Otro positivo, no por favor

Una vez, no hace mucho, comentado cuestiones sombrías del ciclismo, dopaje para ser claros, me tacharon de basurero, de estar siempre aireando mierdas y poniendo en duda el deporte que decimos querer tanto. Sin entrar a responder, hay cosas que no merecen ni ser leídas, cuanto si más respondidas, terció una tercera persona: “No, perdona, quienes le hacen daño al ciclismo no son quienes critican un positivo, son quienes lo cometen y hacen trampa”. Pues eso, quienes hieren el ciclismo son los TRAMPOSOS, no confundamos.

En enero se lió una buena con el positivo de Francisco Torrella. Nuestro comentario fue realmente leído, pero que muy leído. Incluso los amigos de Ciclismo Valenciano lo tomaron y lo reprodujeron en su último número. Ahora volvemos a las andadas, no es un positivo en la categoría master, éste es el elite. El de Jorge Martin Montenegro, campeón de España elite el año pasado. Menudo cuadro de ganadores tiene esa cita.

Siempre parece que estamos ante la gota que colma el vaso, hasta que cae otra y nos pone ante el espejo. Es el día de la marmota. Torrella fue legal, o al menos cabal, y admitió su culpa y se puso a disposición de la UCI para lo que hiciera falta. Entiendo que fue retórica, no sé hasta qué punto en Suiza querrán saber de él. No sé que hará Montenegro, pero su positivo tiene también tela. Mucha tela.

El hispano argentino corre para un club gallego de longeva historia, que seguro estará perplejo. Ni una ingesta irresponsable de pimientos de Padrón les sentaría peor. Lo dirige Jesús Blanco Villar, el que fuera un ciclista que era un manojo de nervios, buen croner e icono de los ochenta, cuando al menos vivíamos en una realidad más dulce que la actual, el ciclismo no era un recodo de escándalos a modo de grifo mal cerrado.

Yo a Montenegro le recuerdo de una Cursa del Llobregat, cuando era líder de una Copa de España que acabó ganando y le significó el salto a pros con el Andalucía. Estuvo en ese escalafón un par de años. Luego pasó al plantel portugués, una salida para muchos y una mala salida para casi todos, por lo complicado que está el tema económico en el país vecino. Volver al campo amateur es no admitir eso del arroz que se pasa y esas cosas… pero ¿alguien en su sano juicio va a poner la vista en este categoría con la fama que le dan algunos?

Ya sé que muchos tildarán de ingenuo este pensamiento, pero queremos creer que queda decencia en todo esto, más que nada porque el ciclismo lo merece. No sé si estamos en el hueso o en la punta del iceberg, no quiero ni plantearlo, porque hay cosas que sólo pensarlas quitan el sueño, pero que este mundillo está poblado de irresponsables, de gente que no tiene ni medio dedo de frente, lo constatamos cada poco y que el daño que hace, en puñal que clavan a este deporte, y giran con saña, lo está desangrando, poco a poco, o rápidamente.

Más control que nunca, más limpieza, todo eso nos dicen, pero el goteo de postiivos sigue. Me gustaría ver al susodicho explicándole su positivo a los jóvenes que frustró por el camino, a los alcaldes por cuyos pueblos pasó, a los patrocinadores que pagaronsus equipos , que lo explique y diga si verse borroso en el espejo le ha salido a cuenta.

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El ciclismo así tiene los días contados

Hubo un momento en el ciclismo profesional que ciertas sustancias estaban tan instaladas en la rutina del ciclista que se tomaron como normales, como el peaje por defecto a pagar por seguir en el mundillo. Fueron como la grasa de la cadena que propiciaba el movimiento, que todo fluyera y todos dieran por bueno. Nadie decía nada porque se tuvo como norma hasta que hubo un día que todo cambió. Bueno quizá no fue un día, pero sí un proceso que derivó en hechos concretos que rompió aquella jornada que un masajista del equipo Festina fue sorprendido en una frontera cargadísimo de porquería dirección al Tour de Francia.

Es para consumo propio” dijo, como si aquel cargamento se lo fuera a pulir en las dos o tres vidas que pensaba experimentar. Ahí se rompió la baraja y pilló a muchos con el pie cambiado. Profesionales que veían como uno de los eslabones de la cadena saltaba por los aires sin aviso previo. Las tornas cambiaron y parece que el ciclismo actual goza de una salud muy diferente a la de entonces, eso dicen los entendidos y los muchos que están dentro. Yo sinceramente no tengo ni idea.

Ahora bien, hay niveles en los que las cosas no parecen bajar lo claras que se debiera. El otro día hablamos de los herederos de la trampa y se abrió la caja de Pandora, una auténtica ola de indignación, nunca un post despierta tanta unanimidad ¡¡¡a favor!!!. El positivo del campeón de España master dejó un reguero de reacciones que hemos tenido la delicadeza de leer y que demuestran que el ciclismo tal y como está no va por buen camino.

Al margen del linchamiento de Torrella, al cual no quisimos contribuir aunque pareciera lo contrario, la lectura va más allá. Si el ciclismo fuera un país su pirámide demográfica sería preocupante. Siempre se dice que las bases deben ser amplias, las edades más joven, y según se avance el perfil debe ir estrechándose. Eso es claro, pero como ocurre en la vida moderna en general, en ciclismo las cosas están en la misma onda.

