La Flecha Valona que cambió el ciclismo

Nada fue igual tras la Flecha Valona de 1994 y los azules haciendo pleno

La primera parte de los noventa se tiene como la época más oscura de la historia del ciclismo y muchos toman la Flecha Valona del 94 como el cénit.

No son pocos los testimonios que hablan de un ciclismo psicodélico, de corredores que no corrían, volaban, de cosas raras, de podencos hechos caballos de carreras,…

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Testimonios no faltan.

Dos son elocuentes. Greg Lemond justifica parte de su declive por las dos velocidades de aquel ciclismo, un salto de rendimiento que apuntaba una sustancia cuyas siglas eran EPO. David Millar habla en su libro de sus primeras carreras como algo inalcanzable, no había ni roto a sudar que el pelotón ya les había dejado de rueda.

#DiaD 20 de abril de 1994

En el año 94, la Vuelta a España seguía disputándose en abril.

En la antesala de la misma estaba el tríptico de las Ardenas, pero en orden diferente al actual. Una semana después de Roubaix, se corría la Lieja, luego la Flecha Valona y finalmente la Amstel, posteriormente vendría la Vuelta que en esa ocasión dominaría a placer Tony Rominger.

La Flecha Valona se presentaba como la reválida para Eugeny Berzin. El ruso de rubia cabellera había ganado en Lieja días antes y era la punta de lanza del potente Gewiss. Por nombres el equipo celeste copaba las apuestas, sin embargo, los italianos no querían ganar, querían sencillamente coparlo todo.

En el llano que precedía el muro de Huy, Berzin, que iba insultantemente fácil, tomaba unos metros sin que nadie osara seguirle, salvo sus dos compañeros Moreno Argentin y Giorgio Furlan. En la cima de Huy Argentin culminaba la masacre, siendo primero por delante de sus dos colegas.

Ellos ruedan y nosotros nos quedamos. Hacen que ir en bici parezca sencillo, no necesitan ni preparar estrategia alguna” dijo Gérard Rué, el gregario de Miguel Indurain, preso de la incredulidad.

Los peores temores que circulaban por el pelotón se hacían realidad y las sospechas no tardaron en plasmarse cuando al día siguiente en una conversación entre Michele Ferrari y varios periodistas, en una pedanía de Lieja, el galeno afirmaba sin pudor:

Si yo soy ciclista y sé que hay una sustancia que mejora el rendimiento y otros la usan, yo también la utilizaría. La EPO no es mala, sólo lo es si abusas de ella, como si te atiborras de zumo de naranja”.

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En efecto, el ciclismo de dos velocidades ya era un secreto publicado y público, la caja de pandora se había abierto, estallaría en pocos años…

Imagen tomada de www.vavel.com

 

Alejandro Valverde vale por dos

La semana fantástica de Alejandro Valverde

se cierra con una secuencia perfecta 211. Pocas veces se puede resumir tan fácil una trayectoria en tan magro lapso de tiempo. Si hace una semana Valverde se vio superado por Kwiatkowski en la llegada de la Amstel, el murciano no perdonó ni el Huy ni en Ans, sendos finales para los símbolos del ciclismo valón, para la Flecha y la Lieja.

Valverde llegó a la salida de Lieja como más favorito que nunca. Siempre lo es qué duda cabe, pero en esta ocasión los focos le apuntaban con rotundidad. Cualquier otro resultado habría sido una sorpresa, o al menos un pronóstico menos predecible, por mucho que el murciano de azul llevara unos años besando el poste cada vez que su tiro se quedaba cerca de entrar.

Pero esta vez fue diferente. Valverde corrió a lo “champion”. No sé si habrá visto a Kristoff y Degenkolb en Flandes y Roubaix. Lo desconozco, pero su victoria guarda muchas similitudes con ambos, que por cierto son magníficos estrategas. A saber Movistar trabajó a satisfacción hasta un punto de la carrera. José Herrada y Gorzka Izaguirre fueron la punta de lanza del equipo que viste de azul en el apoyo de Valverde. Luego el murciano se vio solo.

