Las Bontrager GR2 son para darles distancia y terrenos abruptos

Bontrager GR2

La pasión por el gravel cincela las nuevas Bontrager GR2

Las nuevas zapatillas Bontrager GR2 de gravel están diseñadas para pedalear por las carreteras menos transitadas.
Son ideales para recorrer distancias largas y están repletas de detalles para afrontar incluso los terrenos más abruptos.
Si eres un ciclista con espíritu aventurero, prueba las GR2.
Estas zapatillas lo aguantan todo, desde rutas de varios días por terrenos gravel, hasta carreras de enduro o incursiones en el ciclocross.
Sus principales virtudes…
La horma inForm Race proporciona un ajuste de alto rendimiento, ligeramente más holgado.
Ultra cómodas: el empeine de material sintético aporta durabilidad, comodidad y eficacia del pedaleo.
Inteligentemente rígida: la suela de compuesto de nailon Bronze Series y goma Tachyon te permite caminar con facilidad cuando el terreno se vuelve impracticable.
Ajuste perfecto: el tradicional sistema con cordones ofrece un ajuste fácil y sencillo con guía elástica para recoger el exceso de cordón.
Altamente resistente: el revestimiento de goma GnarGuard en la puntera y el talón protege la zapatilla de la suciedad de los caminos y protege de las abrasiones y de los elementos externos.
Las Bontrager GR2 de gravel ya están disponibles en distribuidores oficiales de Trek en color  negro y oro con un PVPR de 139,99€

Mundial de gravel: ocho motivos para desearlo

Mundial de Gravel JoanSeguidor

La idea de un mundial de gravel abriría la puerta a un ciclismo inédito

 

¿Un mundial de gravel?

¿Por qué no?

La idea cala en la UCI, y se propaga.

Lo cierto es que la cosas no son blancas ni negras, pero las realidades se imponen, desde que el gravel apareciera por primera vez en este mal anillado cuaderno, no ha ha parado de crecer, en adeptos y convencidos.

Ver bicicletas de gravel no es tan complicado, por todos los sitios, por senderos pero también por rutas.

Nos lo dijeron una vez, es el arma definitiva, no les faltaba razón.

 

Y mientras hurgamos entre las razones que le vemos a un mundial de gravel, nos han salido ocho…

La primera…

En la apretada industria bicicletera, el gravel ha sido una de las salidas en un mercado que cada vez nos describen como más estrecho y complejo.

El soplo de aire fresco que le ha supuesto el ancho de rueda les ha abierto la vía que demuestra que, incluso cuando no lo esperamos, la bicicleta es capaz de sorprender y seguir generando negocio.

La segunda…

El gravel es hoy la forma de ocio de cada vez más ciclistas, de hecho la polivalencia de la máquina, con la elegancia del manillar de carretera la convierten en aliado para las ciudades, salidas cortas y atisbo de nuevas pistas y caminos.

Un mundial de gravel apelaría a ese nicho de gente que camina a caballo entre BTT y carretera, cogiendo, en algunos casos, lo mejor de cada casa.

Cruz: todos los portabicicletas 

La tercera…

Un mundial de gravel sería un punto de inflexión para una modalidad que no puede quedar en moda pasajera y sí en un elemento fijo en el paisaje ciclista.

La cuarta…

¿Qué pros disputarían el mundial de gravel?

Se nos ocurren algunos y todos tienen cosas en común: arrastran gente por donde pasan y manejan la bicicleta con una solvencia que enamora.

SQR – GORE

 

El más obvio sería Mathieu Van der Poel, le seguirían Peter Sagan, Zdenek Stybar y Wout Van Aert, sin olvidar ese ciclismo sucio que se practica entre algunos del Education First y otros como Peter Stetina, quien ha dejado la carretera -buen vueltómano él- por las pistas.

La quinta…

Siguiendo con el anterior, sería un mundial de gravel sería una carrera del máximo nivel que premiaría muchas cosas pero ante todo el manejo y la elegancia sobre la bicicleta, algo que no todos valoran en su justa medida y que en este ciclismo donde todo está muy igualado, puede resultar decisivo.

La sexta…

Cuando la gente del Giro creó la Strade Bianche hace ya más de diez años, cuando hace diez exactamente nos brindó aquella jornada de Montalcino, se abrió un camino que ha conducido a una incertidumbre desconocida en el ciclismo, un deporte donde terrenos de antaño ya no rompen como entonces y que necesita meter elementos que desestabilicen.

