Giro: Gaviria y Carapaz, victorias de esas que alegran

Giro Italia Carapaz JoanSeguidor

Gaviria, Carapaz… los «latinos» ganan y enamoran en el Giro de Itala

El tránsito del Giro entre Toscana y Lazio ha dejado dos victorias de esos corredores que llaman «latinos».

Dos éxitos que ponen acento en que en el ciclismo no sólo se gana en la línea, sobre la meta, también en el corazón, siendo ganador, pero también persona.

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Y los éxitos de Fernando Gaviria y Richard Carapaz responden a ese patrón.

Dos ciclistas que han trabajado, que no lo tienen sencillo y han sacado la cabeza en circunstancias complicadas.

Empezando por el final: Richard Carapaz es el especialista del Giro en Movistar

Lo podría haber sido Andrey Amador, que luce planta y generosidad en favor de otros, cuando un día, no hace tanto llegó a ser cuarto en la corsa rosa, pero lo es Carapaz, un corredor que le tiene cogida la medida a la carrera.

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Llega fuerte, lo demostró en Asturias, pero lo de Frascati es la confirmación de una sospecha que pasa a ser casi dogma: que Richard Capaz se postula como líder del Movistar.

En una llegada en la que sólo ha salido indemne el líder, en la que Yates y Nibali cedieron algo de tiempo, en la que Dumoulin pende de un hilo, Richard Carapaz se ha marcado un triunfo tremendo en un grupo pequeño, muy pequeño, y tan variopinto que segundo ha sido Caleb Ewan.

DT-Swiss 2019

 

 

Richard Carapaz ha estado donde se tenía que fajar Mikel Landa, quien llegó a meta con cuarenta segundos más perdidos y con cara de ir sufriendo.

Cuesta creer que Mikel Landa tome el mando de su equipo, más cuando Pirmoz Roglic lo pone en el umbral de los dos minutos.

Carapaz sorteó todas las circunstancias y ahí estuvo, no hay otra que esperar que vaya a más.

 

En otro lado de la balanza, la expulsión de Viviani y el éxito que se lleva Fernando Gaviria.

Rápido: lo que hizo Viviani lo vemos a menudo, a él le ha tocado, y quizá no sea para tanto, pero le tocó, los jueces, que no son italianos, fallaron como quizá tendrían que fallar otras tantas veces.

Pero más allá de lo que pasó, lo que llaman son las reacciones tras el desenlace.

En la Mallorca 312 tenemos la gran fiesta dei ciclismo 

 

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Si Viviani se cabreó, como era lógico, lo de Florian Sénéchal es de una prepotencia indigna de un equipo que se llama mejor del mundo…

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Decir que gano el más fuerte, pero que los jueves decidieron por él, que ellos pusieron los medios, que ellos trabajaron y dieron el «show» es reírse del aficionado que además supongo no habrá disfrutado viendo como le cambiaban el ganador.

Por suerte quedó Fernando Gaviria, quien no lleva la mejor temporada posible, pero que le ha caído una etapa del Giro de una forma que entra en su casillero aunque sea Viviani quien lo mereció, a su juicio.

Ganar de rebote no gusta, pero es lo que hay, y hay que estar, Fernando Gaviria, que no va nada sobrado, estuvo y el premio con él.

Cinco historias que queremos leer de Milán a San Remo

Milán-San Remo JoanSeguidor

Cinco nombres para ganar la Milán-San Remo que posiblemente no salgan en todas las quinielas

En la Milán-San Remo, lo hemos dicho, cabe un poco de todo y el abanico es amplio.

Pero entre los galgos que se pondrán a correr desde las inmediaciones del Castello Sforzesco, tenemos cinco ciclistas que queremos señalar, no quizá como grandes favoritos, pero sí como garantes de historias cuyo desenlace en San Remo queremos leer.

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Vincenzo Nibali, dorsal uno a la espalda

A veces lo complicado en esta vida, cuentan los que han vivido mucho, no es llegar y sí mantenerse.

