De Pogacar a Aru, pasando por Ayuso, con Matxin

Tadeg Pogacar Volta a la Comunitat Valenciana JoanSeguidor

Pogacar, Ayuso y Aru en el foco de Matxin

Seguimos la conversación donde la dejamos con Joxean Matxin con la intriga de tres nombres que, si fuéramos malos, podríamos decir que son pasado, presente y futuro.

Ahora veréis.

Empezamos por Tadeg Pogacar, el fenómeno esloveno que no da puntada sin hilo, en una campaña que dejó a medias en ese lejano UAE Tour, que se suspendió prematuramente, acabando segundo en la general, ante la mejor versión de Adam Yates, y con una cuarentena impuesta en el hotel.

Seguimos con Matxin… en tres palabras ¿cómo definirías a Pogacar?

«Tranquilidad, carácter de campeón e irradia sencillez»

¿Carácter de campeón?

«Sin duda, el ejemplo claro es la etapa de Gredos, en la Vuelta del año pasado»

¿Por qué?

«Estamos en la reunión de la mañana, en el bus y le decimos que hay que arriesgar, no pone ningún pero, no se conforma con lo que tiene, escucha y asimila para luego ir a por todas en la carretera»

¿Aquel ataque fue marcado?

«Sí claro, después de estar Conti y Henao con él, ellos tenían que hacer el último kilómetro fuerte del puerto de tercera, después la bajada era larga y sinuosa, antes de Peña Negra. La clave era continuar a buen ritmo la bajada y en la base de Peña Negra atacar y jugárnosla a 42 de meta. Allí se nos anticipó López, mejor aún, hizo más selectivo el grupo, y después atacó Tadej…»

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Quedaban 44 kilómetros para meta…

«Así es, era una apuesta valiente, pero él lejos de dudar, arrancó ahí, conscientes que no había nada que perder. No creas que miró el recorrido con detalle, sólo confió»

Tremendo

«Soy un director al que le gusta atacar y correr agresivo. Fue un placer llevar a un chaval de 21 años de esa manera, decirle curva a la derecha, regula en este tramo, no pierdas la trazada por ganar un segundo, luego un gel a veinte de meta, doce minutos de descenso, toma una barrita…»

Pogacar, 21 añitos, y Juan Ayuso, menos de 18 años. Matxin siempre mirando en la cantera

¿Qué tiene Ayuso que busca Matxin?

«Es un corredor privilegiado con un sólido equilibrio entre lo físico y cabeza. Mueve unos números enormes y el feeling existió con él desde el principio»

Supongo que para crecer tranquilo…

«Desde luego, cero presión y eso que somos conscientes que le hemos puesto en el foco. Le hemos firmado para cinco años»

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¿Una apuesta largo plazo?

«Queremos que vea confianza, donde otros ven presion, tenemos presente en este equipo y mucho futuro y él es la base de ese futuro a medio plazo. No queremos pedirle victorias para hoy o mañana… por que se que tiene carácter ganador y le se las va a pedir a sí mismo, tienen que llegar en el momento justo…. Vamos a dar los pasos firmes para su carrera deportiva.»

Me han hablado que tiene una cabeza privilegiada

«Sabe perfectamente lo que quiere con 17 años, no creo que sea prematuro ponerle en esta situación, tiene que ir madurando»

Corren rumores que Movistar también iba tras él

«Se lo tendrás que preguntar a ellos»

¿Desde cuándo le sigues?

«Lo seguía hace tiempo, pero en especial desde juveniles de primer año. Mira qué mundial hace en un sitio como Yorkshire, siendo juvenil de primer año. Su gestión de la carrera fue muy buena»

Y quedamos con la estrella del equipo Fabio Aru, quien no hace mucho salió como uno de los corredores mejor pagados del mundo, pero que no pasa por su mejor momento.

 

¿Qué le pasa a Fabio Aru?

«Fabio es un ciclista excelente que lleva dos años en los que no levanta cabeza. Conviene no olvidar que alguno de s ciclistas que ha sido operado de la arteria iliaca ha tenido que dejar la bicicleta»

¿Seguís confiando en él?