La tierra es uno de ellos, que si caída, que si mala trazada, que si pinchazo… todos con las orejas tiesas.

La séptima…

El gravel gusta y crece en Europa, pero en USA hay fiebre con la modalidad.

31 de mayo: Girona Gravel Ride, capítulo II 

Sólo hay que ver la presencia de ciertas carreras y lo que mueven en medios tipo Velonews.

Un mundial de gravel sería muy bienvenido en la misma tierra que un día adoptó a Sven Nys a través de Trek.

La octava…

Volviendo a la sexta, sería la culminación de una cultura que se extiende por doquier, que se prendió de forma obvia en el Giro, y que ahora toma las tres grandes e incluso no tan grandes, como la París-Niza.

Hasta el Tour Down Under se lo plantea.

En definitiva, que si el gravel abrió los ojos algún día a los mentores de todo esto, es el momento de abrir brecha, que David Lappartient, el mandamás de la UCI, lo proponga es una buena noticia.

Girona Gravel Ride, por la intimidad del territorio más ciclista

Girona Gravel Ride JoanSeguidor

La Girona Gravel Ride conjuga aventura, paisajes y esencia ciclista

Gravel, también llamado ciclismo de aventuras, de pista y de lugares ajenos al mundanal ruido, gana enteros y en la Sea Otter Europe nos presentan la Girona Gravel Ride.

Gravel y Girona, dos conceptos que caminan de la mano, por pistas de tierra que han hollado grandes profesionales y mejores ciclistas.

Así nos lo explica Jordi Cantal, bombero de profesión, ciclista de vocación, cuando nos explica la génesis de la Girona Gravel Ride, la cuña de gravel en medio del festival de la Sea Otter Europe.

Girona Gravel Ride, el origen

La vinculación de Girona con el ciclismo es binomio que viene de largo.

Jordi entabló en su día amistad con los no pocos pros que instalaban su casa en la preciosa ciudad del río Onyar.

Pros como David Millar, excéntrico, un historia en sí misma, Michael Barry, entre otros,…

«Me pedían ir por pistas en pretemporada, no necesariamente por sendas de mountain bike y sí por lugares singulares que les evadiese de tanta carretera» rememora Jordi.

Han pasado diez años de aquellas salidas de amigos, por medio de sitios inexplorados por el ciclista medio

De aquellas salidas se fue construyendo un acerbo, una montaña de conocimiento que derivó en una propuesta llamada Pirinexus 360, un círculo sobre el mapa que partía de Girona hacia la Costa Brava para luego subir hacia Francia, por La Jonquera, coger la vía verde del Vallespir y volver por Camprodon y Olot.

Un itinerario que fue la suma de vías verdes llegando a los 350 kilómetros.

Una propuesta que el patronato de turismo de la Costa Brava hizo propio en su catálogo y que plasmó en una primera edición celebrada hace ya cuatro años.

La Pirinexus formó parte de la Sea Otter, pero la necesidad de tener la mayor cantidad de horas de sol para su celebración, la ha llevado hasta las fechas de San Juan.

Girona Gravel Ride 2019 JoanSeguidor

Y así se pensó en la Girona Gravel Ride, en la prueba que pusiera de relieve una moda que deja de ser una moda por cuando las ciudades, las carreteras y sobre todo los caminos se pueblan de ese tipo de bicicletas que con manillar de carretera calzan neumático más ancho, y por tanto versátil.

Como dijimos en su día, la bicicleta de gravel supone el «arma definitiva».

Inscripciones

La fecha señalada para la Girona Gravel Ride es el próximo domingo dos de junio en una propuesta de 75 kilómetros por parajes de culto, por Les Gavarres.

Una prueba para la máquina, para el ciclista pero también para sus sentidos.

La muestra fehaciente de que esas bicicletas con simetrías de carretera y generoso ancho para el paso de rueda han venido para quedarse en nuestras

¿Pueden las marcas sacar los ciclistas de la carretera?

Ciclistas gravel JoanSeguidor

Potenciar modalidades como el gravel puede sacar ciclistas de la carretera

Todo surgió en una conversación con una marca de bicicletas, cuyo interlocutor seguro se dará por aludido.

Lo cierto es que la industria de la bicicleta no es la de hace dos o tres décadas.

La importancia que las marcas han adquirido en el ciclismo en general, y en la mente del consumidor, por ende, ha ido en aumento,

En el tiempo, mirando atrás vemos que el gremio de la bicicleta ha sabido orientar, moldear los gustos de ciclistas de medio mundo.