Las circunstancias de carrera obligaron al Etixx a sacrificar a Zdenek Stybar para Julien Alaphilippe a tal punto que salvó el siempre peligroso intento de Kreiziguer -especialista en río revuelto y carreras de gran fondo-. El checo, verdugo de Valverde en Siena, fue un aliado, circunstancial, del número uno de las apuestas. Su aproximación mantuvo el grupo junto en San Nicolás obligando a los Katusha a moverse.

Y los rusos, aunque mediante españoles más Damiano Caruso, agitaron el paisaje. El movimiento de Dani Moreno en Ans fue de manual, pero no menos lo fue la respuesta de Valverde por detrás como Degenkolb en Roubaix saliendo a por los escapados o Kristoff escapándose con Terpstra. No cabía otra, tenía que lanzar y rematar el córner. Valverde lo tuvo claro y lo consiguió. Hizo el trabajo de un gregario y sentenció. Valverde valió por dos. Con él subieron al podio dos historias muy diferentes: Alaphilippe, joven, 22 años, con margen y muy buenos modos, y Purito, que consume ediciones sin besar el trofeo que ansía. Hizo lo que pudo, pero no fue suficiente, como cuando Dan Martin le ganó con aquel friki vestido de panda entre ambos.

Porque la Lieja ya no es como hace unos años. Aquí ya no se gana “por cojones”, hablando en plata. Aquí se gana desde la razón y con la pizarra en la mente. La Lieja de 2015 se volvió a jugar entre no pocos ciclistas. Los años de VDB, Bartoli y cía han pasado a mejor vida. Son muchos los que centran el tiro en la capital valona y eso se nota. Los desenlaces multitudinarios son letales para los ciclistas como Valverde, quien se sabe observado hasta la extenuación. Y estos desenlaces son ya habituales, casi una norma final, salvo sorpresa.

Fotografía tomada de www.ruedalenticular.com

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Flecha Valona, el calvario más dulce de Julian Alaphilippe

Julian Alaphilippe Flandes JoanSeguidor

La Flecha Valona tiene en Alaphilippe el príncipe aspirante al trono del rey Valverde

La carretera que lleva a lo alto del muro de Huy, el hito de la Flecha Valona y uno de la campaña ciclista, es el camino de capillas que marcan, cuales migas de pan la ruta a la cima.

Una ruta que muere en una iglesia, cuyo campanario marca el momento de darlo todo.

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Una ruta de calvario, agonía y dolor que ha sacado lo mejor de los mejores.

Cuando Julian Alaphilippe cruzó, victorioso, el umbral de la Flecha Valona buscó una valla, dejó la máquina, se agarró y cayó al suelo.

Pidió agua, y según se la dieron cayó media botella al suelo, porque el francés no podía casi sujetarla.

SQR – Cerdanya Cycle

 

Una imagen de extenuación superlativa, un hombre roto, quebrado, sin fuerzas para gestionar el éxito que, un año después ha sido capaz de lograr.

Flecha Valona: Otra vez Alaphilippe, otra vez Fuglsang

 

Si miramos la historia reciente de la Flecha Valona, veremos que el ganador entra con margen y respiro para celebrar con cierta comodidad su triunfo.

Cuando muchos emergían en el horizonte, Alejandro Valverde ya celebraba el triunfo.

El año pasado Julian Alaphilippe saboreó el éxito con la relativa tranquilidad que se supone ir echando el corazón por la boca.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Esta vez no, en esta ocasión, cuando Jakob Fuglsang, posiblemente en el mejor momento de su vida, se puso al frente, intuíamos que no iba a ser sencillo cogerle y superarle.

Así, mientras Alejandro Valverde iba siendo engullido por los primeros, mientras Michal Kwiatkowski apuraba sus escasas opciones, el ataque de Jakob Fuglsang sonaba a enmienda a la totalidad.

Y de esta manera el danés propuso un juego diabólico que casi acaba con los dos en el suelo, medio cruzados y torcidos por la igualdad y el esfuerzo.

 

Ganó Julian Alaphilippe su segunda Flecha Valona y casi no pudo celebrarlo, aturdido por el esfuerzo sobrehumano al que le somerieron.

