Este Astana nos recuerda mucho a la ONCE

Astana Ion Izagirre JoanSeguidor

De amarillo ONCE al celeste Astana, dos máquinas de ganar en el tiempo

Ya sabéis que en este mal anillado cuaderno somos muy de mirar atrás.

Y vemos aquellos años noventa que arrancaban con algunas de las grandes estrellas invernando a la espera de las grandes citas, desperezando la maquinaria en alguna competición.

Competiciones que en España pasaban por un calendario más o menos fijo: Mallorca, Andalucía, Valencia, Murcia, Setmana Catalana, País Vasco y Aragón.

Un arco de la geografía ibérica que se volvía, generalmente amarillo.

Porque la ONCE, la ONCE de Leaniz, Herminio, Zarrabeitia, Marcelino García, Jalabert, Zulle y compañía no dejaba las migajas.

Recuerdo, creo, una Vuelta a Valencia en la que llegaron a meter cuatro corredores en el top 5.

Exhibiciones de una semana, se cinco días, era la tónica de las temporadas en las que muchos esperaban hasta julio y Miguel Indurain para saber del ciclismo.

Este arranque de campaña de 2019, a la espera de carreras más serias, Niza y Tirreno en breve, el inicio ha sido también monocromático.

No hablamos de amarillo, pero sí de celeste Astana

Hablamos del Astana y sus seis vueltas en el zurrón y no sólo eso, victorias redondeadas con más gente en el podio.

Una actuación coral que nos recuerda mucho a aquella ONCE de los noventa.

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Gorka Izagirre JoanSeguidor

Si Alexey Lutsenko ha sido el coco en el Tour de Omán, ojo con éste en las clásicas, llevándose tres etapas y general, la omnipresencia de Luisle en el arranque de campaña ya le ha dado la Vuelta a Murcia, evitando el estreno de Valverde en casa, al margen de procurar el éxito de otros.

A los hermanos Izaguirre el salto a Astana ya les ha reportado un par de generales: Valencia para Ion y Provenza para Gorka.

Y mientras en la locura del Tour Colombia, Miguel Ángel López salió aupado con un temprano triunfo que seguro le vendrá bien para una campaña en la que tiene que ir a más en las grandes.

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En Andalucía, el indescifrable Jakob Fuglsang se llevó el triunfo a pesar de correr de forma cuanto menos curiosa cuando camino de Granada no esperó compañeros que le ayudaran en la gestión del grupo de cabeza.

Porque en definitiva si algo ha tenido este inicio de curso para Astana ha sido el valor del colectivo, porque a los triunfos se le suman podios y victorias parciales, como la de Peio Billbao, clave en Andalucía, Valencia y Murcia, que arman la actuación más similar los tiempos de la ONCE de los últimos años.

Los Izagirre no hubieran corrido para Bernard Tapie

Gorka Izagirre JoanSeguidor

Gorka Izagirre se lleva silenciosamente el Tour de la Provenza

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El arranque de la temporada ciclista lleva un apellido que se repite por donde pasa, el de los Izagirre.

Y no contentos con ello, formando parte de un color que tiñe podios y grandes cajones, porque Astana empieza, como de costumbre, fuerte.

Si Lutsenko sigue progresando en Omán, el celeste será casi hegemónico.

Luisle ganando en Murcia, en su Murcia, escapado con Alejandro Valverde, al que bate además al sprint.

Ver para creer.

Miguel Angel López que sale vivo del caótico final del Tour Colombia para auparse con el triunfo que espero cambie su suerte.

Una semana antes Ion Izagirre, haciéndose con la Vuelta a Valencia, con otros compañeros en el podio.

Y ahora Gorka Izagirre gana el Tour de la Provenza, una carrera singular, de esas que encajadas en febrero, quedan muy bien en el palmarés.

Este año el Tour de la Provenza tuvo un recuerdo claro y significado a aquel equipo que fue La Vie Claire, la ensoñación ciclista del multimillonario Bernard Tapie, una especie de Gil y Gil, pero con mucho dinero, que puso patas arriba el panorama mediático y deportivo francés de los años ochenta y noventa.

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Bernard Tapie construyó un equipo de grandes nombres y mejores sueldos para borrar del imaginario el proyecto de Cyrile Guimard y el dominio de Laurent Fignon.

