Las reivindicaciones de Niki Terpstra

No recuerdo si fue en 2004 o un año después cuando entro en marcha lo que llamaron el UCI Pro Tour, que no fue otra cosa que el germen de lo que hoy conocemos con el World Tour. Entonces aquella iniciativa le dio la vuelta cual calcetín al ciclismo e introdujo nuevas competiciones como Plouay y las vueltas a Alemania y Polonia en el máximo nivel. También crearon el Eneco Tour, un invento contra natura para una zona que no ama, vive por y para el ciclismo. Creíamos que una vuelta por etapas en el territorio de las clásicas era contradecir la esencia del sitio, tampoco entendimos que se disputara en verano, cuando esas tierras florecen en primavera, en lo que a ciclismo se refiere.

Sin embargo, la realidad del Eneco Tour nos ha dejado sin motivos ante esas aseveraciones. La carrera a caballo entre Países Bajos y Bélgica es una de las mejores competiciones de la campaña. Estos años un ciclista como Tim Wellens se ha descubierto en la carrera que ha ganado dos veces. Lo hizo con jornadas realmente bonitas, en cerrados duelos con corredores de nivel de Tom Dumolin en parajes tan lejanos en lo ideológico como el Kappelmuur o La Redoute.

La edición que acaba de concluir ha sido emocionante y otra vez ha ofrecido una traca final para recordar. A una semana que ha puesto en liza contrarrelojes individual y colectiva, llegadas al sprint y fugas que llegan in extremis, se le ha sumado la etapa del Kappelmur y Bosberg, las dos cimas míticas del Tour de Flandes, carrera que no las visita desde 2011.

La etapa como digo ha sido excepcional, dedicadle un rato, si no habéis podido disfrutarla. Por primera vez en mucho tiempo, en algo que no hacen en primavera, el Etixx corrió a ganar y sin complejos en un terreno que no le es extraño. Eliminado por caída Dennis, esperemos que pueda estar en la crono del mundial, el equipo azul abrió el tarro con Niki Terpstra, un ciclista que es gris y contenido en abril, pero que este domingo de tierno otoño ha volado con ambición y calidad hacia el triunfo.

Terpstra ha ganado porque, como otras tantas veces, el equipo resulta clave en ciclismo y Etixx movió bien las cartas ante la descomposición de BMC y la invisibilidad de Tinkoff en los momentos clave. Peter Sagan esta vez no cogió el corte bueno. El eslovaco es humano, no es infalible, y hoy le han pillado. Noticia. Le tocó trabajar por detrás, aprendió de la dureza de ir en retaguardia pero los Etixx le ganaron por la mano.

Del Eneco sale un ganador que es un ciclista que nos encanta. Terpstra es víctima de la satuacion de buenos corredores que se cobijan en la sombra de Lefevere, y eso al final causa que alguien se frustre. Esperemos que para la campaña que viene las cosas se le den mejor, porque es tristísimo ver a corredores de su caché, o a Zdenek Stybar, de secundarios en una superescuadra que un día, aunque no se lo crean, no tendrán a Tom Boonen.

Imagen tomada de FB de Etixx

INFO

Mira Santa Fixie y viste tu flaca

La ética en la publicidad ciclista

Miguel Indurain absorto por la multitud, acaba de dar un “golpe de estado” en el sistema ciclista español,como lo definió José Miguel Echávarri. Acababa de enviar a Perico al número dos en el escalafón del equipo, porque era el nuevo líder del Tour de Francia, el primer amarillo de muchos que habría de vestir. Embriagado por el momento, en esa calusorsa tarde de Val Louron, ya vestido con la túnica de líder, el navarro hace un ademán de ponerse su gorra, la gorra de quien el paga, cuando la azafata, rauda, le seca las intenciones, prestidigita y le fija la del mecenas del Tour, que por aquel entonces era el de hoy en día, Le Crédit Lyonnais, la entidad lionesa. Indurain, sin reparar en ello, tira su gorra al respetable.

El capítulo aunque desconocido para muchos causó revuelo en las huestes de Banesto, tanto que a partir de ese día Miguel no aceptaría una gorra más, con sujetar el leoncito, era suficiente. El conflicto de intereses en el podio era obvio, y no sabría decir yo si la “alergia” en chez Unzue a maillots ajenos empezó ahí. No obstante el capítulo trajo cola.