«La calidad y el palmarés que atesora están fuera de toda duda, es un profesional, pero hace falta que tenga suerte. Creemos en él, su nivel a inicio de año era bueno y esperamos que lo recupere»

Nosotros también, porque aunque admitimos que Fabio Aru no nos entró por la mirada los primeros días que supimos de él, pocos corredores trasladan con tanta nitidez dar tanto en una carretera.

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El UAE Emirates no juega a la pedrea

UAE Emirates JoanSeguidor

Se nota un salto en la presión sobre el  UAE Emirates

El otro día reflexionábamos sobre qué hacía el ciclismo por los Emiratos, en medio de la nada, ofreciendo a los ojos del espectador europeo una imagen muy alejada de lo que estamos acostumbrados a apreciar.

Aún y así, y por un comentario que nos llegó, quizá no estuvimos acertados del todo, cosa que puede pasar perfectamente cuando se opina…

Así las cosas, a la apuesta del UAE Tour y unos medios que rompen cualquier presupuesto occidental, se une la del equipo UAE Emirates, que mete miedo sobre el papel, pero también en el terreno.

Cuando el año pasado Matxin pasada revista a la campaña, centrado principalmente en Fabio Aru quedaba patente que había trecho por recorrer.

Ni siquiera dos etapas en el Tour, una de ellas muy significativa, como la de París, justificaban una apuesta que no es pequeña.

El UAE Emirates de 2019 es un equipo que no sólo renueva, y mejora, su aspecto exterior, si no que también ha hecho un esfuerzo no pequeño por mejorar el andamio.

Cuando Fernando Gaviria gana la primera etapa del UAE Tour, lanzado por Alexander Kristoff, ojo el nivel que manejan, Matxin resoplaba aliviado en el coche junto a Neil Stephens, en el volante.

La imagen parecía tomada de todo un Flandes o una llegada del mismo Tour, pero no, era la carrera de casa.

Y en la carrera de casa, una vez coronado ganador, Fernando Gaviria admitía que estaba en su segundo país.

Viviani y Bennett evitarían un segundo triunfo del colombiano en la «carrera de casa»…

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Un nivel de implicación, de compromiso, que suena a que la máquina de pedir resultados se ha podido poner en marcha.

La inversión no es pequeña y hay urgencias para ir a las grandes citas con los deberes medio hechos.

Y así vemos que el equipo de capital árabe es un equipazo en todas su acepciones.

¿Por qué Suunto?

Muy mejorado respecto al año pasado y con un nivel de exigencia que va para arriba.

La victoria de Gaviria, que ha igualado en triunfos a Nairo con 24 años, fue en una etapa, la primera de la «carrera de casa», pero el éxito de Tadeg Pogacar suena a lotería, a premio gordo que viene sin esperar.

Porque el esloveno de 20 años y carita de adolescente es un ciclista de tiro alto, pero que ganara en el Algarve creo que nadie podía esperarlo, por mucho que el ciclista prometa y mucho.

Pogacar se une a Jakob Philipsen como garante de la nueva guardia que viene por detrás sin la paciencia de ir quemando etapas.

Y además tienen dos prodigiosos rodadores como los Oliveira y la segunda línea colombiana con Sergio Henao y  Juan Sebastián Molano.

Todo con un objetivo sobre todos: que Fabio Aru, un ciclista empequeñecido, vuelva a sonreír.

Y ya tiene 28 añazos.

Los cinco ciclistas más necesitados para 2019

La Vuelta - Richie Porte JoanSeguidor

De Porte a Nairo, pasando por Kittel, Aru y Cavendish vemos a los ciclistas que más necesitan ganar algo importante

Ser estrella no es sencillo.

Aunque los focos gusten, den dinero, fama, te inviten a actos y seas el más solicitado en las salidas, mantener el tono no resulta fácil.

La exigencia es dura, sobre todo cuando las cosas no vienen de cara y el aficionado medio, te extraña…

Así las cosas, corre la lista de cinco ciclistas que esperan mucho de 2019, esperan torcer su suerte, volver a la palestra y justificar, no nos engañemos, sueldos que no deben ser pequeños.

Y el primero de la lista, el primero desde hace unos años, es Richie Porte.

Ahora en Trek, equipo nuevo, pero con los temores de siempre.

Una sombra que le persigue, que a veces es mala suerte, otras por su mentalidad, lo que sea, pero ese joven tasmano que maravilló en el Giro de 2010 sigue sin explotar.

