El valor del buen gregario es incorruptible

gregario - Mikel Nieve JoanSeguidor

Nieve, Castroviejo y Ventoso son el monumento al gregario que nunca pasa de moda ni sale de escena

Las cosas en ciclismo no siempre responden a puntos UCI, puestos arriba o abajo, estar más o menos adelante, hay una estirpe de ciclistas que no responden al apellido de estrellas, pero son los «facilitadores» de las grandes gestas: el gregario.

El otro día, por ejemplo, supimos de la retirada de un corredor excelso, dotado de clase, excelente rodador y resorte en la gran jornada de Andy Schleck, hace ocho años en el Galibier.

Lo dejó Maxime Monfort, que pasa directo al staff del equipo más belga, el Lotto, porque en definitiva son corredores con una sapiencia que no tiene precio ni pasa de moda.

 

El ciclismo español que tanto miramos últimamente porque creemos que viene tiempos de vacas flacas -no porque no haya calidad y sí porque falta cantidad- tiene tres excelentes gregarios, corredores que podrían ser algo más, porque fueron tocados por una varita, que acaban de renovar con sus equipos.

El primero que miramos es Mikel Nieve, el «Mikel» que merece la pena, leo por ahí, que con 35 años renueva dos en el Mitchelton. 

Nieve fue la rueda amiga de Chris Froome y ahora los Yates no vacilan en quererle con ellos.

El navarro es el hombro donde apoyarse, siempre presto para tomar las riendas por si los capos fallan.

En su expediente se entremezclan pocas pero excelentes victorias con jornadas de excelso trabajo por sus líderes.

De techo o de bola de remolque: todos los portabicicletas de Cruz 

Pocos pueden atesorar algo así y nos ha ganado por que está pareciendo que no está.

Sacando siempre la cabeza, dando la cara por los suyos.

SQR – GORE

 

En el Ineos no han dudado en renovar uno de sus gregarios de cabecera, Jonathan Castroviejo. 

En la ida de ciclistas del Movistar a Ineos, sin duda el vizcaíno ha sido uno de los tiritos que más dolió.

Como Mikel Nieve renueva por dos años y como Mikel, Jonathan ha tenido la virtud de cincelar su pequeño palmarés -medalla en el mundial incluida- mientras se ha convertido en indispensable para Geraint Thomas y Egan Bernal, porque para Froome no ha tenido muchas opciones de trabajar.

Si hay ciclistas que demuestran incondicionalidad en el esfuerzo, ese es Jonathan Castroviejo con sus lumbres privilegiadas y ese torso doblado como una mesita de noche.

Un lujo que Ineos no quiere dejar escapar.

Igual que el CCC a Fran Ventoso a quien su equipo califica de «mentor».  

«Nos alegra la renovación de Francisco. Sus 16 años de carrera deportiva le convierten en uno de los corredores más valiosos del pelotón y es un excelente capitán de ruta y mentor para los jóvenes de nuestro equipo» afirmó el manager Jim Ochowicz.

El conocimiento de Fran Ventoso fue lo que Greg Van Avermaet reclamó personalmente.

Tiene que se un privilegio, una gozada, llegar a dominar así tu profesión, y Fran Ventoso será uno de los mejores gregarios del pelotón, pero su conocimiento excede ese papel…

La realidad que no premia gregarios: el problema no son los que ya están, es lo complicado que lo tienen los que vienen. 

El bidón de Fran Ventoso a Vincenzo Nibali

Un gesto de lo más habitual entre ciclistas, pasarse un bidón, se ha convertido en viral 

Y sí, da lo mismo que sean compañeros de equipo o no, porque entre rivales o adversarios -pero nunca enemigos- es algo muy común que, al menos en el mundo del ciclismo, no se debería vender como algo emocionante o extraordinario.

Porque no lo es.

Gravel Ride SQR – 300×250

 

Este detalle, que es de lo más normal entre deportistas, lo han publicado los medios de comunicación para convertirlo en algo parecido al momento más bello del Giro o incluso a ser candidata a la foto ciclista del año. 

Como si esta historia no hubiera sido jamás vista o contada.

En ocasiones, también estamos acostumbrados a ver coches de equipo que dan agua a otros corredores que no son los suyos.

Cierto, ¿no?

Esto se suele ver a menudo sobre todo en las escapadas.

¿Estamos de acuerdo? 

Esos sí, quede clara, aunque sea un gesto frecuente en una carrera ciclista, la deportividad mostrada por Ventoso con un exquisito “fair play”.

Una actitud para aplaudir, porque sigue dando ejemplo y demostrando con fuerza que el ciclismo es un deporte de caballeros.

Un gesto hermoso.

