Tom Dumoulin: ¿Qué debe pensar del Giro de Sunweb?

Giro Sunweb

El Giro de Sunweb ha sido la guinda a campaña tan inesperada como brillante

Hace más de un año que Tom Dumoulin dirigió su camino al Jumbo tras romper con Sunweb, el equipo con el que llegó a ganar un Giro de Italia.

De eso hacía, entonces, dos años que se llenaron de disputas y malos rollos, porque las primeras promesas de Sunweb tras imponerse en el Giro, de reforzar el equipo, nunca llegaron a ser una realidad y el astro neerlandés acabó hastiado y rumbo al mejor equipo de su país.

Hoy, el Sunweb es otro equipo diferente al que dejó Dumoulin, muy diferente, es un equipo protagonista e incluso ganador, un equipo que maravilla con la cantidad de talento que saca a la palestra y enamora por que plantea las carreras desde adelante, nunca a remolque de otros.

A finales del año pasado, aquí mismo decíamos una cosa muy diferente.

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Mientras Tom Dumoulin se congelaba camino de la cima de Formigal, Sunweb se aseguraba una foto histórica, dos de los suyos en el podio del Giro frente al Duomo de Milán.

Una foto que pone colofón al año de locura que ha vivido el equipo cuya principal estrella dejó atrás hace menos de un año.

En el Sunweb admiten que están contentos con el Giro que les ha salido, les ha quedado bonito y lucido, siendo el equipo de todas las miradas en la semana final de la carrera, una vez la limpia de favoritos había surtido efectos.

Sin embargo a nadie se le oculta que hacer segundo y tercero en una carrera como ésta, de la importancia histórica del Giro, no puede dejarte indiferente o al menos sin cuestionarte qué podías haber hecho mejor.

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A toro pasado es sencillo opinar, y aquí más, pues si en Pincavallo el volador Hindley no hubiera sido el estilete para Kelderman, quién sabe si Tao le hubiera aguantado la rueda hasta meta.

Lo de Wilco Kelderman es otro episodio más de estrella neerlandesa muy prometedora que queda en lo que pudo ser

Conseguir pisar el podio del Giro tiene mérito, pero la cosa, ya incluso antes de vestir el rosa, se vio que le quedaba grande a una ciclista que si una cosa ha tenido son ocasiones de brillar y liderar estructuras.

Desde sus ancestrales abandonos cuando le tocaba trabajar para otro, a las veces que tuvo en la mano el liderado del equipo y no dio la talla.

En el Stelvio, el propio Kelderman se preguntó el motivo por que Hindley no le esperó, cuando en la misma recta de Piancavallo el ataque que Kelmderman le propicia a Tao en el tramo final fue la misma evidencia que el australiano era mejor baza por donde se mirara.

Otra cosa es lo que sucedió en el Stelvio y Sestriere entre Hindley y Tao, y es que en ciclismo las apariencias engañan, y mucho.

La soltura que apreciamos en el aussie nunca se trasladó a al carretera, Hindley pudo ganar en Cancano a Tao, pero en Sestriere, fue incapaz de sacar los segundos que le hubieran dado chance en la crono.

Visto ahora, tirando una semana para atrás, claro que Sunweb cambiaría cosas del tramo final del Giro, pero ¿quién esperaba este rendimiento de su puntal australiano?

Decir que el Giro 2020 es el Giro de Tao sería incompleto sin reconocerle mérito a Hindley, joven y pizpireto sobre la bicicleta, otro nombre para esa madeja de campeones que no para de crecer y que en 2021 tendrá que poner a cada uno en su sitio.

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El Giro de Tao Geoghegan, un triunfo justo y digno

Tao Geoghegan Giro JoanSeguidor

Tao Geoghegan hace suyo el Giro por estar en el sitio adecuado en el momento justo

Que le quiten lo bailado a Tao Geoghegan en este Giro de Italia, que le digan lo que quieran, que le cuenten que no estuvieron primeros espadas, que la carrera se corrió en una zozobra fuera de lo normal, que las sorpresas tomaron la escena,.. que le digan lo que quieran, por que ha ganado el Giro de Italia.

