Eduardo Chozas es cantidad y calidad

Ya tenemos a Eduardo Chozas comentando la Vuelta en Eurosport

En el carrusel de ciclismo que se impone en Eurosport estos días, hemos tenido la alegría de volver a escuchar a Eduardo Chozas, junto a su alter ego natural, Antonio Alix.

Una combinación interesante, con la vehemencia de Alix, con una injustificada legión de haters, y la suavidad de Chozas.

Si nos dais a elegir, no dudaríamos…

Una noticia que es un grano de arena en el desierto que nos ha impuesto este puñetero 2020.

Volvemos a tener la pareja con la que entramos en Eurosport hace unos años, el mismo comentarista que en un evento de presentación de la temporada ciclista en Eurorpost, hace unos años, se nos descubrió con cariño y educación extremas, como aquel ciclista que admiramos hace treinta años.

Eduardo Chozas, nos repetimos, es cercano y respetuoso con sus comentarios, conocedor de lo que acontece en el ciclismo actual, me confirman que se prepara a conciencia, tanto en forma como en fondo, y de ahí el resultado, un lujo que vuelve a nuestra pantalla.

A disfrutar con el amigo Eduardo en una Vuelta que acabará en noviembre, casi de noche, con las hojas meciendo el paso de los ciclistas.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

-publicado 26 de julio- 

Eduardo Chozas supo trasladar su grandeza de la carretera a la narración ciclista

«Julio ha sido siempre un mes que se me ha dado bien» dijo Eduardo Chozas en la Cadena ser el sábado, tras un mes lago en el Hospital saliendo del transplante de médula por un linfoma.

Julio es al ciclismo el Tour, la carrera en la que Eduardo Chozas construyó un peldaño importante de su palmarés ciclista: ganador de tres etapas, dos en el macizo Central, de Aurillac a Saint Étienne, más aquella famosa del Granon, la llegada más alta jamás del Tur, aquel día que Lemond secó las opciones de Hinault en el Tour.

Aquella etapa fue icónica, nosotros supimos de ella por Jaume Mir, de la espera en meta, de las referencias que no llegaba, de lo poquísimo que salió Eduardo en la televisión, porque las diferencias eran tan grandes entre el escapado y los favoritos que era imposible mantener unas conexiones digas.

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Esa etapa la vimos durante el confinamiento y explica mucho lo que fue como ciclista Eduardo Chozas, un corredor de cantidad y calidad, dos conceptos que parecen antagónicos, pero que el cuadra con maestra perfección.

Corrió un montón de grandes vueltas, incluso en alguna campaña se sumó a esa moda que instauró su compañero Marino Lejarreta de hacer las tres grandes el mismo año, y encadenó un par de años corriendo tres semanas en España, Italia y Francia por ese orden.

Eso es cantidad.

Cantidad que no le quitó calidad, con un palmarés preñado de perlas que relucen, perlas que vistas hoy, lo complicado que es lograr algo así, son tesoros.

Igual que la etapa del Granon, cuatro años después, otra victoria de olfato y calidad, delante de Lemond, Bugno y Breukink en Saint Etienne, al sprint, escapado con ellos, y alguno más, tras dar esquinazo a Perico en la subida final.

Una etapa de maestro, como la Sestriere al año siguiente en el Giro, con los cocos pisándole los talones.

Un tipo así, en cualquier otro deporte sería reverenciado.

Nosotros supimos que Eduardo Chozas no andaba fino el año pasado, al final de año, en la felicitación que nos hizo por Navidad.

Dice que el linfoma le ha acompañado desde hace diez años, aunque en los últimos tres se han complicado las cosas.

Cuent que en Eurosport el año pasado narró carreras «bajo mínimos» y entre mareos, admite que para comentar no tenía problemas, pero que cuando estaba sentado mucho rato debía levantarse con cuidado.

Lo sabemos ahora, tanto tiempo después, por que Eduardo Chozas no ha escatimado un comentario, impresión y emoción cada vez que se ha puesto, habitualmente al lado de Antonio Alix, delante un micro de Eurosport a narrar una carrera.

Como cuando fue ciclista, lo suyo era cuestión cantidad y calidad: Comentaba por horas y horas, sin importar lo que quedara para meta ni la carrera que fuera, le ponía cariño, proximidad y sobre todo algo que ya le admirábamos de su época de corredor, le ponía humildad, una humildad que abría equidistancia entre los espectadores y la carrera, que les situaba en contexto y a veces enfriaba los habituales piques de Antonio Alix.

