¿Y si vuestr@ compañer@ de fatigas se comprara una e-Bike?

Con una e-bike te puedes plantear rutas más largas y compañeros de fatigas que no imaginarías tener

Pues eso… ¿cómo os lo tomaríais?

Sí, hombre, que vuestro/a cuñado/a, o pariente, se comprara una bicicleta eléctrica, o vuestro/a mejor amigo/a, compañero/a de club y de fatigas, de muchas salidas  y  de muchos kilómetros juntos encima de la bici.

De muchos sudores, esfuerzos y sueños compartidos.

Y con la de piques que habéis tenido juntos ¿verdad?

SQR – Cerdanya Cycle

 

¿Qué haríais vosotros?

¿Os compraríais una también para estar a su «altura» en los puertos?

¿Dejaríais de salir con él?

¿Le diríais que con vosotros no cuente?

¿Os enfadaría o molestaría?

¿O podríais pensar que es igual, que como estáis más fuertes que él -o ella- le vais a seguir dando cera en las subidas?

Aunque la verdad es que esto último parece poco probable.

Por este motivo, hemos querido pulsar la opinión de muchos ciclistas, o cicloturistas de este país para comprobar, de primera mano, cuál sería la reacción ante un hecho así, en el que seguramente, al principio, quedaríamos bastante perplejos y sin poco margen de maniobra porque, evidentemente, la sorpresa sería mayúscula.

Lo que viene a continuación es un resumen de las respuestas vertidas por los miembros de un reconocido foro de ciclismo.

¿Preparamos palomitas?

DT-Swiss 2019

 

Hay de todo.

Respuestas chocantes, divertidas, locas, delirantes, agresivas, serias y hasta razonables.

Hay algunos que piensan que este hecho no les afectaría demasiado, que les daría igual si no hace el “mónguer” por llevar motor y que mientras no tense el ritmo hasta que se haga insoportable, y se le pudiera seguir, no tendrían problemas, la verdad.

Aunque esto no es para nada fácil y no siempre el que lleva la e-Bike se comporta de manera cívica.

Hubo alguien que explicó su amarga experiencia con su compañero de salidas de siempre:

“Cuando íbamos con la flaca subiendo algún puerto yo lo ascendía a 15-16 km/h y él lo subía a 12-13 km/h, pero yo me adaptaba para ir juntos y  charlando, porque a mí no me molestaba para nada ir a su ritmo, ya que yo salgo a pasear y pasarlo bien. Pero esto se acabó cuando pilló la eBike. Las siguientes salidas cambiaron por completo y  era él quien se ponía a subir nada menos que a 25 km/h. Yo intentaba seguirle a 18-19 km hasta que no podía más y reventaba. Por eso ya llevo dos años que ni salgo con él ni quiero verlo ni tomando una caña. Esto es un claro ejemplo de lo que pasa cuando el que tiene la eléctrica cambia su forma de ir en bici cuando va con su gente”.

No puede tener más razón, ¿cierto?

Otros medio en broma, medio en serio, no aceptarían de buen grado el cambio de prestaciones de la bici de su compañero de fatigas: “le partiría la cara”, “yo le dejaría de hablar”,  “le quitaría la batería”, “le pincharía las ruedas” o un divertido “le diría a su mujer lo que de verdad le ha costado la e-Bike”.

Realmente, muchos, argumentaban que dejarían de salir en bici con él… o con ella:

“Le diría que, ya que vamos a comenzar a practicar deportes distintos, se buscara a otro compañero de rutas”.

 

Eso, o a partir de ese momento solo se iban a hacer rutas llanas para llevarle siempre por encima de los 25 km/h, sin ningún puerto y con más de 100 kilómetros de distancia, para dejarle sin batería y rematarle con alguna ascensión, para que en la subida tuviera que apechugar con los 13 kg de peso de la bici (“por verle la cara arrastrando el puerto bien merecería la pena”).

Ya lo veis, todo un manual de buenas intenciones sobre la bicicleta.

Los más resignados se lo toman con más filosofía: “pues nada, así me serviría para hacer un tras moto”, “así me pondría más fuerte al seguirlo” o “que a su amigo le tocaría esperar arribar en los puertos” o que “me compraría una cuerda para engancharme a él en las subidas” y que “se echarían las mismas risas de siempre, por supuesto”.

Y es que, como siempre, el asunto estaría en la mentalidad de la persona y no en la bici que tuviera, está claro.