SQR – Cerdanya Cycle

 

Lo que ocurre es que cuando lo captan las cámaras, y no pasa desapercibido, se realza aún más esta icónica imagen.

Es un bonito gesto en este sufrido deporte, que es lo normal cuando en otras competiciones se trata de algo extraordinario.

Así es.

Sin embargo, a pesar del entusiasmo, el alborozo y el frenesí que ha despertado entre los aficionados esta anécdota, Fran Ventoso tampoco se ha librado de las críticas.

Eurosport recriminándole la acción porque antes estuvo en Movistar.

Según Alberto Contador, tendría que haber esperado a sus ex compañeros de equipo para compartir el bidón con ellos y no con Nibali “con el que nunca ha compartido equipo”.

DT-Swiss 2019

 

Desde El Cuaderno de JoanSeguidor hablamos con el CCC sobre el gesto.

Poco que comentar…

NIbali Ventoso bidon JoanSeguidor

Pero mejor, vayamos a la secuencia.

En esta escena todo ayuda. 

Ayuda el escenario: en plena ascensión al mítico Mortirolo, en la etapa reina del Giro. 

Aporta que sea en el instante de un ataque decisivo por parte de un gran Nibali, que en ese momento iba sin agua.

Y sin duda, el hecho de que esa circunstancia nos hiciera retroceder en el tiempo y nos recordara la inolvidable estampa de otro gran gesto de juego limpio que forma parte de la historia del ciclismo.

 

 

Tour de Francia de 1952, cuando los eternos rivales Fausto Coppi y Gino Bartali se pasan un bidón de agua entre ellos.

Es la famosa foto del paso del botellín (“passaggio della borraccia”) que se convirtió en una de las imágenes más legendarias del ciclismo.

 

Una foto inolvidable para el ciclismo italiano, que se convirtió en símbolo del deporte.

El intercambio de botellas de agua entre Coppi y Bartali es uno de los iconos deportivos del siglo XX.

Una foto que hizo correr ríos de tinta en Italia y de la que cuentan que, los más viejos tifosi, aún discuten apasionadamente sobre quién da el bidón a quién.

La foto es ascendiendo el Galibier.

 

¿Es Coppi el que le da el botellín a Bartali o es al revés?

El intercambio es inmortalizado por Carlo Martini, fotógrado de Omega Fotocronache, y publicado en Ilustrated Sport con estos comentarios del periodista Guido Giardini:

Dónde están las diatribas de Milán, dónde están las controversias antes (y después) de Recanati? He aquí a Coppi y Bartali, los dos grandes atletas del equipo italiano, intercambiando botellas de agua. Estamos en la carretera que conduce al Galibier. Pronto Coppi lanzará su ataque».

Sesenta y siete años más tarde, y aún son muchos los que se preguntan por el “intercambio de borraccias”.

Los portabicicletas de Cruz pueden ser de techo o bola de remolque

Ni Fausto, ni Gino -siempre entre risas y verdades a medias-, ni Martini, nunca quisieron aclarar este hermoso misterio.

Dicen que una vez se le escapó a Tarcisio Vergani, en ese momento el masajista de Bartali, que el bidón era de Gino, pero en la foto se puede comprobar que «el piadoso»aún tiene sus dos botellas en sus “jaulas” del cuadro y el manillar.

Incluso la RAI intentó revelar la verdad -a través de un supuesto vídeo- en el que se vería a Bartali pasarle el bidón a Coppi, y como éste bebe, lo tira y lo arroja a la carretera.

SQR – GORE

 

¿Se había resuelto el caso?

No, porque en la foto Coppi tiene las dos “jaulas” vacías y en la película llevaba una botella en la del cuadro.

¡Menudo lío!

Unas declaraciones de Vito Liverani, fotógrafo deportivo y luego propietario de Omega Fotocronache y, por tanto, también de los derechos de la inmortal foto, no ayudaron para nada en deshacer el entuerto al afirmar que:

hay poco misterio en por qué se creó esa imagen: Martini estuvo de acuerdo con los dos corredores y con el director de la carrera en efectuarla; le dio una botella a un amigo suyo y le dijo que se la diera cuando pasaran. En aquellos días, los fotógrafos estábamos muy interesados en tener imágenes que fueran diferentes de todas las demás. Es una foto creativa, hermosa, una imagen que desearía haber tomado. Hoy tal foto sería imposible».

Por tanto, parece que estemos hablando de una foto con truco -lo que hoy llamaríamos un fake-, una escena que ya había sucedido mucho antes, en el Tour del 49 pero ascendiendo el Aubisque, cuando Coppi le facilita una botella de agua a Bartali.