Ahora Eduardo Chozas supera esta enfermedad con la calma de saber que por el camino sólo ha dejado amigos y gente que le quiere, no es sencillo en un mundo donde el «haterismo» se lleva escrito en la frente, de ahí su mérito.

Escucharle nuevamente, no sé si lo tiene previsto, será sin duda un triunfo de aquellos que apreciamos la humildad como el primer peldaño hacia saber un poquito de lo que rodea.

Imagen: @Olympia_Vintage

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Tour 1986: La hazaña de Chozas tuvo el preludio de Sarrapio

Eduardo Chozas Tour 86 joanSeguidor

Días antes de Chozas, Sarrapio dio la campanada en el mítico Tour 86

Este tercer lunes de confinamiento Teledeporte nos trae aquella famosa etapa del Tour de 1986 que acabó con la monumental victoria de Eduardo Chozas en Serre Chevalier, arriba del Col de Granon, la llegada más alta de la historia del Tour, hasta entonces.

Si el domingo disfrutamos de la cabalgada de Perico con Hinault, esta vez toca Eduardo Chozas, un ciclista enorme, con un palmarés que lo dice todo, en una edición mítica, de esas que marcan un antes y un después en la historia del ciclismo.

Pero días antes de la victoria de Eduardo Chozas en el Tour 86, hubo una que fue también icónica, la de Angel Sarrapio que Jaume Mir, auxiliar esos días en Teka, nos contó en el libro que tuvimos el honor de escribir sobre su singular historia…

Pasaron los años, diez exactamente. Mir en otro Tour, Mir en el Tour de 1986. Su labor ahora era para el Teka, el equipo de su amigo Santiago Revuelta, otra de las personas de su vida, que cuyo nombre muchos años después sigue presente en cualquier sobremesa. En aquel Tour, el famoso de LeMond e Hinault, con este manteniendo la zozobra hasta el final sobre si sería fiel a la palabra dada, corría con Teka un asturiano de Arenas de Cabrales que destacó siempre por sus largas escapadas. Tras sufrir un accidente gravísimo en la Vuelta a Asturias en el 84 se rehizo y protagonizó, al año siguiente, una cabalgada en solitario de 200 kilómetros camino de San Remo, y a las pocas semanas ganó en solitario una etapa de la Vuelta a España en Sant Quirze del Vallès.

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Era Ángel José Sarrapio y su nombre aún resuena en la Francia más chovinista como el español que engañó a un francés de la forma más sutil que se recuerda. “Hay días que se aparece la virgen”, le dijo el asturiano, el percherón, a Javier de Dalmases cuando cruzó primero la meta del entonces incipiente parque de Futuroscope, mientras era aseado por Mir. Sarrapio acababa de ganar la décima etapa del Tour, ante la incredulidad de todos.

La historia fue la típica de una jornada de transición. En el kilómetro 60 de etapa, el asturiano se unió a la rueda del francés del Fagor Jean-Claude Bagot para hacer camino hacia el nuevo parque temático en los aledaños de Poitiers. La ventaja rápido superó los cuatro minutos y en esos guarismos se movería casi hasta el final, aunque condicionada por la caída en el pelotón de un nombre importante como Robert Millar, que calmó los ánimos de la caza, sobre todo del Panasonic holandés.

La cosa iba bien, todo normal, hasta que el director del Teka, José Antonio González Linares, viendo que iban a llegar escapados, aconsejó a su corredor que fuera conservador en los relevos hasta prácticamente omitirlos. La jugada empezaba a ser redonda: Sarrapio racaneaba porque sabía que Bagot estaba cerca de ser líder y este, aunque se desgañitara, no sacaba más de su compañero.

A 20 de meta Sarrapio, quien desde días antes venía arrastrando una bronquitis, empezó a hacer lo que se llama “teatro del bueno”, fingiendo fatiga extrema, sacando los pies de sus rastrales, realizando estiramientos y poniendo cara de ir extenuado. Aquello fue la gota que colmó el vaso de la confianza de los franceses, que dijeron a Bagot: a tope hasta meta.

