Giro Emilia: Alessandro De Marchi hace caer un tabú

Alessandro De Marchi JoanSeguidor

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Atacando de lejos, sin esperar al final, ni a la última vuelta, Alessandro De Marchi se estrena en Italia

Quienes conocemos la subida porticada de San Luca, saliendo del arco del Meloncelo, desde Via Saragossa, en los confines boloñeses, admiramos la gesta de Alessandro De Marchi.

El italiano del BMC podría haber afilado el lápiz, borrarse de carrera, dejar hacer y encauzar al final.

Con su estado de forma estaba para disputar a los grandes en el tramo final.

Pero el durísimo circuito de San Luca, la misma subida que abre el Giro 2019, no fue suficiente para amilanar a Alessandro De Marchi.

Hace una semana, en Innsbruck lo vimos, en la Vuelta, qué decir, donde rara vez sale de vacío.

Alessandro De Marchi no tenía victorias en Italia hasta el Giro de Emilia.

El suyo es un palmarés pequeño pero preñado de calidad.

DT-Swiss Junio-Agosto

El italiano especialista en la Vuelta a España que no ganaba en la bota.

Paradójico, incluso, increíble.

La calidad de Alessandro De Marchi se ha impuesto en casa con marca personal.

Atacando lejos de meta en el típico circuito que se decide en la ultima vuelta.

Ello ya supone un sello, toda una novedad.

Ni Gianni Moscon, cuya sombra se diluye en el tramo postrero, ni Woods, ni Uran ni Bardet.

Alessandro De Marchi ha plasmado una de las exhibiciones de final de campaña.

El blanco del Team Sky en la web de Castelli

Casi tan espectacular como las eses de Mohoric, De Marchi es el corredor de pocas pero excelentes victorias.

El carisma de Chaves

Por las cornisas que asoman en la bella Bolonia, Nuestra Señora de San Luca es una especie de pequeño chapitel sobre el horizonte. Vigía, centinela de la ciudad que se diseñó porticada, el camino a la iglesia se hace paralelo a un largo porche, un pasillo de una arcada de medio punto que aseguraba que los fieles no se mojaran en los días de lluvia y frío.

Los ciclistas que trepan por tan emblemática subida no sabrán, posiblemente, de estas conjeturas. Como nos decía Roson, no tienen tiempo ni para ver, ni para disfrutar del paisaje. Bastante hacen con mantener el tono.

En San Luca, por eso, la lista de ganadores es de impresión. Ciclistas que marcaron época. En San Luca este sábado que inauguraba el otoño ha ganado Esteban Chaves el Giro de Emilia, la bellísima carrera romagnola que carbura al margen del gran World Tour, labrando un palmarés que ya quisieran otras carreras prestigiadas artificialmente.

Qué año de Chaves, el ciclista de la sonrisa marcada en la cara, como si fuera el Jocker de Batman. La llegada a San Luca es uno de esos momentos íntimamente bellos de la campaña ciclista, una hoja cobriza del otoño ciclista Chaves se batió con suerte sobre Bardet y Uran, el podio lo dice todo, los nombres se revisten de calidad y el lugar prenda. Os podéis imaginar la sana envidia que sentimos de los que lo vieron in situ.

Chaves mientras sigue a lo suyo, marcando un camino que sin ser la irrupción de Nairo, no es nada desdeñable. Dos podios en grandes vueltas y la sensación de que cada año va mejor que el anterior. Sus éxitos son proclives a ser celebrados por el buen aficionado porque en el fondo son los corredores que queremos que ganen, porque ponen un grano de fe, otro de calidad, a pizca de rabia y el manto de carisma y de carisma, Chaves sabe un rato.

Imagen tomada del FB del Orica

El Mortirolo como prueba de limpieza

Existe en el ciclismo una conciencia invisible, que no se plasma en papeles, ni reglas oficiales, pero que sí se transmite verbalmente, incluso hoy en día por redes sociales. Esa conciencia se materializa en un hecho, el comparar la velocidad de las ascensiones entre épocas para demostrar que este pelotón va más o menos limpio que el de antaño.

Ocurrió ayer en el Mortirolo, uno de esos puertos que son TT por delante de los propios ciclistas y que se descubrieron a inicios de los noventa y que por tanto acuñan una leyenda reciente y casi negra por tratarse de la época que se trata.