El calvario que conduce hacia la coronilla de Huy lo experimentó Julian Alaphilippe en toda su extensión.

Alberto Losada conoció bien las bellezas de la Flecha Valona

 

SQR – GORE

 

Una victoria de esas que saben reparadoras en una carrera que se le ajusta a la perfección.

Da igual que hayan veinte o cien en cabeza, el trabajo de selección que le hacen las rampas del muro le separan el grano de la paja. al francés.

Una sacudida en el serpenteo hacia la iglesia de Huy que vino precedida por otra de las cosas que caracterizan esta carrera y muchos le niegan por jugarse en el kilómetro más largo.

 

La Flecha Valona es una preciosidad de carrera, por esas apabullantes Árdenas que, como en tiempos bélicos, esconden trampas a cada paso.

Ritmo endiablado, dardos que Lotto, especialmente, lanza por delante, bordillos, cambios de rasante, giros bruscos, alcantarillas, adoquinados azarosos…

Permanecer vivo hasta el pie de Huy implica un esfuerzo que lima muchas opciones.

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En la aproximación destacó Enric Mas, que impuso un ritmo digno del mejor Team Sky.

La Flecha Valona tiene en Julian Alaphilippe el príncipe que alberga un día ser como el rey Alejandro Valverde, a quien el arcoíris le está sentando como otros antes que él.

Aunque cueste admitirlo, el sol sale y se pone con él en el paraíso del Movistar, y cuando se nubla el cielo, el celeste es un equipo más.

Lo que le pase a Valverde lo sabrá él, los efectos de su campaña, los padece el casillero de su equipo.

Imagen: GettySport

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Teledeporte: Otra Flecha Valona en diferido

Flecha Valona teledeporte JoanSeguidor

Que Teledeporte desplace la Flecha Valona es otro clásico de primavera

Cada por estas fechas vivimos el día de la marmota, o habríamos de decir los días de la marmota.

La primavera, el ciclismo, lo que significa para el aficionado medio, para el que puede descubrir otro tipo de correr por esa ventana que es el gran ente público…

Todo eso da igual en Televisión Española y por ende en su temático Teledeporte

 

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Leemos este hilo

Y en efecto, en la parrilla de este miércoles 24 de abril, la Flecha Valona se va la franja de noche.

Flecha Valona teledeporte JoanSeguidor

 

SQR – Cerdanya Cycle

 

 

La Flecha Valona en Teledeporte cinco horas después de haberse producido

¿Qué sentido tiene?

¿A quién se quiere contentar?

Así responden las ERC by DT Swiss para rodar por todo tipo de rutas

En el siglo de las redes sociales, de decenas de diarios narrándola en directo, de las webs que te conectar a cualquier sitio, trasteando entre URL´s para ver la carrera LIVE, el Ente considera que no es menester pinchar la señal belga en directo.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

¿Quién verá la Flecha Valona a las nueve y media de la noche sin saber de su resultado?

Teledeporte con el ciclismo es la «televisión spoiler».

De verdad, insistimos, no tenemos nada contra el tenis, nos encanta, nos apasiona, pero esto es rozar la calamidad.

 

La Flecha Valona que puede coronar por sexta vez a Alejandro Valverde, distinguiéndole aún más de entre otros mitos, se dará a la noche en Teledeporte.

Entendemos con la narración de Carlos de Andrés, que si en directo invita a cambiar de canal cuando la carrera es un coñazo, en diferido puede resultar somnífero.

El ciclismo español, con las brasas humeantes de su edad de oro no entra en directo en Teledeporte.

Menos mal que con la TDT se habilitaron los canales temáticos.

 

La Flecha Valona es una carrera además que se puede despachar en media hora, porque, salvo sorpresa, es una carrera que no da más de sí, antes del desenlace.

Aunque, sí, el ritmo, los ataques y los movimientos condicionan los favoritos en la conclusión.

SQR – GORE

 

Es como decimos el día de la marmota.