Vincenzo Nibali llegó y lleva tiempo ahí, pero San Remo, el monumento más eléctrico, consume héroes a la velocidad de una calada de cigarro.

El año pasado Nibali desafió las leyes y los agoreros que no creen en los milagros en la Ligura y reventó la carrera a su favor en el Poggio.

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Revalidar ese éxito sería total, una forma de perpetuarse en su ya legendaria trayectoria.

Nibali es un ganador de tres grandes con otros tantos monumentos reposando en su palmarés.

Vincenzo Nibali podio Sanremo JoanSeguidor

La Milán-San Remo de 2018 fue su único momento feliz en su campaña deportiva.

Si fuera capaz de repetir tamaña hazaña agotaría una exigua capacidad de asombro.

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Romain Bardet es el «hombre Tour» que ama las clásicas.

No es ni mucho menos uno de los favoritos, pero su romance con las grandes clásicas es cuanto menos curioso cuando el francés es uno de esos ciclistas cuyo palmarés se resume y se centra en el Tour.

El fondo de los casi 300 kilómetros a toda mecha y el Poggio podrían darle los metros que hiciera buena la bajada.

 

Creer que Bardet gane la Milán-San Remo es mucho creer, pero si Virenque ganó en Tours y Chiapucci en la misma meta de San Remo ¿por qué no Romain Bardet en San Remo?

La baza británica podría ser Owain Doull. 

Ese prodigio galés, persecucionista dorado por el olimpo, pisó el podio de la Kuurne hace unos días.

En su haber, una carrera que le va como anillo al dedo y una progresión que con 25 años no conoce techo.

 

Ojo porque el millonario Sky no ha ganado aquí nunca.

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De entre las estrellas más rutilantes del firmamento no pensar en Philippe Gilbert sería obviar uno de los corredores más brillantes en activo.

Ha proclamado querer ganar los cinco monumentos y sinceramente nos gustaría que completara esa lista sólo integrada por belgas.

Pero en honor a la verdad no lo tiene nada sencillo.

La confluencia de factores, la alineación de los astros, podría el cuarto monumento, a espera de ver lo que puede hacer en Roubaix.

Cambrils Square Agosto

 

Aunque el Deceuninck tiene la baza de Elia Viviani para el final, Gilbert es la carta de largo radio en un equipo que si algo tienen son bazas.

Sin Tom Boonen, el equipo azul es un bloque horizontal donde el nombre pesa, pero no como antes, sin embargo el caramelo que Lefevere tiene con el valón, podría concretar la táctica a su favor.

Así es el Campus Melcior Mauri 

Y el último, el corredor que va camino de ser el eterno aspirante de San Remo, Fernando Gaviria.

Nos hubiera gustado poner a Michael Matthews en la terna, pero sus caídas camino de Niza han mantenido su mal fario en las grandes carreras.

Por eso nos vamos a Gaviria, quien no acaba de encontrar el punto a su primera temporada fuera del Quick Step.

No le ponemos en el primer nivel, pero si un colombiano ganara San Remo el mundo se medio acabaría al otro lado del charco.

El UAE Emirates no juega a la pedrea

UAE Emirates JoanSeguidor

Se nota un salto en la presión sobre el  UAE Emirates

El otro día reflexionábamos sobre qué hacía el ciclismo por los Emiratos, en medio de la nada, ofreciendo a los ojos del espectador europeo una imagen muy alejada de lo que estamos acostumbrados a apreciar.

Aún y así, y por un comentario que nos llegó, quizá no estuvimos acertados del todo, cosa que puede pasar perfectamente cuando se opina…

Así las cosas, a la apuesta del UAE Tour y unos medios que rompen cualquier presupuesto occidental, se une la del equipo UAE Emirates, que mete miedo sobre el papel, pero también en el terreno.