Introdujeron novedades, los calapiés, los manillares de triatleta, y con el tiempo materiales más ligeros, menos rígidos.

Materiales que generan unos debates casi acalorados.

Los frenos de disco son una de las últimas novedades, con no pocas polémicas hasta en competición.

En otros ambientes, las «fatbikes» fueron otro intento, aunque éste sin mucha fortuna.

Comentando, comentando, surgió el gravel y la potencia que está adquiriendo.

Es ahora mismo, me decía mi interlocutor, un nicho, pequeño aún, pero con un potencial enorme.

Es un nicho, sí, como la MTB lo fue en su día, allá por los noventa.

Pero todo surge siendo un nicho hasta que crece y se extiende.

Y el gravel, posiblemente la bicicleta más completa que haya parido la industria, trae consigo otras ventajas.

Ciclistas de carretera que han tenido accidentes, o en el mejor de los casos, sustos que le quitan las ganas de jugarse el bigote sobre el asfalto.

Lleva la bicicleta donde quieras con Nacex

Algunos de esos ciclistas dejan en el garaje la bicicleta de carretera y se proponen otros retos,

La bicicleta de gravel es para algunos la tercera bicicleta, sacarla más a menudo saca ciclistas de la carretera.

El gravel es un goce, un placer para los sentidos, caminos, rectas y ciertas sendas que se abren como la carretera no proporciona.

Es ciclismo alejado de los coches, del tráfico y los nervios, ciclismo alejado de conductores que miran el móvil, que conducen despistados.

En tiempos donde la convivencia parece una quimera, potenciar el gravel desde la industria, como se potenciaron otras cosas, puede ser un alivio para ciertas vías.

Alguien me definió una vez la bicicleta de gravel como el arma perfecta.

Está dicho todo.

Porque la situación es grave, y no pocos ciclistas, conductores y otros agentes de la vía pública están hartos.

Si la industria del coche empieza a diseñar pensando en la seguridad del ciclista con alarmas y sensores que detectan bicicletas en la ruta…

¿Por qué la industria de la bicicleta no puede pensar en sus principales clientes?

Ciclocross: ha vuelto o es que nunca se fue

ciclocross JoanSeguidor

Mov_Gore

Con el otoño llega el ciclocross, la modalidad que sigue recuperando el tiempo perdido

Sobre el ciclocross algunas dudas empiezan a disiparse.

¿Ha resurgido el ciclocross?

Y la respuesta es que sí.

No podemos pensar otra cosa con el frío y lluvias que van llegando.

Un momento del año en el que algunos cuelgan la bicicleta, sin embargo hay otros que saldrán a disfrutar de lo que muchos denominan » la pura esencia».

Es esencia es el ciclocross

Porque el ciclocross es la disciplina del todo y el nada, donde se junta la técnica, la potencia y la sangre fría.

Es una mezcla de asfalto, hierba, tierra y dunas, en convivencia con algunas rampas imposibles, de esas que hacen que poner pie a tierra.

Es la prueba del algodón, implica una gran dosis de técnica, a veces poco apreciable desde el televisor de casa, para salvar la zonas de barro, trazar entre vallas y giros de 180 grados.

En las bajadas vemos que a esto se dedican son buenos o muy buenos.

Si quieres que el neumático no se marche en las curvas de asfalto o embarradas, hay que tener un pilotaje de «formula uno» preciso limpio sin volantazos, de lo contrario el suelo te estará esperando para acariciarte.

Gracias a corredores como Mathieu Van der Poel o Wout Van Aert, que han nacido del ciclocross, éste «cotiza en bolsa».

ciclocross JoanSeguidor

DT-Swiss 2019

Han puesto de moda este deporte, demostrado que teniendo la base, puedes dar guerra y de qué manera en todas las disciplinas.

¿Qué hay en el ciclocross?

Hay sufrimiento donde otros ven disfrute. 

Hay atracción e historia: esta modalidad viene de lejos, nació de la carretera, a finales del siglo XIX, cuando apenas había rutas asfaltadas y donde eran muy común bajarse de la bici para sortear obstáculos.

Partimos de la base de una bici carretera, pero modificándola con neumáticos mas anchos, pasando puentes de freno tipo cantilever o disco y fijando un pedalier más alto, a la vez que unas vainas más largas y una horquilla delantera más separada.

Todo ello hace de la bicicleta de ciclocross una opción más que recomendable para los que buscan un todo en uno.