En este Eneco Tour, la primera imagen que tuvimos de Nacer Bouhanni en la rampa de salida es el pantallazo que hemos tomado de la grabación de la segunda jornada por la ciudad de las lanzas, por Breda. Bouhanni ataviado con el maillot de los puntos que patrocina Lotto, la marca que a su vez sostiene uno de los equipos decanos del pelotón y que también está en liza en este Eneco Tour.

Hubo un momento de flash en el que pensamos que el ciclista con alma de boxeador se había borrado del Cofidis y pasó a engrosar el equipo donde milita uno de sus principales rivales y acérrimos críticos, Andre Greipel. Fue un instante, luego reparamos en la singularidad del momento.

No obstante, como dice el dicho de la mujer del César que debe no sólo ser honrada, también parecerlo, no sé hasta qué punto es higiénico que uno de los patrocinadores de una carrera sea el mismo que uno de los que tienen equipo en la misma. Imagino que los comerciales del Eneco tiran con bala todo lo que se mueve para hacer rentable su carrera, pero hasta qué punto el aficionado no percibe algo raro. ¿Le hace un favor a Lotto y su imagen ese doble patrocinio?

Hace un tiempo, para que un equipo estuviera en el Tour, creo que fue el Ragt e incluso diría que el Vacansoleil también, tenía que hacer, entre otros menesteres, las veces de patrocinador en alguna de las carreras de ASO, así vimos a ambas marcas en París-Niza y Dauphiné. De esto hace unos años, pero habla del obvio conflicto visual que esto provoca. Creo que sería más saludable que un Movistar vistiera un maillot de Vodafone en la Vuelta. Ya sé que no hay nada que lo impida, pero volvemos a lo de la mujer del César y esas cosas, y que uno de los mecenas tenga además equipo en competición, pues no acaba de resultar lo pulcro y limpio que queremos siempre que sea todo.

Imagen tomada de Youtube

INFO

Conoce el nuevo Spartan de Suunto

La tierra de los velocistas

Una de las carreras más bonitas en estos dos últimos años ha sido el Eneco Tour, gracias principalmente a un nombre, el de Tim Wellens, el ciclista que estos días defiende dorsar número uno, tras resultar ganador de la carrera a caballo entre dos países que sienten el ciclismo como una religión, los Países Bajos y Bélgica.

Ya desde un buen inicio se anticipó en las previas que esta edición será complicada para que Wellens intente renovar los laureles de la carrera que mejor le va, pues el recorrido presume de tener pocas subidas, tachuelas y dificultades en las que el del Lotto se encuentra a gusto. Aún recordamos aquella jornada por las Ardenas, en pleno mes de agosto, en la que le ganó por la mano la carrera a Tom Dumolin en una persecución de esas que marcan época.

Este año en Eneco Tour da el cariño que los sprinters últimamente no tienen en muchas carreras, la Vuelta a España es el caso más obvio. Si la primera semana del Tour de Francia ofreció el regreso a esas jornadas de siesta y llegada al sprint, este Eneco va camino de rivalizar con aquellas tardes de sabor estival con un atractivo añadido, ver cómo están las piernas de cara al Mundial qatarí, que a buen seguro se sacudirán por las rutas del Benelux.

Ojo a la nómina: Andre Greipel, Giacomo Nizzolo, Sacha Modolo, Nace Bouhanni, Alexander Kristoff, Andrea Guardini, Ben Swift, Danny Van Poppel, Arnaud Demare, Michael Matthews, John Degenkolb, Marcel Kittel….

Podemos decir, sin temor a equivocarnos que está el 99% del plantel de favoritos al mundial. Añadidle Mark Cavendish, campeón en el ultimo mundial de este perfil, y el ganador vigente Sagan, que también está en el Eneco y que no creo que renuncie a renovar la corona así como así, y tendréis la quiniela, los nombres y los mejor posicionados en la parrilla del mundial qatarí.

Un apunte, Marcel Kittel y la crono que se ha marcado. No era muy larga, cierto, pero hacer top ten superando a Dowsett, Izagirre y Dumolin habla del recorrido de este velocista en las cronos, y de como en los sprints largos marca la diferencia. Su imagen plegado en la bici, sencillamente espectacular. Por delante no tienen muchas dificultades, la contrarreloj por equipos y el final en el Muur, el símbolo de Flandes que se ha apropiado el Eneco.

