Carlos Caravias: la tozuda realidad del dopaje en ciclismo master

Carlos Caravias JoanSeguidor

Carlos Caravias es otra gota malaya sobre la cabeza del ciclismo master

La gota malaya del dopaje en el ciclismo máster persiste, mientras la Vuelta nos obsequiaba con una de las mejores etapas de los últimos momentos, en Ciclo21, el medio que suele reportarnos siempre esta podedumbre, da cuenta de tres sanciones por dopaje emergiendo el de, Oh sorpresa, un master: Carlos Caravias.

Otra vez, como hace cuatro meses por estas fechas, cuando saltó el de Raúl Portillo, he de admitir mi total ignorancia sobre esta «estrella» del ciclismo master, ese ciclismo que debería ser de disfrute y matar el gusanillo, pero que han convertido en el vertedero más humeante del lugar.

Carlos Caravias se queda en la nevera hasta 2022, poco me parece para el goteo incesante de este tipo de noticias.

Recuerdo aquella carta de un ciclista agraviado por la mala conciencia de tanta gente…

… pero es que es tan difícil pensar que esto no está generalizado.

 

Entre sus «hazañas» se cuenta la Quebrantahuesos de 2017.

Sí, la marcha CICLOTURISTA por excelencia, que mide las mejoras de cada uno en el curso reciente, la prueba que es una fiesta para una amplia mayoría, salvo para unos cuantos que juegan a brujos con la edad, como aquellos alquimistas que al pie del castillo de Praga buscan la fórmula del oro.

Aquí, lo que se pretende es negarle la mayor a un ciclismo que es de recreo para retratar una calidad humana muy dudosa.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

 

Carlos Caravias ganó su QH, chirría sólo leerlo, saltando casi de salida con gente como Portillo, ¿quién iba a ser?, y un exprofesional que se cuida a rabiar como Abraham Olano tratando de suturar el agujero.

Raúl Portillo persiguiendo a Calos Caravias.

Fue imposible, oye.

Carlos se zampó cien kilómetros en solitario desde Marie Blanque y luego or los colosos del lugar.

Aquello era un déjà vû.

Todos los portabicicletas de Cruz

La fiesta más grande del cicloturismo español quedaba en manos de un tipo que pitaría dos años después.

Su hazaña se completa con un palmarés en el que destaca una Perico y el Soplao.

Lo mejor de cada casa.

 

Sus hazañas en el ciclismo master y cicloturismo las leemos en esta pieza de El Confidencial, donde ponen en contexto al ciclista…

De sus declaraciones, destacamos lo que dice cuando dejó a Abraham Olano y Mikel Azparren en el Marie Blanque

«Lo cierto es que yo iba concentrado en mi ritmo en la sección dura de Marie Blanque (los últimos 4 km). De vez en cuando miraba hacia atrás y veía gente descolgándose, pero mi idea era seguir a ese ritmo, sin cambios bruscos. Pensé que debía estar fuerte si Mikel y Abraham se descolgaban, la verdad. Luego, en el plano que hay desde la bajada de Marie Blanque a Laruns, la moto que me acompañaba me dijo que venían a 45 segundos, y que mejor me dejara coger por ellos y así hacer camino juntos, pero pensé que no iba a regalarles ese tiempo. Estoy acostumbrado a entrenar solo largas distancias, de modo que no me supuso un estrés especial enfrentarme a los 80 km que me quedaban en solitario»

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Ojo que no limó a dos cualquiera, no quería regalarles ese tiempo.

«La verdad es que hacía un día precioso, la luz en Marie Blanque, el cielo azul, el bosque, las sensaciones encima de la bicicleta… Decidí, una vez descolgados todos, seguir hacia adelante yo solo sin mirar atrás» añadió, poético.

Dicen aquí que se ha caído un mito en Majadahonda.

Como con Portillo sé de Caravias, cuando ha sido sancionado.

¿Se creen conocidos de verdad?

En la historia de Carlos Caravias el ciclismo fue una especie de tabla de salvación ante los problemas de trabajo que tuvo por la puta crisis que chafó la vida de tanta gente hace no tanto tiempo.

La bicicleta le enganchó y cada vez un poco más y un poco más hasta que entras en un mundo donde parece que no eres nadie, que no andas, si no le pones gasofa súper.