De aquí que muchos fabricantes estén apostando fuerte por estas bicis en sus catálogos.

Y en medio de todo el gravel

De esta gran demanda, el mercado ha dado un giro de vuelta para toda esta gente que sólo ve el ciclocross desde casa y le gustaría experimentar esa mezcla de sensaciones y dejar por unas semanas las  salidas de un domingo cualquiera.

El gravel: donde la carretera y el ciclocross se unen con posiciones mas cómodas y muchas más combinaciones.

Con suspensiones, neumáticos más anchos, desarrollos propios del mountain bike

La gravel no tiene limites.

Muchos las catalogan de ciclocross y les señalan con el dedo, otros las ven como las gran fondo de la modalidad, pero os diría que en las manos adecuadas, una gravel puede ser el «arma definitiva», tanto que ya hemos visto alguna en más de una competición.

Sea o no la mejor opción, muchos las ven como las compañeras para esos viajes infinitos y es que para gustos colores, pero en el gravel cabemos todos.

Trek Checkpoint, porque el gravel es para mancharse

El placer de rodar por pistas, gentileza de Trek Checkpoint

La primera impresión es la queda.

Eso dicen, eso nos cuentan.

Pasar los dedos índice y corazón por el tuvo horizontal de nuestra Trek Checkpoing… ese ruidito…

Eso es primera impresión, eso es amor a primera vista.

A primer contacto, quizá.

Un ruido suave, tamizado por el relieve de la superficie de un carbono de última generación, el esqueleto de nuestra primera Trek Checkpoint.

Luego, levantar la rueda trasera y dejar la rueda girar, y escuchar ese sonido, de encaje de bolillos, de trabajo casi artesanal, hasta que cada clac se espacia más del segundo y deja de sonar.

Aquí Antonio de Corbike, nos engrasa la máquina…

Esas son impresiones que perviven y vuelven al cerebro de esa Trek Checkpoint recién sacada de la caja.

Luego ese cuadro llama nuestra atención por los acabados y detalles muy cuidados.

Por ejemplo atrás: El freno de disco de la Checkpoint por detrás, permite adaptarse en función del disco que le pongas a la bicicleta.

Cuando hay adaptadores por medio las vibraciones en la frenada se nota. Aquí la frenada es fina.

«Su trabajo a nivel de cuadro supone un nuevo concepto de gravel. Es la suma de detalles: el sistema de la tija, inspirado en la Madone de carretera, las punteras, un pedalier reforzado, la horquilla delantera, el asimétrico de atrás que compensa que la fuerza que se ejerce por el lado derecho de la bicicleta porque está el cambio, la cadena, el desarrollo… todo sufre más. Todo esto se tiene en cuenta en la Trek Checkpoint«

El monoplato es lo suyo, el doble plato siempre sufre algo más…

En Checkpoint hay un amplio abanico

El sentindo del carbono en gravel

Hablé hace años con una persona que fue reclutada por una marca para trabajar los primeros moldes de carbono del mercado.

De eso hace ya quince años.

Fue una persona que, obviamente, viajó a Asia, y me sacó sobre la mesa los entresijos del composite.

Un mundo nuevo, veloz, ligero y lleno de desafíos.

Un mundo sucio, “guarrete” me acuerdo que me dijo.

Porque el trabajo del carbono no es limpio, no en apariencia, tampoco en esencia.

La Trek Checkpoint es para mancharla

Eso es, el carbono hay que mancharlo, dejarle la marca del camino, de la pista y del sendero.

Trazar por él las cicatrices de la ruta y saber que por ese sitio, sólo volverá a pasar ella.

Una máquina completa, la gravel que Trek nos presentó hace un tiempo y cuyos secretos nos desveló en la intimidad de la ruta.

Salir con una Trek Checkpoint, por terreno irregular, bacheado y prendado de gravilla es como cortar la mantequilla con un cuchillo afilado e incandescente.

Trek Checkpoint, las rutas que no se acaban…

Rodar con ella es el gran interrogante en el horizonte, es una duda que te persigue toda la jornada.

Puedes pisar tierra, terreno ondulado, cemento, zona pedregosa y asfalto.

Se pueden incluir todo en la misma salida, y hasta cruzar un río, porque esta máquina es para exigirla.

Permite subir y bajar escaleras con comodidad, no pesa nada, permite manejarla con soltura en las superficies rugosas, cogiendo velocidad con facilidad y manteniéndola sin complicación porque su geometría se concibe para absorber impactos.

