Mi nombre para el Giro era Geraint Thomas

Geraint Thomas Giro

Otro Giro que pasa sin fortuna para Geraint Thomas

Decíamos el otro día que el Giro para Geraint Thomas era un reto casi doble, por que a la posibilidad de ganarlo, quedaba la opción de hacerlo con el libreto del Team Ineos, eso es marcando el ritmo, controlando la concurrencia y haciendo de Italia su jardín francés en el mes de julio.

Va a ser que no, como en la base del Blockhaus hace tres años, nuestro nombre para el Giro se ha caído de la parrilla de favoritos.

Una caída, no dos, en la neutralizada, un poco como Froome en aquella famosa etapa de Andorra de la Vuelta 2015, le deja fuera del sueño rosa, una pena, pero es lo que tienen estas pruebas, un mal paso y adiós.

Geraint Thomas llegaba muy bien al Giro, como demostró en Imola, pero también en el arranque de Palermo, era el mejor favorito, la crono había hecho su trabajo y había abierto diferencias que cinco llegadas en alto no garantizan, pero de ahí a perderlo todo la línea es fina, ya lo vemos mucho últimamente.

Para Geraint el Giro 2020 era la vía de escape, posiblemente la última, para poder ganar una grande, por que no parece muy pródigo en oportunidades el futuro del Team Ineos, fichando como ficha, teniendo lo que tiene y gente como Sivakov o Carapaz dispuestos a tomar más galones, junto a Egan Bernal.

Geraint es uno de los mejores corredores de su generación, y no sólo por ganar el Tour, un premio que creo no se ha valorado como merece, y ahora le cabe redefinir lo que quiere de este Giro.

Hace tres años se fue tras descolgarse en la caída del Blockhaus, y Mikel Landa prosiguió, erigiéndose en una de las estrellas de aquella edición.

Espero que opte por lo segundo, una versión libre y desapasionada por la general de Geraint Thomas entrando en jornadas en las que seguro, si recupera el golpe de pedal, puede ser protagonista.

A Geraint se le une Simon Yates

La jornada negra para los ingleses en Sicilia la completó Simon Yates, el hermano que no irá al Ineos el próximo año, se dejó tres minutos largos con los favoritos…

-escrito el 3 de octubre-

Si Geraint Thomas ganara el Giro haría justicia a una carrera asombrosa

Geraint Thomas, Vincenzo Nibali, Simon Yates, Jakob Fulgsang… ¿Quién ganará el Giro de otoño?

Una crono cuesta abajo, desde la loma de Monreale hasta el mismo Palermo pone la salida del Giro 2020 como aquella edición que ganó Roche, cuando en la primera etapa metieron un segundo sector en descenso desde el Poggio a San Remo.

Una salida que dicen es un hornillo de treinta grados en Palermo, una salida cálida en un Giro que prevé problemas para cuando se suban los muros del Stelvio y Agnelo, entre otros.

Dicen que el Giro 2020 presenta la nómina más modesta de la década, en cuanto a nombres decimos, pero no nos engañemos, esto es un Giro, y cualquiera lo quiere en el palmarés, y no sólo los cuatro citados, hay algunos outsiders, no muchos, si bien nuestras preferencias van con Geraint Thomas.

Y no son preferencias objetivas, por que algo nos dice que el galés no lo va a tener fácil, es totalmente subjetivo y de justicia.

Subjetivo por la debilidad que tenemos por uno de esos corredores que con todo lo que arrastra no acaba de tener el favor generalizado del público, cuando ha sido sin duda uno de los actores más destacados de los últimos diez años de ciclismo.

Desde campeón olímpico, y miembro de la cuarteta mágica del Team GB, a clasicómano de fortuna, asistente de lujo de ciclistas tan dispares como Cavendish y Froome a ganador de un Tour  de Francia.

De esa carrera se cayó por que Bernal era el líder y por que el galés admite que trabajar para terceros ya no le motiva.

Su tiempo de gregario pasó y, como hace tres años, Geraint Thomas se presenta en el Giro con idea de domarlo.