Fue tan buena la escenificación de Sarrapio que en el coche de Fagor, imprudentes ellos, empezó a correr el champagne a tres kilómetros de pisar la recta final. Mientras, González Linares a lo suyo: “Ángel, los dos sois un plomo al sprint, haz que vas mal y tendremos una oportunidad”. Y Sarrapio volvía a poner cara de circunstancias mientras estiraba los muslos. Bagot se giraba, lo miraba, y siempre, casualmente, Sarrapio se tocaba la rodilla o resoplaba.  Bagot, mientras, echaba toda la carne en el asador, se arrimaba hacia los laterales de la carretera, que le diera el aire. Se abría hacia el otro lado, imploraba un relevo: el de Cabrales, con cara de circunstancias, que no entraba, no entraba. Luego otra vez a “meterle cuneta”.

Cuando la cámara de meta enfocó a los dos escapados en la larguísima recta que llevaba hasta las mismas puertas de Futuroscope, todos dieron por ganador a Bagot. El francés tensó primero, pero Sarrapio respondió. A menos de un kilómetro volvió a acelerar: Sarrapio ahí, presto.

La broma se acabó cuando Sarrapio, no contento con seguirle, le tomó la aspiración y le dio el último relevo a unos 200 metros de meta. “Coup de théâtre”, que gusta decir en Francia. El españolito se cargó las ilusiones del galo el día de la fiesta nacional. “¿Cómo infravaloró de esa manera Jean-Claude al español?, ¿cómo midió sus fuerzas teniendo en cuenta la llegada en alto?”, se preguntaban, si bien conviene aclarar que, aunque la etapa era tenida por llana e intrascendente, la meta picaba para arriba, como se suele decir.

“¡Ángel, Ángel, has ganado, has ganado!”, chillaba Mir mientras no paraba de saltar. Sarrapio, vacío por el esfuerzo, deambulaba entre la gente en la meta expuesto a un ambiente muy poco amistoso. Mir se percató de que allí las miradas eran cuchillos y las manos podían salir a pasear con facilidad cuando se dirigió a Lévitan, el mismo que años antes le había echado efímeramente del Tour, diciéndole: “Felix, Felix, que hemos ganado, etapa para Teka, etapa para España”. “Merde d’Espagne!”, le clavó el responsable de la carrera.

Mir, helado, calló y tiró para el podio. El ambiente era muy tenso. “¿Cómo es posible que nadie se diera cuenta del peligro de Sarrapio?”.  “Vámonos de aquí, que estos te matan”, le dijo, entre gritos de “gitano” y “ladrón”. Ahí estaba también, con piernas afiladas y polo tricolor, José Ramon de la Morena, con su micro de la Cadena Ser, intentando sonsacarle unas palabras al ganador.

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El asturiano había engañado con todas las letras a Bagot, quien además se quedó con las ganas del liderato, que le quedó lejísimos a final de la etapa. Curiosamente Bagot era gran amigo de Maurice De Muer, el que fuera jefe de Mir en el Bic. Preguntado por Sarrapio en L’Équipe, Mir recordaba su gesta en la Vuelta del año anterior y tiró por la vía del coraje: “Es un luchador nato”. Se habían olvidado de la casta del asturiano.

De vuelta al hotel, salvadas las entrevistas y las ceremonias de podio, el equipo se sentó alrededor de la meta para cenar con ganas de gresca. Querían el bigote de Mir, y este no pudo negarse. Tras Viejo y Ocaña, le tocaba el turno a Sarrapio, pero este le dijo: “Tranquilo, Mir, porque no tengo intención de raparte el bigote”. Sí, el asturiano, “un trozo de pan” para muchos, le indultó.

Aquel Tour tuvo otro momento estelar para el Teka de Revuelta: fue la jornada del col de Granon, la que marcó el cambio de paso entre LeMond e Hinault y coronó a Eduardo Chozas, ganador por mucho tiempo de la etapa de Tour que acabó a mayor altitud, a más de de 2.400 metros, por uno de los contrafuertes del Galibier.

Extracto del libro «Secundario de lujo»

Imagen: Demarraje Web 

¿Cómo es narrar el Tour entero?

Llevo comentando en Eurosport desde el año 1994, cuando empezaron las emisiones en castellano, aunque al principio el ciclismo no fuese el deporte que más hacía. Poco a poco me fueron poniendo en más carreras y desde 1997 ya pasé a comentar la mayoría de las que emite el canal. Casi siempre con exciclistas a mi lado para hacer la labor de analista. El primero con el que hice pareja habitual fue Peio Ruiz Cabestany y desde 2009 Eduardo Chozas. Ocasionalmente hemos recurrido a otros; o a estar yo en solitario si son carreras en diferido o resúmenes.

