Los hermanos Oliveira y lo que buscan los equipos

Oliveira brothers JoanSeguidor

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Pistards como los hermanos Oliveira se cotizan en el World Tour

Esta semana el UAE Emirates ha confirmado el fichaje de la dupla portuguesa Ivo y Rui Oliveira.

Para quien no los conozca ahí van unos datos.

Oriundos de la otra orilla del Duero por Oporto, en Vila Nova de Gaia, son dos hermanos de unos 185 centímetros de largo y unos 66 kilos de peso.

En su haber logros singulares en el ciclismo en pista, aunque la compatibilizan con la carretera.

En concreto Ivo Oliveira fue el primer ciclista portugués en subir al podio de unos Mundiales de persecución con un tiempo de cuatro doce en cuatro kilómetros.

En el Emirates que ha disfrutado del ciclista que personaliza la clase, Filippo Ganna, quien se va al Team Sky, aterrizan dos pistards más.

Con Tokio en la mente de muchos de esos ciclistas, de escasos 23 años, se curten y crecen en la carretera, porque sus maneras se cotizan.

DT-Swiss Junio-Agosto

El Emirates quiere el ritmo de los Oliveira

El equipo que capitanea Matxin quiere gente como Rui e Ivo, y los pretende porque quiere ritmo, gente con cadencia y la técnica necesaria para llevar enfilado el grupo.

Parece sencillo, pero no sólo se trata de perseguir y rodar, sin más.

Se quiere gente de las cuartetas de persecución, mucha de esa gente se quiere colgar una medalla en Tokio 2020. No hay muchos.

«Su habilidad para la cuarteta de persecución debe ser trasladada a la carretera» reza la nota del Team Sky sobre el fichaje del italiano que ha ganado la Roubaix sub 23 y ahora quiere crecer en las carreras de mayores.

Rui e Ivo Oliveira son el resultado del trabajo de la pista en Portugal.

Un trabajo que se focaliza en el velódromo nacional de Sangalhos, sitio idílico que además genera negocio, pues atrae gente de otros países.

Lo comentamos hace unas semanas, cuando charlamos con nuestro amigo Jaume Mas sobre la victoria de un pistard como Geraint Thomas en el Tour de Francia.

No hay más ciego que quien no quiere ver.

En España el ciclismo en pista es un enfermo crónico.

La apuesta por la pista es el kilómetro cero en la construcción de un ciclista top.

Son como los ejercicios de core.

Ver a los hermanos Oliveira en un velódromo es uno de los grandes placeres de quienes amamos el ciclismo en pista.

El año que viene les veremos «perseguir» para el UAE Emirates.

Todos los portabicicletas, por Cruz 

Qué pena que podamos escribir lo mismo de Sebastián Mora y Albert Torres, de ambos nos acordaremos los días de Tokio, cuando estemos en cábalas por las medallas.

Pero se nos habrá olvidado que hasta llegar ahí han tenido que penar sin los medios de otros como Ganna o los Oliveira.

¿Qué sería de Fernando Gaviria fuera del Quick Step?

Fernando Gaviria - Tour JoanSeguidor

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El éxito de Fernando Gaviria se asienta en el tren del Quick Step

Fernando Gaviria saltó a las grandes ligas del ciclismo con un par de victorias en la Vuelta a San Luis, en Argentina.

Dos veces superó a Cavendish, sacándole “una bicicletería” de ventaja en la raya, y eso que entonces era un muchachito impúber y desconocido lanzado por la selección colombiana, que no es precisamente el mejor tren de velocistas.

Su entrenador prometió que ese muchachito iba a ser el mejor velocista del mundo, palabras grandes, muy grandes, palabras que se fueron cumpliendo de una forma aplastante una vez Fernando Gaviria entró al Quick Step.

El muchachito Gaviria reventando a Sagan por allí.

El muchachito Gaviria reventando a Greipel por acá.

El muchachito Gaviria reventando a Boasson Hagen, a Kristoff, a Viviani, en el Tour, en el Giro, en Inglaterra, en la París Tours o donde fuera.

 

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Fernando Gaviria: La promesa se cumplía, veloz, imparable.

Pero detrás hay, ahora sí, una poderosa locomotora, el Quick Step, ese tren de velocistas, el mejor del mundo, dicen, que trabaja todo el día, que controla y desgasta rivales, que mete codo y lo lleva entre algodones para que la responsabilidad de los últimos cien o doscientos metros quede en las piernas poderosas del antioqueño.

¿Qué porcentaje de aquel éxito rutilante es empujado por aquel tren del equipo belga, esa máquina de sumar victorias y moler rivales?

Ahora que suena el posible fichaje de Fernando Gaviria por parte del conjunto de los Emiratos Árabes Unidos debido a un contrato más jugoso que en el Quick muchos se temen lo peor. 

 

Que ese talento brillante –“el mejor velocista del mundo”–  quedará desarropado y sin lanzadores, solitario ante un ejército de fieras, perdido en esos últimos cien o doscientos metros.

Ya hemos visto esa suerte lamentable y esa sequía de Phillipe Gilbert cuando abandonó el Quick Step algunas temporadas; ya hemos visto a Peter Sagan metido en la licuadora porque no cuenta con ese equipo poderoso.

Así sienta la celeste de Movistar

A veces, muchas veces, las piernas no bastan por más fuertes que sean.

Fernando Gaviria, que es joven, aún tiene tiempo para probar y para callarnos la boca si es necesario, pero podría estar optando por un contrato mejor que –vaya paradoja– lo dejará con un palmarés más pobre.