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Un triunfo del galés aquí trascendería a su nombre y relevancia, pues significaría que la apuesta incompleta que el Team Sky hizo en aquella edición de 2013 con Bradley Wiggins no era una locura.

Desde entonces lo británicos han querido ganar el Giro con su manual, es decir, hacer de la carrera un velódromo, todo controlado y en el redil, con los suyos marcando el paso, sin opción abrir la mano al rival.

Lo intentaron con el mentado Wiggins, con Richie Porte y el propio Geraint, acompañado de Landa, no funcionó.

El único que puso un trofeo sin final del Giro en la estantería del Sky fue Froome, pero tirando de épica en aquella jornada de Finestre.

Pero no vemos a Geraint Thomas haciendo esa machada para ganar el Giro, le vemos en modo dominio del reloj y salvar los muebles en la montaña que el tiempo deje subir.

Para el galés volver al punto de forma que alcanzó en el Tour que ganó es imperativo, pero no suficiente, en Italia hay trampas, emboscadas y finales en los que corredores como Vincenzo Nibali se transforman.

Por eso el reto para Geraint es grande, por eso queremos que, si logra la victoria, se le reconozca como lo que es, un grande del tiempo que le tocó vivir y disfrutar, uno de los corredores más apreciables y apreciados de su generación, un ciclista que merece la mejor de las suertes.

Imagen: FB de Giro d´Italia

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Geraint Thomas ya no quiere ser gregario

Tour Team Sky - Geraint Thomas JoanSeguidor
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Decir que ya no quiere trabajar más para nadie honra a Geraint Thomas

Permitidme añada estas líneas a raíz de la llegada al Grand Colombier, etapa que muchos tildaron de reina en este Tour y en la que ni Geraint Thomas ni Chris Froome han tomado parte.

 

Lo cierto es que lo que se veía venir pasó y a Geraint se le ha ahorrado el trago de ir a un Tour de comparsa para un líder que no ha estado donde se le imaginaba.

Egan Bernal ha hecho aguas, ha conocido la cara amarga del Tour a la tercera vez que toma parte, tras ser gregario estrella y ganador en las otras dos ediciones.

Y no, con Geraint Thomas y Froome la cosa no habría sido diferente.

Una de las cosas que extrañamos en el ciclismo, en la vida en general, es la sinceridad y la libertad de llamar a las cosas por su nombre, encontrar palabras directas, sin subterfugios, algo así como lo que acaba de decir Geraint Thomas.

Al galés le hemos visto bien en la Tirreno, carrera que marca su ruta hacia el Giro de Italia, fue de los últimos en ceder ante Michael Woods, inaccesible, en una cuesta de dos dígitos de desnivel y pavimento de cemento, diría más, le hemos visto mucho mejor que a otros aspirantes al Giro e incluso en su actuación más destacada desde que fuera segundo el año pasado en el Tour.

Si Froome sigue lejos de los mejores, el Geraint Thomas que corre la Tirreno sí que muestra progresión respecto al de hace un mes en el Dauphiné.

Así, las cosas, el objetivo del Giro es, no creo que voluntariamente, lo que ahora mueve a un ciclista que, cuando ganas el Tour, me parece que todo le sabe a poco.

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Pero que no desespere, la italiana es una grande que gana enteros en el imaginario del aficionado, que crece a golpe de esencia de ciclismo, un país de capricho y promos como la que hemos visto de Nibali entre grandes leyendas de siempre.

Y además a Geraint, el Giro le dejó con un mal sabor de boca hace tres años, cuando colideraba con Landa el Team Sky y una moto, literal, se cruzó en su camino.

Sea como fuere lo que Geraint Thomas tiene claro es que nunca más quiere ser gregario, y así lo ha hecho saber un ciclista que ha dedicado años y años ha trabajar incondicionalmente por Froome, Wiggins, Cavendish y otros hasta querer, él mismo, su parte de pastel.

Está claro que su estado de forma en Dauphiné distaba mucho del requerido para entrar en el ocho de Grenadiers del Tour, pero que ya no sólo era la forma, era también la mentalidad, no quería ir como ciclista de equipo, no quería trabajar para Egan Bernal.

