¿Quién aspira a los entrenamientos de los profesionales?

libro - Egan Bernal JoanSeguidor

Algunos entrenamientos de ciclistas profesionales superan la jornada laboral normal

Con la fecha de inicio de la remozada temporada 2020 marcada en el calendario, emergen por doquier cabalgadas increíbles que marcan distancia sideral entre los entrenamientos de los profesionales y el resto de los mortales.

Si en tiempo de confinamiento algún aficionado al rodillo se vio fuerte, incluso la lluvia de vatios que caía en alguna carrera resultaba insultante, que se dé un paseo por lo que están haciendo los pros a mes y medio de que el World Tour vuelva a estar en marcha, crucemos los dedos.

 

¿Qué se necesita para ser ciclista profesional? se cuestiona Andrés de Los Cuadernos del Ventoux en su newsletter.

Es una pregunta que ronda regularmente la cabeza de todos los aficionados.

La respuesta la ofrecen estos días algunos corredores, en plena puesta a punto de la temporada: jornadas de seis o siete horas dando pedales, solos, llueve o truene, a más de 35 km/h.

Egan Bernal es el mejor ejemplo: en su último entrenamiento recorrió 280 kilómetros a 38,4 km/h. 7:17:59 sobre la bicicleta. «Son datos, hay que darlos». Es una media salvaje para un solo ciclista y con 1.398 metros de desnivel. Quizá con moto.

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Pasear por Strava estos días implica toparse con largos entrenamientos.

Algunos lo llevan al extremo: Rolland alcanzó los 337 kilómetros a 29 km/h (11 horas, 3.800 metros de desnivel).

Bardet subió el Galibier nevando y con la cabra.
El récord, eso sí, va para Calmejane: 400 kilómetros a 28,8 km/h, 13 horas de entrenamiento. Es un ejemplo excepcional. Pero uno indicativo y esperanzador para el aficionado: la temporada, al fin, se acerca. Los ciclistas ya ganan fondo.

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Entrenamientos de ciclistas profesionales que superan las horas de una jornada laboral, una vida sobre una bicicleta, y luego cuidarse, comer bien, dormir y descansar, esto es otra historia, amigos, no somos capaces de ni imaginarlo, en medio de la zozofra de una campaña interrumpida y los sables sonando sobre muchos patrocinios y el futuro.

No todos estamos hechos de esa pasta.

El límite de Egan Bernal no parece en las tres grandes

Egan Bernal caidas JoanSeguidor

En el pronóstico de Egan Bernal no hay horizonte marcado

Hay cierto vicio en este ciclismo de prodigios imberbes a jugar a los acertijos y decir cuánto y cuántas carreras ganarán, a qué grande de siempre se equipararán… Egan Bernal entra en esa quiniela.

Leemos que Egan Bernal quiere ganar las tres grandes, podríamos decir, siguiendo la misma lógica que hace unos días con el valiente Remco que está tirando de poca modestia, de ausencia de humildad.

Pero hay una diferencia importante entre el colombiano y Evenepoel, al menos desde nuestra perspectiva, Egan Bernal tiene la facilidad de transmitir ambición, ganas y retos sin el atropello que veces muestra el belga de 19 años…

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Y quizá estemos equivocados…

Sea como fuere ahora mismo el mejor ciclista del mundo lo tenemos en este colombiano fino como un alambre y de mirada larga cuando tiene algo importante en el horizonte.

Como decimos Egan Bernal es ambicioso, pero mide los tiempos, fija esa mirada, pone esa cara de no haber roto un plato que le hace más creíble.

¿Falsa modestia?

Es posible, no conozco campeón alguno que no tuviera un soplo de mala hostia cuando la situación lo requería, ni siquiera el más «polite» de la historia, Miguel Indurain dejaría pasar las cosas como si tal… Egan Bernal no es una excepción.

Es un competidor que nada más aterrizar tenía por la mano el ganar y no hacerlo por los puntos, ha marcado terreno en casa de un cuatro veces campeón del Tour y ahora apunta a las tres grandes.

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Jugar a pitonisos con cosas así nos incomoda, cuando vemos quien firma que Evenepoel acabará entre Anquetil e Hinault, pero si son críos.

Ahora bien, si hemos jugar unos cuartos a que Bernal ganará las tres grandes, lo haríamos

Está en el mejor equipo del mundo para lograrlo, ya ha roto el hielo, es el vigente ganador del Tour, cabe no olvidarlo, y tiene unas granas de progresar que supera los límites naturales de los suyos.