Y lo hizo con algunos de los corredores que se pasaron por el Tour de la Provenza, a verle y recordar los tiempos que el innovador maillot de la Vie Claire corría por el pelotón.

Un maillot que era como el que vestía al líder del Tour de la Provenza.

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Un recuerdo que se lleva Gorza Izagirre a casa, un recuerdo de los tiempos previos a los de su padre dominando el ciclocross patrio.

De La Vie Claire, de aquellos años, hemos leído y visto mucho, al punto que nos preguntamos si en un equipo así, los Izagirre que son ciclismo puro, podrían haber corrido.

En medio de un panorama en el que nos fijamos en otros muchos, el oficio que estos dos hermanos destilan en cada cosa que hacen, cómo trabajan, cómo progresan, cuales hormiguitas, es algo que sólo puedes querer.

El salto a Astana les ha sentado bien, ya lo creo.

En el equipo kazajo el talento español ha encontrado una salida que en casa no ha sido tal y los Izagirre siguen esa senda.

Puestos a soñar, París-Niza sería un escenario idílico.

Imagen tomada de FB Astana Pro Team 

La Vuelta: La oportunidad de los Izagirre

Ion y Gorka Izagirre La Vuelta JoanSeguidor

La Vuelta llega con los Izagirre sondeando nuevo equipo

Que los hermanos Izagirre son un lujo al alcance de pocos bolsillos lo pueden decir en el Bahrain.

Los guipuzcoanos son omnipresentes.

De febrero a octubre, este año, en especial Gorka Izagirre, el mayor, el que un día nos dijeron tener la posición más bella sobre la bicicleta.

Un ciclista que pisó podios a inicio de año, que fue protagonista en el Tour, que ganó el Campeonato de España ante la armada celeste del Movistar.

Un ciclista que mama el oficio en familia ciclista, con su hermano, ahora en el mismo equipo, con su padre, un histórico.

Mimbres familiares, raíces muy hundidas en el amor por este deporte que obviamente se cotizan.

Y en esa cotización, cabe aspirar a más.

Y en esa aspiración, la Vuelta 2018 llega en un momento oportuno, en la antesala de su posible salto a Astana, y entrando en un top ten de una crono cotizadísima, en el caso de Ion.

Si hablamos de Gorka, poco añadiremos de Ion, que parece haber dado un paso atrás, al menos en el brillo y protagonismo que tuvo en su último año en Movistar, pero las trayectorias no son lineales.

Y Ion tuvo un accidente muy duro, mucho, el año pasado en el Tour de Francia.

Todos hablamos del tortazo y recuperación de Valverde, pero el de Ion Izagirre en Dusseldorf no le fue a la zaga.

Los mimbres de los Izagirre

Lo de Carlos Verona, la salida de Richie Porte del BMC, en esta Vuelta de salidas y fichajes, los Izagirre son eslabón fuerte de la cadena.

Su futuro ahora mismo no sabe qué dirección tomará, aunque se apunten pistas.

Cuesta verles fuera de Bahrain, pero incluso en los equipos de caudal árabe el dinero no es eterno.

¿Qué harán los Izagirre para garantizarse el siguiente contrato?

Con Vincenzo Nibali muy en duda sobre su rendimiento, los Izagirre podrían dar el paso adelante que merecen.

El recorrido no les es extraño.

Tienen etapas muy de su perfil y ganar etapas podría entrar en su radar.

Lo de la general lo dejaremos para el día a día.

Ya sabemos lo que cuesta disputar a tope la Vuelta cuando se lleva el Tour en las piernas.

Si la carrera entrara en sus planes, Ion parece más sólido.

Sin embargo, como los Yates en el Mitchelton, los Izagirre son una baza valiosa en muchas etapas, algunas muy de su gusto.

Para los Izagirre, la Vuelta 2018 es el kilómetro cero de lo que ha de venir.

Imágenes tomadas del FB del Team Bahrain Merida

INFO

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Gorka Izagirre salva el «maillot»

Gorka Izagirre JoanSeguidor

Los Campeonatos de España no caen en el redil del Movistar, pero sí en un ciclista que hasta hace medio año fue suyo, Gorka Izagirre, conocedor de las rendijas que la estrategia azul le podía propiciar.

Sinceramente, nos alegramos mucho del triunfo de Gorka Izagirre.

Por muchos motivos además.

La monotonía, los rodillos, el dominio no va con nosotros, y el Movistar era sin duda el objetivo de todos os favoritos.