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Y está bien que lo diga así, abiertamente, mostrando sus cartas y ambiciones, sin necesidad de tópicos cuando en un equipo confluyen más de dos líderes, que si «mejor dos que uno», que si «la carretera decidirá».

Geraint no quiere volver a trabajar para nadie nunca más en el Tour y lo dice

Por eso, ahora toma consistencia una decisión que muchos criticaron.

Grenadiers no podía llevar a Geraint y Froome a este Tour, el primero no estaba para trabajar para Bernal, el segundo está lejos de su mejor versión.

Ahora mismo Egan Bernal es líder único de un equipazo que le respalda y una forma que parece llegar poco a poco…

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Froome y Geraint habrían hecho lo mismo

Ciclismo británico Geraint-Froome JoanSeguidor

El mejor homenaje a Froome y Geraint es no alienarlos si no están bien

En las vueltas que da la vida, las cosas cambian tan deprisa que verdades unidireccionales, toman otro rumbo al instante, casi sin darse cuenta ni preverlo.

El Team Ineos hace dos años nunca habría dejado en casa a Froome y Geraint Thomas, cinco Tours al aparato, y hoy es una realidad tan plausible como que en el Dauphiné ninguno de los dos estaba en la forma mínima para entrar en uno de los ochos más caros del ciclismo mundial.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Hemos leído todo tipo de reacciones a la ausencia de Froome y Geraint en el Tour y una que nos ha llamado la atención es la ingratitud del equipo hacia dos corredores que tantos les ha dado.

Mirando atrás, es obvio que el legado de Froome y Geraint en Ineos, ahora, antes Sky, es enorme, una obra que incluye no sólo esos cinco Tours, también otras grandes vueltas, y no tan grandes, etapas e incluso, en el caso del galés, primaveras memorables con omnipresencia en las clásicas del pavés.

Incluso diría más, Geraint colgó una medalla de oro olímpica en su periplo, sacrificando el famoso Tour 2012, el de Wiggins, por la cuarteta británica.

Como digo, ambos corredores, con pasado común anterior en el Barloworld, le han dado mucho, muchísimo a Ineos.

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Sin embargo no creo que la no selección de Froome y Geraint sea una muestra de ingratitud a su trabajo por el equipo rojinegro 

Al contrario, si Froome y Geraint fuera directores del equipo habrían hecho exactamente lo mismo, esto no es cuestión de agarrarse a lo que ya no es y no puede ser, es un ejercicio de objetividad en el que se impone que en ese ocho van los mejores para un bien superior: que Ineos gane el Tour de Francia.

Todo lo demás es accesorio y tinta en libros de historia.

Nadie tiene un puesto vitalicio en ningún sitio, ni debe entrar en un ocho por apellido si no va aportar lo que otro que esté mejor.

Es una teoría fácil de entender, compleja de aplicar, ya habrá tiempo de homenajes, si los hubiere, sentarse juntos y mirar todo lo que fue.

Ni siquiera hablaría de mal ambiente en el equipo ni con Froome, que se va a finales de año, ni con Geraint, es una decisión aséptica y profesional, no hay otra.

Veremos si Froome vuelve a ser lo que fue, incluso con L´Equipe dándole por amortizado, es mucha categoría ciclista la que hay ahí dentro y con más tiempo, quién sabe su vuelve por sus fueros.

Nosotros también creemos que Chris Froome tiene casi imposible un quinto Tour, como que Cavendish se iguale con Merckx en etapas ganadas, pero hablamos de leyendas, y éstas se distinguen también por no hacer spoilers, lo que nadie espera podría acabar pasando.

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Nadie cuenta con Geraint Thomas

Tour de France Geraint Thomas JoanSeguidor

Con Froome, Bernal, Carapaz… nadie se acuerda de Geraint Thomas

Hace unas semanas recordamos leer un artículo sobre Geraint Thomas y sus explicaciones sobre la diferencia que ha encontrado entre ser primero y segundo en el Tour de Francia.Aunque sobre el papel parezca una fina línea, cierto es que entre ganar y segundo  hay un abismo.