Cuando le vimos en aquella etapa de Niza rompiendo el pelotón en un abanico entre Rowe y Kwiatkowski nos pareció lo más, un espejismo.

El plan de Egan Bernal para las tres grande sigue por el Tour, pasa por el Giro y acaba en la Vuelta.

El problema de estos chicos es que van tan deprisa que temo que si no lo logran todo deprisa, hasta pueden cansarse.

Egan Bernal puede apuntar lo que se proponga, quedarse en las grandes incluso diría que es lo obvio, queda camino por recorrer, en su sino puede estar ser una leyenda.

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Egan Bernal llevará el uno del Tour

Geraint Thomas featured

El liderazgo de Ineos para el Tour no pasa por otro nombre que no sea Egan Bernal

Hace un tiempo sacamos una pieza que hablaba sobre esos corredores teledirigidos que el público nunca querría como propios, ciclistas que esperan la orden, el mensaje desde el coche para luego actuar… Egan Bernal creo que no es uno de esos.

No es sencillo en este ciclismo donde el equipo quiere tenerlo todo bien atado que alguien sea verso libre.

Las órdenes de equipo son indiscutibles, incluso cuando te ves para ganar una etapa, como se veía Marc Soler en Andorra.

Hay que ser muy bueno para tomar el camino del medio, escurrir el pinganillo e ir haciendo.

Egan Bernal es un tío que todo lo hace deprisa, corre deprisa, ataca deprisa, aprende deprisa.

Un año le valió para tomar el mando del Ineos y ganar un Tour de Francia, la segunda grande que corría en el seno de un equipo lleno de estrellas.

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La baja de Chris Froome todo lo cambió, también que Geraint no era el del año anterior, pero sin embargo, Egan Bernal estuvo incluso por encima, un peldaño más allá que el dorsal uno, que sin ser el de 2018, acabó segundo.

Ahora que tenemos calendario anunciado, el Tour de Francia es como el sol que amanece por el horizonte reclamando aspirantes, dando galones.

Egan Bernal sabe que esta edición, de celebrarse, va a ser muy especial, hay tres gallos en el mismo corral, y aunque en Ineos sean muy de lavar la ropa en casa, no será sencillo gestionar los egos de los tres últimos ganadores del Tour.

Un inciso: viendo esta realidad aún alucino cuán quemado debía estar Carapaz para ser vagón en este tren plagado de estrellas.

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Egan Bernal es muy joven, es aún sub23, opta al amarillo y con él se llevaría el blanco, pero le da igual, no espera.

Eso de que tienes muchos años por delante es para otros, si el tren pasa, sube y punto.

Madurar, macerar, crecer son palabras que en el ciclismo de los prodigios sin barba no se llevan.

Pero no sólo eso, cuando Egan Bernal dice que él por Froome y G no se sacrificará, que ahí está la carretera, les hace un favor.

Fomenta la competitividad interna y da un mensaje a los rivales que van a ir con tres bazas.

Luego la gestión, si eso, ya se verá cómo se hace, incluso en el hipotético caso de una reedición Froome-Wiggins, el bloque se llevaría un plus de publicidad que seguro suma en un panorama sin carreras hace más de dos meses.

Egan Bernal: ¿Qué sentido tiene entrenar para el Tour?

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Con el Tour en el aire, Egan Bernal prefiere parar la preparación

Leyendo esta entrevista a Egan Bernal, estos días de dimes y diretes, conjeturas, plazos para ver qué pasa, el Tour y su anfitrión, Francia, busca encaje en esta realidad que nos ha aplastado.

Y como ya dijimos hace unos días, Francia y el Tour pueden tener la mejor de las intenciones, que si esto no mejora, y mucho, la realidad parece sombría.

Incluso podríamos escuchar el grito sordo del colectivo de managers y otros responsables, diciendo que el modelo, sin visibilidad, no es sostenible mucho más allá.

Todo eso está muy bien, que si los artistas no lo ven claro, no habrá función.

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Leemos que Egan Bernal ha dejado de entrenar para el Tour.

No defendió la corona en la París-Niza, su equipo se negó a competir, y desde entonces ha estado con el rodillo, al menos para que el trabajo de pretemporada no se fuera por la borda.

Pero Egan Bernal hace una reflexión cada vez más compartida por los pros ¿qué sentido tiene entrenar? ¿qué sentido tiene preparar el Tour de Francia?