La victoria de Purito Rodríguez en la Flecha Valona de hace siete años tampoco tuvo señal en Teledeporte. 

Estaba el Godó.

Tampoco tuvieron señal otras ediciones, ni siquiera la Lieja-Bastogne-Lieja que Alejandro Valverde ganó hace un par de años.

Recuerdo entonces, que Carlos de Andrés entraba en falso directo justo cuando Eurosport despedía la conexión del cuarto triunfo de Valverde en Lieja.

 

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Se dice que tenemos la televisión que nos merecemos, no estoy de acuerdo, no creo que el aficionado medio al ciclismo se merezca este desprecio, con antecedentes cercanos.

Un servicio de vocación pública es retransmitir algo que tenga interés entre la parroquia.

Y ver en directo en Teledeporte la suerte de Alejandro Valverde, y otros españoles, en la Flecha Valona, no creo que haga caer en cascada la generosa parrilla que se le dedica al Torneo Conde de Godó.

En fin, que otra más.

Miraros el player del Eurosport, son unos eurillos al año, os evita navegar por miles de URL´s que se quedan colgadas y os ponen los 100 últimos kilómetros.

Imagen: FB de Flèche Wallonne

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Flecha Valona: bloqueo, dolor y tragedia

Alejandro Valverde- JoanSeguidor

En la Flecha Valona ganar escapado es tarea ardua

En esta previa de la Flecha Valona, permitidnos rescatar unos párrafos que desmembran la unidad de Bélgica en varias realidades que conviven en continua fragilidad…

Tres colores verticales visten la bandera belga: negro, amarillo y rojo. Repartidos equitativamente, en tercios, cada color tiene su qué. El negro viene de la armadura, el amarillo por el color del león de las armas y el rojo procede de la lengua y dientes de ese león.

No siempre fue así.

Hasta hacer su enseña una réplica de la tricolor francesa, ésta era horizontal y con ésta combatieron el rodillo de los Austrias en el siglo XVIII.

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Bélgica es un país que alcanzó la independencia en 1830. Sus colores vienen heredados de la heráldica de Bramante, la región central de un país polarizado por dos vertientes muy opuestas en todo: Flandes y Valonia. En la primera la vida es rural y vecinal, la otra es industrial y afrancesada.

Ni mejor, ni peor, diferentes.

En medio, Bruselas, color púrpura y flor de lys en medio, flor amarilla por cierto.

Bandera Flecha Valona JoanSeguidor

Al sur, encajada en montañas, al final de las Árdenas, territorio hostil y bélico, la región alemana, también llamada Limburgo, con león desafiante, casi flamígero rojo y nueve rosas, tantas como ayuntamientos.

Encima de ésta Valonia, la patria de la Lieja-Bastogne-Lieja y la Flecha Valona:

Su bandera es un gallo, semi protectorado francés.

Un gallo rojo sobre fondo amarillo.

SQR – Cerdanya Cycle

 

La bandera flamenca es otro cantar, harina de otro costal.

El león negro sobre fondo amarillo es la bandera de Flandes y casi diría que la del ciclismo.

Sólo algunas otras se podrían medir a ella, la ikurriña vasca, inspirada en la Union Jack, y la luxemburguesa –la civil, que es de franjas azules horizontales con león rampante coronado y con dos rabos- muy frecuente en los muros que van a Lieja cuando los Schleck guardaban opciones de victoria.

La bandera flamenca echa raíces en 1302 cuando Pieter de Coninck la desplegó en la batalla contra los franceses en la ciudad de Kortrijk

 

Hecho este inciso de vexilología, queremos explicar que la naturaleza de la Flecha Valona es el cambio de paso en la campaña ciclista.

La primavera desfloró y explotó hace semanas y el tránsito leve, compartido con el Tour de los Alpes, marca el paso hacia las grandes vueltas.

En Huy, una bicicleta eléctrica podría ser una buena opción… 

Por eso el perfil de los gallos que optan a dominar el Muro de Huy, uno de los dos de Bélgica, con el de la capilla, cambia respecto a los nombres del adoquín.

