La Sea Otter Europe 2020 será del 25 al 27 de septiembre

Ciclobrava Sea Otter Europe JoanSeguidor

La situación de emergencia actual aplaza la Sea Otter Europe para después del verano

La cuarta edición del festival ciclista Sea Otter Europe Costa Brava-Girona Bike Show, que debía celebrarse del 29 al 31 de mayo, ha quedado aplazada como consecuencia de la crisis sanitaria provocada por el COVID-19.

La organización ha anunciado que se pospone hasta el otoño y se celebrará el fin de semana del 25 al 27 de septiembre de 2020, en Girona y la Costa Brava.

Sea Otter Europe septiembre JoanSeguidor

Esta decisión se ha tomado dos meses antes de la fecha prevista de celebración, por causas ajenas a la organización, ante las circunstancias de propagación del COVID-19 y por la incertidumbre que provoca en estos momentos un escenario tan multitudinario como es Sea Otter Europe.

La edición del 2019 cerró con un balance de más de 60.000 visitantes, 400 marcas expositoras y 6.100 ciclistas en las diferentes pruebas, un volumen de personas que a día de hoy es difícil poder gestionar con las máximas garantías de salud y seguridad.

Al mismo tiempo, muchas de las marcas de la industria ciclista presentes en este festival internacional, así como gran parte de sus visitantes son extranjeros.

La afectación del virus en todo el mundo es tan global que generar su desplazamiento, a la vez que complicado, sería una irresponsabilidad ante el objetivo prioritario de detener la propagación de la pandemia.

A esto se le suma el estado de alarma decretado y las medidas restrictivas vigentes, que no permiten afirmar que el evento pueda celebrarse a finales de mayo con todas las garantías.
En segundo término, el apartado deportivo de Sea Otter Europe, que reúne a los mejores ciclistas del mundo de diversas disciplinas, también se vería muy perjudicado por la inestabilidad actual del calendario de carreras UCI y del circuito mundial Gran Fondo World Tour.

La organización de Sea Otter Europe agradece a la Diputación de Girona, Patronato de Turismo Costa Brava-Girona, el Ayuntamiento de Girona y la Agencia Catalana de Turismo de la Generalitat de Catalunya su predisposición para facilitar la celebración del evento el próximo septiembre.

Asimismo, quieren subrayar el apoyo y comprensión recibidos por parte de los patrocinadores del festival y de las cerca de 250 marcas de todo el mundo que ya habían confirmado su presencia en la cuarta edición de este festival de la bicicleta.

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El rampante león de la bandera de Flandes

Flandes bandera JoanSeguidor

El león llena la bandera amarilla de Flandes

Flandes, amarillo, por otro lado: Tres colores verticales visten la bandera belga: negro, amarillo y rojo.

Repartidos equitativamente, en tercios, cada color tiene su qué. El negro viene de la armadura, el amarillo por el color del león de las armas y el rojo procede de la lengua y dientes de ese león. No siempre fue así. Hasta hacer su enseña una réplica de la tricolor francesa, ésta era horizontal y con ésta combatieron el rodillo de los Austrias en el siglo XVIII.

Bélgica es un país que alcanzó la independencia en 1830. Sus colores vienen heredados de la heráldica de Bramante, la región central de un país polarizado por dos vertientes muy opuestas en todo: Flandes y Valonia.

En la primera la vida es rural y vecinal, la otra es industrial y afrancesada. Ni mejor, ni peor, diferentes.

Sin embargo son cuatro las grandes regiones belgas.

En medio, Bruselas, color púrpura y flor de lys en medio, flor amarilla por cierto.

Al sur, encajada en montañas, al final de las Árdenas, territorio hostil y bélico, la región alemana, también llamada Limburgo, con león desafiante, casi flamígero rojo y nueve rosas, tantas como ayuntamientos.

Encima de ésta Valonia, la patria de la Lieja y la Flecha.

Su bandera es un gallo, semi protectorado francés.

La bandera de Flandes es otro cantar, harina de otro costal. La verán mucho estos días. Prácticamente sondeará el camino de los pelotones desgajados por estas carreras dibujadas por el demonio. Curva, viraje, giro, contra giro, pasarán mil veces por el mismo lugar, por el mismo cercado, primero bajando, luego en transversal, después subiendo.

Un laberinto en medio de la nada, de pequeñas colinas que fueron atravesadas por la metralla de dos guerras mundiales.

Ciclismo en Flandes Koppenberg JoanSeguidor

El león negro sobre fondo amarillo es la bandera de Flandes y casi diría que la del ciclismo.

Sólo algunas otras se podrían medir a ella, la ikurriña vasca, inspirada en la Union Jack, y la luxemburguesa –la civil, que es de franjas azules horizontales con león rampante coronado y con dos rabos- muy frecuente en los muros que van a Lieja cuando los Schleck guardaban opciones de victoria.

