El ciclocross necesitaría de la complicidad de los grandes nombres

El ciclocross asturiano

El pasado fin de semana el ciclocross asturiano tuvo a su ciclista más ilustre de los últimos tiempos. Samuel Sánchez, el ciclista que dijo no a la oferta de renovación del BMC, corrió una carrera en La Tenderina, un barrio ovetense. Samuel, cuya biografía en breve publicará Nacho Labarga bajo el título de “El ciclista de oro”, quedó más o menos por mitad de la tabla.

La presencia de Samuel en la carrera de su ciudad fue anecdótica, un paréntesis dentro de su plan invernal que si no me equivoco ya ha consumido su ciclo de descanso.

Por esa excepción que hizo Samuel, nos hemos vuelto a preguntar por esa cantidad de grandes ciclistas que un día, haciéndolo bien en carretera, se prodigaron también por los campos de esta bellísima modalidad que el pasado fin de semana llegó a pisar el territorio británico con la Copa del Mundo.

En la actualidad en el pelotón de carretera no hay grandes nombres de ciclocross. No los hay al menos alternando las dos modalidades. Posiblemente sólo encontremos a Francis Mourey, el francés más consistente de los últimos años, que en carretera se hizo con el Tro Bro Léon el año pasado.

Al margen de Mourey, John Gadret, hoy en el Movistar Team, es otro de los nombres que lo ha alternado.

Se da la circunstancia de Zdenek Stybar, el vigente campeón del mundo que en su día dijo que el ciclocross pasaba a ser secundario a pesar de ser el coco de la modalidad.

Y es que en el checo vemos un problema también extrapolable a la pista y no es otro que al final casi todas sus grandes figuras –si no incluimos a los velocistas- acaban partiéndose la cara en la carretera.

 

Barro en el ciclocross

Y es una pena que ciertos ciclistas no se prodiguen porque en el fondo, navegando por los barrizales del ciclocross encontrarían argumentos ante las crecientes dificultades que ponen las grandes vueltas más allá de las montañas o las cronos.

Miremos por ejemplo la última etapa del adoquín del Tour de Francia.

La ganó un campeón del mundo de ciclocross como Lars Boom y entre otros protagonistas tuvo a Jakob Fulsang, ciclista que no se prodiga en ciclocross, pero sí viene del moutain bike. Como Cadel Evans, ganador de aquella mítica etapa de Montalcino en el Giro de 2010, llegó desde las ruedas gordas.

Recuerden que aquel día también estuvo delante el mentado John Gadret. Otro nombre del ciclocross actual que ha anunciado que la carretera le ocupará más tiempo es el holandés, y vigente ganador de la Copa del Mundo, Lars Van der Haar.

Los protagonistas del CICLOCROSS

Pero tuvimos años en que los grandes nombres se batieron en ciclocross. Nuestro querido “cabeza de cuero” Jean Robic fue campeón del mundo en lodazales y ganador del Tour.

En otro escalón está Oscar Pereiro, que ganó la mejor carrera del mundo y había sido campeón de España de ciclocross en categorías interiores. Como Pereiro, buenos routiers agrandaron su calibre en el ciclocross: Iban Mayo, Mikel Artetxe, Oscar Pereiro, Igor Astarloa pero también José Antonio Garrido, Tino Zaballa, Julen Zubero y Unai Yus sin obviar a los actuales Javier Ruiz de Larrinaga ni Aitor Hernández, el rey sin corona del ciclocross español pues domina el largo y ancho de la temporada sin haberse proclamado campeón de España.

Quien fue campeón del mundo de Ciclocross

Volviendo sobre Robic, sus pasos los siguieron los hermanos De Vlaeminck.

Roger fue una vez campeón del mundo de ciclocross y cuatro ocasiones ganador de la París-Roubaix y su hermano Eric se mueve en registros inabordables: siete veces campeón del mundo y ganador de carreras en ruta, entre otras una etapa del Tour de Francia.

El ganador de la Vuelta a España del 65 Rolf Wolfshohl también fue campeón del mundo de ciclocross y nombres como Adri Van der Poel, Dominique Arnould y Mario De Clerq nos suenan a leyenda en los dos campos.