Y eso, por muy inesperado que resulte, es un pelotazo, una victoria mayúscula de esas que te sitúan en los libros de historia para siempre, en lo sucesivo cuando Tao vaya a eventos, le inviten a conferencias, presente el libro de un amigo le introducirán como «ganador del Giro».

Tao Geoghegan ha ganado el Giro por que lo ha cubierto en el menor tiempo posible y por algo tan sencillo como que él estaba ahí, otros no.

Se presentó en la salida de Monreale con la misión de arropar a Geraint Thomas que no dio más allá del Etna, por caída, y fue creciendo día a día hasta darse cuenta en Piancavallo que aquellos que se tenía por capos de la carrera eran gigantes con pies de barro.

Si en el Etna veíamos una carrera entre NibalI, Fuglsang, Majka, Pozzovivo, Kruijswijk… la tercera semana hizo las veces de juez de paz.

Tao Geoghegan salió despreocupado por la general, pero una carrera es la suma de tus circunstancias y las que te rodean, el londinense navegó por ellas y acabó enfundándose un rosa que le marca un antes y un después.

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¿Dónde ganó el Giro Tao Geoghegan?

El día clave fue Piancavallo, con una limpia demencial, gentileza del Sunweb en manos, especial de Jai Hindley, Tao se percató que ese vacío de poder le llamaba para empresas mayores, del calibre de la general de un Giro.

Y se puso a hacer, en una carrera asimétrica, si se pasó dos semanas sorteando dificultades y quemando etapas, los últimos seis días fueron otra cosa.

Le gestión ya no era de quemar días, consistía en ganar el Giro de Italia y en este escenario, totalmente inesperado, Tao dio la talla.

Estuvo en el sitio acertado en el momento adecuado, y pam, un Giro de Italia le cae en las manos para cambiarle para siempre la vida, lo que pase mañana será harina de otro costal, ahora este pálido londinense integra una nómina selecta de corredores cuyo apellido figura en letras doradas en ese trofeo en espiral que el mejor del Giro se lleva a casa para siempre.

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El Giro 2020 pone a Tao Geoghegan en la senda de los grandes campeones que han vestido alguna vez Castelli para conquistar la que llaman la carrera más dura en el país más bello del mundo.

Una historia de éxito y artesanía que se remonta al primer «traje» completamente ciclista vestido por Alfredo Binda, el fenómeno del ciclismo hace más de cien años que hizo de este deporte un arte.

En 1939, Armando Castelli creó el primer germen de lo que sería la empresa del escorpión en el logo, la marca que empezó a crecer por el pecho de los grandes campeones a partir de los setenta, haciendo visible lo que antes habían vestido figuras como Anquetil, Bobet, Geminiani y el dúo de la «belle époque» Coppi & Bartali, que tuvieron en la firma situada al norte de Venecia un nexo común en su enconada rivalidad.

La historia de Castelli prosiguió con grandes nombres e innovaciones

Las primeras prendas de licra se comercializaron en los setenta, años después Bernard Hinault ganaba una Flecha Valona con el primer cortavientos de la historia y Francesco Moser, una Roubaix con las primeras prendas térmicas.

Todas con el escorpión de Castelli en el pecho, como los que ganaron el Giro y el Tour a caballo de los ochenta y los noventa.

Castelli vistió de amarillo a Greg Lemond esa tarde que remontó el Tour a Fignon, al igual que Miguel Indurain en su primer Giro.

Con Tao Geoghegan, son tres Giros los que han decantado en la balanza de Castelli en estos años: Hesjedal en 2012, Froome en 2018 y ahora este londinense que cambia su estatus para siempre.

Un Giro le contempla.

Giro: Chris Froome estaría orgulloso de Tao Geoghegan

Tao Geoghegan Giro

Tao Geoghegan, el ciclista más similar a Froome, tiene el Giro al alcance

Jai Hindley y Tao Geoghegan llegan empatados a la crono final del Giro de Italia, un trámite de menos de veinte kilómetros por una Milán que supongo lucirá desierta y en alarma.

Dicen que una carrera igualada es espectacular, cosa que ya hemos visto no siempre sucede.

El desenlace de Giro 2020 está siendo igualado y espectacular

Llegan empatados después tres semanas de competición, tres semanas después del arranque siciliano, del deshoje de la margarita de los favoritos, que iban dejando la carrera etapa tras etapa, tres semanas después de los miedos a que la burbuja quebrara y tres semanas después que dos estructuras, Sunweb y Grenadier, hayan demostrado la cintura que se le supone a los grandes equipos.