La bandera flamenca echa raíces en 1302 cuando Pieter de Coninck la desplegó en la batalla contra los franceses en la ciudad de Kortrijk. Hay dos versiones de esta bandera, adoptada como la oficial flamenca hace poco más de cuarenta años.

Una, la formalmente establecida en los libros, que es amarilla con un león negro y la lengua roja. La otra no diferencia la lengua del rampante animal, que también es negra, porque de esta manera se omite el vínculo con Bélgica.

Esta es la más usual en la Ronde, en Harelbeke, en la Kuurne, en la Het Nieuwsblad,… es la bandera independentista.

La categoría del león flamenco es tan grande que dos ciclistas fueron apodados con tan viril etiqueta. En los años cincuenta, mientras Italia se relamía las heridas de la guerra entre Coppi y Bartali, el tercer hombre, Fiorenzo Magni, hacía historia en Flandes. En la década pasada Johan Museeuw se ganó también el apodo. Ambos fueron leones, y no unos leones cualquiera, leones de Flandes.

Imagen tomada de deronde1.wordpress.com

Perico, Orbea y la niebla de Luz Ardiden

Perico Luz Ardiden JoanSeguidor

Curiosamente, aquella tarde, la niebla de Luz Ardiden alumbró el camino de Perico

La historia de hoy ocurre entre dos nieblas, la del recuerdo carcomido por 35 años y la de Luz Ardiden envolviendo la hazaña de Perico.

Hasta la década de los ochenta, muchos vericuetos habían llevado a la fábrica de Orbea hasta una situación límite.

La floja gestión de la tercera generación de la familia, con el que fuera alcalde de Eibar al frente, Esteban Orbea, dejó la empresa, entonces sociedad anónima, al pie de los caballos a finales de los sesenta.

Luego, a partir de 1969, la empresa encontró acomodo entre sus propios trabajadores, quienes un día tomaron la decisión de hacerse con el mando de nave en medio de una tormenta perfecta: una competencia muy fuerte como la de BH, una percepción de marca pesada y anticuada, una cruda crisis económica, una plantilla con elevada media de edad, una tesorería maltrecha,…

Pero de aquel atolladero se salió sentando las bases de una época más floreciente cuando el mundo entró en los ochenta.

Hubo alguien, Peli Egaña al frente, que un día pensó que a Orbea le vendría bien un equipo ciclista para acabar de redondear su presencia en el mercado.

Se decidió retomar la historia de los “antiguos Orbea”, como le gusta decir a Txomin Perurena. Los Cañardo, los Montero, los Berrendero,… tenían ahora herencia, cincuenta años después de sus malandanzas.

Y se pusieron a ello, un puñado de entusiastas ciclistas, con dos símbolos por bandera llamados Peio Ruiz Cabestany y Jokin Mujika, un tipo cuya humildad abruma.

Con ellos en vanguardia se sacó un equipo pro en 1984 que tuvo continuidad al año siguiente con uno de esos fichajes que tuercen la historia de una marca, de una empresa y por ende de cientos de familias.

Pedro Delgado recaló en Orbea en 1985, con el copatrocinio de Gin MG en la Vuelta  y Seat en el Tour.

Julio Delgado le dijo a su hijo, en el momento de saber del interés de la firma vasca, que “muchas bicis habrán de vender estos para poder pagar tu sueldo”.

Pero pudieron y Perico apostó por Orbea, equipo en el que estuvo un año, pero qué año.

El año que cambió la suerte de la cooperativa.

Hace cinco años por estas fechas se conmemoró en Navacerrada un acto que recordaba las tres décadas del triunfo del segoviano en la Vuelta a España, aquella que sin obedecer a otro objetivo que ganar la etapa, acabó llevándose tras galopar con Pepe Recio en medio de la niebla física e informativa, porque las referencias que manejó el líder, Robert Millar, aún hoy siguen siendo más misteriosas que las brumas de Navacerrada.

Al poco tiempo, Perico ganó en Luz Ardiden la etapa reina de los Pirineos, también en medio de la niebla, entre cortinas de confusión y emociones cruzadas pues nadie sabía cuán cerca venía el «Jardinerito» Lucho Herrera. Fue otro día memorable, como si la pizarra del hotel se encajar en los muchos kilómetros que van desde el Aspin a Luz Ardiden, pasando por el Tourmalet.

Una victoria de equipo, con Pepe del Ramo, el hoy mentor de Catlike, Peio y Perico encadenados a la memoria del momento.

Un triunfo con tantas interpretaciones como actores intervinieron.

Al año siguiente Perico no siguió en Orbea, pero el segoviano había torcido la historia, la había enderezado.

Tras años de incertidumbre financiera, con la familia en su últimos momentos de gestión y los complicados arranques de la cooperativa, la firma de origen eibarrés habían encontrado el camino para ser lo que es hoy.

