Fundación Euskadi, más allá de la Vuelta a España

Fundacion Euskadi JoanSeguidpr

Que el futuro de la Fundación Euskadi no se vincule a la Vuelta es bueno

 

Cuando Miguel Madariaga te cuenta en primera persona los vericuetos de la Fundación Euskadi, sus primeros días, los equilibrios imposibles, la casi segura desaparición al poco de nacer, se toma la medida de esta estructura que lleva más de 25 años dando que hablar.

Cierto es que sobre la Fundación Euskadi y sobre Madariaga hemos sido críticos en ocasiones, sobre todo cuando se hablan de tantos palos en las ruedas pero nunca se precisa quién los pone.

Sin embargo, el proyecto, si es que podemos hablar de proyecto con 25 años de historia, sigue adelante, y este año da un paso adelante.

Y lo hace en un momento complicado, porque el estúpido reglamento se piensa no sé para quién, es muy difícil que corran la Vuelta a España, y ello no les quita para nada las ganas de seguir creciendo.

 

Nos ha encantando esta entrevista a Jorge Azanza y varias de las cosas que dice…

«Hemos tenido momentos brillantes, otros más complicados pero desde que Mikel Landa y sus apoyos cogieron el proyecto esto ha ido creciendo día a día. Está claro que este año hemos dado un paso adelante muy importante»

Aunque en ocasiones nos empecinamos en seguir a Landa por lo que hace en la carretera, por esa manera de gestionar la competición, ese aparente «pasotismo», esas declaraciones que a veces nos chirría, no prestamos atención ni valoramos los actos de filantropía que en ocasiones acontecen en estos niveles.

Y no siempre hay que esperar a ser una leyenda, a colgar el dorsal para apoyar activamente un proyecto que como vemos va creciendo desde un pasado glorioso que muchos quieren volver a vivir.

#FreeLanda, Landismo y todo eso, que el bosque no nos impida ver el cielo.

Y Mikel Landa al frente de la Fundación Euskadi le está devolviendo al ciclismo lo mucho que éste le ha dado.

Y por cierto, es la Fundación Euskadi, no el equipo de Mikel Landa, sin conocer la impresión del corredor puedo imaginar que estaría de acuerdo.

Las Berria eléctricas son así 

«Está claro que es un gran reto pero nos motiva esa responsabilidad, la cogemos con gusto. Sabemos que nos van a mirar con lupa. Murias hizo el año pasado un temporadón en lo deportivo y sabemos que no será fácil para nada. Pero nosotros nos tenemos que centrar en lo nuestro, en el proyecto de la Fundación, y tratar de dar guerra. Cerca hay otros equipos como Caja Rural, Kernpharma o el propio Movistar pero los únicos que vamos a llevar la palabra «Euskadi» a la espalda somos nosotros»

Pues eso, que lleven la palabra Euskadi bien lejos, un paso adelante que por desgracia se hace con la salida del Murias, todos pusieron su granito.

 

Y sobre la Vuelta, algo de lógica: «Seguro que estará muy peleado pero nosotros tenemos que dar que hablar desde las primeras competiciones de la temporada para ponérselo complicado a los organizadores»

Que la Fundación Euskadi recoja el testigo de aquel equipo naranja que concursó en la Vuelta por última vez allá por 2013, cuando toda aquella historia de Fernando Alonso, es harto complicado viendo que hay tres plazas sobrantes y varios equipos que parecen mejor situados, pero la actitud de dar la batalla hasta el final nos parece perfecto.

Y es más, que el equipo sobreviva y no vincule su futuro al de la Vuelta a España es una noticia excelente, que habla de la robustez de la estructura y de que esa plaza quizá un día sea suya, por méritos propios y cuando esas ridículas cuotas, con equipos formados por ocho corredores, no por nueve, no sean las actuales.

Imagen: Fundación Ciclista Euskadi

En el ciclismo vasco, cada uno con su guerra

Ciclismo vasco JoanSeguidor

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El ciclismo vasco está entre el verde del Murias y el naranja de la Fundación

A pocas fechas de que Jon Odriozola pidiera ayuda económica para consolidar su proyecto de equipo Euskadi-Murias y llegar a la división de honor del ciclismo, hemos conocido la noticia de que la entidad bancaria Laboral-Kutxa está interesada en patrocinar al equipo continental de la Fundación Euskadi.

Después de las profundas transformaciones que está sufriendo el ciclismo profesional, en un país pequeño, con una cantera cada día más escasa, hay gente empeñada en recorrer un camino imposible.

Mientras observamos con resignación que los mejores ciclistas del País Vasco defienden otros colores ante la impotencia de poder retenerles en un equipo de la casa.

Bkool Black Friday JoanSeguidor

Lo mejor del ciclismo vasco corre fuera de Euskadi

Da la impresión de que estamos asistiendo al eterno conflicto latente.