Un margen de maniobra que muchas veces damos por descontado, pero que no siempre es tal, no al menos en la medida que se necesita.

Grenadier salió con el gran favorito, Geraint, y lo perdió: si nada falla van a ganar el Giro más siete etapas, contando la crono para Ganna.

Sunweb pensó en Kelderman, pero en el Stelvio tuvo la lucidez de dar a paso a Hindley, quizá tarde, después de quemarlo en Pincavallo, pero al menos rompieron el plan inicial y tiraron con el nuevo.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Sea como fuere Tao Geoghegan y Jai Hindley ya tienen trenzados sus caminos

Entiendo que mantienen una cordial relación, eso se ha visto en el pelotón estos días, pero ahora tienen mucho de qué hablar y qué compartir.

En todo caso el sucedáneo de tres llegadas a Sestriere no fue más que la prolongación de lo visto en Cancano-Stelvio.

Los dos mejores se acabaron imponiendo con la guía de un Rohan Dennis que pasa a la historia como uno de los gregarios más decisivos que hemos visto nunca.

En el mano a mano de los dos mejores, las sensaciones no se trasladaron a la realidad.

Jai Hindley lo intento tres o cuatro veces, con diferentes intensidades, el segundo ataque fue duro y largo, pero no tuvo con qué dejar a Tao Geoghedan.

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Es curioso, Tao Geoghegan Hart, pálido y desgarbado, un clon londinense de Chris Froome tiene todos los números para suceder al maestro.

Ha sabido gestionar una carrera que requería muchos recursos, ha ido progresando en medio de la zozobra de favoritos caídos, tiempo adverso y sustos por la pandemia , se postuló en Piancavallo, emergió en el Stelvio y cuando muchos le dábamos por sentenciado ante Hindley, acabó no sólo aguantándole todos los ataques, también le ganó en Sestriere.

Pero este retrato no sería completo sin mencionar a alguien, a un australiano talentoso y tocado por las hadas, Rohan Dennis ha solventado un año en blanco en dos días, decantando la frágil balanza que puede decidir un Giro.

Si Tao se viste de rosa bajo el Duomo de Milán, ya puede dedicarle una maglia Dennis.

Imagen: FB de Giro d´ Italia

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En Giro en la fina línea entre el amor y odio

Giro Italia etapa

Es muy difícil entender este recorte de la etapa del Giro

No han pasado ni 24 horas del monumento al ciclismo que fue la etapa del Stelvio, entre las nieves otoñales, con la carrera destrozada, que el Giro de Italia ha desmontado parte de la magia y la química que había surgido entre los corredores y la afición.

Todo lo que ayer era admiración y exclamaciones, se ha agriado de golpe, como la meteorología en Lombardía, oscura, gris y densa, con la suspensión de más de cien kilómetros de la antepenúltima etapa del Giro de Italia 2020.

A 48 horas de Milán, con algunos descontando los minutos para coger las vacaciones, parte del pelotón, que no todo, se ha plantado.

Quedan un par de etapas por delante en las que, si todo marcha como se espera, se la jugarán los primeros de la general, estando la crono adjudicada ya para Ganna.

Antes de las mismas se planeó un trayecto  de 260 kilómetros, distancia de Tour de Flandes o Lieja en la recta final del Giro.

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Primero de todo convendría revisar ciertas contrataciones y compromisos que la carrera adquiere, por que una etapa así, en vísperas de la traca final, tras  lo de ayer, no acabo de verle el sentido.

Dicho esto, esta jornada del Giro de Italia 2020 estaba ahí desde el inicio, incluso desde antes del aplazamiento, no ha caído del cielo, como el agua que remojó los ciclistas y enfrió sus ganas de competir esta mañana.

Nada de esto es nuevo, se sabía de antemano.

Yo no me atrevería a calificar el plante del pelotón como una vergüenza, sinceramente, más que nada por que muchas veces, hablamos de las cosas de una manera u otra, sin saber lo que se cuece ahí dentro.

Lo que sí diría es que es muy extraño todo, una cancelación de parte de la carrera, todos al coche y salida más adelante.

