¿Se puede comprar la tradición ciclista?

La segunda edición del Tour de Dubai ha finalizado. Hace un año, al calor de la versión original de la carrera árabe, Nacho Labarga nos apuntaba “in situ” varios aspectos que llamaron la atención de los allí asistentes. Obviamente, ante la carencia total de background, los mentores de la prueba hicieron valer el gran activo de la zona: el dinero. Coches lujosos, escenarios que abruman, suntuosas presentaciones,… ni ASO ni su Tour de Francia fueron capaces de imponer tanto.

El Tour de Dubai es una extensión de RCS, el garante del Giro, en Oriente. Todos ponen un huevo en la zona y los italianos no son tontos. Al margen de la competición propia, que no ha estado mal, el debate generado sobre la carrera giró mucho sobre la tradición y la autenticidad de los escenarios.

Es obvio que la tradición está donde está y eso no lo podrá cambiar todo el dinero del mundo, pero omitir el esfuerzo que esta gente está realizando por acoger el ciclismo sería injusto. Es más que el ciclismo sea ansiado por el dinero árabe que también compra otros símbolos occidentales, no es más que la espejo de la normalización de la bicicleta en nuestras sociedades. La carrera es lo que es, la llegada en alto se situó en una presa porque el lugar no da para puertos mayores, sin embargo nos da la medida de cuánto gusta el ciclismo “worlwide”.

Quizá aquí no tengamos abolengo ni historia, los lugares de Dubai hablan como ningún otro de la sangrante desigualdad que impera en nuestro mundo, pero le ponen mimo y medios. El ciclismo es el único deporte que puede salir de la gran plaza de Brujas, pisar el Alpe d´ Huez y acabar a la sombra del Burj Khalifa, y eso es un valor a explotar por mucho que en España la dejadez sea supina a la hora de organizar grandes eventos.

Miren Dubai, etapas patrocinadas como el Down Under, emplazamientos medidos, televisión perfecta… muchas cosas que aprender sobretodo por estos lares. No tendrán nuestra historia, mucho lo lograrán al calor de los petrodólares, pero también tienen cosas que enseñarnos y el sólo interés por el ciclismo e invertir en él, nos merece nuestro respeto, no será la primera vez que una imitación perfecta acaba superando al original.

Foto tomada de www.dubaitour.com

INFO

Para estos días de tremendo frío…

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En la gorra de invierno de Lucky Bastërds, con una pieza en polar para las orejas, tomamos conciencia de la importancia de los materiales del producto. El tejido exterior de la gorra es algodón encerado como los abrigos de cazar, tipo Barbour. Se trata de un tejido impermeable que resiste muy bien a la intemperie y que incluso acepta una capa de cera impermeabilizante cuando se necesite. Estos materiales son de procedencia inglesa.

Cuando el futuro quiere adelantarse al futuro

Artificial, esplendorosa e insustancial. Con esos tres inseparables calificativos se podría resumir el Dubái Tour 2014. El pelotón llegaba este mes de febrero por primera vez en su historia a ‘la ciudad del futuro’. Dubái, un espectacular oasis de lujo y modernidad, creado en medio del desierto, acogió su primera vuelta de cuatro días. La carrera, dada a pocas conclusiones en cuanto a materia ciclista, tuvo su punto álgido el pasado martes, justo en la previa de la ronda. En pleno centro de la ciudad, en las faldas del hotel más alto del planeta, RCS se encargaba de abrir la fiesta con una presentación jamás vista hasta ahora en otros festivales ciclistas. Corredores y técnicos no se cansaban de repetirlo antes, durante y después de las cerca de dos horas que duró el acto. «Nunca hemos visto nada igual. Ni Tour, ni Giro, ni leches» se hartaban a decir. El prodigio de luces, sonidos y figuras, con bailarinas voladoras y globos emigrando a los cielos creó un escenario irrepetible. Pese a todo, la ceremonia no logró congregar a más de 100 personas (aproximadamente) entre las que principalmente se encontraban periodistas, personal de la organización y demás personalidades con afán de ‘postureo’.

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La carrera, propiamente dicha, resultó lo suficientemente desastre. Los equipos, que por temas logísticos no pudieron transportar sus vehículos, tuvieron que ‘apañarse’ con lo que les ofrecieron, que no era otra cosa que un coche de apoyo en el que a lo mucho les cabían dos bicis de repuesto. «Es como si hubiéramos regresado al siglo pasado», se quejaba algún mánager en la zona de los equipos. Unas circunstancias que, al igual que había ocurrido en Omán y Qatar el año pasado, provocaron que la crono se realizase sin ‘cabras’, un hecho que ciertamente molestó a más de un especialista.

Lo que más sorprendió en este sentido fueron los pobres materiales con los que arrancaron los noveles del SkyDive, quienes eran la envidia del resto de equipos por sus lujosos ‘Audi’, pero no por sus bicicletas. Los dubaitíes, que en esta ocasión corrieron de rojo para honrar a la bandera de su país aunque su maillot habitual ser negro, debutaron en la carrera de su tierra con unas bicis «casi del Decathlon», como cuchicheaba el dirigente de un gran equipo. Pese a todo, las trazas de la nueva estructura son inmejorables. Existen las ganas, los medios y, sobre todo, el parné. Una receta que condimentada con el color de los billetes podría saciar a los paladares más gourmet en el futuro. Su idea no es otra que la de crecer paso a paso, al contrario de la fórmula que parecen haber tomado los Emiratos en otras materias. Para que ese proceso, a priori acertado, sea lo más efectivo y rápido posible está por esas tierras el sempiterno Paco Mancebo, quien parece -aunque pueda no parecerlo- más encantado y enamorado que nunca de su profesión cuando está cerca de llegar a los 38. El de Navaluenga no oculta su deseo de superar la barrera de los 40… Dando pedales!