Incluso algunos explicaban que ya estaban viviendo esta “experiencia” y que habían llegado ya a pequeños acuerdos,  como el que explicaba que sale con su hermano que tiene una bici eléctrica:

“nos ponemos de acuerdo en la ruta y es necesario llegar a un compromiso porque la batalla es imposible, a no ser que seas un verdadero máquina, que no es mi caso. Él me espera todo el rato y lo asumimos. Nos aguantamos porque somos hermanos y porque yo con otro no saldría a andar en bici si llevara eBike. No me importa esperar a la gente, pero sí me molesta que me esperen a mí”.

Otros han contado como la grupeta se ha ido transformando durante este último año:

“de mi grupeta de los domingos, de 12 integrantes que somos, 8 ya van con eBikes. Sólo quedamos cuatro “atmosféricos”, “pulmonares” o “mortales”, como ellos mismos nos llaman. Yo siempre les digo que antes acabarán sus baterías que conmigo, pero es evidente que siempre nos tienen que esperar en las subidas, pero para eso somos amigos y prefiero que vayan así a que dejen de salir con nosotros”.

 

Para ellos, a pesar de esto, es la grupeta dominguera, la de las risas y los almuerzos. Y eso es algo sagrado, intocable y que si quieren entrenar ya tienen el resto de la semana.

Pero no todos piensan lo mismo y creen que la introducción de bicis eléctricas están rompiendo más de una grupeta.

Los más extremistas y pesimistas recalcitrantes se preguntan: ¿y qué más da?

Creen que es el futuro de este deporte y que al final todos vamos a acabar con una gravel aero gran fondo con frenos de disco y motor.

No le faltan razón y si no al tiempo.

Por otro lado, los más optimistas se felicitan de no tener a nadie cerca, de los que salen en bici juntos habitualmente, que piensen en comprarse una en un futuro próximo.

Eso, de momento, claro.

También hay amigos que animan a otros a comprarse una de éstas.

Sí, sí, como lo leéis. ¿Por qué?

Pues porque a lo mejor por problemas de salud o por motivos laborales no disponen de tiempo para entrenar.

De esta forma, si se hacen con una bicicleta con asistencia al pedaleo (que es su nombre correcto) pueden seguir saliendo todos juntos los fines de semana.

Por eso dicen que les apoyan para que se las compren y así, además, los más fuertes y rápidos (“los gallos”) tienen con quién medirse y ponerse a prueba.

Son los más chulos: “para eso los quiero, para que me puedan seguir”.

Y no faltan las carcajadas, claro.

SQR – GORE

 

Los hay que perdonarían la “afrenta” de llevar al lado a alguien con una bici eléctrica si no le se ocurriera el pecado capital de “registrar sus rutas en Strava como una bicicleta convencional”.

Eso, no lo perdona nadie.

Está clarísimo.

Porque cuentan que hay algunos con e-Bikes, en según que zonas, que tienen varios segmentos reventados y esto pone al personal de muy mala leche.

Si es que tontos los hay en todos sitios.

Para finalizar, nos gustaría quedarnos con la respuesta más sensata que leímos de entre más de 50 comentarios:

“Se la pediría y así podría opinar, habiéndola probado antes”

¿Vosotros cómo lo veríais?

Disculpad si a alguno le supone un dilema sentimental o emocional.

Imagen de la marcha cicloturista © Sea Otter

Agradecimientos a ForoMTB.com

Grupeta, esa bonita palabra

No busquéis, no hay palabra más ciclista que «grupeta»

El primer toque de atención que leí sobre el supuesto mal gusto que representa escuchar esta palabra,grupeta,  para algunos de los integrantes de esta pequeña gran familia que somos los ciclistas, fue en un comentario a una entrada publicada en este mal anillado cuaderno.

En el texto hablábamos de que existen grupetas que imponen el saludo entre ciclistas como norma básica, en lo que fue un debate abierto, no exento de algo de polémica, sobre si es cierto o no que se está perdiendo esta buena costumbre entre nosotros.

Pues bien, por primera vez desde que monto en bici, y de eso hace ya más de 30 años, en una de aquellas respuestas al texto al que hago referencia, pude comprobar que a alguien no le gustaba para nada este término para definir a los pequeños grupos de ciclistas que quedamos siempre para entrenar:

Decir “grupeta” es algo despectivo.

En un principio no le quise dar demasiada importancia.