Un situación mejorable, que no habla bien del colectivo ni de sus representantes, moviendo cielo y tierra cuando han salido en condiciones mucho peores.

Algo así sucedió en una Milán-San Remo y el resultado lo recordamos, sólo decir que ganó Ciolek habla de lo extraño de aquel día.

Entonces la caravana se paró en las llanuras lombardas, rumbo al sur, por que la nieve empezaba a cuajar y a dificultar la marcha de verdad.

Esta vez se ha hecho una interpretación que los que estamos fuera entendemos muy laxa de la situación, y no sólo eso, nos ha llamado la atención lo solícita que ha estado la organización para dar la salida y cumplir con la población de inicio, hacer unos kilometrillos y volver al coche.

Luego todo eran quejas, pero RCS, que debe tener un agujero en las cuentas importante con tantos giros argumentales, no presionó echando mano de los equipos que sí querían salir.

Como dijimos no todo estuvieron de acuerdo.

Se adujo temas de salud, de debilidad de los cuerpos de los ciclistas y las condiciones meteorológicas, sentando un precedente que sería muy peligroso si no se tramara en plena pandemia.

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Podemos imaginarnos lo que siente un ciclista cuando se levanta tras el palizón de ayer, y ve el día de plomo pensando en los 260 kilómetros que le esperan, pero amigos, son profesionales, e igual que otras veces clamamos contra lo poco que importan el ciclista y su salud en tantas y tantas decisiones, creo que no es de recibo esta cancelación.

No de la forma que se ha dado.

Dicen desde la asociación de ciclistas que el espectáculo no se ve perjudicado, a otro con ese hueso, es imposible que con cien kilómetros menos, más el recorte de dureza de mañana, las cosas resulten igual que si se siguiera el plan establecido.

Lo triste es que toda la admiración que emergió ayer se ha tornado en crítica, por que al final se toman decisiones y pasan cosas, unas cosas, a las que encontrarle explicación resulta muy difícil.

El respeto por el ciclista, su profesión y su salud se da por descontado en este mal anillado cuaderno, pero hay momentos que este circo nos deja sin argumentos para defender a los artistas.

Y éste es uno de ellos.

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Esas etapas que sólo el Giro nos sabe regalar

El Giro 2020 está entre Tao, Kelderman y Hindley a tres etapas de Milán

Cuando al inicio del Giro 2020 reseguíamos en recorrido de esta edición otoñal, mirábamos las etapas y pensábamos en lo que podría ser, la jornada del Stelvio, obviamente tomaba el protagonismo que esos 2700 metros largos merecen.

Con una carrera llena de incertidumbres, con la consulta diaria a las predicciones del tiempo y el seguimiento de los PCR´s como espada de Damocles, celebrábamos que tres jornadas de la semana final estuvieran por encima de los 200 kilómetros subiendo y bajando por Alpes y Dolomitas.

Un canto a la esencia de las tres semanas, de las grandes vueltas de siempre, del fondo extremo con la posibilidad de una sorpresa en cada momento.

Y eso ha sido la jornada del Stelvio: ante la certeza de que la jornada de Sestriere ha perdido su cuota francesa, un día de todo o nada en la que las caretas han caído y los corredores han llegado de uno en uno.

Movieron el árbol los Sunweb, ya en el falso llano hacia el inicio del gigante, y las explosiones se sucedieron, cuando aún quedaban todos esos «tornanti» del Stelvio arriba, muy arriba.

Sunweb descolgó a todos, reventó la concurrencia, salvo a Teo Georhedan, y aquello fue un poema: a ritmo, sin necesidad de estridencias, rompiendo la resistencia del líder Joao Almeida, que comprendió la intimidación que implica esta gran montaña, desde muy abajo, al tiempo que caían Nibali, Fuglsang, Majka y cia.

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Hubo dos claves que desembocaron en lo que hemos visto y habremos de ver

Hecha la limpia, apareció un actor inesperado, un croner en horas bajas, o menos claras, como Rohan Dennis que hizo un trabajazo, el trabajo del año, para Tao, acabando de rematar a todo aquel que iba en el alambre.

Dennis precipitó las cosas en Sunweb, que no tuvo problema en dar carta blanca a Hindley cuando Kelderman, otra vez, empezó a flaquear.

