La capacidad de asombro ante el dopaje

La Vuelta de este año está registrando mucho público en las cunetas

Dopaje, siempre dopaje, trampa y esas cosas. Esta semana nos ha dejado un par de noticias de esas que dan juego y una buena ristra comentarios, ambas además tuvieron su cuota en este mal anillado cuaderno.

La primera fue el francés que fue pillado con su motorcillo en carreras master. Fue una práctica que, como me comentaron a raíz del post, la propicio la búsqueda de igualdad con quienes competía, como si cada uno de nosotros pudiera hacerse con una moto GP para competir en el WT

La segunda fue el resultado adverso del frasco B de Samuel Sánchez y el comunicado de su equipo extinguiendo la relación laboral. Fue curioso, como esas cosas que no prevés porque el azar las trae solas. El día después de hablar de la eterna juventud de Davide Rebellin, canta el contranálisis de su verdugo en Pekin, de Samu.

De esa olimpiada primero y segundo no han quedado bien parados en el conjunto de sus carreras. Uno, el italiano, pasó a un segundo escalón después de pitar en los juegos chinos, el otro, el astur, parece poner así broche a su carrera.

Al margen de lo sucedido y lo que piense cada uno, lo que nos sorprende son las respuestas de algunas personas a los positivos y cantos de sirena que de forma cíclica se dan en el pelotón.

Lo primero que nos llama la atención es que la prensa cada vez le presta menos atención al tema, aunque su cuña siempre le dedica. El positivo de Samu, en dos entregas, ha ofrecido sendas mitades que, informativamente hablando, han coincidido con el foco mirando a BCN y Catalunya. Cuando saltó su positivo por el atentado, cuando se confirmó el mismo por la semana que llevamos por estas tierras.

Sea como fuere, el dopaje es como algo amortizado, como esas variables que los mercados, cuando van a castigar o no a un país, tienen por descontadas. Ha pasado de ser el demonio a ser parte del paisaje. No sé si esto es bueno o no, porque aunque nos evite portadas hirientes y bochornos públicos, a quienes nos gusta esto, el nivel de inversión en el ciclismo es el que es y sacar equipos ni es sencillo ni va al alza. Creo que todo influye.

Con todo, estas percepciones, se desprenden de algunos de comentarios que leemos:

“Triste final”
“Con los años que llevaba como ha podido caer en este error”
“¿A quién puede sorprender esto en profesionales?”

También hubo, los menos, que demostraron sorpresa y estupor, cuando no decepción, pero ya digo, al final son los menos. Que el ciclista implicado fuera educado, cortés, solícito y accesible no quita que sepa del “oficio” y las servidumbres que implica.

Hace unos años, en este mismo mal anillado cuaderno, en una charla que tuvimos con un quiosquero sobre ciclismo y demás justo antes de un Tour de Francia, creo que recordar que fue el ganado por Wiggins. En la misma, salió, cómo no, el dopaje y al final la conclusión a la que le llevamos fue: “Como un mago en la TV, míralo, disfruta, pasa un buen rato y no hagas preguntas, no lo merece”.

Imagen tomada del FB de La Vuelta

INFO

Tiempo de gravel…

Dopaje mecánico también en masters

El lentísimo goteo del llamado “dopaje mecánico” ya ha manchado Francia. Al parecer un ciclista master de 43 años es el autor y ha sido cazado con un motorcillo por la policía y agencia antidopaje francesas, ahí es nada. Le tenían “clichado” tras unas exhibiciones en ascensiones tan duras que invitaba a la sospecha.

Como se dice la policía no es tonta y con la ayuda de Christophe Bassons, ciclista hace unos años que se distinguió del resto por ser crítico con la omertá sobre el dopaje, le estudiaron la bici y sacaron un rudimentario motor, como dicen en CyclingNews, de 200 vatios en el tubo del sillín.

En Francia estas cosas son delito, se le tacha de fraude deportivo y se soluciona devolviendo todos los premios sospechosos de ser ganados por este sistema y un castigo que le puede dejar fuera del deporte un tiempo.

Yo por de pronto le pondría nombre y apellidos, no lo han querido hacer, y de paso lo divulgaría por mismas redes sociales en las que seguramente se fotografiara con los trofeos, maillots y demás prebendas que se sacó haciendo trampas de la forma más burda y ruin.

Una vez hecho eso, le dejaría sin poder competir como a un ludópata se le impide entrar en cualquier casino del mundo, sólo con mostrar su DNI porque en definitiva demuestra la misma clase de enfermedad y obsesión que muchos de estos.