Y en estas que el vigente ganador de la mejor carrera del mundo dice que se baja de la bicicleta por unos días, al menos hasta que la cuarentena impuesta en Colombia expire.

Eso está previsto para el 13 de abril.

No seremos ni cenizos, ni agoreros asegurando que para entonces las cosas no estarán medianamente bien, aún, pero en un ejercicio de objetividad, sabemos que no esto no es sólo querer.

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Egan Bernal está siendo muy activo en la defensa del confinamiento por el coronavirus, el otro día puso en sus redes un mensaje a favor de los verdaderos héroes de este momento, y parar con vistas al Tour de Francia, además de serle práctico, es un ejemplo especial.

Sacar un momento de tu jornada en casa para preparar algo que está tan en el aire, no debe ser sencillo, por muy profesionales que sean y preparados que estén.

Egan Bernal recomienda un «retraso» en las fechas, al fin y al cabo no hay Juegos Olímpicos.

El espacio está, el ánimo de la mayoría también.

Que se corra a puerta cerrada, eso habrá que verlo.

Los verdaderos héroes ahora no son los ciclistas

Taylor Phinney JoanSeguidor

Los ciclistas dejan paso a otros protagonistas, en cuyas manos ahora está todo: nuestra vida y nuestros sueños

Los ciclistas son nuestros héroes los doce meses del año. 

Sus gestas, sus triunfos, sus desfallecimientos, cada vez menos en cantidad,… nos llenan la vida, los momentos.

El ciclismo es una tarea no apta para blandos, son muchas las curvas, los momentos de tristeza, dolor y peligro, las subidas, los descenso peligrosos.

Todo suma en el camino.

Pero hoy los héroes no son los ciclistas, son otros, de bata blanca y carreras por pasillos verdes…

Hoy los ciclistas son gente normal… 

Hace ya unos días llegué de Europa, y me aislé en mi casa como dicen las autoridades, después de unos días contacté a @…

Publicada por Egan Bernal Fans en Domingo, 22 de marzo de 2020

Por eso es tan grande este mensaje de Egan Bernal, ahora mismo un profesional sin objetivos, que ve tambalear la reválida del Tour y que piensa en lo que le rodea.

Por que el ciclista antes que ciclista es persona, persona que a veces vive en un globo, una atmósfera especial, aislada, ajena al mundanal ruido.

Pero tiene familia, amigos, conocidos y también se preocupa.

La crisis del coronavirus nos iguala, ganar el Tour de Francia no te hace intocable, al contrario, te empuja a ser responsable, pedir calma, conciencia.

Si vemos a pros, confinados, esperando a que la tormenta escampe, qué no podemos pedir al aficionado medio: nada más que responsabilidad y conciencia de lo que le rodea.

Cabeza fría y corazón caliente, esperando a que un día podamos volver a sitio de mi recreo, a la curva, a ese punto que nos llegó al corazón.

Lo que pide Egan Bernal no es tan complicado.

El peligroso romance de Egan Bernal con las caídas

Egan Bernal caidas JoanSeguidor

Las caídas de Egan Bernal son una peligrosa constante

La caída de Egan Bernal en el Campeonato de Colombia es, desgraciadamente, una imagen que nos suena.

Si miramos para atrás, no mucho, dos años no más, Egan Bernal ha tenido un peligroso idilio con el asfalto que hace relucir, si cabe más, lo logrado, que no es poco, por el fino ciclista del Team Ineos.

 

La primera que le recordamos, y que además vimos en primera persona, fue la del epílogo de la Volta a Catalunya, con escasos dos meses en el World Tour, en la curva anterior a la meta de Montjuïc, se fue al suelo cuando acariciaba la segunda plaza.

Le vimos ahí, quieto, inmóvil, yaciendo de blanco mejor joven, en una de esas estampas que no se olvidan.

No le impidió volver, y ganar la Vuelta a California, dejando muy atrás a Tejay Van Garderen cara a arriba.

En el Tour, en su primer Tour, antes de brillar en el control impecable para sus compañeros del Sky en Alpe d´ Huez, besó el suelo en la lotería de Roubaix.

Se estrelló contra un auto, se partió dos dedos, cedió quince minutos pero siguió en la carrera.

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Tras el Tour, Egan Bernal volvería a caerse, esta vez en la Clásica de San Sebastián, en el mismo punto que Mikel Landa también se dejó las opciones de correr aquella Vuelta a España.

Ello no le impediría estar delante en los momentos cumbre de Lombardía, aunque aquel día Thibaut Pinot volaba.