Y así le tenemos, de terapia a obsesión, lo podemos imaginar, contribuyendo a lo que una vez Nacho nos escribió sobre las carreras master y el ambiente casi ocultista que se mueve en muchas salidas.

El ciclismo máster se ha ido de madre… 

SQR – GORE

 

Es imposible que el buen rollo, la camaradería que hizo grande y popular este deporte en la vida de mucha gente siga su curso cuando tenemos aspirantes a brujos sacándose los ojos como si ahí les fuera la vida.

Lo de Carlos Caravias nos recuerda qué absurdo es todo esto y que mal están algunos.

Sólo espero que un día mire atrás y piense si le ha servido de algo ser la comidilla de las grupetas por colgar una medalla en su vitrina.

El ciclismo esloveno está en el filo de todo

Ciclismo esloveno Jan Polanc JoanSeguidor

El ciclismo esloveno triunfa mientras explota un escándalo de dopaje en su país

El ciclismo en ciertos países es un fenómeno reciente, al menos en lo que a la élite se refiere.

La explosión de corredores como Peter Sagan o Michal Kwiatkowski han puesto Eslovaquia y Polonia en escalones poco previstos hace un tiempo y al mismo tiempo han removido las aguas del lugar.

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Y por esas zonas, hay un país verde, preñado de montañas, que comparte Dolomitas con Italia que es Eslovenia, un país que ahora mismo es una de las potencias ciclistas mundiales

… y al mismo tiempo uno de los focos de dopaje que están bajo la lupa.

Un sentimiento agridulce, un sabor raro que deja sobre la mesa la situación más curiosa que hemos visto en mucho tiempo.

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El ciclismo esloveno reúne él solito un palmarés demencial este año

Primoz Roglic les da la mayor cantidad de victorias, con Tirreno, UAE Tour y Romandía, las etapas en el Giro, pero no es sólo eso Tadeg Pogacar no ha esperado ni un mes para estrenarse en el World Tour ganando Algarve, en febrero, y California hace unos días.

Sumadle eso a Matej Mohoric, omnipresente y no siempre afortunado con la victoria, aunque ojo, dejadle que ya va ganando cosas -su agosto del año pasado fue eso «hacer el agosto»-, el «dominio suizo» de Simon Spilak, el corredor que no corre grandes vueltas porque prefiere ganar las pequeñas del país helvético…

DT-Swiss Junio-Agosto

 

En Pinerolo, Jan Polanc tomó la maglia rosa de su compañero Valerio Conti -tiempos contradictorios también para el UAE, con algún ciclista suspendido, Gaviria que no gana y carrusel de maglias rosas en el Giro-

Jan Polanc es un valioso ciclista de 27 años que ya tiene dos etapas en el Giro que ahora adorna con una maglia rosa perdida por el valle de Aosta.

Eso viste en la sala de estar.

 

Se ve que en la rueda de prensa Polanc fue inquirido por la operación Aderlass, una operación contra el dopaje sanguíneo que tiene en Eslovenia su kilómetro cero.

«Un sueño hecho realidad que lucharé por alargar lo más posible» vino a decir en general.

Así es la Girona Gravel Ride 

«Soy esloveno, vivo en Eslovenia y estoy orgulloso de eso. Es triste todo lo que está pasando» añadió sobre lo otro.

Lo cierto es que el ciclismo esloveno está viviendo una situación muy similar a aquella que en España tuvimos en los tiempos de la Operación Puerto.

 

Porque el estallido de la OP, tristísima e ineficaz acción contra el dopaje en este lado de los Pirineos, pilló al ciclismo español con Valverde, Contador, Samuel, Sastre y Freire, entre otros, amasando victorias y victorias, mientras en casa los trapos se lavaban a gritos.

Un panorama complejo en el que lo sencillo sería decir que el ciclismo esloveno triunfa por estas cuestiones.

SQR – GORE

 

Cambrils Square Agosto

 

De hecho Roglic, el tipo más vigilado del Giro en todos los campos, ya soporta ciertas insinuaciones, fuego amigo podríamos decir, porque Stef Clement ha lanzado la sonda.

Sea como fuere que Janez Brajkovic acabara su trayectoria profesional como la finiquitó hace unos meses anunciaba un año de cuchillos largos para el ciclismo esloveno, en un escenario feo para el técnico del Bahrain y algún corredor.

