Vuelta 2020: ¿Qué aporta una cronoescalada a Èzaro?

Vuelta 2020 Ezaro JoanSeguidor

La cronoescalada de la Vuelta 2020 a Ézaro no nos parece la mejor fórmula de recuperar esta bella modalidad

 

La cronoescalada es un noble arte en el ciclismo y parece que la Vuelta a España 2020, como el Tour, la va a recuperar.

El Giro de Italia la ha utilizado más de una vez, incluso en llegadas muy complicadas, como el Zoncolan de donde David Arroyo salió tan reforzado.

La historia nos habla de cronoescaladas míticas, como a del Ventoux, aquella que ganó Jeff Bernard hace más de treinta años, y otras tan bellas como la de Sestriere y Miguel Indurain, Giro del 93, o Piotr Ugrumov en Avoiraz, Tour del año siguiente, en la que el letón asaltó la segunda plaza de la general.

 

En la Vuelta a España la cronoescalada de los noventa fue la de Valdezcaray y posteriormente vino alguna en Andorra.

No ha sido una fórmula muy utilizada hasta que hemos leído que la Vuelta 2020 quiere asaltar Ézaro y sus rampas inhumanas tras unos treinta y pico kilómetros llanos por la Costa da Morte.

Aunque la idea parece atractiva de inicio, Nacho se cuestiona si es ése el espectáculo que quiere la carrera y hasta qué punto se necesita ese muro al final del posiblemente único ejercicio favorable a los grandes especialistas.

Imaginaros que alguien da un mal paso y pone pie a tierra, solo, ahí, en medio de todas miradas indiscretas…

 

La casa del ciclista en Levante… 

Imagen: FB de Gran Fondo Ézaro