Un Indurain, un Merckx es algo que ocurre cada ciertas generaciones

Tours Miguel Indurain y Team Sky JoanSeguidor

No se puede pedir que cada campeón que surge emule a los mejores de todos tiempos

Esperar campeones eternamente es un peligro, un error, es caer en la melancolía y frustración.

Estos días Bruselas, Bélgica, está forrada literalmente de Eddy Merckx, medio siglo después ganar el Tour.

SQR – Cerdanya Cycle

 

Dicen que es un homenaje merecido, que ya era hora, cuando Eddy Merckx es un ciclista cuya memoria pervive eterna y cada poco está en primera plana.

Lo de Bruselas es merecido, es el homenaje definitivo, pero si un corredor ha prendido en la memoria, es éste, ni más ni menos que el mejor de la historia.

DT-Swiss 2019

 

Desde entonces Bélgica, dicen, esperan uno igual.

Es algo muy usual entre la afición al ciclismo, al deporte en general.

Apreciar el talento único de unos cuantos elegidos se debe imponer y saber que Eddy Merckx hubo uno debería ser de obligado conocimiento.

No es que se pueda aspirar a revivir las sensaciones que esos grandes nombres nos transmitieron, pero el ciclismo pasa página, es diferente a cada paso y es bueno que perviva en el recuerdo.

Aquí, en este lado de los Pirineos, fuimos muy dados a recordar a Miguel Indurain, condenando quienes seguían su camino, que no tomaban el testigo, porque tomar el testigo de Indurain era una cuerda al cuello.

Y en ese proceso arruinamos la grandeza de algunos ciclistas que también fueron irrepetibles, Abraham Olano, por ejemplo.

 

El ciclismo español viene de pasar una edad dorada culminada por Contador, Purito y Valverde, parece que ahora miramos los trece ciclistas que compiten en el Tour, y sabe a poco.

Te damos cinco motivos para pedalear por La Cerdanya 

Craso error.

Vendrán otros Contadores o Puritos, o no, pero vendrá otro ciclismo, mejor o peor, diferente.

Y ahí, los belgas nos dan una lección.

📷 A.S.O / Pauline Ballet

Publicada por Le Tour de France en Sábado, 6 de julio de 2019

Viven este deporte sin saber de realidades, de triunfos, lo viven y perpetúan porque forma parte de su ADN, los campeones siempre están ahí, pero los chavales que crecen entre kermesses merecen todo el respeto del mundo.

 

Países Bajos, otro vergel de ciclismo, que desde Zoetemelk no lograba nada grande hasta la irrupción del ausente Tom Dumoulin.

Ahí, la bicicleta y el ciclismo corren intrincados con la gente, el sentir y la emoción.

En Italia sigue viviendo su Giro como algo único, y sólo Vincenzo Nibali lo disputa con opciones.

SQR – GORE

 

Y qué decir de los franceses, quienes no ganar el Tour desde hace casi 35 años, pero no le ha girado la cara al ciclismo.

Tienen el Tour, un motor, pero cuidan su ciclismo, su cultura, la proyectan y hoy medio mundo bebe de las grandezas de Francia gracias al Tour y su publirreportaje de cinco horas diarias.

📷 A.S.O / Pauline Ballet

Publicada por Le Tour de France en Sábado, 6 de julio de 2019

El ciclismo español no es ciclismo para muchos si la vaca no da leche, pero es que la vaca no siempre da leche.

Lo dijimos el otro día, no vemos un español ganando este Tour, pero ello no quita que el ciclismo sigue siendo bello, universal y ajeno a banderas y bufandas.

Esperar un campeón como Miguel Indurain o Eddy Merckx es caer en la melancolía, lo otro, es sacarle el jugo al deporte más bonito del mundo.

Patrick Sercu y Eddy Merckx: enemigos íntimos

Patrick Sercu JoanSeguidor

El pasado viernes 19 de abril, «El Caníbal» lloró la última escapada de Patrick Sercu

No era para menos, su compatriota Patrick Sercu, su amigo y enemigo íntimo a partes iguales, con el que había formado un tándem casi invencible en la pista, lo acababa de dejar de rueda, escapándose de la vida a la edad de 74 años.

Y lo había hecho como él lo solía hacer: deprisa y rápido, esprintando en solitario.