Si correr y competir un Giro es complicado, imaginaros con este peso sobre la espalda.

Imagen: FB Giro d´ Italia

¿Doparse para “ganar” una Quebrantahuesos?

dopaje cicloturismo JoanSeguidor

¿Cicloturistas que dejan de rueda a profesionales en  activo? ¿A dónde vamos a parar?

Aparición de hipertensión arterial o agravamiento de la misma.

Trombosis coronaria (muerte súbita).

Trombosis cerebral.

Enfermedad vascular cerebral.

¿Sabéis de lo que estamos hablando, verdad?

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En efecto, estos son los daños que puede causar entre deportistas el uso de la eritropoyetina recombinante humana (EPO), que aumenta el hematocrito superando valores del 55%, que hace que la sangre se espese y no circule con fluidez.

Por eso está prohibida.

Por eso es la lacra de este sacrificado deporte.

Y por este motivo -según todos los indicios-, Raúl Portillo ha sido sancionado por positivo por EPO por la Agencia Vasca Antidopaje y ha prohibido su participación en competiciones deportivas.

De este modo, es apartado de las “carreras” en las que iba a participar, por su salud y, claro está, por no hacerlo en igualdad de condiciones que el resto de sus rivales, esto es, por hacer trampas.

Así de claro.

SQR – Cerdanya Cycle

 

He de reconocer que, como muchos otros, yo no conocía hasta ahora a Raúl Portillo.

Ahora sí, se ha hecho famoso de manera lamentable.

Algunos dirán que, hombre, sí era reconocido por su “meritoria” trayectoria como ciclista Máster 40, ganando hasta campeonatos mundiales y “venciendo” en muchas marchas cicloturistas internacionales de reconocido prestigio.

Pero el caso es que yo ya hace mucho tiempo que ni me fijo, ni sigo, ni me interesa saber quién ha ganado en una marcha como la Quebrantahuesos.

O como dicen sus organizadores, el que ha realizado la marcha en menos tiempo, algo que, a todas luces, huele a eufemismo se mire por donde se mire.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

A ver, si Raúl se hubiera limitado a ganar unas cuantas carreras Máster, quizás habría pasado más desapercibida la manera en que lo hacía, pero… ¡ay!, el “chico”, si es que se puede llamar chico a un ciclista que va a cumplir 46 tacos este año, no se conformó y quería la gloria y los laureles de vencer en reputadas clásicas, “compitiendo” contra otros “ciclistas turistas” como él.

Porque Raúl, no lo olvidemos, se puede considerar un cicloturista, combativo, eso sí, pero uno más entre nosotros que tiene su trabajo diario, imagino de 8 horas, y una familia y amigos a los que atender.

 

Por lo tanto, ni es un profesional, ni se dedica a vivir del ciclismo de competición y, ni mucho menos, tiene edad para estar en la élite con los pros.

Dicho esto, yo no soy amigo de Raúl y, como digo, ni siquiera lo conocía antes, pero si yo tuviera amistad con él, lo primero que le diría, y de buen rollo, es que es tonto, muy tonto, pero no para un rato, no, tonto para siempre.

DT Swiss ERC 1100: La bicicleta se viste por los pies

Jugarse así la vida… ¿por qué?

A ver, que me lo explique porque yo no lo entiendo, de verdad.

 

¿A qué estabas jugando, Raúl?

No soy nadie para juzgarte, por supuesto, pero sí para dar mi opinión y lo primero que me viene a la cabeza es pensar y decirte: ¿pero a dónde creías que ibas, piltrafilla?

Siempre dicho con cariño, de verdad, porque podrías ser mi amigo.

Pero… ¿tú crees que “ganar” a tu edad marchas como la Quebranta, los Lagos, la Irati-Extrem, la Ports d’Andorra o la Íñigo Cuesta, entre otras muchas, no iba a levantar dudas, sospechas y un alto grado de incredulidad?

Si es que ya estabas en el punto de mira. Y es normal.

¿A quién se le ocurre?

¿Un tío de 45 años, dejando de rueda a todo un pelotón de guerreros cicloturistas, jóvenes competidores, ex profesionales, amateurs y todo un carrusel de fieras del pedal?

Si es que no eras creíble, hombre.

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Si explican que hasta dejabas de rueda a profesionales en activo. ¿A dónde íbamos a parar?