Por contra, falta Juanjo Lobato, que debería ser la mejor baza española, que estuvo en el europeo a ultima hora y que lleva una fila de abandonos realmente importante, nada menos que en las ultimas cinco que ha participado. Fue anunciar su paso al Lotto-Jumbo y caer en desgracia.

Imagen tomada del FB del Eneco Tour

INFO

La oferta de Hoteles RH en Levante para ciclistas también estará por Unibike

#RadioVuelta – Semana 27

#Trend  Grandes carreras en los «minutos de la basura»

La semana previa a la transición hacia la Vuelta a España ofreció una vez más una carrera llamada a ser de segunda fila pero que en el computo del año siempre se apunta un espacio entre las más bonitas. Es el Eneco Tour y su desenlace fue otra vez entre las Ardenas y Flandes. En las primeras, Tim Wellens asestó un golpe maestro, en la puerta de su casa, para ganar por segunda vez esta carrera en una racha de año en año que se equipara a la que lleva de semana en semana Rein Taaramae, que en el Artic Tour prosiguió su inesperado camino de triunfos iniciado en Burgos. Parajes antagónicos, pero un mismo ganador. En el preolímpico de Río, ejercitaron muchas selecciones salvo la española, y Alexis Vuillermoz se proclamó campeón preolímpico, a un año vista de la cita brasileña. Antes por eso, en escasos días, en Marbella, la Vuelta vivirá el privilegio de ser la segunda parte del capítulo inacabado del Tour. Estarán los cuatro primeros de la general y eso es raro, pero que muy raro, en la carrera cuyo líder viste de rojo.

#Click La vuelta del final del mundo

Dentro del portafolio de ASO existe una carrera que pasa desapercibida por desarrollarse en un mes tonto, agosto, y en una zona poco común para las gentes del ciclismo, Noruega. Sin embargo los que gustamos de doce meses de ciclismo aguardamos esta prueba por ser enormemente original en los parajes que ofrece. Parajes glaciares, frutos del hielo y el frío extremo en un lugar que solo se puede abordar por estas fechas. Ahí vemos a Kristoff, apaciguando el mal resultado personal en el Tour, ganando en casa en una estampa sin igual a su espalda.

#Profile Tim Wellens o las hechuras de un grande

Hay ciclistas que parecen nacer para una carrera y éste es el caso de Tim Wellens con el Eneco Tour, prueba que ha ganado de forma magistral por segundo año consecutivo. Dice Wellens que las vueltas de una semana supondrán su objetivo en lo sucesivo, espero que no sea así y sus miras se centren en terrenos que le creemos a su abasto, como etapas en las grandes o monumentos tipo Lombardía o Lieja. Sinceramente ciclistas con el arrojo del belga, pocos, y Tirrenos, País Vasco y cía, dicho con todos los respetos, parecen metas excesivamente sencillas para un corredor mayúsculo.

#Clipping

El Lotto Jumbo se estrena en el WT. La victoria en la crono del Eneco de Jos Van Endem abrió el pobrísimo palmarés del Lotto-Jumbo en el máximo circuito. El mismo equipo que ratea unos euros a Garate o tira a por Mollema por el top ten de Gesink en el Tour estaba en blanco hasta la carrera de su casa.

Oscar Sevilla también existe. Ajeno al máximo circuito desde hace mucho tiempo, el corredor que puso en el mapa Ossa de Montiel sigue acumulando un palmarés paralelo, como hiciera Paco Mancebo. Sevilla ha ganado por tercera vez la nada sencilla Vuelta a Colombia culminada con una cronoescalada. Para Sevilla es además su segunda victoria consecutiva.

La curiosa despetida de Taaramae. Dos victorias en generales finales en dos semanas es el botín que Taaramae le deja a Astana para decirle adiós y confirmar su marcha a otro equipo. El estonio, que llegó ser de los mejores en el Tour 2012, lleva unas temporadas sumido en el anonimato más inesperado y ahora se ve con dos buenos argumentos para irse a un equipo acorde a un corredor capaz de tamaña empresa.