Además del ciclismo profesional de carretera, el canal emite de pista, montaña y ciclocross. El ciclismo es uno de los deportes con más presencia en la parrilla, más aún desde que hay dos canales emitiendo a la vez. Se emiten las tres grandes, el resto de competiciones del actual World Tour así como muchas otras vueltas y carreras. Fue una pena que los mundiales dejasen de emitirse en 2013, pero afortunadamente se han recuperado los derechos para 2017, de ahí que Bergen vaya a estar en la parrilla en septiembre, como es habitual con la emisión de todas las competiciones de la semana, lo cual es importante para los que siguen el ciclismo de esa categorías no profesionales.

Al margen del ciclismo suelo comentar atletismo y deportes de invierno. He podido narrar todos los JJOO de verano e invierno desde 1996, a excepción de los dos últimos: 2014 en invierno y 2016 en verano.

Afortunadamente el canal ha recuperado los derecho de emisión y los de invierno 2018 y verano 2020 volverán a la parrilla. Tengo en ese sentido una buena anécdota, pues narré las pruebas de curling de los Juegos Olímpicos del 98 y a gracias a ver esos programas comenzó a jugarse en España. Cuando se disputó el primer campeonato nacional en el 2000, me mandaron una réplica de trofeo del ganador, el cual conservo con cariño.

Suelo decir que el biatlón (esquí de fondo con paradas en zonas de disparo, del cual se emiten todas las pruebas de Copa del Mundo, unas 60 entre todas las modalidades de diciembre a marzo) es el deporte más atractivo de los que comento. No hay un instante sin emoción por lo que cambian las posiciones con las penalizaciones por errores en el disparo. Mucha gente se ha enganchado a ver este deporte aunque apenas haya practicantes en España. Incluso deportistas de elite me suelen decir que les encanta verlo… me quedé flipado cuando una vez me lo dijo Indurain, que disfrutaba viéndolo en casa con sus hijos.

En Eurosport solemos narrar desde el estudio en Madrid, pocas veces se va in situ. En mi caso he ido a bastantes campeonatos europeos y mundiales de atletismo, a mundiales de ciclismo y hasta alguna vez a deportes de invierno como bobsleigh y biatlón.

Pero para una vuelta ciclista es mejor narrar en el estudio. A veces hemos ido a etapas de la Vuelta a España o Pais Vasco; pero para el trabajo de comentarista no es necesario, incluso diría que es peor. Para hablar con ciclistas ha de ser en la salida, y los comentaristas tenemos que ir directamente a meta, de ahí que sea raro que puedas tener contacto con los ciclistas, como mucho si hay algún equipo en tu hotel.

En la cabina tenemos la pantalla principal con la imagen de carrera, más las de ordenador o tableta con los datos y referencias de carrera y lo que cuenten los equipos en sus redes sociales. Si estás en la meta, tendrías esos mismos datos, pero teniendo cada día que montar la cabina y hacer muchos kilómetros en coche. El que el canal tenga varios enviado para hacer entrevistas y reportajes en salida y meta es una gran ayuda; ellos sí que tienen contacto con ciclistas o directores y aportan cosas que nosotros no podemos.

Son entrevistas que se emiten en la imagen general, para todos los países, y a no ser que sean en español hay que traducirlas en directo. Entre los que hacen ese trabajo están los españoles Juan Antonio Flecha y Laura Meseguer. Aparte están las llamadas que podamos hacer nosotros desde Madrid ya sea a directores en carrera o a gente del mundillo que lo está viendo por TV.

En este caso la entrevista sólo sale en la versión española. En cambio, como decía antes, en un mundial en el que estás toda la semana en el mismo sitio, ves el paso de las vueltas en vivo y tienes a los ciclistas a mano en los hoteles, sí que merece la pena ir. Pero eso ya depende del presupuesto general del canal, no de los comentaristas.

La novedad para el Tour 2017 ha sido la emisión íntegra de todas la etapas. Hasta ahora se solía hacer con algunas, cuatro o cinco, mientras que del resto se daban aproximadamente las tres horas finales. Y en el Giro, sin llegar a emisión íntegra, se ha pasado a dar cuatro horas, lo que en muchas etapas ha significado emisión íntegra.

Para ello la dirección de la sede española del canal, a cargo del periodista Fernando Ruiz (quien también ha comentado ciclismo), ha optado por incorporar una tercera voz en directo, lo cual para mí ha sido un gran avance.