Podría haber pensado que se trataba de una opinión algo extraña, muy rara, de que a alguien le diera por escribir que el uso de este vocablo, que se puede considerar universal dentro del pelotón de ciclistas que formamos, fuera algo peyorativo, ofensivo o hiriente.

Sin embargo, después de meditarlo un poco, decidí preguntar a ese, más o menos, anónimo lector, el porqué de esa reflexión, más que nada porque, hombre, parece que era hilar muy fino criticar algo que parece aceptado por unanimidad por estos numerosos grupos de ciclistas que salimos a la carretera:

-¿Decir “grupeta” es algo despectivo?

La pregunta quedó sin respuesta, y ahí sigue, después de varias semanas, a la espera de que alguien conteste y argumente su comentario.

Así quedó el tema y con el paso de los días me fui olvidando de aquella perpleja advertencia, hasta que hoy, y por eso me he decidido a escribir este texto, he ido a parar, casi sin querer, a un hilo de un reconocido foro en el que se debate precisamente de la conveniencia o no de llamar grupeta a los que habitualmente salimos juntos a entrenar.

El título de este nuevo hilo de discusión, que un forero ha abierto, es bien claro y explícito:

Odio la palabra grupeta”

Con mucha curiosidad, después de aquella primera vez que leí que era un término despectivo, he entrado sin dudarlo para leer que argumentos se han expuesto para sentenciar con una frase tan dura algo tan nuestro, tan del día a día del cicloturista, y que se utiliza, se ha utilizado y se utilizará, siempre, en nuestro diccionario coloquial, tanto a nivel oral como escrito.

No podía ser que alguien odiara esta expresión tan familiar.

Pero sí.

Aquel miembro activo del foro ha entrado a saco en estos términos:

Pues así de claro. Odio esa “palabra”. ¿Alguien sabe quién la inventó? ¿Y por qué no se dice simplemente grupo e incluso grupillo o grupete? No llevo mucho con la bici, pero cuando la oigo me dan ganas de retorcer el cuello a quien la pronuncia…”

Así, de entrada, podría entender que este forero, él mismo, ya se delata diciendo que “no lleva mucho tiempo con la bici”.

Esto podría ser una explicación, pero mi sorpresa ha sido cuando ha empezado a tener apoyo de algunos que han opinado lo mismo, igual que él, si bien también otros, le han recriminado que fuera tan quisquilloso o poco tolerante:

Pues vete al médico del odio… ¿O era del oído?”

Si hasta la mierda del Whatsapp sonríe, tú también puedes hacerlo al oír la palabra grupeta”

Alguno, con mucho más sentido común y sobre todo mucha más coherencia, ha comentado con exactitud, y con mucha razón, que “se dice siempre en el ámbito de las carreras, que se ha formado una grupeta cuando es un grupo pequeño en vez de un pelotón y que viene del italiano “grupetto”, si bien, finalmente, reconocía que a él tampoco le gustaba demasiado referirse así “a los globeros que van en grupo, pues suena a una especie de banda callejera… de cobardes”.

La gente que defiende -defendemos- su uso, sabemos que es una palabra que al oírla cualquier ciclista sabe de inmediato de lo que estamos hablando.

Además, no entiendo muy bien eso de que “no suena bien”.

A mí, y a muchos, nos gusta, sí tiene sonoridad y seguiremos utilizándola.

La verdad es que nos encanta porque es un término más de la jerga ciclista internacional y, como bien decían algunos, aunque no sea una palabra que aparezca en la RAE.

 De hecho, cuando la escribo, “grupeta”, me da error y word me la subraya en rojo, claro 

Algunos han comentado que a ellos también les suena cutre el término, igual que quien llama a su pareja “la parienta”, y que no piensa utilizarla jamás, porque no creen ni que sea necesaria, existiendo voces como “grupito” o “grupete”, pero… ¿grupeta?

A lo que otros replicaban, con toda la razón, que “grupito” o “grupete” suena muy chorra.

¿Es verdad o no?

Gravity by Gobik: El culotte definitivo con menos de 145 gramos de peso 

En fin, por ir acabando el debate, me quedo con una de las últimas respuestas, a favor, que para mí han sido de las más acertadas y que sentencia la discusión sin medias tintas, desarmando a los críticos más acérrimos sobre el uso de la palabra grupeta:

¿Pero qué me dices chico? Grupeta viene de Italia, que es el corazón del ciclismo, y no hay espaguetis sin queso mozzarella ni ciclismo sin grupeta”.

¡Amén!