#Hashtags by @LiveCiclismo

#ProChallenge #GPZottegem #TourduLimousin #LaVuelta #TourDelAvenir #GPScherens

Imagen tomada del FB de Artic Race of Norway 

#RadioVuelta – Semana 20

#Trend La excelente aproximación a la Vuelta a España

El primer tramo competitivo de agosto fue realmente bonito. En Polonia Rafal Majka siguió su idilio con el triunfo tras el Tour y le dio a una de las carreras prestigadas por el Pro Tour su primer ganador de casa. Otra de las competiciones relativamente joven en el circuito es el Eneco Tour, una carrera ampliamente criticada en sus inicios pero que se ha consolidado como cita indispensable del periodo vacacional para muchos. La carrera transfronteriza entre Bélgica y Países Bajos fue sencillamente magistral con grandes ciclistas disputando a pecho descubierto y la irrupción de un fenomenal joven llamado Tim Wellens.

#Click Burgos encuentra el mejor escenario

Nairo Quintana oficializó en Burgos su candidatura al premio gordo en la Vuelta a España. La carrera que sigue vistiendo a su líder de morado fue un pulso emocionantísimo entre el colombiano y Dani Moreno, un pulso resoluto en Aranda del Duero, en el último momento y escenificado en el podio final, con la fachada plateresca de Santa María La Real, un fenómeno gótico isabelino, con motivo de las Edades del Hombre.

#Profile Tim Wellens, talento en esencia

Posiblemente pase desapercibida en el balance de final de año, pero la penúltima etapa del Eneco Tour fue una de las jornadas grandes de este ejercicio. Con final en la Redoute, Wellens logró una victoria redonda, etapa más liderato que habría de ser definitivo, tras uno de los ataques mejor planteados en los últimos tiempos. Anoten, se llama Tim Wellens, se podría decir que está a caballo de ser flamenco y valón y tiene 23 años. Su palmarés es pequeño todavía, pero ganar por delante de Boom, Dumolin, Gilbert y Van Avermaet no es baladí.

#Clipping

Las posturas de Valverde y Movistar. La continuidad de Alejandro Valverde en el Movistar está siendo objeto de arduas negociaciones, como se desprende de esta noticia. Es curiosa la situación dada la circunstancia de que el ciclista es ahora mismo número uno en el WT y el apoyo que ha recibido de esta estructura en tiempos peores.

La peleílla de Terpstra. La imágenes de Nicki Terpstra en el Eneco Tour codeando con Maarten Wynats al frente del pelotón nos remitieron a tiempos no muy lejanos en los que gente con apellidos itálicos dominaban el cotarro en grandes ciudades estadounidenses. Hace tiempo que los chicos de Lefevere actúan a modo rodillo, sobre todo por sus lares, pero esta vez se les pilló con las manos en la masa.

El sino de Eduard Prades. La semana que la fundación Euskadi echó el cierre a su equipo, Eduard Prades confirmó que se va a Japón. La suerte de este ciclista es inversamente proporcional a su clase y categoría. Rodó con los mejores en aquellas carreras en las coincidió con ellos y ha sido protagonista del calendario luso. Ante la Vuelta a Portugal no pudo estar con el ganador Veloso y es que al final esto no es sencillo en ningún lugar.

#Hashtags by @LiveCiclismo

#TourduLimousin, #avc2014,  #cyclassics, #tourdelavenir, #poitoucharentes, #LaVuelta

Imagen tomada  de @VueltaABurgos

Las sendas de ida y vuelta de Stybar y Wiggins

A una semana escasa de que arranque la Vuelta desde una batea gallega, dos carreras tomaron su epílogo con sino diferente. Si en Portugal, la crono de Alejandro Marque abrió el camino a un nuevo éxito español en la “Grandissima”, en el Benelux un ciclista checo pero con arraigo en la zona, Zdenek Stybar, dio un último, postrero y certero golpe en el momento final de la carrera haciendo buena la estrategia del Omega frente a un líder, el largo Tom Dumoulin del Argos, que no el pequeñito del AG2R, que no parecía un nombre de enjundia para esta prueba del máximo circuito.

El triunfo doble del checo / Eneco Tour

Poco a poco, de forma paulatina, sin descanso ni pausa, pero con la seguridad de un ciclista mayúsculo, Stybar se hace un nombre y hueco en la carretera. Quienes tenemos la insana afición de estar pendientes de la temporada ciclista en su totalidad y matices, lamentamos que el ciclocross viera como su bicampeón del mundo se centraba en la carretera en uno de esos cambios que sólo se entienden desde la óptica y la ambición del protagonista, pues desde fuera todo lo que sea abandonar la disciplina que dominas parece un paso hacia el vacío.