Por tanto conmigo sigue conmigo Eduardo Chozas, quien es muy metódico, se toma muy en serio su trabajo, tiene experiencia en la radio y hasta ha hecho cursos específicos de locución para mejorar. Y con quien por supuesto me llevo muy bien fuera de antena, tenemos relación personal, aunque al no vivir cerca, casi nunca salimos juntos en bici.

El tercer pilar es Josu Garai, quien aporta conocimiento y estadística, dada su amplia trayectoria en el Marca. Ha tenido que cambiar su manera de trabajar pues en el periódico estaba en salida y meta, escribiendo las crónicas tras acabar la etapa. Ahora ha pasado a hablar y se ha adaptado perfectamente.

Cada uno de los tres tiene su estilo y su función y creo que nos complementamos bien. Además el que tengamos opiniones diferentes sobre ciclistas o situaciones de carrera hace que se generen interesantes debates que sirven para rellenar momentos en los que en la carrera no está pasando nada relevante. También en esos momentos aprovechamos para contestar lo que nos preguntan los espectadores por Twitter. Aparte tenemos a otro locutor, Luis Jiménez, quien hace los bloques de introducción y el de tras meta, en los que hay entrevistas y análisis; y el programa resumen de cada noche en el que está Greg Lemond como protagonista.

El hecho de comentar toda la etapa, aunque suponga más horas en la cabina, no supone más horas de trabajo en general. Cuando emitíamos tres horas había que estar pendiente de la etapa desde el principio, buscando la información en la web oficial, en los medios online o en las redes sociales.

Es decir que puedo decir que es incluso más cómodo dar la etapa entera, porque no se te escapa ningún detalle, que sí se te podría haber escapado cuando no habías visto la primera mitad. Y tras meta, aunque la labor de comentarista haya acabado, hay que seguir al tanto de lo que pueda suceder, de la reacciones de los protagonistas o decisiones del jurado. El día del incidente Sagan-Cavendish fue un claro ejemplo de tener que seguir toda la tarde pendiente.

Soy muy consciente de que se nos mira con lupa. Valoro mucho las críticas, sobre todo si son constructivas igual que huyo de las alabanzas desmesuradas. Puedes cuajar cinco horas de narración sin fallos y por uno en el nombre de un ciclista te crucifican.

Mucha gente no se limita a ver la pantalla, sino que tiene a mano similar información en cuanto al recorrido, medios online o redes sociales que nosotros. Yo soy de sangre caliente y me cuesta contenerme, pero con el tiempo he conseguido frenar mis ímpetus y no entrar al trapo de quien te escribe para provocarte, no para una crítica constructiva sino para un menosprecio.

Otra queja suele ser la de la excesivos cortes publicitarios; muchos espectadores creen que es algo que decidimos los comentaristas. Pero no es así, es algo que se decide en la central de Paris para todas las versiones (unas 20). Eurosport es un canal privado (comprado hace dos años por el gran grupo Discovery) y vive de la publicidad. Pero resulta que en redes sociales nos pone verdes a los comentaristas por esos cortes.

En definitiva, que aunque estemos en casa, la rutina diaria no es muy diferente a sí estuviésemos siguiendo la carrera, excepto que no cambias cada día de cama ni tienes cientos de kilómetros de coche.

Yo soy un adicto al deporte y trato de hacerlo a diario. Tras mi grave accidente en la marcha Perico de 2016 (por el que no pude comentar la Vuelta al estar hospitalizado ) ya he podido volver a montar sin problemas en bici, pero no correr a pie ni mucho menos competir en triatlones u otro tipo de carreras.

Suelo hacerlo casi todos los días de 2 a 3 horas y toca madrugar, estar pedaleando antes de las 8; aunque en verano lo haría igual sin tener que comentar el Tour para evitar el calor. Los días sin etapa me saco la espina y hago 5 ó 6 horas con puertos, lo que yo llamo «los lunes al sol». De vuelta a casa hago una primera comida para rellenar los depósitos, similar a la que hacen los ciclistas tras las etapas. Luego me llevo al estudio más alimentos en frío: ensaladas de pasta, quinoa, fruta, gazpacho… para ir tomándolo poco a poco, en las pausas. Es decir como los ciclistas en carrera. Y hay que recurrir como casi todo el mundo a algún café si te sientes apajarado.

