Los frenos de disco van a dejar de ser una opción

Frenos de disco Alaphilippe JoanSeguidor

Poco a poco las grandes marcas imponen los frenos de disco en sus montajes

En el eterno debate entre frenos de disco o de zapata, la realidad va por un camino muy marcado, y es el que fijan las grandes marcas.

Nacho nos ha pasado un vídeo hablando de la realidad del mercado, de los gustos generales y de los suyos en particular, como buen amante de lo clásico, sus gustos van por aquellas Colnago de Mapei de hace 25 años, se decanta por el freno de zapata.

Y no es sólo un tema de sentimentalismo y haber crecido con los ídolos llevando zapata. 

Ellos tenía en cambio en la palanquita en la barra diagonal y aquello pasó a la historia, igual que las calas, igual que el uso esporádico del casco… eso fue entonces.

En una comparativa que busca rendimiento, montaje, mantenimiento y peso, las zapatas aguantan la comparación con los frenos de disco.

Son un gran invento y aguantan el paso de los años.

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Pero su suerte parece sentenciada por lo que nos viene, las grandes marcas, Trek y Orbea en especial, cargan su suerte sobre frenos de disco, y eso es una influencia imposible de burlar.

La zapata no quedará sólo en las fotos, siempre habrá quien la use, pero si los catálogos se basan en el disco, su crecimiento será hegemónico, ya no será una opción, será una imposición de las marcas.

No habrá alternativa, al menos de forma mayoritaria, siempre quedará quien busque su zapata.

Entre tanto permitidnos romper una ultima lanza por ella, su estética y sus virtudes eternas…

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¿Frenos de disco? Sí, por favor

El aterrizaje de los frenos de disco en el ciclismo de carretera, como cabía esperar, no está siendo lo placentero que las marcas desearían. Nada raro por otra parte, en un mundo tradicionalmente inmovilista y receloso ante las innovaciones técnicas.

No olvidemos lo que tardaron en implantarse los pedales automáticos o que los ciclistas comenzaran a utilizar el casco de forma habitual. Hasta que la situación se normalice, algo a lo que los fabricantes están decididos, tenemos abierto un debate recurrente. Que si son peligrosos, mira lo que le pasó a Ventoso. Que añaden peso a las bicis. Que en ciclismo de carretera y menos en competición no hace falta tanta frenada. Incluso he llegado a escuchar que si las bicis son feas.

Sin embargo, a pocos escucho hablar del aumento de seguridad que suponen o de las caídas que se pueden evitar con ellos. Estos días de borrascas continuas que están azotando nuestro país, me han permitido recordar los argumentos a favor. No hay más que disfrutar de unas llantas de carbono en una jornada lluviosa, como me ha ocurrido con la bici de prueba que en estos momentos tengo para la revista para echar de menos esa sensación de poder detener la bici donde queramos que he podido disfrutar con otras máquinas que he podido usar en terreno mojado.

Nos guste o no los frenos de disco han llegado para quedarse. Las ventajas sobre los sistemas de zapata en cuanto a funcionamiento son innegables. Partimos de que contamos con una superficie específicamente dedicada a la función de frenar, al contrario de lo que ocurría con la llanta que ha de contener la presión del neumático, disipar el calor producido al reducir la velocidad y soportar la tensión que ejercen los radios. Una multitarea que evidentemente reduce su efectividad bruta.

Al contrario de lo que muchas personas piensan, un freno de disco no frena más, es decir, no ofrece más potencia. La fuerza máxima que podemos aplicar a la frenada depende del agarre de la cubierta en la carretera -un aspecto en el que por otra parte se ha mejorado gracias a la normalización de las cubiertas de 25 mm-. Un freno de disco frena mejor, entendiéndose como tal que nos permite ser conscientes en todo momento de la fuerza que estamos ejerciendo, manteniendo el mismo comportamiento en todas las situaciones y, gracias al accionamiento hidráulico, poderlo hacer casi sin esfuerzo. Suficientes ventajas que por sí solas justificarían la implantación de este sistema a cambio de unos gramos más en unas bicis que, al menos en competición, han de ser lastradas en muchas ocasiones para alcanzar el peso mínimo.

El problema de la seguridad que tanto dio que hablar, en mi experiencia no lo es. En CX y BTT vemos constantes caídas y en alguna que otra ocasión montoneras, y son disciplinas donde en carrera se rueda realmente deprisa. Nadie está exento de sufrir un percance, pero el peligro no es mucho mayor que sufrir un corte con un plato o con alguna otra parte prominente de la bici. Con todo, los fabricantes han atendido las peticiones de los corredores biselando los bordes de los discos para minimizar los riesgos.

Como sucede en la mayoría de las ocasiones, éste es un debate que acabará en cuanto los profesionales empiecen a usarlos con asiduidad. De momento Boonen y Kittel ya han abierto el camino, mientras otros, como Nibali han manifestado su firme intención de emplear este sistema. Veréis como el año que viene por estas fechas ya no existe polémica que por otra parte, es un debate que ya se vivió de igual manera en su día en el mundo de la bici de montaña y en menor medida en el ciclocross.

Por Sergio Palomar, desde Bicisport

Imagen tomada de Ideal Deportivo