 

Otros habrían muerto con el plan inicial, el Sunweb no, cambia guiones sobre la marcha, según dicta la carrera, eso no es muy usual.

El neerlandés Kelderman es el nuevo líder merced al freno de su compañero a Tao, pero va justo, muy justo y con lo justo, deambula con una grande a su alcance pero el agua cuello.

Párrafo a parte merece Jai Hindley, el hombre del Giro, pase lo que pase hasta el final, un ciclista que saca y remata los córners, que ha dado un paso que, sinceramente, en este mal anillado cuaderno nunca imaginamos.

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En un Giro sin estrellas, de terceros y cuartos espadas, como no se cansan de repetirnos, hemos visto una de esas etapas que te reconcilian con el ciclismo de verdad, el de fondo real y dureza acumulada, en una jornada que distinguiremos en el futuro por sus explosiones y sorpresas.

Un premio que nos llega ya en octubre.

Sólo mirar la general habla del espectáculo visto, sacudida bestial con Kelderman, Hindley y Tao en un pañuelo, pero un Bilbao, un Pello Bilbao sublime, a poco más de un minuto, y el resto más allá de dos.

 

-escrito el 7 de octubre-

Las etapas tipo Giro condecen una incertidumbre impagable

Etapón del Giro de Italia nada más pisar el continente, una de esas «etapas Giro»…

Esto es el Giro, 225 kilómetros desde la punta de la bota hasta la planta de la misma sin descanso, ni un metro de llano, control imposible, carreteras ratoneras, Calabria en estado puro.

Son esos días de doble filo, un placer para el espectador, una tortura para los ciclistas, si bien estos serán conscientes del espectáculo que estarán ofreciendo.

En 2013, cuando Bradley Wiggins desembarcó en Italia como ganador de Tour y toda la armada a su alrededor, el naufragio se inició y se consumó en estas etapas, trampas a nuestros ojos que nadie, ni el bloque capaz de bloquear el Tour, puede controlar.

Hace unos días hablamos de tres etapas que el Giro sigue trazando que el Tour se ha olvidado hacer.

Todas en el tramo final de la carrera, pero ahí está esta trampa de primera semana y una general que Sicilia ha dejado sacudida, por que si Joao Almeida lidera, los favoritos no le tienen lejos.

Con Geraint fuera y Simon Yates en el alambre, que no descartado de todo, cabrá ver qué trama el maestro Vincenzo Nibali en una de esas jornadas que en tiempos no tan lejanos retratarían su grandeza ante el tablero y la pizarra.

No es el mejor Nibali, la edad pesa, pero a su favor tiene esa sapiencia tanto del lugar como del oficio, y al mismo tiempo una pléyade de rivales que aún no ha demostrado solidez en grandes vueltas y ahí van Kelderman, el mejor situado de todos, Pozzovivo, excelentemente recuperado de su caída en el Tour, Fuglsang, que ya ha quemado muchas oportunidades en estas citas, Mc Nulty, incógnita, Kruijswijk, queremos creer que irá a más, y Majka, un ciclista que cuesta querer.

No son la primera línea del ciclismo mundial, pero nos prometen buenos ratos y emociones, en el Etna se han movido más que muchos de os favoritos del Tour en tres semanas y es que las etapas que definen el Giro motivan que en Italia disfrutemos generalmente la mejor grande del año.

 

-escrito el 2 de octubre- 

Equilibrio, fondo y dureza marcan el Giro frente a un Tour cada vez más empobrecido

En la semana que arranca el Giro, sabido es que «le Tour c´est le Tour», sólo hay que ver cómo han acudido todos a la llamada de la primera edición de septiembre.

El Tour es la excelencia en el ciclismo y un precioso y cuidado publirreportaje de Francia que gustosamente nos tragamos, trasladando la perentoria necesidad de planificar tus próximas vacaciones en el país vecino.

Sólo hay que ir a una librería de Londres y Armsterdam, donde la literatura ciclista trepa por los estantes, para ver el porcentaje de libros que hace referencia al Tour, llegando incluso a la redundancia, tratando temas mil veces comentados, divulgando anécdotas que nos sabemos hace años, hablando de puertos cuyo perfil dominamos con los ojos cerrados…

Es una pista, quizá la menos representativa, otras hablan de una carrera de cuyas andanzas sabemos más allá de los círculos estrictamente ciclistas, una carrera que encumbra leyendas al mismo ritmo que las entierra.

