Team Sky: “Classics are the limit”

Hay una palabra inglesa que vemos mucho escrita. Se refiere a desafío, reto, obstáculo. Hablo del vocablo “challenge”. Este es un término que define muy bien la cultura anglosajona con su afianzada idiosincrasia de esfuerzo, trabajo, equipo, objetivo y meta. En el camino hacia la excelencia que dicen anhelar, tienen margen, ya lo creo. Excelencia es dominar todos los campos y facetas, y ellos a pesar del empeño, andan lejos de cerrar ese círculo.

Sin duda el equipo más importante del mundo, el Team Sky, tiene un hercúleo reto por delante. Un desafío que no habla del Tour, quizá de ninguna otra vuelta por etapas, aunque no las hayan ganado todas, han logrado un importante palmarés en sus cuatro temporadas. Son poseedores de las dos últimas ediciones del Tour y han estado presentes en los podios de Giro y Vuelta.

Hace un año, cuando Bradley Wiggins se relamía de su temporada redonda afirmó que quería algo más y no lo mismo. Fue entonces cuando tomó forma su presencia en el Giro de Italia, resuelta de la peor de las maneras con un abandono en la primera parte de la carrera y la certeza de que si hubiera seguido en liza, su ocaso habría sido peor. En una mente ciclísticamente normal cuando se logra el Tour, el Tour vuelve a ser un objetivo top al año siguiente, en Sky no, quieren retos, retos nuevos, “new challenges”.

Pero el Giro fue un desastre para los hombres de negro porque se corrió como una clásica. Una prueba de un día diario que sazonada con frío y lluvia convirtió la norma y el orden que mueven el equipo de Dave Brailsford en un auténtico caos. En el Campeonato del Mundo el ciclismo inglés nadó en la misma dirección, un poco de desorden, una selección que ataca en bloque –la italiana- sumado a la lluvia y el frío y el equipo naufraga como si vinieran del país más seco y soleado del mundo. Cuando menos curioso.

Y es que miremos la campaña de Team Sky en las clásicas. La palabra que define su actuación es la de desencanto. Team Sky ha sido un comparsa, mirado con ojos de estrella, en las grandes carreras de un día. Dado que los mentores del equipo y sus corredores demuestran querer dominar las artes de la clásica, que quieren y aprecian el pasado y poso histórico de estas carreras, aquí tenemos el desafío del mejor equipo del mundo.

Aunque en el Mundial y Lombardía, los comentarios fueron duros y hablaron casi de dejación de obligaciones por parte de los corredores, la mala sintonía del bloque en estas carreras vino de primavera donde la excelente nómina de corredores que integra fue mero espectador en la lejanía de los duelos de Cancellara y Sagan. Sea por táctica, por mala suerte, sus dos mejores hombres, Boasson Hagen y Geraint Thomas estuvieron lejos, siendo la San Remo de Ian Stannard la única nota positiva del trance primaveral, pues ni si quiera los colombianos Sergio Henao ni Rigoberto Uran rayaron alto en las Ardenas y Chris Froome  no está en la línea de este tipo de carreras. Sólo un dato, la única clásica de los hombres de negro la logró Juan Antonio Flecha en 2010 con Het Nieuwsblad, desde entonces “nothing”.

Con todo se antepone una duda, ¿seguirán apostando por lo que conocen y dominan o se implicarán en terrenos desconocidos? A mí, si me pe pidiera una opinión me decantaría por lo segundo, lo primero ya lo tienen por la mano y lo otro implica “reto”, y eso les pone.

Imagen tomada de www.zimbio.com

 

El Team Sky no mete miedo sobre los adoquines

Con Juan Antonio Flecha, en su primera temporada en el pelotón, empieza y acaba lo mejor de Team Sky en las grandes clásicas de primavera. El catalán firmaba en 2010 el primer éxito del entonces recién creado equipo inglés, siendo el mejor en la rebautizada Het Nieuwsblad, la Het Volk de toda la vida. Desde entonces el vacío más absoluto puebla el palmarés del mejor equipo del mundo en las grandes citas de un día.

De hecho, si tomamos las estadísticas comprendidas en estos mes de marzo y abril, sólo Flecha implicó al Sky en las grandes carreras con su tercera plaza, por ejemplo, en la París-Roubaix y en el E3 de Harelbeke en 2010. Fuera de estos resultados emergen las victorias en la Kuurne –clásica de segundo orden- de Mark Cavendish y Chris Sutton y podios concretos, tales como el de Geraint Thomas en A Través de Flandes (segundo en 2011) y el de Thomas Lofkvist en la Strade (segundo en 2010). Fuera de estos resultados un solo podio más en un monumento: Rigoberto Uran tercero en el Giro de Lombardía ganado por Purito por delante de Samuel Sánchez.

