Como la UCI maltrata la historia del ciclismo

No la primera vez que pasa. La UCI con su afán de extender el ciclismo no siempre ha sabido respetar la más que centenaria historia que avala este deporte. El ejemplo lo tenemos este mismo fin de semana, con Lombardía casi a puertas del final del verano, sin hojas muertas y esta vez avanzada más si cabe, para que Qatar acoja el mundial. La carrera lombarda se une a la París-Tours a la lista de grandes competiciones marginadas por el gran ente, porque interesaba encajar otras cosas, algunas infumables y ya pretéritas como Pekín.

Ayer al mediodía Agustin Ruiz, responsable de la mejor carrera femenina de España, la Emakumeen Bira, escribía esto en su muro de Facebook: “Seguimos siendo un cero a la izquierda para la UCI. Ahora nos proponen mediados de febrero para la edición 2017. No se lo creen ni ellos”. Es decir, más de lo mismo. Sin miramientos ni previo aviso, han puesto al borde la mejor carrera femenina de España.

Esto nos explica Agustín:

Hablamos de una carrera con una antigüedad 30 años, en caso que se celebre el año que viene. De estas tres décadas, la carrera es internacional desde 1992. En su palmarés están las más grandes: Longo, Van Moorsel, Joane Somarriba, Luperini, Melchers, Arndt, Vos, Ferrand-Prévot y Niewiadoma. Estas tres últimas fueron corredoras revelación en su primera participación en nuestra carrera. A partir de ahí comenzó su imparable ascensión. No es sólo la carrera más importante, es que es la única prueba UCI por etapas que hay en España.

Nuestro año de trabajo arranca en mayo, con la inscripción y presentación del dossier en la UCI, durante los meses siguientes estamos inmersos en tareas administrativas. A partir de septiembre, realizamos los contactos con instituciones y ayuntamientos para ir conformando etapas y recorridos y empezamos con búsqueda de patrocinadores.

A partir de noviembre pasamos los días reunión tras reunión, sobre todo con ayuntamientos. En diciembre y enero preparamos una guía técnica completa con los recorridos de las etapas, perfiles, horarios y todos los detalles del recorrido. También empezamos a contactar con los equipos. Ya en marzo, nos metemos a ultimar preparativos, reuniones de organización, reunión con Tráfico y la reserva de los hoteles de los equipos.

Esto que parece tan rodado tiene sus complicaciones, algunas ocasiones y tristes, como lo del cartel de la pasada edición, otras casi crónicas, como la dificultad de encontrar patrocinios privados. Existe apoyo institucional pero no es suficiente. Pues bien ahora se añade la UCI, con su poca consideración hacia una carrera que desde 1992 es internacional. Nos quieren pasar a febrero, pasándose todo el proceso por alto.

La UCI no da motivos. Es obvio que si entran Amstel y Lieja femeninas en el WWT, ellos están dando prioridad a esas carreras, aunque sea la primera vez que se organicen en 2017. Por lo tanto, nuestra carrera en abril molesta y les parece inadecuada para ese mes.

A nosotros el cambio no va a implicarnos nada, porque no vamos a aceptarlo de ninguna de las maneras. Ya hemos dejado claro que el País Vasco no es Andalucía ni Murcia y que nuestra carrera no puede organizarse en febrero. Y creemos no solamente esto, sino que no debe organizarse en febrero habiendo pruebas más recientes. Si no les caben todas en el calendario actual que sitúen en febrero las más nuevas. Creemos estar en nuestro derecho de exigir que se nos respete, porque probablemente no haya ninguna carrera femenina en el mundo que tenga 30 ediciones. Y digo bien: en el mundo.

INFO

El Cruz Race es un nuevo portabicicletas para montaje sobre barras de techo con diseño funcional y una excelente combinación de materiales de calidad. Su montaje es fácil tanto alrededor de la barra como directamente sobre el carril en T de las barras de aluminio. Tanto las abrazaderas para el cuadro como el resto de piezas en posible contacto con él, están desarrolladas en goma suave para una protección garantizada. Sus brazos han sido reforzados para garantizar el transporte seguro de bicicletas de hasta 18 kg. Es compatible con la mayoría de tipo de cuadros y viene equipado con correas con cierre rápido y fijación al carril de aluminio para una mayor comodidad. Por supuesto, incorpora un sistema antirrobo de alta seguridad, tanto para el portabicicletas como para la bicicleta.

Lo que implica organizar….

Nada más terminar una edición de la prueba femenina internacional por etapas, ya hemos realizado el balance deportivo: satisfacción.

Llega la hora de hacer el balance económico: preocupación. Preocupación porque el 90% del presupuesto hay que cubrirlo con dinero público que se recibe, siempre tarde y en ocasiones demasiado tarde.

Preocupación porque el ciclismo femenino no tiene tirón, aunque contemos con una mínima cobertura televisiva, ¿a cuánta gente le interesa en este país?

Así que, tratar de encontrar patrocinios privados es una aventura, con exiguos resultados por no definirlo como pérdida de tiempo. ¿O será que no sabemos vender la carrera?

Los Ayuntamientos, salidas y destinos para las etapas no andan muy boyantes en cuestiones de tesorería, así que, ¿para el año que viene cómo lo haremos?. Hay que esperar hasta noviembre, diciembre o incluso más tarde para lograr encontrar localidades dispuestas a acoger una carrera femenina y siempre a un coste exiguo por no decir irrisorio, para que nadie se ofenda.

¿Y a cambio qué ofrece la organización?  es la pregunta casi retórica, la que siempre nos hacen. Utilizamos el argumento más convincente, desde nuestro punto de vista, el deportivo: las mejores ciclistas del mundo con los mejores equipos. Pero que participe la portadora del arco iris, no es lo mismo que ver correr a Peter Sagan y que vengan hasta siete campeonas nacionales, de otras tantas potencias del ciclismo femenino, es una nadería para el común de los mortales.

Luego está el constante aumento de costes de la prueba, comenzando por las facturas hoteleras, algo que al otro lado de la balanza no se compensa lo más mínimo, porque las subvenciones institucionales se mantienen en idénticas cifras año tras año.

En resumen, dos-tres meses de gestión, un mes de papeleos con documentos de la prueba (itinerarios, perfiles, mapas, reglamentos…) y una semana de mano de obra (montajes, señalizaciones, etc.). Finalmente, recoger facturas y pagarlas cómo y cuándo se puedan.

Las chicas bien, volverán el año que viene, prometido, y se despiden subiéndose al furgón con una sonrisa. A nosotros se nos cae la baba. Nos han vuelto a “engañar”, así que a empezar de nuevo para poder invitarlas a venir el próximo año.

¿Y nosotros? A final de año si sobran unos euros nos juntaremos para cenar, y si no, da lo mismo, nos pagaremos cada uno lo suyo mientras hacemos planes de futuro para repetir la jugada.

Por Agustín Ruiz Larringan, organizador de la Emakumeen Bira

Imagen tomada de www.ciclo21.com