Palabra de Miquel Poblet

Del puño y letra de Miquel Poblet, un viaje a las clásicas…

Recuperamos esta pieza de Miquel Poblet hablando de San Remo, de Roubaix, cómo las preparaba, como las recordaba…

Un retrato de Miquel Poblet sobre esos sitios que nuestra imaginación recreará estas semanas que vienen…

Quieren que os hable de clásicas, a mis 80 años. Y 45 desde que me retiré, después de 18 años como corredor. Parece que ha llovido…

Los más veteranos me recordaréis y no hace falta que os diga quién soy, pero… ¿y los más jóvenes? Podría explicarles mil batallas, pero sólo les diré que he ganado dos Milán-San Remo y una Milán-Turín, con un segundo puesto también en ambas y un segundo y un tercero en París-Roubaix  y Giro de Lombardía, en unos años que aquí, no se les daba importancia de ahora, en una afición más enganchada a las grandes vueltas.

Mi padre Enrique deseaba tener un hijo ciclista, y nací predestinado a serlo, rodeado de cuadros, sillines, manillares, neumáticos… Antes de a caminar aprendí a ir en bici, pues incluso con pañales mis padres me montaban en mi triciclo. En una época difícil, disponía del material adecuado del taller de mi padre, y no tardé en participar en carreras, ganándolas.

Quien se fijó en mí fue Torelló, presidente del Sans y director del Faema y el día que me llevó a participar a mi primera “clásica” en Aix le Bains, fue el que marcó mi trayectoria deportiva, ya que la gané, delante de  Bobet y Magni. Así me di cuenta que estaba capacitado para las llamadas clásicas del ciclismo,  y me enamoré completamente de ellas y buscaba la manera de disputarlas, porque con el Faema no podía correrlas en el extranjero.

En el 57 me enviaron a la Milán-Turín con el Faema belga, pero éstos no me aceptaron. Gracias a Torelló, el organizador me propuso correr como “isolato” (independiente) y la Ignis que iba a desaparecer, nos hizo un hueco a varios “isolatos”… y gané la prueba. El patrón, Borghi, se animó tanto que siguió con el equipo.

Pero a mí me gustaba la Milán-San Remo, enganchado desde la primera vez que la corrí. La entrenaba en un circuito similar cerca de casa. Tras cien km llanos se llegaba al Turchino, como de mi casa hasta el Ordal y de aquí bajaba al litoral,  hacia Torredembarra, Castelldefels… Las cuestas del Garraf se asemejaban a los Capos de Mele y Berta y lo hacía dos veces por semana. Con la única obsesión de ganarla, me presenté en la salida. Recuerdo que hubo una escapada de un italiano. Cerca de meta se formó un grupo en el que me pude meter. Dimos alcance al fugado y disputamos la victoria al sprint. Parecía que iba a ganar De Bruyne, pero en el último momento le superé. Con esta victoria me gané el corazón de los tifossi y  empezaron a llamarme “Mig” –por el avión-. ¡Qué exagerados estos italianos!

Las potentes escuadras belgas imponían su autoridad en las carreras de un día y yo me veía allí metido en medio de un pelotón de “Vanes” (Van Steenbergen, Van Looy, Van Daele, Van Aerde) dispuesto a tocarles las narices, y  lo conseguía, aunque no lograba rematar la faena porque fui segundo, en el 58, en todas las clásicas que disputé.

Recuerdo muy especialmente la París-Roubaix. Sabía de la dificultad del pavés y me dediqué a entrenar por las calles de Barcelona que entonces aún estaban adoquinadas. Así pude hacerme una idea. Respondí muy bien, aguantando hasta el sprint final pero allí estaban Anquetil, Darrigade y todos los “Vanes”. Mi preocupación por Van Steenbergen me hizo dudar un momento cuando saltó Van Daele, pero aún así pude hacer segundo.

En la Milán-San Remo del 58 ya aspiraba claramente a la victoria pero aquel año Van Looy iba muy picado con lo sucedido el año anterior y ordenó a sus gregarios que echaran abajo todas las escapadas y toda la maquinaria belga impuso un tren infernal que ni Darrigade ni yo fuimos capaces de romper. Me prometí volverlo a intentar con todas mis fuerzas al año siguiente.

En enero iniciaba mis entrenamientos para estar fuerte en marzo, acumulando unos 5 mil km en la salida de la Milán-San Remo del 59. Los italianos esperaban que la flecha amarilla, como empezaron a apodarme, pusiera en su sitio a las locomotoras belgas. Empezamos a correr, devorando los kilómetros, dejando atrás abandonos, averías,… En el último km arrancó como un tiro Van Steenbergen. Me puse a rueda, creía que me iba a ganar, pero en el último golpe de riñón pude superarle ante la inmensa alegría de los tifossi.