Gravel Ride SQR – 300×250

Sí, Eddy Merckx lloró ese día la muerte del que había sido su compañero de fatigas desde que tenían 16 años, una gran pérdida para él a nivel personal y para el ciclismo en general que había perdido uno de los grandes nombres de la historia de este sacrificado deporte.

Es posible que muchos os preguntéis quién era Patrick Sercu para tener este merecidísimo reconocimiento.

Los que no lo hayáis conocido, no os culpéis.

Es comprensible.

Sólo los fieles seguidores del ciclismo en pista, o los amantes de las épicas aventuras que se viven en el velódromo, reconocerán a este inigualable corredor como “el Eddy Merckx de la pista”.

SQR – Cerdanya Cycle

Sólo vamos a dar unas pocas cifras para que os deis cuenta de quién era este fenómeno de la velocidad:

*1206 victorias en toda su carrera, aunque la gran mayoría forjada en los velódromos.

*Ganó 88 pruebas de los Seis Días.  27 participaciones con Merckx de pareja, de las que ganó 15.

Patrick Sercu JoanSeguidor
http://capovelo.com

*Campeón olímpico de kilómetro en Tokio en 1964 y triple campeón del mundo de velocidad.

*En carretera tampoco fue cojo, con nada menos que 168 victorias en su palmarés, algo al alcance sólo de los elegidos.

*También lució en el Tour, incluso un día llegó a ser maillot amarillo, ganando seis etapas y adjudicándose el maillot verde en el año 1974, compartiendo podio con su gran amigo Eddy Merckx que aquel año ganaba su quinta ronda gala.

Podríamos seguir citando datos de un historial deslumbrante, pero creemos que estos son suficientes para destacar su carrera como ciclista: brillante, larga, intensa y vertiginosa.

Pero donde labró su leyenda fue sin duda en la pista y en una competición de seis días.

En efecto, una carrera que obligaba a los corredores a dar vueltas al velódromo 18 horas al día durante seis días.

El séptimo estaba reservado al “día del Señor” y el descanso era obligado: era la prueba de los Seis Días que había nacido en el año 1878.

Como buen flamenco que era, Sercu inició su andadura en el velódromo en Izegem, en la pista construida por Odile Defraye en 1912 que fue, además, el primer belga en ganar el Tour.

DT-Swiss 2019

Pero fue en la pista de Gante en la que Sercu logró su primera gran victoria en los Seis Días.

Fue en 1965 y lo hizo en asociación con Eddy Merckx, al que ya conocía desde que eran adolescentes.

Se conocieron en el Sportpaleis de Bruselas y se hicieron grandes amigos dos jóvenes e inocentes corredores cuya única ambición era la dedicación exclusiva a su profesión.

Pero un año antes, en 1964, ambos ya habían participado juntos en los Juegos Olímpicos de Tokio.

La vida de Eddy Merckx se entiende con Patrick Sercu

Sercu lo hacía en calidad de campeón belga de Sprint, Ómnium y Madison, y ambos, a su vez, como campeones mundiales amateur recién coronados: Merckx en la carretera, Sercu en el sprint.

Sercu ganó el oro, privando del posible título a Merckx, algo que dicen no sentó demasiado bien a “El Caníbal”, pero que, a pesar de todo, no fue impedimento para que la admiración mutua que se profesaban continuara siendo profunda.

Su amistad no había de dañarse por culpa de la competición.

Ser rivales no tenía porque romper ese vínculo.

Ambos corrían para ganar, sin importar contra quién.

Pero a Sercu dónde más le gustaba participar (y ganar) era en su casa: en Gante y en su velódromo de Kuipke, la meca flamenca.

En aquella pista sucia, con marcas negras de las llantas en aquellas maderas que crujían y se hundían al paso de los corredores y con manchas de sudor, Sercu ganó nada menos que 11 veces.

Cuatro fueron con Merckx, su mejor compañero, «un ciclista vacunado por un rayo», como el propio Sercu acertó en definirlo.

Dicen que ambos se complementaban a la perfección: Eddy era la fuerza y Sercu la velocidad.

Y siempre amigos, a pesar de la intensa rivalidad, sobre todo cuando un equipo italiano (el Dreher) se cruzó en sus caminos y los convirtió en oponentes.

El propio Sercu siempre decía que a pesar de ser adversarios nunca peligró su relación de amistad y que se había de distinguir muy bien entre la ambición deportiva y el respeto mutuo y el afecto.

SQR – GORE

Aunque Merckx siempre se encargaba de encender la mecha y declaraba que “el adversario nunca te puede gustar”.