Desde entonces no ha pisado el podio de una grande y sin embargo, demuestra que para él, sólo el Tour existe.

Richie Porte no cabe en la historia de letra grande, y eso que su palmarés de vueltas medianas es extraordinario.

En julio, en Bruselas todos le miraremos como el eterno outsider a la espera que, la carretera, caprichosa ella, le guarde una sorpresa, casi nunca buena.

Hace dos años Marcel Kittel era el ariete del Quick Step

Cinco etapas en el Tour, hasta que un día dio un mal paso en los Alpes y acabó fuera de la carrera cuando ya le estaban haciendo el maillot verde a medida para los Campos Elíseos.

La trayectoria de Marcel Kittel ha estado llena de idas y venidas.

2013 le significó la irrupción en el Tour.

Al año siguiente siguió engordando el pollo y en 2015, desapareció-

Y así viene siendo hasta su aterrizaje en Katusha, protagonizando uno de los fichajes fallidos de la pasada temporada.

De cien a cero siendo el perfecto ejemplo de que en Quick Step no acusaron la salida de ninguna de sus estrellas.

Fabio Aru es un ciclista que tiene un atractivo intrínseco

Nadie como él parece darlo todo con esa medida y entrega.

Cuando Fabio Aru no llega, el aficionado medio piensa que es porque no tiene.

Sencillo.

Así como hay ciclistas que parecen correr con el medidor activado en cada momento, contemporizando, racaneando, Aru lo deja todo en el asfalto.

Y como una vez me dijeron, incluso para acabar el séptimo u octavo.

Pero esos puestos, muy respetables, no son del estatus de estrella del sardo que un día ganara la Vuelta, tras ser segundo en el Giro.

Fario Aru tiene en 2018 su «annus horribilis» y el problema es que desde ese mentado triunfo en la Vuela no parece haber dado el paso adelante que pensábamos que daría.

Y ojo que vamos para los cuatro años de esa Vuelta a España.

El renovado maillot del Emirates es la excusa para pensar que el año nuevo le traerá buenas nuevas, otra cosa es que sea capaz de recuperar aquella senda de ciclista que un día fue líder del Tour.

2019 es el año que puede marcar la suerte de ese talentoso ciclista.

¿Ya conoces La Brava, la cicloturista de la Sea Otter?

De la lista, lo cierto, es que Mark Cavendish es quien menos tiene que demostrar.

El inglés hace tiempo que marcó un listón que creemos no volverá a rallar, por el peso natural de los años, el desgaste y los rivales.

Cav empezó a ganar muy joven, desde siempre su luz en la mirada le delataba como un depredador, un adicto a la victoria.

Y en 2018 ésta no llegó y eso que tiene registros enormes a su alcance.

Cav necesita un año como el 2016 para estar al nivel de Hinault entre ganadores de etapa del Tour.

Complicado, lo vemos muy complicado, pero este inglés ha caído y resurgido tantas veces que, cabrá esperar a verle en materia.

Finalmente Nairo Quintana, de quien poco o nada que no hayamos dicho podemos añadir.

Nairo cree que tiene un Tour en sus piernas.

Se antoja muy complicado que vuelva a tenerlo todo como este año si no le sale bien el envite.

En Movistar llevan con su baza desde 2013, no es poco tiempo, otros no tuvieron tanta venia.

Para Nairo el 2019 es el todo o nada.

 

¿Pero qué pasa con las contrarrelojes?

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Sin una buena contrarreloj, el ciclismo no está equilibrado

Es curioso que en el ciclismo más tecnológico, la modalidad que más prestigia la tecnología, la contrarreloj, no tiene apenas presencia.

No en la medida que sería deseable.

Hace veinticinco años, kilometradas de contrarreloj decidían y condicionaban carreras, las grandes carreras.

Pero el ciclismo de 2019 no las quiere, no las premia, no las pone en el recorrido.

Y se olvida, como siempre en esta desmemoriada sociedad, que sin la contrarreloj no hubiéramos conocido en todo su esplendor a Indurain, Cancellara, Wiggins, Anquetil, Hinault.

La contrarreloj es la base misma de la competición ciclista

En una contrarreloj hay un pulso interno, individual, uno a uno, sin más distorsión que llueva antes o después, que sople el viento.