La competición en la que todos piensan cuando un baby explota es el Tour, no el Giro o la Vuelta, ni siquiera las clásicas.

Pero no por esa áurea el Tour es intocable, ni merece crítica, cuando se la gana a pulso…

Los recorridos de la mejor carrera del mundo no dejan de empeorar, a la salida casi total de la contrarreloj, el Tour que encumbró estilistas atemporales como Anquetil o Indurain, se suman las llegadas en alto sin solución de continuidad y la erradicación de las etapas antaño imprescindibles, aquellas que encadenan dureza, puertos, metros y desnivel suficientes para que la carrera llegara en goteo a meta.

Jornadas como la de Val Louron, Tour del 91, o de Sestriere, al año siguiente, jornadas que encadenen Glandon, Galibier y Alpe d´ Huez, o los colosos pirenaicos, desde Tourmalet a Aubisque siguiendo por Aspin o Peyresourde o Luz Ardiden, por el otro lado.

Si son puertos y geografías que nos sabemos de memoria.

En este Tour 2020 sólo una etapa podría cumplir ese perfil, el de la Col de la Loze, con la Madeleine en medio, pero ya está, punto, sin más margen que 168 kilómetros, distancias a todas luces pequeñas para una carrera que presume de ser la guinda del gran fondo y la agonía que define este deporte.

Y en este terreno, no queremos entrar en otros, el Giro le ha comido la tostada al Tour.

La carrera italiana no tendrá la nómina de la francesa, siempre ha sido así, pero un ojo sobre su perfil es una gozada de equilibrio y respeto a los principios que definen las grandes vueltas: fondo, dureza e igualdad de oportunidades.

Y sobre ese triángulo el Giro dispone de tres cronos, una al inicio, en cuesta abajo, ojo, otra en el ecuador, poco más de 30 kilómetros y el epílogo en Milán, 16 kilómetros que cambiaron el nombre del ganador en el último momento un par de veces: de Purito a Hesjedal y de Nairo a Dumoulin.

Pero hay más, hay etapas de manual para una gran vuelta, y más para el Giro de Italia, etapas que no vimos ni por asomo en el Tour y que nos ponen los dientes largos.

Tras una primera mitad con dureza contenida, el final es tremendo, tanto que siendo para mediados-finales de octubre, crucemos los dedos se pueda hacer.

Piancavallo es un entrante ante los 202 kilómetros que llevan a Madonna di Camiglio, con tres puertos en la ruta, antes del final.

Al día siguiente Laghi di Cancano, con el Stelvio de entremés, el otro día estaba a menos siete en la cima y nevando.

Y el maratón a Sestriere, 200 kilómetros clavados con Agnello, a saber cómo estará, Izoard y Montgenevre antes de volver a Italia.

No es cuestión de decir si una cosa es mejor o peor, el Giro y el Tour hacen sus elecciones, pero los dos beben de la misma historia, la que les ha puesto allí donde están ahora mismo, en lo mas alto, siendo seguidas y alabadas por toda la afición.

Ahora bien, si nos dan a elegir, nos vamos con los ojos cerrados a Italia, por que al menos existe cierto halo de respeto por lo que ha hecho grande al ciclismo y es esa dureza extrema que ha sacado lo mejor de los ciclistas en los peores momentos posibles.

Está claro que el Giro no va a tener la meteorología del Tour, pero si el plan sale como estaba trazado, ya podemos suponer que será un planazo.

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto

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No está siendo un Giro barato, es de circunstancias

Giro Italia Almeida

Todos los ciclistas que disputan el Giro ofrecen más dudas que certezas

Qué Giro tan dispar estamos viviendo.

Cada disputa por una etapa está resultando emocionante, cargada de pasión, con nombres interesantes, desde consagrados como Sagan o Démare a gente que crece tipo Guerreiro, Narvaez y Ganna.

El recorrido contribuye, con perfiles de clásica, una cada día, corrida como tal, junto a una meteorología que le añade elementos de épica como la lluvia y los fríos del otoño.