Quizás lo dijera con bastante resentimiento por la pérdida de su compañero.

Se sentía decepcionado por este hecho y alguna vez lo llegó a demostrar.

Como en el Tour de Cerdeña del año 1970

Aquella carrera por etapas fue la primera victoria de Sercu en la carretera como profesional.

Un pinchazo de Merckx lo había dejado casi sin opciones a la general y Sercu asumió el liderato de la prueba.

Las etapas finales eran bastante montañosas y Sercu las temía, aunque pensaba que su amigo le respetaría aquella primera posición en la general.

No fue así. Para nada.

Merckx estaba allí para ganar y Sercu pertenecía a un equipo rival: fin de la historia.

De esta manera, “El Caníbal” lo atacó sin cesar en las siguientes etapas.

Una noche incluso llegaron a discutir airadamente.

Merckx no cedió y siguió con su acoso y derribo contra su viejo amigo rival.

Dicen que Sercu se agarraba a su rueda con sangre en los ojos, que llegó a morir mil veces, como él mismo luego declaró.

Al final pudo mantener su condición de líder.

Pirinexus 300×250

Aquel mismo año, Sercu iba en cabeza en la Gante-Wevelgem con Merckx y otros dos corredores.

Parecía que el sprint final iba a ser suyo, pero Merckx no se lo permitió y ganó.

Ya sabemos que Eddy no era de regalar carreras, salvo alguna excepción a algún compañero de equipo muy fiel.

Sebastián Mora tiene un sueño por cumplir 

Sercu se había quedado sin ganar en el prestigioso clásico “de su casa”.

Dicen que la venganza se sirve en plato frío y, un tiempo más tarde, podemos imaginar la enorme satisfacción con la que derrotó a Merckx en el circuito europeo Ómnium.

Sercu y Merckx, Merckx y Sercu, enemigos íntimos.

Foto:  Patrick Sercu- Photos Nostalgie

LDB_Berria 1024×140

Paris-Roubaix pave, Cosas que hacen que sea tan deseada

Paris- roubaix

Paris-Roubaix pavé nadie puede dudar, que sea de todas a todas la prueba de una jornada del calendario más cotizada y anhelada por cualquier corredor ciclista que sienta en su fuero interno deseos de ser algo en el mundo de la bicicleta.

Donde Acaba la Paris-Roubaix

Su final tiene lugar no lejos de la frontera belga y cercana al conocido Paso de Calais. Cabe consignar que fue a partir del año 1968, cuando la mencionada competición cambió su itinerario en contraste de lo que fueron sus anteriores ediciones.

Posteriormente, al objeto de aligerar su excesivo kilometraje, la aludida competición tomó la decisión en el año 1977 de situar la línea de partida en la ciudad de Compiègne, situada a 65 kilómetros al norte de París, lugar de cierta fama por erigirse allí el fastuoso castillo de Luis XV, monumento nacional, así como lugar de residencia de los reyes de Francia y de los emperadores no menos conocidos, tales como Napoleón I y III.

Con el citado cambio de salida los organizadores lograron acortar el recorrido, que ha quedado en definitiva en los 253 kilómetros, la cifra oficial que nos marca la actualidad.

¿Quiénes fundaron la Paris-Roubaix?

Su creación nos hace retroceder al año 1896. Fue un tanto ingrata la labor emprendida por dos importantes empresarios pertenecientes al ramo textil, apelados Théo Vienne y Maurice Pérez. Éste último era originario de una familia española.

El Velódromo de la Paris-Roubaix

Se establecieron en las cercanías de la ciudad de Roubaix, que poseía un gran poder industrial y económico. Estos dos magnates influyeron decisivamente en la construcción e inauguración de un velódromo de 250 metros de cuerda, asentado en aquella población de identidad y tonalidades más bien grises, dominada por los casi constantes humos de las fábricas colindantes y sus neblinas que suelen ser acusadamente bien manifiestas, una característica puntual en aquella región norteña del país galo.

Le veló, el periódico influyente en la Paris-Roubaix

Aquellos dos aludidos entusiastas, impulsados a su vez por otro maestro en aquellas lides, un tal Paul Rousseau, quisieron a toda costa divulgar y enaltecer las excelencias del deporte ciclista, dándole incluso una necesaria difusión internacional para que llamara más la atención al gran público. Así se instauró esta prueba de tanto abolengo y prestigio mundial.