Cuando el año pasado Matxin pasada revista a la campaña, centrado principalmente en Fabio Aru quedaba patente que había trecho por recorrer.

Ni siquiera dos etapas en el Tour, una de ellas muy significativa, como la de París, justificaban una apuesta que no es pequeña.

El UAE Emirates de 2019 es un equipo que no sólo renueva, y mejora, su aspecto exterior, si no que también ha hecho un esfuerzo no pequeño por mejorar el andamio.

Cuando Fernando Gaviria gana la primera etapa del UAE Tour, lanzado por Alexander Kristoff, ojo el nivel que manejan, Matxin resoplaba aliviado en el coche junto a Neil Stephens, en el volante.

La imagen parecía tomada de todo un Flandes o una llegada del mismo Tour, pero no, era la carrera de casa.

Y en la carrera de casa, una vez coronado ganador, Fernando Gaviria admitía que estaba en su segundo país.

Viviani y Bennett evitarían un segundo triunfo del colombiano en la «carrera de casa»…

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Un nivel de implicación, de compromiso, que suena a que la máquina de pedir resultados se ha podido poner en marcha.

La inversión no es pequeña y hay urgencias para ir a las grandes citas con los deberes medio hechos.

Y así vemos que el equipo de capital árabe es un equipazo en todas su acepciones.

¿Por qué Suunto?

Muy mejorado respecto al año pasado y con un nivel de exigencia que va para arriba.

La victoria de Gaviria, que ha igualado en triunfos a Nairo con 24 años, fue en una etapa, la primera de la «carrera de casa», pero el éxito de Tadeg Pogacar suena a lotería, a premio gordo que viene sin esperar.

Porque el esloveno de 20 años y carita de adolescente es un ciclista de tiro alto, pero que ganara en el Algarve creo que nadie podía esperarlo, por mucho que el ciclista prometa y mucho.

Pogacar se une a Jakob Philipsen como garante de la nueva guardia que viene por detrás sin la paciencia de ir quemando etapas.

Y además tienen dos prodigiosos rodadores como los Oliveira y la segunda línea colombiana con Sergio Henao y  Juan Sebastián Molano.

Todo con un objetivo sobre todos: que Fabio Aru, un ciclista empequeñecido, vuelva a sonreír.

Y ya tiene 28 añazos.

Fernando Gaviria, San Luis y el Tour Colombia

Gaviria JoanSeguidor

Para Fernando Gaviria correr y ganar en San Juan es como estar en casa

En una de esas rectas interminables con los calores horrendos del verano, porque en el sur hace verano por estas fechas, ahí se cifró el pasado de Fernando Gaviria cuando era un muchachito imberbe que derrotó dos veces a Mark Cavendish sacándole “una bicicletería completa”, según el decir de los periodistas argentinos.

Aquella Vuelta a San Luis que luego se fue a la provincia vecina y ahora se llama Vuelta a San Juan, porque allá, como acá y medio mundo más el tema de los patrocinios suele ser complicado.

San Juan era un territorio agrícola y fértil con algunas montañas peladas que hacían la delicia de los mejores escaladores colombianos y durante una década intentó consolidarse como la carrera más importante del continente, algo que consiguió en unos años en que Nibali, Contador, Mollema, Sagan o Nairo Quintana engrosaban la línea de salida en sus inicios flamantes de temporada, resucitando esa pasión argentina por el ciclismo que ya se veía desde los años treinta con los seis días de velódromo en el Luna Park.

Antaño la Vuelta a Colombia, la Vuelta a México, la Vuelta al Táchira se disputaban el honor de ser las carreras más duras y prestigiosas del continente, pero los argentinos entendieron que había algo más que ciclismo allí y aprovecharon para invertir en una competencia que atraía turismo, posicionaba una marca y le daba prestigio a toda una región.

Eso hasta que se acabó el billete, porque en todas partes se cuecen habas, y la Vuelta cambió de provincia, de nombre, y también perdió parte de su brillo.