Un cuadro diferente al de mayo, con la primavera trepando por las montañas, el sol alargando las jornadas aunque meteorología cambiante en las cumbres.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

A la espera de la nueva ronda de test para a Covid19, un elemento que obviamente pesa en el ánimo de la carrera, y lo que pueda ser la última semana, pronósticos hablan de que si el Stelvio parece que se podría subir, no ocurre lo mismo con la etapa que entra en Francia, el foco queda ahora en una general en la que, sinceramente, nada es lo que parece.

Hablamos de una terna de aspirantes, el top 12, es decir los que quedan en cinco minutos o menos, compuesta en su gran mayoría por nombres nuevos en estas lides.

A excepción de Vincenzo Nibali, hablamos de corredores muy jóvenes e inexpertos o veteranos con probadas explosiones en otras grandes que disputaron.

Es decir todo en el aire.

Si vemos al líder Joao Almeida, el luso realizó una heroica defensa en Piancavallo, quedándose a siete de meta, al ritmo de Hindley, pero guardando una maglia rosa para la que tenía menos de un minuto de colchón.

Lo cierto es el que portugués se ha ganado nuestro cariño y simpatía, pero no son pocos los lobos que le pueden hacer el lío de aquí al final y no lo decimos por si principal rival, el más cercano, Kelderman que fio toda la subida a Piancavallo a su compañero neozelandés por que no tenía ni para soltar a Tao Geoghegan.

Si con la maglia a tiro, el líder descolgado tan lejos de meta, Kelderman no hizo más, no podemos menos que creer que poco o nada le quedaba en esas piernas.

Curiosamente Sunweb vuelve a optar al Giro el año de la salida de Tom Dumoulin, por que Jai Hindley está a menos de tres minutos del líder, tercero y con una forma que a la vista de todos estuvo.

Él solito lo hizo todo.

Sólo le aguantó el prometedor Tao, el Ineos de la quiniela, que está ahí también, con todo a su favor para ver si esa generación intermedia del equipo inglés toma el mando.

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Bajando en la general Pello Bilbao parece haber tocado techo, con el Tour en las piernas, mientras que Rafal Majka es como el perro del hortelano.

El polaco podría apretar con su compañero Konrad, ambos están a tres-cuatro minutos de Almeida, y junto a los Sunweb son los únicos que podrían hacer pinza.

El resto van solos: Nibali sin gregarios de la calidad de Ciccone o Brambilla y Pozzovivo en un quiero y no puedo, sabiendo que por edad y futuro de su equipo, un NTT que está en la cuenta atrás para nuevo patrocinador, no le quedan muchas más opciones.

Quedan McNulty, incógnita, y Fuglsang, a cinco minutazos, en una historia que ya nos sabemos del danés.

Esto es el Giro 2020 ahora mismo señores, una carrera que es una moneda al aire, donde las certezas que pudiera arrojar la general se pueden venir abajo en cualquier momento, con un pelotón lleno de gente que nunca se vio en una igual.

Sin embargo, es lo que hay, no creo que sea un Giro barato,  es un Giro de circunstancias y ojalá llegue a Milán.

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En la burbuja Giro, cada uno defiende lo suyo

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La burbuja del Giro está sujeta a tantas interpretaciones como equipos compiten

La segunda semana del Giro está cargadita, y no sólo por el tiempo otoñal que se acentúa según se llega al norte, también por la famosa burbuja.

Si ayer mismo nos íbamos a los inputs que nos llegaban sobre la carrera y lo escrupulosa que estaba siendo en la protección de los protagonistas, leyendo otros comentarios vemos que incluso en un tema como éste, de salud de los ciclistas y la caravana, sobre el que puede dictar sentencia el propio gobierno italiano, cada uno se arrima al árbol que más le conviene.

Y así, lo que vimos en la París-Niza, por ejemplo, se repite, cada equipo se preocupa de los suyo y sus dineros y al mismo tiempo se pone presión sobre el Giro, su burbuja y la percepción del aficionado.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Sobre la burbuja del Giro, hemos recortado esta reflexión de Cuadernos del Ventoux en su newlsetter…

En este vodevil de medias verdades y rumores resulta complejo discernir cuánto hay de denuncia honesta y cuánto hay de acusación interesada.