Les secundó en este gran proyecto el rotativo denominado “Le Vélo”, bajo el impulso del citado Paul Rousseau, otro apasionado de este deporte, que en cierta ocasión llegó a escribir un elogio a favor de la bicicleta de la que decía “que consideraba más que ser un elemento rodado al servicio del deporte, era un artilugio divulgador y benefactor social puesto a disposición de las gentes”. Esta era su imaginativa definición. La frase ha perdurado en todos los ámbitos como un símbolo a la esperanza. Eran unas épocas donde el Tour de Francia, aparecía entre los aficionados al ciclismo.

1

Es así como se puso en marcha la prueba en la fecha del 19 de abril de 1896, registrándose el triunfo de un tal Josef Fischer al cubrir la distancia de nada menos 300 kilómetros. El corredor germano tuvo una compensación económica que ascendió a 1.000 francos franceses. ¡Qué tiempos aquellos!. Pasaría toda la historia de Roubaix hasta volver a ver a un alemán ganar con Jonh Degenkolb.

Se comenzaba al Paris-Roubaix

Los organizadores divulgaron a los cuatro vientos que constituía la carrera ideal para afrontar con más garantías la clásica y ya asentada Burdeos-París. Inicialmente no pasó de ser un modesto reclamo para atraer a los ciclistas. Luego resultó que la fama y popularidad se la llevó de todas a todas la París-Roubaix, considerada como una carrera de visos difíciles y a la vez sumamente arriesgada, especialmente por tener que pisar los atletas del pedal los terribles adoquinados que se insertaban a trechos en su recorrido juzgado un tanto diabólico.

Los Adoquines de la Paris-Roubaix

Aparecían los célebres adoquinados que de manera intermitente atenazaban y atenazan a los valerosos y animosos concurrentes. Los tramos de este insólito obstáculo de piedras casi cuadráticas aparecen unas veinte y tantas veces -en la actualidad suman veintisiete-, un verdadero tormento, una verdadera pesadilla. Se puede afirmar hoy que aproximadamente una quinta parte del recorrido se sumerge en esta situación un tanto angustiosa. Ello supone, más o menos, el cubrir bajo esta pesadilla una longitud de aproximadamente 53 kilómetros que no apuntillan al descanso precisamente.

2

Promedios memorables de la Paris-roubaix

El primer vencedor, lo reiteramos, fue el alemán Jozef Fischer, en el año 1896, un ciclista bien conocido en aquellos tiempos. Registró un promedio casi inaudito de 30,162 kilómetros por hora. Su contrincante más directo fue el danés Charles Meyer, que llegaría a la meta con 25 minutos de retraso, mientras que el tercero, primer francés, fue Maurice Garin, otro ciclista de solera.

El holandés Peter Post es el que por ahora mantiene la mejor marca desde 1964

bajo una media de 45,129 kilómetros a la hora, una cifra que parece casi inaccesible. Cabe afirmar que en aquella jornada sopló de espalda un fuerte viento que hizo volar a los corredores, algo así como una mano invisible que se asomó a la contienda ciclista en son de ayuda. Anotamos que en la temporada 2013, el suizo Fabian Cancellara registró también una segunda buena marca: 44,190 kilómetros a la hora. Con todo, tarde o temprano, los récords caen con el paso de los años.

Es anécdota el comentar que esta prueba, quizá no se sepa, empezó por disputarse detrás de bicicletas entrenadoras, salvo en los años 1898, 1899 y 1900, en que los corredores eran protegidos cara al viento por sendos automóviles. Esta novedad, sin embargo, no perduró con esa clase de ayuda que diluía el verdadero sentido de una carrera de cierta envergadura.

Los españoles, una ambición truncada

Los representantes españoles, hay que hacer siquiera una mención, han quedado un tanto al margen, salvo las prestaciones logradas por el catalán Miguel Poblet, segundo en el año 1958 y tercero en 1960.

Juan Antonio Flecha y sus intentos de ganar la Paris-Roubaix

En tanto que Juan Antonio Flecha, de origen argentino pero catalán de adopción, hizo el tercero en la edición del año 2005; el cuarto, en el 2006; el segundo, en la temporada siguiente, y volvió a ser tercero en el año 2010, un mérito continuado que le fue muy familiar aunque no culminara su obstinada acción con la conquista de una corona como ganador, una ambición truncada en su vida deportiva.