La navegación es simple con once coronas atrás, y un manillar ancho y tan acolchado que no castiga las manos.

Coge la bici por arriba y siéntete Boonen en Arenberg, navega por la tierra, disfrutando de cada vibración como si Roubaix estuviera al final de la recta, o por la parte baja, para imprimir velocidad y acoplarse.

Incluso la parte de alta de la manera permite descanso a la espalda en las subidas.

Una pieza total.

Por la ciudad es cómoda, traza sencillo y toma velocidad sin problema.

Entra y sale de aceras de forma sencilla y salta bordillos con eficiencia.

Su cuadro, aunque frágil en apariencia, es robusto y se ideó para soportar las tensiones del cambio de terreno.

La puedes incluso llevar de viaje, hacer el camino de Santiago, u otras rutas.

Está llena de opciones que permiten acoplar alforjas y bolsas que se montan y se retiran con facilidad.

Permite diferentes opciones de montaje de rueda, con horquillas que dan holgura.

Puede haber tantas Trek Checkpoint como usuarios.

El gravel, lo dijimos, es el arma definitiva, la bicicleta que abre el melón, que no escatima posibilidades.

Empiezas la jornada navegando por pistas, cruzas riachuelos, afrontas superficies complicadas y acabas subiendo un puerto, exhibiéndote entre “carreterros” subiendo a tren o haciendo series.

Es el ciclismo de 360 grados, el que te permite tocar el terreno, parar cuando te convenga, tomar una foto si te apetece y forzar el límite, porque la fiera toma velocidad con soltura.

El que te permite beber de cada sorbo de la felicidad que propina la bicicleta.

 

 

El gravel, ese gran desconocido

Si me pedís diferenciar entre ciclocrós y gravel, decir que el segundo es exploración, viaje, descubrimiento… Es decir tengo una bici que pasa casi por cualquier lado, límites pocos. En cambio ciclocross es una modalidad deportiva muy concreta y definida que estos días vive sus mejores tiempos.

No creo que el gravel se deba ceñir a otoño, por mucho que se relacione con el ciclocross. Se trata de una actividad para hacer en cualquier momento del año. Es una bici ideal para viajar, o para lo que sea. Eso sí, para disfrutarla nada mejor que tener tiempo para ella, da mucho de sí.

Si fuese un ciclista de carretera, diría que la gravel sería una bici de carretera «potenciada». Nos da opciones que una de carretera no nos puede ofrecer, pisar otros terrenos, tampoco dignos de BTT, pero más rugosos, bordillos, pistas…

Si fuese un biker sería una mountain bike «limitada», porque, como digo, hay sitios por donde pasa una BTT que la gravel ni se imaginaría.

Pero debemos quedarnos con la generalidad, y aquí tenemos una bicicleta que en su conjunto es una opción mucho más polivalente que las otras dos cuando quieres montar por sitios no muy técnicos y a unas velocidades altas. Perfecta para “navegar”, además de darte la opción de ser la bici ideal para viajar ligero y rápido. Digamos que es al alpinismo, el ciclismo en estilo «alpino».

Gravel es la polivalencia y es la rapidez.

Un cicloturista normal que tenga un mínimo de interés por la exploración, en España sería un rara avis, encuentra en la bicicleta de gravel su compañera perfecta. Con dos juegos de ruedas puede tener una bici de carretera con un peso de lo más decente y “ultracómoda”, y con unas ruedas de 38 o 42 «casi» una mountain bike.

Aquí tenemos poca gente consciente de lo que puede aportar este tipo de bici. Es todavía una modalidad muy joven en nuestro mercado y, como ya sabemos, el ciclista medio español es muy competitivo. En mi opinión la gravel tiene otro carácter, independientemente de que luego también se hagan carreras, y ese espíritu es más libre, más a tu aire.

Como digo en España el grave está en un momento incipiente. Sólo hay que ver el tipo de mercado que tenemos, muy conservador. No hay más que ver la que se lio con los discos aquí, cosa que no ocurrió en ningún otro país.

Imaginemos que hablamos de una bici de carretera tan «pesada» o con una mountain «sin suspensión», que es como muchos la percibirían.

A nivel de ventas, por lo dicho antes, creo que va a crecer muy poco a poco por el tipo de ciclista que tenemos, pero hay margen.

Todo se andará, o al menos eso espero.

Por Oskar Aguiriano

¿A dónde nos lleva la bicicleta?

