ya describimos y acertamos a revelar como caótica. El ciclismo vasco se ha convertido en un sumidero de desunión y desconfianza. Igor habla de actores que no dudan en fastidiarle un patrocinio al de al lado por el mero gusto de hacerlo. Situaciones dantescas que en la región donde el ciclismo es cuestión de estado suenan a susto.

No cabe duda que la verdad verdadera de la desaparición del Euskaltel dista mucho de ser sabidas con exactitud. Los movimientos propios del mercado, la propiedad de la institución, muy lejos de las fronteras de Euskadi jugaron su influencia. A la gente que firmó la titularidad de la empresa poco menos que les importaba un rábano la marea naranja y los pasillos que armara en las cunetas del Tour. Aquí se supo de resultados, no de arraigo, aquí se quisieron dividendo y buen precio, y si para ellos iba el coste del equipo, fuera equipo. Sencillo y abrumador, tanto como las leyes del mercado.

Si en algo nos atrevemos a opinar en este tinglado es la gestión deportiva, muy tangible a nuestros ojos. Euskaltel estos últimos tiempos no guardó nada del ese fragor naranja que siempre marcó el desenlace de las grandes carreras. En la carretera hemos apreciado ciclistas inapetentes, en muchos casos. Pocas ganas y menor presencia en esos momentos en los que el naranja era parte del paisaje.

Igor González de Galdeano no tiene palabras amables para Amets Txurruka en la entrevista referenciada, sin embargo el carismático ciclista del Caja Rural es el vivo ejemplo del carácter almohadillado que se había instalado en el cuadro naranja. Amets se pasó la Vuelta a España de 2012 tirando de carro, encabezando las persecuciones, trabajando para otros que, rara vez, cogían el corte bueno. Fuera de Euskaltel, Amets ha inaugurado su palmarés en Caja Rural, en la Vuelta a Asturias, y se ganó el calor y cariño en la Itzulia, esa carrera en la que él se escapaba y Euskaltel tiraba para que luego ganaran otros.

Sobre el desmonte del equipo, la opacidad ha sido una máxima. Desde que se supo que el equipo estaba en barrena poco o nada de claro se sondeó en los medios. Todo eran manos negras y sombras. Había hechos consumados, como la desaparición del equipo, pero ningún culpable confeso, todo se achacó a la crisis y las circunstancias, esas que no trascendieron cuando Fernando Alonso se interesó y desinteresó por la estructura. Luego historias para no dormir. Historias como la de Jon Odriozola y Ner Group, historias como las de la Federacion Vasca. Historias que no culminaron más allá de la supervivencia de la flor de Madariaga, el hombre que lo arrancó todo, el hombre que con su peculiar estilo sigue ahí, en el tajo, salvando los mínimos, con la esperanza de que el vaticinio de Igor no se cumpla y que Euskadi recuerde lo que es, una tierra de ciclismo fecunda y grande y que en ello se entierren las diferencias y surja algo tan bello como lo que fue Euskaltel estos veinte años.

#13×13 es el relato de perfiles, paisajes y momentos que describen el año que se nos escapa.

Foto tomada de www.euskalteleuskadi.com

Una autopsia sobre el cadáver de Euskaltel

Comentaba triste Fran Reyes que habría deseado otro final para el Euskaltel- Euskadi. Cierto es que se han despachado veinte años de historia en una escueta nota, pero es que los finales nunca son fáciles y en ciclismo se vuelven traumáticos.

Relata en su blog Luis Román una serie de motivos en la desaparición del emblemático equipo vasco. Como le dije por twitter, un análisis muy certero. Aquí mantenemos nuestras teorías, complementarias con las de Luis, que se suman e incluso dibujan un completo retrato de lo sucedido.

En nuestra disección tenemos factores internos y externos. De estos obviamente jugó en contra un sistema de mercado y perverso instalado por la UCI. Un sistema que no premia lo artesano, sino lo industrial y clónico. Si tienes pasta, adelante, pasas, si no, te puedes morir, pero no molestes. No eres ciclismo. En esa tesitura situaron a los naranjas y estos en la difícil elección jugaron a mantener el estatus que tanto costó lograr.,

No hubo un plan B, ni camino del medio. No se planteó un equipo intermedio que con los nombres que atesoraba podría garantizar cierto nivel de carreras. Cuando los gestores del equipo se separaron de la fundación descontentaron de la masa social e incluso invitaron a la salida de las instituciones. Pero en ciclismo está claro que lo que no se sostiene con dinero público tiene rara salida, más cuando hablamos de países financieramente dopados como España. Hablamos de un mantra tan instalado que alarma ver como parte de la estructura que se mantiene en pie sigue aun apostando a la diputación de turno. Ellos sabrán.

En esta disección creo que no hay nada que objetar a Euskaltel como empresa, que asumió el sobrecoste de la marcha de las instituciones. Sobre la empresa de telecomunicaciones cabe incluso felicitarse por una comunicación más o menos transparente. Aquí se rompe un patrocinio y se explican las causas, nada que ver con la salida de Geox, donde todo fueron nubes e incertidumbres.