Ciclistas que están en el candelero

El belga Roger de Vlaeminck consiguió cruzar la meta de Roubaix como ganador en cuatro ocasiones (1972-1974-1975-1977), un dato nada despreciable que ensalza a este fornido corredor que destacaba entre otras cosas por su gran envergadura.

Figura en paridad con él, su compatriota y bravo luchador Tom Boonen (2005-2008-2009-2012). En un escalón inferior, con tres victorias, nombramos a los belgas Gaston Rebry, Henri Van Looy, Eddy Merckx y Johan Musseeuw; al francés Octave Lapize, al italiano Francesco Moser y al suizo Fabian Cancellara.

Que naciones han ganado más la Paris-Roubaix

Por naciones es Bélgica la que sigue capitalizando el dominio en esta prueba, con 56 victorias.

Le siguen algo más tarde:

  • Francia 28
  • Italia 13
  • Países Bajos  6

Estadísticamente hablando, hubo un belga, Raymond Impanis, que posee hasta la fecha otra buena marca.

Participó parís-roubaix en esta clásica que nos ocupa nada menos en dieciséis ocasiones. Hay un holandés, llamado Servais Knaven, que ha conseguido alinearse en la línea de salida quince veces. Lo curioso del caso es que tanto uno como otro, los dos mencionados, solamente han podido adornar su historial con una sola victoria en esta prueba de tan alto prestigio internacional. Son datos éstos, los escritos aquí, que perduran en nuestras memorias.

Por Gerardo Fuster

INFO

1

Hoy os hablamos de los patrocinios de Endura

Endura es el patrocinador de ropa del equipo # 1 del ranking en el World Tour, el Movistar Team. Endura provee la ropa de alto rendimiento a Movistar Team y es el proveedor oficial de ropa de Movistar Team para el consumidor final.

Está trabajando con Movistar Team en el desarrollo de la ropa de alto rendimiento utilizada por sus ciclistas siendo producida en la propia planta de producción de Endura en Livingston, Escocia. www.movistarteam.com

Patrocinador oficial de la ropa ciclista de equipo Betch.nl Superior MTB Racing. El equipo es dirigido por Bart Brentjens, el primer ganador de la medalla de oro olímpica en la historia del ciclismo de montaña XC como disciplina olímpica en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

El freerider británico y poseedor del récord mundial en dirt Chris Smith monta con Endura – echa un vistazo a sus últimos vídeos en la sección de blogs de Endura.

Patrocinados por ENDURA:

La expansión de Endura en el triatlón con los trajes velocidad y ropa de entrenamiento provee a triatletas con una larga trayectoria profesional como:

  • Rachel Joyce (tres veces 70,3 campeón Ironman, el tres veces campeón del Ironman
  • Desafío Roth ganador y múltiple top 5 finisher en el Campeonato del Mundo de Ironman)
  • Tim Don (múltiple Ironman 70.3 y campeón Ironman)
  • Luke McKenzie (Campeón Ironman seis veces y subcampeón en el 2013 del Ironman World Championship
  • Beth Gerdes (consagrada triatleta  y súper mamá)
  • Iván Raña (el tres veces olímpico, campeón del mundo de la UIT y el dos veces campeón del Ironman)
  • Nils Frommhold (Campeón Ironman dos veces y múltiple top 5 finisher Ironman)

Podéis ver más información en:

http://www.bartbrentjensofficial.com/

www.racheljoyce.org

www.timdon.com

 www.bethgerdes.com

 www.ivanraña.es

 http://nils-frommhold.de/

Eddy Merckx en Flandes: «Que te jodan»

Eddy Merckx Flandes Joanseguidor

¿Qué significa para un flahute ser un «León en Flandes»?

El Tour de Flandes es el Monumento nº 2 del Ciclismo, una prueba que es la joya de todas las carreras que se disputan entre finales de marzo y principios de abril en esta región flamenca de Bélgica.

En Flandes están locos por el ciclismo y ya hace más de 100 años que “inventaron” una de las carreras más difíciles de afrontar en un día, convirtiéndose en todo un símbolo de identidad para los flamencos.

Es su gran clásica adoquinada.

Cientos de banderas de la región y miles de gigantes estandartes se alzan durante el recorrido, sobre todo en su tramo final, que ondean flanqueando cortas pero empinadas cuestas, vertiginosas y muy duras, a veces acompañadas de ráfagas de viento, frío y lluvia.