Todo cambia desde la remuneración, el caché en futuros contratos a todos los compromisos y la parafernalia que rodea la gran victoria.

No es una sorpresa admitir que el pasado otoño e invierno resultaron muy complicados para Thomas, cargado de eventos y homenajes.

De hecho, fue tan atribulado ese periodo que el lastre lo llevó toda la temporada: su figura no lucía esbelta y el estado de forma mostrado un año antes nunca apareció, ni siquiera en el Tour de Francia.

 

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Y no debe ser sencillo gestionar todo esto cuando llegas a la mejor carrera con el dorsal uno, con el teórico líder Chris Froome, fuera de competición porque se lesionó en el cine y un corredor como Egan Bernal llamando a la puerta, pero aún muy joven.

Este invierno sin embargo Geraint Thomas parece que se lo ha tomado con otras ganas, las cosas van resultando.

Y ahí está, lozano y de naranja, que le ven bien los coches, luciendo figurín y realizando una salida de 300 km por las montañas de Mallorca. 

Hoy en día que todo se sabe, le ha faltado tiempo colgar la salida en la redes sociales y ahora mismo todo el mundo sabe de una extraordinaria cabalgada que ha dejado Thomas sin luz natural en su periplo mallorquín.

Si el Gales se quería reivindicar de forma sutil pero efectiva creo que lo ha logrado la situación es muy diferente a la de hace un año cuando parecía perdido del mapa y carente de la forma y las ganas de volver a rodar a estos niveles.

Su salida de 300 km y ocho horas de marcha demuestran que al menos las ganas le han vuelto y ese ciclista carente de alma de 2019.

A ello, le añade que, si todo va bien, vuelve al Tour.

Todo preparado para esta edición de la Ciclobrava

Aunque cada año le situemos, desde fuera, en Vuelta o Giro, tras ganar el Tour sólo quieres volver a Francia, lo otro parecen miguitas.

Porque no olvidemos, hablamos del corredor que es el tercer ganador del Tour y el penúltimo en la línea de sucesión en el Sky-Ineos.

Y sin embargo todos nos entretenemos en especular con Froome, sobre si Bernal irá al Giro o al Tour, sobre si Carapaz defenderá el título de Giro, sin contar que hay otro convidado en esta fiesta.

El maldito Tour

Tour Tourmalet Thibaut Pinot JoanSeguidor

Grandes corredores han sacrificado todo por brillar en el Tour, dejando en el camino objetivos también prestigiosos

Cuando el Tour 2020 esté sobre la mesa, todos seguiremos con el dedo el recorrido, el trazado del papel, mirando los nombres, imaginando los perfiles, eso que a la gente del ciclismo nos gusta tanto.

Pero por la misma regla de tres, los que gustamos de ciclismo los once meses del año, quizá el Tour nos signifique una satisfacción, al tiempo que un esfuerzo.

El Tour de Francia es el momento del año que más nos preguntan por ciclismo, el momento en el que surgen «entendidos» tipo Manolete o Lama que sueltan perlas del tipo «el ciclismo es un deporte de moñas porque corren sentados» y el momento que vemos que el ciclismo es mucho más bonito otras muchas carreras que no sea la del hexágono durante julio.

 

Cada año es una historia que ya sabemos, se rumorea, se presenta y se mancilla el recorrido, luego en carrera, con estrategias de «Santa Rita» y miras en el potenciómetro.

Con ese horizonte, no es de extrañar que la historia nos dejara una lista de nombres que por jugarlo todo al Tour quedaron en el camino, medio rotos del esfuerzo y vencidos por la frustración de no ganarlo.

Porque el Tour sólo lo gana uno.

Y así escribimos la historia reciente de corredores que, tras fiarlo todo al Tour, han salido escalados.

Como el mismo Geraint Thomas, que describe un abismo entre ser primero y segundo, sabedor que, posiblemente no vuelva a tener una oportunidad, con ese Ineos en overbooking de estrellas.

Hace unos años, Geraint era un corredor de diez meses, un espectáculo en clásicas, un pistard excelso… pero creció en las grandes vueltas, probó el Tour y en ello se centró.

