El Giro de las explosiones

Giro de Italia - Simon Yates JoanSeguidor

Grandes nombres se han visto brutalmente apartados de la carrera por el Giro

Como siempre esta mal llamada familia ciclista busca opciones y explicaciones en lo mismo.

¿Por qué este Giro de Italia ha propinado tantas debacles, sobre todo de grandes e importantes ciclistas?

La respuesta podría versar sobre la dureza, el ritmo, la montaña, las pendientes, los cambios de temperatura…

podría versar sobre muchas cosas, pero es que el Giro de Italia siempre ha sido así, salvaje.

Cabe mirar para atrás y darse cuenta de las vicisitudes que los ciclistas pasan antes de culminar la primera grande del calendario.

El Giro además ha tomado la iniciativa de poner lo más suro y exagerado al final, cuando el cuerpo va al límite.

En eso hemos de decir, que el Giro que acaba de ganar Chris Froome en Roma, no ha sido diferente.

Sobre el recorrido del Giro

Si miramos el mapa y la resolución de las etapas veremos que el Giro de 2018 no se ha diferenciado tanto de otros.

Es más, si rizamos el rizo, llama la atención que grandes puertos de los Dolomitas han sido esquivados.

No ha habido ni Stelvio, ni Mortirolo ni tampoco Gavia, dejando todo el protagonismo a dos colosos como Zoncolan y Finestre.

En ambos ha sentenciado el Giro, curiosamente, Chris Froome.

Los traslados han sido similares a otros años, la meteorología, también.

Recordad el Giro que gana Nibali hace cinco años, cuando Visconti y el propio Nibali ganaron sus etapas bajo tremendas nevadas.

La temperatura ha respetado, el agua y el frío también. El calor no fue excesivo ni en Sicilia y en Israel estuvieron tres días mal contados.

Giro de Italia - Thibaut Pinot JoanSeguidor

Los ilustres caídos del Giro

Sea como fuere este Giro ha tenido trampa y la clave está en el nivel de la gente que ha explotado y en qué momentos lo ha hecho.

Lo que se vio en la primera y segunda semana ha estado desconectado de la tercera.

Simon Yates es el vivo ejemplo de lo que decimos, pero si llegamos a pensar que este Giro sólo lo podía perder él.

Pero el mal momento que le sobrevino en Prato Nevoso se hizo crisis total en Finestre.

Dijo el inglés estar vacío. Ni más ni menos.

Esteban Chaves había caído mucho antes, pillado en un corte, cosa que siempre le pasa, llegó hasta descolgado a Roma.

Es que hablamos de Chaves, doble podio en sendas grandes el mismo año.

Y es que pisando el podio reventó Thibaut Pinot, caminando en el límite camino de Bardonecchia y fuera en Cervinia.

La imsgen de sus gregarios rodeándole entre toses del francés entronca con aquellas del Fagor reconfortando a Luis Ocaña destrozado.

Fabio Aru, un ciclista que como Chaves, no sé si ha tocado techo, si lo hemos sobrevalorado o sencillamente es que el Giro le ha podido.

Tanto Aru, como Chaves y Pinot han quemado aquí un cartucho, y el Tour no les queda lejos.

Pero valga también la general antes y después de Finestre. Revisarla significa ver el tamaño del vuelco.

Como Pinot, Domenico Pozzovivo estuvo en el podio por momentos, pero la opción también voló.

¿El motivo para estas explosiones?

Pues difícil saberlo, hay dos corrientes, que van más limpios y por tanto son más humanos o que lo que le sienta mal a alguno, le va fenomenal al de al lado.

Ya sabéis, en el ciclismo somos muy de «tiro en el pie», sin embargo no todo es lo que parece ni el ciclismo es matemática.

Porque mientras quemamos opiniones y comentarios, podemos decir que al final gana el de siempre, aunque el de siempre siempre tenga un asterisco sobrevolándole.

Imagen tomada de FB de Giro de Italia

INFO

Monta el gym en casa, empieza por la Bkool Smart Bike 

El Giro en Prato Nevoso: Hasta Roma, hay Giro

Giro de Italia - Simon Yates Prato Nevoso JoanSeguidor

El Giro sale a reventar de Prato Nevoso

Antes de la jornada de Prato Nevoso apuntamos varios escenarios que podían agitar el Giro de Italia, a tres jornadas efectivas del final.

Obviamente esos supuestos los planteamos pensando que Simon Yates no estaría a la altura de lo visto hasta ahora.