LDB_Berria 1024×140

 

Los mejores corredores autóctonos de cada generación que han ganado la carrera reciben ese sobrenombre de “el León de Flandes”, en honor a su famoso emblema.

Y es que para ganar el Tour de Flandes hay que ser muy hábil, fuerte, valiente y noble.

Como el león.

De esta forma, se ganan un lugar eterno en el folclore flamenco.

Gravel Ride SQR – 300×250

 

Como belga, ganar en Flandes por primera vez es mucho más importante que vestir el maillot amarillo en el Tour”.

Con esta respuesta, un corredor de la talla de Johan Museeuw, contestaba a la preguntas de los periodistas sobre qué sentía en aquel momento, después de vencer en Flandes, un ya lejano 4 abril de 1993, un ciclista como él, nacido en Varsenare, en la provincia de Flandes Occidental.

La frase reflejaba ese sentimiento, después de batir al esprint a Frans Maassen y a Dario Bottaro, en la que fuera la 77ª edición de esta clásica ciclista belga.

Julien Absalon, la llama sigue muy viva 

Museeuw no dejaba de ser todo un flahute, ese tipo de ciclista rudo flamenco, tan acostumbrado a rodar por este tipo de carreteras estrechas en forma de largos pasillos empedrados con temibles subidas.

Johan, después de vencer nuevamente en 1995 y 1998 sobre los adoquines de la De Ronde, se ganó el corazón de los aficionados belgas que lo empezaron a reconocer como “El león de Flandes”, el mismo que luce rampante en la bandera flamenca como símbolo inseparable de la prueba.

Pirinexus 300×250

 

Como Eddy Merckx 

Pero el belga nunca lo tuvo fácil en esta carrera y vivía con esa frustración de no ganar en Flandes, para regocijo de sus rivales.

El ciclista con el historial más grande de todos los tiempos sólo pudo levantar los brazos en dos ocasiones: en 1969 y en 1975.

De esta manera no lo consiguió hasta en su 5º año como profesional, algo para él, a todas luces, inaudito y que le ponía muy nervioso.

 

De hecho, ya había ganado la Milán-San Remo dos veces, la París-Roubaix, la Lieja-Bastogne-Lieja, la Flecha Valona, todas las clásicas, pero el Tour de Flandes aún no lucía en su palmarés.

En 1969 “el Caníbal” era el claro y gran favorito en todas las pruebas en las que participaba, pero el Tour de Flandes se le seguía resistiendo y eso la prensa belga no se lo perdonaba, que una y otra vez se lo recriminaba y criticaba llegando incluso a escribir sobre él que igual no era un ciclista tan completo como se le suponía y que no disponía de las cualidades que se necesitaban para ganarlo.

 

Aquel año, estimulado por aquellos reproches y consciente de que el resto del pelotón iba a unir fuerzas contra él, Merckx, furioso, se embarcó en una fuga arrolladora a mitad de carrera en la que terminó por llevarse la victoria con el mayor margen de la historia de esta prueba: 5 minutos y 36 segundos sobre Felice Gimondi y en más de 8 minutos al resto de perseguidores, un grupo de siete corredores encabezado por Marino Basso, que entró en tercera posición en la meta de Merelbeke.

Una humillación en toda regla.

Eddy Merckx y Flandes, de aquello ya han pasado 50 años 

SQR – GORE

 

Él mismo nos lo cuenta:

Iba delante en el Muro de Van Geraardsbergen  –la colina pavimentada de Muur-Kapelmuur, Muro de Grammont o simplemente Muur. (N. del T.)- y tenía la sensación de que nadie quería seguirme y que todos estaban ahorrando fuerzas. Así que ataqué en el Bosberg, sabiendo que aún quedaba un largo camino por delante. Además aquel día hacía mucho viento en contra desde Ninove a Edebrakel. De repente, mi director deportivo se acercó a mí y me preguntó si estaba loco. Le dije que me dejara intentarlo porque si no atacaba allí luego sería muy difícil escapar -en realidad le contestó: ¡que te jodan! (N. del T)- . Allí estaban Gimondi y Basso, que eran realmente muy buenos corredores. Otras grandes figuras quedaron eliminadas por culpa de una caída. Pero para mí, ganar la De Ronde era lo único que me importaba. Creo que si no hubiera atacado en el Bosberg, no la habría ganado. 1969 fue una de mis mejores temporadas, tenía 24 años, y me sentía fuerte. Para mí hubiera sido una gran decepción el no ganar aquella edición. Creo que con el recorrido de hoy en día seguramente habría ganado la De Ronde más de dos veces. Aunque he de reconocer que una escapada como aquella es muy difícil que prospere en el ciclismo actual”.