En la apertura de esta Vuelta a San Juan Gaviria ha despejado algunas de las dudas que se tenían sobre su rendimiento en un nuevo equipo que no es especialista con los finales llanos.

Lo ha hecho con una autoridad incontestable y luciendo unos lanzadores que en los últimos quinientos metros plantearon un embalaje de manual, impecable.

Gaviria, que antes cifró su futuro en Argentina, ahora confirma su presente.

Pero a su rueda vimos a un inteligente y potente Álvaro Hodeg que supo salirse del tren cuando este no le sirvió y que, de haber entrado en otras condiciones, quizá habría dado alguna sorpresa. San Juan vuelve a ser la antesala del mejor ciclismo de la temporada, justo antes de que las cámaras y las caravanas se vayan a ese Tour Colombia que promete, tal vez, robarle el protagonismo.

Fernando Gaviria, fuera del Quick Step

Tour - Sagan y Gaviria JoanSeguidor

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La suerte de Fernando Gaviria se jugará ahora en el Emirates

Hace unos días nuestro amigo Milo se preguntaba por la suerte de Fernando Gaviria fuera del Quick Step.

Esto, aunque a algunos les cueste la vida pensarlo, no va ni de colombianos, ni de raza, ni nada similar.

Un ciclista como Fernando Gaviria, como cualquier otro sprinter de primera línea, necesita de mucho más que su confianza y potencia.

Fernando Gaviria ha sido uno de los puntales de la campaña histórica de los azules, pero no cabe duda que los azules le han ayudado decisivamente.

Fernando Gaviria sonó como otra de las cartas que Patrick Lefevere podía perder si no cerraba la viabilidad del equipo en breve.

Ahora confirman su pase definitivo al Emirates, que ya han fichado a los Oliveira, a Juan Sebastián Molano…

A saber qué pasa con Alexander Kristoff.

DT-Swiss 2019

Sea como fuere la salida de Fernando Gaviria provoca un serpentín en su equipo.

Será interesante ver cómo se maneja Elia Viviani en el Tour, lo único que le falta.

Lo mismo que saber de la suerte de Fabio Jakobsen y tantos talentos que maneja este grupo.

Talentos que parecen capaces de cualquier cosa.

 

Fernando Gaviria tiene que estar muy seguro para dar un paso que, a las pruebas nos remitimos, a otros nos les resultó.

Cuando dejas equipos dirigidos por Lefevere o Unzué corres el riesgo de dar un paso atrás.

Ejemplos hay muchos.

Dos significativos: la salida de Kittel del Quick Step ya vimos cómo resultó, como la de Rui Costa del Movistar, al Emirates, casualmente.

Pasa por Cambrils el primer fin de semana de noviembre 

Fernando Gaviria no es él solo, es todo lo que arrastra un tío que tiene esa facilidad para ganar.

Y en el Team Emirates ya puede preparar su «vagón azul».

Quick Step, ya no sólo importa ganar

Quick Step - Max Richeze JoanSeguidor

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Los problemas de patrocinio del Quick Step demuestran que las empresas buscan otras cosas en el ciclismo

La primera etapa de la Vuelta a Turquía, su desenlace concretamente, evidencia que cuando un equipo, dígase Quick Step, está en racha, es imparable.

El triunfo que se lleva Max Richeze, que significa el 70 en la actual campaña, viene precedido de una caída de Fernando Gaviria y un resbalón en una curva de Alvaro Hodeg.

Con los dos colombianos fuera de juego, emergió lo que Antonio Alix llamó el plan C, el as en la manga, y el argentino que tantos triunfos ha servido  sus compañeros ha tenido su momento de gloria.

Merecido.

El patrocinio de Quick Step

No habían pasado ni veinticuatro horas que Patrick Lefevere presentaba en la lejana Bélgica el nuevo nombre del Quick Step.

Es otra marca relacionada con el equipamiento del hogar, pasa de parquets a marcos de ventana.