Si miramos atrás, el mal momento de Simon Yates en la subida piamontesa no era algo descabellado.

Rara es la vez que un ciclista gana una grande con el expediente limpio de malos momentos.

Simon Yates había completado un Giro perfecto, hasta la fecha.

Ni un momento malo, siempre golpeando, sobre todo en los momentos clave, y no tan clave, porque su victoria en Osimo fue sublime.

El mal día del líder del Giro

Así las cosas, Simon Yates ha tenido su momento flojo.

Y le ha venido de Chris Froome. Primero le atacó Tom Dumoulin, le mantuvo, pero la contra de Froome provocó la reacción de Pozzovivo, a éste salió Tom y…

Hecatombe.

Giro d'Italia 2018 | Froome's attack | Stage 18

Froome's attack. Giro is now open again!

Publicada por Giro d'Italia en Jueves, 24 de mayo de 2018

Simon Yates no está para contemporizar, ni medir las distancias.

Con Tom Dumoulin a menos de un minuto, las cosas están lo suficientemente apretadas como para no perder detalle.

La subida a Prato Nevoso es buena para Dumoulin, con curvas en las que hay que frenar, de la velocidad y cadencia que en alcanza.

A partir de ahí, blanco y en botella.

Tom Dumoulin no podía estar satisfecho con el resultado del Giro.

Ser segundo tras haberlo ganado no entra en el esquema mental de esta gente.

Como para Chris Froome quedarse quieto sin probar algo más que ganar en el Zoncolan.

Este Giro se distingue por el nivel de la contienda, y los nombres hace gala a su fama.

Qué carrera nos queda, magnífica.

El Giro también es azul

Como en toda buena etapa de tercera semana que se precie, la carrera fue eso, dos carreras.

Por delante el meollo de la general, por delante, la etapa.

Y ésta ha acabado siendo la 36ª victoria del Quick Step en lo que va de campaña con otro corredor que ha dado un salto cualitativo importante.

Giro de Italia - Max Schachman JoanSeguidor

Max Schachmann, berlinés, 24 años, ganó ya en la Volta, a Diego Rubio, pero esto es otro estadio.

Schachmann es un ciclista que me recuerda al Bob Jungels que un día, hace un par de años, se destapó en el Giro.

Quizá no tenga el fondo del luxemburgués, pero cómo va, cómo rueda y cómo disputa. No lo olvidéis para que Alaphilippe gane la Flecha, Schachmann abre brecha.

Ha evitado que Rubén Plaza siga a Chris Froome en la lista de ciclistas que han ganado en las tres grandes, que no es poco.

Schachmann se lleva su etapita y de paso pone el acento sobre un ciclista que desde luego ha dado el paso adelante.

Una eternidad hasta Roma

Queda Giro, señoras y señores y no podemos estar más contentos para quienes amamos la competición y la igualdad.

Los monólogos, eso, es para otros, aquí ni rodillos ni banderas, aquí queremos ver ciclismo y en el Giro es raro no verlo.

Imágenes tomadas de FB de Giro d´ Italia

El Giro de Italia parece indestructible

Giro de Italia - ciclismo italiano JoanSeguidor

El ciclismo italiano no tiene excesivas bazas en su Giro

Es curioso, miramos la general, pasamos el dedo por los mejores nombres del primer tercio del Giro de Italia, buscamos nombres del ciclismo italiano y vemos que, siendo coherentes, Domenico Pozzovivo es su mejor, y quizá única baza.

Se lamentaba Fabio Aru en la meta del Gran Sasso d´ Italia, la cima que ha prendado por sus imágenes.

Se lamentaba con una serie de tópicos tipo «el ciclismo es así», «soy humano», «siempre se puede tener un día malo» para explicar lo que veníamos días esperando.

Y no era otra cosa que verle en el límite

Antes de que empezaran las hostilidades Aru ya se había quedado, retorciéndose en la máquina de una forma que dolía.

Aru es uno, pero es el puntal sobre el papel del ciclismo italiano para el Giro.

Luego viene Davide Formolo, también lejos de los mejores. Valerio Conti aparece después.

Los nombres del ciclismo italiano

Sin Vincenzo Nibali el ciclismo italiano ha perdido potencia y músculo en su querido Giro.

De hecho, si miramos el año pasado, no fue hasta que Nibali ganó a Landa en la etapa del Stelvio, que el ciclismo italiano se estrenó ganando una etapa.

Habían pasado dos semanas de vacío para los anfitriones.

