La bicicleta en la cumbre

La “Cumbre de la Bicicleta de la UE” –celebrada este miércoles en Luxemburgo- tiene una significación muy especial, porque supone la primera vez que en un consejo de ministros europeos se aborda el tema de la movilidad ciclista.

Ahora mismo resulta difícil conocer el alcance que va a tener en políticas “reales” a corto plazo, es complicado sacar conclusiones tan en caliente, sin embargo no queremos dejar de dar la opinión sobre varios puntos, pues esta cumbre la vemos como el inicio de un camino muy importante porque dibuja un marco estratégico común que permite que los “grupos activistas pro-bici” podamos negociar de forma efectiva con la Comisión Europea. El mismo hecho de haberse producido ya es un gran éxito para el movimiento pro-bici europeo y una gran noticia para todos los ciclistas del continente.

No perdemos de vista que se trata de una reunión informal de ministros, es decir una reunión no oficial, y que los pronunciamientos no son del más alto nivel, pero no desdeñemos su poder, porque el Eurogrupo también es una “reunión no oficial”, ésta de ministros de economía y finanzas, y sus atribuciones no son pocas.

El resultado más palpable de la reunión ha sido la “Declaración de Luxemburgo”, bajo el título de “Declaration on cycling as a climate friendly transport mode” (Declaración del ciclismo como una forma sostenible de transporte). De la misma se desprenden dos cosas, así las verbalizó Violeta Bulc, comisionada de la UE para transporte: un impulso a la descarbonización de la movilidad en Europa y la declaración de la bicicleta como medio de transporte “oficial”.

En la declaración se relatan todos los beneficios para la generalización de la bicicleta con acento sobre lo medioambiental, la salud pública, el impacto económico directo, el bienestar social, etc. etc. Y no es extraño que, se percaten del potencial de negocio, verde además, como uno de los puntos fuertes pues apostar por la bicicleta es hacerlo por el empleo que se generaría sólo con no poner palos en las ruedas de las bicis.

En cuestión de infraestructuras, hay unanimidad de que las dedicadas a los ciclistas son más baratas y tienen un beneficio social superior. Se dijo por ejemplo que con los ciclistas, la sociedad gana 50cent/km, por el contrario, los coches cuestan 50cent/km a la sociedad. En este apartado una coordinación europea traería muchos beneficios para España.

Principalmente en lo que hace referencia a una de las principales cuestiones a resolver: los fondos europeos para desarrollar estas políticas. Si hay dinero para hacer ciudades “bike friendly”, seguro que tendremos ciudades “bike friendly” allí donde l@s alcaldes tengan un poco de visión.

Es  importante traernos las experiencias de los países ciclistas por excelencia, Países Bajos y Dinamarca, principalmente, por vía de esos programas europeos y no, como hasta ahora, que venían enarbolados por activistas pro-bici que eran tildados de “alucinados” siendo motivo de mofa y escarnio.

Si la bicicleta entra por este camino se acelerará el acervo de cultura ciclista en todos los niveles, desde la administración a  la sociedad. Esa lamentable expresión de “En Holanda funcionará la medida pero aquí es imposible” se acabará.

Por último,  en cuestión de seguridad, parece que la responsabilidad va a recaer en los estados. Todo indica a que los intentos de lanzar medidas anticiclistas, como el casco obligatorio, los seguros o las matriculaciones, van a tener una fuerte contestación a nivel europeo provocando perjuicios en los países en forma de reducción del turismo y facilidad para captar fondos de programas transversales.

Por Carlos Rodríguez desde @30diasenbici