Subasta ciclista: ¿Habéis pensado comprar el pijama de Fausto Coppi?

subastas ciclistas Fausto Coppi JoanSeguidor

No es usual saber de una subasta ciclista y aquí tenemos a tres ganadores italianos del Tour de Francia

SQR – GORE

 

Una subasta ciclista, toma ya.

Leemos una pieza sobre subastas ciclistas, de una de ellas, que va a tener lugar en breve, en pocos días, en Turín y ahí habrá un puñado de objetos por los que más de uno suspiraríamos.

Es el valor icónico de lo original, de lo antiguo, sí, pero de aquello que nos deja tocar incluso oler el ciclismo de la belle époque, de los cincuenta, sesenta… que seguro que de glamouroso, en las bambalinas, tendría poco, pero que a nuestros ojos parece imperecedero.

Y así en Turín se van a realizar varias subastas de objetos que enlazan, ahí es nada, tres ganadores italianos del Tour de Francia.

 

En Bolaffi, casa especializada, una subasta ciclista se va a poner objetos de primer orden, como un juego de pijamas de Fausto Coppi con sus iniciales bordadas, qué clase por Dios, por 3500 euros.

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En la órbita del irrepetible mito lombardo, también se subastará el maillot amarillo que llevó en el Tour de 1952, el segundo que ganó por una cifra que superará los 20.000 euros

Ya podéis preparar buena pasta.

 

La pieza de Coppi el año su de su doblete es la estrella de esta subasta ciclista porque el maillot amarillo que Felice Gimondi vistió en un criterium para celebrar su victoria en el Tour de Francia de 1965 costará al menos 2000 euros, precio irrisorio frente a lo de Coppi, aunque la pieza de Fausto, con esa mítica HD en el pecho, sobre dos bolsillos con botones.

El maillot tricolor de Felice Gimondi de 1968 i uno especial de Bianchi que utilizó en un criterium años después entran también en el lote.

De Marco Pantani se subastará un maillot especial que utilizó en la Milán-San Remo de 1999, cuando todo eran flores y halagos, meses antes del gran desastre de Madonna di Campiglio.

Recuerdo un ataque suyo en aquella edición, en La Cipresa, si no me equivoco

Todo esto, el jueves próximo, en Turín, con incunables de la época, situando el ciclismo en un nivel que rara vez le vemos cuando es un deporte que ofrece memorabilia para aburrir.

Imagen: Wikipedia

El eterno encanto de Felice Gimondi

Felice Gimondi JoanSeguidor

En Felice Gimondi vimos como Italia trata a sus campeones hasta el último momento

El viernes la Rai News daba en bucle la noticia de la muerte de Felice Gimondi.

Como en el 24 horas de aquí, la Italia ciclista y no ciclista y no ciclista, pero que respeta los mitos, símbolos y pilares de su identidad, no paraba de dar la noticia de la muerte de uno de los mejores ciclistas de la historia.

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Felice Gimondi falleció en en Sicilia y con él perdemos parte de esa memoria que es la mejor, la no escrita, porque va guardada en el campeón, su corazón y su alma, eso que se lleva con él y que seguramente no supimos exprimirle en vida.

Porque en Gimindi reside una buena dosis del atractivo perenne de este deporte que en ciertos sitios no perece ni al tiempo ni las canas.

 

Felice Gimondi seguía estando muy presente en la vida de los italianos, cuando el Giro y las grandes clásicas, pero también en la cultura popular y de los niños.

Niños que crecen sabiendo que ese afilado corredor de los sesenta fue uno de los grandes rivales de Eddy Merckx, hace pocas semanas homenajeado en Bruselas por la salida del Tour.

 

Un ciclista del que hablaban de su elegancia, de sus victorias precoces, hoy tan importante saber de ellas, porque el campeón puede explotar pronto y no por ello mantener el mismo tono siempre, y de sus constantes apariciones en la televisión y prensa italiana.

Ganar el Giro, ganar el Tour, pero sobre todo lo primero, te hace inmortal en la Italia que tiene más vivos que nunca los recuerdos de los duelos de Coppi y Bartali, e incluso de los anteriores a la segunda Guerra Mundial, Girardengo, Guerra y Binda.