Palabra de “El Caníbal” 

Cambrils Square Agosto

 

Esta victoria fue la más grande de la historia de De Ronde.

Aquel “León de Flandes” había rugido y mostrado más fiereza que ninguno.

Foto: https://cyclinginflanders.cc/stories

 

 

 

Cuando la luz divinizó Eddy Merckx

Eddy Merckx JoanSeguidor

Mov_Gore

Hasta la luz se alienaba para inmortalizar a Eddy Merckx

Eddy Merckx, nunca habrá otro igual. 

La imagen la compartió David Guénel hace poco en su cuenta de Twitter con una escueta línea en francés: “Eddy, touché par la grâce”.

El más grande.

El elegido por la gloria.

El corredor total.

El Dios sol del ciclismo.

El caníbal.

El insaciable.

Es la etapa 14 del Tour de Francia de 1970.

Al fondo el faro del Mont Ventoux, aquellos cerros pelados y desérticos, unos descampados de roca y arena, ese paisaje inhóspito, como de otro planeta.

Es un hombre inverosímil sobre la bicicleta, un tipo que va a ganar absolutamente todo lo que corra, un fenómeno irrepetible, un espécimen que parece, él también, como de otro planeta.

Es Eddy Merckx sentenciando su segundo Tour

Va camino de confirmar, si acaso alguien se atrevía a dudarlo, que había llegado para arrasarlo todo y a todos.

Y rasgando la imagen, en un destello divino, ese rayo de luz que corresponde a un error evidente del fotógrafo en los tiempos de exposición.

El error, tan humano error, permite que la divinidad incursione en la imagen de improviso, como si fuera una circunstancia fortuita, consiguiendo una postal que parece más bien un fresco de Rafael.

Me gusta la fascinación que evoca esta fotografía.

Revela la aterradora soledad que rodea a los grandes campeones, ungidos por los dioses, sufren y se retuercen cuesta arriba sabiendo que la gracia los rodea y que, algún día, también habrá de abandonarlos cuando se apague ese rayo de luz de luz divina que los rodea, esa luz que no brilla para el resto de los mortales.

Prueba a enviar tu bicicleta con Nacex

Pobres de esos campeones de hoy que nunca están solos.

Pobres de aquellos que vencieron a sin sufrir, a fuerza de inyecciones y pastillas.

Ninguno de ellos ha sido tocado por la gracia.

Merckx sobre Valverde: los récords están para batirlos

Merckx Valverde Lieja JoanSeguidor

El récord de Eddy Merckx en Lieja puede ser igualado por Alejandro Valverde

No es objeto de muchas hojas en este mal anillado cuaderno la figura de Eddy Merckx.

Y no creo que resulte justo.

La trayectoria deportiva de Eddy Merckx se podría resumir fácilmente diciendo que lo ganó todo excepto la París-Tours.

Y no sólo lo ganó todo, es que lo ganó varias veces imponiendo registros imperecederos como las siete Milán-San Remo que cuelgan en su vitrina.

Así las cosas, el ciclismo está ante un momento importante en el seno de su estadística más elevada.

A cinco o seis días de la Lieja-Bastogne-Lieja, Alejandro Valverde aparece como opositor a igualar a Eddy Merckx en el monumento más antiguo del ciclismo.

A la singularidad del reto, se le suma la actitud de Eddy Merckx.

El talante de Eddy Merckx

Cuando escribimos la historia de Jaume Mir, pudimos indagar en primera persona y de forma directa el testimonio de alguien que puede decir que incluso trabó cierta amistad con Eddy Merckx.

Entendedme, la palabra amistad en estos casos es muy relativa.

Lo describe como un auténtico depredador. Sobre la bicicleta no mostraba clemencia, fuera de ella… tampoco.

Eddy Merckx estaba rodeado de un grupo de personas de su confianza, un cinturón más o menos ancho, pero férreo, que no dejaba cabo suelto a su alrededor.

Pero ese ciclista que para algunos es el mejor deportista de toda la historia, eso siempre es muy arriesgado decirlo, hoy es un tipo que ve que sus registros son susceptibles de ir cayendo, aunque muchos, a la vista está, tardarán en caer. Si es que caen.

