El agradecimiento que espera Giovanni Visconti

El martes Juan M. Clavijo me puso en copia en un tweet que contenía la entrevista que le realizó a Giovanni Visconti para el Marca Plus. Prometí leerla y lo hice, principalmente porque este ciclista si es una cosa es una caja de sorpresas y sabía que sus palabras, indiferente, no me iban a dejar.

Y así fue. Visconti es un bisturí, una especie de grano donde no suena para su anterior equipo, al menos eso se desprende de unas apreciaciones que para quienes lo vemos desde fuera nos sorprenden, cuanto menos. Visconti, ya fuera la órbita azul, habla como no habría hecho hace dos meses y medio, y eso también hay que ponerlo en contexto, si bien lo que dice tiene su miga.

Habla, y centra el tiro, como no podía ser de otra manera, en el Giro de Italia, donde media afición ciclista en este bentido país aún se pregunta qué fue a hacer allí. Él comenta con poso y medida que ayudó a Valverde y Amador durante esas tres semanas de desbarajuste total en el cuadro que dirigió esos días Txente García. Les habrá ayudado, no lo pongo en duda, pero lo que nosotros vimos fue otra cosa, muy diferente a la realidad que describe.

Visconti fue el verso libre de un equipo que muchos no adivinimamos para qué o para quién corría. Si Amador fue líder es porque él principalmente trabajó para ello, pues nadó varias veces en tierra de nadie hasta que se calzó ese rosa, un rosa que por cierto pilló con el pie cambiado a su director que no sabía muy bien qué responder a Eurosport con la maglia entre las manos.

Amortizada la baza de Amador en la etapa de Corvara, el costarricense hizo un esfuerzo ímprobo para seguir a flote, pero el día resultó durísimo, pasó a un primer plano Alejandro Valverde y su aspiración de pisar el podio. Lo logró el murciano, que aún busca compañeros en el tramo entre Agnelo y Risoul. Si no es por Herrada no sé qué habría sido de su tercer peldaño en el podio. Mientras Nibali tenía a Scarponi y Chaves a Plaza, no vimos a Visconti con Valverde.

Sé que ahora darle vueltas a todo eso quizá no procede, pero sabía que una entrevista bien planteada tenía que incluir aquellos episodios y Juan no los omitió. Como tampoco quiso pasar por alto el férreo turno de liderazgo en el equipo telefónico, otra de las cuestiones que trata, con razón, Visconti. Nairo y Valverde son los dos faros, eso es incuestionable, pero darle vidilla a la segunda línea, más cuando eres el único World Tour español y tienes gran parte del talento patrio, sería deseable. No sé detalles, tonterías, como lo de Nairo con Ion Izagirre en Romandía, cosas que al colombiano tampoco le suponen un gran esfuerzo en su palmarés de culto y que contentan a ciclistas de talento y calidad que, oh sorpresa, acaban yéndose cuando tienen oportunidad.

Sea como fuere Visconti achanta los ánimos cuando habla del presente año. Todo a Nibali, no pone en duda la opción y su rol, ese que le molestó en Movistar. Espero al menos le den las gracias si hace bien su trabajo.

Imagen tomada del FB de Team Bahrain Merida

INFO

Portabicicletas de techo en Cruz…

El ciclismo también es esto

 

Sinceramente la competitividad es tal, los gestos, a veces, tan pocos, que ver a Simon Clarke visitando a Giovanni Visconti en el hospital australiano en el que le atendieron tras su rotura de tibia nos gusta. Dos rivales en la carretera, dos compañeros de equipo en el pasado. Felicitarles por momentos así que retrató el italiano en su TL de twitter. Esto también es ciclismo, como aquel afectuoso saludo de Horner a Nibali en la soledad del Angliru.

La de Rui Costa no es una victoria de un chuparruedas

Me resultaron curiosos algunos comentarios a raíz de Rui Costa. Desconozco cuál es la imagen y concepto que en el pelotón tienen del nuevo campeón del mundo. No es algo nuevo. Muchos recuerdan su afaire con Carlos Barredo hace unos años cuando acabaron a mamporros para poner inicio a esta antipatía hacia el portugués. No sé, la verdad, pero los silencios hablaron en muchos twitters cuando llegó el momento de reconocer el éxito del luso.

Sin embargo en lo que hace referencia a su forma de correr en Florencia, me quedó cien veces con las maneras de Rui Costa, un corredor dotado de un excelente físico que colmó una jornada para enmarcar. Rui Costa estaba en cualquier listado de posibles ganadores hecho con sentido común. El luso llegaba a Toscana con una temporada de excepción reforzada por la poco común hazaña de ganar dos etapas en el Tour.

Parece ser que correr de forma inteligente, midiendo los tiempos y saliendo una vez, pero cuando realmente hay que salir es ser chuparruedas y lo siento pero no puedo estar de acuerdo. Rui Costa no situó a un cegado Vincenzo Nibali a entregarse en la tarea de neutralizar a Purito. Ni le dijo a su compañero de fuga y equipo, Alejandro Valverde, que debía vigilar la rueda del italiano, cuando la suya, la de Rui, era la más peligrosa para que Purito no ganara el Mundial.

En la carrera florentina hubo dos ciclistas de Movistar que tuvieron protagonismo y que responden a un perfil muy diferente al de Alejandro Valverde. Primero Giovanni Visconti, ganador de tres etapas en el Giro, que estuvo fugado durante un buen trecho y sirvió para que los italianos cogieran aire y volvieran de cara al final. Luego Rui Costa, con el desenlace que todos sabemos.

Tanto uno como otro no se distinguen por ser generosos en el esfuerzo por el compañero, saben trabajarse su hueco y sacan partido a sus innegables cualidades. Hacer eso tiene mérito y sin duda es elogiable, luego que tengan directores en carrera que les permitan guardarse un poquito para ellos, es otra cosa. Vamos lo mismo que dijimos de Dani Moreno durante la Vuelta.

Cabe por eso preguntarse cómo será el futuro de Rui Costa en el Lampre, una reliquia del antiguo esplendor italiano en el máximo nivel. Al portugués la cupo la suerte de correr en un poco disimulado anonimato, pero anonimato al fin y al cabo. Sus movimientos siempre han tenido cierta bula, a pesar de saber el peligro que encierran sus opciones. Cabrá ver cómo maniobrará Rui Costa siendo señalado por el arco iris, y no hablamos tanto de maldición, que seguro este fenomenal corredor sabrá burlar, como de sentirse mirado.

Por de pronto ha ganado un Mundial con una resolución bellísima, atesorando inteligencia. Cuando se iniciaba la última subida a Fiesole y él se mantenía ahí, con los mejores, tuvo que esquivar una carrera de eliminación que por ejemplo había enviado la poderosa selección británica a casa, en bloque. Estar en esos niveles no es casualidad, no puede serlo. Rui Costa es un superviviente, incluso de momentos complicados cuando se le vinculó al dopaje, de esa criba por ejemplo no salió ileso Carlos Barredo, y Rui sí. Son las cosas de la vida.

Foto tomada de @Toscana2013