Todo esto me producía una satisfacción muy grande. Inexplicable lo que sentía. Son cosas que quedan para toda la vida. Recordar mis primeras carreras cuando no era nadie, pelearme en el extranjero con gente de talla internacional, piensas que estás soñando: “lo he logrado”, y sigues sin creértelo, y al día siguiente la gente te para: “¡Oh Poblet!…”. Vives en una aureola de satisfacción pero también de incertidumbre porque piensas qué pasará mañana. Y una vez que has ganado y la gente quiere que repitas, la tremenda responsabilidad que te invade, cuando además eres el único español con posibilidades.

Gracias por dejarme revivir estos momentos.

Por Miquel Poblet (gentileza de Jordi Escrihuela)

París-Niza 2020: ¿Aguantará Max Schachmann?

Max Schachmann París-Niza JoanSeguidor

La París-Niza 2020 puede o no tener ya un ganador final

Estuvo fino Alberto Contador cuando hizo la cuenta de la lechera para Kragh Andersen diciendo que él intentaba atacar el liderado de Max Schachmann por que, si suspendían, tendría igual la carrera en su mano.

Lo cierto es que es complicado pensar en la séptima etapa de esta París-Niza 2020 leyendo esto…

Pero mientras ocurre o no, seguimos viendo una carrera preciosa, una suerte de preludio sobre tiempos de sequía para el aficionado ciclista, y del deporte en general.

Los Sunweb llevan bastante mejor su reconstrucción tras Tom Dumoulin que éste su plan para volver a competir.

Kragh Andersen es ese ciclistazo que da gusto ver rodar, con mucho de clase y últimamente de suerte.

Puso la carrera al límite en una etapa en la que sólo podía ganar los rojos, con el Bora en cuadro y el Deceuninck trabajando a destajo para un Alaphilippe que se alegrará de haberse guardado un pellizco de forma para más adelante, para cuando la temporada, esperemos, empiece a desarrollarse con normalidad.

Donde no llegó el danés, lo hizo Tiesj, el compañero de escapada en la jornada inaugural de Alaphilippe, que luce un estado de forma abrumador.

Saltó cuando Andersen iba a menos en su ofensiva contra Schachmann e hizo diana hasta el final, llevando rápida una carrera en la que el alemán líder casi lo pierde todo en una curva al final.

Queda la llegada en alto, donde acabará, presumiblemente esta París-Niza, queda la andanadas de los colombianos… ¿qué sucederá? ¿Lo veremos?

Todo es incertidumbre.

— escrito el 11 de marzo

La crono deja una recta final de París-Niza 2020 preciosa

Es curioso leer a Prudhomme sobre la suerte de esta París-Niza 2020 que se disputa casi en clandestinidad por lo excepcional del momento: «Cada etapa es como una batalla».

Están contando los días, un descuento diabólico hacia la ciudad del sol, por que esto es la carrera hacia el sol.

Aunque no lo pareciera en la preciosa contrarreloj realizada en el centro del hexágono, por la tierra de Julian Alaphilippe, donde la estampa era París-Niza total.

Camino estrecho, bosque denso, ruta húmeda, gente abrigada… un ambiente muy vasco podríamos decir, muy de Max Schachmann que, como en Itzulia hace un año, refuerza su mando tras una crono con una pregunta clara: ¿Aguantará?

Y ese interrogante surge tras lo visto precisamente en la Itzulia 2019.

Max Schachmann fue una de las bajas más sensibles de Quick Step hace poco más de un año, de azul demostró que tenía registros para todo, desde tensionar una Flecha para desfondar el Movistar de Valverde y facilitar el triunfo de Alaphilippe, a ganar una etapa en alto del Giro, escapado, la víspera de la gran cabalgada de Chris Froome.

¿Qué Schachmann veremos en la recta final de la París-Niza 2020?

Esa es la gran duda.

Por de pronto, lleva diferencias de gran vuelta, demostrando una vez más que una crono no es necesaria, es imperativa si que se quiera dar un poco de emoción a una vuelta por etapas.

Schachmann le mete un minuto y pico a Sergio Higuita, la gran sensación de la primera mitad de carrera, Vincenzo Nibali y Dylan Teuns.

Luego a dos minutos Nairo y Alaphilippe.

Son diferencias importantes que difícilmente se enjugarán atacando en el puerto final del sábado, se necesita sacar petróleo de cada rincón, cada momento, el Bora es un bloque excepcional, pero le van a dar por todos los lados.

Esperamos poder verlo.

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto & VeloImages

—escrito el 10 de marzo

Bueno, bien, Iván García Cortina guardará La Châtre, París-Niza de 2020, en su álbum personal… 

Una llegada caótica, sin final escrito, como todo en esta carrera loca.