Esto dicen que lo llegaron a ver, pero que nadie había retratado porque entonces, claro está, no había mil cámaras o vídeos como ahora.

Así fue como, parece ser, la foto del siglo fue un montaje en el cual Gino y Fausto se pusieron de acuerdo para repetir aquel teatrillo.

Y en realidad tampoco era un bidón lo que se pasaban, sino que se trataba de una botella de agua, seguramente de la marca Perrier.

En aquel momento, parecía claro que fue Bartali quién se la pasó a Coppi, pero ante las insistentes preguntas de los periodistas, Liverani quiso mantener vivo el secreto sentenciando:

Claro que sé quién pasó la botella, pero no tengo ninguna intención de decirlo”.

Foto: video.corriere.it

 

 

Lo de Fran Ventoso se aprende, no se estudia

Fran Ventoso JoanSeguidor

Mov_Gore

Fran Ventoso es uno de los ciclistas más valiosos del pelotón internacional

En  uno de estos días revueltos que todos hablamos de masters, títulos y esas vanalidades que visten egos, queremos hablar de Fran Ventoso y lo que significa.

El otro día una persona muy conocida me comentaba que la Vuelta había carecido de calidad, aunque resultara vistosa.

Y me agregó algo así como: la época de los grandes gregarios pasó a la historia

No sé si estar de acuerdo con esa aseveración, no del todo al menos.

Porque viendo a corredores tan valiosos como Fran Ventoso, creo que aún hay un hilo que mantiene esa tradición con vida.

Es un hilo fino, mucho, apagado por la UCI y ese sistema de puntuaciones que consume ciclistas.

Pero sigue adelante y Fran Ventoso es uno de los garantes de una ciencia que no se estudia, pero se aprende, porque es una ciencia que requiere, antes que cualquier otra cosa, oficio.

Un oficio que habla de proteger al líder, tenerle en el sitio, hacerle entrar delante en los tramos estrechos, saber cuando el pelotón se va a romper, cómo proteger del viento.

Un oficio que habla de hacer equipo, de ser útil para el equipo.

No serás la estrella, el más reclamado en el bus por la mañana.

Pero sí que serás el facilitador de los compañeros, el que vea la carrera venir, a kilómetros vista.

Todo eso lo sabe Fran Ventoso. 

 

No es un aprendizaje inmediato.

Lleva ya quince años en el redil y le queda más, porque Greg Van Avermaet, nada sospechoso de no conocer el ciclismo, lo quiere a su lado.

En este tiempo ha pasado de ser un ciclista rápido, con algún triunfo importante, como etapas en el Giro, ha ser indispensable par agrandes nombres.

Porque antes que BMC, ahora, y CCC, el año que viene, Nairo Quintana tuvo en Fran Ventoso uno de sus grandes apoyos.

Un apoyo como el que en su día le hizo Vicioso a Purito o Erviti a Valverde.

De techo o de bola de remolque: todos los portabicicletas de Cruz

Un apoyo que no se paga con dinero, ni se valora con puntos UCI que dé más chance y haga más atractivo a estos corredores a los ojos de los equipos.

En los días que nos acordamos de lo importante que fue el discreto encanto de un ciclista muy querido como Jesús Rodríguez Magro, Fran Ventoso nos vino a la mente.

El mismo que se abrió un tajo por un freno de disco camino de Roubaix, el mismo que hemos visto siempre con Anna González pujando #Porunaleyjusta para el ciclista.

No puede ser casualidad.

¿Frenos de disco? Sí, por favor

El aterrizaje de los frenos de disco en el ciclismo de carretera, como cabía esperar, no está siendo lo placentero que las marcas desearían. Nada raro por otra parte, en un mundo tradicionalmente inmovilista y receloso ante las innovaciones técnicas.

No olvidemos lo que tardaron en implantarse los pedales automáticos o que los ciclistas comenzaran a utilizar el casco de forma habitual. Hasta que la situación se normalice, algo a lo que los fabricantes están decididos, tenemos abierto un debate recurrente. Que si son peligrosos, mira lo que le pasó a Ventoso. Que añaden peso a las bicis. Que en ciclismo de carretera y menos en competición no hace falta tanta frenada. Incluso he llegado a escuchar que si las bicis son feas.

Sin embargo, a pocos escucho hablar del aumento de seguridad que suponen o de las caídas que se pueden evitar con ellos. Estos días de borrascas continuas que están azotando nuestro país, me han permitido recordar los argumentos a favor. No hay más que disfrutar de unas llantas de carbono en una jornada lluviosa, como me ha ocurrido con la bici de prueba que en estos momentos tengo para la revista para echar de menos esa sensación de poder detener la bici donde queramos que he podido disfrutar con otras máquinas que he podido usar en terreno mojado.