Pero Stybar se armó de argumentos, dijo que merecía la pena el riesgo y míralo, ya tiene el Eneco Tour en el bolsillo. Y es que a pesar de que quizá hablemos de la carrera de menos caché del máximo circuito, el espectáculo que ha ofrecido ha sido bueno y por tanto la competencia no resultó sencilla. Con esta general el centroeuropeo cierra un círculo imaginario, ya tenía triunfos parciales pero le faltaba algo fuerte, consistente. Ya lo tiene y tenemos la seguridad que no cae en saco roto, como tampoco cayeron las enormes sensaciones que nos ofreció en Roubaix hasta que un imbécil vestido de aficionado al ciclismo le desequilibró para desespero de quienes veíamos en él una alternativa a Cancellara.

Y mientras Stybar no se arrepiente del camino emprendido y los hechos le refrendan ahí sigue Bradley Wiggins, hecho un manojo de dudas e incertidumbres sobre qué camino tomar. Ojo porque hablamos de un corredor que hace un año y poco se proclamaba campeón olímpico en la lucha contra el crono poco después de ser el primer inglés en ganar el Tour.

Con Bradley Wiggins tomamos medida de cuán complicado es mantener el nivel y el listón cuando se roza la perfección, y la temporada 2012 de Wiggins estuvo en ese tono. Descolocado por el poderío de Froome, Wiggins sabe que en el Tour cualquier opción es utópica. Su suerte corre fuera de Francia y de julio, pero cuando has ganado el Tour es complicado motivarte con cualquier otra cita, sobretodo porque fallaste estrepitosamente en alguna de ellas, como es el caso del Giro de Italia.

Pero ojo por que la maltrecha pista puede recuperar a uno de sus adalides. El desnortado ciclista dice ahora que por qué no volver a la pista. En su día Wiggins hizo como Stybar, dejó la modalidad que le había dado dinero y fama por la carretera. Está claro que es una opción, pero primero no es un crío y luego están las carreras de su perfil que están fuera del calendario olímpico. Ahora mismo si Wiggins volviera a la pista su ego de diluiría en la cuarteta y su opción de brillo personal sería en los mundiales y nunca en los juegos. Y qué quieren que les diga, parece poco y escaso para un Sir.

Foto tomada de www.ciclo21.com

Una carrera desnaturalizada llamada Eneco Tour

Diez días después de una trepidante cabalgata por Polonia, y en vísperas de la fiesta anual de Plouay, el mundo mira al Benelux, ese triangular estado formado por Bélgica, Países Bajos –mal llamados Holanda- y Luxemburgo, con reojo en la “Grandísima” que igual este año no cae en manos españolas como estábamos acostumbrados.

El Eneco Tour fue uno de los engendros del UCI Pro Tour, esa taberna de poderosos que mercadearon con puntos como material humano para hacer una liguilla cerrada que a día de hoy uno aún no sabe muy bien cómo funciona. Es el ciclismo moderno, empresarialmente quizá rentable, pero desnaturalizado.

Miren por ejemplo la foto, Alberto Contador hace un año en el Kappelmur, la meca del ciclismo de primavera, que por cierto fuer víctima del mercantilismo que los organizadores de Flandes quieren imponer a su carrera, pues con la imposición del circuito final lo que buscan es que todo el mundo pase por caja en una flagrante violación de uno de los mantras del ciclismo: que es gratis.

Igual que el año pasado el símbolo de la capilla, esta vez se asciende varias veces en la misma etapa el cénit de la Lieja-Bastogne-Lieja, la Redoute. Como reclamo es fenomenal, y demuestra que en el ciclismo el peso de tradición, de los nombres, de la franquicia es tremendo, incluso ahora que nuevos lares y latitudes globales amenazan el viejo circuito europeo.

Sin embargo, que no nos den gato por liebre, esto no es la decana, no estamos en abril, esto es una vuelta a conveniencia de unos cuantos y aunque la afición valona responda, el sapo no es sencillo de tragar. Nuestro problema, el de los aficionados de verdad, es que el ciclismo está por encima de todo, de colores, naciones y nombres, y con ello saben que tienen el chiringuito a buen recaudo, incluso ahora, que pintan bastos para este deporte.

Filias y fobias históricas del ciclismo español (I)

Finalizadas las clásicas, a puertas de la primera grande del año, el Giro de Italia, y con Romandía rodando, quería recuperar en dos entregas este artículo de los logros del ciclismo español y aquellos foros que se le resisten, como es el caso de las dos grandes clásicas adoquinadas. En este primer capítulo repasamos vueltas por etapas y campeonatos del mundo.