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Son carreras, en el caso de la Flecha Valona, que se dicen bloqueadas por ese final, allá, al albur de los doscientos kilómetros, en rampas salvajes que hacen de Huy el kilometro más largo de la temporada.

Una pena, porque en el camino, se dejan cotas, parajes y sitios realmente ciclistas, con esa estética fabril y el verde invadiendo la escena.

La Flecha Valona es una carrera casi imposible de romper antes de ese endemoniado final

 

Y la estadística lo dice.

Algunos ganaron con un suspiro sobre el pelotón, las dos de Davide Rebellin, el corredor que debutó en tiempos de Miguel Indurain y sigue por esos mundos.

Pero lo que es una fuga victoriosa, deberíamos irnos a la victoria de Igor Astarloa en su mágico 2003 o la exhibición de Michele Bartoli, cuatro años antes, en un día de perros y pocas horas antes de probar en primera persona por qué VDB era el valón mágico.

 

 

Y así las cosas damos cinco nombres para esta Flecha Valona yendo a los más obvios, porque como se vio, por ejemplo en la Amstel, cuando vas con rodeos te quedas en tierra de nadie.

Cualquier pronóstico pone en lo alto al ganador saliente, Julian Alaphilippe quien viene de dos derrotas que escuecen, de manos de Van der Poel, que no estará, que ensombrecen una campaña perfecta.

Nos da que el mal momento de Alaphilippe en la Amstel, que la pólvora mojada de Brabanzona le dan la razón cuando admitió no estar en el soberbio punto de forma de hace un año.

¿Le habrá pasado factura la caída de la Itzulia a Julian Alaphilippe?

SQR – GORE

 

En la parrilla de salida, delante, también sale Alejandro Valverde, el recordman histórico de la carrera.

Una cosa va en su favor, no tiene la responsabilidad de bloqueo de otros años, un peso que la temporada pasada le pudo pesar hasta el mismo final.

Y eso en este Movistar que no va como antaño, ya habrá tiempo de comentarlo, ya es un qué.

Si Valverde pierde o no punch en el final lo sabrá él mejor que nadie, y quizá un cambio de estrategia le pudiera funcionar.

 

Porque si hay que romper la Flecha Valona de lejos, Tim Wellens oposita por ello

Lo intentó años atrás, aunque la realidad es tristemente hostil con los valientes de esta carrera.

Le queda su equipo la baza de Jelle Vanendert para el final.

Éste, no sé porqué, siempre va bien solo y exclusivamente en estas carreras.

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Adam Yates joanSeguidor

 

Y dejadnos un rincón para la justicia poética.

Dos nombres queremos lanzar Adam Yates y Daniel Martin.

El primero porque lleva una campaña excelente sin la guinda de un gran triunfo, el otro porque lleva años picando piedra en las canteras de Huy sin que le surja el premio.

Y al final otro nombre, del que hemos hablado mucho esta primavera: Jakob Fuglsang

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Alejandro Valverde: cuando ganar o perder es lo mismo

Alejandro Valverde- JoanSeguidor

La derrota de la Flecha anuncia una Lieja de aúpa para Valverde

Dicen en algunas webs que el Alejandro Valverde de la Flecha Valona que gana Julian Alaphilippe o no estaba muy decepcionado o, si lo estaba, lo disimulaba muy bien.

Sea como fuere ser segundo en una carrera así, lo firmarían muchos, salvo que vengas de ganarla cuatro veces seguidas.

Lo cierto es que Alejandro Valverde encaja y acepta la realidad como le viene, sin más lloriqueo ni lamento que la decepción que le invadiría en el arco de meta.

Es un tío que en mucho peores se daba la vuelta en la cama y se quedaba frito.

¿Qué le pudo pasar a Valverde?

Ayer dijimos que Alaphlippe debe estar doblemente feliz.

Ha ganado la Flecha Valona, en un triunfo con el que espera cambiar el paso, y lo ha hecho frente a una leyenda aún en activo.

El francés estuvo perfecto, sinceramente. Hizo su carrera, él y su equipo, y tuvieron resultado.

Valverde: muchos se preguntan qué le paso.

