¿Un everesting en casa? es posible

Everesting JoanSeguidor

Paolo nos cuenta cómo idear, ejecutar y salir vivo de un «everesting» en casa

Hace ya unos años que supimos qué era un everesting, una de esas «locuras», dicho con cariño, que llevan al ciclista a acumular en una sesión el desnivel equivalente a la altura del Everest, eso es más allá de los 8800 metros.

Incluso hemos conocido personas que lo han hecho, y nos admitido que un «everesting» les había dejado secos, sin fuerza ni chispa, carentes de apetito de bici no por días, sino que también semanas.

En todo caso, lo que nos dejó tocados, a raíz de sacar este artículo Dani Buyo sobre largas sesiones de rodillo, fue conocer el caso de Paolo Álvarez y de varios miembros del ZESP Team que se plantearon un everesting en casa, en pleno confinamiento.

Toma ya.

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Así que le pegamos una llamada al amigo Paolo para saber cómo se plantea un reto de estas características…

Paolo ¿desde cuándo conoces el concepto «everesting»?

«Pues no hace mucho la verdad, unos pocos meses»

¿Qué te pareció el asunto?

«No le presté atención, la verdad, incluso te diría que me pareció absurdo. Subir más de 8000 metros en una tirada ¿para qué?. Vi incluso que estaban regulados, que tenían una normativa»

Entonces ¿cómo toma forma el reto?

«Debido a la cuarentena, me gusta llamarla así antes que confinamiento, me surgieron varios retos. Desde ZESP, un compañero lo sugirió«

¿Y?

«Pues que no sabría decirte cómo pasé de la indiferencia más absoluta al interés, pero la propuesta me motivaba»

Pero es que son 8000 metros largos en un rodillo…

«Cierto. Mira, hace cinco meses yo no tenía ni rodillo de transmisión directa, ni me lo planteaba. Pero lo probé y vaya si me gustó, es todo, la inercia, el realismo... la gente a veces opina sin haberlo probado y es muy recomendable. La cosa cambia por completo»

Ahora defiendes el rodillo…

«Totalmente, pero es como todo, necesitas un buen material para que no acabes quemado encima de él»

¿Qué ventajas le ves?

«Varias. Por un lado, a diferencia de la ruta, no necesitas gente que te asista, por otro lado ganas tiempo en tu día a día. Por ejemplo en los descensos del reto, podía bajarme de la bicicleta, estirar, ir al baño, comer, hasta darme una ducha, si quería el rato que el muñeco iba bajando. Por otro lado te ahorras el frío y la lluvia»

Así aceptaste el reto

«Me apetecía un reto estos días de esta en casa, sin salir a la carretera«

Subiste Alpe d´ Huez ocho veces ¿por qué este puerto?

«Por que era lo suficientemente largo para llegar al desnivel necesario en ocho ascensiones, había otras más cortas, pero no me apetecía, también con más desnivel, pero este puerto tenía la pendiente perfecta, todo el rato al 7-8%. Además con un realismo del 100% echabas manos de los desarrollos como si estuvieras allí y cumplías con las normas del «everesting»

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¿Cómo acabaste?

«Pues no puedo decir que acabara reventado, cumplí con una consigna: llevar los ritmos que me permitieran acabar bien. Recuperé rápido y entreno como si saliera a la carretera, entre 450 y 500 kilómetros semanales»

¿Algún momento complicado?

«en la séptima subida empecé con dolores de estómago. Al haber hecho ultradistancia alguna vez, imaginaba podían venirme»

Te escuchamos impresionados, de verdad. ¿Cuánto hay de ego en estas cosas?

«Claro que hay ego, es imposible que no lo haya y no creo que sea tan malo, si el ego es un buen motor, pues adelante. Todos tenemos cierta ambición, siempre bien entendida, claro. En mi caso quería un reto, algo que entrara dentro de mis posibilidades»

¿Dónde vives Paolo?

«En un pueblo en el norte de Madrid»

¿Se han roto mucho los planes con esta situación?

«Tenía unas cuantas marchas pensadas, la Cantabrona, la sierra Norte, la Gran Fondo Almería y la Quebrantahuesos… ¿qué le vamos a hacer?»

¿Qué harás el día que nos den vía libre?

«Es una buena pregunta que me hecho muchas veces. Seguramente tiraré de clásicos, haré una Morcuera, subir y bajar«