A Lefevere le tienen que estar haciendo gratis la casa, no cabe otra.

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Sea como fuere el retraso del anuncio de este nuevo patrocinio demuestra que las cosas no son sencillas para nadie.

Ni siquiera para este Quick Step de récord.

El equipo azul ya estaba anunciando la salida de algunos de sus puntales: Schachmann, Terpstra… e incluso había rumores sobre Gaviria y Mas.

Entiendo que la sangría acaba aquí, aunque cierto daño ya se ha hecho, si bien el año pasado vieron partir a De la Cruz, Trentin, Kittel y Dan Martin, y mucho no los han extrañado.

De cualquiera de las maneras, quien pone dinero en ciclismo está claro que no sólo busca resultados.

Obviamente ganar cuenta, más en ciertas carreras donde hay overbooking, pero no lo es todo.

Y Patrick Lefevere lo ha entendido.

Él, que viene de un ciclismo donde apretaba la mano del patrón de la marca que le ponía los medios, introduce en su discurso términos como «experiencias VIP» para nuestros clientes.

Los debe sacar de paseo, para que vean el circo por dentro y vean la cantidad de gente que les admira desde cuneta y otro lado de la televisión.

Además ha creado una tienda tematizada en un centro comercial de Kortrijk, enclave muy querido por la gente del ciclocross.

Allí pone a sus ciclistas a atender a los fans cada poco.

Lo mismo que la edición de un libro para resumir su temporada de récord.

En Nacex, tu bici en destino 🙂 

Son apuntes, pinceladas, que así sueltas pueden parece poco, pero que hablan de que los tiempos cambian y que si Quick Step ha hecho lo que ha hecho es porque ha pensado mucho más allá de la propia carrera en la que tomaba parte.

Quizá aquí también resida el argumento de que el ciclismo, tal y como está montado, no es ni viable ni rentable.

Ahora, con Deceuninck, vaya con el nombre, tendremos más y mejor.

Imagen: © Alex Livesey / Getty Images

¿Qué sería de Fernando Gaviria fuera del Quick Step?

Fernando Gaviria - Tour JoanSeguidor

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El éxito de Fernando Gaviria se asienta en el tren del Quick Step

Fernando Gaviria saltó a las grandes ligas del ciclismo con un par de victorias en la Vuelta a San Luis, en Argentina.

Dos veces superó a Cavendish, sacándole “una bicicletería” de ventaja en la raya, y eso que entonces era un muchachito impúber y desconocido lanzado por la selección colombiana, que no es precisamente el mejor tren de velocistas.

Su entrenador prometió que ese muchachito iba a ser el mejor velocista del mundo, palabras grandes, muy grandes, palabras que se fueron cumpliendo de una forma aplastante una vez Fernando Gaviria entró al Quick Step.

El muchachito Gaviria reventando a Sagan por allí.

El muchachito Gaviria reventando a Greipel por acá.

El muchachito Gaviria reventando a Boasson Hagen, a Kristoff, a Viviani, en el Tour, en el Giro, en Inglaterra, en la París Tours o donde fuera.

 

DT-Swiss 2019

Fernando Gaviria: La promesa se cumplía, veloz, imparable.

Pero detrás hay, ahora sí, una poderosa locomotora, el Quick Step, ese tren de velocistas, el mejor del mundo, dicen, que trabaja todo el día, que controla y desgasta rivales, que mete codo y lo lleva entre algodones para que la responsabilidad de los últimos cien o doscientos metros quede en las piernas poderosas del antioqueño.

¿Qué porcentaje de aquel éxito rutilante es empujado por aquel tren del equipo belga, esa máquina de sumar victorias y moler rivales?

Ahora que suena el posible fichaje de Fernando Gaviria por parte del conjunto de los Emiratos Árabes Unidos debido a un contrato más jugoso que en el Quick muchos se temen lo peor. 