Un conflicto, deportivo decimos, que cada día asemeja más a la rivalidad en el fútbol, Athletic versus Real Sociedad, para llegar a la conclusión de estar sumidos en la mediocridad.

Dios me libre de hacer comparaciones, pero no me quiero imaginar dentro de un par de años en las faldas del Tourmalet a dos aficiones jaleando: la una a la Euskadi verde y la otra a la Euskadi naranja.

Menudo lío.

Laboral-Kutxa anuncia su interés por apoyar al proyecto de la Fundación Euskadi.Así veo yo el ciclismo vasco. Más o menos como otras muchas cosas en Euskadi.

Publicada por Agustín Ruiz Larringan en Miércoles, 21 de noviembre de 2018

Menos mal que los aficionados somos al ciclismo lo que los ciudadanos a la política y caminamos siempre por delante, mostrando mucha mayor sensatez.

Tanto es así, que veremos y animaremos a los corredores independientemente del color de su maillot y del idioma que hablen.

Es triste que se utilice nuestro deporte como un espectáculo donde se valora más la propaganda (política, comercial, etc.) que la competición ciclista en sí misma.

Evidentemente tanto la constructora Murias como la entidad Laboral-Kutxa como empresas privadas son muy libres de decidir el destino de sus inversiones en publicidad, sin embargo, a nadie se le escapa que detrás existen connotaciones políticas y rencillas provincianas.

Hace ya más de veinte años un amigo me hizo un acertado comentario: “En Euskadi siempre hemos preferido las cosas así. En lugar de ponernos de acuerdo en tener un aeropuerto bueno preferimos tener tres, aunque sean los tres malos”.

Todo esto llevado al ámbito político se traduce en una sonrisa socarrona cuando alguien me insinúa la viabilidad de un País Vasco independiente.

Me lo tomo a guasa.

Por Agustín Ruiz Larringan

 

 

 

La marea naranja, segunda parte

Marea naranja Fundación Euskadi JoanSeguidor

El equipo de la Fundación Euskadi recupera el recuerdo de la marea naranja

Es curioso Mikel Landa. Desde luego no es un ciclista más, y no hablo por lo que hace sobre la bicicleta, que también, me refiero a la filantropía que desprende para con este deporte. Pocas veces hemos visto un deportista devolver de forma tan obvia al deporte que le ha encumbrado. Mikel Landa creció en la marea naranja, fue naranja Euskaltel y ahora quiere recuperarlo.

Mikel Landa al frente de la Fundación Euskadi es desde luego un reclamo de primer orden. Todos somos mayorcitos y sabemos qué hacer, pero no sé hasta qué punto se complica un cometido de esta envergadura en medio de una vida profesional como la suya, donde la exigencia será máxima.

Que se ponga al frente desde luego tiene mérito. Espero que le resulte a él, y sobre todo al ciclismo vasco.

Mikel Landa Fundación Euskadi JoanSeguidor

El nuevo equipo de la Fundación Euskadi fue presentado en Bilbao. Viste naranja, un maillot ciertamente bonito, el maillot que recuerda la marea naranja, una expresión blandida hace más de una década en el ciclismo euskaldun, de la que si me permitís saco cuatro pinceladas de otros tantos protagonistas cuando pude escribir el libro de la historia de Orbea:

“Pudo ser el blanco o el verde de la fundación, pero fue naranja” describe Miguel Madariaga

“Las camisetas naranjas fueron un acierto increíble porque se veían desde el pie de puerto por toda la carretera” me dijo Iban Mayo

“Lo de la marea naranja salió gracias al equipo. El ciclismo necesita ilusión pero también resultados” es más práctico Igor González de Galdeano

“Era mi primer Tour y era mi primera etapa de montaña. Fue en La Mongie. Esperaba a ver qué pasaba y subí con la piel de gallina” rememora Egoi Martínez


En El Velódromo


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La filantropía ciclista de Mikel Landa

Cuando en agosto, al albor de la celebración de la Clásica de San Sebastián, le preguntamos a Unai Yus, entonces director de la Federación Vasca por esa generación de oro del ciclismo euskaldun, nos habló de varios nombres, pero puso el acento sobre Mikel Landa.

Ese sábado por la tarde el alavés había sido protagonista inequívoco de la carrera donostiarra, propiciando el corte del que saldría ganador Michal Kwiatkowski. Ambos, Landa y el polaco, habían sido eficaces en su labor por el cuarto Tour de Froome. Ambos seguían dando que habla, una vez más.

Porque en Francia, como en Italia semanas antes, Landa había demostrado eso que Yus dice que ya se le veía de pequeño, esas ganas de ser y destacar, esa forma de hacer que distingue a los ciclistas bendecidos con el don de hacer fácil lo difícil.