Luego Nibali, que corría con el uno a la espalda, sería tercero en la general.

El ciclismo italiano en el ciclismo global

Hace un tiempo hablamos del ciclismo español y de la aparente crisis que le acecha y a juicio de muchos le azota.

Seguramente que las cosas son muy mejorables, en el ciclismo español y en otros, pero la realidad va por otros lados.

Los tiempos de hegemonía en las clasificaciones han pasado a mejor vida.

Ahora hay más países representados en un coto mucho más pequeño y limitado. Es el World Tour.

Así las cosas, no significa que los ciclismos tradicionales estén en crisis, sólo que las cosas toman otra dimensión.

Ni más ni menos.

Y como el ciclismo español el ciclismo italiano ya no tiene la hegemonía que acostumbraba.

El Giro es un ejemplo de ello. Han ganado dos etapas con Elia Viviani y otra con Enrico Battaglin, pero en la general no hay el brillo de antaño.

El ciclismo italiano no tiene equipos en el World Tour. Sus dos mejores ciclistas están en bloques de capital árabe y ambos no son la primera opción para ganar el Giro.

Pero no importa, el Giro de Italia goza de una salud espléndida, luce bonito, visita lugares que podrían haber prestado escenario para «El señor de los anillos» y tiene un calor popular fuera de toda duda.

Que haya italianos para ganar el Giro interesa, pero no condiciona ni merma el seguimiento de la gente.

Al contrario, no pesa absolutamente nada.

Y eso habla mucho del amor que un país le tiene a un deporte, un amor que ya quisiéramos en este lado de los Pirineos.

Imagen tomada de FB de Giro d´Italia

INFO

En Calpe, el ciclista tiene su casa

Giro: cinco ruedas que nos interesan

Giro Elia Viviani JoanSeguidor

No todos nuestros intereses en el Giro pasan por quienes quieren ganar la general

Como siempre hacemos en horas previas a la gran puesta en escena, permitidnos daros cinco nombres que encontramos atractivos en el momento de valorar lo que puede ser ese libro de cubierta rosa y páginas en blanco que este Giro 2018

Giro Rohan Dennis JoanSeguidor

Ese camino no es sencillo y desde luego que despierta nuestro interés. En Romandía, hace tan sólo una semana, Dennis ya estuvo ahí, avizor con la idea de rodar de los mejores en una montaña que no fue sencilla.

Le falta uno, dos o tres hervores, pero sigue empeñado en ese cambio. Por condiciones, creo que hablamos de uno de los ciclistas mejor dotados del pelotón, por margen y demás está por ver qué punto alcanza en esa evolución que en un principio se pensó que sería más rápida, pero que le puede llevar varios años.

  • Rubén Plaza, es posible que esté ante su última grande, un ciclista que ha pasado por todos los estadios del ciclismo. Afronta el Giro al frente de la Israel Acedemy, interesante, dado el obvio interés que tienen en esta carrera este año.

Hace pocos días recordábamos su hazaña por Guadarrama hace tres años, e incluso la victoria de Gap en el Tour.

Le falta el Giro para completar el círculo.

Seguro que alguna fuga cazará y en ese caldo es lo más parecido a Pablo Lastras, aquel que tenía un fino olfato para coger el corte bueno y rematar.

  • Elia Viviani, no puede ser un Giro más para un corredor que, por otro lado, ya ha ganado en la corsa rosa, en Génova, hace tres años.

Para Viviani llega el momento de rubricar, de sellar una campaña excelente en resultados, pero huérfana de la guinda que tuvo y acarició en Wevelgem, donde probó el latigazo de Sagan.

Sabe Viviani que éste es su Giro y encabeza, atención, un Quick Step excepcional para las jornadas llanas.

Giro, dos favoritos poco mentados

  • Domenico Pozzovivo lo tiene para ser el capo de uno de los equipos punteros del Giro, no en vano el Bahrein es el  equipo de Nibali.

Es sobre el papel uno de los tapados, quizá no esta en el top 3 AruFroomeDumoulin, pero tiene un recorrido que le va perfecto.

Siendo pequeño como es, la montaña juega a su favor, pero lo más increíble es ese rendimiento que alcanza en las cronos, que siendo pocas tampoco le perjudicarán en exceso.

Curiosamente solo ha ganado una etapa en el Giro, pero hace mucho de ello, seis años, sin embargo lleva varios top ten y sin duda es uno de los mejores ousiders a la terna de favoritos.