Y luego, ya en casa por la tarde, al margen de repasar lo sucedido en la etapa y las reacciones de los ciclistas, trato de ver en directo o grabado otros deportes, ya sea de los que comento en Eurosport en verano como el atletismo o de otros que me gustan como simple aficionado y de los que en verano están los grandes torneos o campeonatos: tenis, golf, natación, waterpolo, MotoGP y otros.

A la vez suelo estar haciendo algo de gimnasia o estiramientos, algo fundamental en cualquiera que practica deporte y más aún en mi caso por la rehabilitación de mi fracturas de cadera. Y ya si también me da tiempo a hace unos largos en la piscina de mi manzana, fenomenal, pero ya sin ser una sesión de entrenamiento para el triatlón, como hacía hasta el año pasado antes del accidente.

Y para finalizar el día, una buena cena como hacen los ciclistas, regada con una cerveza o vaso de vino (alcohol de más graduación no tomo) lo cual me sirve para meterme en la cama a gusto y dormir como un tronco. Consciente de que aunque el trabajo sea intenso y extenso, el hecho de que sea algo que ante todo te guste, haga que te consideres afortunado por poder pasar así el mes de julio.

Por Antonio Alix, narrador del Tour en Eurosport

Eurosport, Ya es primavera en la “Casa del Ciclismo”

joanseguidor Eurosport

En Eurosport ya tenemos ciclismo

En escasos 230 kilómetros, entre Roubaix y Maastrich se corre el meollo, la parte más intensa de la primavera. Son cinco carreras, la culminación de la campaña del adoquín, junto al tríptico de las Ardenas, una forma ideal para acabar el planazo que surgió hace más de un mes en la Het Niuewsblad. Primero el domingo, la Ronde Van Vlaanderen, la Vuelta a Flandes, 101 ediciones y el retorno del Muur, la colinita coronada por una capilla en las afueras de Geraardsbergen. Los últimos 75 kilómetros no cambian y se hacen en ese circuito que es el estadio más grande del mundo por unas horas. Sagan defiende corona.

A la semana “road to Roubaix”, la Pascale, le dicen la reina, se cree la reina. Por sus 115 ediciones han desfilado todo tipo de tragedias, dramas y glorias, grandes, no tan grandes, momentos de infarto y una última edición de la que aún nos relamemos, con más de 110 kilómetros de batalla. Son 29 sectores adoquinados que hacen que uno de cada cinco kilómetros del infiero sea sobre piedras. ¿Desempatará Boonen con De Vlaeminck?

A la semana la trampa limburguesa, la gran fiesta neerlandesa de la bicicleta, la Amstel Gold Race, una carrera que suele decidirse en el latigazo final pero que esconde el peligro en cada curva. En breve la Flecha Valona, la guinda en la tarda de Alejandro Valverde que camina por cotas tan singulares como original es la carretera que serpentea hasta Huy, menos de un kilómetro de dureza extrema que pone acento en la explosividad tras volar casi 200 kilómetros por las Ardenas.

Y sin salir de allí, del pulmón verde de las Ardenas, la Lieja-Bastogne-Lieja, la carrera que se hizo así para que los periodistas que la cubrían pudiesen ir y volver en tren el mismo día. Se llama la decana y es la prueba que pone los protagonistas en el borde la extenuación. Este año además un caramelo que parece dulce: un Gilbert vs Valverde.

Todo eso, aliñado con más y más ciclismo pasara por las ganas que le pongan Antonio Alix y Eduardo Chozas, acompañados por Juan Antonio Flecha, buen amigo de este mal anillado cuaderno, en la narración de la Casa del ciclismo, Eurosport, donde nada pasa que no podamos ver. Ya sabéis, jornadas de bicicleta y ruta por la mañana y comida con la cantinela de Alix y Chozas que un día se nos sentarán en la mesa.

Calendario

2 de abril
El Tour de Flandes desde 13.45 en Eurosport1

5 de abril
La Scheldeprijs desde las 15.30 en Eurosport2

9 de abril
La París-Roubaix desde las 11 en Eurosport1

12 de abril
La Flecha Brabanzona desde las 15.30 en Eurosport1

16 de abril
La Amstel Gold Rade desde las 14.00 en Eurosport1

19 de abril
La Flecha Valona desde las 14.30 en Eurosport1

23 de abril
La Lieja-Bastogne-Lieja desde las 14.00 en Eurosport1

Imagen tomada de FB de París-Roubaix

El alma de Flandes, la grandeza de Roubaix

Hay cinco clásicas consideradas como monumentos del ciclismo: la Milán-San Remo, el Tour de Flandes, la París-Roubaix, la Lieja-Bastogne-Lieja y el Giro de Lombardía. De estas cinco, son especiales por la dificultad añadida que entrañan sus tramos extremadamente estrechos y adoquinados: Flandes y Roubaix. Estás dos clásicas no son aptas para cualquier ciclista, sólo hay unos pocos que pueden destacar en este tipo de pruebas.