Las categorías master gozan de mayor cantidad de participación, de mayores índices de inversión, de mejor material, de mejores carreras, de amplio calendario si lo comparamos con las categorías inferiores. Contradictorio ¿verdad? pues es así, es cierto y una realidad tremenda. Leía en Facebook a Nacho Silver que la gente tiene más por la mano el nombre de un campeón master que uno juvenil. Cierto, completamente cierto.

Y todo esto ¿por qué ocurre? al margen de que nuestros pequeños no estén por la labor de sufrir como perros sobre una bicicleta, se añade la ola de falso deporte que invade nuestra sociedad, una ola que encumbra e idolatra a gente normal que muchas veces hace cosas normales, pero que se ve inflada en su ego y ambición por un mundo que tiene mucho de bueno pero que a veces hace perder la noción de la realidad: las redes sociales.

Sazonad la ambición de ser manteado en Facebook con la proliferación de pseudo competiciones con mil categorías con sus respectivos trofeos que se visten de golosos sloganes, que hablan de límites que no existen y del sufrimiento que nuestra vida diaria no nos proporciona. Todo eso genera un caldo de cultivo proclive a hacer barbaridades e incluso a mostrar compasión por quienes las perpetran. Hay gente que lamenta la mala suerte de Torrella al ser cazado, incluso después de admitir éste su error. Eso está ocurriendo.

Y para cuadrar el círculo las marcas, que ven en edades avanzadas un mercado sencillamente cojonudo. Lo sé de buena tinta, de viva voz: “Vivimos gracias a estos cuatro flipados” me dijeron una vez. No cabe decir nada más. Romper este círculo vicioso no lo veo sencillo, pero no nos engañemos, el ciclismo como tal sólo pervivirá si se cultiva realmente la base, algo que hace unos años se buscaba cuidar. En caso contrario, esto son años contados de gloria y ventas para morir en la orilla. Menos mal que nos quedan nuestros ángeles, esos que velan al margen de ganancias y comodidades, por los chavales.

Foto tomada de Castellón Información

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Los herederos de la trampa

Esta semana vi una noticia que creo ha pasado algo desapercibida. Hablo en efecto del positivo de Francisco Torrella, campeón de España máster 30. Al parecer el amigo Torrella, de amplio historial ciclista, ha sido cazado con la célebre EPO en el cuerpo, esa sustancia que ha marcado un antes y un después en la historia negra de este deporte llamado ciclismo.

Así es, positivo por EPO en categorías no competitivas o al menos en uno de esos escalones donde y no está el pan de los tuyos en juego, donde no hay nada más que diversión y ratos libres complementados con los quehaceres de una persona normal.

Si señores, carreras de corte amateur en las que se juega el orgullo de la cena de los sábados o la de Navidad con los cuñados. Aquí la trampa campa a sus anchas, lo hemos dicho otras veces, hemos puesto otros ejemplos, hemos hablado de otras cuestiones. Y este positivo es la guinda a una cultura de la trampa que creo que queda y se transmite en horizontal y vertical.

¿Cómo se explica este positivo?. Yo creo que desde la total carencia de escrúpulos, una situación que por desgracia en nuestra sociedad no nos es ajena. Está extendida. El éxito como tal, la imagen que transmite, el poder contarlo,… todo ello contribuye. Empuja a que muchos coqueteen con historias que una amplia mayoría dan por amortizadas. Un ciclista popular, un runner popular cualquiera, del montón, no puede imaginar que al lado suyo hay este tipo de personas. Bueno para ser exactos, en un principio no se lo podía imaginar, ahora hemos matado cualquier atisbo de sorpresa.

Estas personas pululan, reptan y se esconden en la confianza que les dan sustancias que en un mundo civilizado se usan en hospitales. No hace mucho hablamos de una encuesta a los participantes de la Quebrantahuesos Y allí se dedujo el tipo de material que corría. Muchos aceptaron lo que unos cuantos nos temíamos, que el río no bajaba lo limpio que esperábamos.

Ahora este positivo oficializa esa sospecha, ya no son encuestas, ya no son comentarios en privado, ni insinuaciones de que en estos niveles las cosas andan tan podridas que un día nos llevaremos un susto mayúsculo. Es un positivo notificado por la Unión Ciclista Internacional. Qué cabe pensar pues.

Como mero aficionado al deporte sin mayor pretensión que sudar un rato y mejorar en la medida se pueda, me preguntó de dónde viene este tipo de personajes, de qué fuentes han bebido, qué valores les han movido, qué piensan cuando se miran al espejo, en definitiva por qué narices se empeñan en decepcionar a quienes queremos que esto puede ser muy diferente.

Yo les veo como herederos y transmisores de la trampa, del mamoneo y del engaño. ¿Qué valor tienen las vitrinas de su salita de estar cargadas de trofeos? ¿qué pensarán al mirarlas?. A mí me daría vergüenza tener eso en mi casa logrado así. Y no una vergüenza pública, como la que ahora pasan cuando ven su nombre en titulares, hablo de una vergüenza íntima, la que te sobreviene cuando estás en la cama conciliando el sueño y preguntándote si son necesarias estas alforjas para tal viaje.

¿Cómo justificarán estas personas el dopaje del deporte profesional cuando ellos lo ejercen fuera de él? Os lo juro, me encantaría oír su respuesta delante de todos que salieron perjudicados por su engaño. Gracias por contribuir a la prostitución del deporte popular.

Imagen tomada de https://consultecgsport.wordpress.com

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