En los últimos 100 años, el universo de la bicicleta ha experimentado muchos cambios en muchos aspectos. Hemos visto como en sus inicios, la bicicleta pasó de medio de transporte a elemento deportivo y desde este punto se ha ido abriendo el abanico para tocar todos los palos del ciclismo y volver a ser un puro un medio de transporte. Sin embargo, este rápido resumen no esconde una interesante una evolución tecnológica que ha sabido responder a cada una de las necesidades que se han ido planteando.

De forma somera podemos decir que las bicis que estaban pensadas para moverse por las ciudades en los primeros años del nuevo siglo, del siglo XX, ese que marcó a tanta y tanta gente. Las personas cubrían trayectos entre pequeños pueblos y para ello no necesitaban una gran complicación: sobre un cuadro más o menos pesado unos pedales, unos frenos, un par de ruedas, un piñón y poco más.

Pero llegó un día en que un grupo decide que esto es poco, que sabe a poco, y esta pléyade de locos se lanza a crear las grandes gestas ciclistas, surge el Tour, el Giro, las maratonianas clásicas, la competición. Y fruto de las exigencias crece la necesidad de evolucionar las bicicletas hacia maquinas más ligeras, con más rango de piñones y con mejores frenos.

Muchos más años después aparece otro tipo de bicicleta. Nacen con las nuevas modalidades: cicloturismo, BMX, trial y MTB.  Estas disciplinas aportan cosas nuevas, aparecen nuevos materiales, nacen los pedales automáticos, llegan los grupos de cambio y los tipos de freno. Todo se va adaptando a las nuevas disciplinas. Por cambiar, cambia hasta la posición en la bicicleta: nuevos manillares, nuevas geometrías en los cuadros, nuevos diámetros de ruedas, nuevas relaciones de desarrollo.

Esta evolución llega en todas las direcciones, incluso desde dentro de las propias disciplinas. Del BMX sale el freestyle y la modalidad de race –las carreras de toda la vida. En BTT  se bifurca hacia el descenso y el cross country. En la carretera aparecen las bicis de crono cuyo manillar de triatleta pusiera en ristre Greg Lemond hace 25 años. La pista también evoluciona. Todo tiende a ser cada vez más específico.

Hoy, cuando parece que la cosa ya está tocando techo, ya tenemos frenos de disco hidráulicos, cambios electrónicos que se pueden programar para que cambien solos, parece que sólo nos falta que estos sean inalámbricos. Cuesta imaginar por dónde pueden ir los tiros.

¿Qué está por venir?

Como en toda evolución, lo que toca es la fusión. Parece que las diferentes disciplinas se empiezan a mezclar ante la fuerte influencia del ciclismo urbano: todo tiende a hacerse uno. Podríamos decir que lo nuevo se llama “gravel”, algo así como una versión renovada de la apolillada palabra de “cicloturismo” aunque con matices. Hoy, la bici más polivalente para un ciclista es la bici de gravel, sino la de ciclocross, de la misma manera que en la montaña ha aparecido el enduro.

¿Por qué tienen tanto éxito las bicicletas de gravel o ciclocross?

La respuesta es muy sencilla: lo tienes todo en una. Son máquinas cómodas y versátiles, puedes ir por asfalto y tierra por las ciudades. Las puedes sacar de viaje colgándolas unas alforjas e incluso acoplarlas mil cosas útiles para el día a día. Son bicicletas robustas y agradecidas a la hora de conducirlas. Con un simple cambio de neumáticos, la conviertes en una bicicleta para explorar caminos boscosos o pistas forestales. ¿Qué más se puede pedir?

¿Estamos ante la bicicleta perfecta? ¿Es el último eslabón? Abran sus apuestas.

Desde Barceloneta Bikes

Imagen tomada de www.gravel.cc

INFO

Lleva tu smartphone bien fijo al manillar de tu bicicleta

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El nuevo pack de Tigra de Ksix es un excelente elemento para llevar fijadísimo tu Smartphone al manillar de tu bicicleta. Con un recubrimiento fuerte y robusto te evitas que un golpe perjudique tu móvil y con una fina capa puedes interactuar con el mismo sin problema. Este pack existe también para correr a pie. Te ajustas el brazalete –tema que no resulta conflictivo ni siquiera en invierno cuando salimos con más capas- a través de un sistema de rosca que te permite desenganchar tu móvil sin problema y comprobar el ritmo y los kilómetros al momento. Incluso para los que más en forma estén, responder al teléfono si se diera el caso.

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