Caramba, si tan bueno eras, ¿por qué no pediste ingresar en un equipo pro e intentar asaltar el Tour?

Vamos, digo yo.

Además, acabo de verte en un video tuyo “auto-promocional”, en el que presumes de todas tus victorias en todas estas grandes marchas CICLOTURISTAS, como si se tratara del palmarés de la carrera deportiva de un profesional en activo.

No lo veo muy bien, no, para nada.

Y además, al final de tu promo, dices que este año “habrán más cosillas”.

Pues esas “más cosillas” ya te las has encontrado, de golpe y… ¿por sorpresa?

He estado mirando tu performance en la Quebrantahuesos del pasado año, en la que alzaste las manos en señal de victoria en meta: estratosférica, alucinante, extraordinaria e increíble, unas cifras mareantes, unos datos apoteósicos.

Además, fue una de las QH más rápidas de la historia.

He querido compararla con la efectuada por “Purito” Rodríguez, un ex pro que no necesita ninguna carta de presentación ¿cierto?

Pues bien, le metiste 18 minutos en Sabiñánigo, tardaste casi dos minutos menos que él en coronar el Somport y que fueron casi 20 en el Portalet…

En fin, no quiero seguir, porque o eras un fenómeno desaprovechado o ibas enchufado hasta arriba.

Cambrils Square Agosto

 

Que sí, que sí, que seguro que también entrenabas mucho, está claro, pero esos números sólo están a la altura de los “jóvenes” profesionales o de los que se han metido de todo para ir como un tiro.

Y tú, ni eres joven ni eres un pro, está claro.

La verdad, llegados a este punto, no sé de qué nos sorprendemos y quizás era algo que se veía venir.

Me refiero a que haya gente que sea capaz de todo, como doparse, para ganar una cicloturista… o entrar entre los mil primeros, porque para objetivos los hay de todo tipo.

Sigo sin entender cómo algunos pueden actuar así, porque por dinero no será ¿no?

Que yo sepa, en estas “pruebas” no hay premios en metálico, aunque sí trofeos, medallas y diplomas y, sí, también mucho postureo, y mola mucho decir, ya no que has vencido en una cicloturista, sino también  que has entrado entre los 50 primeros, o como si son entre los dos mil o tres mil primeros, qué más da.

¿Se trata sólo de presumir de lo que has sido capaz de hacer?

¿De fardar?

¿De tener prestigio entre tus amigos o compañeros de grupeta, de club, de salidas domingueras?

¿Tanto vale la pena?

La respuesta es no, evidentemente.

De todas maneras, no te culpo, al menos exclusivamente a ti.

Tampoco se trata de hacer más leña, ni de machacarte más. Tú sabrás por qué lo has hecho.

Quiero decir con esto, que hay más culpables. Tú sólo eres ahora un cabeza de turco.

Y te están dando palos por todos lados.

Pero no eres el único responsable.

Como te digo, las marchas cicloturistas encubiertas como “carreras” deberían acabar para siempre.

Luego, vienen las lamentaciones.

Pero es el eterno debate, y en este sentido parece que hayamos entrado en bucle.

 

«Time Trial» by David Millar, la intimidad del ciclista redimido

A David Millar le quedaba un sueño por cumplir: volver al Tour y ganar una etapa

Gracias a la productora DocsBarcelona del Mes, en este mal anillado cuaderno hemos podido disfrutar del pre-estreno en exclusiva de LA película documental sobre el último año en activo de David Millar.

Recordaréis que este ciclista escocés, ganador de 10 etapas en Giro (1), Tour (4) y Vuelta (5), además de campeón del mundo contra el reloj en 2003, se vio envuelto en un caso de dopaje en 2004.

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Él nunca lo negó: había ganado todas aquellas carreras haciendo trampa.

De este modo, su carrera fue interrumpida bruscamente para cumplir los dos años de sanción pertinentes.

El film nos explica la historia sobre su retorno al ciclismo de competición, si bien nos sitúa la acción en 2014, con un David Millar que a sus 37 años se siente ya mayor y piensa ya en la retirada definitiva.

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Sin embargo aún le quedaba un sueño por cumplir: volver al Tour de Francia y ganar una etapa.

Después del visionado, obligado para cualquier aficionado apasionado por este deporte, ésta es nuestra opinión sobre el documental.

De entrada, el título… ¿por qué Time Trial?