Nos guste o no los frenos de disco han llegado para quedarse. Las ventajas sobre los sistemas de zapata en cuanto a funcionamiento son innegables. Partimos de que contamos con una superficie específicamente dedicada a la función de frenar, al contrario de lo que ocurría con la llanta que ha de contener la presión del neumático, disipar el calor producido al reducir la velocidad y soportar la tensión que ejercen los radios. Una multitarea que evidentemente reduce su efectividad bruta.

Al contrario de lo que muchas personas piensan, un freno de disco no frena más, es decir, no ofrece más potencia. La fuerza máxima que podemos aplicar a la frenada depende del agarre de la cubierta en la carretera -un aspecto en el que por otra parte se ha mejorado gracias a la normalización de las cubiertas de 25 mm-. Un freno de disco frena mejor, entendiéndose como tal que nos permite ser conscientes en todo momento de la fuerza que estamos ejerciendo, manteniendo el mismo comportamiento en todas las situaciones y, gracias al accionamiento hidráulico, poderlo hacer casi sin esfuerzo. Suficientes ventajas que por sí solas justificarían la implantación de este sistema a cambio de unos gramos más en unas bicis que, al menos en competición, han de ser lastradas en muchas ocasiones para alcanzar el peso mínimo.

El problema de la seguridad que tanto dio que hablar, en mi experiencia no lo es. En CX y BTT vemos constantes caídas y en alguna que otra ocasión montoneras, y son disciplinas donde en carrera se rueda realmente deprisa. Nadie está exento de sufrir un percance, pero el peligro no es mucho mayor que sufrir un corte con un plato o con alguna otra parte prominente de la bici. Con todo, los fabricantes han atendido las peticiones de los corredores biselando los bordes de los discos para minimizar los riesgos.

Como sucede en la mayoría de las ocasiones, éste es un debate que acabará en cuanto los profesionales empiecen a usarlos con asiduidad. De momento Boonen y Kittel ya han abierto el camino, mientras otros, como Nibali han manifestado su firme intención de emplear este sistema. Veréis como el año que viene por estas fechas ya no existe polémica que por otra parte, es un debate que ya se vivió de igual manera en su día en el mundo de la bici de montaña y en menor medida en el ciclocross.

Por Sergio Palomar, desde Bicisport

Imagen tomada de Ideal Deportivo

El ciclismo que queremos

Las imágenes de Fran Ventoso, su pierna, su entrada en la ambulancia, los mensajes posteriores,… todo hace reflexionar sobre si es éste el ciclismo que queremos. La entrada de los frenos de disco en el pelotón profesional ha levantado todo tipo de reacciones, y ahora su incursión está en «stand by». A mí me llegaron versiones de todo tipo, normalmente ninguna te deja indiferente y ninguna es reposada.

Los evolucionistas se agarran a la entrada de otros elementos como los cambios fuera de la barra oblicua, el pedal automático, el carbono,… pero aquellas mejoras aunque tuvieran detractores -y los siguen teniendo, mirad la buena salud de las marchas vintage– no supusieron la escenas de Fran Ventoso. Su carta es sencillamente demoledora porque la firma una persona que ha visto rebanada parte de su pierna por un freno de estos. Creo que no hay más que decir.

Pocas veces la UCI muestra le celeridad para dar marcha atrás que ha demostrado en esta ocasión. Hace bien, si la técnica demuestra que el freno de disco es mejor que el de toda la vida, se impondrá, pero no así, y sí de forma que no sea un peligro para la integridad de los ciclistas. Formas seguro que habrá: más pequeños, mejor protegidos,… o sencillamente seguir con el sistema de siempre, por mucho que las novedades sean golosas para la cada vez más poderosa industria de la bicicleta.

Hemos cerrado una primera parte de primavera excepcional en lo competitivo, porque cada carrera de adoquín que hemos visto ha mejorado la anterior, pero en el camino quedan cosas que demuestran que este oficio, el de ciclista, ya jodido de por sí, no se puede complicar aún más si cabe.

A la desgracia de Ventoso, se añaden las motos y el fallecimiento de Demoitié, por quien creo que se tendría que haber hecho algo más en su recuerdo. No sé, a veces creemos que las cosas son intocables hasta que «las tocas» y organizaciones potentes como Flandes o ASO en Roubaix no han padecido en sus carnes la ira del colectivo en algo que les compete tanto como su seguridad. Al menos en el tema de Ventoso, la UCI ha tomado cartas en el asunto.

Pasan los años, pasan las carreras y sigo preguntándome si éste es el ciclismo que queremos.

Imagen tomada de www.todomountainbike.es

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