Cabe preguntarse cómo un equipo con tal arraigo social no haya tenido mecenas interesados en entrar. Cabe preguntarse por tanto como Igor González de Galdeano y su equipo han descapitalizado el calor del público y su incondicionalidad. La respuesta es clara, se ha gestionado el equipo como se le ha dirigido en la carretera, siempre al calor de los acontecimientos, nunca anticipándose.

Cuando hablábamos de Amets Txurruka, contábamos la cantidad de horas en Caja Rural que no tuvo que tirar de carro por detrás para reducir la fuga buena que sus excompañeros no pillaban. Así han llevado al equipo y así ha resultado todo. El toro les ha pillado, y les ha pillado a ellos y a las cincuenta familias que se quedan en el desempleo, porque algunos de los ciclistas que crecieron en el seno del equipo, que se acomodaron las mieles de algo que pareció eterno, ahora son pretendidos. Pongamos que hablamos de Igor Anton, uno de los primeros “vendibles” cuando los rumores sobre el futuro del equipo crecieron.

Y no hablemos del cuadro de resultados ni de los fichajes emprendidos para mantenerse en el máximo circuito. Fichajes que además dieron sustos como el ruso cuyo nombre ni siquiera recuerdo haciendo pitar la máquina quizá en el momento más inoportuno, cuando posiblemente se estaba negociando algún patrocinador. En fin, que como dice Luis Román, entre todos la mataron y ella sola se murió. Ahora viene la travesía en el desierto que hace tiempo llevamos comentando en este cuaderno,. Con todo una cosa seguimos pensado, el ciclismo existió en el País Vasco antes de Euskaltel y dudo mucho que el aficionado de verdad le dé la espalda al deporte que enloquece esta bellísima tierra.

Foto tomada del Diario Vasco

España, tu deporte se muere

Entiéndanme, la desaparición del Euskaltel es la cima de esta montaña de despropósitos que están haciendo del deporte español un tejido tan dañado que lo que costó tiempo y generaciones levantar, se está quedando en esqueleto.

Euskaltel es la gota que colma el vaso por que demuestra que el deterioro ya no es de base y puede alcanzar a la cima y elite de un deporte que a este país le ha dado identidad y símbolos como el ciclismo. Sí el deporte de Perico, de Miguelón, el de las Vueltas en abril llenando cunetas. Todo eso es ahora idealismo y nostalgia. Elciclismo, como el deporte general, camina en el abismo. Nunca tan cerca.

Por que este país que se vanagloria de vivir su edad dorada en el deporte entierra de forma ordenada y concienzuda los resortes y las identidades de su sustrato, de los elementos que un día, cuando se vea que no están se echarán de menos. Desparece Euskaltel, pero desaparecen entidades como el Salamanca de fútbol, el Atlético de Madrid de balonmano,… símbolos y emblemas de cuya salud da cuenta la salud de un país en materia deportiva. No hablemos de los resultados atléticos del mundial de Moscú.

Llenemos páginas con Rafael Nadal, pero mientras dejemos a la intemperie el camino que llevó al mallorquín a la elite y veremos cómo en diez años lo que hoy es éxito presente y efímero se convierte en seguro desierto.

Señores esto no se mantiene por arte de magia ni la inercia de los tiempos. Hay mala gestión interna y externa. Interna por que quienes se responsabilizaron no han dado la talla en muchos casos, por el motivo que fuera, por límite de sus capacidades y por las adversas circunstancias. O por una mezcla de ambos. El caso de Euskaltel es el vivo ejemplo. Pero los gestores externos no han ayudado. Por ejemplo la prensa que un día sí y al otro también ladean todo aquello que no sea fútbol del máximo nivel.

Sí es triste. Los dos grandes monstruos deportivos de España, Futbol Club Barcelona y Real Madrid, copan del orden del 66% del espacio de los mal llamados diarios y espacios deportivos de este país y ello va en perjuicio del resto. Si clubes de fútbol del máximo rango se mantienen en el alambre y en la indulgencia de Hacienda, qué no pasará en otros deportes. Han logrado crear un monstruo que sí, le habrá dado nombre y prestigio a España, pero ha arrasado con todo lo demás.

Hace cincuenta años, cuando este país calzaba alpargata y todo era voluntarismo, las portadas se llenaban de ciclismo, boxeo, natación y fútbol. Ahora el crisol deportivo se reduce a dos clubes de fútbol y patrias figuras, contadas con los dedos de las manos. Esa lamentable realidad ni ha ayudado ni ha permitido que el espectador se percatara de la terrible situación que viven otros deportes e instituciones.

Y el resultado es el que es, una paupérrima cultura deportiva traducida en una larvada salud que no hace más que empeorar a pesar de que en el horizonte, allá al final, se dice que optamos a acoger unos Juegos Olímpicos. Terrible, sinceramente, terrible. Esto es empezar la casa por el tejado y así las cosas nunca pueden ir a mejor.