Así las cosas, Eddy Merckx se toma con deportividad que Alejandro Valverde le pueda igualar en la Lieja.

Al final el murciano, tras mil vericuetos, y energías volcadas en otros objetivos, está donde todos soñábamos, a la puerta de ser un grande absoluto en Lieja.

Y Merckx, como decimos, se lo toma bien e incluso le anima a lograrlo.

Y no sólo eso, el mejor de todos los tiempos, en ciclismo, admira aquellos que entienden el ciclismo como una cosa de doce meses y cuatro estaciones.

Como con Valverde, no escatima con Nibali y Gilbert.

Los campeones que no asimilan ser igualados

Eddy Merckx ganó muchísimo y no por ello tuvo rivales pequeños.

En su generación habían auténticos cocos, además en todos los terrenos, a veces incluso con cierto grado de especialización.

Sin embargo, consiguió acumular un palmarés de impresión.

Pero no por ello se cree en posesión eterna de los registros, cosa que, sorprendentemente, no siempre ocurre.

Cuando glorias del pasado opinan del presente no siempre les guía la justicia.

Aún recuerdo que Roger De Vlaeminck no se tomó bien que Tom Boonen le igualara en Roubaix.

Tampoco Francesco Moser respiraba con generosidad de Vincenzo Nibali.

Y me apena, oírles, porque la grandeza del campeón está en admitir que los récords están para batirlos, cuando no igualarlos.

La figura de Merckx será siempre enorme, creo inigualable en su conjunto, por mucho que por medio siempre haya el Valverde que se equipare…

Imagen tomada de FB de Liège-Bastogne-Liège

 

Souvenirs des Champs Elysées

En 1974 el Tour de Francia dejó el emplazamiento típico en su epílogo. La demolición del Parque de los Príncipes y posterior paso por el velódromo de la Cipalle dieron paso a la primera llegada a los Campos Elíseos, la inmensa recta que une los grandes símbolos de París, desde las Tullerías y el Louvre hasta el Arco del Triunfo y de ahí recto, emulando uno de los rayos del Rey Sol, hasta la Defensa y su armatoste de arco cuadrado.

Las gestiones se hicieron rápido. En 1975, hace ya cuarenta años el capo Félix Lévitan hizo caso de la sugerencia del periodista Yves Mourousi y se fue directo al presidente de la República, Valery Giscard d´ Estaing, para solicitar que el Tour aterrizara por primera vez en la que los franceses llaman avenida más famosa del mundo, cosa que no les discutiré, aunque por bellas hay un puñado más bonitas.

#DiaD 20 de julio de 1975

Tras 4000 kilómetros y la célebre etapa de Pra-Loup en la que Bernard Thevenet dio cuenta del ciclo Merckx, el Tour celebró la última etapa con salida y llegada en la capital marcando una tradición muy pocas veces rota, la llegada al sprint que cayó en manos del belga Walter Godefroot quien acompañó en el podio a su compatriota, el ya mítico Merckx que subió al cajón para recoger el premio del segundo en el que muchos apuntaron sería su sexto Tour.

Imagen tomada de velonews.competitor.com

Para seguir leyendo…

Col de Menté: «Chute d´ Ocaña»

Luis Ocaña en el suelo del Col de Mente

Luis Ocaña había firmado una jornada histórica en Occieres, nueve minutos a Eddy Merckx…

Portada de Marca el día que Ocaña se puso líder en el Tour

A los dos días, en la etapa Revel-Luchon, el universo ciclista se paró:

Desgraciadamente ahora ya es todo agua pasada y Ocaña no ganará el Tour 1971 como estaba más que previsto y merecía con todos los honores. La emisora del Tour a través de la voz entrecortada por la emoción de Félix Lévitan nos lo dijo con la brevedad de un disparo, pero nos dejó a todos paralizados por la emoción. No se podía decir más con menos palabras. Hoy estamos a poco más de 300 kilómetros de Barcelona y el corazón nos invita a regresar, porque si nuestro barco se hunde, resulta casi lógico que nos hundamos con él.

Eso, un disparo, Joan Plans no escribía aquella crónica del 14 de julio de 1971 para El Mundo Deportivo, no, Plans, el amigo del primer Tour de Jaime, sollozaba sobre las hojas del diario amargamente, recordando el momento en que Lévitan decía: “Chute d’Ocaña!” (¡caída de Ocaña!) por la radio de carrera.

Para seguir leyendo…

Imagen tomada de Free365