 

Julian Alaphilippe no volvió a ser el mismo después de este Tour. 

Pólvora mojada en el mundial y en Canadá, en las dos únicas carreras en las que estuvo delante.

El Alahilippe de San Remo se consumió en su brillante Tour y nos queda cruzar los dedos para que empiece el año que viene y vuelva a las andadas.

Hemos leído que él quiere seguir apostando al ciclismo de toda la temporada, pero también es cierto que la fama cuesta pero gusta, engancha y doma voluntades, Alaphilippe fue el héroe de Francia durante catorce días.

Eso no se lo da ni San Remo ni a Flecha Valona ni las exhibiciones más inverosímiles…

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Otro que añadir a la lista es Nairo Quintana, un corredor con un palmarés excelso, cuya obsesión por el Tour, a donde va sólo él convencido que puede ganarlo, le ha sacado de otros foros, menos prestigiosos sobre el papel, pero que también llenan al buen aficionado.

Y acabar con Thibaut Pinot, quien dejó la carrera en lágrimas, tiró su bicicleta al rincón de pensar durante tres semanas y no hemos vuelto a ver.

Y le hemos extrañado el Lombardía, y en la Milán-Turín.

Es la realidad, optar al Tour es lo máximo a lo que aspiran, pero también les aparta del ciclismo 7×24 que nos gusta, el solo peaje que implica prepararlo, concentrarse y competir les deja secos a algunos, por eso quizá convenga valorar cosas como las de Egan Bernal, con 22 años, capaz de construir un palmarés que va de febrero al podio de un monumento en octubre.

Eso es oro.

¿Dónde queda Geraint Thomas?

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De ganar el Tour a ser segundo va un abismo, según Geraint Thomas

Entre los protagonistas de 2019 no creo que Geraint Thomas figure en la primera línea.

El galés ha sido, salvando las distancias con Brad Wiggins, el corredor que ejemplifica las complicaciones que supone ser ganador del Tour de Francia y querer renovar la corona.

No es sencillo, claro está, pero ya no sólo por los rivales, por la carrera y la caravana en sí.

No es sencillo por todo lo que te rodea, que no es poco ni sencillo de gestionar.

Acabada casi la temporada 2019, catorce meses después, podemos decir que el ganador del Tour de 2018 ha pasado de puntillas por la temporada de su renovación.

 

Leer a Geraint Thomas es siempre una lección saludable, un retrato efectivo y fiel de la realidad que rodea esta gente.

Dice Geraint que volver a «construir» un estado de forma como el que le llevó ganar el Tour es complicadísimo.

En el día a día del ciclista, de la estrella rutilante, hay una parte visible y pública, que todos pueden ver en Strava, por ejemplo, en los resultados en carrera, pero otra que nadie percibe, la factura moral que pesa, ya creo que pesa, sobre los corredores.

Y a Geraint la factura le ha resultado alta, tanto que no ha sido la sombra del corredor que firmara el Tour perfecto no hace tanto, hace un año y pico.

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Pero no sólo eso, hay otra parte que hay que gestionar, los días posteriores al Tour e incluso las semanas: mirar el teléfono y ver que no suena, que estás fuera del radar.

«Es increíble la diferencia de ser primero a ser segundo el Tour»

Lo podíamos suponer, pero nadie nos lo ha explicado como G.

 

Lo cierto es que desde que pisara el primer escalón del podio parisino, Geraint Thomas ha demostrado que lo complicado es llegar, pero sobre todo mantenerse.

Y no hay vuelta de hoja, este ciclismo no entiende de campeones ni aspirantes, pasa a rodillo a todos.

 

SQR – GORE

 

Ahora viene la pregunta del millón: ¿Qué será de Geraint Thomas el año que viene?

Él sigue sosteniendo que la estrategia de dos líderes en el equipo funciona, eso Ineos al menos lo ha manejado mejor que otros, pero a nadie se le escapa que le escenario se le hace estrecho al galés.

El año pasado ganó el Tour porque fue el mejor, pero sin duda porque Froome venía a medio gas tras ganar el Giro.