 

Que ese talento brillante –“el mejor velocista del mundo”–  quedará desarropado y sin lanzadores, solitario ante un ejército de fieras, perdido en esos últimos cien o doscientos metros.

Ya hemos visto esa suerte lamentable y esa sequía de Phillipe Gilbert cuando abandonó el Quick Step algunas temporadas; ya hemos visto a Peter Sagan metido en la licuadora porque no cuenta con ese equipo poderoso.

Así sienta la celeste de Movistar

A veces, muchas veces, las piernas no bastan por más fuertes que sean.

Fernando Gaviria, que es joven, aún tiene tiempo para probar y para callarnos la boca si es necesario, pero podría estar optando por un contrato mejor que –vaya paradoja– lo dejará con un palmarés más pobre.

El encaje de Fernando Gaviria en el ciclismo colombiano

Fernando Gaviria - Tour JoanSeguidor

Da gusto ver a Fernando Gaviria, el velocista en tierra de escarabajos

 

El otro día leí el origen del apodo “escarabajo”, de dónde viene, de cuándo es. Resulta complicado aplicárselo a Fernando Gaviria.

Incluso por su edad, creo que él no conoció a los escarabajos.

En Chartres, la ciudad postrada al templo gótico más increíble del mundo, Gaviria no pudo con su compañero de generación, Dylan Groenewegen.

En la velocidad hay un relevo evidente de nombres, donde ganaban Cav, Kristoff y Greipel, ganan Gaviria, Groenewegen e incluso Ewan, ausente, pero con lo que estamos viendo seguro que estaría ahí.

A la espera estamos de Kittel, ausente. Peter Sagan va por libre.

 

El ciclismo que dibuja a Gaviria

Pero volviendo a Fernando Gaviria y su encaje en uno de los ciclismos más peculiares del mundo, es tremendo el efecto que causa su dominio.

El ciclismo español no tuvo un anotador así casi nunca, si me apuráis nos iríamos a Miquel Poblet.

Lo más parecido a Gaviria que hubo a este lado de los Pirineos fue Oscar Freire, pero el cántabro primó calidad por cantidad, quizá por que sus lesiones no le dejaron ir a más.

La comparación de Poblet y Freire es paradóica, porque en el cilcismo colombiano encontrar alguien que entronque con Gaviria es harto complicado.

 

Leonardo Duque fue el ciclista rápido del país, pero su incidencia no es la del ciclista del Quick Step.

Recuerdo que ganó una etapa de la Vuelta, en Puertollano, como gran perla.

Gaviria lleva, a su tierna edad, cuarto etapas en el Giro y dos en el Tour.

Si se hubiera retirado el día que debutó en el Tour, podría decir que él ganó todas las etapas en las que tomó parte en la Grande Boucle.

Lo singular del dato es el reflejo de su precocidad, como si hiciera el camino fácil, o más sencillo que otros.

 

 

Fernando Gaviria bebe de la pista, de ese “otro” ciclismo que algunas naciones cuidan, en Colombia por ejemplo, como gran cantera de talento y victorias futuras.

Tiene presencia, se encaja en la bicicleta, bue estratega, elige el momento, golpea certero.

Es la pista, es ómnium, el arte de medir todos los factores y controlar los elementos.

Gaviria domina a escena y lo hace capitaneando el mejor equipo belga del momento.

Está todo dicho.

 

Gaviria, en cualquier otro tiempo, podría ser un rara avis del ciclismo colombiano, pero no, es la evolución de la especie.

Es un paso más allá de un ciclismo que puede ver un sprint con la misma pasión que una gran jornada de montaña.

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¿Quién se lo diría a Herrera y Parra?

Pero esto es así y no hay vuelta de hoja, como que creemos que Peter Sagan tiene un serio rival para el verde.

Posiblemente Gaviria no escale como el eslovaco, y lo pase mal, pero el hambre que tiene este moreno es importante.

Con gente así, el Tour es un poco mejor.

Imagen: © Tim De Waele / Getty Images

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