El descenso de kilómetros en las grandes vueltas, especialmente en el Tour, la carrera que se precia de ser la mejor del mundo, ha desequilibrado la balanza.

Sin una buena contrarreloj no ha incentivos al ataque en la montaña.

Los escaladores pueden correr con menos agobio, sin la necesidad de arriesgar.

El riesgo es una palabra que crea aversión en el ciclismo moderno y sin una buena contrarreloj no hay posibilidad de poner al límite a los escaladores.

Si miramos los tiempos recientes cada vez que ha habido una buena crono ha habido emoción.

Incluso vuelcos finales y dramáticos.

El Giro 2012 que pierde Purito frente a Hesjedal en la misma plaza del Duomo de Milán.

O la caída de Denis Menchov en la recta del Coliseo, año 2009, sin mayor consecuencia más allá del impacto de ver la maglia rosa por los suelos.

Una buena contrarreloj siempre ha puesto negro sobre blanco los mejores duelos.

Recordad la jornada de Guadarrama, Vuelta de 2015, cuando Fabio Aru tuvo que poner a full su Astana para derribar el Dumoulin que le puso contra las cuerdas en la crono de Burgos.

O el ataque lejano de Carlos Sastre en Alpe d´Huez, para desespero de los Schleck, poniendo metros sobre Cadel Evans ante la crono final.

Son ejemplos, pillados al viento, pero muestras tangibles de que los recorridos equilibrados traen espectáculo y meten a todos en el pastes.

Que Tom Duloulin haya privilegiado el Giro sobre el Tour, que otros le pueden seguir la pista, que la mejor carrera del mundo no tenga a los mejores, eso debería hacer reflexionar a sus mentores.

Por muy alta que sea la atalaya desde donde aprecian el paisaje.

UAE Emirates, la ciencia y sus objetivos en el ciclismo

UAE Emirates Fabio Aru JoanSeguidor

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Los refuerzos del UAE Emirates son la respuesta a un año muy gris

Siempre me he preguntado qué hace un equipo como el UAE Emirates en el ciclismo más allá de blanquear lo que ellos consideren que hay que blanquear.

El ciclismo, como el deporte en general, es así, un aplacador de percepciones y juicios de antemano.

Un barniz que todo lo cura.

Igual que en su día, nos preguntamos por Astana, y los objetivos como marca, como podríamos preguntarnos por Bahrain…

Pero más allá de todo eso, hemos leído la entrevista que Marca le hace a Matxin con cierta curiosidad.

Porque donde el director vasco habla de «más ciencia» para, entre otras cosas, recuperar a Fabio Aru, nos surgen mil preguntas.

«Más ciencia» en un deporte que está apresado por los científicos, desde hace no poco tiempo, es complicado, pero en fin…

Sea como fuere si algún equipo ha agitado el mercado ha sido el UAE Emirates

Se han reforzado en todas las líneas salvo en la capitanía.

Matxin confía en recuperar a Fabio Aru, y eso nos parece mucho confiar.

Quizá porque no le queda otra, quizá porque en el fondo lo crea.

Fabio Aru lleva un año largo desaparecido de las primeras plazas, y lo peor es que, como siempre ocurre en estas ocasiones, ya le han llenado el hueco otros nombres.

Fabio Aru explotó joven, pero va camino de los tres años y medio de su última, y única, gran vuelta, y por el camino no ha mediado un podio.

Asaltó el Tour con ciertas garantías el año pasado, y se le hizo largo, cuando su preparación se centró en Francia.

Entiendo el interés del UAE Emirates por conservar y sacar brillo a su inversión, pero apostar a Fabio Aru, ya lo hemos visto, tiene su riesgo.

Pero el ciclismo es rico en vertientes, y más allá de lo que pueda o no hacer Fabio Aru, Fernando Gaviria aterriza para solventar los evidentes problemas que Alexander Kristoff tiene para ganar.

Para ganar como antaño.

Y no es una crítica, es la constatación propia del paso de los años para todos.

Aunque al noruego le cupo el honor de ganar el París. la entrada de Fernando Gaviria es el aviso a navegantes de que aquí va a ser el jefe en las llegadas.

Y le han hecho una corte de colombianos e incluso le han fichado a dos trotones como los Oliveira.

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Fernando Gaviria ya es presente, porque para lo que ha de venir Matxin señala a Jasper Philipsen.