Es probable que la «burbuja» del Giro sea menos hermética que la del Tour 

Pero también lo es que RCS está realizando muchas pruebas. Ayer mismo. Sin positivos. Es decir, algo sí funciona.

Todos tienen incentivos.

Van Emden se mostró muy crítico porque su equipo ya había abandonado la carrera; EF genera ruido y confusión porque ya ha obtenido dos victorias de etapa y ha rentabilizado el impacto del maillot.

El trabajo está hecho.

https://twitter.com/CdelVentoux/status/1317047339195027456

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¿Sunweb? Kelderman tiene opciones de ganar la carrera. Por eso no levanta la voz pese al positivo de Matthews. ¿Vegni y Di Rocco? Necesitan evidenciar que Italia (el Giro) está al mismo nivel que el Francia (el Tour). Que su funcionalidad es la misma.

Para el resto, es una cuestión económica. Lo expresa sin tapujos Luca Scinto, director de Vini-Zabù: «Si yo fuera ellos me avergonzaría. Tienen que respetar al Giro y a sus patrocinadores (…) Si llegamos a Milán habremos dado un gran ejemplo».

Dinero. Supervivencia. Incentivos opuestos. Relatos confrontados. El coronavirus está funcionando como attrezzo para los eternos conflictos del ciclismo. El lunes, PCR mediante, sabremos cómo de probable es que este Giro llegue a buen puerto.

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Estamos ante un Giro «low cost»

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La organización del Giro está dejando muchos flecos sueltos en la edición más difícil

Es triste, pero no lamentable, que haya algún positivo por Covid19 en el Giro de Italia, es triste y entendible, una caravana, tres semanas, de abajo arriba de la bota, un país que no es ajeno a la pandemia que crece por Europa…

Lo raro fue lo del Tour, cero positivos en el pelotón.

Lo raro o quizá lo previsible, a la vista del cerrojazo que en Francia impusieron sobre su mejor embajador en el mundo.

Quienes estuvieron en el Tour de Francia hablan de estrictos protocolos, control perenne sobre quién entraba que no estuviera previsto, llegadas bajo control y salidas muy pertrechadas.

Todo eso salió a la perfección, e incluso se advirtió al respetable sobre los puertos y chillarle al oído a los ciclistas después de lo visto en los Pirineos.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

En Italia se dijo desde el primer día que la Itaca que había establecido la organización del Tour era imposible de establecer en la carrera

No sé, las garantías que se ofrecieron en Sicilia debieron ser las idóneas para los mismos equipos que en marzo declinaron ir a la París-Niza, pero permitidnos que lo dudemos, por que vemos que el paso de los días se llena de sustos y situaciones poco agradables que para desgracia de la competición y los competidores poco tienen que ver con lo que sucede en carretera.

Que diecisiete policías que acompañan al Giro den positivo, cuando se les sitúa en fiestas nocturnas, es una noticia demoledora por sí sola para la organización y pero una gota más en el mar de despropósitos que se están llevando en el Giro más raro y desubicado que jamás hemos visto.

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Esos mismos policías habían estado en el mismo hotel de otros corredores alguna noche.

En su salida de la carrera, los responsables del Jumbo admitieron compartir buffet con algunos clientes del hotel en el que estaban alojados.

Desde el Education First, Vaughters afirma que la UCI no se toma en serio la situación del Giro.

Son cosas que sumadas a la cantidad de gente que vemos en llegadas como Rimini o Cesenatico, dan una imagen de «Giro low cost», como si se hubiera escatimado en medios en una edición que de inicio ya no iba a salir tan rentable como las anteriores: la pérdida de la salida en Hungría habrá dejado un buen agujero en las cuentas de RCS.

Pero ya no es solo la alarma sanitaria, son también accidentes como el de Viviani con la moto, el de Luca Wackermann por un helicóptero que mueve las vallas…

Todo invita a pensar si el Giro de Italia, como vuelta grande que es, emblema de un país de la potencia de Italia, con la situación que estamos viviendo, no está haciendo o dedicando todo lo que debiera a la salud y seguridad del pelotón.

Por que la lista de despropósitos no es pequeña, más cuando la gente mira con lupa la carrera y todo lo que le rodea.

Muchos apuestan a que no se llegará a Milán, nosotros no queremos pensar en eso, pero la organización del Giro es la primera que deja mil dudas por el camino.

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