Debemos partir de una premisa, y es que en esta vida se pierde muchísimas veces más que se gana. Incluso cuando hablamos de ciclistas que lo hacen fácil.

Me han dicho varios motivos.

El primero toma el argumento de la edad, como si eso fuera un axioma.

Influye, claro que sí, pero no sé hasta qué punto. Hay que tener presente que el paso de los años no sienta siempre igual, Valverde por ejemplo era hasta el martes, un ejemplo viviente de convivir perfectamente con su edad.

Uno no pierde esa chispa al momento.

Otra opción, que creo es la más plausible, es que la arrancada de Alaphilippe le pilla a contrapié.

Dice Valverde que se anticipó, pero se ve que el francés salta a 250 metros, más o menos donde marcan los manuales.

El problema es que el celeste va muy retrasado y quema en la persecución la energía que le hacía falta en la «hostia final».

A Valverde no se lo van a poner fácil en Lieja

Ahora bien, cualquiera que viera la carrera ayer, los últimos 70 kilómetros se percataría que ganar no iba a ser nada sencillo.

Hubo un momento, en un paso por Huy que se fueron un montón de ciclistas buenos por delante y de ese corte aguantó Vincenzo Nibali,

La presión sobre Movistar fue brutal, al punto que si Lotto no entra, Nibali y el corte llega y de ese corte Schachmann, compañero de Alephilippe aguantó hasta muy arriba.

Así las cosas, tras cuatro ediciones viendo ganar al mismo, parece que algunos de sus rivales se han percatado que la clave es meter presión y eso creo que es lo que se anuncia para Lieja.

Presión, mucha presión, en las primeras carreras en las que notamos que falta un ciclista por equipo.

Con cuatro Liejas, creo que a Valverde le sigue haciendo tilín la quinta, la de Eddy Merckx, pero tras lo visto en la Flecha, creo que ese carácter despreocupado y de relativizarlo todo que exhibe Valverde, puede acabar siendo su mejor aliado.

Porque mucho me temo que le espera una Lieja de atarse los machos.

Imagen tomada de FB de Movistar Team

Flecha Valona: El día bueno de Julian Alaphilippe

Julian Alaphilippe - Flecha Valona JoanSeguidor

Julian Alaphilippe logra el triunfo total en el muro de Huy

¿Qué hay de lo mío? ¿qué hay de lo mío? Julian Alaphilippe golpea cabreado el manillar al cruzar la meta de la Flecha Valona.

Cabreado y frustrado. Julian Alaphilippe es joven pero no por ello conformista.

Quería ganar la Flecha Valona, como fuera. Y de paso saldar con Alejandro Valverde.

E hizo un conjuro, y en la primavera mágica del Quick Step, la primavera azul, Julian Alaphilippe ha situado una Flecha en un palmarés que crece.

Julian Alaphilippe, la sombra de Valverde

La Flecha Valona de 2018 era un reto monstruoso para Alejandro Valverde, que de haberla ganado habría, por un lado, doblado en triunfos a sus rivales histórico, y sumado un quinto triunfo consecutivo.

Los rivales lo sabían y quisieron poner remedio.

La Flecha que se ha celebrado bajo un calor casi estival, ha sido una auténtica trituradora para Movistar, que fue exigidísimo desde lejos, en la primera carrera en la que realmente notamos esa reducción de un ciclista por equipos.

La carrera estuvo en el alambre muchas veces, y tuvo que ser por Vincenzo Nibali.

Igual que el siciliano quiso San Remo, para seguir con su puzle de exquisiteces, volvió a apostar por Valonia y las Ardenas, el primer terreno de monumentos que quiso conquistar y que nunca logró.

Nibali tuvo, de verdad, la carrera en jaque, en el borde un minuto, acompañado por gente que crece a marchas forzadas como Haig y Schachmann y viejos conocidos, el caso de Kangert.

Hubo un momento en que todo estuvo en Mikel Landa,  y claro el alavés es fuerte en las subidas, pero quizá no la mejor rueda para navegar entre los muros.

