El futuro de los pequeños organizadores

Adriano Amici corrió el Giro de Italia de 1970. Hoy preside el Gruppo Sportivo Emilia, una pequeña organización italiana, como alguna queda en España, que sobrevive en los tiempos en que el ciclismo es redondo y no entiende de lo local y pequeño. Adriano narra desafiante sus peripecias en uno de los últimos ProCycling pintando un retrato que no nos es ajeno, porque aunque aquí en España sigamos viendo Italia como un oasis de organizaciones ciclistas, de excelentes redes que sostienen el sistema y una pasión desbordada, lo vemos en el Giro, por ejemplo, la realidad marca que los organizadores humildes las pasan canutas para sacar adelante sus carreras, en muchos casos monumentos, pequeños homenajes al ciclismo de siempre, ciclismo de trabajo, historia y leyenda, forjado en esfuerzo en su cogollo natural, la vieja Europa.

Adriano es el responsable del Giro de Emilia, una carrera con 105 años de historia que cuenta con grandes nombres en su cesto de ganadores. Tomen nota sino de Fausto Coppi, Eddy Meckx, Francesco Moser y Jan Ullrich para saber de atemporalidad de la carrera. Ajena al World Tour Emilia, que finaliza en la mítica iglesia boloñesa de San Luca, ha encontrado su rol en los últimos años: encontrar grandes talentos y marcarlos para lo que ha de venir.

De esta guisa en Emiila han ganado estos últimos años Diego Ulissi, Nairo Quintana y Carlos Betancur. Podríamos decir que ambos colombianos e italiano han tenido uno de sus bautismos de fuego aquí. Poco a poco el Gruppo Sportivo Emilia incorpora carreras a su porfolio, la última fue el Trofeo Laigueglia, sumando ya entre todas, diez días de competición.

Sea como fuere la entidad subsiste en una doble crisis, la económica, que está dejando Italia tan tocada como España, y la propia del ciclismo con esa exclusiva elite que pone las cosas muy complicadas a los pequeñitos.

El ente boloñés sin embargo marca el camino de la pequeña organización ciclista: especialización en carreras que sirven para destapar talentos y creciente cartera de eventos. Quizá en España pueda surgir algo similar, no sé un Unipublic en pequeña escala, una máquina de organizar que por ejemplo tomara las vueltas a Asturias y Castilla y León y le sumara un par de clásicas –aprovechando el recorrido que quede del Mundial berciano- y la recuperada Volta a Galicia. Lo sé es elucubrar, pero si no se toma este camino el futuro ofrece más preguntas que respuestas…

Foto tomada de noticias.lainformacion.com

La nueva vida de Cadel Evans

Qué fenomenal desenlace el del Tour Down Under. Qué carrera, qué inicio de año del trío austral formado por Gerrans, Evans y Porte. Primero en el campeonato nacional, luego en la “vuelta nacional”. Y a ellos se unió el elemento extraño, el exótico por aquellos lares, Diego Ulissi, que arranca el año con la inercia que cerró el anterior. La mejor carrera oceánica, este año ha deslumbrado, como deslumbra el ciclismo en esos lugares.

En el Tour Down Under volvemos a ver la mejor versión de Cadel Evans. Finalmente no ha ganado, las bonificaciones le han dado el premio a Gerrans. Es lo que hay. Gusten o no, están disponibles para todos y se aceptan de inicio. Gerrans es más rápido, amasa mejor y al final se llevó el gato al agua.

No es novedad que en este cuaderno hablemos bien de Cadel Evans. Contracorriente sí, pero nos desmarcamos de la opinión mayoritaria sobre este corredor. Una opinión crítica e inmisericorde con uno de los ciclistas más comprometidos con su oficio. Luego, fuera de carrera, será lo que sea, raro, extraño, ajeno y lejano, pero en ella podemos decir que pocos entregan lo que él entrega. Y eso, en tiempos de nieblas y juegos de mano, es de agradecer.

Estos días Evans ha sido protagonista con mayúsculas en la mejor competición ciclista de su país. Quién lo iba a decir, hace un mes gozábamos del “Adeste Fideles” navideño, y ahora nos vemos en el sol austral disfrutando del mejor ciclismo a nuestro alcance. Imágenes de Tour en pleno mes de enero, sol, caras y rostros de Tour en el momento más invernal. Y en esas imágenes tiene mucho que ver Cadel Evans, el Cadel Evans más desinhibido de los últimos tiempos, pues firmó una excelente victoria parcial cuesta abajo, como sólo él y unos pocos saben hacerlo, y ha disputado a satisfacción el Down Under en una muesca de lo que puede ser su temporada.

Olvidado el Tour de Francia, tres años después de ganarlo, y con la unánime sensación de que mejor no lo va a hacer, vira el objetivo hacia el Giro de Italia, carrera que muy posiblemente esté también fuera de su radio pero que no le condiciona como si hablar del Tour. Porque Evans rara vez sale a rodar y si encima le sumamos la merma de presión que otorga prescindir del Tour, atención porque podemos tener un bravo contendiente en las mejores carreras de la primavera, que en su caso se extiende de Tirreno a Lieja, justo antes de irse a Dublín al asalto del Giro.

No olvidemos que las campañas que Brad Wiggins y Chris Froome firmaron justo antes de ganar el Tour, tuvieron un antecedente inmediato en Evans, quien en 2011 llegó a la Grande Boucle con Tirreno y Romandía en el bolsillo, muestra fehaciente del respeto y grado de compromiso de este ciclista dondequiera que participe. Añadamos además que desde que Evans tiene un nombre en el circuito muchos han caído a su alrededor y no precisamente por motivos deportivos. Él sin embargo ahí está a flote, a refugio y con pocas o ninguna insinuación sobre sus logros.