  • Simon Yates es junto a Pozzivivo integrante de la segunda línea de aspirantes a la carrera.

Siempre bien complementando con Esteban Chaves, es un corredor que tiene muchas virtudes, pero sobre todo una, un olfato sin igual para oler el triunfo y cogerlo con las manos.

No creemos que fallará en el objetivo del Top 10, algo que quizá se le quede hasta pequeño, pero seguro que será bisagra en las excelentes estrategias del Mitchelton.

INFO

Las Émonda by Trek con las más ligeras de la familia

 

 

El mundo al revés de Simon Spilak

Aunque haya pasado de puntitas por nuestro televisor ciclista, la Vuelta a Suiza, que ayer acabó, nos ha dejado buenas notas y sobre todo el “descubrimiento” del año, al menos a nivel personal: la subida a Sölden, un enclave que no es suizo, si no que eminentemente tirolés, en Austria, y que a mí al menos me ha impactado.

Acostumbrados a la aridez paisajística de algunos colosos franceses, dígase el Izoard, el puerto estrella del inminente Tour, o las abrumadoras torres pétreas de los Dolomitas italianos, la subida a Sölden fue pasar a otro nivel, acabar el la falda de un glaciar en el corazón alpino, allí donde Dios perdió el mechero, a más de 2700 metros de altitud, compitiendo con las llegadas a Stelvio y Galibier de hace unos años en Giro y Tour, respectivamente.

El puerto, sencillamente, resultó precioso, pero es que además hizo un daño terrible. Esto es como lo de la bala, que no te hace daño el objeto en sí tanto como la velocidad a la que va. Y es que la aproximación que se hizo fue tan brutal, que teníamos la carrera muy decantada a favor de Simon Spilak, cuando aquello no había hecho más que comenzar, a unos diez del alto.

Alternativas, cambios de paisaje, explosión de Marc Soler, en un curso avanzado de ciclismo top, el líder Pozzivivo reventado al inicio, Mikel Nieve en apuros, Ion Izaguirre de menos a más,… un pelotón inexistente que al ritmo de Reim Taaramae se hizo de uno en uno, poniendo a Spilak la carrera a su merced tan pronto que cuando éste llegó a meta lo hizo pero que muy tocado, porque la subida se hizo durísima y eterna. La llegada, con ese kilómetro largo por un túnel recto, el arco de último kilómetro encajado en la bóveda de cañón, que la realización fuera capaz de seguir retransmitiendo… todo en definitiva fue como pisar terreno ignoto.

Un poco como si pensamos en describir a Simon Spilak, el corredor que como Rui Costa hace fortuna en Suiza, un terreno que curiosamente tiene sus especialistas como ninguna otra zona. Simon Spilak ganó hace siete años el Tour de Romandía que le fue borrado a Alejandro Valverde por la sanción que se le impuso durante dos años, y la Vuelta a Suiza hace dos, por delante de Geraint Thomas en una crono que atravesó esa maravilla que es Berna.

Es curioso este Spilak, un ciclista especializado en carreras de una semana del World Tour. Lleva tres ganar por segunda vez Suiza y si no tiene alguna más es porque se cruzó un tal Chris Froome en su camino en Romandía, en Suiza, como no. Y digo que es curioso porque como indicó Angel Edo en las retransmisiones de Esport3, el esloveno tiene una cláusula con Katusha que le exime de correr grandes vueltas para competir en las menores.

Es como el mundo al revés. El corredor impone su calendario y se carga de razón con sus resultados, el equipo lo acepta y se da la circunstancia de verle en aquellas carreras que muchos toman como el trampolín para las grandes vueltas. De hecho Spilak no corre una grande desde 2014, cuando abandonó en el Tour y la anterior el Giro de 2011, que finalizó discretísimamente.

Obviamente no contéis con verle en el Tour, su contrato no lo contempla.

Imagen tomada de @ammattipyoraily y FB Team Katusha-Alpecin

INFO

Envía la bici por adelantado para viajar cómodo sin ella encima…

Volta, la contracrónica

Esta vez, hay que decirlo, la Volta a Catalunya en un voluntarioso  esfuerzo por parte de sus organizadores había logrado inscribir a un buen número de figuras de prestigio del campo internacional, lo cual hacía presagiar que la carrera por etapas en cuestión sería una competición un tanto incierta en cuanto a su resultado final ante la gran incógnita que se cernía en el ambiente por saber qué corredor podría erigirse como posible vencedor.