1

Década de los 50. Años en los que la España de la época dura de la dictadura generaba su debate favorito entorno a dos de los grandes ciclistas de nuestra historia. Unos apostaban por Bahamontes, los otros querían a Loroño. Entre el toledano y vizcaíno, ese país recuperándose de las heridas de una tremenda guerra encontraba distracción ante males mayores e imponderables. En esa España, como en la de ahora, aunque no en la misma medida, interesaban principalmente las grandes vueltas. En el ocaso del citado decenio, el águila toledana ganó el primer Tour de Francia. Hablamos de la edición de 1959. Ese año el ciclismo español se graduaba entre las grandes potencias. Y lo hacía en el único foro donde las podía igualar, en el terreno de las tres semanas y 21 etapas.

Antes de la victoria de Bahamontes en Francia, ya se contaban algunos podios en la más grande de las carreras, e incluso se había probado el sabor de los laureles en la Vuelta a España, como buenos anfitriones. Sin embargo, en esos tiempos, un aislado halo de modernidad recorrió nuestro pelotón cuando en un par de ocasiones, Miquel Poblet hacía historia ganando la Milán- San Remo de los años 57 y 59. La causa del catalán respondía a cánones excepcionales para el ciclista español de la época. Enrolado en un equipo italiano, el sprinter de Montcada surcó de cierta originalidad la evolución del ciclismo español. A sus éxitos en San Remo, unía otros hitos, como ganar numerosas etapas en el Giro o pisar el podio de Roubaix. Antes de él nadie lo había hecho y pasarían muchos años para ver algo igual.

Pequeñas y grandes vueltas, territorio amigo

El ciclismo nacional no tardó en probar los laureles en la grande de casa. En la Vuelta, con tres de sus ediciones consumidas, llegó el primer éxito de los anfitriones por medio de Julián Berrendero en 1941. Luego vendrían los éxitos de los hermanos Rodríguez, Delio y Emilio, Langarica, Ruiz,…. En el Tour de Francia, Bahamontes ganó al medio siglo de historia. No ha ocurrido lo mismo en el Giro de Italia. A pesar de los memorables momentos ofrecidos por personajes casados con el espectáculo, como el caso de José Manuel Fuente, se tardó la friolera de 83 años en ganarlo. En la olímpica edición de 1992 Miguel Indurain puso cerco a tal maleficio. Un año después repetiría.

Realizando un repaso a las principales carreras por etapas, salvado el capítulo de grandes vueltas, una vez más Miguel Indurain marca puntos de inflexión. En la París- Niza de 1989, mismo año en el que ganó el Criterium Internacional, el navarro sería el primer español en hacerse con el triunfo toda vez se habían quemado unas 60 ediciones. No ocurrió lo mismo en la Tirreno que hasta 1991 no se la llevó para España Hermino Díaz Zabala, aunque con sólo 25 ediciones desde su inicio. En la tradicional previa del Giro, el Tour de Romandía, a pesar de un podio de Bahamontes, allá por el 63, la primera victoria española la lograría Francisco Galdós en 1975. Un par de años antes, José Manuel Fuente zanjó la sequía en la Vuelta a Suiza, mientras que en su gemela alpina, la Dauphiné, Valetín Uriona halló fortuna en 1964, a los 17 años de su creación.

Esta revista repaso incluye carreras modernas por mucho que ofrezcan no ofrecen la perspectiva histórica de otras. A las tres ediciones el Eneco Tour ya estuvo en manos de un cántabro, Iván Gutiérrez. El Tour Dowm Under vio el éxito de Mikel Astarloza en 2003 con cinco ediciones a sus espaldas. En la Vuelta a Alemania, una de las carreras más antiguas del calendario internacional, a pesar de ser pocos quienes lo saben, tuvo a David Plaza como ganador en 2000, es decir casi 90 años después de su inicio. No se contemplan ni éxitos ni podios españoles en la Vuelta a Polonia, ni en carreras de la representatividad de los Cuatro Días de Dunkerque y Tres Días de La Panne, pruebas que vistas sus afinidades con las clásicas adoquinadas, han sido tradicionalmente ajenas a los calendarios de los nuestros.

 

Extracto de un artículo publicado en Ciclismo en Ruta