En la París-Roubaix, Roger De Vlaeminck (1972, 1974, 1975, 1977) y Tom Boonen (2005, 2008, 2009, 2012), con cuatro victorias cada uno, son los ciclistas que más veces han conquistado el “Infierno del Norte”. Y Fabian Cancellara con tres victorias (2006, 2010, 2013) se ha acercado.

Los “Leones de Flandes” más recientes son Johan Museeuw con triunfos en 1993, 1995 y 1998; Tom Boonen 2005, 2006 y 2012 y Fabian Cancellara 2010, 2013 y 2014.

Es un espectáculo ver a Fabian “Sapartacus” Cancellara. En 2013 ganó las dos clásicas del pavé por excelencia, Flandes y Roubaix. En Flandes lo hizo por su centenario y la Roubaix en su 117º edición. Hablamos de la clásica por excelencia, del infierno del norte, la creó en 1896 Paul Rousseau con el apoyo del diario Le Veló. Sin saberlo configuraron esta carrera de tal forma que la convirtieron en un grandioso monumento, una carrera cuya característica principal es que no suele haber ningún ciclista que no tenga ninguna avería o caída a lo largo de todo el recorrido.

Ronde van Vlaanderen  2014

La historia sigue y 17 años después, en 1913, Karel Van Wijnendaeleque, un ciclista mediocre, que después fue periodista, creó otra carrera especial: el Tour de Flandes. Otra auténtica obra de arte que apasiona  cien años después de su creación a todos los aficionados del mundo, una prueba que se ha convertido en una religión para el ciclismo de los Países Bajos, llenando de banderas de Flandes los muros adoquinados. Hablamos de un espectáculo para los sentidos y un verdadero reto para los ciclistas. Algunos de sus muros adoquinados como el Koppenberg, con rampas del 20% no quieren saber nada con la tecnología, incluso los cambios electrónicos, súper sensibles al tacto, no son buenos compañeros de viaje en estas carreras.

Van Wijnendaeleque quiso hacer una gran carrera como la París-Bruselas y la París-Roubaix ya famosas en la época. ¡Vaya si lo consiguió! el año de su muerte, en 1961 dijo: “En 1913 el Tour de Flandes era una carrera pequeña y miserable y se ha convertido en un titán” y 100 años después “De Ronde van Vlaanderen” su nombre en Flamenco, es un auténtico monumento del ciclismo.

En 1919, después de la 1ª Guerra Mundial se creó un nuevo recorrido más o menos similar al que conocemos hoy en día, incorporando los muros, como el famoso Oude Kwaremont. La carrera comenzó a crecer, en 1923, el suizo Sutter Heiri fue el primer extranjero en ganarla.

En las dos últimas ediciones se ha quitado el Kapelmuur, ubicado en Geraardsbergen, localidad que queda lejos del eje central de la zona de los muros más famosos cercanos a Oudernarde, donde está ubicado nuevo final de la prueba y el Museo del Tour de Flandes. El Kapelmuur ha sido el escenario del desenlace final de muchas ediciones y existe un sentimiento de frustración para muchos aficionados con su ausencia, aunque el nuevo diseño con varios pasos por el Oude Kwaremont y el Paterberg hace que los aficionados se concentren en esa zona y vean los 3 pasos al principio, mitad y final de carrera, la prueba no pierde en dificultad y gana en otros aspectos organizativos y de eficiencia.

Este ciclismo en Bélgica y Holanda es más que un deporte, es parte de su cultura. Es impensable que en España se pague por ver en situ este tipo de carreras, de momento habría que diseñar alguna prueba de un día similar, las que hay se quedan muy lejos de ellas, el aficionado belga y holandés paga incluso por ver los critérium de después del Tour, van a ver los Seis Días en pista y las pruebas de ciclocross en invierno pagando: su cultura ciclista es impresionante. Tanto es así que la leyenda se sigue forjando cada año, en 2012 pudimos ver a un niño belga clamando al cielo con el triunfo de Boonen en 2012. Y para el recuerdo fue la exhibición de Cancellara dejando clavado a Peter Sagan en el Paterberg en 2013.