David Millar se tomó el final de su carrera como una prueba contra el cronómetro, una lucha contra “su” tiempo que, implacable, le marcaba que la hora estaba cerca.

Aquel último año de competición para él, fue una contrarreloj decisiva para ponerse en forma y culminar su vida como profesional, con una suspirada última toma de contacto con la Grande Boucle, una carrera adictiva que se convirtió en su obsesión.

DT-Swiss Junio-Agosto

En la primera escena del documental, ya vemos a un David Millar reflexivo, con rabia contenida, pero hablándonos con melancolía sobre lo que pudo ser y no fue.

Su imagen, entre luces y sombras, como su propia vida de ciclista, retrata un corazón herido pero redimido, que necesita lavar su pasado convirtiéndose en un activista contra el dopaje.

En la siguiente secuencia, ya disfrutamos de unos maravillosos planos de Millar haciendo lo que mejor sabe hacer: montar en bicicleta contra el reloj y haciéndolo, además, muy rápido.

Estas escenas serán la tónica durante la mayor parte de la película, en la que el director, Finlay Pretsell, sin escatimar medios, nos deleita con una filmación extraordinaria, utilizando técnicas antes nunca vistas, con cámaras objetivas instaladas en los vehículos de apoyo y subjetivas en las propias bicicletas.

Todo esto hace que veamos a los corredores desde todos los ángulos y perspectivas posibles: de lejos, de cerca, desde fuera, desde dentro, transmitiéndonos en todo momento los sentidos y las sensaciones de los propios ciclistas.

Como en el caso de Millar.

A través de sus ojos, vemos lo que él ve.

Una visión que supone un cambio radical y sobre todo diferente del ciclista profesional.

Vemos como la cámara sigue a David Millar, que vuela contra el cronómetro, camino de la gloria.

Las escenas se suceden una tras otra, a ritmo de vértigo, mientras observamos como el escocés corre como el viento.

SQR – GORE

Sentimos su respiración.

Vivimos los latidos de su corazón.

Lanzándose sobre su bicicleta, ágil, veloz, moviendo las piernas con habilidad con una tremenda cadencia, disfrutamos viéndolo pedalear, sorteando obstáculos y curvas.

Cambrils Square Agosto

Igual que cuando siendo adolescente, con 15 años, le compran su primera bici y empieza a correr arriba y abajo de su calle.

Allí, en una curva cerca de su casa, empezó a entrenar para someterla, pero nunca por debajo de los 50 km/h.

Al final lo consiguió, después de más de dos semanas de esquivarla.

Ya nunca más volvería a frenar en aquel reviro.

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El biopic continúa después centrado en sus últimas carreras para preparar su asalto al Tour. Es aquí donde de nuevo la fotografía del documental nos ofrece momentos que nos atrapan.

Vemos bellas etapas de montaña de la Tirreno-Adriático, entrando en juego otra fantástica novedad de la que podemos disfrutar en la película: la vida de un pelotón ciclista dentro de la carrera.

¿Por qué Suunto?

Tan acostumbrados como hemos estado siempre a vivir las carreras desde fuera, en este celuloide experimentamos todos los estados de los corredores: la euforia, el tedio, el esfuerzo, la épica y la heroica.

Y el cansancio.

Y preguntarse el porqué.

“¿Por qué estoy aquí?” –se pregunta el propio Millar.

“Ni siquiera me gustan las montañas” –afirma.

“El ciclismo es absurdo: entrenas cada vez más y más, para sufrir todavía aún más” –sentencia.

«Hay corredores que son unos gilipollas. No se merecen estar aquí» –escupe y reniega.

Sus pensamientos desafían la lógica y crean, viendo la cinta, un espectáculo fascinante, pero doloroso.

En este sentido, el espectador se ve inmerso en la intimidad del corredor, no sólo la de David Millar, sino la de todo el pelotón.

Doscientos corredores. Todos hablan entre sí. Parecen ser todos amigos.

Todos comparten experiencias, sensaciones. No parecen rivales.

Hasta que el kilómetro 0 pone a todo el mundo en su sitio.

O la carretera.

O los puertos de montaña.

Esos que Millar no quiere ver ni en pintura.

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Oímos conversar a los ciclistas, sus quejas, sus ánimos, sus ilusiones y proyectos.

También a los directores de equipo.