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El listado de velocidades de ascensión al Mortirolo se pone como prueba del algodón de que el ciclismo hoy es más limpio que el de hace veinte años. Posiblemente lo sea, quiero pensar que lo es, sobretodo porque al menos el tema de la limpieza es recurrente, incluso en personas que representan todo lo contrario, sin embargo ceñirnos a la velocidad del Mortirolo es como agarrarse a un clavo ardiendo.

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Alberto Contador en su terrible remontada del martes ascendió casi tres minutos y medio más lento que el trío Gotti-Heras-Simoni, ascensión perpetrada el mismo día que Marco Pantani fue expulsado de la carrera. Si Pantani en esa edición les dejaba de rueda cuando le convenía, cómo habría subido de haber completado aquella etapa.  La segunda ascensión mas rápida también la protagoniza Ivan Gotti, esta vez con Pavel Tonkov en 1996, cuando el ruso se cargó las opciones de Abraham Olano. Es curioso que un ciclista como Gotti, biganador del Giro, se arrogue las dos ascensiones más veloces, incluso por delante de la tremenda que protagonizó el propio Pantani en 1994 atacando desde abajo. Gotti fue un buen escalador, tipo discreto, una hormiguita, pero verle en esos niveles asusta.

Sin embargo llama la atención que la cabalgada de Ivan Basso, en vísperas de estallar la Operación Puerto, en 2006 sea la cuarta más rápida, por muy poquito a la de 2010, por sólo siete segundos, cuando hace cinco años se le tenía por agua clara. Si hasta el propio Basso admite que su periplo en rosa por el Mortirolo era como asistir a un circo de elefantes de tres cabezas.

Y la prueba de las pruebas de que comparar no es de recibo, la subida de 2008, la del primer Giro de Contador. Se tiene como la octava más rápida, incluso por detrás de la de ayer, y sin embargo en ese grupo iban ciclistas como Emmanuelle Sella y Ricardo Ricco, dos ciclistas en tema de dopaje fueron un 11 en una escala del 1 al 10.

Como dije, arriesgado comparar…

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

INFO

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El futuro de los pequeños organizadores

Adriano Amici corrió el Giro de Italia de 1970. Hoy preside el Gruppo Sportivo Emilia, una pequeña organización italiana, como alguna queda en España, que sobrevive en los tiempos en que el ciclismo es redondo y no entiende de lo local y pequeño. Adriano narra desafiante sus peripecias en uno de los últimos ProCycling pintando un retrato que no nos es ajeno, porque aunque aquí en España sigamos viendo Italia como un oasis de organizaciones ciclistas, de excelentes redes que sostienen el sistema y una pasión desbordada, lo vemos en el Giro, por ejemplo, la realidad marca que los organizadores humildes las pasan canutas para sacar adelante sus carreras, en muchos casos monumentos, pequeños homenajes al ciclismo de siempre, ciclismo de trabajo, historia y leyenda, forjado en esfuerzo en su cogollo natural, la vieja Europa.

Adriano es el responsable del Giro de Emilia, una carrera con 105 años de historia que cuenta con grandes nombres en su cesto de ganadores. Tomen nota sino de Fausto Coppi, Eddy Meckx, Francesco Moser y Jan Ullrich para saber de atemporalidad de la carrera. Ajena al World Tour Emilia, que finaliza en la mítica iglesia boloñesa de San Luca, ha encontrado su rol en los últimos años: encontrar grandes talentos y marcarlos para lo que ha de venir.

De esta guisa en Emiila han ganado estos últimos años Diego Ulissi, Nairo Quintana y Carlos Betancur. Podríamos decir que ambos colombianos e italiano han tenido uno de sus bautismos de fuego aquí. Poco a poco el Gruppo Sportivo Emilia incorpora carreras a su porfolio, la última fue el Trofeo Laigueglia, sumando ya entre todas, diez días de competición.

Sea como fuere la entidad subsiste en una doble crisis, la económica, que está dejando Italia tan tocada como España, y la propia del ciclismo con esa exclusiva elite que pone las cosas muy complicadas a los pequeñitos.

El ente boloñés sin embargo marca el camino de la pequeña organización ciclista: especialización en carreras que sirven para destapar talentos y creciente cartera de eventos. Quizá en España pueda surgir algo similar, no sé un Unipublic en pequeña escala, una máquina de organizar que por ejemplo tomara las vueltas a Asturias y Castilla y León y le sumara un par de clásicas –aprovechando el recorrido que quede del Mundial berciano- y la recuperada Volta a Galicia. Lo sé es elucubrar, pero si no se toma este camino el futuro ofrece más preguntas que respuestas…

Foto tomada de noticias.lainformacion.com