Como veis fueron pocos, pero grandes, y con aureola atrajeron gente e inversión a esta modalidad llamada ciclocross que es preciosa pero sufre un cuello de botella que le impide crecer. Que los grandes nombres le prestaran una ayuda sería valiosísimo.

Imágenes tomadas de www.biciciclismo.com (@GloriaAlvarezz) y  www.sport.be

INFO

Algo que marque la diferencia puede ser “sencillo”

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El guardabarros “sencillo” protege de las salpicaduras de la rueda trasera de la bicicleta sea cual sea la disciplina y se instala sin herramientas en la mayoría de sillines.Usado en todas las disciplinas, mountainbike, carretera y ciclismo urbano. Y cuando no se usa puede plegarse y llevarse cómodamente en el bolsillo.

Con un peso apenas superior a 12 grms, se mantiene de forma consistente en el sillín gracias al diseño de sus formas y al material empleado. Sencillo parte de un sistema de anclaje simple, se instala sin herramientas, bajo el sillín en los railes de este, se mantiene firme, actuando como guardabarros de protección de salpicaduras de a rueda trasera de nuestra bicicleta .

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El ciclocross, entre bikers y ruteros

No cabe duda de que el ciclocross en España ha dado un salto cualitativo en la última década. No sabemos si las circunstancias, si el gusto por la bicicleta y todo lo que implica, no sabemos si por una conjunción astral. Lo que sí es seguro es que el ciclocross ahora interesa mucho más que hace diez años, pero mucho más. Ha pasado de ser testimonial y anodino enlace invernal, sobretodo en la década de los noventa, a convertirse en modalidad con personalidad propia y una parroquia fiel y entendida que ahora mismo se plasma en un completo calendario a nivel regional, un Open de España y lo que es más importante un Campeonato de España que figura en la agenda de buenos profesionales y fieles seguidores.

Como muestra de este fenómeno vemos la cantidad y calidad de gente procedente de otras modalidades que ha probado fortuna sobre el barro. En España por ejemplo tenemos un perfil cambiante. Hemos tenido campeones de España como José Antonio Hermida, Ismael Esteban o Rubén Ruzafa que siendo buenos bikers lo han hecho bien en estos terrenos.

Sin embargo la práctica totalidad de dominadores del presente vienen de las ruedas finas y el asfalto. El podio del domingo pasado en Segorbe por ejemplo formado por Javier Ruiz de Larrinaga, Aitor Hernández y Aketza Peña. Es un podio de tres ciclistas de carretera. Es más, en el plano internacional aún se recuerdan las gestas de los hermanos De Vlaeminck, y antes habían triunfado Jean Robic, ganador de todo un Tour, y Rolf Wolfshohl, el primer alemán que ganó la Vuelta. En tiempos más recientes tenemos los casos de Adri Van der Poel, Dominique Arnould y Mario De Clerq. En el ámbito doméstico tuvimos a Iban Mayo, Mikel Artetxe, Oscar Pereiro e Igor Astarloa pero también a José Antonio Garrido, Tino Zaballa, Julen Zubero y Unai Yus, brillantísimo campeón hace nueve años en Busturia.

 

Con todo nos preguntamos: ciclocross, sí pero ¿para bikers o ruteros?

 

En opinión del gran dominador del ciclocross español de los últimos veinte años, David Seco, seis veces campeón nacional, los bikers son coyunturales en el ciclocross. Los orígenes del vizcaíno, recordemos, se asientan en la carretera, sin embargo alrededor suyo le han crecido rivales venidos de diferentes especialidades. “Que otros corredores vengan a hacer ciclocross es muy positivo por que crece la competitividad y la expectación” afirma. Para Seco no se puede hablar de un dominio de cierto tipo de corredores: En algunos nacionales ha coincidido que han triunfado bikers pero no hay que darle mayor importancia.