Azules en esencia, peleados con el rojigualda de la bandera española, el único equipo World Tour a este lado de los Pirineos, ha dado el nombre del campeón desde 2010 e incluso ha sido cobijo del actual, en 2018.

Hasta hace medio año Gorka Izagirre pertenecía al equipo más potente y quizá por ello pudo dar con la clave en su victoria,

Un triunfo, volviendo al principio, que nos alegra mucho.

Gorka Izagirre conocía al rival

Nos alegra porque abre el abanico, y demuestra que la carrera no debe acabar siempre en las mismas manos.

Ojo porque Movistar podía haber cerrado una década de dominio en el campeonato de España.

No es baladí, aunque se les exija la victoria por el talento que gestionan.

Gorka Izagirre ha ganado porque conocía el rival, porque ha sido valiente  y tenía piernas y porque, para qué vamos a esconderlo, creo que Valverde se equivoca en su último y desesperado movimiento.

Cuando el capo celeste ataca se lleva, nada menos, que al campeón saliente y campeón siguiente a rueda.

Y cuando arrastras esa calidad al grupo delantero es complicado no pagarlo caro.

También nos alegra que Gorka Izagirre gane algo en una campaña en la que está siendo el más propicio de los dos hermanos.

Hace un tiempo, bastante, alguien me dijo: «No es de lo más vistosos, ni de los que más ganan, pero ver a Gorka Izagirre sobre la bicicleta es un espectáculo«.

Aquella respuesta vino a una cuestión sobre ciclistas que trascendieron al tiempo por su elegancia sobre la máquina.

Así fue, ni más ni menos.

Gorka Izagirre fue un prodigio de fuerza y calidad hacia meta, mientras su hermano iba con los capos, mientras Movistar veía cómo se le escapaba una carrera en la que tenía mayoría.

Y eso, propicia a la reflexión, porque en definitiva perder se puede perder siempre, pero carreras tan a favor como ésta, pocas hay durante el año.

Ahora todos a cruzar los dedos por el maillot que en Bahrain le dispongan a Izagirre.

Es una cantinela ya manoseada, y que nada tiene que ver, aquí al menos, con cuestiones de país, colores o identidad.

Es la riqueza en sí del ciclismo, que distingue a sus campeones, haciendo más rico el colorido del pelotón.

Gorka Izagirre llevará el rojigualda en el Tour y espero que esté acorde como la tricolor francesa, la horizontal británica o el «full equip» belga que portó Gilbert hace un tiempo.

No es más que sacarle brillo a un triunfo brillante.

Felicidades Gorka.

Imagen tomada de FB de Merida Bikes España

La hazaña sorda de los Izagirre

Gorka Izagirre Paris-Niza JoanSeguidor

Ion y Gorka Izagirre siempre están delante donde compiten

El bosque no nos deja ver el cielo y el fin de semana de la victoria de Mikel Landa, la primera con Movistar, en Tirreno, el también éxito de David De la Cruz, en su cita con Niza, y la general final de Marc Soler, los hermanos Izagirre son protagonistas perennes de los grandes momentos de la campaña.

Una historia que los dos guipuzcoanos escriben desde la seguridad en sus posibilidades, discreción y trabajo bien hecho.

 

Ojo, atención, con la temporada de Gorza, un par de meses dando argumentos a su equipo por su fichaje, apuntando alto y consiguiendo estar siempre delante.

Ion Izagirre JoanSeguidor

Cuando Richie Porte despegó sus rivales en Willunga Hill, en el caluroso verano austral, Gorka Izagirre ya merodeaba la vanguardia del Tour Down Under.

Gorka Izagirre lleva toda la campaña rozando el triunfo

Desde entonces fijo, por donde ha pasado. Como en Oman, el coto de los Astana.

Pero es que la París-Niza de Gorka Izagirre merece un punto y a parte, una muesca bien marcada y a fuego en su carrera.

Gorka Izagirre ha sido el protagonista total de la carrera  hacia el sol.

Perdió in extremis en las pedanías de París la primera etapa, frente a un tal Arnaud Démare, tricolor en ristre y con necesidad de photo finish.

Y desde ese momento su nombre estuvo en boca del narrador, perenne, fijo, prologando las razones que le llevaron a dejar la comodidad de Movistar, para irse con su hermano a ser protagonista y no estar sometido a jerarquías férreas.