Luce tremendo el gijonés, ancho, imperial, con esa melena en medio de un pelotón formado por auténticos lobos, que vive en el filo, como si el mundo se fuera a acabar en esta París-Niza 2020.

Merecía algo así, está en la primavera, en la antesala de las carreras por las que bebe el viento, está en forma.

Como todo lo que acontece este año, esperamos que pueda disputarlas.

Entretanto que le quiten lo bailado, los Deceuninck dejaron demasiado lejos a Sam Bennett y esté se quedó roto por el afilador que Higo Hofstetter para frenar a Cabel Ewan.

Allí no compareció el resto, no Bouhanni, ni Viviani.

Una sucesión de eventos que no aprovecharon Michael Matthews, quien lo lanzó todo para nada, al austrialiano el paso del tiempo le pesa, donde antes ganaba con facilidad, ahora le cuesta un mundo, ni Peter Sagan, diez años pasados de su victoria, aquella tarde en Aurillac, cuando superó como un obús a Purito.

Hoy, diez años después, Peter Sagan vio salir como un obús a Iván García Cortina, que pone la París-Niza en la historia que empezó a escribir en California.

Bravo, Iván.

— escrito el 9 de marzo

Otro día de sobresalto camino de Niza

La París-Niza 2020 va camino de consumir un etapón por día en la cuenta atrás que nos aproxima a Niza.

Ganó Giacomo Nizzolo, y no fue sencillo, con un grupo copado por los Bora, cuyo capo aquí es Max Schachmann, una máquina de rodar y reventar rivales.

Entre ellos Nairo que vio a 25 de meta como se les escapaba la carrera: una caída y un corte que a esas alturas de carrera es imposible cerrar.

Antes incluso de plantear distancias, se juntaron delante gente como Naessen, Stuyven, Sagan o el propio Mads Pedersen, en su primer día de lucimiento personal, con el arcoíris en la espalda.

La victoria de Nizzolo en medio de ese grupo nos dan la medida que éste es un ciclista nuevo, con olfato, dos victorias y el otro día que tuvo Le Samyn si hubiera medido mejor.

Permitidnos recuperar un párrafo de hace un año por estas fechas:

Luke Rowe es un galés alto, corpulento, potente, un rodador de etiqueta Sky.

Un tipo duro, curtido en los vientos de Gales, que sabe por donde sopla el Dios Eolo con hincar su índice sobre la mirada,

Luke Rowe ha crecido con Geraint Thomas, Ian Stannard, Gianni Moscon, Bradley Wiggins, Peter Kenaugh, Chrisian Knees, Michal Kwiatkowski, Jonathan Castroviejo,…

Lo veis, todos prominentes rodadores, de mayor o menor tamaño, pero auténticas máquinas de rodar, de enfilar y romper grupos, ciclistas cortados por el mismo molde, ciclistas que no hacen prisioneros.

Pues quién le diría a Rowe, que sus mejores días haciendo abanicos en una carrera cualquiera, dígase la París-Niza, en un lugar al azar, al norte y centro del hexágono, los pasaría con largo y tostado colombiano, de sesenta míseros kilos, que no levanta por encima de la media del pelotón pero que rueda como un demonio.

¿Quién le diría a Luke Rowe que Egan Bernal sería su compañero de baile en las tres jornadas más trepidantes que hemos visto en mucho tiempo?

En efecto hablábamos de Egan Bernal en los abanicos camino de Niza.
Entonces Sergio Higuita corría en la Fundación Euskadi, prometía, tenía maneras, pero ahora esto, verle delante, con los capos de la París-Niza, salvando caídas, cortes, abanicos, sin escatimar el relevo.
Lo de Bernal el año pasado nos dejó impactados, por que no sobrevivió a aquello, contribuyó al destrozo, lo de Higuita casi lo mismo.

Es un lujo, un puñetero lujo verle ahí en medio de torres, como decimos, dando la medida de un corredor que no se queda con su estereotipo de inicio, ese perfil pequeño, escarabajo de origen.
Quieren más, y en la criba de la segunda etapa, mantiene sus opciones intactas, como Vincenzo Nibali o el líder Schachmann.

Otra etapa para enmarcar en la París-Niza 2020, una carrera que en lo progresivo será a «puerta cerrada».
Hemos salvado otro día, otro glorioso día.

—escrito el 8 de marzo

El recital de ciclismo de la primera etapa de la París-Niza 2020 perdurará…

Permitidnos recuperar este enlace de ayer que utilizamos ayer mismo en la previa de la París-Niza 2020

Un regalo de París-Niza http://www.joanseguidor.com/regalo-paris-niza

Publicada por Iban Vega Garcia en Lunes, 6 de marzo de 2017

No es oportunista, ni subirnos al carro, podemos decir que lo dijimos, ciertamente.