Todo desde dentro.

El director sabe captar en todo momento la sensación de estar ahí dentro del pelotón: un microcosmos en el que los ciclistas se cubren y se mueven, se protegen y se esconden.

Y el que visiona estas escenas pedalea con ellos, con sus problemas, con sus controles, con sus entrenos, todo explicado de una manera muy humana.

Aunque el centro de todo sigue siendo David Millar, al que se le ve delgado y fuerte. Se le ve bien.

Pero hay algo en su cabeza que dice que no.

Y llega la prueba definitiva: la exigente, dura y larga Milán-San Remo.

De aquí saldrá su visto bueno para participar en el Tour.

Físicamente está bien. Puede hacerlo.

Tiene un sueño y quiere cumplirlo.

En ese momento la película nos sumerge en el sufrimiento, el sudor y el dolor de los corredores que van a cola de pelotón, como ascienden y bajan los famosos Capos.

Y las propias dificultades de Millar, que ha de poner pie a tierra para ponerse unos guantes que le aíslen mejor del terrible frío que sufre en sus manos y una chaqueta térmica que nunca acaba de abrocharse bien.

Una escena que crea desasosiego.

No vamos a explicar aquí, por supuesto, si consiguió o no esa ansiada plaza para el Tour, pero sí que la película acaba de nuevo como al principio, con la imagen de David Millar.

Esta vez responde a su entrevistador que se ha acabado, que ya no quiere volver a hablar nunca más de drogas.

En la escena final, vemos a Millar bailando en una discoteca, bajo los psicodélicos focos y la estridente música.

Se le ve feliz. Extasiado.

Se le ve liberado.

¿De qué?

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El ciclismo también tuvo su 11 M

Echar la vista diez años atrás es como meterse en el coche de una montaña rusa y ejercer la pura teoría de gravedad ante la primera gran rampa que te espera. Una especie de caída al vacío. Bajo nuestros pies desapareció la tierra firme mientras a cada minuto algún reporte radiofónico, alguna conexión televisiva, se hacía el último recuento de muertos en los trenes de Madrid. Luego tras el caos, vino el silencio de las almas rotas, y no hizo falta tener a nadie querido en esos trenes porque lo sentimos como si todos fuéramos con ellos.

Ese mes de marzo el ciclismo vivía revolucionado con un joven murciano que llevaba los colores del Kelme a lo más alto allá por donde participaba. Había explotado Alejandro Valverde. Recuerdo con total nitidez que esos días se corría la París-Niza, una carrera que acabó en manos del alemán Jorg Jaskche. Llovió mucho, vaya si llovió durante esos oscuros días de marzo. Como la tarde que la Setmana Catalana acabó en Parets del Vallés y Joaquim Rodríguez ganaba la carrera de su tierra en las puertas de su casa. Aquel Purito no tenía el carisma de hoy en día, vestía de amarillo Saunier Duval, pero su desparpajo prometía. Todo aquello aconteció esos días de marzo.

Y mientras España vivía el vuelco electoral, la retirada de las tropas de Irak, las primeras premisas del gobierno Zapatero, el ciclismo se aprestaba a vivir su hecatombe. No sé si fue en marzo o en abril de aquel mismo año, pero sí que fue por esas fechas y que el golpe fue tremendo. Hablo de la entrevista concedida por Jesús Manzano al diario As.

Juan Gutiérrez condujo con todo arte de detalles aquel serial de dopaba en papel de periódico. Bajo el título “¿Cómo se dopa un ciclista?” Jesús Manzano abrió el melón de las bambalinas. Habló de centrifugadoras, de plasmas caninos,… explicó su desmayo en una etapa del Tour de 2003, abrió en canal “el sistema”. Pero, ¿es realmente así el sistema? Mucho me temo que no anda lejos de esas descripciones.

Recuerdo también que el diario As, hoy patrocinador de la Vuelta a España, mantuvo un banner con la confesión de Manzano durante mucho tiempo. Recuerdo una portada me parece que con Pablo Alfaro sujetando un cuchillo con los dientes, diciendo que esperaba a Zinedine Zidane en el Sánchez Pijuán. En aquella eliminatoria de Copa Madrid y Sevilla se dieron hasta en el carnet, y el diario que se preciaba sacar una exclusiva como la de Manzano mantenía ese nivel.