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En la memoria de ellos, se trenza un cariño que se respira en cada esquina, de cada ciudad italiana, en muchos puertos y emblemas, especialmente por el norte, donde el ciclismo no sólo es pasión. también oficio y apellidos centenarios.

Uno de los más antiguos, Bianchi llora la eterna grandeza de ese ciclista que vio, en primera persona, el ocaso de su gran rival, Eddy Merckx, aquel día en Pra Loup, cuando Bernard Thevénet hizo lo que el tiempo acaba por perpetrar siempre: el relevo que viene, el ído que se va.

SQR – GORE

 

Felice Gimondi deja ahora mismo a Vincenzo Nibali como único ganador italiano del Tour de Francia, es un dato, uno más de la grandeza y singularidad de este corredor que fue parte del paisaje hasta el mismo momento de su muerte,

Porque en Italia, ser como Felice Gimondi es ser una personalidad de estado, y eso es algo que ciclismo se ha ganado en esa bota que nos tiene enamorados.

Descanse en paz, Felice.

Imagen: RTVE

 

 

¿Quién es el mejor «vueltómano» de la historia?

Grande Vueltas JoanSeguidor

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Entre los más grandes, nada se puede medir a Eddy Merckx

Las grandes vueltas son al ciclismo lo que los arbontantes a una catedral.

Podrán gustar más o menos que las grandes clásicas, ciclismo de un sorbo, cargado como un buen café, pero en las tres semanas de un Tour o Giro o Vuelta salen a flote las miserias y excelencias de los ciclistas.

Nosotros somos más de clásicas, ciertamente, pero el fuego lento también le sienta bien a este deporte.

Hemos visto este listado, este top ten en Facebook y no nos hemos podido resistir a opinar, un poquito sólo, sobre los grandes de siempre en esta historia de tres semanas y mil aventuras.

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Y vemos que el primero, como en casi todo, porque superarle se antoja imposible en un largo tiempo es Eddy Merckx, el corredor que resume su carrera diciendo que lo ganó todo, todo lo importante, salvo la París-Tours.

Eddy Merckx instauró una especie de yugo sobre el ciclismo que conoció que no tuvo muchos más nombres salvo el suyo desde finales de los sesenta a mediatos de los setenta.

El control de Merckx fue tal que en esa lista sólo sale un contemporáneo suyo, el escurridizo Felice Gimondi, protagonista en aquella jornada de Pra-Loup que cantó el ocaso del belga.

Gimondi fue, como Alberto Contador, un ciclista que explotó pronto.

Pero se le cruzó Merckx, como a otros tantos.

A Alberto Contador se le cruzó Chris Froome, a quien pudo ganar netamente una vez, en la Vuelta del 2014.

Alberto Contador en este listado podría haber estado más arriba.

Pero…

Sin embargo, no se puede obviar ese legado de siete grandes vueltas, siendo además uno de los pocos con las tres.

La lista también contempla a Miguel Indurain: si esto fuera un medallero olímpico, el Tour sería la medalla de oro y eso le pone a la estela de los más grandes.

Es curioso porque el desempate de Merckx e Hinault lo provoca la Vuelta que el belga ganó.

El tejón sigue siendo, más de treinta años después, el último campeón de la vieja escuela.

Ese ciclista que no ganaba, que atacaba de amarillo, rosa o lo que fuera, que amasaba triunfos de etapa, que abría distancias de diez minutos sobre los rivales.

Miguel Indurain fue otra cosa, como Jacques Anquetil, un poder contenido, medido en la habilidad contra el reloj.

Luego están los italianos, auténticos pioneros.

Belle époque, inaugurada por Alfredo Binda, ciclista que recibía primas por no tomar parte en las carreras y abrir el pronóstico.

Fausto Coppi y Gino Bartali, cuya rivalidad despierta aún emociones.

¿El mejor de la historia?

Cada uno tuvo lo suyo: su tiempo, sus rivales, sus recorridos.

Medirlos en igualdad es imposible.

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Si por algo hemos de fiarnos, más allá de los sentimientos que despertaron esos triunfos, es de la estadística.

Y ésta es inapelable: Eddy Merckx