Cada año el primer tercio de la carrera hacia el sol nos da parte del mejor ciclismo de toda la temporada, una etapa de verdad, de hombres-hombres venidos aquí, en medio de un mundo paralizado a dar la medida de la belleza de este deporte.

Una jornada de esas que entronca con la de la foto que ilustra ese copia&pega de Facebook, de hace dos años, con las primeras del año pasado en las que el surrealismo nos llevó a ver sprints ganados por Groenewegen secundado por Bernal.

Son esas etapas de perros, llovizna, viendo, plomo en el cielo y peligro en la ruta.

Un corte de lejos, en el que estuvo el que sigue siendo nuestro favorito, Nairo Quintana, aunque con matices.

Por que si bien Nairo es bueno en estas etapas, rara vez se le pilla meando, también es verdad que los rivales le van a dar hasta en el carnet hasta que llegue la jornada en alto.

De aquí a entonces, cada vez que haya un resquicio de viento, soplará a favor de quienes poner al colombiano en aprietos.

Y es posible hacerlo, se ha visto, a treinta de meta Nairo vio partir del corte delantero, en sus propias narices a Julian Alaphilippe, la avispilla que necesitaba el enjambre para armar otra etapa memorable.

Alaphilippe estuvo en el filo de los cuarenta segundos, eso es en su caso, remar cerca del triunfo final a poco que los de atrás se despistaran. 

Todo se vino abajo porque no quiero imaginar lo que era llevar esa bicicleta con el frío que atenazaba las manos.

Max Schachmann dio en la diana, en una etapa de esas que recordaremos, más en las circunstancias que llega la carrera y lo mucho que hemos tenido que padecer los amantes del ciclismo esta misma mañana.

Crucemos los dedos y que esto siga, mañana más…

— escrito el 7 de marzo

Los equipos entran y salen de la París-Niza como en un bucle infernal

En la antesala de la París-Niza 2020, el otro día leí este tweet de Jorge Quintana

Sin duda respeto a las decisiones tomadas por los equipos World Tour que han declinado su presencia en la París-Niza que empieza ya.

Cada uno con sus motivos, aunque convergentes en una situación incierta.

Incluso ayer nos preguntamos qué hace la UCI para coordinar una respuesta y dar consignas claras a los diferentes equipos.

Sea como fuere no todos piensan igual.

El Bora defiende estar por que si las autoridades lo consideran seguro ¿por qué ponerlo en duda?

La no presencia del equipo parece contribuir a una situación que escapa de lo racional y que está causando estragos.

El Israel Start-Up Nation piensa igual, incluso en momentos que son «totalmente nuevos» para el ciclismo.

Tendremos, eso parece, París-Niza, cruzando los dedos que nadie pite con coronavirus, por que lo siguiente será una cuarentena en el corazón de Francia.

Ante esta situación, y si nos pedís opinión, pensamos que estar, como dice Bora, porque las autoridades lo autorizan, darle curso a una normalidad que necesitamos como el aire que respiramos.

Y venga, que si todo va bien, tenemos París-Niza 2020 y esto es un carrerón

Un regalo de París-Niza http://www.joanseguidor.com/regalo-paris-niza

Publicada por Iban Vega Garcia en Lunes, 6 de marzo de 2017

 

— escrito el 5 de marzo

Más equipos y ocho corredores por equipo para la París-Niza 2020

La París-Niza 2020 acaba de sacar el listado de sus equipos, algo que en las circunstancias actuales, genera casi tanta expectación como la propia carrera.

Es curioso el comunicado

A rey muerto- rey puesto.

No se citan los equipos que han anunciado que estarán parados, mínimo, hasta la Volta a Catalunya, ni Team Ineos, ni Mitchelton, ni Astana, ni tampoco UAE Team.

El agujero es importante, incluso con el OK del ministerio de sanidad francés.

Sea como fuere la París-Niza sigue como si tal cosa, tendrán atada y bien atada la participación del resto, «se les espera» dice la nota, al fin y al cabo hablamos de ASO.

De cualquiera de las maneras no sólo llama la atención eso.

Se han invitado equipos no previstos, con el cuorum del resto, y además se ha pasado de siete a ocho corredores.

Todos sabemos de las circunstancias excepcionales del momento, pero esta París-Niza que comparte titulares con el coronavirus siembra un precedente importante.

El número de corredores por equipo, incluso la cantidad de equipos que toman parte es un caballo de batalla en las grandes vueltas, y aquí se varía a necesidad del organizador, que no quiere un pelotón diezmado.

Será interesante ver qué resulta de todo esto y si esta «flexibilidad» se puede dar en otras carreras por que ahora mismo pensar que el domingo próximo puede haber París-Niza ya es un sueño lúbrico.

Por cierto que no habrá campeón vigente, Egan Bernal entra en la nevera que Team Ineos se ha impuesto.