Cuando habla de él, menta al mismísimo Tom Boonen…

Imagen de FB de Giro d´Italia

Fabio Aru, el ciclista desconocido

La Vuelta - Fabio Aru JoanSeguidor

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La renuncia de Fabio Aru al Mundial de Innsbruck es el colofón a un año negro

En la balanza del año, Fabio Aru es uno de los que integran la parte triste y negativa de la campaña.

Una campaña en la que el italiano tenía muchas cosas en juego y casi ninguna le ha salido bien.

Por lo que fuere el sardo no fue un ciclista que nos entrara por los ojos.

Derrengado sobre la máquina, no era santo de devoción de quien esto firma, aunque los hechos nos hicieron ver que estábamos equivocados.

El año 2015 fue cave en ese cambio de percepción.

De un Giro en el que literalmente frenó las opciones de Mikel Landa, ante un Contador que salió de rositas por el descontrol en Astana…

a la Vuelta que gana a Tom Dumoulin, porque nunca baja los brazos.

La Vuelta de Fabio Aru queda ya lejos

Cuando Fabio Aru recoge en Madrid el maillot rojo de la Vuelta, muchos pensábamos que ese ciclista que corría feo pero efectivo sería un actor clave en lo que habría de venir.

Joven, esforzado, un trabajador incansable: Fabio Aru podía optar a más.

Pero tres años después las cosas no han sido sencillas.

El Tour de Francia, prueba que llegó a liderar, le ha pasado por encima.

El Giro de este año fue un via crucis y la Vuelta un querer y no poder.

Nos dicen, nos prometen que ha hecho todos los deberes.

Pero el chaval no camina, no va y entiendo que el Emirates esperaba algo muy diferente de su capo.

Justificar el trabajo de Fabio Aru no debe ser sencillo

Su última estación en este camino de despropósitos ha sido la salida del mundial.

Ha dejado su cama en la concentración italiana porque no se ve para un recorrido tan complicado.

Uno de esos mundiales que si a alguien beneficiarían sería al propio Aru.

Pero Vincenzo Nibali no va a tener al querubín que surgió de su entorno y que vive horas amargas.

Si en su día corredores como Nairo Quintana nos parecen estancados, ¿qué decir de Fabio Aru?

Así marchan las ERC by DT Swiss, perfectas para rodar por tierra

Los números, por mucho que opinemos desde el sofá, son elocuentes, lo que vemos por la tele, concluyente.

El Fabio Aru que lucha y lo deja todo está, pero que con eso no le es suficiente, es un hecho.

El peor trago de Fabio Aru

La Vuelta - Fabio Aru JoanSeguidor

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Para Fabio Aru, lo mejor es pasar página cuanto antes.

Camino del Balcón de Vizcaya, medio tuiterío ciclista se encogió ante el maltrato que Fabio Aru le propinó a su bicicleta.

Aunque gente de su equipo argumentara que Fabio Aru es un profesional y no puede entrar en ese tipo de pataletas, es hasta cierto punto comprensible su actitud.

El año de Fabio Aru está siendo horrible. 

Y lo peor, para él, es que siempre dice que no sabe exactamente qué le pasa.

Ya sabéis, en el deporte, muchas cosas se despachan con un simple no sé qué me pasa.

 

La alamrma de Fabio Aru

Lo preocupante para Fabio Aru es que nada sale del derecho.

Es un ciclista ajeno a la vanguardia, esa que le tuvo durante unos años por delante casi fijo.

Su agonística estampa camina alejada de los mejores y desde que se viniera abajo en el Giro de Italia, nada de nada.

El Fabio Aru que se fue apagando en el tramo final del Tour de Francia del año pasado, cuando ganó una etapa y fue líder, no ha vuelto.

Y no sabemos si esperarle. Él dice que para el Mundial de Innsbruck: desde luego que bien le va, pero ¿le llegará la forma?

Las mismas dudas que puede tener Nibali, las tiene Aru, pero con el peso de una campaña nefasta sobre sus espaldas.

 

El maltrato a la bicicleta en vivo y en directo es algo que no se ve mucho.

Marcel Kittel, Brad Wiggins y un tremendo cabreo hace micho de David Millar, poco más recordamos.