Pero Landa no es un ciclista al uso fuera de la carretera. Es un caso curioso, yo diría casi único de filantropía ciclista. Hace unos meses auspició el nacimiento de una web Zikloland que a día de hoy va a velocidad de crucero informado de lo que acontece y en especial de lo que le sucede al corredor que el año que viene será del Movistar Team.

Y en ese desarrollo de los acontecimientos hemos ido siguiendo cómo Mikel Landa recuerda de donde viene haciéndose cargo de la presidencia de la Fundación Euskadi, que ahora anuncia que será continental el año que viene. Excelente noticia.

Landa ha conseguido aglutinar a la estela del buen momento que pasa los mimbres y empresas necesarias para que el equipo que históricamente ha estado en manos de Miguel Madariaga salga a la carretera a competir en esa categoría intermedia. Entiendo que en ese plan que Landa dibuja sabrá compaginar los menesteres de ser profesional, con lo que esa palabra significa, con los de la presidencia de la Fundación.

Es muy sencillo hablar de la importancia de este proyecto, pues si miramos atrás no encontramos que la columna vertebral del gran ciclismo vasco se crió y creció en esta fundación. Desde que se pusieran en marcha en aquellas tardes de Tour de Francia en las que un trabajador de la diputación vizcaína, apellidado Madariaga, soñaba con ver un día ikurriñas en el pelotón.

Fue en el 94 cuando el equipo echó a rodar y fueron años complicadísimos en lo económico y personal, pues mantener aquel talento no era sencillo con los números haciendo aguas. Pero aguantaron y siguiendo y fueron al Tour y en 2005 sacaron el Orbea, bajo la dirección de Jon Odriozola, y de ese equipo salieron los hermanos Izaguirre, Mikel Nieve, Jonathan Castroviejo, Juanjo Oroz, Omar Fraile, Romain Sicard y Landa, Mikel Landa, el ciclistas que ahora es presidente.

Quiero pensar, lo hemos dicho hace tiempo, que el ciclismo español tocó fondo hace un tiempo y que todo esto sea la recomposición de un puzle que volverlo a tener completo va a ser muy complicado. No obstante no podemos negar lo que nos alegra ver que el Euskadi vuelve, situándose junto al equipo de la Fundación Contador en un nivel en el que ya no estarán Murias y Burgos por que serán pros como el Caja Rural.

Esto empieza a ser otra cosa. Como diría aquel, poco a poco.

Imagen tomada de Orbea

INFO

El Cruz Stema es un portabicicletas de bola de remolque para dos bicicletas abatible

Aún no sabemos qué pasó en el Euskaltel

Euskaltel Euskadi JoanSeguidor

Esta mañana he leído que Igor González de Galdeano añoraba los tiempos que un equipo naranja trepaba por el pelotón. Hablaba de ese color, de las ikurriñas por medio mundo, de la gente buena que quedó en el camino y de la presencia de profesionales surgidos del entorno de Euskaltel que ahora están corriendo al máximo nivel, cuando no liderando grandes equipos en las mejores pruebas.

Sólo cabe verlo, ver a Ion Izagirre en el Bahrain y a su hermano Gorka en Movistar, a Mikel Landa haciéndose un hueco en el competidísimo Sky, donde brilla, y mucho, el otro Mikel, Nieve, a Samu siendo valorado en el BMC, a Igor Antón quemando días en Dimension Data,…

La calidad de aquel conjunto y lo que significó, la marea naranja, siguen resonando hoy en muchas mentes y sobre todo en corazones. Igor retomó hoy esa nostalgia y lamentó que todo se devaneciera y hace un ejercicio de realidad, admitiendo que volver a aquello será muy difícil y cada vez más mientras los días pasen penosamente desde aquel otoño de 2013 cuando todo se quedó en el camino.

La carta de Igor vuelve sobre lo que muchas veces hemos pensado, en el tema del Euskaltel hubo, dicen todos los protagonistas, una mano negra, una especie de “aire” o algo místico que se lo llevó todo por delante. Madariaga se enciende hablando del tema, él que lo sacó de cero, sólo dice que le quitaron un hijo y se lo devolvieron muerto. Dice que no hubo derecho, que es una puñada, habla constantemente de los “hijosputa”,… habla, habla y habla, pero nunca le escuché autocrítica.

Igor es más sutil, emplea la frialdad que le elevó en su periplo ciclista, es distante y esconde las cartas. Sí que es cierto que admite errores, o quizá dar cosas por hecho, pero empredió un camino que desarriagó el equipo y lo consumió en un año. Hablar ahora es sencillo, muy sencillo, pero entonces se veía claro y meridiano y el final sería el que el propio protagonista describe.