La detonación de Manzano tuvo muchas consecuencias a corto plazo. Imagino llamadas de urgencia esos días de confusión, de maldiciones sobre su persona, de desmentidos. Es la historia del ciclismo, es la historia del deporte, no se engañen, nada es como parece. Todo está lejos de ser perfecto, más o menos como en la vida, siempre hay un pero, o dos, o tres.

A medio plazo la confesión de Manzano, que bien podría haber sido completada por un futbolista o tenista arrepentido, aunque de estos parece que no hay, emergió la Operación Puerto y lo que parecía iba a ser un barrido en toda regla ha quedado en pura cosmética. Un descojone internacional, otro más, de cómo funcionan las cosas en España, ese país que exculpa banqueros probadamente ladrones y desacredita “preferentistas” estafados.

Dicen, me han contado, casi jurado, que el pelotón está más limpio que nunca, pero el goteo de escándalos no cesa y siempre hay un imbécil que se inmola –lamentablemente, nunca mejor dicho- haciendo un daño irreparable al colectivo. Como en el 11 M, la sensación de que las cosas han cambiado en el ciclismo es más bien eso una sensación, sin embargo aquí seguimos con un inquebrantable amor por este deporte y sus actores. Eso no hay Manzano que lo cambie.

 

INFO

INVERSE vestirá a la Selección Andaluza de Ciclismo

Manuel Rodríguez, presidente de la Federación Andaluza de Ciclismo, firmó el pasado 1 de marzo un acuerdo de colaboración con Inverse. En dicho acuerdo, Inverse confeccionará todas las equipaciones de todas las disciplinas de ciclismo en las que compite la selección autonómica andaluza, así como, los maillots de los Circuitos Provinciales de Andalucía.

Joan Sabaté, director comercial de Inverse, ha manifestado su satisfacción por dicho acuerdo por la relevancia que tiene la actividad de Federación Andaluza de Ciclismo en panorama deportivo de España. Inverse se compromete a aplicar su reconocida calidad en todas las equipaciones que fabrique para dicha federación. Inverse confecciona ropa de ciclismo, triatlón, running y de otros deportes en su fábrica de Mollet del Vallès (Barcelona) y sus orígenes se remontan al año 1969, siendo un referente internacional por lo que se refiere al diseño y confección de ropa técnica deportiva personalizada.

Imagen principal tomada de www.nieuwsblad.be

Y el ciclismo se cansa de ser cobaya…

Atribulado, estos días son de densidad de intereses. Todo lo que cae entre manos de un servidor quiere ser leído, devorado, pero claro uno es humano, finito, y cae en el error de poder mascar todo lo que merodea un tema que tiene a nuestra prensa en pie de guerra: la trama Lance Armstrong.

Ayer domingo, día del Señor, anduve algo desconectado por menesteres lúdicos. Ello conllevó una concentración de unos cuantos mensajes. Citaré tres. Uno sobre el cansancio que ya generaba el tema del americano, un cansancio compartido que no obviado, pues es terrible las bifurcaciones que alcanza el tema. Otro con palmaditas por la sinceridad que, a juicio de mi interlocutor, destila el blog. Sinceramente, no es nada del otro mundo. Un tercer mensaje me conminaba a leer este artículo de un periodista deportivo en La Vanguardia.

Lo bueno de las ediciones digitales es que a un click puedes asomarte a la hemeroteca de un autor en e cualquier momento. Les invito a ver la trayectoria reciente de Dagoberto Escorcia, autor del mentado retazo. Todo es Barça, o no Barça, según se mire, con algún coletazo de sincronizada y Rafa Nadal. Ello es la hemeroteca del 99% de nuestro rodillo. Sólo se acuerdan del ciclismo “cuando truena”.

Pero veamos el artículo en cuestión pues una vez más no tiene desperdicio. Se quejaba amargamente el articulista de El País, Carlos Arribas, el otro día en La Ventana de que por qué tienen que ser los periodistas de ciclismo quienes estén tirando todo el día de la manta alumbrando escándalos y descubriendo las vergüenzas del deporte.