Hasta Ernesto Colnago ha salido al paso, porque esto lo ve mucha gente y el gremio de la bicicleta se juega y juega mucho en este circo.

Ahora mismo Andorra, donde Fabio Aru empezó a cimentar su triunfo en la Vuelta de hace tres años, parece una quimera con la manada de lobos que cada día asalta la fuga.

Para Aru, lo mejor es pasar página cuanto antes.

El Giro de las explosiones

Giro de Italia - Simon Yates JoanSeguidor

Grandes nombres se han visto brutalmente apartados de la carrera por el Giro

Como siempre esta mal llamada familia ciclista busca opciones y explicaciones en lo mismo.

¿Por qué este Giro de Italia ha propinado tantas debacles, sobre todo de grandes e importantes ciclistas?

La respuesta podría versar sobre la dureza, el ritmo, la montaña, las pendientes, los cambios de temperatura…

podría versar sobre muchas cosas, pero es que el Giro de Italia siempre ha sido así, salvaje.

Cabe mirar para atrás y darse cuenta de las vicisitudes que los ciclistas pasan antes de culminar la primera grande del calendario.

El Giro además ha tomado la iniciativa de poner lo más suro y exagerado al final, cuando el cuerpo va al límite.

En eso hemos de decir, que el Giro que acaba de ganar Chris Froome en Roma, no ha sido diferente.

Sobre el recorrido del Giro

Si miramos el mapa y la resolución de las etapas veremos que el Giro de 2018 no se ha diferenciado tanto de otros.

Es más, si rizamos el rizo, llama la atención que grandes puertos de los Dolomitas han sido esquivados.

No ha habido ni Stelvio, ni Mortirolo ni tampoco Gavia, dejando todo el protagonismo a dos colosos como Zoncolan y Finestre.

En ambos ha sentenciado el Giro, curiosamente, Chris Froome.

Los traslados han sido similares a otros años, la meteorología, también.

Recordad el Giro que gana Nibali hace cinco años, cuando Visconti y el propio Nibali ganaron sus etapas bajo tremendas nevadas.

La temperatura ha respetado, el agua y el frío también. El calor no fue excesivo ni en Sicilia y en Israel estuvieron tres días mal contados.

Giro de Italia - Thibaut Pinot JoanSeguidor

Los ilustres caídos del Giro

Sea como fuere este Giro ha tenido trampa y la clave está en el nivel de la gente que ha explotado y en qué momentos lo ha hecho.

Lo que se vio en la primera y segunda semana ha estado desconectado de la tercera.

Simon Yates es el vivo ejemplo de lo que decimos, pero si llegamos a pensar que este Giro sólo lo podía perder él.

Pero el mal momento que le sobrevino en Prato Nevoso se hizo crisis total en Finestre.

Dijo el inglés estar vacío. Ni más ni menos.

Esteban Chaves había caído mucho antes, pillado en un corte, cosa que siempre le pasa, llegó hasta descolgado a Roma.

Es que hablamos de Chaves, doble podio en sendas grandes el mismo año.

Y es que pisando el podio reventó Thibaut Pinot, caminando en el límite camino de Bardonecchia y fuera en Cervinia.

La imsgen de sus gregarios rodeándole entre toses del francés entronca con aquellas del Fagor reconfortando a Luis Ocaña destrozado.

Fabio Aru, un ciclista que como Chaves, no sé si ha tocado techo, si lo hemos sobrevalorado o sencillamente es que el Giro le ha podido.

Tanto Aru, como Chaves y Pinot han quemado aquí un cartucho, y el Tour no les queda lejos.

Pero valga también la general antes y después de Finestre. Revisarla significa ver el tamaño del vuelco.

Como Pinot, Domenico Pozzovivo estuvo en el podio por momentos, pero la opción también voló.

¿El motivo para estas explosiones?

Pues difícil saberlo, hay dos corrientes, que van más limpios y por tanto son más humanos o que lo que le sienta mal a alguno, le va fenomenal al de al lado.

Ya sabéis, en el ciclismo somos muy de «tiro en el pie», sin embargo no todo es lo que parece ni el ciclismo es matemática.

Porque mientras quemamos opiniones y comentarios, podemos decir que al final gana el de siempre, aunque el de siempre siempre tenga un asterisco sobrevolándole.

Imagen tomada de FB de Giro de Italia

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