¿Cómo se transforma un ciclista en un maratoniano?

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La historia reciente se llena de ciclistas que han sido maratonianos

Esta historia va de un ciclista que se hizo maratoniano…

Una vez retirado del ciclismo de élite, sobre los 30 años empiezo a practicar running con el objetivo de seguir teniendo una rutina deportiva, que posteriormente acabó siendo una segunda fuente de ingresos, por lo que considero que fui un atleta semi profesional.

Mi rutina era realizar unos 60-70 kms de media semanales para poder compaginar el trabajo y la familia, y encontrar el equilibrio para no lesionarme.

Considero que tengo una facilidad grande para correr, que me permitió dar una gran rentabilidad a unos entrenos nada específicos, adaptados del ciclismo, y que consistían en rodajes y muchas competiciones.

Y así nació un maratoniano que antes fue ciclista.

Los cambios fisiológicos que me pudieron permitir pasar de realizar medias maratones en 1h13’ a realizarlas en 1h06’-1h07’, o maratones en 2h21’-24’,fueron las que el entreno me fue marcando:

  • Pérdida de la masa muscular que había adquirido con la bicicleta a nivel de piernas y esqueleto superior, moviéndome en un peso parecido, pero con muy poca corpulencia.
  • Adaptación cardiovascular a un esfuerzo más violento y de menor duración.
  • El impacto del suelo con las piernas requirió un par de años para poder alcanzar una zancada ágil. No hablo de marcas, sino de la agilidad y dominio de la carrera.
  • La necesidad de usar un combustible más rápido y con menos depósitos en atletismo que en ciclismo, hizo que me costara mucho dosificar el esfuerzo, con bajadas notables de rendimiento en la parte final de las maratones.
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Mi opinión sobre las diferencias de los esfuerzos entre una maratón y una carrera por etapas de ciclismo, serían:

  • El atletismo para mí era un esfuerzo individual en el que no te podías salir de una horquilla media de ritmos. Una persona de 2h30’ no puede seguir a otro de 2h10’ desde el inicio y debe anclarse en su propio esfuerzo personal. En ciclismo, cambia la versión radicalmente. Siempre debes acoplarte a un ritmo de pelotón, que muchas veces es superior al tuyo propio, haciéndote llegar a cotas de agotamiento físicas y mentales que no he llegado a alcanzar en las maratones. Los 42 kms te llevan a estrujarte y poder alcanzar pájaras monumentales, pero siempre eres tú el que decides hasta donde llegar. En ciclismo profesional, siempre tenías que dar ese plus de sufrimiento extra para poder seguir a la manada, que te iba minando día tras día.
  • El esfuerzo tan brusco en atletismo, se me hacia muy duro y sabía que no habría esa bajada de pulsaciones para recuperar hasta el final. Era más agónico. Por contra, esa “recuperación” de algunos kilómetros en una etapa ciclista, era un arma de doble filo, pues te daba el aliento justo para el siguiente esfuerzo, con la sensación de acabar las etapas, habiendo traspasado tus propios límites.
  • Sobre otras diferencias que he visto en los dos deportes, es que en ciclismo somos más profesionales pues nos debemos a un equipo, aunque hemos aprendido a sacrificarnos por los demás, sin necesidad que nadie nos diga nada. En atletismo, no existe esta mentalidad, tanto por no tener una base profesional de equipo, como porque la mentalidad es más ególatra. Rara vez he visto un trabajo altruista en pos de un compañero, en una selección de maratón, excepto en los africanos.

Por Víctor Gonzalo, 2h21’55 en Berlin 2007 y exciclista profesional en los años noventa

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La mujer y la bicicleta

«El día en que la mujer se suba a la bicicleta, el hombre la va a seguir” David Byrne

«Me congratulo cada vez que veo a una mujer montada en bicicleta…. la feminidad libre y sin ataduras» Susan B. Anthony

La bicicleta es el compañero ideal para muchas mujeres” Ann Strong

Hoy, día 25 de este atribulado mes de noviembre, se celebra el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, una celebración que resulta increíble en esta sociedad que se precia de avanzada y superior, moralmente, a las anteriores y muchas contemporáneas a ella.

Tan sólo unas citas, las de arriba, y las palabras de un negocio vinculado a la mujer que va en bicicleta, algo que poco a poco va creciendo y tomando forma, para explicar que la bicicleta no entiende de sexos ni condiciones si quien la conduce quiere recibir lo mucho bueno que pulula por la vida.

Así que sin más preámbulo queremos dejaros con las reflexiones de Anna, la persona que gestiona D´bike d´Dona, una nueva tienda para mujeres que quieren ir en bicicleta en Girona.