La experiencia se hace cotizar

En la salida de la ronda catalana se barajaban varios ciclistas en esta prueba que cumplía nada menos su 95ª edición, una efeméride que marca  una larga y aquilatada historia. El australiano Richie Porte, natural de Tasmania y con 30 años sobre sus espaldas, producto de una ascendente carrera deportiva, con un historial salpicado con innumerables actuaciones de mérito, acaba de lograr un triunfo de  categoría dentro de la lógica de los acontecimientos que se acaban de vivir y que nos trae a la memoria su reciente victoria lograda en la París-Niza, carrera de largo kilometraje y de alto rango mundial. En fin, que no sonó la flauta por casualidad, diríamos en un sentido amplio de la palabra.

Aparte de una etapa inicial que se decantó abiertamente a favor de tres atrevidos  ciclistas: el polaco Paterski, el francés Rolland y el belga De Clercq, que cobraron una ventaja casi inalcanzable de casi tres minutos, y que incluso después, escalonadamente, ocuparon la plaza de líder de la ronda catalana, la situación se transformó en un plano más realista a raíz de la etapa reina, la cuarta, que concluyó en el ascenso a La Molina, en la cota de 1.725 metros, donde el estadounidense Van Garderen nos ofreció su número y, por otra parte, Porte, destacado también en aquella jornada, nos dio a entender que sus intenciones iban a más arriba, a más altos vuelos, como así fue.

Barcelona estaba de fiesta

En lo que nos restaba de la Volta creció la emoción con más fervor ante la incertidumbre de los hechos. Resultaba paradójico el comprobar que en la clasificación absoluta había encerrados bajo el margen de 27 segundos de tiempo nada menos que seis corredores aspirantes. Porte apuró su carta decisiva en la quinta etapa con llegada a la localidad de Valls ante el hundimiento inesperado de De Clercq, que lucía precisamente el liderato. El australiano se valió de un tiempo mínimo, pero que valía oro, al enfundarse la elástica que ya no abandonaría hasta el colofón final y triunfante que enarboló en las cuestas de Montjuïc, en la ciudad de Barcelona, vestida de fiesta, ante un público vibrante al que no estábamos acostumbrados a ver.

Alguien especuló que a lo mejor en la etapa final, la de la apoteosis en donde entrarían en juego las bonificaciones, una fórmula que creemos del todo injusta, podría inclinar la balanza a favor de cualquier otro ciclista apretujado entre los primeros de la tabla. Por suerte, la clasificación general ya no cambió de propietario. Porte, el de el país de los canguros, con todo merecimiento se adjudicó la Volta, apoyado muy de cerca por el férreo control llevado a cabo por su equipo, el Team Sky, radicada en la ciudad inglesa de Manchester.

Pisó podio el español Alejandro Valverde (2º), muy incisivo, y ganador nada menos de tres etapas con finales en Olot, Valls y en Barcelona. No está nada mal el vencer en tres sobre la totalidad que sumaban siete. Las bonificaciones de rigor le dieron el empuje del éxito alcanzado. Asimismo, el italiano Domenico Pozzovivo (3º), eficaz, merece una especial mención al pedalear siempre casi en primera línea.

Por Gerardo  Fuster

Imagen tomada de eldigital.bcn.cat

INFO

Una bolsa para que sólo te preocupes de pedalear 

2Organiza y lleva todo lo que necesitas en desplazamientos diarios por la ciudad. Mantén los bolsillos de los pantalones libres para pedalear con más comodidad. Una bolsa de tamaño mayor que te permite llevar tu Tablet, libros, libretas y otros enseres.

Los franceses dejaron de ser comparsas

El inicio de temporada y ciertos pasajes de las pasadas hablan de que en el ciclismo francés algo se mueve y mejora. No estamos ante un cambio de ciclo tal que sitúe un corredor de ese país en primera línea para ganar el Tour, esa carrera que no prueban, ojo, hace 29 años y no al menos este año no está en su órbita, sin embargo sí que vemos que poco a poco, paulatinamente, este ciclismo de grandísima tradición, sino la mejor, emerge mientras sus vecinos del sur, Italia y España principalmente, ven venir una época complicada con escasez de talentos, carreras en la picota y cada vez menos equipos.

En la última Vuelta a España ya tuvimos un tasto de esta nueva realidad, difícil de percibir fuera de las carreras franceses, y en este Giro estamos de bruces ante una situación difícilmente imaginable hace unos años.