Al amigo anónimo, con sus 43 añazos, se le filmó siguiendo a Mathys Fedrigo, sobrino de Pierrick, recordaréis ganador de alguna etapa en el Tour, entre otras cosas, Mathys es junior y ha coincidido con este tramposo en alguna carrera.

En fin…

Otro que en su muro de Facebook seguro pondrá que ama el ciclismo, la bicicleta, su gente, el paisaje y lo divino del ser humano, otro que podrán sus mierdas, trofeos mancillados por el engendro mecánico que le daba ese empujoncito.

Hay cosas que no se entienden, ni se comprenden. Este mes de enero hablamos de los herederos de la trampa, gente sin escrúpulos que corre con “truco”, sea mecánico, que me sorprende sea tan minoritario, o con otras porquerías. Es lo que hay, cada vez que ellos pitan, ponen el foco sobre el ciclismo en general, y siempre habrá quien vea una rueda rodando sola en la Vuelta o en Flandes para sacar el mantra de que este deporte es un deporte de tramposos.

Pues como todo en la vida hay tramposos, y éste es de los de traca, que no sólo compite amañando, también lo hace contra chavales que pueden perder su rueda con la facilidad que la fe en el sistema. Flaco favor a lo que tanto ama.

Merci beacoup, mon ami

Imagen tomada de www.xataka.com y CyclingNews

El dopaje & ciclismo, esto no deja de sólo una parte

“El dopaje es al ciclismo lo que el clavo a la rueda”. Con esta sentencia Pedo J Ramírez apuntilló una de las entrevistas que Alberto Contador protagonizó en el ya extinto canal Veo 7 hace dos años. Una acción de limpieza de consumo doméstico para un corredor que por aquel entonces navegaba en un mar de dudas que rompió en el TAS meses después.

Pedro J defendió la limpieza y honorabilidad de Alberto Contador. Fue periodista, juez y parte. Sin embargo ello no le impidió soltar la terrible sentencia que adorna el inicio de esta entrada. El ciclismo no se mueve si no hay dopaje, vino a decir, justo después de defender al gran campeón que su segundo, Eduardo Inda, descuartizó tiempo antes en el Marca y que al poco tiempo tomaría parte en el Giro de Italia del cual sería desposeído.

Lo cierto es que el ciclismo se lo ha montado muy mal. Estos días por Madrid sólo pululan antiguos profesionales del gremio por los juzgados donde se debate la suerte de la Operación Puerto. El engendro que surgió hace casi siete años sigue ahí, en esas, radicado y centrado en el ciclismo, trufado en él, tan íntimamente ligado que quizá en vez de “puerto” cabría bautizarle “operación piñón”.

Pero lo cierto es que los temblores de la OP se miden fuera del ciclismo. El pasado domingo Xavier García Luque realizaba un repaso de los positivos más notables de la historia del fútbol. Fue una somera  y literaria aproximación a algo que cualquier persona con dos dedos de frente no puede omitir. Recogiendo el guante del periodista de La Vanguardia, ese medio que da cobijo al cándido Dagoberto Escorcia, Rubén Uría firma un artículo poniendo en cuestión lo que cualquier hijo de vecino se cuestionaría. Hete aquí la pieza.

Sí el fútbol. Oh vamos. El fútbol es la diana de sus diatribas. Curioso. Conviene frotarse los ojos. Al fin, con 2013 años transcurridos desde la muerte de Cristo en este bendito país veo algo realmente contundente contra algo que no sea el ciclismo. Un recopilatorio, no detallado por su extensión, pero sí significativo de las mierdas que sostienen este deporte en particular, y el Deporte en general.

Por que como muchas veces me ha tocado adoctrinar, existe un dopaje para cada momento y competición.  Conviene recordad cuál es el positivo más importante de la historia. Ocurrió en unos 100 metros lisos hace 25 años en Seúl. Lo arrojó Ben Jonshon. ¿Se les ocurren prueba más en las antípodas del Tour de Francia?

Laurent Fignon comenta en su libro que a recorridos más sencillos, más dopaje. Para el francés la ausencia de dificultades invitaba a que los podencos se creyeran caballos de carreras y ello abría el grifo. Sin caer en la tentación de “ya lo dijimos”, no se engañen, lo que acontece en Madrid es la punta del iceberg, la parte del todo, una pequeña muestra de lo que es la competición, la alta competición, un nivel de exigencia tal que miren sino la natación sincronizada y cómo están acabando cada una de las garantes de un éxito cuyo coste perdura toda la vida.

La mierda del ciclismo ya rebasa sus límites

Lo siento, de veras. Lo lamento mucho. Este blog últimamente da asco, repugna. Sí. Estamos atados a la actualidad. Tenemos un invierno convulso. El ciclismo vive en dos realidades. La que nos gusta. La competitiva. En Argentina, en Australia, ahora ya en Europa, aquí mismo, en la hermosísima isla de Mallorca. Pero paralelamente está el ciclismo de despachos y lo que es peor, el de juzgados.