El de Busturia no ve inconvenientes en alternar las temporadas de BTT y carretera con la de ciclocross, sin embargo, en lo que hace referencia al terreno afirma apreciar mayores afinidades con la bicicleta de ruedas gordas aunque “en esencia son diferentes porque en BTT las distancias son más largas con velocidades más lentas y mayor dureza. A la carretera se asemeja más por la velocidad de las pruebas”.

Como contrapunto el sucesor de Seco en los Campeonatos de España: José Antonio Hermida. El biker ve mayores afinidades con el BTT: “En la bicicleta no hay muchas similitudes, pero los bikers nos encontramos a gusto porque en nuestro entrenamiento usamos las bicicletas de carretera para hacer series. Las máquinas de ciclocross no dejan de ser un híbrido entre carretera y montaña. Los frenos, desarrollos y neumáticos son como los de BTT pero el cuadro es de carretera. Los bikers nos sentimos cómodos y la preparación que significa es muy buena. A mi entender para un biker siempre es mucho más fácil probar en ciclocross que no para un corredor de carretera, siempre teniendo en cuenta el circuito”. Para Hermida vale el ejemplo de Nys, quien al margen de dominar en invierno tomó parte hasta en unos Juegos Olímpicos como biker belga.

Con todo queda claro que la línea entre disciplinas parece cada vez más delgada. Quizá esas voces que hablan de fusión de especialidades tomen mayor fuerza con los años. Ahora por eso suenan a utopía.

Imagen tomada de www.rfec.com

Con Nys el ciclocross alcanzó la perfección

Rara vez se ve a un segundo clasificado, a un subcampeón mundial, tan tocado en el podio. Klaas Vantornout era la viva imagen de la desolación en las celebraciones postreras del Campeonato del Mundo de ciclocross. El primero de ultramar, Vantornout sabía que ganarlo era historia, historia viva del ciclocross. Lo tuvo, quizá fue el más fuerte, pero se le resbaló de entre los dedos.

Poco le importaba al largo especialista celeste ser partícipe directo de un momento de historia con mayúsculas. Sven Nys cerró el círculo. Un año después de renegar del Campeonato del Mundo, una vez las desgracias se le acumulaban sobre la mesa de su trayectoria, Nys encontró la medalla de oro muy lejos de casa y como en la primera vez, sobre un manto helado y copos invadiendo la “intimidad” de la competición. Sinceramente el gran beneficiado ha sido el ciclocross.

Si en ocasiones un arte se mejora con la culminación de uno de sus actores, en esta ocasión podemos decir que así ha ocurrido. Cuando un Miguel Angel bostezante dio cuatro brochazos sobre las bóvedas de la Capilla Sixtina, el arte mejoró, encontró el eslabón de su progreso. En Louisville el ciclocross moldeó su perfección con Nys. La última media vuelta de la carrera estadounidense así lo atestigua. Igualado en lo  físico, incluso diría que en breve desventaja, el manejo mayúsculo de su máquina le dio a Nys el título de campeón del mundo que sin duda atesoraba y merecía.

Por que la elegancia y la perfección de Nys entendemos tienen poco que ver con las raíces de esta modalidad que nació como complemento bélico en la Segunda Guerra Mundial, cuando la infantería holandesa acudía al frente surcando socavones y cráteres bélicos sobre sus bicicletas. Luego, al poco tiempo, en 1950 la modalidad se oficializaba con su primer mundial. Aquellos fueron años de ilustres de la carretera sobre el barro, Jean Robic por ejemplo, quien ganó el Tour tres años antes.

El ciclocross, como muchas cosas en el ciclismo, fue en sus principios francés. Hete aquí a André Dufraisse, cinco veces campeón y once integrante del podio. El italiano Renato Longo interrumpió el ciclo galo. El primer atisbo de perfección vino con Eric De Vlaeminck, el hermano de Roger, quien firmó siete títulos, una cifra nunca igualada que marcó con rehundida holgura el matrimonio belga con la especialidad pues con el tiempo otros grandes llegarían de ese país acentuando su dominio en los últimos tiempos con campeones llamados Roland Liboton, Erwin Vervecken, Bart Wellems, cuarto en Louisville, y Nys, Sven Nys, el personaje que dejará coja la modalidad cuando decida colgar la bicicleta.