Volviendo a la carrera, el recorrido fue un paseo turístico por la ciudad a excepción de la etapa del viernes, que sí tuvo algo de realidad al salir los ciclistas al desierto e incluso afrontar algunas rampas considerables. El domingo, con Maradona pegándose con los medios, se dio por concluido un Tour que enganchó al principio por la espectacularidad de los escenarios, pero acabó cansando por la falta de dinamismo. Un hecho a tener en cuenta es que prácticamente no se vio gente en las cunetas (salvo en las salidas y llegadas), además de que el resto de la ciudad parecía vivir ajena a la que estaba montando por allí la serpiente multicolor.

Con todo, en Oriente Medio ya sueñan con replantear estas carreras para próximas ediciones. En los mentideros se aseguraba que para 2016 podrían unirse las pruebas de Catar (desafortunada idea que comience un día después porque los corredores se fueron corriendo de la meta al avión) con las de Dubái e incluso Omán. Los jeques y emires están dispuestos a ‘comprar’ la tradición ciclista y agarrar el futuro por las solapas, con los elementos positivos y negativos que todo ello conlleva. No obstante y como decía Purito antes de una etapa: «No estamos como para elegir. Hay que darles las gracias».

Por Nacho Labarga desde Dubái

Un pelotón de las mil y una noches

El dinero árabe gusta de lo occidental. Hace poco hablábamos de la “arabización” del ciclismo en lo que no deja de ser un paso lógico y coherente con el camino emprendido hace un tiempo. Si como decimos al capital árabe les atraen los símbolos occidentales, la normalización de la bicicleta por estas latitudes, y por ende del ciclismo, convierte esta máquina y deporte en objeto de deseo para los mentores de aquellos países. Igual que fútbol y tenis, por poner dos ejemplos plausibles, forman parte de ese circo, el ciclismo sigue y sigue colonizando lugares y sedes a golpe de panorámicas y pedales: Omán, Qatar,…

No cabe duda del valor iconográfico de este deporte que sobrepasa los límites de un estadio y se adentra en el lugar que lo sustenta. En breve va a comenzar una nueva carrera por la zona. Es el Dubai Tour. Dubai, uno de los seis emiratos, lugar de inversiones y caladero de nuevos ricos. Atmósfera irreal, una fila de “Benidorms” hilada en línea de costa. Agujas que desafían pinchar el cielo y contradecir la gravedad. El paraíso del cemento con un tercio de las grúas mundiales funcionando en su elevación.

En estas tierras, indómitas no hace mucho, el Dubai Tour abre el fuego de su historia y la entrada de RCS en el apetitoso emirato. Si ASO ya pulula hace tiempo por la zona y lo del critérium de ases Unipublic quedó en nada, los italianos al final han metido la patita en el polvoriento lugar. El Dubai Tour es un engendro entendemos muy rentable. Para allá se llevan a Rui Costa, Tony Martin, Vincenzo Nibali, Mark Cavendish, Fabian Cancellara, Joaquim Rodríguez, Peter Sagan y Alejandro Valverde. A ellos se suma el nuevo SkyDice, equipo autóctono con nuestro querido Kiko Gambas, Paco Mancebo.

En este recordó de la especulación inmobiliaria mundial se desarrollarán nada menos que cuatro etapas. Miren el recorrido, miren. Son cuatro minutos de grabación. Todo virtual, como la opulencia que rodeará al pelotón. Cuatro jornadas entre rascacielos y poco más. Se atravesarán los símbolos del paraje. El estallido de cristal y acero llamado Burj Khalia será centro neurálgico. La ruta irradiará hacia el Jumeirah e incluso se acabará en una de las ramas de la palmera artificial ganada al mar.

Todo un derroche de escenografía y tiro de cámara en lo que entendemos será una burbuja dentro de la burbuja. Lo que pase en la carrera será competencia de los partícipes, la organización y medio mundo que lo vea por televisión. En el lugar poco menos que sabrán de su celebración. Grandes avenidas de veinticinco carriles de por sentido que empequeñecerán el pelotón. Como todo es una opción. Un servidor prefiere la vetusta Europa que seguro ofrece parajes quizá menos jugosos pero más auténticos. Mientras aquí se languidece, allí se nada en la abundancia. Son las cosas de nuestro mundo.

Foto tomada de global-conferences.eu

INFO El próximo día 22 de febrero en nuestra sala de formación de la tienda Tomas Domingo de Sant Boi impartiremos un curso de mecánica básica, una formación ideal para todos aquellos que acabáis de empezar en el mundo de la bici tanto de montaña como carretera y queréis adquirir las nociones mínimas para poder tener vuestra bici en buen estado de revista antes de cualquier salida.