Estos días sangramos, nunca mejor dicho, por los cuatro costados ante indecente rueda de declaraciones de la Operación Puerto. Nadie sabe nada y el juez tampoco inquiere por que no se ve en la obligación. La acción que nos ubicó en la vanguardia de la lucha contra el dopaje que en otro país tendría encima de la mesa culpables y conclusiones en España es un asunto de salud pública, como quien prohíbe fumar en un bar, que seguro acabará en nada pues el canal por donde han de surcar las aguas de la justicia está marcado, y bien marcado.

Se habla mucho del listado de Eufemiano. Se trazan conjeturas. La Real Sociedad de fútbol es el epicentro de las mismas. Todo por unas siglas que el ginecólogo canario ironizó con un vino. Manda huevos, estamos para bromas. El estado español pagándole un sueldo mientras él quema jornadas en los juzgados madrileños así, ironizando. Obviamente sobre el club guipuzcoano convergen y encajan piezas, pero hacernos creer que la historia empieza y acaba en ellos es sencillamente insultar al espectador. Si un pájaro como Eufemiano gusta de volar alto ¿cómo conformarse con premios menores? Y la Real es uno.

Que no duden que este doctor tiene un gran poder entre sus procelosas manos. Ha sido un chasquido y ha hecho temblar el CSD, sí el Consejo Superior de Deportes. Señaló con precisión a Pipe Gómez y éste salió por la puerta de atrás de la presidencia de no sé qué fundación con no sé qué objetivos. Por Dios, Pipe. Hace pocos días supimos que tenía una tabla de salvación para todos los organizadores ciclistas en apuros. ¿En qué habrá quedado tal propuesta? Es más ¿sigue vigente?

Entretanto el juicio de la Operación Puerto sigue su curso mientras informaciones catárticas surgen por doquier. Están muy cabreados en Holanda y Dinamarca. Su porquería rebasa los límites de lo tolerable. Y en esto Luis León Sánchez pasaba por ahí. Le trincharon sobre sus relaciones con el demonio en persona, en forma de médico canario, y le han puesto en la nevera. Por medio titulares jugosos. “Luisle, apartado por sospechas de dopaje”. Llega el desmentido del equipo, que dice que está apartado, pero sólo un poquito, y el eco es escaso. Dar marcha atrás no figura en los manuales de la facultad.

Con este enrarecido ambiente convivimos a diario. Ha sido tal la presión que se ha ejercido sobre el ciclismo que, salvo sorpresa mayúscula, se ha rebasado la línea de resistencia. Ahora mismo surgen amaños y otras tretas en el fútbol, es una inercia que se podía pensar como lógica. Como dijo mi abuelo, “en todas las casas se cuecen habas,…”.

Foto tomada de www.abc.es

Con Rasmussen, cae un profesional de la mentira

La trampa y la mentira, argucias varias, y variadas, cincelan profesionales de las mismas. Personas que las tejen con cuidado y tesón, poniendo su mejor mimo y aporte personal. Una vez construida la falacia giran sobre ella, la retuercen y exprimen. Se proponen mantenerse a flote hasta que el cerco es insostenible. Cuando la evidencia les abruma sonríen, dijeron estar confundidos y muestran cierto alivio. “Ya no tendré que mentir más”, acaban manejando.

Bueno. Bien. Esta historia nos la conocemos. Asistimos a diario a una hilaridad tal que el torniquete de la realidad lo emerge todo. Empreñarse es cierta utopía. La posibilidad de cambio y enmienda no cabe. Miren por ejemplo el calvo danés con pinta de chorizo llamado Michael Rasmussen. Ciertamente patético. Un servidor creyó en la terrible injusticia que le estaban infringiendo y al final él resultó la cuña de la misma. Tuvo a bien cargar con una injusticia que se ganó por mentiroso compulsivo.

Saben que la obra más gruesa que Cultura Ciclista ubicó en su primer catálogo de publicaciones fue una tesis sobre el caso Rasmussen y todo lo que rodeó su expulsión del Tour de 2007. La obra es densa. Sus conclusiones indignan, en parte. El autor hace suyo el caso Rasmussen y sinceramente no queda muy bien parado por el propio protagonista de la obra. Digamos que el acusado desacredita a su abogado. Cómo de bien le vendería la moto Rasmussen al señor Moller, autor de la obra.