Gorka Izagirre, como Ion, tuvo la carrera en su mano, la tuvo en jaque, en la subida final y descenso hacia Niza.

Un mal paso en una curva les arruinó la fiesta familiar, porque tenían a Marc Soler a tiro y Sean Yates, descolgado.

Los Izagirre se pudieron dejar la París-Niza en una curva

Una situación que hubiera dado como resultado una situación poco dada, dos hermanos en el podio, y perfectamente primero y segundo en la general.

Los Izagirre, expertos bajadores, perdieron la carrera en un descenso y mojado.

Recordaréis aquel día que Ion le sacó de rueda a Nibali en el descenso de Joux Plane porque aquellas bicis eran imposibles de controlar.

Pero ese percance acabó con el sueño y la posibilidad de que Ion Izagirre pisara el podio.

Ion sigue el camino de engrosar un palmarés que perfectamente está entre los mejores del máximo circuito.

No sé si Ion Izagirre un día estará en disposición de ganar una grande, pero su cuenta de resultados habla de un corredor de recorrido con expectativas de mejorar y un perfil de carreras, las de una semana, que también son prestigiosas y necesitan de especialistas.

Ion es sin duda uno de los ciclistas más valiosos del pelotón. Él lo vio claro cuando tomó la decisión de probar en el Bahrain y cuando recomendó a su hermano que probara en el equipo de capital árabe.

Ambos han estado en puertas de ser protagonistas, pero esta loca París-Niza, con su increíble final ha metido y sacado ciclistas de la cabeza de forma histérica, casi tanto como fue la jornada por los alrededores de Niza.

Imagen tomada del FB de Paris-Nice

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El momento de Ion Izagirre

Junto a Gorka, Ion Izagirre vuelve a estar en la palestra

“Yo me di cuenta de lo que era éste cuando pasó a profesionales. Me acuerdo perfectamente. Pasó todo el invierno en Escocia, de Erasmus, y empezó en Mallorca, su debut profesional con el Orbea. En la etapa más dura, la de la Serra Tramuntana, yo estaba en casa y miré la clasificación. Hizo undécimo y me dije ‘huy, este cabrón…’ Después de haber estado todo el invierno en Escocia, que vino como un ceporro y toma. Ostras, este es bueno. Eso la clase. Hay corredores que a la primera ya se les ve”

Esto dice Gorka de Ion Izagirre, su hermano. Lo hace en la charla de Fernando Llamas con los guipuzcoanos.

Ormaiztegi ha sido noticia ciclista este fin de semana de invierno por una blanca y clara victoria de Felipe Orts en el ciclocross de la localidad. Una victoria, una más, sobre el manto blanco que recubre estos días el lugar.

“Izagirre era otro talento natural, el del pedaleo fácil, al que le daba lo mismo una carrera de carretera que una de ciclocross, un chaval al que le veías pedalear y decías: “¡Qué clase tiene!”

Esto lo escribió aquí mismo Unai Yus, en este mismo sitio.

Los Izagirre no son unos cualquiera en ciclocross, son una saga querida y muy nombrada en la zona. Su padre era un excelente especialista en la modalidad, recordado en tiempos de Yurrebaso, ahí es nada.

Sus hijos, Gorka y Ion mamaron esa cultura, y heredaron ese talento. Hace un tiempo recuerdo cuando un lector de este mail anillado cuaderno me aseguró que Gorka era el ciclista con más clase y elegancia que había visto en su vida. Que posiblemente no tendría el nombre de otros, pero que sobre una máquina era una maravilla verle.

Pero mucha gente lo comprobó esa tarde de mayo, mientras matábamos el rato viendo la tele, cuando Gorka ganaba en el Giro de Italia, esa etapa que acababa en un pueblo blanco, de esos que salpican el horizonte del sur de la bota.

Son los Izagirre y la vida sigue para ellos también.

Porque al fichaje de Gorka por Bahrain, se une la recuperación de Ion, uno de los corredores que si habéis seguido mínimamente el hilo de este lugar, sabéis que nos encanta. Ion Izagirre se cayó el mismo día que Alejandro Valverde en el Tour, en la crono inicial, bajo la lluvia de Dusseldorf, parafraseando a Perico, en una de esas tarde del “verano alemán”.