Valoremos este tipo de ciclistas, nos conviene, parece que no son nada del otro mundo, pero ofrecen argumentos para ser respetados, más en los tiempos que corren de trampa y media verdad.

 

INFO Un año más PowerBar será el suministrador de los geles y las barritas energéticas para todos los participantes en la más prestigiosa carrera de Mountain Bike que se celebra en España, la Andalucía Bike Race, ¡Una prueba de primera categoría! que tendrá lugar del 23 al 28 de febrero.
La relevancia del evento radica en que la prueba forma parte del calendario oficial de la UCI (Unión Ciclista Internacional), siendo en la actualidad una de las tres en el mundo (y única en España) calificadas como pruebas MTB por etapas de primera categoría. Andalucía Bike Race continuará otorgando puntos para el ranking UCI en la modalidad XCO (Cross Country Olympic), así como 14.000 € en premios en metálico.

Imagen tomada de au.ibtimes.com

Las vainas inoxidables del Lampre

Los días que la luz del Euskaltel se apagaba, en una cabecera vasca, no recuerdo cuál, hablaban de lo inoxidable del patrocinio de Lampre, una empresa metida en el trabajo del metal que está involucrada en el ciclismo hasta tal punto que hablamos de unos de los patrocinadores de mayor peso histórico en la actualidad. Lampre se sitúa sin duda en ese estatus de histórico y quizá sólo superado por la firma belga del Lotto.

Lampre entró en el ciclismo con cierto posicionamiento en 1991. El entonces equipo Colnago de Pietro Algeri lucía las siglas de esta empresa en un proyecto que encumbró los primeros años profesionales de ciclistas interesantes como Jan Svorada, Davide Bramati y Gianluca Bortolami. El hombre importante en ese momento fue un polaco, Lech Piasecki, corredor de segundo orden con buen palmarés sobretodo en Italia.

Pero poco duró la aventura compartida pues al año, en 1992, Lampre ya era primer sponsor y por tanto patrocinador principal de una estructura ciclista. El llamativo maillot que combina el azul, fucsia, rosa, y otros colores de similar matiz ya estaba en medio de un pelotón que por aquel entonces poblaban marcas tan legendarias como el Ariostea, Del Tongo, Banesto u ONCE. Sólo mentarlas implica saber del poso histórico que maneja Lampre.

En 1993 el equipo contempla una de las mejores campañas que un ciclista ha rubricado en los tiempos modernos del excampeón del mundo Maurizio Fondriest que se pega un hartón de ganar con el nombre de Lampre en el pecho. Desde San Remo a la Volta a Catalunya, cuando ésta se celebraba en septiembre, pasando por un sobresaliente Giro de Italia, Fondriest fue, números en mano, el mejor ciclista de un año en el que Lampre sacaba adelante el que posiblemente fue su mejor corredor históricamente hablando: Pavel Tonkov.

Aquel ruso histriónico, serio pero de pedalada trabada, redonda y elegante le dio a esta casa gestionada por auténticos locos del ciclismo el Giro de Italia de 1996 como botín más preciado en una dura pugna con un Abraham Olano, entre otros, enjutado en el maillot de arco iris. También venido de más allá del telón de acero, Djamolidine Abdoujaparov aportaría buenos éxitos.

Panaria y Polti fueron compañeros de viaje, por esos controvertidos años. Compañeros que luego acabarían por volar solos. Luego vendría Daikin en el ciclo en el que Oskar Camenzind fue campeón del mundo, casi nada. Entrados en el siglo XXI un español aterrizó para traer pocas pero buenas victorias: Juanma Gárate. Lampre llegó a subir al podio del Tour, en 2002, con un ciclista que ofrecía muchísimas dudas como fue Raimundas Rumsas. Luego tuvieron otro que corrió como emblema de las ganas y el coraje: el belga Ludo Dierckxsens.

La italianización de Lampre pasó por varios nombres que vistieron esta elástica. Francesco Casagrande, uno de ellos, Gilberto Simoni, otro. El doble ganador del Giro se despidió del ciclismo en la arena veronesa con los colores de la histórica marca. Y ya que hablamos de Verona, hacerlo del príncipe de la zona, el ciclista que posiblemente más íntimamente se ha insertado en este equipo que vio como el paso de muchas de sus estrellas fue efímero, hablamos de Damiano Cunego, el pequeño veronés que ganó un Giro a muy tierna edad, no ha alcanzado el nivel que se le presumía pero sí al menos ha dado muy buenos momentos al equipo que le ha sido más fiel.

Con Cunego guardándole las espaldas, Alessandro Ballan se hizo campeón del mundo en Varese el día que ambos fueron oro y plata para goce de la hinchada. En 2011 la descalificación de Alberto Contador le dio al equipo otro Giro, éste de la mano de Michele Scarponi, segundo en la carretera pero aupado al primer lugar un tiempo después en una de esas victorias que si bien lucen en el palmarés no gustan como si las ganaras de primera mano.

Por que en una travesía tan larga los compañeros de maillot son cambiantes. Si del Lampre surgió el Panaria y el Polti, con Lampre también entró en ciclismo el Vini Farnese, hace tres años y con el anotador por antonomasia a su cobijo, el velocista Alessandro Petacchi más el talentoso Filippo Pozzato, acompañados de quien hace tiempo se señala como hombre importante en la estructura que en esta Vuelta dirige Matxin, es decir Diego Ulissi. Nacido los días que Lemond, Fignon y Perico luchaban por el Tour, el toscano es el último eslabón de una familia a la que deseamos otras dos décadas en el pelotón.