Curiosamente pues, el ciclista más errático en lo táctico, Juan Antonio Flecha, ha sido el gran, por no decir que el único, valedor del perfeccionista equipo negro en este teatro. Y eso que en el seno del equipo de Dave Brailsford no han corrido unos cualquiera por mucho que no hayan hecho honor a sus respectivos cachés.

En el caso más evidente tenemos a Edvald Boasson Hagen, ese ciclista casi anónimo e inestable en las grandes citas del adoquín. Un corredor que prometía no mucho, muchísimo, pero que quema años sin explotar el mínimo que se le supone. Incluso el noruego cuajó actuaciones para el análisis como la del año pasado cuando ante la arremetida de Tom Boonen ni tiró ni ayudó ni siquiera buscó salir a por el belga. Simplemente fluyó sin pena ni gloria hasta el velódromo.

En la presente campaña dos ciclistas negros vestidos de la tela de la glamurosa Rapha han afinado pero no sabemos si lo suficiente. El leal Mathew Hayman que Flecha se trajo de Rabobank fue tercero en A Través de Flandes, en ese sprint imposible que ganó Oscar Gatto, mientras que Ian Stannard ha merodeado sin suerte la vanguardia aunque transmitiendo un poder terrible, a tal punto, que nos es descabellado pensar que hasta podría ser de la terna de cuatro o tres estrellas en un baremo de favoritos que vaya de uno a cinco.

Y luego está la perla del ciclismo británico, aunque galés en este caso: Geraint Thomas, el elegante “velodromista” de Cardiff que ganó la París-Roubaix juvenil y que debe dar el salto. El año pasado tuvo la bula olímpica para desinhibirse del tétrico papel de su equipo camino de Roubaix pero en esta ocasión debe asumir galones más cuando su gélido partenaire, EBH, no atisba mejora evidente.

Veamos pues a los Sky ante el binomio del pavés por antonomasia. Y es que, a pesar de del enorme dominio en pruebas por capítulos, a los Brailsford aún les quedan terrenos por conquistar en esto que le llaman ciclismo.

La curiosa forma de hacer amigos de Chris Froome

Quizá dentro de unos meses lo tengamos por anecdótico. Posiblemente hasta nos riamos al pensarlo y acordarnos. Tengamos en cuenta que Sky es un equipo soportado por un ente televisivo y entonces deduzcamos que todo pudo ser previsto y guionizado. Un poco a imagen y semejanza de esos años en los que Lance Armstrong corría con impunidad simulando estar apajarado para que Jan Ullrich entrada al trapo.

Sin embargo todo lo que rodea a Chris Froome no huele a planificado o sesgado. Este descacharrante ciclista, quien lleva contados 18 meses en vanguardia, es un amasijo de sentimientos tan desordenados e inconexos que las sensaciones del momento le empujan a actuaciones dantescas, sencillamente indescriptibles.

El pasado domingo, en la jornada reina del Criterium Internacional, tomó el relevo al frente del pelotón y cuando se dio cuenta dejó de rueda a todos, incluido a su compañero y líder en ejercicio Richie Porte. Un golpe sutil, pues no aceleró, pero efectivo, pues los dejó de lado y bien atrás. Sólo el exbiker Péraud intentó seguirle, pero desistió. Se ve que Froome le pidió relevo, el francés se lo negó, y le dijo “Bye”.

La sensación de poder contenido que transmitió Froome en el Criterium retrotrae al pasado Tour de Francia y esas terribles imágenes en las que sólo le faltó bajarse a empujar a su incapaz compañero Wiggins. Si en Team Sky piensan que manteniendo estos pulsitos internos la competitividad de los suyos crece y con ella las opciones del equipo, perfecto, pero no deja de tener cierto riesgo tales convulsiones centrífugas.

Por que como hace poco afirmamos, a los problemas que se puedan generar en el seno de Sky se pueden sumar los propios que les propinarán rivales que también corren y por tanto cuentan. Esta temporada ya hemos tenido alguna píldora. Ciclistas que mano a mano seguramente serían derrotados ya les han infringido alguna derrota. Miren Daniel Martin en la Volta o Vincenzo Nibali en la Tirreno. Todo ello sin reparar en que en el calendario clásico Geraint Thomas y Boasson Hagen prometen mucho, corren bonito pero parecen un peldaño por debajo de los mejores.

Sky mete miedo sí, cuenta con una cuadrilla de currantes como no la hay en el pelotón, pero ojo con las debilidades de sus líderes. Si nadie les cuadra, pueden convertir cada carrera en un vodevil de grotesco resultado y eso al final beneficia a los muchos y buenos rivales que seguro les acosarán.

Foto tomada de www.elmundo.es