José Luis García Serrano: encontrar luz en la oscuridad 

El año pasado Egan Bernal no corrió el Giro, por una caída en Andorra, entrenando.

Su plan varió, llegó a tope al Tour y vimos el resultado.

Y no fue sencillo, porque con el amarillo de Suiza, tuvo este susto… 

Así las cosas, el año de la defensa en el Tour empieza con otra caída de Egan Bernal, ésta del Campeonato de Colombia.

Como otras veces, el golpe, el calentón, las quemaduras no fueron suficientes para que cejara en el empeño.

Bernal siempre se levanta

Es increíble la capacidad de sufrimiento que tiene este tipo cuyos huesos emergen de su tostada piel.

Egan Bernal quedó en plaza de plata, en una carrera de un nivel brutal, por que no faltaba, sobre el papel, nadie.

Pensar en qué habría logrado Egan Bernal sin caídas pone tonto, pero al mismo tiempo preocupa, y supongo que preocupará entre los suyos que dé cada poco estos sustos.

Lo que está en juego en sus piernas no es poco, y el cariño que levanta menos…

Imagen: Federación Colombiana de Ciclismo

#Esenciales2020 La generación ciclista que no espera

Generacion ciclista Tadeg Pogacar JoanSeguidor

Esta generación ciclista viene aprendida, pero ¿cuánto durará?

 

En relación a la nueva generación ciclista que ha irrumpido, hay un reportaje en el Procyling de noviembre que retrata la realidad de este ciclismo que no entiende de los tiempos que otrora fueran la biblia del buen campeón.

Ese ciclismo que vemos hoy, es un ciclismo de críos, auténticos imberbes que han tomado el mando a las primeras de cambio.

¿Cuánto tiempo perpetuarán su progresión?

Cabrá verlo, pero los números no fallan.

La generación del 82, la de Gilbert, Valverde, Boonen, Cancellara… triunfó rápido, pero no a las primeras de cambio.

Ya lo vimos, duraron mucho, algunos siguen en ello.

La generación del 90, la de Nairo, Kwiato, Sagan, Pinot… también, pero como los que vinieron antes, con calma.

 

Dando un salto en el tiempo, yéndonos al final de los noventa, las cosas van a otro ritmo.

Una cadencia infernal que Remco Evenepoel, Tadeg Pogacar y Egan Bernal parecen dispuestos a sostener mucho tiempo

De Bernal ya hemos hablado largo y tendido. 

Egan Bernal Tour JoanSeguidor

En ese mismo artículo de Procycling, la curva de edad de los ganadores del Tour de Francia dibuja la franja que va de los 27 a los 32 como la más propicia.

Es una estadística hecha de los últimos cincuenta años, los 28 y 29 años son los más proclives para dominar Francia.

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El margen que se le adivina a Egan Bernal es tremendo, más con esa ambición sorda que imprime, habla poco, trabaja mucho.

Lo mismo podríamos decir de Tadeg Pogacar, que debutará en este Tour, para ver si puede prolongar ese podio y tres etapas que se llevó de la Vuelta.

Colombiano y esloveno son dos puntas del triángulo, otra cosa es Remco Evenepoel, a quien poco menos que se le pide la luna.

Si hay cierta condescendencia con los dos primeros, el belga es la niña bonita del ciclismo actual, una celebridad a los 19 años.

La ironía que se marca en ese tweet es la realidad.

Leemos que corrió sus primeras carreras en juveniles en 2017, en tres años es estrella del World Tour, todo parece tan descabellado.

Su debut en el Giro de Italia es casi más sonado que el concurso de quienes seguramente sean grandes favoritos.

Esencia de Girona, eso es la Ciclobrava 

El año pasado por estas fechas, Egan Bernal estaba previsto para el Giro, no hubo ni la mitad de ruido.

Pero a Evenepoel le mola el circo, y se crece, que «si quiero ganar ataco, y no me escondo» y esas cosas de las que, esperamos, no sea prisionero un día.

Aunque omitido muchas veces, también recordemos que el campeón del mundo, que se llama Mads Pedersen va por los veintitrés, que otros como Van der Poel y Van Aert se han adaptado a las mil maravillas.

Y es que el ciclismo éste no es como el de antaño, grandes salidas, tez curtida, años y años dedicados a aprender, todo eso quedó en el almanaque, hoy los ciclistas juveniles vienen aprendidos de casa, con técnicos, técnicas y otros saberes que les equiparan a sus grandes.