Y luego está Jon Odriozola, que quiere que lo que fue naranja sea verde matizado en el futuro. No es nada sencillo, las cosas están como están, su equipo es semillero de buenos ciclistas, pero el panorama que nos describió Guillem Cassú hace unas semanas, la del sub23 desmotivado por lo complicadísimo que es sacar la cabeza, se ha calcado, supongo que con sus peculiaridades en el caso de Imanol Estévez que ha colgado los hábitos siendo uno de los más prometedores ciclistas del panorama.

Como siempre decimos, y me repite un amigo calvo como yo, nada es lo que parece y no nos enteramos de la misa a la media. Los protagonistas de esta historia hablan de manos negras, de palos en las ruedas, de mil cosas, pero no concretan, esto es como el sexo de los ángeles o los billetes de 500 euros, algo de lo que todos hablan, pero nadie palpa.

Y esto pasa en Euskadi, el vergel, la cuna, la cantera donde se endurecen los talentos y dan el salto, si lo han de dar, pero algo se debe estar haciendo mal, de verdad lo creo, cuando con la bolsa de afición y interés que despierta este deporte nadie es capaz de sacarle algo mejor que voluntarismo, ganas e ilusión, esos ingredientes de una ensalada invisible, esos que condimentan pero no dan sabor. Se perdió el Euskaltel, o el equipo WT de la Fundación Euskadi, llamadlo como queráis, y deshacer el camino puede ser una tortura que acabe con la salud de más de uno.

Imagen tomada de El Referente

INFO

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Los problemas que acabaron con la Fundación Euskadi

En la Vuelta a Burgos se acabaron, por el momento, los más de veinte años de historia de la Fundación Euskadi. Dos décadas largas de aquel equipo que auspiciaron nombres en franca retirada aunque consagrados, como Peio Ruiz Cabestany, que aupó valores como el de Iñigo Cuesta primero y Joseba Beloki posteriormente, entre otros talentos, y que tocó el cielo con los colores de su principal mecenas, Euskaltel, anaranjados sueños que fueron realidad, tangible y chillada por miles y miles de gargantas  en cunetas de medio mundo. Pero todo tiene su fin y el sueño que Miguel Madariaga hizo que fuera real tocó su ocaso en la ronda burgalesa.

Fue la crónica de una muerte anunciada, a pesar del mazazo que hace un año por estas fechas daba el equipo Euskaltel anticipando su desaparición a final de la pasada temporada, la fundación encontró el acomodo económico para seguir esta temporada. Pero ese colchoncito no dio para todo el año y renunciando a algunas carreras, el equipo echó el cierre.

El pasado domingo Miguel Madariaga recibió una cariñosa enjabonada en El Larguero, ese programa que sólo se acuerda del ciclismo cuando Contador se estampa, hay un positivo o una noticia luctuosa como la desaparición de un equipo. En el transcurso de mismo se dio voz a Madariaga pero también a actores principales en la historia de este equipo. Los mismos medios que lloran el final del Euskadi son aquellos que llevan meses mareando la perdiz con las líneas maestras, por no decir obviedades,  del proyecto de Alonso, proyecto que suena bien pero que no se plasma, al menos por el momento.

Escuchando la pieza de poco menos de media hora se adivinan las causas de este desenlace. En la Fundación Euskadi ahora, y en Euskaltel hace un año, se dieron erróneamente muchas cosas por hecho. Se dio por hecho que en el País Vasco el ciclismo prevalece siempre, se dio por hecho que sólo cuenta lo deportivo, se dio por hecho que Fernando Alonso tragaría con lo que fuera, se dio por hecho que por ayudar a chavales jóvenes no faltarían los mecenas. Se dieron por hecho tantas cosas que claro la realidad es tozuda y jodida cuando no caminas en contacto con ella.

Las cosas cambian y el discurso de Miguel Madariaga, sin querer restarle un ápice de mérito a su obra, es el vivo ejemplo de un ciclismo inadaptado a la realidad, al presente. En sus declaraciones Madariaga sólo reta, nunca hace autocrítica. Asegura que no ha dejado puerta por tocar, pero no especifica porqué nadie le ha prestado ayuda. Sigue anclado en el maná de las instituciones cuando hace tiempo que éstas le dieron la espalda al ciclismo y posiblemente al deporte en general porque las urgencias sociales así les obligan.

Un año después el capítulo del ciclismo al más alto nivel en el País Vasco escribe un nuevo capítulo en su historia más triste. Queremos pensar que en el País Vasco habrá quien tome nota de los errores, y también de las virtudes, pues también las hubo, en la gestión de fundación y seguro que saldrá algo más adaptado a los tiempos.

Tiempos que no hablan de ir a un patrocinador a pedir dinero a fondo perdido y sí de ofrecer contraprestaciones, intangibles que hacen marca, la divulgan y proyectan. Con esos mimbres se podrá dar a Euskadi y al ciclismo en general el potencial que atesora. Todo lo demás son palos de ciego.

Imagen tomada de Fundación Euskadi