Se fue al suelo y se hizo mucho daño, pero tuvo su accidente el mismo día que Valverde, y eso le relegó a un segundo plano en los titulares, cabeceras y corazones. Sin embargo, si hay un ciclista con enorme potencial y talento en el pelotón español, ese es Ion, un ciclista top contra el crono y con cuajo en la montaña.

En la charla de Marca describe su calendario, y marca el Tour para ayudar a Vincenzo Nibali, a quien hacíamos más en Italia, pero ojo, porque si el siciliano señala un objetivo es porque lo ve plausible.

Ion a merced de Nibali, como si estuviera para Nairo o Valverde, espero que al menos tenga el margen que merece, o que se gane, como cuando ganó aquella etapa en Morzine, una etapa que recuerdo ganó al propio Nibali, bajo un aguacero, bajando el Joux Plane. Espero que caerse bajo la lluvia de Dusseldorf no nos prive de uno de los corredores más talentosos en esas circunstancias.

Nosotros, desde fuera, siempre hemos pensado que Ion merece más suerte, más jerarquía, pero veremos si en su segundo año en Bahrein tiene lo que pensamos su clase requiere. Tiene camino por delante, y un calendario para ganarse las responsabilidades en las que nos gustaría verle, como en Suiza, en Romandía, en Polonia, en País Vasco y en todas esas carreras en las que demostró que es un ciclista top.

Imagen tomada del FB de Team Bahrain-Merida

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El antes y después para Alaphilippe

Qué bonito luce el corazón de Francia en esta época. Es una tierra maltratada por el invierno, con arboleda desprovista de hojarasca, troncos desnudos y viñedos abrasados por el frío pero con la luz propia de la primavera: una luz que no calienta, pero como que ilumina más, prolonga el verde del follaje e inunda de color la estampa.

La crono que tenía mucho de llano y una exigente subida al final ha sido ese compendio que describimos en escasos doce kilómetros. Una crono preciosa, carrera estrecha, charcos y barro en las cunetas, buen gentío en un día de diario y excelentes ciclistas en liza. Qué envidia nos da la cultura ciclista francesa.

Pero atención porque podemos estar en el cambio de pie de Julian Alaphilippe, un corredor que lleva tiempo llamando a la puerta, casi siempre se le cruzaba Valverde en el camino, y ahora toma el mando. La prueba para este corredor es mayúscula. El año pasado vimos en él la diferencia qe hay entre el Tour y el resto. Alaphilippe delante y fuerte en muchas carreras (Ardenas, California,…), sufre muchísimo en el Tour, una carrera es otra historia.

Para muchos Niza es el paso intermedio que marca el camino hacia la hermana mayor. Quienes han ganado el Tour han tenido que graduarse aquí, o en carreras similares, y la crono de Alaphilippe es un bautismo de fuego. Viste un amarillo que no le será sencillo defender, pero sin duda es una de esas píldoras que tuercen trayectorias.

No lo tendrá, como decimos fácil Alaphilippe, porque entre otros Alberto Contador nunca se pone un dorsal para bajar los brazos. Ya sabéis que con el madrileño acostumbramos a ser críticos, tendremos o no razón, pero verle darlo todo en la subida final por una carrera en la que ya conoce las mieles, es admirable, sinceramente, así lo pensamos. El año pasado se quedó a las puertas de la victoria, esta vez ha tenido dos etapas complicadísimas que le llevan más allá de minuto y medio en la general, pero en ningún momento le ha perdido la cara a la carrera. La vida y sus ciclos, cuantos veteranos fueron derrotados por Contador, joven prodigio, vestido de blanco. Hoy le ha tocado a él.

Una carrera que tiene un segundo bucle apasionante, ya en ruta hacia la costa. Sinceramente esperábamos algo más de Sergio Henao, cuyo derrape en una curva replicó la desintegración de la rueda delantera de Gianni Moscon en la Tirreno. Cosas raras pasan en el Sky.

Sea como fuere que no se relaje Henao, porque tenía la carrera muy a su favor y ahora no está nada claro. Y conviene no relajarse porque está en un equipo donde las oportunidades son escasas, casi tanto como en Movistar, donde Gorka Izagirre ha aprovechado el vacío de poder, con Valverde enfermo y Nairo en Italia, para dar el salto al frente que dio su hermano hace un año. Cuánta calidad en esa familia y cuánto nos queda por ver en una París-Niza que sólo tendría que vestir de blanco a su líder para ser perfecta.

Imagen tomada de FB de París-Niza