Ahora el paisaje se complica, a Froome, que ya monta en bicicleta y quiere el quinto Tour, se le suma el ganador vigente, Egan Bernal.

E incluso en el caso hipotético que el recorrido del Giro le hiciera tilín, ahí tendría a Richard Carapaz.

Nadie habría apostado porque el día que Geraint Thomas se subió a recibir el maillot amarillo en París iniciara el camino de su declive, lento, pero declive, pero cualquier análisis racional de situación podría convenir que el futuro inmediato no le sonríe.

Eso sí, sabe G que esto da mil vueltas y las cosas se tuercen o se enderezan casi sin percibirlo y él ya sabe que desistir no entra nunca en los planes.

¿Dónde queda Geraint Thomas en el puzle del Team Ineos?

Tour Team Sky - Geraint Thomas JoanSeguidor

Mucho nos tememos que para Geraint Thomas el Tour de 2018 será el que quede en su palmarés

La ciencia del ciclismo, de que los momentos hay que aprovecharlos, la forma que llega o no llega, todas esas cosas demuestran qué complicado es alcanzar el punto dulce que Geraint Thomas consiguió hace un año.

El Tour de Francia de 2018 le salió tan perfecto a Geraint Thomas que repetir aquello no era sencillo.

El Tour de Francia de 2019 lo demostró.

Desde que coronara en París hace 52 semanas, todo ha parecido a contrapié para Geraint Thomas, desde la cascada de homenajes que le tuvo muy entretenido este invierno, a las caídas y la forma que tardaba en llegar.

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Porque lo cierto es que el Tour que Geraint ganó hace un año le salió perfecto, no tuvo mancha, si pasó por un mal momento lo disimuló muy bien, si en el hotel hubo más que palabras con Froome, también.

Viéndolo ahora, creo que Geraint Thomas nunca estuvo en la quiniela, ni siquiera le ha valido ese dorsal uno.

Todas las carambolas le vinieron en contra.

El plan A siempre fue Chris Froome, e incluso cuando el británico se cayó, se miró a Egan Bernal cuando se descolgó del Giro también por caída.

Porque en el Ineos si una cosa han habido han sido las caídas, de las que el propio Geraint Thomas no escapó.

Le ocurrió en Suiza, donde puso la guinda a una campaña en blanco que le dejaba con muchas dudas en la renovación del Tour.

 

Y con estas hechuras, se presentó con un dorsal uno en la espalda, consciente que no sería sencillo, corriendo a contener lo incontenible, la cresta de la ola que se avecinaba con su compañero de liderato.

Se criticó mucho a Geraint Thomas cuando atacó en el Galibier con Bernal por delante, pero la historia, el peso de ser el ganador vigente, todas las cosas, no permitía entregar así como así el trono.

Había al menos que ganarlo con algo de batalla desde el dorsal uno.

Que le cuenten a Lemond si Hinault le dejó sencillas las cosas.

 

Geraint Thomas, no nos vamos a descubrir ahora, es un ciclista adorable, uno de esos que te gusta ver ganar porque en el camino se dejó grandes momentos personales por terceros y porque es uno de los corredores con más educación y cultura ciclista, que conoce la bicicleta y el ciclismo desde múltiples vertientes.

Sin embargo, el futuro de Geraint Thomas nos deja dudas.

¿Qué encaje tiene Geraint Thomas en este Ineos?

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Porque el salto de Egan Bernal no pasa desapercibido, es el capo ahora mismo del equipo, el cuarto ciclista que gana el Tour para este equipo en ocho años.

Y luego está el regreso de Chris Froome, a ver en qué condiciones, para cuadrar el círculo.

Por de pronto dice que quiere el Tour 2020.

Es decir que ya no es sólo Geraint, es saber que hacen con Bernal.

Nacex te acerca la bicicleta donde les digas

Hemos leído una entrevista en la que Geraint Thomas espera ganar otra vez el Tour de Francia, cosa que no vemos, ni de lejos, nada clara.

Una opción que sin duda tiene que moverle a él pero que no creemos que se dé más.