No nos quedamos en la apariencia de los tres triunfos de Nacer Bouhanni. Es obvio que este corredor de tintes pugilísticos está siendo una de las sensaciones de la carrera, pero no lo es menos que la baja de Marcel Kittel tras el periplo irlandés está resultando decisiva para que el moreno velocista de la Française des Jeux esté amasando un palmarés considerable en esta grande. Bouhanni es la punta de lanza del titular de este post, por cuanto sus actuaciones están obligando a que el azul de las loterías galas sea partícipe de los mejores momentos de este Giro. Un equipo, éste de la FDJ, que vive una situación de guerra civil entre sus dos velocistas, el citado Bouhanni y Arnaud Démare, por el desigual trato que les dispensa ese peculiar director llamado Marc Madiot, el hombre que no da instrucciones sino que directamente chilla a sus ciclistas.

Pero la observación para la FDJ es extensible a un equipo muy metido en lides de grande este año. Hablamos del AG2R quienes trabajando para Pozzovivo ya tienen suficiente cuota de pantalla, sobretodo en estos primeros días de  montaña en los que parece que otros favoritos no están encontrándose como quisieran. Igual que en la París-Niza con el irregular Betancur, el AG2R ha dado un salto al frente del pelotón mandando y cubriendo el vacío de, entre otros, el Team Sky, inédito en la carrera.

Y luego tenemos el Europcar un equipo que poco a poco brilla más allá de su hábitat natural, el Tour de Francia. Angelo Tulik estuvo cerca de ganar una etapa y Pierre Rolland naufragó en la primera llegada a los Apeninos en un final agónico, incluso atacó bajando, cosa que siempre es curiosa, pero parece estar metido en carrera como se vio en Oropa y su compañero Malacarne ya estuvo rondando el triunfo.

Foto tomada de www.eluniversal.com.co

Las ganancias marginales de Cadel Evans

La maglia rosa que reposa estos días sobre las espaldas de Cadel Evans supone el cuarto capítulo del idilio iniciado hace doce años por el australiano con la mejor carrera italiana. Evans se postula como el favorito mejor situado y más íntegro en sustos y salud ante la segunda mirad de esta carrera que en su tramo inicial ha ofrecido poco más que caídas, abandonos y nervios.

Pero no es casualidad que Cadel Evans esté en el lugar que ahora mismo ocupa. Consciente de que en un mano a mano en la montaña con Nairo Quintana, Rigoberto Uran y Domenico Pozzovivo no tiene muchas opciones de salir ganador, el canguro se ha dispuesto a trazar una línea de regularidad como su mejor arma ante tan desigual pulso. Evans plantea etapas consideradas de transición como sus mejores aliadas, y más en un entorno de caos e incertidumbre como el que envuelve esta carrera. Caos e incertidumbre agrandados por la lluvia y el suelo mojado. Sin ir más lejos en la décima etapa, la tercera de Nacer Bouhanni , se le vio delante y bien colocado, salvando una caída que no picaba tiempo pero sí pudo hacer mella en el físico de más de un favorito.

Así Evans ve en jornadas como Montecassino su mejor caldo de cultivo para aplicar una particular teoría de ganancias marginales, que como vemos en la general sumadas no son pocas, en la que consigue aplicar con éxito normas elementales en la supervivencia a un pelotón desordenado. Por ejemplo es muy difícil verle mal situado en los momentos decisivos, siempre se rodea de su equipo y completa las dificultades con una técnica digna de elogio.

Cadel Evans no es espectacular, si fuera una selección de fútbol, sería la italiana, pero es efectivo y ha sacado un palmarés, ahora que por edad le vemos cerca de su final, envidiable que trabaja en mejorar en un Giro que pensamos aún tiene lejos de su alcance. Evans es un gran fondista pero salvo el Tour que ganó, al que contribuyeron otros como los Schleck y su horrible forma de correr, siempre se le conoce una mala jornada. Nibali y Basso pueden dar fe de esa endeblez tan bien ocultada en un físico corpulento como el suyo.

Pero todas estas ganancias se ensamblan en una argamasa invisible para nosotros desde fuera, pero clave en el entramado: tiene una gran fe en sí mismo. A pesar de los cantos del cisne que muchos le vaticinan, dejando de lado las no pocas críticas que recibe su firma de correr, Evans sigue a lo suyo, con su método hasta el final y sin torcerse un renglón de lo dictado. Veremos si esto es suficiente para lo que queda, no obstante, pase lo que pase, no lo duden, Evans no variará.