Cabrá ver si esta nueva forma de hacer tiene recorrido, irrumpir, han irrumpido, que lo alarguen es otra cuestión.

#Top2019 Egan Bernal es el prodigio en el año de los prodigios

Egan Bernal JoanSeguidor

Lo que ha hecho Egan Bernal en 2019 no lo veremos en mucho tiempo

Yo no sé si el 31 de este mes, a media noche, cuando el 2019 pasé hoja, Egan Bernal hojeará el libro de su año fantástico.

En el año de las maravillas, de niños hechos hombre como por arte de magia, pensamos que el fino colombiano es lo mejor que ahora mismo tiene el ciclismo.

Una temporada en la que muchos le vemos de amarillo, sobre el cajón de los Campos Elíseos, la línea en el horizonte, perspectiva perfecta, el cuadro que todos visualizamos, que en tiempos pretéritos sería la receta del hombre del renacimiento.

Una imagen que no es más que el colofón, porque de Egan Bernal tenemos no pocas historias para llenar el libro de la historia.

Y si nos pedís una, será una de esas que no cae en el palmarés, ni computa en el palmarés, pero sí dibuja la esencia de un corredor que no ha venido de paso.

 

Aquella jornada de París-Niza, una carrera que es un tesoro, sobretodo esas primeras etapas frías, grises, desapacibles, cinceladas en viento y llovizna.

Cuando Egan Bernal se puso entre Luke Rowe y Michal Kwiatkowski un tarde de marzo empezamos diciendo… 

Luke Rowe es un galés alto, corpulento, potente, un rodador de etiqueta Sky.

Un tipo duro, curtido en los vientos de Gales, que sabe por donde sopla el Dios Eolo con hincar su índice sobre la mirada,

Luke Rowe ha crecido con Geraint Thomas, Ian Stannard, Gianni Moscon, Bradley Wiggins, Peter Kenaugh, Chrisian Knees, Michal Kwiatkowski, Jonathan Castroviejo,…

Lo veis, todos prominentes rodadores, de mayor o menor tamaño, pero auténticas máquinas de rodar, de enfilar y romper grupos, ciclistas cortados por el mismo molde, ciclistas que no hacen prisioneros.

Pues quién le diría a Rowe, que sus mejores días haciendo abanicos en una carrera cualquiera, dígase la París-Niza, en un lugar al azar, al norte y centro del hexágono, los pasaría con largo y tostado colombiano, de sesenta míseros kilos, que no levanta por encima de la media del pelotón pero que rueda como un demonio.

¿Quién le diría a Luke Rowe que Egan Bernal sería su compañero de baile en las tres jornadas más trepidantes que hemos visto en mucho tiempo?

Pues bien ese fornido galés corrió con Egan Bernal y rompió el pelotón en el llano, una jornada envenenada por un viento atroz que dejó a todos atrás, salvo a unos cuantos, entre ellos este colombiano nadando en las condiciones que el manual dibuja como más adversas a su físico y peso.
Pero como dijimos entonces, Egan Bernal no corría para el futuro, corría para ya.
Ganó la París-Niza y empezó a crecer el mito, la leyenda que Colombia podría optar a otra grande con otro prodigio, como Nairo años antes, jovencito, presto a escribir la historia con trazo grueso y letra dorada.

La Sea Otter lo tiene todo a punto 

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Y los astros se alienaron.

A veces a un mal paso, le suceden otros buenos.

Caído de la lista del Giro, por un accidente entrenando, Egan vio la vía libre cuando Chris Froome causaría baja en el Tour por su horrible caída en el Dauphiné.

Geraint Thomas era el líder, sobre el papel, pero el galés, incluso con el uno en la espalda, no tenía el peso específico de Froome.

En Suiza, Egan Bernal propinó un aperitivo, la etapa de San Gotardo fue el escenario de uno de los ataques del año.

En el Tour podremos darle mil vueltas a lo que pasó tras el Iseran, la carrera que iba por la cima le situó delante, lo suficiente como para ganar el Tour.

Y así fue, sencillo sobre el papel, inhumano en la ruta.

Hasta Geraint admite cierta frustración, llegar y besar el santo, por eso, y por otras cosas, por esa manera de correr ambiciosa, de progresar sin techo, de mirar alto, muy alto, entendemos que Egan Bernal es a maravilla en el año de las maravillas, ahora mismo el mejor ciclista del mundo, por donde se mire, luego siempre habrá quien… pero este 2019 será para enmarcar en casa de los Bernal.