“El ciclismo es el deporte en el que hay más amigos del fraude, íntimos de la trampa, enamorados de violar los límites de la competición y científicos que controlan el bien y el mal del triunfo” afirma en su primer tramo Escorcia. No discuto que el ciclismo tiene mucha gentuza. A mucha la conocemos, pero ¿sólo el ciclismo? Entiendo las cifras que maneja el Doctor Ferrari, al final todos los caminos conducen a él, ¿cuánta parte del pelotón, cada vez peor pagado, está en disposición de hacerse con sus servicios?, ya que estamos a la vista de sus emolumentos ¿no son otros deportistas quienes puede acceder a él?.

Entiendo que quien esto firma basa sus juicios en una amplia trayectoria, cuyo alcance desconozco, para hablar con tal solvencia. En ese caso no dejo de asombrarme por los continuos y lacrimógenos alegatos sobre la decepción que les suponen las trampas de un deportista. La trampa es tan usual en el deporte que su sola presencia nos es familiar. “Toda la admiración la había ganado gracias a ser el más grande embustero del deporte” completa. Seguramente Lance ha decepcionado a muchos que creían en él, pero es necesario que gente que se viste por los pies esté aludiendo a la parte sentimental de esta historia para armarse de razón.

Creo que una vez más se le hace un flaco favor al Deporte y sus actores, los Deportistas, en pos de un buen y redondo escrito. Desconozco si se hace por convencimiento aunque sospecho que se arma desde el interés. Pero lo que hace diez años habría sido una hecatombe para el ciclismo no deja de reafirmar a muchas personas. Y si no miren los cinco comentarios cosechados por el artículo. La gente, aunque algunos no lo consideren, no es gilipollas. Quizá hace unos años se tragaban con las verdades oficiales, pero ahora, tanto han vilipendiado el ciclismo que muchos ya extienden su sospecha al deporte en general y esta espiral señores habrá que detenerla en algún momento.

 

Foto tomada de http://enriqueventura.es

¿Sólo médicos forman la rama española del caso Armstrong?

Abundante y cuantiosa información corre estos días por las ediciones digitales de nuestra querida y alcanforada prensa. Habrá tiempo para analizar reacciones con perspectiva. Incluso ya se aventuran a decir que Lance Armstrong será borrado del palmarés del Tour, cuando su director ha hablado en condicional. “Si la UCI sanciona nosotros cargamos”.

Despieces personales dedicados a cada uno de los damnificados por el bombazo sobre la testa de Lance Armstrong son otra de la línea argumental abierta. US Postal, que presumía de ser una torre de Babel, movía ramificaciones por doquier. Ahora que todo salta por los aires oímos testimonios de estadounidenses hundidos en el fango, de Mathew White desposeído del título de director del Orica y Johan Bruyneel expulsado del Radio Shack.

Pero ¿este retrato es fidedigno?. En parte, pues a ello también se suman confesiones, recibos, conversaciones y otros retales de una mafia hecha equipo, a la luz de lo que se vierte en la acusación. Incluso se carga sobre tres personajes, dos médicos y un “palomo”, los tres españoles.

Entonces ¿la trama hispana en este embrollo arranca y finaliza con ellos?. Yo diría que no. Se omite, quiero pensar de forma involuntaria, la convivencia de varios ciclistas españoles en todo este lodazal. De Asturias nadie respira de Chechu Rubiera -se le atribuye un pago al Dr. Ferrari y poco más- y Benjamín Noval, desde Jaén no oímos comentarios del “Triqui” Beltrán, ni tampoco de Salamanca escuchamos alusiones a Roberto Heras.

Huelga decir que la misma prensa que en casos más enrevesados han cargado con ariete flamígero sobre la numantina resistencia de algunos ciclistas, que por cosas mucho menos evidentes fueron machados, ahora corre un tupido velo sobre la fiel y leal guardia pretoriana española que Lance Armstrong tuvo en su reinado. Obviar a estas alturas la importancia de Rubiera en la labor para el tejano es de suma miopía, cuando no de mala intención. Ídem de los otros tres, principalmente de Heras en 2002 y Beltrán en 2003.

Concluyo por eso que esto no es nada contra con los cuatro ciclistas que han estado al servicio del americano. Pero la evidencia, de ser tan abrumadora cuando se trata de hundir a Armstrong, pasa a escurridiza cuando implica a ciclistas españoles. Si Andreu, Hamilton, Landis, Hincapie & cia están hasta el cuello como parece, es complicado creer que Rubiera, Heras, Beltrán y Noval no lo estén ¿No creen?.

Foto tomada de http://www.cronometroenmarcha.com