Para Geraint la gloria de un Tour de Francia siempre le acompañará, y eso seguro que lo llevará con él.

Otra cosa es adivinarle un futuro igual de brillante que el pasado inmediato.

Eso no lo vemos.

Imagen: FB de Team Ineos

 

Julian Alaphilippe y los corredores valientes

Julian Alaphilippe Tour etapas JoanSeguidor

El límite de Alaphilippe en el Tour siempre da un paso más allá

A los pocos segundos de cruzar la meta sobrado, muy sobrado, Julian Alaphilippe, un paracaidista con la tricolor se echaba sobre el cielo de Pau.

Le esperaba Emmanuel Macron en el podio al maillot amarillo que ahora es «maillot jaune», otra vez, tanto tiempo después.

No podía ser más gabacha la escena y el relato.

¿Ganará el Tour Julian Alaphilippe?

Complicado decirlo, pero ahí está.

Le llaman Dartacnan, es el corredor de moda, de antes, durante y después, de este Tour que llama a la puerta del Tourmalet.

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Una crono de esas que puede marcar la suerte de más de uno, una crono que no ha dado grandes diferencias entre unos cuantos, a excepción de los Movistar, Landa y Nairo, que pueden dar suerte que este ciclismo moderno margine las cronos.

Pero dejadnos que nos deleitemos con lo de Julian Alaphilippe y el ciclismo espectáculo, ese ciclismo que no entiende de ahorros ni guardar, ni de pinganillos, ni mierdas que nos dejan el corazón frío.

Es el ciclismo de Julian Alaphilippe y de Thomas De Gendt, un ciclismo que te pone en escorzo en el sofá, sí en el sofá, que te hace sudar, que te abre los ojos y el ánimo.

 

 

La victoria de Julian Alaphilippe es de justicia poética, de un ciclismo «indigno», como alguno lo tacha, cuando en la primera jornada de montaña nadie se mueve o se deja hacer.

La victoria de Alaphilippe no queda en el olvido, es tremenda, extraordinaria, tan grande como las dudas que nos genera este ciclista de una polivalencia que no veíamos desde ¿cuándo? ¿desde Jalabert?

Jalabert tocó techo en el Tour el año que quedó cuarto, pero su recuerdo queda siempre en la retina, su grandeza es imperecedera.

Julian Alaphilippe bebe de esas aguas.

 

Que le quiten lo bailado al maillot jaune, es líder, capo de la mejor carrera del mundo, a la salida de la primera mitad de la misma, con cosas importantes ya en el camino.

Para el líder le queda el sabor del triunfo, de las dos etapas, del maillot amarillo que colgará en su habitación, pero le queda lo conseguido.

Recuerdo una crono estratosférica de Alaphilippe en una París-Niza y desinflarse al día siguiente…

¿Qué ocurrirá ahora?

Pues que Deceuninck tiene la tostada encima de la mesa que muchos planteaban para Movistar.

Y ¿Enric Mas?

Una crono excelsa, de verdad, pero con el líder en casa.

Un líder que es la cuadratura del círculo: la estrella de la carrera, ganador de dos etapas, ídolo en Francia, renovado al alza por Lefevere…

Y Enric Mas, dicen, poniendo rumbo al Movistar. 

Es lo que hay.

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Y en este percal ¿dónde queda Ineos?

Pues en una situación privilegiada, no sólo porque Geraint Thomas le saca un trecho a los rivales que sobre el papel le iban a discutir el Tour, también porque el equipo está fino, muy fino, por mucho que digan algunos que no es el de antaño.

Porque es difícil pensar que Poels esté en Francia y no se sienta top, como Kwiatko, como Castroviejo… 

No os engañéis estos están como motos, y en el Tourmalet lo demostrarán a más no tardar.

Mágico ciclismo, mágico deporte, el más bello, este Tour, que algunos llamaron indigno, está vivo y un puñado de gente con necesidad de hacer cosas ahí.

¿Un pronóstico?

Vemos a Geraint otra vez arriba, pero lo de Alaphilippe, este Julian, es de traca…