Nuestra idea surge de la demanda creciente en el sector femenino que quiere introducirse al mundo del ciclismo, al mismo tiempo que era idóneo tener en un mismo sitio todo lo necesario para realizar y disfrutar de este deporte: desde bicicletas con la geometría especifica femenina a textil adecuado, accesorios y todo lo necesario para la práctica del ciclismo.

La mayor parte de gente piensa que solamente se distinguen las bicicletas, ropa, cascos, etc de mujer de las de hombre en el color. Pero se equivocan. La mujer necesita una bici con unas medidas específicas para ella, una ropa con un diseño y material específicos para ella, zapatos de su numeración y con la horma diferente, guantes más estrechos, cascos más pequeños… y podría seguir una lista muy larga! Así como los hombres tienen sus necesidades específicas en este deporte, las mujeres tenemos las nuestras.

En lo que hace referencia a la bicicleta, la mujer necesita una máquina con una geometría adecuada a ella ya que las medidas de su cuerpo son distintas a las del hombre. Físicamente la mujer suele ser más larga de piernas y el tronco superior más corto, (al contrario que los hombres, de piernas más cortas y tronco más largo).  Por ese motivo, la forma de la bicicleta variará para mujeres y para hombres. Las mujeres necesitamos, por lo general, una bicicleta con una geometría del cuadro con unos cm de diferencia a las bicicletas de hombre, de esa manera la posición será más cómoda y adecuada a la fisonomía femenina.

Creo que apostar por el ciclismo femenino es muy interesante porque la participación de la mujer en pruebas ciclistas ha ido creciendo, sobretodo en triatlones.  No obstante creemos que todavía tiene que crecer el nivel de participación, pues la cantidad de usuarios no ha parado de subir.

Cada vez somos más las mujeres que queremos practicar el ciclismo por nuestra cuenta. Y, al ser más, se forman grupos dónde hay niveles similares y se programan salidas conjuntas para hacer deporte y pasar un buen rato mientras se practica.

Por eso para el futuro creemos que hay un buen potencial. La tendencia de la generación actual esta cambiando. Ahora la gente en general prefiere disfrutar de ocio deportivo al ocio nocturno. Y el sector femenino en particular, está focalizando el deporte como estilo de vida sana, y el ciclismo es un buen deporte para poder practicar en grupo, si uno quiere puede practicar este deporte acompañado.

INFO

En el RH Hotel Bayren & Spa ponemos a disposición del ciclista un espacio en el que podrá limpiar y acondicionar su bicicleta con toda comodidad y seguridad.

Alfonsina Strada: La mujer ciclista que conquistó la luna

Alfonsina Strada puso a la mujer ciclista en la historia

Hay una historia, desconocida, tristemente obviada, no sé por qué no se divulga más, que realmente merece ser escuchada, la historia de una mujer ciclista que hizo algo singular.

Es la leyenda de Alfonsina Strada, la primera y única mujer que engañó a propios y extraños para hacer el Giro de Italia masculino, algo increíble, impensable, inconcebible.

En la edición de 1924 había un nombre entre los inscritos que no levantó sospecha. Era el de Alfonsin Strada. Ataviada con lo necesario para pasar desapercibida, no tardó el respetable en conocer la verdad.

En la octava etapa, Alfonsina sufrió un rotura de manillar y tuvo que finalizar la etapa con un palo de escoba que un espectador le dejó.

Esa medida desesperada le impidió entrar en el plazo permitido, pero la misma valentía que le hizo emprender la aventura en ese ciclismo prehistórico le empujó a insistir hasta la saciedad para que los jueces la readmitieran.

Alfonsina, Alfonsin en la relación de participantes, llegó a Milán con un retraso acumulado de 28 horas respecto a Guiseppe Enrici, toda vez había cubierto los 3600 kilómetros. Su hazaña le valió una interesante gira por los velódromos de media Europa, demostrando una verdad que entonces pareció más obvia que ahora, y no es otra que el ciclismo femenino puede ser rentable y mucho.

Pero no todo fue sencillo para esta aguerrida piamontesa.

 

Mucho antes de competir tuvo que enfrentarse a su familia para desempeñar su trayectoria ciclista.

Se vio obligada poco menos que a dejar el hogar y contraer matrimonio a la edad de 14 años con un mecánico llamado Luigi Strada.

Enamorada de la bicicleta desde bien pequeña, meter un hombre de ciclismo en casa fue el veneno que le hacía falta. Su marido fue su mánager.

Cruz: todos los portabicicletas… 

Posteriormente se casaría tras la segunda Guerra Mundial y con su nuevo marido abriría una tienda de bicicletas hasta que murió con 58 años.

Estos días, noventa años después de su singular logro, algo que nunca más sucedió y que entiendo muy complicado repetir, la localidad de San Salvatore de Monferrato la recuerda con una plaza con su nombre.

Alfonsina Strada, una mujer que bien podría haber sido astronauta.

Foto tomada paneroseacri.wordpress.com