Movistar debió mirar alrededor y decir, ahí está la cabeza. Si en la subida previa, el Lotto no entra, otro desenlace hubiéramos disfrutado.

A todo esto, Alaphilippe, todo el rato a rueda de Valverde.

FW Hommes 2018 – Last kilometer

⏪ Relive the final climb of the Mur de Huy and the victory of Julian Alaphilippe !⏪ Revivez l'ascension finale du Mur de Huy et la victoire de Julian Alaphilippe !#FlecheWallonne

Publicada por Flèche Wallonne en Miércoles, 18 de abril de 2018

Las lecciones para Julian Alaphilippe

La verdad, para qué os vamos a engañar, la subida a Huy pintaba pero que muy bien para Alejandro Valverde.

Es más, nos parecía un «déjà vû», el spoiler al que nos tenía acostumbrados.

Pero algo fallaba, mientras Schachmann apuraba lo último que le quedaba, Valverde no aparecía, 500, 400, 300 metros… y nada.

Y a 250 saltó Julian Alaphilippe, en ese lugar que marcó en rojo muy rojo años atrás.

Y no había vuelta atrás, porque el que ataca a esa altura, a ese nivel de cansancio, a ese porcentaje de desnivel, es porque tiene las piernas.

Huy es el kilómetro más largo, pero también el mas certero, normalmente el primero que ataca, es el primero en cruzar la meta de Huy.

Valverde otras veces así lo hizo y Alaphilippe lo calcó.

Primera victoria francesa desde Laurent Jalabert en 1995, aquel año que lo ganó todo.

Primera victoria en un ciclista que nos recuerda mucho a Jalabert.

Pequeño, peleón, obstinado, Julian Alaphilippe es un corredorazo, si un día bendice ese don con regularidad puede ser la bomba.

Pero por el momento, como bien dijo en meta, lo que venga, la Lieja, vendrá, ahora le cabe el honor de haber pasado a la historia como el corredor que rompió la racha de Alejandro Valverde en Huy.

Imagen tomada de FB de Quick Step Floors

INFO

Los detalles de la Émonda by Trek 

 

Clásicas: Valverde y las Árdenas

Alejandro Valverde JoanSeguidor

Si vuelve a ser el que era, Valverde puede ser el mejor de la historia

Las Árdenas verdes, espesas, gélidas, ásperas, duras, encajadas en el Benelux, son la segunda parte de la campaña de clásicas, menos número, igual emoción, increíble caché, longeva tradición. Aquí está la Amstel, la fiesta nacional neerlandesa, más la Flecha y Lieja, la primera la carrera más valona del calendario, la segunda la más antigua.

Las Ardenas, ese paisaje, esas pendientes, ese amor que dibujó hace un año para nosotros Purito de su puño y letras: como las Ardenas pocos sitios en el mundo. Y eso que tras el adoquín, el listón está alto.

Rara vez pasan inadvertidas las Ardenas en el calendario de Alejandro Valverde, pero en esta ocasión el contexto es diferente, en esta ocasión es una prueba del algodón para un ciclista que viene de las cenizas de una de esas caídas que para más de uno sería una losa y que para él ha parecido una tachuela.

Es difícil adivinar qué suerte correrá Valverde en este periplo valón, complicado saberlo sin haberle visto sobre la máquina, con dorsal en la espalda y compitiendo como a él le gusta, pero ojo, atención, porque hablamos de un ciclista que estando aún en activo está en la antesala de firmar leyenda, de ser una leyenda en materia de las clásicas más longevas y deseadas del ciclismo.

Registros que se salen del marco, ahí está Valverde, superando al maestro Argentin, el ciclista que amargó a Criquielion. Por eso este abril tiene nombre y apellidos murcianos, en el sabor de un ciclista que cerca de su epílogo sigue regalando felicidad y momentos mágicos.

Uno de los grandes atractivos de la campaña en ciernes, Valverde y su prueba en las Ardenas, el terreno más añejo, arraigado y perenn de la historia del ciclismo, el terreno que le puede hacer un ciclista único.

Imagen tomada del FB de Movistar Team

#Topics2018 con Bkool en el muro de Huy