Sin embargo quedarnos en la corteza del hecho es injusto. Michael Rasmussen fue crucificado de forma vil y perversa por un rodillo llamado sistema que destripa a capricho. Al final de la historia, viendo algunas de las documentaciones que aporta el autor se despacha que Rasmussen pagó los platos rotos de no sabemos quién y sin adivinar porqué. Pues que Rasmussen no era trigo limpio estaba claro, pero acaso pensábamos que los que le rodeaban en el equipo y rivales estaban ajenos al sistema. Obviamente no. ¿Por qué entonces se cargó contra él y se omitió otra purrela?

Quizá en esencia ahí debamos encontrar la utilidad de la enconada defensa de Moller y sus elucubraciones a su alrededor. Ahora bien, toda esta coartada urdida bajo los pies del exciclista carece de sentido alguno cuando éste admite haberse metido en el cuerpo poco menos que la “marmita” donde cayó Obélix. No hubo vena de Rasmussen que no sondearan los algodones del dopaje y él lo negó, lo negó y lo negó. Ahora su rostro es la cara de un nuevo escándalo en el ciclismo.

Y es ahí donde volvemos al principio. Michael Rasmussen ha sido un mentiroso profesional, pues ha hecho del hurto el eje de su vida. Ello quiere decir que vivió una mentira tan instalada que la defendió como si de una verdad se tratara. Exactamente igual que Lance Armstrong, que nuestros políticos, que los muchos estafadores que pululan por este bendito mundo.

Cuando el acoso y la evidencia son abrumadores entonces sollozan y dicen querer cambiar. Buah. Pobres chavales los que en años venideros caigan en manos de este pro del mamoneo. Pobres por que sabrán que en el fondo nada cambia, que como Iñaki Pardo vino a decir hace unos días en este cuaderno: rodeamos, movemos y aireamos para que en definitiva nada cambie.

 

El atronador silencio de Jan Ullrich

Es lastimoso repasar el palmarés del Tour de Francia entre 1996 y 2010. Se trata de una pradera de cobriza y abrasada hierba trufada de socavones. Un emborronamiento generalizado donde, asómbrense, sólo cuatro ganadores son los originalmente proclamados: Marco Pantani, Jan Ullrich, Carlos Sastre y Alberto Contador. Si finalmente cae sobre Lance Armstrong todo el peso de la ley que el público ávido de sangre solicita el terreno más que horadado estará minado y reventado.

Pero miremos. 1996: el burro hecho caballo de carreras Bjiarne Rijs jugaba a campeón siendo “míster 60”. Pasado el periodo de Armstrong, llegaron terribles nuevas. La caballeresca gesta de Floyd Landis en Joux Plane y posterior positivo que dio a Pereiro su Tour en 2006 y el clembuterol y el chuletón de Contador en Pau en 2010. Por medio quedó la dantesca expulsión de Michael Rasmussen en 2007 cuando tocaba el éxito.

Hace un tiempo, reflexionamos sobre la circunstancia de que muchos ciclistas no se dan por aludidos cuando saltan resoluciones por dopaje de otros que les favorecen. Miremos lo que comentábamos entonces con Carlos Sastre. También Oscar Pereiro quiso quitarle hierro cuando se juzgaba a Landis por pasarle el Tour que en lógica le pertenecía. “Si otros ya han crucificado a Landis, ¿quién soy yo para añadir más leña?” comentó.

En este entorno nos movemos. El ciclismo puede asistir al mayor corrimiento de un palmarés de su historia, le ejecuten uno, dos, tres o todos los Tours a Armstrong, pero todos calladitos y sentados. Sin duda quien más tendría que respirar sobre el tema es Jan Ullrich, rival históricamente maltratado por el tejano. Tres veces quedó segundo el alemán venido del Este en el septenio ganador del yankee.

Sólo conocemos las declaraciones de su mentor Rudy Pevenage. “Todos fuimos víctimas de Lance” concluyó. Nada más. Si Ullrich sacara algo en claro de todo esto, si el Tour ejerciera sin la intención de aplacar sospechas sembrando de nuevas, le corresponderían cuatro ediciones, nada menos que cuatro, y los importes que de ellas se generen. Pues a las tres que perdió en la carretera versus Armtrong se añade la del tramposo Rijs.

Pero claro el Tour en una decisión que en política se diría salomónica dice que puede declarar desierto el concurso de esos años, algo así como decir que si el ganador está podrido no ponen la mano en el fuego por los que fueron segundos. Vamos que poco menos les falta decir que esa pantomima que llaman antidopaje es pura falacia. Una conclusión a la que muchos llegamos hace tiempo incluso cuando se arguye eso de “pasé 200 controles y nunca nada de nada”.

Foto tomada de http://forodeciclismo.mforos.com