Corrí  Flandes los dos mismos años que Roubaix. Creo incluso que en 1990 fui el primer corredor español en acabarla, no estoy seguro de este dato que me comentó un amigo mío. La anécdota es que me ayudó el uzbeko Adujaparov, quien me vio más perdido que un burro en un garaje y entre muro y muro, por esos tramos estrechos de hormigón en los que íbamos al límite, se abría y me dejaba ponerme a su rueda, no nos entendíamos mucho con palabras pero si con los gestos y con los hechos, desde entonces no llevamos muy bien. Conseguí acabar entorno al puesto 50 en un tercer grupo los años 90 y 91 con la ONCE. Acabar en nuestras circunstancias, esos años, ya era un logro.

Por Eduardo Chozas

Imagen tomada de www.cyclingfans.com

El ciclismo es el único deporte en continua justificación

El fin de semana ha sido de digestión. Tras las dos entregas que Oprah nos dejó de su encuentro con Lance Armstrong, los dos días de asueto han significado la enésima embestida mediática frente al ciclismo, sus imperfecciones y los problemas que le han conducido hasta este estadio.

Sinceramente, y dada la vacuidad de las palabras de Armstrong, las cosas están exactamente donde hace una semana. Lance Armstrong ya ha hablado y su entrevista a parte de haberle reportado entiendo unos suculentos ingresos a él y la productora no deja más o menos herido de muerte este deporte. Allá cada uno con sus lecturas, pero si algo ha demostrado el ciclismo es una capacidad de recuperarse que ya quisieran para sí otras actividades.

Que el ciclismo no es creíble es tan cierto como que no es perfecto, igual que el mundo en el que vivimos tampoco lo es. Lo hiriente es la continua justificación ante la candidez que desde este colectivo llevamos sosteniendo. Una vez más el jefe de deportes de La Vanguardia, Dagoberto Escorcia, nos demuestra hasta qué punto puede plasmarse en unas líneas una lacerante ausencia de miras, con un artículo en el que, no sabemos cómo, acaba comparando la mentira de Lance Armstrong frente a las verdades vitales de Víctor Valdés. Como diría mi abuelo “qué tienen que ver los cojones…”.

En el Informe Semanal de este sábado se hablaba de Lance Armstrong como del campeón que pasó la raya. Bien. Al menos el tratamiento ya no sonaba a indisimulado ataque frente al ciclismo. El reportaje dio voz a varios actores y diferentes niveles de la esfera ciclista. Desde el consultor de guardia del ente público, Pedro Delgado, a periodistas como Javier Ares y exciclistas como Eduardo Chozas y Eleuterio Anguita.

Subrayamos lo dicho por Ares. Fue algo así como “no sé qué pasa que a pesar de todos los escándalos que atizan el ciclismo, cada mes de julio medio mundo se vuelve loco siguiendo el Tour de Francia, ya sea desde la carretera como desde la televisión”. Qué gran verdad. Qué tipo de embrujo ofrece algo tan podrido y detestable para que siga perviviendo a las mil y una muertes.

Las actuaciones de Chozas y Anguita fueron en otra línea. Más cotidiana. Practicantes activos, siguen manteniendo el tipín y las ganas de antaño saliendo con su grupo incluso los días de intempestivo invierno. Un breve intercambio de tweets de un servidor con Anguita habla de la realidad que mamamos quienes decimos amar este deporte:

 

@luteanguita pude verte anoche en Informe Semanal. Qué cansino es estar todos los días dando explicaciones sobre cómo está el ciclismo

@JoanSeguidor no lo sabes tú bien, pero es lo que hay…

@luteanguita a mí me pasa. Es de un hartazgo terrible

@JoanSeguidor joder q si… en fin.

 

En efecto. Una continua justificación. Una perenne purga y pena. Dar explicaciones a perpetuidad. Algo así como abrir los ojos a tiernos seres vivos que se piensan que dos más dos son cuatro, siempre, sin que tercie la manipulación ni la trampa. Sinceramente a estas alturas de la película, quien siga nadando en tal tibieza no se ha enterado de nada o casi nada sobre el funcionamiento de esto que llamamos mundo. Quizá debiera venir Luis Bárcenas a explicarle cómo funciona el tinglado.